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TEORÍA DEL DESENVOLVIMIENTO GLOBAL CAPITALISTA Y SUS IMPLICACIONES PARA LA TRANSICIÓN SOCIALISTA EN LA PERIFERIA

Yoandris Sierra Lara



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Capítulo 8. Las transiciones intrasistema del capitalismo

8.1. Generalidades

Los momentos de transición son, por su naturaleza misma, momentos críticos del desarrollo social e histórico. Son los períodos de transformación acelerada y revolucionaria de las relaciones sociales vigentes asentadas en un grado de desarrollo ahora superior de las fuerzas productivas. Son los períodos de salto o discontinuidad que en lo histórico - social demuestran la presencia de las leyes generales del materialismo dialéctico.

Por estas razones debe inferirse que para el pensamiento marxista las transiciones sean un momento propio y necesario de la dinámica social en una escala histórica. Así, se pueden identificar una serie de mega transiciones que se dan entre los modos de producción conocidos hasta hoy: comunidad primitiva - esclavismo - feudalismo- capitalismo - ¿comunismo? En general, estas transiciones obedecen en el plano objetivo material a la correspondencia históricamente finita entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción, y en el ámbito subjetivo a las luchas conscientes entre clases explotadas y explotadoras.

La doctrina marxista se preocupó y ocupó especialmente por la transición del capitalismo hacia el comunismo, sin que esto niegue en absoluto estudios y análisis de estos autores sobre las transiciones previas. La presentación que realizamos en el capítulo 1 de este libro no es más que un recorrido por dicha doctrina y otras que, con posterioridad, la asumieron como fundamento teórico metodológico.

Esta transición capitalismo - comunismo clasifica como una transición intersistema, entiéndase que ocurre desde el sistema capitalista pero termina superándolo históricamente. No es el estudio de las transiciones intrasistema lo que más desarrollan Marx y Engels. Se sabe, por lo que pudimos demostrar en el capítulo 1, que estos autores no concebían otro desenlace posible que la superación histórica del sistema capitalista.

La línea de pensamiento, iniciada por Lenin, señala el arribo del capitalismo a una nueva fase en su desarrollo: el imperialismo. Inspirados en esta concepción, autores posteriores identificaron nuevas etapas (que nosotros hemos preferido definir como estadios) en el interior de la fase imperialista del capitalismo: capitalismo monopolista privado, capitalismo monopolista de estado…etc. Esta línea de pensamiento es ya conocida y la discutimos en el capítulo 4 de este libro.

Ahora, si bien la continuidad de estos estadios expresan el desarrollo histórico del capitalismo, queda por precisar que el capitalismo transita en su propio seno por distintos momentos para lograr su funcionalidad como modo de producción históricamente determinado, y son las transiciones que ocurren entre lo que hemos definido y argumentado como Modelos Globales de Acumulación Capitalista. Como hemos demostrado hasta aquí, este movimiento histórico a nivel de los Modelos Globales es sumamente importante e interesante porque condicionan en gran medida el funcionamiento del capitalismo, afectando material y subjetivamente todas las dinámicas que tienen su seno en ese propio sistema.

Esta tradición marxista - leninista que hemos comentado arriba, no ha tenido reparos en caracterizar los cambios de fases y estadios como una tendencia histórica inherente al capitalismo, pero nuestra opinión es que no existe razón alguna para mantener fuera de esta misma clasificación a la dinámica histórica de los Modelos Globales. Precisamente, hemos querido llamar transiciones intrasistema a las que ocurren en el interior del sistema capitalista y que se expresan en el agotamiento de un Modelo Global de Acumulación Capitalista y el paso hacia un nuevo Modelo Global. Esta es, evidentemente, una transición de menor rango histórico que la transición intersistema, incluso desde el punto de vista absolutamente histórico puede ser de rango inferior a las que ocurren a nivel de fases y estadios de desarrollo capitalista; pero consideramos que en el plano funcional son trascendentales para la vida del capitalismo, pues garantizan el funcionamiento vital del sistema. Consideramos que si el capitalismo no ha encontrado su ruina final - abstrayendo como probable causa la histórica pasividad de las fuerzas sociales opuestas al capital -, ha sido en gran medida gracias a estas transiciones intrasistema o intermodelos globales. Simplemente, el capitalismo tiene en estas transiciones, especialmente en la transición intermodelo global proespeculativa financiera y el dominio temporal de este tipo de Modelo Global, la forma histórica de resolver sus más complejos problemas y contradicciones de funcionalidad. Un ejemplo concreto de esta situación se dio en la década de los setenta y ochenta del siglo XX.

