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DESARROLLO REGIONAL E INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA EN EL SECTOR AUTOMOTRIZ. DESEMPEÑO, COMPOSICIÓN Y ASIMETRÍAS ENTRE ARGENTINA Y BRASIL (2000-2009)

Guadalupe Piñeyro y otros



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Capítulo 1. Procesos y Tendencias globales

Dentro del contexto actual de la Globalización como también de la Regionalización, es importante establecer el rol de la industria automotriz mundial, donde estos dos procesos estrechamente vinculados tienen una destacada incidencia. Teniendo en cuenta la presencia de ciertas características que son relevantes y de carácter determinante para el desarrollo de la industria automotriz mundial, como el cambio de modo de producción y también las inversiones extranjeras directas.

1. Globalización y regionalización

En el presente trabajo se utiliza el concepto de Globalización como un proceso histórico, donde se interrelacionan los hechos económicos, políticos y culturales a nivel mundial, produciendo una notable incidencia en el contexto regional, más específicamente en los casos concretos de las industrias automotrices de Argentina y Brasil.

Los historiadores modernos reconocen etapas que se destacan en el proceso de globalización de los últimos 130 años. (CEPAL, 2002). Se pueden observar tres grandes fases, pero debido al tema que considero importante para investigar, el presente trabajo hará mayor hincapié en la tercera y actual fase de la globalización, que comienza a partir del SXX, y donde predominan ciertas características claves como son el libre comercio, la creciente presencia de empresas transnacionales, expansión y movilidad de los capitales, acceso masivo a la información, y una importante influencia hacia “la homogeneización de los modelos de desarrollo”(CEPAL, 2002).

Teniendo en cuenta la definición de Globalización del Fondo Monetario Internacional (FMI) como:

“la interdependencia económica creciente del conjunto de los países del mundo, provocada por el aumento del volumen y la variedad de las transacciones transfronterizas de bienes y capitales, así como de flujos internacionales de capitales, al tiempo que la difusión acelerada y generalizada de la tecnología”. (Segovia, Huland, 2003: 9).

Tomando otra definición de la globalización, del autor Aldo Ferrer (1999), se puede observar un aspecto que caracteriza el proceso de globalización, las diferentes formas en que los países se insertan en este proceso. (Aldo Ferrer citado en Segovia, Huland, 2003). Así Aldo Ferrer expresa:

“la globalización refleja el impacto del cambio técnico, la acumulación de capital y las transformaciones en la producción y el comercio mundial. Pero es, al mismo tiempo, un proceso político dentro de la esfera de decisión de los estados nacionales mas poderosos y de las organizaciones económicas y financieras multilaterales (OMC, FMI y Banco Mundial), en cuyo seno aquellos países tienen una influencia decisiva”. (Ferrer, 1999:17).

Una característica sobresaliente de la globalización son las marcadas desigualdades entre los países. Tomando el análisis que realiza el Documento de la CEPAL, (2002), esta notable característica fue acompañada por dos hechos de importante intensidad en la tercera fase de la globalización. El primer fenómeno es la abrupta y creciente dispersión de los ritmos de crecimiento de los países en desarrollo, donde se observa la coexistencia de “ganadores” y “perdedores”. El segundo hecho es la acentuación de las desigualdades dentro de los países.

Así el concepto de globalización debe ser entendido por su carácter multidimensional, no obstante sus dimensiones económicas son de suma importancia, se desarrollan análogamente a procesos no económicos, que tienen su propia vida. Algunos se encuentran relacionados al ámbito económico, como es la amplificación de los problemas ambientales de carácter global. Esto pone en evidencia la mayor vulnerabilidad ambiental y la mayor interdependencia entre los países. Existen otros procesos, que se encuentran relativamente autónomos de la globalización económica. Uno de ellos es según la CEPAL la “globalización de los valores”, que es entendida como:

“la extensión gradual de principios éticos comunes, cuyas manifestaciones mas importantes son las declaraciones sobre los derechos humanos (en su doble dimensión de derechos civiles y políticos, y, de derechos económicos, sociales y culturales) y las declaraciones de las Cumbres Mundiales de la Naciones Unidas, incluida, muy especialmente, la Declaración del Milenio”. (CEPAL, 2002: 5-6).

