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EL FOLKLOR AFROCUBANO EN LAS MANIFESTACIONES RELIGIOSAS DE LA COMUNIDAD MOENSE

Elio Norka Góngora Arguelles




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1.6 INICIACIÓN

Los ritos iniciativos en las religiones afrocubanas difieren según la Regla a que pertenezcan (Ocha, Palo Monte o Abakua) e incluso en dependencia de la jerarquía (p. ej. babalawo) que asumirá el adepto o las facultades que lo acompañaran desde esa fecha hasta su muerte. En Ocha, la ortodoxia (y lo que el razonamiento podría aceptar como mas apropiado dentro de la lógica del pensamiento religioso) establece siete días para completar el "segundo nacimiento", que es, conceptual y espiritualmente, como se considera al rito de "hacer santo", o sea, entregar al iniciado determinados poderes o funciones o "asentarle el santo" del cual es hijo.

En uno de los días de la iniciación, al individuo en proceso de consagración "se le lee el ita", un complejo ritual oracular que dejara establecidas las normas y preceptos que deberá observar en su comportamiento social y religioso futuro. Estos tabúes serán inviolables, so pena de recibir a cambio un repentino vuelco de la fortuna o sufrir un castigo que puede corresponder o no a la infracción. Al termino de los ritos, absolutamente reservados, comienza la etapa de "iyaworaje", que dura, con preferencia, un ano, aunque dispensas de algunos practicantes -ya poco frecuentes por el rechazo que originaron en los seguidores de la ortodoxia- la reducen a mucho menos. El iyawo es distinguible con facilidad. Viste completamente de blanco y lleva también una cobertura blanca (boina en el caso de los hombres y turbante en el de la mujer) sobre la cabeza rapada. Del cuello penden innumerables collares de cuentas, representativos de los principales orichas o santos del panteón, y en la muñeca lleva la manilla del santo "asentado", o guardia n, o de cabecera. Por esta última puede saberse cual fue el oricha que "recibió". Después del ano de iyaworaje, el iniciado podrá participar en todas las actividades culturales y realizar cualquiera de los ritos de la fe, excepto las tabuadas en el íta, si fuera el caso. EBBOS

Los ebbos o limpiezas rituales son las prácticas propiciatorias más comunes de las religiones afrocubanas. Tienen innumerables formas y procedimientos, en correspondencia con sus objetivos. Los hay para reforzar o mejorar la salud física o espiritual, obtener una promoción social o económica, eludir el brazo de la justicia, evitar un desenlace funesto en las relaciones amorosas o interpersonales e incluso conseguir el auxilio de los dioses en el desenvolvimiento feliz de cualquier acontecimiento. Así, hasta alcanzar a cualquier hecho de la vida que tenga una significación importante para el practicante o los que acuden a los servicios de estas religiones.

Los elementos que se utilizan son igualmente variables en dependencia del asunto que se quiera resolver y tan disímiles como la Naturaleza y los resultados del trabajo del hombre puedan aportar. De acuerdo al fin que se desea obtener, se emplean -por enumerar algunos- semillas, plantas, raíces, agua (de río, de mar, de pozo), aves, animales domésticos o salvajes, velas, frutas, tejidos, miel de abejas, manjares de variada elaboración, billetes y monedas, implementos mecánicos, osamentas. El procedimiento es también variado. Lo mismo se reduce a un pase del objeto en cuestión por el cuerpo -en este caso para que armonice las vibraciones del individuo o aleje las influencias nefastas- o la ofrenda a determinados orichas de sus alimentos de preferencia o la sangre de los animales que le están consagrados, los cuales, si es aconsejado por el oráculo, comerán después bajo determinadas recetas culinarias los adeptos o neófitos reunidos. Este ritual también se realiza como acción de gracias cuando ha sido concedida satisfactoriamente una solicitud. Los sacrificios humanos fueron prácticas desterradas de estos cultos aun desde la época en que todavía no habían salido de África.

ITUTO

Este es el ritual más reservado de todas las prácticas culturales de las religiones sincréticas afrocubanas. Si en determinados días de la iniciación el iyawo puede ser visitado por familiares y amigos en la casa de su madrina o padrino de santo, o en los ebbos y fiestas propiciatorias participan por igual adeptos e invitados no consagrados, en el ituto solo intervienen unos pocos iniciados. Por supuesto que tal ceremonia funeraria se le efectúa únicamente a quienes se consagraron en cualquiera de las reglas, o sea, tuvieron un segundo "nacimiento" y, como aconseja la ortodoxia, no deben llevar a la tumba los atributos que recibieron en vida.

El ituto se celebra en determinado momento del velatorio, para el cual todos los dolientes deben abandonar el salón. Los encargados del ritual liberan de su "carga" al cuerpo y averiguan por medio de oráculos el destino final de los utensilios y recipientes culturales, que lo mismo pueden ser enterrados que depositados en una montaña, el lecho de un río, lanzados al mar, o heredados por un ahijado o familiar cercano, entre otras disposiciones. BABALAWO

En yoruba significa "padre del saber o de la adivinación" (de baba, padre, y awo, adivinación).