Estas transiciones no logran erradicar las contradicciones esenciales del capitalismo. No lo podrían hacer porque ocurren en un nivel más externo o concreto. Pero si propician que las expresiones más superficiales de estas contradicciones - los efectos de la caída de la cuota de ganancia - sean temporalmente atenuadas y controladas por el sistema.

Esto nos lleva a explicar una serie de consideraciones sobre estas transiciones intrasistema asociadas al conjunto dialéctico de las contradicciones del capitalismo como modo de producción. Esta explicación tiene como base la diferenciación que hemos establecido en los capítulos 4, 5 y 6 de este libro en cuanto a los niveles de desenvolvimiento histórico del sistema, esto es: nivel esencial, nivel de comportamiento y nivel funcional. La idea general es que las contradicciones esenciales del sistema capitalista se originan en el denominado nivel esencial, pero encuentran solución funcional en el nivel funcional. Es esta la verdadera explicación fisiológica de por qué el movimiento histórico de estos Modelos Globales es clave para garantizar la supervivencia del régimen. Analicemos las dos variables centrales que conforman el Modelo Global y su sistema esencial y funcional de contradicciones asociadas para que el lector pueda evaluar lo que sugerimos.

a) Contradicciones asociadas a la acumulación capitalista:

Las contradicciones de la acumulación capitalista en el nivel esencial se expresan entre el carácter cada vez más social de la producción y el carácter permanentemente privado de la apropiación. Esta contradicción, llevada hasta el extremo, sería la principal causa material de la aniquilación del capitalismo. Sin embargo, esta contradicción esencial se resuelve en el nivel funcional mediante uno de los polos que conforma la dimensión funcional de la acumulación capitalista, siendo esta dada entre las variantes de acumulación capitalista: acumulación productiva comercial o acumulación especulativa financiera. El sistema asume temporalmente una de estas variantes para garantizar su supervivencia cuando en el nivel esencial la contradicción se acentúa. Este tipo de movimiento favorece que la solución no tenga que ser intersistema, sino que queda en los marcos de una transición intrasistema, de un patrón de acumulación capitalista a otro patrón de acumulación también capitalista.

b) Contradicciones asociadas al Estado burgués.

Las contradicciones del Estado burgués en el nivel esencial se expresan entre el carácter representativo de la propiedad privada que este Estado realiza y el carácter social del proceso de producción que intenta regular. Esta contradicción se resuelve en el plano funcional mediante el uso de algunos de los dos polos que conforman la contradicción dialéctica, dada entre una posición activa, reguladora, proteccionista, etc. frente a una posición pasiva, desreguladora, etc. ante la reproducción del capital social. Como ya fundamentamos en el capítulo 6, un Estado activo… se asocia orgánicamente a un patrón de acumulación productivo comercial, mientras que un Estado pasivo se asocia a un patrón de acumulación especulativo financiero. Tampoco en lo referido a esta variable debiera pensarse en que las soluciones funcionales puedan eliminar las contradicciones esenciales. También en este aspecto debemos hacer énfasis. El pensamiento de izquierda en su afán de análisis esencialista pasa por alto las singularidades funcionales del Estado, singularidades de gran importancia práctica para las fuerzas revolucionarias. Esto es, tanto da el Estado del Keynesianismo como el del Neoliberalismo. ¡Es un Estado burgués¡ dirían siempre. Pero nosotros diríamos que sí, que es un Estado burgués, pero que su funcionamiento, su capacidad económica y política es radicalmente diferente en ambos modelos, y por tanto sus implicaciones para las luchas políticas revolucionarias es sumamente importante. El hecho es que el pensamiento marxista contemporáneo poco ha hecho para comprender la naturaleza de la participación del Estado burgués en la economía, y mucho menos ha podido comprender su rol en los denominados por nosotros Modelos Globales de Acumulación Capitalista. En este aspecto, este movimiento favorece que no tenga que ocurrir la transición intersistema y se pueda resolver a nivel de una transición entre Estados esencialmente burgueses.