Algunos autores como Kosacoff, (1991); Moncayo Jiménez, (2002); López, (2000), nos permiten observar posiciones semejantes, en establecer una característica que se destaca en el proceso de globalización, que es la creación de sistemas internacionales de producción integrada, reproduciendo a escala mundial procesos de especialización y contratación externa de una empresa en el mercado local. En estos esquemas de especialización internacional de la producción, se encuentran las distintas tareas divididas entre los participantes de este modelo. Entonces aparecen con el rol más predominante las empresas multinacionales radicadas en diferentes países, donde operan articuladamente dentro de redes productivas de tamaño global. Luego se encuentran las tareas más sencillas (entre otras el montaje y el ensamble) es decir, la terciarización de las actividades, que son asignadas a áreas menos industrializadas.

También para Grimoldi (2005), un aspecto en el que la globalización se hace más evidente es en la forma que parece estar integrada la producción mundial. Un ejemplo fiel de ello lo constituye la industria automotriz y lo que esta genera, ya que en la producción de un automóvil, intervienen piezas fabricadas en varios países distintos.

Este elevado grado de integración de la producción mundial, en que las multinacionales (entendiendo por tales aquellas empresas que operan en varios países) desempeñan un papel fundamental, hace que el capital examine continuamente espacios económicos más amplios que los que corresponden a los mercados internos de cada país, lo que exige eliminar las barreras arancelarias o económicas que pueden oponerse al libre tránsito de mercancías y los capitales por el mundo.

Otro fenómeno clave a destacar que será abordado con mayor detalle más adelante del presente trabajo, es que la combinación de la internacionalización de los mercados y de la producción, ha estado sobretodo en América Latina acompañado por cambios en los regímenes de incentivos a la inversión, a la producción y al comercio. De esta forma, la región ha permitido aumentar sus sectores de exportación y convertirse en un importante polo de atracción de IED, en el contexto internacional donde los distintos países latinoamericanos, adoptaron políticas que favorecieron la liberalización de sus economías. Provocando una estrecha relación entre el comercio internacional e IED. (CEPAL, 2002).

Tomando las palabras de Kosacoff (1998), las inversiones en los países desarrollados se producen como resultado de dos perspectivas, la búsqueda de un proceso de reducción de costos de producción para servir a los mercados centrales vecinos (Ej. México); y la búsqueda de mercados emergentes, caso específico del MERCOSUR, ya que el tamaño del mercado y la existencia de reglas especiales para el sector son centrales para la decisión de localización. En líneas generales, estas inversiones incorporan tecnología de producto, técnicas y procesos de producción “de frontera”. A su vez, las firmas captan economías de escala a nivel global compartiendo componentes entre las plantas situadas en diferentes localizaciones.

En tal sentido, podemos destacar como establece la CEPAL (Comisión Económica para América Latina) que: “La Regionalización de la economía mundial es, un corolario de la globalización”. (CEPAL, 2002:12).

Entonces existen para Bernal-Meza (2000), dos claros procesos que pueden ser distinguidos, el primero y fundamental es el de la globalización, cuya característica más indiscutible es que se trata de un fenómeno multidimensional y complejo. Su punto central tiene diferentes razones, siendo quizás la más destacable su fuerte impacto sobre el funcionamiento y la integración de los mercados, como también el impacto sobre la gobernabilidad y la crisis de los sistemas de autoridad. El segundo proceso es el de la regionalización, que aparece como uno de los más grandes desafíos a las preferencias hacia una economía más abierta y multilateralizada. Así, este segundo proceso se ha desplegado en forma análoga con la globalización. Entonces la regionalización es el cambio de un sistema Internacional de Estados con diferentes grados de autonomía en la realización y aplicación de sus políticas, a un nuevo sistema más grande que cada uno de ellos. Mediante los bloques y esquemas regionales, el control económico-social estatal está pasando desde los Estados-nacionales a las regiones y bloques, trasladando a éstos la autonomía de la política, que antes le pertenecía solamente al Estado. A través de lo explicado, el autor afirma que la regionalización es un corolario de la globalización.

