BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

FAMILIA, IDENTIDAD Y TERRITORIO, ACTORES Y AGENTES EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA CIUDADANÍA DEMOCRÁTICA

Coordinadoras: Maria Teresa Ayllón Trujillo y Maria Rosa Nuño




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V. Las sociedades de ideas en América Latina, siglo XIX

Jean-Pierre Bastian manifiesta su interés y la problemática de este tipo de historia, diciendo que: “un campo relativamente nuevo para la investigación histórica de la América Latina del siglo XIX lo constituye el estudio de las logias masónicas, de las sociedades de protestantes, de los clubes liberales y de otras formas modernas de asociación (sociedades espiritistas, patrióticas, mutualistas, etc.)” En las obras de Bastian se aprecia la llegada de grupos protestantes en el Porfirismo que serán apoyo para el estado laico y la masonería en su carrera anticlerical desde el mismo final del siglo XIX y principios del siglo XX. Señala a los grupos protestantes como un sector social importante en la lucha armada de 1910, ya que al no tener garantizado su derecho a expresar libremente su pensamiento religioso, buscaron reivindicarse en la lucha armada de 1910, por ello se ubicaron del lado Maderista.

“Al agotarse los recursos legales […] estas redes religiosas protestantes fueron una de lAs bases de la Revolución maderista, especialmente en Chihuahua, Tabasco, las Huasteca hidalguense y el centro y sur del Estado de Tlaxcala. […] Para las sociedades protestantes era en el individuo en que debía residir la soberanía del pueblo. Eso implicaba romper las comunidades naturales, las metáforas orgánicas y las tradiciones religiosas históricas que encerraban al sujeto en una totalidad que no podía haberse escogido. Fundar la libertad política en la libertad cívica era la gran reivindicación de estos liberales radicales, para quienes era fundamental combatir el principal sostén de los valores políticos tradicionales que negaban el acceso del pueblo como conjunto de individuos al ejercicio de sus derechos: la iglesia católica romana”.

Aunque las obras de Jean-Pierre Bastian señalan la participación y construcción de redes anticlericales de franca oposición a la Iglesia Católica romana y su intervención en las decisiones políticas, en nuestro país, a escala regional y local, aun falta mucho por inspeccionar en el conglomerado masón y anticlerical que se cimentó desde fines el siglo XIX y principios del siglo XX. La confección de una democracia moderna se puede rastrear en la postura laica (en ocasiones radical en este sentido) y anticlerical de la masonería. Sobre todo las negociaciones sociales y políticas que ambos grupos hicieron por la supervivencia de cada uno, al grado de observarse en sus miembros cambios de bandos en varias ocasiones.

“En contra de esta sociedad tradicional, de Antiguo Régimen, las sociedades de ideas fueron portadoras de la modernidad, en el sentido de que estructuraban nuevas formas de organización de lo social, ya no centradas sobre los antiguos cuerpos, sino en el individuo como actor político y social […] La sociedad de ideas está caracterizada por el hecho de que cada uno de sus miembros tiene solamente una relación con las ideas, con los fines. En este sentido estas sociedades anticipan el funcionamiento de la democracia, pues ésta iguala también a los individuos dentro de un derecho abstracto que es suficiente para constituirlos en ciudadanía, que contiene y define la parte de soberanía popular que corresponde a cada uno”.

VI. El rito y los símbolos de una sociedad liberal

Mítica, legendaria, mística y casi inexpugnable, esta sociedad liberal parece estar presente en grandes acontecimientos de la vida política de la humanidad moderna. Su presencia queda un tanto velada en historias generales y sin embargo se reconoce a sus miembros una decidida acción política centrada en el cambio social, aunque poco se sabe de su organización. Vituperada por muchos y atractiva para otros, la Masonería se ha erguido como un ariete de la liberalidad en los diversos acontecimientos históricos de distintos países.

