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TEORÍA DEL DESENVOLVIMIENTO GLOBAL CAPITALISTA Y SUS IMPLICACIONES PARA LA TRANSICIÓN SOCIALISTA EN LA PERIFERIA

Yoandris Sierra Lara



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8.2. La transición Modelo Global típicamente Productivo Comercial de corte Keynesiano – Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte Neoliberal en la década de los setenta del siglo XX

La mayoría de los ensayos que tratan sobre esta transición lo hacen a partir del estudio del modelo keynesiano como sustituido por el modelo neoliberal. Esto, si bien tiene parte de verdad objetiva, posee una limitación como análisis, al menos observándolo desde nuestra concepción global del capitalismo.

La transición en los setenta del siglo XX no fue esencialmente una transición entre keynesianismo y neoliberalismo, sino una transición desde un Modelo Global típicamente Productivo Comercial con una expresión teórico subjetiva y de política económica keynesiana hacia un Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal. Aquí el contenido es el Modelo Global, el keynesianismo como teoría y política económica que es, no fue nunca más que un revestimiento externo de dicho modelo. Esto creemos que lo han obviado tanto los analistas marxistas como los de la ortodoxia neoclásica.

Lo que se agotó en la década de los setenta no fue el keynesianismo, fue el Modelo Global que lo justificaba históricamente. Por lo tanto, el primer análisis aquí debe intentar explicar la causa o el conjunto de causas que provocaron el desenlace más profundo. Una vez logrado eso podremos pasar a un plano más concreto y determinar las fallas específicas del modelo keynesiano que, como se verá, terminarían siendo provocadas por la ruptura interna del Modelo Global. Este análisis demostrará, que el keynesianismo no fue muerto y enterrado en los setenta, aún puede funcionar hoy - obviamente bajo nuevas formas - siempre y cuando el capitalismo logre recomponer un nuevo Modelo Global típicamente Productivo Comercial. Pero ahora repasemos algunas de las causas que en los setenta aniquilaron el Modelo Global típicamente Productivo Comercial de corte keynesiano.

• Primera causa: Caída en los niveles de productividad del trabajo social.

Como ya hemos explicado arriba en varias ocasiones, el Modelo Global típicamente Productivo Comercial se erige siempre sobre un alto desempeño de la productividad del trabajo. Todo el período de posguerra se caracterizó por poseer una alta tasa de productividad del trabajo. Sin embargo, para los años setenta, esta dinámica torció su tendencia y comenzó a caer. Las siguientes tablas demuestran empíricamente dicha situación.

Puede observarse, principalmente en el panel de la izquierda, cómo entre 1948 y 1973 la tasa de productividad del trabajo casi alcanzaba un crecimiento del 3%. Sin embargo, para mediados de los años setenta y en una situación que se extendería hasta 1995, la tasa de productividad del trabajo cayó a aproximadamente 1,4%. Debemos precisar que otras fuentes alternativas consultadas dan la misma lectura. Por lo tanto, es evidente que estamos ante una caída bastante significativa en la productividad del trabajo para este período. ¿Pudiera achacarse esta caída al modelo keynesiano? Sin duda muchos lo trataron de hacer, pero una vez que conocemos las interioridades de la teoría del ciclo económico largo, ¿no seríamos algo ingenuos al creer que fue la naturaleza del modelo keynesiano la que produjo tal caída en la productividad del trabajo? La respuesta es mucho más profunda que en un simple fallo de políticas económicas. Simplemente se había agotado el influjo expansivo de la gran masa de capital fijo, o de la renovación tecnológica generada después de la segunda guerra mundial. Este es un movimiento bastante observado e interpretado por autores neoshumpeterianos. De modo que la idea que defendemos acá es que hay una caída sensible y empíricamente registrada en la tasa de productividad del trabajo en la década de los setenta del siglo XX, siendo una caída que puede estar relacionada con la dinámica de los ciclos Kondratiev y motivada concretamente por un agotamiento de la renovación tecnológica aplicada tras la segunda guerra mundial. El modelo keynesiano no tiene cómo causar una caída de este tipo en la productividad del trabajo y menos todavía tenía cómo enfrentarla.

• Segunda causa y motivada por la primera: Caída en la cuota de ganancia del capital social.

