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ACCIONES DIDÁCTICAS PARA FAVORECER EL DESARROLLO DE LA HABILIDAD IDENTIFICAR, DESDE LA BIOLOGÍA, EN ESTUDIANTES DE LA SECUNDARIA OBRERO CAMPESINA

Niurka González Chillón



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1.2.- Fundamentación teórica del desarrollo de la habilidad identificar, en su carácter intelectual, desde la Biología, en la Secundaria Obrero Campesina

En este epígrafe la teoría del conocimiento marxista-leninista sirve de fundamento filosófico para el desarrollo de este trabajo por constituir la base metodológica de todas las ciencias, esta plantea, esencialmente, que el conocimiento no es más que el reflejo de la realidad objetiva en la conciencia del hombre y que ese reflejo se produce en función de la práctica en su sentido más amplio.

La personalidad se forma, se desarrolla en su actividad. Al respecto A. Leontiev (1981:149). expresa...”la actividad humana no puede existir de otra manera que en forma de acciones o grupos de acciones. Por ejemplo, la actividad laboral se manifiesta en acciones laborales, la actividad de comunicación, en los actos de comunicación...”

El hombre en el transcurso de su vida se ve inmerso en la realización de múltiples actividades en las distintas esferas en que se desenvuelve. La sistematización de las acciones le permiten mostrarse cada vez más independiente y seguro en su actuación. En el proceso pedagógico esto se manifiesta en la formación y desarrollo de las habilidades.

Sobre el estudio de las habilidades, ya sea su conceptualización, o en su clasificación, han incursionado muchos pedagogos y psicólogos, tanto de Cuba como en el extranjero. Los investigadores de esta temática coinciden en la gran importancia que tiene para la enseñanza la adecuada integración entre los conocimientos y las habilidades.

Analizar una práctica como la que transcurre en el proceso de enseñanza aprendizaje, exige precisar los diferentes niveles del conocimiento, que conlleva a plantear que la relación teoría-práctica es compleja y que no es cualquier teoría la que tiene relación inmediata con la práctica, aunque si tenga relación con la realidad.

Asumiendo que el conocimiento tiene su inicio en un nivel senso-perceptual, se considera oportuno hacer un análisis del aporte cognitivo que proporcionan los órganos de los sentidos a los seres humanos, donde se pudo constatar que los datos experimentales de diversas partes del mundo reflejan que estos adquieren conocimientos a través de los órganos de los sentidos, mostrando aproximadamente los siguientes resultados:

- Mediante la vista: 83 %.

- Mediante el oído: 11 %.

- Mediante el olfato: 3,5 %.

- Mediante el tacto: 1,5 %.

- Mediante el gusto: 1 %.

Por esta razón, se considera que la observación hace un significativo aporte a la adquisición de conocimientos y se toma como base para el desarrollo posterior de la habilidad de describir, a partir de la cual se aborda la de comparar, permitiendo que los estudiantes se familiaricen con el contenido. La automatización de la ejecución de estas habilidades propicia el desarrollo de la operación del pensamiento lógico conocida como análisis.

La autora de esta investigación, a partir de la indagación bibliográfica realizada y de su práctica pedagógica, considera útil, tener en cuenta las semejanzas derivadas de una comparación por vía inductiva, para potenciar el desarrollo de la habilidad definir, y las diferencias, para la de clasificar.

Partiendo de la caracterización y la identificación se puede seriar con lo que los estudiantes son capaces de reproducir el contenido. La automatización de la ejecución de estas habilidades propicia el desarrollo de la operación de síntesis.

Se ha descrito la vía inductiva para el desarrollo gradual de las habilidades generales de carácter intelectual, la vía deductiva muestra un proceso inverso, es decir, desde una habilidad de mayor nivel de complejidad, hasta una de menor; y la inductiva deductiva, es la combinación de ambos procedimientos didácticos.

La educación cubana está inmersa en una batalla constante de perfeccionamiento de sus diferentes sistemas, por tener el encargo de transmitir a las futuras generaciones las experiencias acumuladas en el proceso de desarrollo de la sociedad, con lo que manifiesta su carácter eminentemente social y cuya eficiencia, se traduce en la preparación del hombre con una cultura general e integral para la vida laboral y social. J. A. Chávez (2005:221) señala que la educación tiene como fin la formación y el desarrollo del hombre y de la cultura, en interacción dialéctica, por lo que la educación tiene que preparar al hombre para la vida y como condición de ella para el trabajo, lo que constituye una vía para el logro de un fin más amplio: la formación cultural integral, logrando un adecuado equilibrio entre la formación científico-técnica y el pleno desarrollo del hombre

Al respecto A. Blanco (2003:46) destaca que todo proceso educativo y cualquier período histórico tienen su fundamento en una concepción filosófica determinada, por lo que constituye el punto de partida social para organizar toda la actividad educativa y pedagógica.

Estos elementos anteriormente descritos constituyen una base para organizar y dirigir el proceso de enseñanza aprendizaje de la Biología y dentro del cual se encuentra el desarrollo de habilidad identificar.

Según P. Rico y M. Silvestre (2004:69), el proceso de enseñanza-aprendizaje ha sido caracterizado históricamente de diferentes maneras, desde su identificación como proceso de enseñanza, en el que se destaca el papel principal del profesor, hasta las concepciones más actuales que conciben al proceso como un todo integrado, en el que se considera el papel fundamental para el estudiante.

Los autores del material de la Maestría en Ciencias de la Educación (2007:14) precisan que debido al perfeccionamiento continuo de la educación entre otras causas, se ha producido una reconceptualización del proceso de enseñanza aprendizaje.

Basado en lo anterior J. Zilberstein (2006:36) define el proceso de enseñanza-aprendizaje desarrollador como “la vía mediatizadota esencial para la apropiación de conocimientos, habilidades, normas de relación emocional, de comportamiento y valores legados por la humanidad, que se expresan en el contenido de la enseñanza, en estrecho vínculo con el resto de las actividades docentes y extradocentes”, el que asumimos porque es descriptivo de lo que se aspira en cuanto a la complejidad y diversidad del proceso, destaca la importancia de las actividades extradocentes y promueve el desarrollo integral de la personalidad de los estudiantes.