Según explican los mismos masones:

La Francmasonería, institución esencialmente filantrópica, filosófica y progresista, tiene por objeto la búsqueda de la verdad, el estudio de la ética y la practica de la solidaridad; y trabaja por el mejoramiento material y moral de la humanidad. Tiene como principio la tolerancia mutua, el respecto (sic) a los demás y de uno mismo, y la absoluta libertad de conciencia. Considerando que las condiciones metafísicas y religiosas son del dominio exclusivo de la apreciación de cada individuo, rechaza cualquier afirmación dogmática. Tiene por divisa: Libertad, Igualdad, Fraternidad.

Se dice que la asociación masónica guarda en su filosofía conocimiento “verdadero”, rituales y simbolismo místico que juntos llevan a la perfección del hombre. Es clásico el símbolo que identifica a esta organización y que remite, según los mismos masones, a los grandes constructores de quienes heredaron los conocimientos para “pulir la piedra en bruto”. Este símbolo se compone de una escuadra y un compás encima de ésta, al fondo se ve una “G”. Este símbolo simboliza el cúmulo de creencias masónica y se refiere a la cosmogonía creadora del Gran Arquitecto del universo. La escuadra representaría la tierra, la materialidad, las pasiones y el instinto, en tanto que el compás representaría el cielo, la espiritualidad, la ciencia y la razón de la existencia cósmica del ser humano; la G sería la representación de la gnosis, la razón esencial del cosmos, la generación, la geometría, en concreto, el centro de la creación.

Los grados

Este símbolo también representa los tres primeros grados (aprendiz, compañero y maestro masón) de la llamada masonería azul. En el premier grado la escuadra está sobre el compás; esto simboliza al ser humano a merced de sus pasiones y de los aspectos materiales. El grado de compañero se simboliza con uno de los extremos del compás sobre una de las extremidades de la escuadra; ello implica, en términos simbólicos, que el compañero ha adquirido los conocimientos suficientes de la geometría y es capaz de pulir la piedra en bruto, es decir, ahora se dedica a tallar la piedra cúbica. Esto en términos de espiritualidad quiere decir que el individuo es capaz de atemperar sus pasiones y sus instintos y está en camino de adquirir la maestría del dominio de su cuerpo y su materialidad para alcanzar lograr una plena espiritualidad, conciencia y razón de su existencia.

El tercer grado, el de maestro, se simboliza con las dos extremidades del compás sobre la escuadra. Esto implica que las virtudes y valores que comenzó a desarrollar desde su primer aprendizaje han rendido frutos, por fin su espíritu y conciencia ha alcanzado, a través del uso de la razón cósmica, el peldaño de la creatividad y la construcción; es ya un constructor, un masón. Estos son los tres grados más comunes de las diferentes logias y ritos masónicos que se practican actualmente (Ver Cuadro 1).

Los Ritos

La consecución de mayores grados y la forma de conducirse al interior de la logia, tiene que ver con lo que los masones llaman “Rito” o “rito”. Esta misma palabra tiene dos sentidos según se escriba con mayúscula o con minúscula su letra inicial

Rito a una rama particular de la Francmasonería, de la misma forma que dentro de la Iglesia hay diversos Ritos, como el Rito Maronita, el Rito Copto, el Rito Latino..., etc. De esta forma se podría definir el Rito como una presentación particular de la Francmasonería cuyo carácter se distingue del de los otros Ritos por la forma. Entre los muchos Ritos que existen en Masonería se pueden señalar el Rito Escocés Rectificado, el Rito de Emulación, el Rito de Perfección, el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, el Rito de Misraim, el Rito de York, el Rito Francés, el Rito Sueco, etc., etc. Tagón ha recopilado hasta 52 Ritos diferentes. Sin embargo, el número de Ritos es mucho mayor, ya que solamente en el Diccionario Universal de la Francmasonería, de Daniel Ligou, hay recogidos nada menos que 154 Ritos masónicos.