Hemos visto que Marx analiza la tendencia de la cuota de ganancia como afectada por variables que la impulsan a caer y otras que la hacen aumentar o al menos mantenerse en un plano estable. Entre las variables claves que hacen ascender la cuota de ganancia social está el comportamiento de la productividad del trabajo social. La variable independiente en este caso es la productividad del trabajo y la dependiente sería la cuota de ganancia existiendo una relación positiva entre ambas. La cuestión es simple: a mayor productividad del trabajo social, mayor plusvalía relativa, y a mayor plusvalía relativa mayor cuota de ganancia del capital social. Pero, el gran problema, fue que la cuota de ganancia comenzó a declinar también.

Estadísticamente esto se puede mostrar a través de gráficos que se refieren directamente a la misma cuota de ganancia del capital social, o indirectamente mediante gráficos u otros tipos de datos que evidencien el comportamiento de la producción capitalista, en el entendido de que la producción sigue generalmente el rumbo de la cuota de ganancia, es decir, a una alta tasa de ganancia le debe seguir una alta tasa de crecimiento de la producción industrial, y viceversa.

Analicemos entonces algunos datos:

La siguiente tabla muestra el comportamiento de la cuota de ganancia social para cuatro economías desarrolladas, entre ellas la de Estados Unidos. Puede observarse con claridad que en el caso de Estados Unidos, Canadá y Australia, a partir de la década de los setenta, la cuota de ganancia tuvo una acentuada caída.

Incluso si observamos en la siguiente gráfica el comportamiento de la producción industrial mundial veremos cómo a partir del momento en que se instaura el neoliberalismo, sabemos que a partir de los setenta, este índice va a marcar una clara tendencia a la baja.

Estos datos evidencian que la caída registrada en la productividad del trabajo social ocasionó a la postre la caída de la cuota de ganancia social. Estos dos elementos contribuirían a que el Modelo Global típicamente Productivo Comercial vigente comenzara a fracturarse en su propia base. De hecho, el patrón de acumulación productivo comercial vigente comenzaba a perder sentido y viabilidad funcional. El capitalismo ya no podía garantizar su reproducción en la esfera de la producción y debía comenzar a reproducirse en los esquemas de la especulación financiera. Esta certeza comenzó el desmantelamiento definitivo del Modelo Global vigente y se llevó consigo al keynesianismo.

Pero aquí repetimos la idea de que es el hundimiento previo del Modelo Global lo que liquida al keynesianismo y no es una crisis específica del keynesianismo como si el keynesianismo tuviera vida propia. Debemos considerar que todo el andamiaje de teoría y política económica keynesiana se basaba en el estímulo a la inversión en el sector real de la economía, para ello aplicaba una política fiscal expansiva y mantenía una baja tasa de interés. La vocación de este modelo era de acumulación productiva comercial, verdad que acumulación capitalista, pero productiva comercial.

El neoliberalismo fue utilizado después para buscar la reactivación del proceso vital del capitalismo: valorización, acumulación y reproducción. Ante la manifiesta imposibilidad de lograr este proceso vital en la economía real el sistema trasladó su línea de funcionamiento principal hacia la economía financiera especulativa. El neoliberalismo, haciendo lo contrario al modelo keynesiano, ajustó elevadas tasas de interés con el pretexto de enfrentar la inflación “derivada del modelo keynesiano” - más adelante veremos por qué este cheque tampoco debe endosársele al keynesianismo - y con ello propició lo que Hilferding y Keynes entendieron en su momento: los capitales fluyen hacia donde mayor rentabilidad se les ofrece, en este caso cuando la tasa de interés sobrepasó los niveles deprimidos de la cuota de ganancia social, las inversiones fluyeron a los circuitos especulativos financieros.

Obviamente la sola elevación de la tasa de interés no podría garantizar la alternativa de valorización para los capitales existentes. El ascenso del capital especulativo estuvo favorecido por otra serie de factores que llegaron de la mano del neoliberalismo o que al menos este empleó para su interés. Las nuevas técnicas de comunicación desarrolladas a partir de la revolución científico – técnica tuvieron como primero y más importante efecto el de liberalizar los capitales mundiales. El mercado financiero mundial lograba la inmediatez y alcance de las redes de computación. A partir de estos adelantos técnicos miles de millones de dólares pueden viajar diariamente de un mercado financiero a otro y entre los centros financieros más importantes del mundo. Esta posibilidad garantizaba la viabilidad de la especulación como vía de valorización de los capitales. En la década de los setenta del siglo XX los Estados Unidos desmonetizan el dólar y las tasas de cambio hasta esa fecha fijas de tornan en flotantes lo que propiciaba a su vez la especulación con ellas y una nueva vía de obtención de sumas fabulosas de ganancia para los especuladores monetarios. En la década de los noventa cayeron las barreras jurídicas que limitaban las transferencias de fondos entre los países, se liberalizaban las cuentas de capital de las naciones como resultado del fundamentalismo neoliberal del libre mercado. En lo adelante los centros de poder financiero internacional tendrían libre acceso a los recursos financieros de los países subdesarrollados.