En la definición anterior se precisa el proceso de enseñanza aprendizaje como desarrollador. Para J. A. Chávez (2005:11) la categoría desarrollo se emplea como función de la educación y responde a las regularidades internas (psíquicas) del sujeto que aprende, considerando la influencia socioeducativa.

G. Fariñas (2005:65) al referirse a la relación educación-desarrollo, refiere que en esa relación el sujeto es activo, pero precisa de la orientación para encauzar sus esfuerzos por aprender y desarrollarse, criterios que compartimos al incluir la orientación como aspecto que debe ir delante del desarrollo.

Teniendo presente que hoy las ciencias naturales se desarrollan a ritmos inusitados, y donde adquiere especial actualidad el estudio del conocimiento, y que su naturaleza histórica y multifacética tiene su análisis en el quehacer humano dentro del cual incluimos el proceso de enseñanza aprendizaje.

Otra categoría importante como componente del proceso de enseñanza aprendizaje es el contenido, que está relacionado con lo que se enseña y es el resultado de la cultura, que atendiendo a la dimensión político-social, se selecciona para que el estudiante se apropie de ella. Teniendo en cuenta diferentes criterios, el dado por I. Y. Lerner y M. N. Skatkin (1978), incluye elementos importantes como: sistema de conocimientos, sistema de habilidades y hábitos, la actividad creadora y el sistema de normas de relación comunista.

Los autores establecen una interrelación lógica entre los distintos componentes del contenido al plantear que: “las habilidades son imposible sin los conocimientos; la actividad creadora se realiza basándose en los conocimientos y habilidades, la educación presupone conocimientos de la realidad con la que se establece una u otra relación, el conocimiento de la actividad que provoca unas u otras emociones que contempla determinados hábitos y habilidades de conducta”. Otros autores como F. Addine (1999:22), J. Zilberstein (1999:12), definen el contenido de enseñanza aprendizaje con criterios similares.

C. Álvarez de Zayas (1999) lo define de acuerdo con la configuración que adopta el proceso de enseñanza aprendizaje y plantea que: “… en el contenido se incluyen tres aspectos importantes, a saber: el sistema de conocimientos, el sistema de habilidades y el sistema de valores.", compartimos los criterios de este autor al integrar los aspectos planteados por otros de manera precisa.

“El sistema de conocimientos (lo cognitivo) incluye hechos, conceptos, leyes, teorías que abarcan no solo los conocimientos acerca de los objetos y fenómenos de la realidad, sino además acerca de los modos de actuación y lo relativo a las normas de relaciones con la realidad con las demás personas y con uno mismo” (J. Zilberstein, 2006).

El sistema de habilidades (lo instrumental) tiene como premisa a los conocimientos que posean los estudiantes y constituyen aspectos importantes a tener en cuenta para su formación y desarrollo de manera que sepan aplicarlos a una situación determinada, es decir, que sepan operar con el conocimiento.

El sistema de valores (lo axiológico) es otro aspecto importante a tener en cuenta en la categoría, aunque no se trabaja de manera sistemática, ya que constituyen los sentimientos, actitudes, intereses, que deben ser logrados a partir de la interacción entre todos los componentes y constituyen la base de los ideales comunistas.

Los fundamentos, que se asumen se encuentran en el enfoque histórico cultural desarrollado por Vigotsky y sus seguidores, que centra su interés en el desarrollo integral del individuo y sus fundamentos descansan en la tesis de que los diferentes componentes de la actividad psíquica del sujeto no son hechos dados de manera acabada, sino resultado de una evolución, en la que intervienen de manera determinante los instrumentos producidos por la cultura y el desarrollo social.

Los estudiantes de la educación de adultos se caracterizan por la elevada capacidad productiva y ritmo de trabajo, por lo que pueden participar de forma mucho más activa y consciente en el proceso de enseñanza aprendizaje, lo que incluye la realización más cabal de las funciones de autoaprendizaje y autoeducación.

Por tal motivo se considera imposible asumir un aprendizaje desarrollador si no se cuenta con una estructura organizativa coherente de los niveles de asimilación, las habilidades y operaciones del pensamiento lógico, que permita la apropiación del contenido de enseñanza propiciando la independencia cognoscitiva, para tener una visión constante del nivel de desarrollo alcanzado por cada estudiante y del colectivo, como vía de control de dicho proceso.

La educación en general y la enseñanza media en particular, se desarrollan sobre una base económica y recibe influencia de agentes socializadores, es decir, instituciones, organizaciones, personas, y a su vez, esta influye sobre todas las esferas de la vida social de forma directa o indirecta. La comunidad y la familia son entornos que se complementan en el proceso de socialización de los estudiantes.

Por estas razones, los profesores le confieren una gran importancia al conocimiento y al desarrollo de habilidades, no solamente en el contexto escolar, sino además, el familiar y el comunitario, en función de establecer acciones conjuntas para ejercer una mejor influencia en el proceso de formación de los rasgos estables de su personalidad.

La escuela, como institución, centra las influencias educativas de la sociedad; además, es la responsable de caracterizar las relaciones que se establecen con el resto de los grupos que conforman la comunidad, coordinar las relaciones sociales, que se generan en su entorno y para ello es necesario, que disponga de un diagnóstico pormenorizado del resto de los entes socializadores.

La familia constituye la célula básica de la sociedad y por tanto, es donde se inicia el proceso de socialización, de aquí la importancia de que sus acciones armonicen con el resto de los entes socializadores, pues de ello depende en gran medida, la estructura básica de la salud física y psíquica de las personas.

Al nivel de la comunidad cada individuo recibe de manera singular y simultánea las influencias sociales, y además le permite actuar de manera individual o colectiva, reflejando los aspectos sociales más generales, pues en este entorno se concreta la relación sociedad - individuo.