Constituyen la más alta jerarquía dentro de la Ocha, pues son los depositarios del conocimiento encerrado en el Libro Sagrado de Ifa, el más complejo oráculo de que se tenga conocimiento. El babalawo, según la ortodoxia cultural, es el encargado de entregar los orichas guerreros, primer paso en la consagración dentro de la santería. Este sacerdocio impone determinada conducta social y personal, pero lo que mas lo distingue es el estudio constante de la naturaleza y el Universo, pero sobre todo del Libro Sagrado o Tratado de Oddun, una extensa obra en la que predominan el simbolismo y un intrincado lenguaje esotérico, lo que a menudo vuelve difícil e intrincada su interpretación. De ahí la obligación del Oluo (sabio, como también se le llama al babalawo) de estudiar a Ifa. Al Awo acuden los creyentes para resolver todo tipo de problemas (personales, de salud, espirituales, económicos, matrimoniales) pues en Ifa están reflejadas todas las situaciones de la vida y su solución. Una teoría de los adeptos afirma: "ya todo sucedió en el mundo una vez, y fue recogido en el Libro Sagrado. Ahora solo falta la materia o la acción que llene de nuevo, por un instante, el espacio que habitamos". Al sacerdocio de Ifa se puede llegar después de hacer Ocha o directamente, si así lo dispone el oráculo, y la consagración dura siete días también, aunque con características bien diferentes en los rituales. BABALOCHAS E IYALOCHAS Son los padres (baba en yoruba) y madres (iya) de santo (ocha) y constituyen el eje alrededor del cual gira el universo de la santería cubana. Después de cierto numero de anos de iniciación y de haber obtenido la "licencia" y el ache (gracia, don) de los orichas, el consagrado puede a su vez apadrinar a otros que por voluntad o por indicación de los oráculos deben "hacer santo", a los cuales guiara y aconsejara en las practicas culturales y en su vida personal y social. Los muchos anos de intercambio con la gente y sus problemas, le ofrecen al cabo una gran sabiduría para resolver las diversas situaciones de la vida de sus ahijados y consultantes, aunque ellos permanezcan en la mayor austeridad, lo que les otorga un alto prestigio entre los creyentes. El babalocha o la iyalocha son los encargados de averiguar al futuro adepto que solicita sus servicios el santo que deberá ir a su cabeza, consulta oracular que realizan mediante el ritual conocido como "bajar el caracol", pues se utilizan los cauris del oricha* de cabecera del padrino y no los empleados normalmente en los oráculos ordinarios.

Esta investigación requiere de gran rigor, pues a la cabeza del nuevo iniciado no debe ir otro santo que no sea el que le corresponde como padre o eledda (ángel de la guarda), lo que de producirse ocasionaría serias dificultades en las ceremonias iniciaticas y en la vida religiosa y personal futura del adepto. Convertidos así en "padrino" o "madrina" de santo, el babalocha o iyalocha preparara en su casa un altar donde vivirá durante siete días con sus noches el "ahijado", que nacerá a una nueva vida en un ritual de iniciación cuyas principales ceremonias son secretas.

En la semana, el padrino recibirá para las diferentes operaciones el auxilio de otras personas con determinada jerarquía dentro de la religión, como el Oriate, para la lectura del Ita y la conducción de las ceremonias, y la Yimbona u Oyugbona, quien orienta y auxilia al iniciado en sus acciones. Los babalochas e iyalochas pueden llegar a tener varios centenares de ahijados y algunos incluso llegan hasta reunir a más de mil, pero no todos son necesariamente iniciados en el santo. Los hay aleyos (solo se "registran" para solucionar sus problemas), de collar (reciben collares únicamente), de rogación (realizan el ebbo conocido con este nombre sobre la cabeza o cualquier otra parte del cuerpo con el fin de evitar funestas consecuencias), etc. ORACULO

En las religiones sincréticas afrocubanas existen tres oráculos fundamentales: el de Biawe, el del Diloggun y el de Ifa. Estos tienen sus raíces en la antigüedad, y su principio básico numeral hace presumir un origen común con el de la Cabala y la Tabla Esmeraldina, de Hermes Trismegisto; el I Ching de los chinos, o los Terapias con el Urim y Tummin judeo-hebraico, del que quedan unos pocos vestigios.

El oráculo de Biawe se realiza mediante el empleo de cuatro cuescos de coco, que sustituyeron en Cuba a los originales Obi Kola (Elaeis Guineensis) de África.

Tiene cuatro posiciones principales que son otras tantas respuestas, pero su repertorio alcanza hasta 96, de acuerdo a la figura que se dibuja en el suelo, las sombras que proyectan los pedazos de nuez, y la posición en que quedan estos con relación a la superficie, si cóncavos o convexos. A pesar de ser el mas sencillo, en apariencia, solo muy pocos pueden leer todo el repertorio del Biawe y los practicantes utilizan únicamente las cuatro respuestas simples, que son: - Alafia (cuatro conchas bocarriba) el oricha interpelado responde "Todo bien". - Itaguo (tres bocarriba y una bocabajo) "Falta algo". Con esta respuesta es obligatorio preguntar y volver a tirar. - Eyeife (dos y dos) "Lo que se sabe no se pregunta". Constituye el si mas firme en el oráculo.

