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HISTORIA NATURAL DEL HOMO SCIENTIPHICUS O CARTA DE UN PRIMATE A LOS ANTROPÓLOGOS

Alfonso Galindo Lucas




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2.4. La evolución de las especies. La jirafa de cuello intermedio

Este apartado viene a ser un desarrollo de la discusión iniciada en 1.1., acerca de la teoría de Darwin. Ahora estamos hablando de millones de años. Por supuesto, no trataremos únicamente de la jirafa, pero el largo cuello de este animal siempre ha sido un buen soporte para la discusión acerca de la evolución, la selección natural y el gradualismo. Ante el ejemplo de la jirafa, muchos científicos se preguntaron, con razón, si habrían de aparecer fósiles de individuos que, dentro de las especies actuales de jirafas, tuvieran en cuello menos largo, según se profundizaba en las capas subterráneas de su pasado. La arqueología y la paleontología finalmente concluyeron que no había evidencia de que hubiesen existido jirafas con todas las longitudes de cuello intermedias y que por lo tanto, la evolución no se producía por cambios graduales, como proponía Darwin, sino por mutaciones dramáticas que originaban “monstruos esperanzados”. El familiar común de la jirafa y el okapi había originado varios monstruos de cuello más bien largo, de modo que la longitud actual del cuello de la jirafa se ha producido en sólo unos pocos saltos evolutivos.

Se trata de una deformación que se perpetuó porque incorporaba una ventaja. Se sabe de otras mutaciones que se han extinguido porque no incorporaban ventajas (por ejemplo, hipopótamos color rosa), pero generalmente no han durado más de una generación. Para que los cambios de magnitud considerable tengan éxito, es preciso conjugar favorablemente la nueva fisonomía con el medio y el comportamiento y también con otros cambios físicos. Por ejemplo, si el cuello largo permite acceder a las hojas de acacia, es necesario que también la lengua de la jirafa sea resistente a las púas.

Por eso, en esta reciente propuesta del “equilibrio puntuado” falla algo: ¿Es que el mismo monstruo de cuello largo fue también, por mera casualidad, un monstruo de duras fauces y de enorme corazón? Esto es muy sospechoso, sería mucha casualidad que el monstruo tenga todos los complementos necesarios para un nuevo modo de vida especializado. No; se necesita alguna forma de transición, alguna medida de gradualismo. ¿Es posible explicar el largo cuello de la jirafa mediante gradualismo?

Teniendo en cuenta ―como defenderemos también en relación con el ser humano― que la ausencia de hallazgos fósiles nunca es prueba concluyente, es posible defender que hayan existido las jirafas de todas las longitudes de cuello intermedias, pero su registro fósil sería muy escaso porque la selección natural actuaría muy rápidamente. Esto se explica porque, en la sabana, el alimento disponible puede estar situado en niveles discontinuos de altura, de modo que la hierba más rastrera sea para los animales que mejor agachan el cuello, la hierba alta para otro tipo de animales, las zarzas para los rinocerontes y de ahí hacia arriba habría un trecho en el que no habría nada disponible para pastar o la vegetación disponible correspondería a animales que llegan antes que la jirafa por ser más abundantes, más astutos o más veloces. De esta forma, existirían longitudes de cuello que no serían útiles, pero, dado que el cuello y las patas son móviles y permiten cierta adaptación, las jirafas de cuello intermedio habrían llegado a reproducirse en determinados medios y épocas, originando descendencia de cuello cada vez más largo y con el resto de las adaptaciones necesarias para la dieta rica en púas.

Por su puesto, esta defensa extemporánea del gradualismo no excluye la posibilidad de que se haya producido en mayor o menor medida, en la historia natural, el fenómeno de los monstruos esperanzados.

En el siguiente capítulo, reducimos el análisis a los últimos millones de años. Los huesos de individuos considerados “homínidos” tienen, los más antiguos, unos 7 millones de años. Eran bípedos y se han clasificado como australopitecos o parantropos, dos géneros que, a su vez, se dividían en varias especies. En cuestión de los últimos centenares de miles de años, surgieron los homínidos más inteligentes y hábiles, a los que se les ha premiado con la categoría de homo, un nuevo género. Como afirma Arsuaga, la aparición de nuevos fósiles hace que todo este árbol genealógico esté siendo continuamente sometido a discusión. Cuando hablamos de la última glaciación, debemos concentrar el análisis a las últimas decenas de milenios. La última de estas decenas contiene todos los avances del “neolítico”.


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