La asimilación de los conocimientos no es un proceso al margen de las necesidades del estudiante, este posee sentimientos, voluntad, necesidades e intereses que condicionan su propio aprendizaje. Esta demostrada la influencia de los estados anímicos en la conducta del hombre y en particular en la atención, concentración y comportamiento en general, lo que influye en los resultados del aprendizaje.

En este sentido, al desarrollar las habilidades intelectuales, teniendo en cuenta las relaciones que existen entre ellas, el estudiante utiliza en todo momento sus propios recursos cognitivos como base para incrementar sus conocimientos, apropiándose no solo de una vía para su adquisición, sino que además le permite su constante autoevaluación, estimulándolo hacia el estudio y permitiéndole ir alcanzando progresivamente la necesaria independencia cognoscitiva.

Otra categoría importante como componente del proceso de enseñanza aprendizaje es el contenido, que está relacionado con lo que se enseña y es el resultado de la cultura, que atendiendo a la dimensión político-social, se selecciona para que el estudiante se apropie de ella. Teniendo en cuenta diferentes criterios, el dado por I. Y. Lerner y M. N. Skatkin (1978), incluye elementos importantes como: sistema de conocimientos, sistema de habilidades y hábitos, la actividad creadora y el sistema de normas de relación comunista.

Los autores establecen una interrelación lógica entre los distintos componentes del contenido al plantear que: “las habilidades son imposible sin los conocimientos; la actividad creadora se realiza basándose en los conocimientos y habilidades, la educación presupone conocimientos de la realidad con la que se establece una u otra relación, el conocimiento de la actividad que provoca unas u otras emociones que contempla determinados hábitos y habilidades de conducta”. Otros autores como F. Addine (1999:22), J. Zilberstein (1999:12), definen el contenido de enseñanza-aprendizaje con criterios similares.

C. Álvarez de Zayas (1999) lo define de acuerdo con la configuración que adopta el proceso de enseñanza aprendizaje y plantea que: “… en el contenido se incluyen tres aspectos importantes, a saber: el sistema de conocimientos, el sistema de habilidades y el sistema de valores.", compartimos los criterios de este autor al integrar los aspectos planteados por otros de manera precisa.

Las habilidades intelectuales expresan la relación entre los procesos psicológicos y pedagógicos y es por ello que se considera necesario realizar un análisis de estas desde el punto de vista conceptual. Las habilidades tienen varias definiciones, según la óptica con que los autores examinan los problemas fundamentales de la educación contemporánea. Afirma V. Petrosky (1980), que: “… la habilidad es el dominio de un complejo sistema de acciones, a través de las cuales se manifiesta su estructura psicológica”.

La lógica y la psicología estudian el pensamiento desde diferentes puntos de vista. ”La psicología estudia el proceso mismo del pensar, es decir, la estructura de la actividad pensante como forma superior de la cognición humana, aborda el estudio de la formación y desarrollo de las operaciones racionales, así como su caracterización según los diferentes niveles de complejidad” V. González (1995:56). Por otra parte “la lógica convierte la investigación de esos resultados cognitivos en su objeto; no estudia leyes que rigen el proceso del pensamiento en el individuo, sino las leyes que permiten a la mente aprehender la verdad” P. Kopnin (1988:56).

En el estudio de las habilidades como actividad psíquica del sujeto se debe conocer por parte de los docentes la estructura de las categorías del pensamiento lógico, y luego infundirlas al pensamiento de los niños, "... cuanto más hábil y completo sea el dominio de los criterios de esta lógica, más lógico le permite ser al pensamiento, en el sentido de que éste avanza en las verdaderas conexiones de los objetos, en su ‘lógica’, es decir, le permite al hombre tener la “intuición del proceso”. V. Davidov (1992:380).

Un ejemplo claro que demuestra esto, (aspecto que concierne a la investigadora) es la identificación de las características esenciales de los conceptos. La identificación es definida desde el punto de vista filosófico como” el establecimiento de la identidad de objetos sobre la base de tales o cuales rasgos” Rosentall. (1981:232). La identidad es una categoría que expresa la igualdad de un objeto, de un fenómeno consigue mismo, o la igualdad de varios objetos.

La diferente interpretación de los conceptos fundamentales, la suplantación de unos conceptos por otros, o rasgos por otros, no conduce a la verdad. El principio de la identidad estudiado por la lógica dialéctica está destinado justamente a evitar tales errores, a que nuestras ideas y razonamientos no sean ambiguos, sino bien definidos.

El principio de la identidad es definido en la lógica como: “Un pensamiento es idéntico a sí mismo si los objetos que se reflejan no se transforman en el momento en que los utilicemos o si podemos abstraernos de sus cambios.” D. Gorski (1996:307).

La violación de este principio en el proceso de enseñanza aprendizaje, constituyen los errores lógicos que suscitan en el discurso del estudiante, la sustitución de un criterio por otro al explicar, valorar un hecho o un fenómeno por la propia incertidumbre de sus razonamientos y la falta de consistencia de sus conclusiones. R. Bermúdez y M. Rodríguez (1999).

No tenerlo en cuenta conduce a errores conceptuales, de modo que los elementos o rasgos de la definición de un concepto no pueden variar por diversas que sean la situación en que se utilicen. Todo concepto está caracterizado por propiedades esenciales y secundarias. Entiéndase por propiedades esenciales las que constituyen la esencia del objeto y sin las cuales dejan de ser precisamente tales cosas, las secundarias son las propiedades que no sólo pertenecen al conjunto de objetos en cuestión, no incluyéndose en el contenido del concepto.

El principio de la identidad parece sencillo y evidente, pero no debe obviarse en el proceso de aprendizaje, por su funcionamiento en razonamientos sin contradicciones lógicas en el pensar correcto, porque asegura la determinación, el carácter unívoco del contenido, y brinda la posibilidad de conocer las propiedades del objeto y su diferencia de otros objetos de la realidad.

Cuando los estudiantes no tienen un conocimiento certero de los rasgos esenciales que caracterizan a los conceptos, cometen el error de suplantar rasgos por otros, o conceptos por otros. Por ejemplo, en la enseñanza de la Biología confunden, en ocasiones, rasgos del concepto bacteria, protista, hongos y plantas, debido a que no reconoce los rasgos esenciales de estos conceptos, que se pueden resumir de la siguiente manera:

Bacterias.

