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TEORÍA DEL DESENVOLVIMIENTO GLOBAL CAPITALISTA Y SUS IMPLICACIONES PARA LA TRANSICIÓN SOCIALISTA EN LA PERIFERIA

Yoandris Sierra Lara



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8.3. La potencial transición Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte Neoliberal - Modelo Global típicamente Productivo Comercial de corte Neokeynesiano

A modo de tendencia, pudiera inferirse un movimiento del sistema hacia un Modelo Global típicamente Productivo Comercial, tomando como necesidad de este movimiento, el hasta ahora muy probable agotamiento objetivo del Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal reinante desde los años setenta del siglo XX.

Quedaría valorar no obstante los elementos de posibilidad. Sobre el esquema de análisis que hemos desplegado hasta ahora, podríamos considerar de forma crítica los siguientes aspectos para valorar la posibilidad de una nueva transición intrasistema, esta vez hacia un Modelo Global típicamente Productivo Comercial, que externamente pudiera adquirir caracteres neokeynesianos.

Entre los aspectos polémicos que consideramos a discutir para valorar la posibilidad de tal eventualidad ubicamos los siguientes:

1. Cuestión de la existencia de una base material que sustente una onda larga ascendente del capitalismo.

2. Cuestión de la concurrencia favorable para el capital de “factores extraeconómicos” en la actual coyuntura.

3. Las complejidades específicas del nuevo Modelo Global.

1. Cuestión de la existencia de una base material que sustente una onda larga ascendente del capitalismo.

Existe cierto consenso que es durante las ondas largas descendentes cuando suelen generarse los adelantos tecnológicos que serán aplicados y darán sus frutos al tiempo que sostendrán la onda larga ascendente. Pues bien, desde los setenta del siglo XX se ha instaurado un Modelo Global de onda larga descendente, y según importantes autores cumplió su tarea de regenerar las fuerzas productivas para sustentar el nuevo auge capitalista.

Para la próxima onda larga ascendente, Carlota Pérez, entre otros autores, dan como base material el desarrollo de la informática, las telecomunicaciones, la cibernética, es decir, lo que ha dado en llamarse Tecnologías de la Información (TIC). Otros incorporan las llamadas tecnologías verdes, y el despliegue de la energía nuclear con fines pacíficos, como un punto importante de la estrategia de desarrollo de los Estados Unidos.

En el debate científico debido precisamente al desarrollo que mostraron estas ramas de la economía norteamericana durante la década de los noventa del siglo XX apareció el término Nueva Economía y toda una discusión en torno a si realmente estas ramas eran capaces de generar saltos importantes de productividad en toda la economía como un todo o si sólo era capaz de afectar sus propio marco de actuación. Si era lo primero, podría considerarse que se estaba ante un paradigma técnico productivo capaz de potenciar y mantener una onda larga ascendente para el sistema capitalista.

El debate en torno a esta problemática ha resultado ser altamente complejo, tanto por los requerimientos empíricos que demanda conclusiones definitivas y fundadas, como por las posibles implicaciones ideológicas de dichas conclusiones. De tal forma, se ha mezclado y en muchos casos identificado el término y contenido de una potencial Tercera Revolución Industrial, con el término y contenido del slogan de la “nueva economía”, en muchos casos validando o descartando de un golpe y por extensión a ambos procesos como si se tratase de lo mismo.

A los fines de nuestro trabajo sólo es relevante la cuestión de si las TIC constituyen o no la posible base material para una onda larga ascendente en el sistema capitalista, esto es, si logran o no impactar significativamente el resto de las ramas económicas del sistema. En los Estados Unidos durante toda la década de los noventa y en la primera década del siglo XXI se mantuvo una recia controversia entre economistas que sostenían criterios divergentes, aunque finalmente se impusieron los defensores de la Tercera Revolución Industrial. En la academia cubana también hubo polémica, pero al parecer se ha aceptado por algunos importantes investigadores de la economía norteamericana, el alto nivel de impacto que las TIC han tenido de forma general en dicha economía.