Centrándonos entonces en este plano de análisis, ¿podríamos continuar creyendo que lo que se agotó fue el modelo keynesiano y el neoliberalismo con una racionalidad económica superior vino en su rescate? Creo que la respuesta es negativa. El sistema capitalista tuvo que renunciar una vez más a funcionar como un verdadero modo de producción, renunciar a emplear un Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Productivo Comercial y emplear un Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Especulativo Financiero, que por su propia naturaleza es algo artificial, irracional. El neoliberalismo no pasa de ser la forma teórica subjetiva que reviste este Modelo Global. Quizás si los economistas del desarrollo hubieran partido de esta perspectiva habrían entendido rápidamente por qué el neoliberalismo no podía de ningún modo resolver la tarea pendiente del desarrollo en América Latina, la respuesta es simple: No estaba diseñado para eso, sino para garantizar la valorización, acumulación y reproducción del capital trasnacional. El crecimiento y desarrollo económico de la periferia era, cuando más, colateral y secundario.

Tercera causa y motivada por las dos primeras: resquebrajamiento del papel y poderío económico del estado nación.

Ya hemos explicado en el capítulo 6 la lógica interna de los Modelos Globales. Sólo repasaremos acá algunos conceptos allí desarrollados en general. Una alta cuota de ganancia, propicia un patrón de acumulación productiva comercial, y esto a su vez demanda de una activa participación estatal en la economía. No como policía o árbitro, sino como una pieza clave en la reproducción del capital. Durante todo el período que la productividad del trabajo y la tasa de ganancia fueron elevadas, se aplicó en el capitalismo un patrón de acumulación productivo comercial, y esto hizo que el Estado mantuviese una presencia económica vital. Quien conozca en algo la doctrina keynesiana entenderá el papel clave que le otorga al Estado en la economía capitalista. Pero este papel activo del Estado en la economía responde a las necesidades de funcionalidad del Modelo Global vigente: el Estado tiene que generar demanda efectiva porque existe superproducción causada por la acumulación productiva comercial y el capital debe cerrar su ciclo en un acto de realización, por eso es necesario un amplio mercado interno y un gran nivel de consumo de la clase obrera, por eso el desempleo debe ser bajo y el Estado debe ocuparse de eso; el Estado debe además practicar el proteccionismo para así proteger su demanda interna, etc.…Todo en el modelo teórico y práctico keynesiano en torno a la participación estatal en la economía responde a las necesidades y naturaleza del Modelo Global típicamente productivo comercial vigente. Es en este aspecto coherente con el momento histórico concreto existente.

Las tendencias adversas observadas en la productividad del trabajo y la cuota de ganancia comprometieron el patrón de acumulación productiva comercial y al propio Modelo Global vigente, y con ello comenzaron a desconectar al Estado del organismo económico. Los teóricos neoliberales y los conservadores en general escribieron miles de libros y artículos y pronunciaron cientos de discursos críticos del Estado en esta época, pero ellos no hacían más que reflejar, de forma consciente o no, los nuevos requerimientos funcionales del Modelo Global típicamente Especulativo Financiero que demandaba para el Estado un nuevo rol. No creemos que los teóricos neoliberales hayan descubierto la gran cosa con relación al Estado, fue el propio organismo económico el que rechazó al Estado. Hemos visto que existe un ciclo histórico - funcional relativo a la participación estatal en la economía.

• La cuestión de la inflación.

El modelo keynesiano siempre había sido un modelo con tendencias a la inflación. Sólo que mientras las inversiones no cubiertas encontrarán como efecto un incremento de la renta, la demanda y la ocupación, pues el problema de la inflación sería sólo un mal necesario y controlable. Pero ya para los años 60 – 70 la economía no tenía estímulo para producir, dada la disminución en las tasas de ganancia, esto se traduce en que las inversiones por grandes que sean y por bajas que fuesen las tasas de interés no reportaban una conveniente tasa de ganancia. La ganancia es el factor que influye más sobre las inversiones privadas. Por otra parte, el modelo inflacionario se justificaba por el hecho de que se intercambiaba inflación por desempleo, es decir, los niveles de inflación existentes garantizaban bajos niveles de desempleo en el sistema. Esta relación también se deteriora, y se arriba a un momento en que la inflación y el desempleo se muestran juntas en la economía capitalista. El sostenimiento del gasto público deficitario se tradujo en un proceso de inflación creciente para la economía.