- Microscópicas.

- Unicelulares.

- Célula procariota.

- Pared celular.

Protistas.

- Microscópicas.

- Unicelulares.

- Célula eucariota.

Hongos.

- Células eucariotas.

- Formado por un micelio (conjunto de hifas).

- Nutrición heterótrofa, absorben el alimento en el medio en que viven.

- Se reproducen mediante esporas.

Plantas

- Pluricelulares.

- Células eucariotas con pared celular.

- Nutrición autótrofa.

- Cloroplasto con clorofila.

A partir de las características de los diferentes niveles de organización de la materia el estudiante logra afianzar estos rasgos esenciales por medio de la identificación, tales errores no se suscitarían en su pensamiento. En la lógica dialéctica tiene gran importancia la interpretación correcta de los conceptos, y que cada idea en un razonamiento dado debe conservar el mismo contenido cuantas veces se repita, lo que se manifiesta por medio del principio de la identidad.

Se ha demostrado que la habilidad identificar se integra a otras habilidades intelectuales por tener pasos comunes con estas, por otra parte se relaciona también con algunas más y otras menos complejas, quienes le sirven de base gnoseológica y al propiciar el desarrollo de ella se sistematizan, se consolidan y profundizan. Por esta razón la autora considera pertinente abordar algunas de estas relaciones.

Según M. Danilov y M. Skatkin (1984:136): “Es un concepto pedagógico extraordinariamente complejo y amplio, es una capacidad adquirida por el hombre de utilizar racionalmente sus conocimientos y hábitos, tanto en el proceso de actividad teórica como práctica”.

Por otra parte H. Brito la considera como: …“el dominio de un sistema de acciones psíquicas y prácticas para una regulación racional de la actividad con ayuda de los conocimientos y hábitos que posee la persona”.

Según R. Marina, (1990),…¨ la habilidad es la relación del hombre con el objeto que se realiza en la actividad, o sea, el hombre interactúa con el objeto en su proceso activo. La actividad y las técnicas de esta interactuación con las habilidades”.

Plantea A. Márquez (1993) que “… las habilidades son formaciones psicológicas mediante las cuales el sujeto manifiesta en forma concreta la dinámica de la actividad, con el objetivo de elaborar, transformar, crear objetos, resolver situaciones o problemas, actuar sobre sí mismo: autorregularse”.

Se asume la definición que expresa que “… las habilidades son acciones psicomotrices que expresan de forma concreta el nivel alcanzado en el proceso psicopedagógico en la dinámica de la relación del hombre con su entorno”.

A criterio de la autora, en la didáctica una de las relaciones que se manifiestan con mayor interacción es el referido a las habilidades de definir e identificar, ya que persiguen el mismo fin, evitando que los conceptos obtenidos no sean vagos, indefinidos, sino certeros y se logre formar en el sujeto un pensamiento correcto.

Se ha demostrado que la habilidad identificar se integra a otras habilidades intelectuales por tener pasos comunes con estas, por otra parte se relaciona también con algunas más y otras menos complejas, quienes le sirven de base gnoseológica y al propiciar el desarrollo de ella se sistematizan, se consolidan y profundizan.

La habilidad identificar también puede tener un carácter práctico o manual, como expresión del desarrollo alcanzado por la práctica sistemática de esta, con una óptica específica, en tal sentido Zilberstein (1998:6) destaca que, “ … si solo se desarrollan habilidades específicas el tipo de pensamiento que se forma es empírico, por el contrario, el dominio de habilidades generales, orientadas a la esencia, permite a los alumnos y las alumnas pensar teóricamente, que significa poder determinar la esencia, establecer nexos y relaciones y aplicar los conocimientos a nuevas situaciones, es por esta razón, que su tratamiento en esta tesis se aborda desde el punto de vista general e intelectual ”.

Tal como afirma A. N. Leontiev (1981:87) “… las acciones se correlacionan con los objetivos, las operaciones con las condiciones. El objetivo de cierta acción permanece siendo el mismo, en tanto que las condiciones en los que se presenta la acción varían, entonces variará precisamente, solo es aspecto operacional de la acción”. Según esta concepción de la estructura de la actividad se concluye que del flujo general de la actividad que conforma la vida humana en sus manifestaciones superiores, mediados por el reflejo psíquico, se desprenden las acciones y procesos subordinados, los objetivos conscientes y finalmente, las operaciones que dependen directamente de las condiciones para el logro de un objetivo concreto dado.

Por lo expuesto, se puede deducir la articulación entre actividad, acción y operación así como presencia de componentes inductores y ejecutores en la estructura de la actividad.

C. Álvarez, concibe las habilidades como la dimensión del contenido que expresa el comportamiento del hombre en una rama del saber propio de la cultura de la humanidad; desde el punto de vista psicológico es el sistema de acciones y operaciones, dominado por el sujeto que lleva al objetivo. “Las habilidades, forman parte del contenido de una disciplina, caracterizan, en el plano didáctico, las acciones que el estudiantes realiza al interactuar con el objeto de estudio con el fin de transformarlo, de humanizarlo” C. Álvarez (1999:7).

A Márquez (1993), define las habilidades como “formaciones psicológicas mediante las cuales el sujeto manifiesta, en forma concreta, la dinámica de la actividad, con el objetivo de elaborar, transformar, crear objetivos, resolver situaciones problemáticas; modos de actuación que se caracterizan por ser útiles en diferentes contextos, ya sea aplicando conocimientos y acciones ya conocidos, ya sea experimentado, extrapolando estereotipos y experiencias”. A partir de esa concepción señala como componentes de la habilidad una base gnoseológica (acciones y operaciones) y los componentes inductores (motivos y objetivos).