Se denomina rito (con minúscula) los diversos actos ceremoniales de iniciación (como el rito de despojar de metales al iniciado) o de desarrollo de los trabajos dentro de la logia, cuyo formalismo está regulado según su finalidad iniciática.

De esta forma el rito es todo un sistema de prácticas sacralizadas, que se ejercitan hacia el interior de la logia. Como vemos de la cita anterior existen una infinidad de Ritos. En el caso de México existen con mayor auge y presencia tres Ritos, el Escocés Antiguo y Aceptado, el Rito Nacional Mexicano y el Rito de York. Sin embargo en México el que cuenta con mayor membresía es el Rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA).

Cada uno de los grados contiene enseñanzas y simbolismos que definen la función, y compromisos del masón de cada grado con la asociación. Estas funciones, compromisos, derechos, obligaciones, virtudes e ideas no solo tienen que ser aplicadas dentro de la logia, el fin es que todo este itinerario al interior de la masonería, pueda verse reflejado hacia el exterior, es decir en el campo social (o profano, como los masones le llaman).

Cuadro 1 Grados del Rito Escocés Antiguo y Aceptado

Grado Nombres Edad

1º Aprendiz 3 años

2º Compañero 5 años

3º Maestro 7 años y más

4º Maestro secreto 3 veces 27 años cumplidos

5º Maestro perfecto 1 año para abrir los Trabajos

7 años para cerrar los Trabajos

6º Secretario íntimo 10 años; el doble de 5

7º Preboste y Juez 14 años; el doble de 7

8º Intendente de Fábrica 3 veces 9 años

9º Maestro Elegido de los Nueve 21 años cumplidos; el triple de 7

10º llustre Elegido de los Quince 25 años cumplidos; 5 veces 5

11º Sublime Caballero Elegido 27 años

12º Gran Maestro Arquitecto 45 años, 5 veces el cuadrado de 3

13º Real Arco 63 años cumplidos; 7 veces el cuadrado de 3

14º Gran Elegido Perfecto y Sublime masón 27 años cumplidos

15º Caballero de Oriente o de la Espada 70 años

16º Príncipe de Jerusalén 25 años cumplidos

17º Caballero de Oriente y Occidente Sin edad

18º Caballero Rosa Cruz 33 años

19º Gran Pontífice o Sublime Escocés Sin edad

20º Venerable Gran Maestre de todas las Logias Regulares Sin edad

21º Patriarca Noachita Sin edad

22º Caballero de la Real Hacha Sin edad

23º Jefe del Tabernáculo Sin edad

24º Príncipe del Tabernáculo Sin edad

25º Caballero de Airain o de la Serpiente de Bronce Sin edad

26º Príncipe de la Merced o Escocés Trinitario 81 años

27º Gran Comendador del Templo Sin edad

28º Caballero del Sol Sin edad

29º Gran Escocés de San Andrés 81 años

30º Gran Elegido Caballero Kadosch Un siglo y más

31º Gran Inspector Inquisidor Comendador Sin edad

32º Sublime y Valiente Príncipe del Real Secreto Sin edad

33º Soberano Gran Inspector General 33 años cumplidos

La Logia

La “logia”, también llamada “templo” es el lugar en donde se reúnen los masones para ejercer el rito, es decir, la serie de prácticas litúrgicas bajo las cuales intercambian ideas, pensamiento o llegan a acuerdos. A estas reuniones también se les denomina “tenidas” y por lo regular se realizan una vez por semana. El contenido de estas sesiones se protocoliza en un libro de actas y tanto este libro como lo expresado entro del templo es de carácter secreto.