Pero si bien todo esto coincide en el tiempo con el predominio del modelo keynesiano, no debe considerársele como responsable absoluto, y ni siquiera como el principal. La raíz del problema está en la caída de la productividad del trabajo antes señalada. Sólo eso puede explicar desde el punto de vista macroeconómico la coexistencia de inflación, desempleo y estancamiento económico, o sea la estanflación. Pero la caída de la productividad del trabajo social no era motivada por el keynesianismo, ya vimos que responde a dinámicas más profundas y esenciales del modo de producción capitalista. Simplemente el sistema dejó de brindar las condiciones necesarias para que el modelo keynesiano no creara más complicaciones que soluciones.

El diagnóstico de los economistas neoliberales, principalmente los monetaristas, era simple: la causa de la inflación era el gasto público deficitario keynesiano. Nunca se interesaron en ir más profundos en su análisis y esto responde tanto a su estrecha visión de la economía política y a un claro interés político. En definitiva, se aplicó una serie de ajustes en estos gastos que terminaron por liquidar en gran medida el denominado estado de bienestar general, y en gran medida la intromisión misma del Estado en la economía capitalista; y todo a nombre de erradicar el que para ellos era el mal socioeconómico número uno del capitalismo, es decir, la inflación.

Pero, aún cuando en algunos países la inflación haya sido realmente dominada, debe considerarse que los economistas neoliberales y su modelo nunca llegaron a resolver el problema del desempleo y tampoco el del estancamiento económico como norma general. Simplemente no lo podían hacer porque la base de productividad del trabajo seguía siendo baja. Ellos sólo podrían distraer la atención y aprovechar la situación para fortalecer la hegemonía del capital a costa de las demás fuerzas sociales y económicas existentes. El desempleo fue tratado a nivel de teoría ultra academicista, inventando tasas naturales de desempleo para sustituir con un tecnicismo teorético una realidad social y económica imposible de ignorar: el capitalismo era incapaz de generar empleo. La fórmula según la cual no existe relación de intercambio alguna entre inflación y desempleo - tal como la exponen Friedman y Phelps - es sólo válida si acaso para el contexto de los años setenta, pero en el período previo si se cumplía el intercambio entre estas variables, y se cumplí sencillamente porque la elevada productividad del trabajo lo garantizaba. Pero esto sólo demuestra cómo la ciencia económica burguesa no hace más que naturalizar y eternizar sus categorías y teorías para preservar el orden social vigente.

En definitiva podemos plantear que la inflación acelerada aparece no como consecuencia de la naturaleza del modelo keynesiano, sino como un resultado combinado de ciertas características de este modelo pero acentuadas por la caída en la productividad del trabajo social. La solución monetarista neoliberal es plenamente superficial, sólo logra reprimir la inflación a costa de un desempleo rampante en la práctica y solapado en la teoría económica.

Es también curioso como ninguno de estos economistas neoliberales monetaristas apuntaron a los precios monopólicos como una de las causas de la inflación que seguirían funcionando aún en el neoliberalismo, o al descomunal gasto militar que tampoco dejó de crecer en la era neoliberal y que se reconoce es causa directa de la inflación, o a los golpes petroleros que en la década de los setenta encarecieron las tarifas de todos los productos.

Por más vueltas que le demos, llegaremos siempre a la misma conclusión: la inflación fue usada como chivo expiatorio para desmantelar el keynesianismo. Pero las raíces del problema no fueron nunca entendidas y menos aún afrontadas.

En síntesis, podemos plantear que la transición intrasistema que acá hemos analizado es una muestra concreta de la dinámica general explicada en el capítulo 6 sobre estos Modelos Globales. Es la conexión material de los Modelos Globales principalmente a la dinámica de la cuota de ganancia la que rige el movimiento de los mismos, la que provoca las variaciones radicales a nivel de patrón de acumulación, participación estatal en la economía, etc… los ciclos en las escuelas de pensamiento económico, tienen su base material en esta dinámica de los Modelos Globales, pero tanto el keynesianismo como el neoliberalismo no son más que formas teórico subjetivas que asumen estos Modelos Globales para cubrir sus andamios.


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