F. González (1997:12), considera que “… la habilidad es el modo de interacción del sujeto con el objeto, es el contenido de las acciones que el sujeto realiza, integrada por un conjunto de operaciones, que tienen un objetivo y que se asimilan en el propio proceso”.De esta definición se infiere que la estructura de la habilidad se caracteriza por la presencia del sujeto que realiza la acción, del objeto sobre el cual actúa el sujeto y del objetivo como fin consciente para el sujeto.

El análisis de las diferentes definiciones abordadas, los cuales se asumen como válidos, permite apreciar una estrecha relación entre conocimientos y habilidades; estos como manifestación de aquellos que capacitan al estudiante para la asimilación del conocimiento y su mejor utilización, así como enfrentar nuevas informaciones, seleccionar lo necesario y desarrollar la independencia cognoscitiva.

La calidad y profundidad de un conocimiento están en estrecha relación con las habilidades, por medio de las cuales se puede aplicar la función del sistema de habilidades para garantizar la adquisición sólida y la aplicación consciente, reflexiva y creadora de los conocimientos. Por tanto una habilidad no se desarrolla para un momento o acción determinado, al contrario, se debe convertir en una cualidad, una forma de respuesta aplicable a las múltiples situaciones que comportan una misma naturaleza, caracterizando así la posibilidad de transferencia a diferentes contextos.

La introducción del concepto de “zona de desarrollo próximo”, desarrollada por Vigotsky para demostrar que no toda enseñanza impulsa el desarrollo, que lo que se trata es de estructurar el proceso de enseñanza aprendizaje que ni lo estanque ni lo evite, es un punto incuestionable de visión y precisión en su teoría. Al respecto define “zona de desarrollo próximo” como “...la distancia entre el nivel real de desarrollo determinado por la capacidad de resolver independientemente un problema y el nivel de desarrollo potencial, determinado a través de la resolución de un problema bajo la guía de un adulto o en colaboración con otro compañero más capaz... dicha zona define aquellas funciones que todavía no han madurado, pero que se hallan en proceso de maduración”.

Para desarrollar las habilidades generales de carácter intelectual es necesario tener en cuenta los pasos que son necesarios para el óptimo desarrollo de dicha acción psíquica y motora, como ya se ha planteado en epígrafes anteriores a partir de una habilidad es posible desarrollar otra que tenga pasos comunes con la que le ha antecedido y de este modo, siempre el estudiante se va apoyar en sus propios recursos cognitivos. Al desarrollar una de mayor complejidad se consolida las que le preceden, hasta alcanzar a partir de la práctica sistemática un nivel de automatización de un conjunto de estas acciones que le posibilita la ejecución de una operación del pensamiento.

Las definiciones de habilidad dadas por estos autores, no se contradicen, pues todas parten de una misma base teórica; en la teoría de la actividad iniciada por L. Vigotsky y continuada por A. Leontiev y sus seguidores; en dichas definiciones de forma general, todos tienden a señalar aspectos comunes:

En la base de la habilidad está el conocimiento.

Se manifiesta a través de la interacción del sujeto con el objeto.

No obstante por el objeto de la investigación se asume la definición de C. de Zayas (1999:7), al contener explícitamente los elementos necesarios para la operacionalización de la habilidad identificar y la metodología para su dominio.

Autores como M. López (1990:3) y C. Álvarez (1999:72) refieren etapas para el desarrollo de las habilidades, que permiten al docente tenerla en consideración en la elaboración de tareas que van aumentando su nivel de complejidad en dependencia de los niveles de desarrollo de habilidades que va logrando el estudiante. Proponen las etapas siguientes:

1- Formación de la habilidad: es la etapa de adquisición consciente de los modos de actuar, cuando bajo la dirección del profesor, el estudiante recibe la orientación adecuada para garantizar la correcta formación de la misma.

2- Desarrollo de la habilidad: luego de la adquisición de los modos de acción se inicia el proceso de ejercitación, de forma que vayan haciéndose cada vez más fácil de reproducir o usar, y se eliminen los errores. Son indicadores de buen desarrollo la rapidez y corrección con que la acción se ejecute.

En el trabajo realizado por los autores C. Castillo y F. Barreros del IPLAC (1997:22), conciben cinco etapas por las que debe transitar el desarrollo de las habilidades.

1.- Habilidad inicial: el sujeto conoce lo que va hacer, sigue pasos para la ejecución, pero estos carecen de secuencia y no se corresponden con el sistema de invariantes funcionales que se le presentó.

2.- Habilidad insuficiente: el sujeto conoce lo que va hacer y la secuencia de invariantes funcionales que se le presentó, pero no puede ejecutar dichos elementos.

3.- Habilidad general: el sujeto conoce lo que va hacer, la secuencia de invariantes funcionales y la utiliza, pero no la ejecuta con todos los elementos correctamente

4.- Habilidad desarrollada: conoce lo que a hacer y la secuencia de invariantes funcionales, y es capaz de ejecutar con eficiencia con todos los elementos.

5.- Maestría: conoce lo que va a hacer y la secuencia de invariantes funcionales, la ejecuta a la perfección, aplicándola en condiciones nuevas con eficiencia e independencia.

En las tres primeras etapas de estos autores, se evidencian en la primera dada por M. López (1990:3) y C. Álvarez (1996), y la dos últimas en la segunda etapa de los autores citados, con un pequeño detalle de diferencia, que M. López no deja claro que el sujeto logra dominio de la habilidad cuando la aplica en condiciones nuevas con eficiencia e independencia.

Estos autores son más explícitos a la hora de describir las etapas. Es criterio de la autora que dichas etapas pueden ser utilizadas para evaluar el desarrollo de la habilidad como un proceso por el que transita el estudiante con la dirección del profesor.

Se han establecido diferentes clasificaciones de las habilidades atendiendo a distintos criterios pero, en términos generales, los didactas como C. Álvarez (1992); H. Fuentes (1996); R. Álvarez (1990) coinciden en clasificarlas en tres tipos:

a)- Propias de las ciencias que son objeto de estudio como disciplina docente, que se concretan en los métodos de trabajo y deben aparecer como contenido del programa.

b)- Habilidades lógicas o intelectuales que contribuyen a la asimilación del contenido de las disciplinas y que son esenciales para el desarrollo del pensamiento lógico.

c)- Habilidades propias del proceso docente educativo.