El concepto de ciudadano ideal

Todo aspirante a ingresar a la masonería debe de sufrir una iniciación. Se dice por algunos masones que este ritual encuentra su antecedente en viejas prácticas ceremoniales de origen Griego, Egipcio, Romano etcétera, sin embargo, lo más creíble es que este ritual fuera producto de la comprensión medieval que se tenía del mundo. Al respecto Francisco Ariza menciona que

“La estructura iniciática de la Masonería en nada difiere de la de cualquier otra organización esotérica y tradicional. Su división en tres grados ¬aprendiz, compañero y maestro¬ conforma un esquema perteneciente a toda vía iniciática regular, constituyendo una síntesis del proceso mismo del Conocimiento y su realización efectiva.1 Igualmente, este ternario iniciático es análogo a los tres planos o niveles de la manifestación cósmica: el Corpus Mundi, el Anima Mundi y el Spiritus Mundi, según la terminología del hermetismo cristiano medieval. El Cuerpo, el Alma y el Espíritu universal se corresponden así con los grados de aprendiz, compañero y maestro, respectivamente”.

Luego de toda la parafernalia de la iniciación, el aprendiz comienza su carrera masónica aprendiendo e interpretando símbolos. Esta enseñanza se da través de sus maestros y de los textos que los propios masones han diseñado. Es precisamente en estos últimos en donde podemos encontrar la fuente de formación del masón. A continuación reseño solo algunas partes del texto de “Los 33 temas del aprendiz masón”, en donde analizo la propuesta moralizadora de la masonería para la formación de “ciudadanos ideales”, hombres virtuosos que se pretende sean seres ejemplares para la sociedad.

El masón ante la divinidad

En este apartado, Terrones Benítez deja ver el tema controversial que por años ha sido motivo de confusión sobre el objetivo de la masonería. El autor desarrolla algunas ideas sobre lo que el masón percibe como divinidad:

“El respeto a las opiniones, y a las creencias Religiosas, dentro del Sistema Masónico, es objetto (sic) de la más espontánea y efectiva REALIDAD, por lo que respecta a las existencia de un SER SUPREMO, lo que queda demostrado por medio de requisito indispensable y esencial, para que ningún ATEO pueda figurar, como Aspirante a la Iniciación; por lo mismo, hemos llegado al convencimiento de que sólo las personas que profesan alguna convicción sobre la existencia de DIOS o que profesen cualquier Religión, pueden o están capacitadas legalmente para solicitar su ingreso al Seno de nuestra Augusta Constitución; toda vez que la declaración de su Fe Religiosa, no importa cuál sea su origen, es un Punto Constitucional Masónico que se impone a todos los Profanos; puesto que con ello se demuestra una palpable manifestación del respeto a la Libertad de Pensamiento, como uno de los factores indispensables para llegar hasta las Puertas del más Grandioso Templo que se haya levantado a la VIRTUD”.

Como se ve en la cita, el masón debe guardar respeto a las creencias religiosas, aún más debe creer en un ser divino cualquiera que este sea para poder pertenecer a la institución. Es claro el rechazo al ateismo que el autor plantea no sólo como una convicción si no como un ordenamiento constitucional de la masonería. Son llamativas la últimas palabras de la cita en donde se relaciona la libertad de pensamiento, las puertas del más “Grandioso Templo” y la “virtud”. Los mismos autores explican que aunque no se reconoce una religión masónica, sí podría conceptuar a las creencias masónicas como: “[…] un conjunto de idealismo y de pensamientos, relacionados con la MORAL ESPIRITUAL del individuo, por lo tanto esa Religión indiscutiblemente abarca a todas las CREENCIAS adoptadas en el Orden Cosmopolita Universal […]” Aquí se nota la universalidad del pensamiento liberal masónico y al mismo tiempo queda muy claro el emplazamiento de las creencias masónicas como una especie de religión sustentada en la moral, en donde no importa el ser divino si no la creencia en sí de un ser divino, lo que además compele al masón a respetar esa “fe”. La siguiente cita nos deja más claro este argumento:

“Sin embargo, también es cierto que el MASÓN, debe demostrar ser Libre e Independiente hasta en sus sentimientos Espirituales, y con más Razón si se trata de emitir las opiniones MORALES que se haya formado acerca de las Religiones; lo que nos da a entender de una manera clara y evidente, que el DEBER más SUBLIME para nosotros los INICIADOS, consiste en señalar o en corregir los ERRORES, indicando el verdadero camino hacia la MORAL, hacia la razón y hacia la VIRTUD, como facultades propias del hombre que tiende a realizar todo aquello que contienen los principios masónicos, como consecuencia de una sana MEDITACIÓN DE LAS IDEAS, antes de iniciar cualquier Obra, en beneficio de la Colectividad Humana”.