-Okana (tres bocabajo y uno bocarriba) "Nada sirve". - Oyekun (cuatro bocabajo) Habla un muerto o La Muerte. (En el Yangareo -la consulta a Olofin, el Supremo Creador, en los primeros momentos de una ceremonia de iniciación- en lugar de los cocos se utilizan rebanadas de pan). El oráculo del Diloggun se consulta con los caracoles o cauris, a los cuales se les aplana la parte contraria a la abertura para que puedan caer correctamente sobre la estera de paja o esparto sobre la que el babalocha realiza el registro. Además, por el orificio resultante "hablan" los muertos, por si fuera indispensable completar una predicción de los santos, que se comunican por la abertura natural del caracol.

Al término de su iniciación, a cada consagrado se le entrega una mano (juego) de 18 caracoles, que en el caso de los hijos del oricha Eleggua llegan a 21. En la consulta se emplean solo 16, y los dos o cinco restantes, según el caso, quedan como "testigos" de lo comunicado por el oráculo. Para las respuestas, el santero cuenta con un amplio repertorio de patakies (historias) y refranes relacionados con cada uno de los números. La interpretación de aquellos de acuerdo a la alternativa que dan los Ibos (piedras) -si negro, osogbo (mal), si blanco, iré (bien)-, constituye la situación del consultante, cuya solución, establecida con variedad en las propias historias, será precisada en tiradas sucesivas.

El babalocha solo puede "leer" hasta el numero 12. Si saliera uno mayor, debe enviar al interesado a donde esta el babalawo, el único facultado para ello.

El oráculo de Ifa es el más complejo y extenso sistema adivinatorio de que se tenga noticia y su contenido esta recogido en el Libro Sagrado de Ifa o Tratado de Oddun. Este consta de 16 signos u oddunes mayores y 240 que son la combinación de aquellos, cada uno con un contenido propio. Las permutaciones de los 256 signos iniciales alcanzan cuatro mil 096 combinaciones terciarias que, interrelacionadas, llegan a una cifra superior a las 36 mil probabilidades. Una afirmación del culto dice que todo en el mundo ya sucedió una vez y fue recogido en el Libro Sagrado de Ifa, solo falta que una acción vuelva a llenar un lugar en el espacio. Para obtener los signos, el sacerdote de Ifa, el babalawo, dispone de dos medios, el opele, una cadeneta de ocho conchas (pueden ser de coco, carapacho de jicotea, laminas de plata o hierro, según corresponda) y el tablero (atepon) con los ikines (cuescos de Obi Kola). El primero lo emplea en el "registro" de quienes acuden por sus servicios o en averiguaciones personales (el babalawo no hace nada sin consultar el oráculo; en las mañanas -4 a.m.- lo primero que hace es "abrir el día" con una averiguación para ver como se comportara la jornada y lo que el debe hacer) y el segundo solo se utiliza en grandes rituales con la presencia de al menos otros dos, lo que recibe el nombre de Junta de Babalawos. Cuando el awo tira el opele sobre la estera, la disposición de las conchas es la que determina el signo. Dos tiradas mas completaran la consulta y entonces la combinación de las tres permitirá obtener la respuesta que se busca. La ceremonia sobre el tablero, o atefado, es mucho mas complicada. El babalawo invoca primero con golpecillos del Irofa (tarro de venado o trozo de cana de bambú) sobre el Ate a que bajen los espíritus y entidades que lo auxiliaran en la averiguación. Después esparcirá, mientras entona los rezos de rigor, el Yefa (polvo de ñame molido) sobre la superficie, removiéndolo circularmente con una escobilla. Cuando ha logrado entrar en las vibraciones requeridas, pasara de la mano izquierda a la derecha los ikines y contara solo los que queden en esta ultima. A continuación, anotara sobre el yefa con la yema de los dedos los números de derecha a izquierda por pares. Esta clase de consulta solo se emplea en nuevas consagraciones para "bajar a Orula" (el oricha de cabecera del culto) y determinar el santo que ira a la cabeza del iniciado, o en la investigación de la "letra del año" (características que dominaran ese periodo), o cualquier otro asunto de gravedad. La característica distintiva del oráculo de Ifa es el intrincado simbolismo de muchas de sus historias y sentencias, como "La tarraya de pescar no atrapa al hipopótamo", "La nariz es la única que no duerme", "Los ciegos llegaron y los cojos se fueron", cuya significación no llega a penetrarse sino después de mucho examen e imaginación.

Estos aspectos son los más sobresalientes del folklore afrocubano en las manifestaciones religiosas, todavía existen hallazgos que pueden enriquecer el conocimiento sobre estas manifestaciones y a las cuales no se le ha prestado toda la atención.


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