También observando el análisis que realiza Víctor Sukup (1995) con respecto a la Regionalización, nos permite establecer un claro panorama: “se confirma la formación de grandes bloques económicos como actores privilegiados en el juego de poder Internacional”. (Sukup, 1995:1).

De esta forma, podemos definir al Regionalismo como: “una decisión política tomada por Estados con el fin de unirse con determinados propósitos y en condiciones especiales basadas en un accionar conjunto y mancomunado para el logro de un objetivo común”. (Bertoni, 2005:3).

Así el proceso de Regionalización provoca el establecimiento de una base de producción en cada una de las principales regiones, como consecuencia permite la introducción en los mercados emergentes. También las firmas acceden a economías de escala a nivel global intercambiando componentes entre las plantas establecidas en diferentes localizaciones.

El Regionalismo es un proceso parcialmente liberalizador, mediante el cual un grupo de países se relacionan para reducir, en una primera etapa, las barreras arancelarias al comercio de bienes, y después, en una segunda etapa, liberalizar el comercio de servicios, los flujos de inversión extranjera y los movimientos de los factores de producción (capital y trabajo).

Además el Regionalismo involucra países afines en grados de proximidad geográfica o de relaciones políticas, lo que permite en forma destacable la extensión de concesiones reciprocas y contribuye a acelerar los procesos de liberalización, como también facilita la integración económica en áreas distintas a lo estrictamente comercial. El Regionalismo aparece como una elección pragmática y flexible para incorporarse y lograr avanzar en el proceso de liberalización del comercio internacional. (Balze, 1998).

Teniendo en cuenta el pensamiento de Torrent (2006), se puede establecer una amplia tipología de los procesos de la integración económica regional a través de ordenar ciertas dimensiones e instrumentos:

• El primer caso, es en el que se observa un acotado marco político, donde se destaca la ausencia de reglas jurídicas, para lograr la integración económica de hecho. El ejemplo que mejor lo representa a este modelo son los primeros 25 años de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

• El segundo caso, es el de la zona libre de comercio, donde aparece algún contenido efectivo que se encuentra localizado al comercio de mercancías y no se diseña la elaboración de reglas de derecho uniforme. Por consiguiente, el nivel de compromiso político también es limitado. El ejemplo del modelo caracterizado son la mayoría de los acuerdos regionales y bilaterales informados a la Organización Mundial del Comercio (OMC).

• El tercer caso, es donde las instituciones regionales fortifican la comunidad de los Estados. En dichos procesos se tiene como necesidad primordial el fortalecimiento institucional para lograr propagar la asignación de recursos humanos insuficientes, como también aumentar la capacidad reguladora y de creación de políticas económicas. El modelo que representa mejor este caso es el CARICOM.

• El cuarto caso, es el que se centra sobre fuertes reglas jurídicas, aunque no tiene actividad pública regional, abarca un panorama amplio de temas, pero no llega a la formación de un espacio económico integrado. El ejemplo principal es el NAFTA.

• El quinto caso, es el de un modelo de integración general pero incompleta, donde se tienen en cuenta un numeroso grado de materias pero continúan siendo inconclusas, debido a las diferentes políticas nacionales de los distintos Estados miembros. Podemos destacar como ejemplo de este caso los tratados constitutivos de las Comunidades Europeas en 1950. (Torrent, 2006)

De este modo, la integración económica en América Latina, cambia su objetivo principal de los años ‘70, como un claro elemento determinante para una favorable estrategia de desarrollo, para representar un proceso, que permite establecer una inserción positiva de sus economías en el mundo, mediante una nueva capacidad negociadora con otras regiones o países. (Casas Gragea, 2002).