Como puede deducirse de este análisis, las soluciones funcionales no eliminan las contradicciones esenciales, pero contribuyen a atenuarlas. De cualquier modo, el énfasis de nuestra exposición en este aspecto no es demostrar cómo estas contradicciones esenciales aún permanecen en el capitalismo, sino más bien mostrar cómo el sistema logra sobreponerse a ellas. El énfasis no es algún tipo de apología al sistema capitalista, sino más bien un claro llamado de atención a los entusiastas que sólo logran ver en cada nuevo grado de recrudecimiento de las contradicciones esenciales del sistema los síntomas y signos de la ruina final del capitalismo. Creemos que, en este sentido, confunden sus deseos con la realidad.

Queremos ahora discutir dos cuestiones que bien pudieran inquietar al lector:

1. ¿Significa este engranaje antes descrito algún tipo de mecanismo autónomo o volitivo que preserva y guía racionalmente al capitalismo?

2. ¿Significa este engranaje antes descrito la declaración explícita o implícita de la naturaleza infinita del capitalismo como modo de producción?

En ciencias sociales las preguntas son siempre más importantes que las respuestas, pero ensayaremos aquí nuestras propias respuestas.

1. ¿Significa este engranaje antes descrito algún tipo de mecanismo autónomo o volitivo que preserva y guía racionalmente al capitalismo?

En su época, y sin haber podido observar toda la evolución posterior del capitalismo que nosotros si hemos podido observar, el propio Marx se encargó de fundamentar su concepción del fetichismo inherente a la economía mercantil. Llegó a definir este fetichismo como objetivo. Es decir, la cosificación de las relaciones sociales de producción en el capitalismo es un fenómeno con base material, no era una alucinación de los agentes económicos y sociales. A medida que se desarrolla el sistema capitalista, este carácter fetichista se recrudece, dándole más autonomía real a las relaciones y procesos económicos haciéndolos cada vez más desconectados de la conciencia y voluntad humana. La economía se convertía en una grotesca y complicada creación del hombre social que cobraba vida propia y se le enfrentaba como una potencia mágica. Pero este proceso por más que irracional e inhumano, seguía siendo muy objetivo y sobre todo, real. Consideramos que este gran mecanismo de supervivencia del capitalismo no es más que una muestra del alto grado de desarrollo y expansión que puede adquirir esta naturaleza fetichista objetiva del modo de producción capitalista.

En otro momento de su obra, Marx, que tanto señaló las contradicciones del capitalismo, tuvo la genial intuición que lo llevó a plantear que el capital plantea trabas a la acumulación, pero que es capaz de crear los medios para bordear esas mismas trabas. Y en este mecanismo que hemos explicado hasta aquí están las pruebas de cómo el capital encuentra trabas en su reproducción pero crea las alternativas para su superación, al menos temporal.

2. ¿Significa este engranaje antes descrito la declaración explícita o implícita de la naturaleza infinita del capitalismo como modo de producción?

Nuestra consideración es que el capitalismo no es en modo alguno eterno. No lo ha sido hacia atrás en la historia (sólo surgió como sustituto del feudalismo) y no lo será hacia adelante (suponiendo que no aniquile antes la vida en el planeta, cosa que cada día se hace más probable). Pero en un plano menos abstracto y filosófico nuestros argumentos son los siguientes:

• Este mecanismo de transiciones intrasistema funciona automática y efectivamente sobre la base de un supuesto: la impotencia o anulación plena de la lucha política revolucionaria de las fuerzas opuestas al capital. Este supuesto, sin embargo, tiene gran peso terrenal, pues esa ha sido la actuación real de estos potenciales sujetos históricos del cambio. Por lo tanto, al menos en este sentido, el mecanismo descrito pudiera seguir funcionando libremente hasta que alguna fuerza política lo detuviese o simplemente hasta que colapsara la vida humana en el planeta.