Llama la atención esta parte en donde se dice cual es “el deber más sublime” para los iniciados, el cual consiste en “señalar o en corregir los errores”. Es llamativa la afirmación debido a qué, si la masonería propugna por la libertad, sobre todo la de conciencia, ¿cómo evalúan los masones esos errores a señalar o corregir? Vemos también la insistencia en cuanto a que esos “errores” deben de ser canalizados al “verdadero camino hacia la moral”, podríamos preguntarnos nuevamente ¿cuál será ese camino y cuál esa moral? Queda claro que la creencia masónica –en este caso— proviene de la tradición racionalista y por supuesto idealista.

El masón como ciudadano ante su sociedad

En este tema el caso resulta particularmente interesante ya que es en la sociedad en donde el masón tendrá que demostrar el cúmulo de virtudes y enseñanzas morales que ha adquirido en la logia. En este tema los autores siguen el mismo método de todo el libro. Establecen la definición de cada una de las palabras que van analizando (con un pretendido sentido de erudición) para luego desarrollar el tema conforme a los cánones masónicos. En este caso luego de explicar que es la “sociedad” y los tipos de sociedades, los autores describen los deberes del masón en la sociedad.

“Por es razón notaremos de un modo completamente irrefutable, que todo aquel hombre, que dentro y fuera de los Templos Simbólicos, practique las nobles, elocuentes y sabias MÁXIMAS, cuyos principios llevan como única finalidad, la de dar a conocer las VIRTUDES HUMANAS, para bien propio y el de nuestros semejantes; ese individuo tendrá que hacerse notable en todas parte del Mundo, en que haga notar su acción MORALIZADORA, puesto que; de la propia Masonería, han surgido el mayor número de FILÓSOFOS, de MORALISTAS, de LEGISLADORES, de ESTADISTAS y de DEMÓCRATAS, que han conducido a la SOCIEDAD y a Pueblos enteros, por el camino del BIEN, del PROGRESO y de la FELICIDAD a que tiene derecho todo género humanos.”

Queda clara la actividad moralizadora de la masonería y sobre todo queda también muy claro las raíces decimonónicas, cuando menos en estos dos autores. El estilo en la redacción y sobre todo el exacerbado uso y connotación de los términos de moral y virtud, nos dejan ver un estilo en la redacción y la argumentación que recuerdan la forma y fondo de las obra de José Ingenieros (en particular la del Hombre mediocre). Es patente también el maniqueísmo en esta idea en donde los grandes hombres de la masonería han llevado a “pueblos enteros por el camino del bien, del progreso y de la felicidad”. Es en esta parte donde se aprecia la mezcla del maniqueísmo, el positivismo y el romanticismo, todos hermanados por el idealismo masónico.

Los autores llaman a la práctica de toda esta filosofía moral a los iniciados, señalando que:

“Consecuentemente, esas actividades SOCIALES y CÍVICAS, que propagan las enseñanzas Masónicas, nos indican claramente, que para sus Miembros de la Orden, no existe más SATISFACCIÓN que lo ENORGULLEZCA, ni TRIUNFO más grande obtenido sobre la superficie de la tierra; que el de saber confundirse, sin RECELO ni ARGUCIAS, entre todas las Razas Humanas que se conocen, impartiendo sus conocimientos de alta MORAL y de CULTURA, para lograr inculcarles los sentimientos Sublimes de la AFECCIÓN de la ARMONÍA, de la BENEVOLENCIA, de la TOLERANCIA y de la UNIÓN, como cualidades que sirven de eterno pedestal, a la CONFRATERNIDAD UNIVERSAL.”