Se considera que la clasificación es bastante abarcadora, pues en ella se incluyen desde las habilidades específicas de una asignatura, hasta las del proceso docente que son comunes a cualquier materia de enseñanza.

Los autores citados refieren que esta clasificación en el proceso de enseñanza aprendizaje no se puede ver de forma aislada; entre ellas existe una estrecha relación, unas son el complemento de otras, y es hacia esta dirección que se concreta la investigación.

Especial significado en general para las ciencias y en particular para la Biología, tienen las habilidades lógicas. R. Álvarez (1990) define como habilidades del pensamiento lógico a las acciones del intelecto en el proceso de cognición, cuya esencia radica en las operaciones lógicas psíquicas del estudiante. Las habilidades del pensamiento lógico también tienen por esencia la actividad, lo particular consiste en que se trata de la actividad cognoscitiva.

Esta definición dada por R. Álvarez fundamenta que la habilidad objeto de estudio debe incluirse dentro de esta clasificación, porque en el proceso de cognición guarda una estrecha relación con los procesos fundamentales del pensamiento, tales como: el análisis, la síntesis, la abstracción- concreción y la generalización.

H. Fuentes (1997:39), destaca la idea (ya analizada por N. Talízina (1985)) de que las habilidades lógicas no se forman aisladamente, sino que en el proceso de apropiación del contenido. Las habilidades lógicas: comparación, definición, explicación, demostración, etc., se desarrollan a partir de su interrelación, pues estas habilidades no se dan de forma aislada, sino muy relacionadas durante el proceso de su apropiación y aplicación.

Lo anterior no excluye que se puedan realizar tareas como señala R. Álvarez (1990) que tiendan al desarrollo de una o alguna de ellas en especial. De hecho es un propósito básico de esta investigación la utilización de acciones para el dominio de la habilidad identificar rasgos y caracteres de conceptos biológicos en los estudiantes de Secundaria Obrero Campesina.

El proceso de desarrollo y dominio de las habilidades requiere de la realización de acciones que incrementen su nivel de complejidad. Para esto el maestro debe conocer la conceptualización de las mismas, su operacionalización y a partir de estos elementos elaborar acciones que logren tal objetivo. La idea anterior se corresponde con el criterio de R. Álvarez cuando expresa: “... la metodología del desarrollo de las habilidades supone el conocimiento de las particularidades de cada habilidad, de su estructura interna”. R. Álvarez (1990:28).

Entiéndase como estructura de la habilidad, el sistema de acciones y operaciones, mediante las cuales se manifiesta el dominio de determinados conocimientos teóricos o empíricos (matizados por formaciones psicológicas afectivas-volitivas) y con un objetivo definido, ya sea resolver un problema, o sencillamente, ejecutar una tarea. A. Márquez (1994).

En la actualidad H. Fuentes (1996) y C. Álvarez (1999), consideran como un elemento de la estructura de la habilidad al estudiante. Si el estudiante es un componente personal del proceso pedagógico, portador del sistema de operaciones que le permite ejecutar la acción (habilidad) en cuestión, no debe incluirse en la estructura de la habilidad, por lo que se asume la estructura dada por A. Márquez (1994), la cual refiere que la estructura de las habilidades son formaciones psicológicas, en las que intervienen fundamentalmente:

- La base gnoseológica (conocimiento).

- Componentes inductores (motivos, objetivos).

- Componentes ejecutores (acciones y operaciones).

Si el profesor tiene conocimientos acerca de la secuencia de operaciones, le puede instrumentar el sistema de acciones de manera tal que estas involucren las correspondientes operaciones en condiciones dadas. El dominio de este sistema de operaciones constituye una estrategia de aprendizaje que permite realizar la acción con calidad, en dependencia del sistema de conocimiento que tenga el estudiante.

En el Proceso de enseñanza aprendizaje de las habilidades lógicas, diferentes autores han aportado resultados valiosos respecto a su formación y desarrollo: P. Galperin (1986), N. Talízina (1988), R. Álvarez (1990); M. López (1990) y P. Rico (1996).

La premisa teórica fundamental de la cual parten estos autores para organizar el proceso de enseñanza aprendizaje de las habilidades, es sobre la teoría de la actividad humana que tiene como componentes estructurales y funcionales:

1.- La orientación.

2.- La ejecución.

3.- El control.

Es importante destacar el punto de partida tomado por la investigadora cubana P. Rico (1996) en que la autora valora las principales teorías que sustentan su trabajo, como las de P. Galperin (1986) y N. Talízina (1988) relacionadas con el nivel de orientación que debe tener el estudiante para poder actuar, desarrollar un trabajo activo con el material objeto de estudio y la presencia del control en el transcurso de la acción. Estos autores consideran que la orientación se puede realizar por tres tipos de base orientadora de la acción (B.O.A); la que se considera, el sistema de condiciones en el que realmente se apoya el estudiante al realizar la acción. Y es clasificada según el criterio de orientación:

Orientación natural: se caracteriza por el hecho de que el individuo actúa por la vía del ensayo error. Esta base orientadora es incompleta, el estudiante recibe todos los conocimientos sobre la acción, él mismo trata de encontrarlos, pero como no sabe, comete errores.

Orientación empírica: en el segundo tipo se le ofrece desde el inicio un sistema completo y preelaborado de orientaciones.

Orientación racional: en el tercer tipo la orientación no se da para un caso concreto, sino que tiene un carácter generalizador e independiente. Es precisamente una orientación teórica, por lo cual permite formar el pensamiento teórico, penetra en la esencia de las cosas.

La habilidad identificar y su relación con otras de carácter intelectual

Una habilidad que alcanza un gran valor desarrollador en los estudiantes es aquella que se orienta a la determinación de la pertenencia o no de un objeto a un concepto, o sea, la identificación. Numerosos han sido los autores que han dado una definición de esta habilidad tales como, W. Zillmer (1981); Álvarez (1990); A. Márquez (1994) M. López (1997); A. Sánchez (1998); M. Martínez (1999) y otros autores, afirman que las habilidades se deben desarrollar de forma gradual; y por esta razón la autora considera importante hacer referencia a las relaciones de subordinación que se establecen con la habilidad identificar.