Un elemento que ha venido a complejizar aún más esta problemática es la concurrencia de las conmociones cíclicas o crisis y recesiones capitalistas de los últimos años. Así la recesión en el 2001 que se expresó en una caída de los índices Nasdaq, fue utilizada por los críticos para negar la Tercera Revolución Industrial, mientras que la salida de la economía norteamericana de dicha recesión dio pie a que volviera a considerarse el carácter real y además estructural de un nuevo paradigma tecnológico.

Es opinión del autor que los movimientos como las recesiones de inicio del siglo XXI en los EUA no pueden indicar definitivamente la presencia o no de un proceso de profunda reconversión tecnológica, toda vez que entre su generación e introducción a la economía capitalista, y su posterior generalización o amplificación productiva, media un tramo considerable. Es decir, las recesiones pueden responder a fenómenos y procesos de corto plazo, relativamente circunstanciales; mientras la reconversión tecnológica es un proceso estructural y por tanto, un proceso de largo plazo.

Por lo demás, en los umbrales de un patrón de acumulación productivo comercial, la verdadera fortaleza de este paradigma económico no debe concebirse en términos de índices bursátiles, es menester precisar que en el largo plazo, la variable realmente esencial es la productividad del trabajo social.

En realidad es bien difícil suponer que la economía capitalista vaya a asimilar un nuevo paradigma tecnológico y un probable cambio de patrón de acumulación sin que dejen de darse serias conmociones financieras – económicas en el ámbito de la economía mundial. Pudiera estar sucediendo que justo ahora la transformación o transición hacia el nuevo modelo global está chocando con la dinámica especulativa financiera a escala global, provocando una nueva recesión en la economía norteamericana y mundial, sin descartar la de una depresión. La recesión en el 2001 pudo haber estado asociada a la variación de los EUA hacia el nuevo paradigma de acumulación, la del 2008 podría ser un síntoma externo de la búsqueda objetiva del sistema capitalista mundial de ese nuevo patrón de acumulación.

En síntesis, con base a la información disponible, consideramos que las TIC han comenzado a impactar efectivamente en la tasa de crecimiento económico y de ganancias de los países industrializados, principalmente de los Estados Unidos, que su significación es relevante tanto para la producción como para el consumo y que, en ambos momentos guarda aún potencialidades insospechadas. Pudieran por esas razones actuar como base material para el sostenimiento de una onda larga ascendente, al menos en la economía de los Estados Unidos y algunos otros países altamente industrializados, los que podrían halar del sistema económico mundial capitalista dotado de un nuevo paradigma tecnológico aunque este aún no se haya expandido por toda la economía mundial.

2. Concurrencia favorable para el capital de “factores extraeconómicos” en la actual coyuntura.

Según Ernest Mandel, entre las causas fundamentales que clasifican para propiciar la onda larga ascendente se cuentan los factores extraeconómicos, entre ellos las guerras, revoluciones, contrarrevoluciones, conquistas coloniales, derrota de la clase obrera internacional, incremento del ejército industrial de reserva.

Desde que se inició el siglo XXI los Estados Unidos apoyados por la mayoría de las potencias occidentales ha venido desplegando un impresionante accionar bélico en regiones que consideran íntimamente como estratégicas. Esto les ha permitido entre otras cosas agenciarse de recursos naturales estratégicos, castigar todo intento de disidencia política e ideológica con la perspectiva fundamentalista norteamericana, castigar todo intento de cambiar las reservas monetaria de dólar a euros por los países exportadores de petróleo lo que preserva uno de los pilares de su hegemonía global, y por último, y no por ello menos importante, el fabuloso enorme gasto militar permite la reproducción en escala ampliada de la economía capitalista norteamericana . Por lo tanto, la variable guerra favorece con su sola existencia efectiva la irrupción de una nueva onda larga ascendente en la vida del capitalismo, reforzando aún más el carácter agresivo y retrógrado de este sistema.