Para Bernal-Meza (2000), en el caso latinoamericano la no discriminación hacia los vecinos ha provocado una parte importante de la apertura, debido al abandono de la protección (las concepciones y estrategias de desarrollo tradicionales) por un modelo abierto de inserción en la economía mundial, acompañado de un importante grado de internalización y transnacionalización de las economías nacionales.

Siguiendo el análisis de Sepúlveda Ramírez (2001), la emergencia de la región de América Latina (redescubrimiento) como categoría analítica de gran interés político y económico, como también teniendo en cuenta, el caso mas concreto de los países desarrollados está asociada a tres variables: en primer lugar existe una variada y decisiva masa critica de evidencia empírica en relación a casos exitosos de economías de base regional, de gran dinamismo relativo, a través del cual el mundo académico y de políticos y funcionarios técnicos comienzan a considerarlas como una unidad de análisis de gran peso y presencia para el diseño de políticas. En segundo lugar, este redescubrimiento también se vio beneficiado por el impulso de nuevos desarrollos en la dimensión teórica.

Estos nuevos enfoques exponen que la proximidad (de tipo geográfica o geo-cultural, dependiendo del autor) es una importante fuente de ventajas competitivas para las firmas y redes de empresas en términos de desarrollo de economías externas (externalidades), de “aglomeración” y de reducción de costos de transacción, entre otros.

Por todas estas razones, el término “proximidad”, en el marco de la economía global, provoca un importante fundamento para el diseño de políticas que favorecen a la reestructuración de la actividad económica, tales como el desarrollo de clusters (agrupamientos productivos empresariales), cadenas de valor, redes empresariales y hasta sistemas económicos integrales.(Sepúlveda Ramírez, 2001).

Por último en tercer lugar, el llamado proceso de globalización del orden económico mundial, observado desde las economías nacionales, tiene efectos significativos, directos e indirectos, sobre las economías en sus diversas escalas territoriales.

“Así los estados nacionales están siendo reestructurados y reconfigurados, perdiendo importantes cuotas de poder y capacidades, como producto de fuerzas e instituciones que operan en diferentes sentidos: “desde arriba” (desde el plano supranacional); “desde abajo” (desde el nivel regional/territorial); y “lateralmente” (desde los poderes de los mercados y el capital global)”. (Sepúlveda Ramírez, 2001: 8).

La conjunción de los procesos mencionados afecta profundamente la estructura tradicional de los Estados centralistas, provocando una modificación del modelo estadocéntrico que estableció las relaciones entre Estado y sociedad durante gran parte del siglo pasado.

Así tanto el proceso de globalización como el proceso de regionalización implican modificaciones en la economía mundial contemporánea, entre las principales que podemos destacar son las señaladas por Coutinho (1996):

• Una fase de marcada modificaciones tecnológicas, donde existe una acelerada difusión de las innovaciones telemáticas e informáticas y por la organización y gestión en la industria, que permite una reducción de los stocks y los tiempos de respuesta.

• La vertiginosa difusión de los nuevos modelos de organización y gestión de la producción enfatiza el papel del comercio regional. Así aparecen las grandes corporaciones, como agentes activos de los procesos regionales de integración comercial, ya que sus estrategias de producción y mercado son mayoritariamente regionales, además de que sus estrategias tecnológicas y financieras son globales o mundiales.

• Entonces las ET son los actores clave del proceso de internacionalización-transnacionalización y, también son líderes de los procesos de formación de bloques regionales.

• Una fuerte y diferenciada modificaciones tecnológicas, con distintas estructuras industriales y empresariales entre los países avanzados, provocan un escenario policéntrico, complejo e interdependiente. (Bernal-Meza, 2000).


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