Observar:

Constituye la forma superior de la capacidad perceptiva del ser humano; es un proceso voluntario de una importancia incalculable, si se tiene en cuenta que aproximadamente el 83 % de los conocimientos del mundo exterior que recibe el ser humano lo logra a través de la vista, seria un error comparar este proceso con mirar que es totalmente involuntario. Permite conocer cómo es el objeto, fenómeno, hecho o proceso, o sea, cuales son las características distintivas de este, tanto desde el punto de vista cualitativo como cuantitativo.

Observar es interiorizar rigurosamente las partes de que consta la representación objeto de estudio, tanto en sus aspectos cualitativos como cuantitativos. La orientación y en particular la dirección de la observación por parte del profesor resultan de vital importancia para que vaya desarrollando esta habilidad. Al comprender las posibilidades que tiene de conocer la naturaleza, se va despertando su interés, su motivación y con ello se logra una empatía hacia el aprendizaje.

La dependencia que expresa esta habilidad de la vista como órgano receptor de la información permite ubicarla en el primer nivel de asimilación donde comienza la familiarización del sujeto con los objetos.

Para realizar una correcta observación se recomiendan realizar los siguientes pasos:

1-. Presentación y orientación hacia el objetivo de estudio.

2-. Reconocimiento de un objeto como un todo. (Vía deductiva)

3-. Análisis y descripción de las partes que lo integran.

4-. Identificar los rasgos esenciales.

5-. Determinación de las características o propiedades del objeto.

Describir:

Expresa la relación entre las imágenes que se perciben o se fijan en la memoria y la posibilidad del ser humano de exteriorizarlas a través del lenguaje oral o escrito, por lo que sin dudas contribuye al desarrollo de estas habilidades comunicativas. Esto evidencia además la relación entre las habilidades intelectuales y docentes, lo cual no deja de ser una problemática adicional.

Una observación minuciosa garantiza que se note cada detalle de la representación y luego se expresen con claridad las características de esta. Requiere por tanto, dirigir la atención concretamente a cómo es lo que observa, o sea, al todo, a las partes y a las relaciones entre las partes.

Describir es detallar minuciosamente las partes de que consta la representación objeto de estudio, tanto en sus aspectos cualitativos como cuantitativos. Esta habilidad le permite al individuo enumerar el conjunto de características de cada objeto, fenómeno, hecho o proceso que conoce en la naturaleza. Se puede describir lo que se ve, o lo que se recuerda ya sean estos objetos reales y sus representaciones, láminas, hechos o procesos.

En la misma medida en que se va desarrollando esta habilidad y enriqueciendo la descripción, el estudiante va perfeccionando su observación, en la cual va a ser cada vez más minucioso.

Esta habilidad permite una familiarización más profunda del sujeto con los objetos, por su dependencia de la observación también se ubica en el primer nivel de asimilación.

Para describir se recomiendan realizar los siguientes pasos:

1-. Orientar a los estudiantes hacia el objeto de estudio a desarrollar.

2-. Observar al objeto, fenómeno, hecho o proceso.

3-. Integrar las características.

4-. Determinar los detalles o características.

5-.Arribar a conclusiones.

6-. Hacer generalizaciones.

7-. Ofrecer criterios propios.

Comparar:

A través de la observación y la descripción el estudiante es capaz de notar y detallar las características que distinguen al objeto, fenómeno, hecho o proceso, desde el punto de vista cualitativo y cuantitativo, pero hasta ahora los ha analizado de forma aislada. En la medida en que se vayan logrando que exista una mayor correspondencia entre lo que se observa y lo que se describe, la rapidez y el nivel de automatización con que se ejecutan simultáneamente estas acciones para la observación y la descripción va aumentando.

Es este el momento oportuno para pluralizar el análisis; se han sentado las bases para que el estudiante se enfrente a los objetos, fenómenos, hechos o procesos, que con anterioridad analizó por separado, para que establezca sus semejanzas y las diferencias en las características que los distinguen desde el punto de vista cualitativo y cuantitativo.

Le corresponde al profesor delimitar los aspectos que quiere destacar como semejantes o diferentes, es decir, determinar los patrones de comparación en dependencia del objetivo específico que se ha propuesto.

Para que se alcance el desarrollo de esta habilidad el estudiante tiene que ser capaz de detallar las características que asemejan o diferencian los objetos, fenómenos, hechos o procesos, desde el punto de vista cualitativo y cuantitativo. Esto le permite sistematizar, consolidar y perfeccionar las habilidades de describir y comparar, que le han antecedido a la vez que va incrementando su capacidad para analizar y de esta forma manifiesta mayor facilidad para familiarizarse con los objetos, hechos fenómenos o procesos tanto en el ámbito educacional como en la vida cotidiana.

Estas habilidades familiarizan al sujeto con los objetos, fenómenos, hechos o procesos de la naturaleza, cada asignatura lo acerca por su lado apoyada en su contenido, pero la forma ha de ser lo suficientemente coherente para que sus acciones y operaciones mentales no se inhiban, pues lo que debe cambiar es el contenido y no la forma de ejecución de las acciones en particular y de la operación de análisis en general.

Para comparar se recomiendan realizar los siguientes pasos:

1-. Se identifica al objeto de estudio.

2-. Selecciona el criterio de la clasificación.

3-. Caracterización de cada elemento a clasificar.

4-. Determinación de semejanzas y diferencias de los elementos.

5-. Separar los elementos según sus tipos o clases de acuerdo al criterio seleccionado.

Se asume el conocimiento como un proceso, es por ello que sin pretender establecer una delimitación muy estricta entre un nivel de asimilación y otro, el autor considera que dentro de la primera dimensión, aquí culmina el primer nivel de asimilación y da paso al siguiente.