En cuanto a las conquistas coloniales habrá que decir que el capitalismo actual cuenta hoy, quizás como nunca antes, con un espacio geográfico para lograr su reproducción que hubiera asombrado incluso a Rosa Luxemburgo que como ya analizamos cifraba los límites históricos del imperialismo en el agotamiento del espacio no capitalista; pues bien, una nueva onda larga ascendente contaría hoy con países como Rusia, China, la India, Europa Central, como partes de la reproducción mundial del capital, actuando como demanda global, como suministradores de mercancías, como receptores de créditos, etc. La onda larga ascendente que se dio en la posguerra no incluyó tan abiertamente a estos países, por lo que una onda de este tipo en la actualidad, al menos por este factor, sería mucho más potente.

La clase obrera internacional no logra aún resolver el impacto tanto material como ideológico que significó la destrucción del socialismo en Europa del Este. De hecho, en las condiciones del capitalismo contemporáneo la extracción de la plusvalía, ahora aún más en su modalidad absoluta, se refuerza sobre manera en las nuevas condiciones del desarrollo capitalista. Si a esto se le suma la extrema precarización del sector obrero motivado por el neoliberalismo, entonces pocas dudas habría de la derrota de la clase obrera de la que hablara Mandel.

Así, los elementos extraeconómicos que terminarían favoreciendo la tendencia ascendente de la cuota de ganancia del capital productivo pudieran estar dispuestos en este momento.

Mandel también plantea como condición para el desarrollo de una nueva onda ascendente la necesaria desvalorización masiva del capital mediante la creciente eliminación de empresas no eficientes, o sea un nuevo salto hacia la concentración y centralización de capital. Según Orlando Caputo este es un proceso que ya ha iniciado.

3. Complejidades específicas del nuevo Modelo Global.

Si el capitalismo experimenta una nueva onda larga ascendente en su desarrollo muy probablemente configurará un Modelo Global típicamente Productivo Comercial para garantizar su funcionamiento. Externamente, dicho Modelo Global podría identificarse con una especie de neokeynesianismo.

Para que el sistema retorne a un patrón de acumulación productivo comercial se precisa que la inversión productiva sea rentable para el capital, si no es así, no lo hará. Para esto se precisa además que exista demanda efectiva suficiente como para realizar la capacidad productiva del sistema capitalista. Al parecer después de lo que hemos visto acerca del incremento del grado de explotación de los obreros, la cuota de plusvalía estaría garantizada para el capital; pero las condiciones actuales del capitalismo interponen otro problema fundamental: el ritmo y la naturaleza de la reposición tecnológica. Este es el punto de vista de Wim Diershenxs y que encuentra eco en muchos teóricos.

Los remedios a esta compleja problemática podrían pasar por alargar la vida media de la tecnología, controlar el ritmo de la aplicación tecnológica así como socializar los enormes gastos en subsidios estatales a los monopolios propietarios y a la vez “administradores” de la tecnología de avanzada. Como puede verse, esta problemática podría reforzar por esta vía la participación directa del Estado en unión a los monopolios sobre el sistema económico capitalista y potenciar sus políticas macroeconómicas expansivas

El otro aspecto que habla de la posibilidad de existencia de un Modelo Global típicamente Productivo Comercial de corte neokeynesiano está en la necesidad de potenciar la demanda total global por parte del sistema capitalista contemporáneo. Este tipo de Modelo Global sólo logrará imponerse a largo plazo si las economías generan suficiente demanda efectiva, tanto en el polo central como en la periferia del sistema capitalista. De tal forma, también esta vez la periferia será asumida funcionalmente en la dinámica capitalista global, comenzará a cobrar importancia tanto como oferente de materias primas y productos semi elaborados, y en cuanto a fomento de demanda efectiva.