• En un segundo plano, encontramos en la misma dinámica de las transiciones intrasistema una amenaza fundamental para el capitalismo. En nuestra opinión, el sistema podrá siempre transitar con mayores probabilidades de éxito desde un Modelo Global típicamente Productivo Comercial hacia un Modelo Global típicamente Especulativo Financiero que en el sentido contrario. Aquí los principales ajustes no serían estructurales, asociados a la producción y sus leyes económicas y físicas. Pero en el caso de la transición desde un Modelo Global típicamente Especulativo Financiero hacia un Modelo Global típicamente Productivo Comercial, la posibilidad de que la transición se realice plenamente conlleva serios y radicales cambios estructurales y superestructurales, que demostrarán la posibilidad o no del capitalismo de actuar nuevamente como un modo de producción. Esa es la gran prueba histórica del régimen, si la pasa, habrá ganado su derecho a permanecer por algunas décadas más dominando la palestra universal. Pero es este momento el que, algún día marcará la hora final del sistema imposibilitado de realizar el proceso vital de valorización, acumulación y reproducción del capital social.

Si se quiere tener una idea aproximada de los distintos grados de complejidad que caracterizan a cada transición, podemos repasar los hechos históricos del siglo XX. La primera transición desde un Modelo Global típicamente Especulativo Financiero hacia uno típicamente Productivo Comercial ocurrido en este siglo podemos ordenarla cronológicamente como sigue:

1929 - 1933: Crisis clásica de superproducción. En nuestro sistema categorial la identificamos como el Punto de Inflexión típico del nivel de comportamiento. Es Punto de Inflexión porque inicia el paso a la transición pro productiva comercial.

1933 - 1937: Depresión.

1939 - 1945: Segunda Guerra Mundial.

1950: Dominio del Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Productivo Comercial de corte keynesiano.

Como se puede apreciar en este ordenamiento cronológico de los hechos económicos, esta transición pro productiva comercial necesitó un aproximado de 21 años para consolidarse, además de una destrucción masiva de fuerzas productivas y humanas por una espantosa guerra mundial.

La primera transición de tipo proespeculativa financiera puede decirse que se inició en el año 70 y en el 74 - 75 ya estaba bastante consolidada. Incluso, llegó a la periferia capitalista en los inicios de los 80. No se necesitó ni siquiera 15 años para realizarse. No hizo falta una destrucción masiva de fuerzas productivas mediante un acto tan complejo como lo es una guerra. Si se necesitaron importantes cambios a nivel de superestructura.

Sería quizás muy violento intentar generalizar a partir de sólo dos ejemplos históricos concretos. Pero consideramos que más allá de lo que nos ofrece la historia como evidencia, la racionalidad nos indica que es siempre más complicado hacer encajar el desarrollo de las fuerzas productivas en un marco ya maduro - decimos maduro y no podrido - de relaciones de producción, que propiciar la valorización masiva del capital en circuitos menos contradictorios como es el reino de las finanzas.

Los dos epígrafes que siguen a continuación, poseen nuestros criterios acerca de dos transiciones intrasistema. La primera de ellas ya ocurrió en la década de los setenta del siglo XX y se trata entonces de interpretar histórica y lógicamente aquellos acontecimientos. La segunda transición conlleva un análisis todavía más complejo, porque si tenemos razón, esa transición se está desarrollando en estos momentos, y el análisis de algo no absolutamente seguro y además altamente condicionado por procesos y acontecimientos de índole cotidiana, es siempre muy complicado. Por eso hemos pretendido captar sólo el movimiento tendencial menos influido por la coyuntura que, siempre quedará en el olvido para dar paso a las tendencias seculares.


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