En esta dimensión sensoperceptual se encuentra además la síntesis como operación interna, asociada a las habilidades de definir, clasificar, caracterizar, identificar y seriar, que posibilitan el desarrollo de la reproducción como operación externa.

Definir:

La comparación abre dos posibilidades para la adquisición de nuevos conocimientos teniendo en cuenta que permite conocer las semejanzas y las diferencias entre los objetos, fenómenos, hechos o procesos desde el punto de vista cualitativo y cuantitativo.

A través de la comparación el estudiante es capaz de comprender que entre los objetos, fenómenos, hechos o procesos se pueden establecer semejanzas cualitativas y cuantitativas, la similitud entre ciertos rasgos distintivos permite que estos se puedan agrupar bajo una misma denominación. Desde los primeros años de vida se va desarrollando un sistema de conceptos, que con el transcurso del tiempo se va consolidando y enriqueciendo en la medida en que se vaya profundizando en su esencia.

Definir es formular el significado del objeto, fenómeno, hecho o proceso mediante un concepto que contiene de forma precisa las características esenciales del objeto de estudio. Existen varias vías para desarrollar esta habilidad, que no serán abordadas por no ser de interés del autor, cuya utilización depende entre otros factores, del nivel de asimilación alcanzado por el estudiante y el nivel de enseñanza.

La definición de conceptos contribuye a sistematizar, consolidar y perfeccionar las habilidades asociadas al nivel de familiarización y brinda la posibilidad de que se vaya desarrollando su capacidad para realizar la operación de síntesis, cuya concreción le va permitiendo reproducir las características que son suficientes y necesarias para que el objeto sea lo que es.

Para definir se recomiendan realizar los siguientes pasos:

1-. Determinar las características esenciales que distinguen y determinan el objeto de definición.

2-. Determinar las características esenciales del objeto a definir.

3-. Determinar de las características, cuales son suficientes y necesarias para que el objeto sea lo que es.

4-. Enumerar de forma precisa los rasgos esenciales, expresar su significado en forma de concepto.

Identificar:

Al definir se determinan las características suficientes y necesarias para que un objeto sea lo que es y se expresa a través de un concepto. Estos rasgos precisamente son los que permiten identificarlo, apreciándose aquí la estrecha relación entre definir e identificar.

Identificar es el procedimiento que permite establecer la identidad de un objeto sobre la base de sus rasgos característicos. Es reconocer la correspondencia entre las características de un objeto, fenómeno hecho o proceso y su concepto. Por esta razón contribuye a sistematizar la habilidad de definir, clasificar y las otras que le anteceden.

La identificación incrementa la capacidad para realizar la operación de síntesis, pues reproduce la correspondencia entre las características que son suficientes y necesarias del objeto y su concepto.

Integrando los criterios de varios autores se puede resumir que para identificar se recomiendan realizar los siguientes pasos:

1-. Analizar, descomponer el objeto en sus elementos.

2-. Caracterizarlo, determinar los rasgos esenciales que tipifican cada objeto.

3-. Distinguir un objeto de otro por sus rasgos esenciales.

4-. Determinar las características esenciales del concepto y su pertenencia o no en el objeto dado, para darse cuenta de que:

Pertenece al concepto.

No pertenece al concepto.

No se puede precisar porque no se tiene los elementos para determinar la existencia o no de varias características esenciales.

Clasificar:

Definir es agrupar mientras que clasificar es separar, por lo que revelan el mismo antagonismo que reflejan las semejanzas que sirven para definir y las diferencias que se utilizan para clasificar.

Al comparar se detallan las características que diferencian los objetos, fenómenos, hechos o procesos, desde el punto de vista cualitativo o cuantitativo; cada una de estas diferencias van a constituir los criterios de clasificación, que permiten separarlos en distintos grupos.

Mientras que definir es agrupar por las semejanzas, clasificar es separar por las diferencias, sin embargo a pesar de su antagonismo, cada clasificación contribuye a enriquecer el sistema de concepto.

Clasificar enriquece la capacidad sintetizar y reproducir el sujeto y como el resto de las habilidades ya abordadas con anterioridad contribuye a sistematizar las que le preceden, con quienes guarda una estrecha relación.

Para clasificar se recomiendan realizar los siguientes pasos:

1.- Se identifica el objeto de estudio.

2.- Selecciona el criterio de la clasificación.

3.- Caracterización de cada elemento a clasificar.

4.- Determinación de semejanza y diferencia de los elementos.

5.- Separar los elementos según sus tipos o clases de acuerdo al criterio seleccionado.

Caracterizar:

Al clasificar se pueden dividir los objetos, fenómenos, hechos o procesos tantas veces como diferencias se encuentren entre ellos, pues cada una de estas diferencias se puede adoptar como criterio de clasificación.

Caracterizar es exactamente determinar los rasgos del objeto de estudio que permitan diferenciarlo de los demás, por lo que es sinónimo de singularizar, individualizar, particularizar. Estos rasgos sin dudas se pueden encontrar en la nueva definición que identifica los objetos clasificados, de quienes depende para su desarrollo como habilidad.

Existe una relación muy estrecha entre las habilidades de definir, clasificar, identificar y caracterizar por ser dependientes de las semejanzas y diferencias que se van a enriquecer y consolidar cada vez que se sistematice el desarrollo de esta. Todas estas pertenecen a un mismo nivel de asimilación.

Para caracterizar se recomiendan realizar los siguientes pasos:

1.- Describir el objeto, persona o fenómeno.

2.- Comparar el objeto a caracterizar con otros de igual o diferentes naturaleza.

3.- Determinar los elementos o características que solo estén presentes en el objeto estudiado.

4.- Elaborar un resumen donde se expresen; a modo de síntesis, esos elementos o características.

En este epígrafe se asumen los referentes teóricos sobre el desarrollo de la habilidad identificar desde posiciones filosóficas, pedagógicas, psicológicas y pedagógicas en los momentos actuales de la educación de adultos, que desde la dialéctica materialista ponen de manifiesto la necesidad social del desarrollo de la habilidad identificar en el proceso de enseñanza aprendizaje.


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