El último elemento a discutir, y a la vez el más superficial, es el referido al sistema de políticas macroeconómicas neokeynesianas. Generalmente, este tipo de políticas trata de conjugar una alta participación estatal, del capital y del trabajo. La condición necesaria para lograr esta tríada de objetivos radica en la presencia de una productividad del trabajo social media o elevada.

Según J. Gouverneur: “En primer lugar un aumento en la tasa de plusvalía es compatible con un mejoramiento del nivel de vida de los asalariados bajo todas sus formas (salario real directo, indirecto, colectivo). En segundo lugar, los incrementos en la productividad general permiten superar la contradicción presente tanto en los salarios como en el gasto público. Hacen posible un estímulo simultáneo de tres desarrollos aparentemente antagónicos: el aumento en la tasa de plusvalía y en la ganancia de las empresas (y, por tanto, en su potencial de acumulación), el aumento en el poder adquisitivo de los asalariados (lo cual tiene efectos favorables para los mercados de las empresas), y el crecimiento en el gasto público (con efectos positivos para los mercados de las empresas y para su rentabilidad, así como para el nivel de vida de la población). Entre mayores sean los mejoramientos de productividad, es mayor la posibilidad de aumentar el nivel el poder adquisitivo de los asalariados y el gasto público, sin amenazar la acumulación”.

El hecho es que, según Rodríguez Vargas, el período 1996 – 2002, se asemeja mucho en cuanto a nivel de productividad del trabajo, nivel de precios y nivel de ocupación al período de 1960 – 1964, un período de franca aplicación de políticas macroeconómicas keynesianas, lo que significaría un escenario donde, al menos estas variables, estarían dispuestas favorablemente.

Para algunos analistas existen claras pruebas de una política macroeconómica puramente keynesiana ya en acción: “El paquete de estímulo presupuestal de 150 mil millones de dólares, aprobado a comienzos de 2008, tras varias rebajas del costo del dinero e inyecciones de liquidez marcó el final de lo que hemos dado en llamar la primera ola de la política keynesiana. […] Más adelante, en septiembre de 2008, vendría una segunda ola con el desencadenamiento del tsunami financiero y, en apenas dos semanas, el gobierno estadounidense tendría que asumir operaciones de capitalización de empresas quebradas por un monto de 285 mil millones de dólares”.

Los propios autores reconocen que: “Es verdad, el papel del gobierno en la economía está muy lejos de su dimensión alcanzada en los años treinta, cuando Estados Unidos luchaba por dejar atrás la Gran Depresión. De todos modos, el aluvión de rescates e intervenciones lo ha dejado en un posición desconocida en la historia reciente” . Al tiempo que también reconocen que: “Pero una vez que el gobierno interviene en esta escala, normalmente se queda por mucho tiempo”.

El análisis a nivel de las políticas macroeconómicas dominantes empleadas por las principales potencias capitalistas podría ser confuso y engañoso, al tiempo que oculta los procesos esenciales que discurren en la profundidad estructural del sistema. No serían entonces la caracterización de estas políticas, elemento suficiente para determinar con precisión hacia dónde se mueve el sistema.

Mucho mayor peso tienen los procesos más profundos anteriormente tratados. Es a partir del análisis de esos procesos que consideramos que el capitalismo ha iniciado un proceso de transición intrasistema hacia un Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Productivo Comercial que pudiera revestirse con instrumentos macroeconómicos de corte neokeynesiano.

Esto no quiere decir que el actual Modelo Global vaya a desaparecer sin lucha ni convulsiones, o que incluso le sea ya imposible tener aún momentos de repunte, pero observando la tendencia histórica, el tránsito a un nuevo Modelo Global parece ser el movimiento definitivo. Es importante considerar que la pasada transición de este tipo necesitó más de quince años y una guerra mundial de por medio para realizarse, y que también participan con gran importancia en el desenlace final las variables de tipo políticas – subjetivas, los llamados intereses creados, elementos que pueden entorpecer, acelerar o configurar el rumbo de los procesos y tendencias más objetivos del sistema.


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