La práctica de las virtudes y la moralidad masónica, según los autores, puede ser diseminada a “todas las razas humanas”, donde el masón impartirá sus conocimientos morales y culturales con miras a generar los “sentimientos sublimes” de afección, armonía, etcétera. Sin duda que esos valores que proponen los autores para ser inculcados por los masones, son los que luego de la revolución francesa se han propuesto para el desarrollo de la democracia. Lo cual nos habla de la tradición de la democracia liberal, la que en un momento dado puede convertirse en una democracia autoritaria.

Sin embargo, el ejemplo aquí sirve para mostrar la insistencia de estos autores sobre la vida moral de los masones y sobre todo, la idea de que el masón es un individuo capaz de generar en la sociedad estos sentimientos de armonía y tolerancia, como una fe ciega en la religión cívica de las virtudes para la convivencia. Por lo mismo, no podemos dejar de observar esa idea en apariencia desinteresada donde el masón se “confunde” para “lograr inculcar” sentimientos virtuosos y morales en las “razas humanas”, es decir, aparece una vez más la idea de operar la ideología o creencias masónicas, asumiendo que son las correctas. Se nota más clara esta idea en la cita siguiente:

Otro de los Deberes más Sagrados, en materia Moral Filosófica, que indispensablemente es de nuestra obligación cumplir, dentro de la propia SOCIEDAD, entre los Pueblos y aún dentro de la misma Humanidad, es la de contrarrestar con toda diligencia, la de combatir con PRUDENCIA y la de evitar con Serenidad y Energía, las causas y los motivos que originan a los VICIOS MORALES y MATERIALES; procurando hacer ver los terribles ESTRAGOS que ocasionan ente las costumbres de nuestros semejantes, la CORRUPCIÓN INSANA de los buenos modales, lo que indica también que hay que eliminar en forma radical, la DISOLUCIÓN ESCANDALOSA de la conducta del individuo, así como la práctica de las ideas contenidas en los Falsos Sofismas, mismo que de manera directa, nos conducen hacia el FANATISMO y la perdición de los instintos, que dañan a la conciencia del hombre Honrado, pero también debemos corregir, por medio del convencimiento y de la persuasión, a quienes hayan caído en las garras de la POLÍTICA VICIOSA, factores todos ellos que por desgracia sólo minan el espíritu de Bondad y de buena Fe, de las Almas Nobles, para lograr dividir a los hombres y desviarlos por el camino de la FALSEDAD, de las PERVERSIÓN y del EGOÍSMO, lacras SOCIALES que irremisiblemente labran la RUINA de todo el género humano, con perjuicio de la ARMONÍA, de la PAZ y del PROGRESO de los PUEBLOS.

Aunque si bien suena válido el argumento de una asociación combativa de los vicios, también es cierto que no se explican cuáles son los vicios “morales” ni los “materiales”. Quizás de estos últimos podamos tener una idea más clara, sin embargo de los vicios morales, no parece que pueda quedar muy claro a que se refieren los autores. Por su puesto que los términos con los que se expresan deben ser cribados con la rejilla del tiempo, ya que el texto que analizamos, aunque data de 1984, no sabemos la fecha de su primera edición. Esto es importante aclararlo ya que pudiera parecer que el análisis aquí intentado, pretendiera mofarse de la postura de los autores. Desafortunadamente el texto no da más datos para contextualizar la redacción de las argumentaciones de los autores; y aclaro esto porque en la lectura de la terminología utilizada, de pronto existe algo de coincidencia con el manual Carreño; lo que nos invita a pensar en una redacción del siglo XIX o bien en un estilo anacrónico para los años ochentas del siglo XX; de ahí la aclaración que hago al respecto.


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