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SISTEMA DE ACCIONES PARA EL FORTALECIMIENTO DEL VALOR RESPONSABILIDAD EN LOS ESTUDIANTES DE 1ER AÑO DE AGRONOMÍA DEL IP NELSON FERNÁNDEZ

Ramiro Renol Ortega Vera



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Capítulo 1: Fundamentos metodológicos, teóricos y prácticos

Al realizar una profunda revisión bibliográfica para el estudio de la temática seleccionada se comprobó que con anterioridad se ha abordado ampliamente la temática relacionada con la formación de valores morales en los estudiantes: José Ramón Fabelo Corzo “Los valores y sus desafíos actuales”, Nancy Chacón Arteaga “Formación de valores morales”, Esther Báxter Pérez “La formación de valores, una tarea pedagógica”, Trabajos de cursos y de diplomas de Institutos Superiores Pedagógicos y Tesis de Maestría, pero aún se aprecian deficiencias en la formación de valores en los estudiantes en los diferentes tipos de enseñanza y especialmente en lo relacionado con el valor responsabilidad.

A través del estudio de la bibliografía y de la consulta de diferentes materiales se pudo comprobar que la formación de valores como la responsabilidad, laboriosidad y honestidad en estudiantes es una situación conocida y la misma tiene posibilidades de solución.

Uno de los problemas que más ha inquietado a los pensadores de todos los tiempos, es el concerniente a las relaciones recíprocas entre los hombres, las de ellos con la sociedad y, sobre todo, el nexo que se establece entre los valores individuales y los sociales, poseedores de un marcado carácter clasista que se refleja en cada momento histórico y denota – en las sociedades sustentadas en la propiedad privada – la existencia de una contradicción antagónica irresoluble entre los valores individuales y los de la sociedad, como resultado último e inmediato de las mismas relaciones socio clasista.

En relación con lo anterior, veamos las posiciones axiológicas en algunas de las principales corrientes filosóficas burguesas. Aunque la piedra angular de toda la ideología burguesa parte de la individualidad, es evidente que cada concepción filosófica asume su propia posición y repercusión en esta dirección, por ejemplo, la filosofía pragmática establece su carácter instrumental; esta proposición denota que el valor radica en que propicia el resultado deseado, en que sea útil para el cumplimiento de sus objetivos; viceversa, lo que es útil, lo que trae éxito es verdadero. Es indudable que el instrumentalismo como método al servicio de la filosofía de la práctica, defendido fundamentalmente por filósofos norteamericanos como John Dewey y William James, penetró en muchos países, pero en ninguno de ellos tomó tanta fuerza como en Estados Unidos.

De ahí que la función axiológica de la filosofía se expresa a través de las necesidades e intereses del sujeto social. Propende a la identidad sujeto – objeto, ya que a través de los valores el sujeto identifica sus necesidades, la posibilidad de satisfacerlas, proyecta condiciones ideales para ello y se auto conoce.

Es evidente que lo axiológico se refiere a lo valorativo (axio – valor). Lo axiológico presupone el valor, la actividad y las relaciones valorativas. La función axiológica, se expresa esencialmente en la regulación y orientación de la actividad humana sin de que ninguna manera excluya el conocimiento, sino que lo presupone.

Las posiciones burguesas, al sustentarse, en lo fundamental, en el idealismo como concepción del mundo, sobre valoran el papel que desempeñan las ideas en la vida del hombre, aseverando que son ellas las que regulan los actos de los individuos; el error no está, de ninguna manera, en comprender o reconocer la fuerza que poseen las ideas, (se reconoce desde las posiciones de la filosofía marxista, que son ellas el motor de los actos del individuo); su verdadero error recae en considerarlas como algo primario, y en no comprender su carácter derivado. No ven que los fenómenos psíquicos se incluyen como condicionantes en la vida del hombre, a la vez que ellos se hallan condicionados por el desarrollo de la misma vida. Relacionado con lo anterior Lenin anota: “Lo psíquico, la conciencia, el espíritu es la función del cerebro, el reflejo del mundo exterior.” ( )

Las concepciones filosóficas, de acuerdo con sus posiciones respecto a los valores, pueden ser concretadas en dos grandes tendencias: la primera interpretativa, de carácter objetivista de los valores, dirigida a su implantación y fundamentación axiológica; la segunda, empirista, de corte historicista, relativa y subjetivista. La concepción interpretativa estuvo representada por la escuela neokantiana de Baden, la que aseveraba que el valor constituye el deber de ser una norma y la filosofía tendría como objetivo analizar y descubrir los valores de trascendencia y validez universal, para llegar a proponer una clasificación para los valores que los agrupa en: útiles, vitales, lógicos, estéticos, éticos y religiosos.

La segunda concepción es respaldada filosóficamente, fundamentalmente, por los trabajos de Wilhelm Diltley, quien como principio defendía la idea de que los valores no pueden ser considerados, ni en sí mismos, ni en su relación con el hombre, al margen de la historia, porque la historia misma es la fuerza productiva que engendra las determinaciones de valor, los ideales, los fines con que se mide el significado de los hombres y de los acontecimientos.

La concepción materialista dialéctica, que se tomó como supuesto de partida y sustento de la investigación, asevera que la implicación de lo educativo con el sistema de valores tipifica la realidad sociocultural, de lo que se infiere el valor educacional de proyectar estos valores como vía para lograr la regulación social, el comportamiento formal y la conducta personal.

Desde esta concepción resulta imposible cualquier pretensión teórica de distinguir los valores alejados de la realidad sociocultural que los condiciona, en la cual establece un orden racional, conformando un sistema en el que se armonizan, relacionan e interconectan los distintos elementos culturales y sociales orientados a responder a los intereses, necesidades, motivaciones y expresiones de la sociedad en su multidimensionalidad. Conforme con esos principios García expresa que: “constituyen guías generales de conducta que se derivan de la experiencia y le dan sentido a la vida, propician su calidad de tal manera que están en relación con la realización de la persona y fomentan el bien de la comunidad y la sociedad en su conjunto.” ( )

Al observar el entorno es posible percatarse de que todas las cosas ostentan un determinado valor, bueno o malo, útil o inútil; es decir, nada resulta absolutamente indiferente, y aquello que resulta contrario a las posiciones o metas de las personas o sociedades, se considera como un antivalor. En tal dirección aparece un fenómeno que lacera el proceso de formación de valores, es la llamada “doble moral”, que tiene como característica fundamental la no relación entre el conocimiento que posee la persona de la esencia e importancia del valor y su comportamiento. Este fenómeno ratificó la necesidad de estudiar los valores desde la propia actividad.

Con las precisiones anteriores estamos en condiciones de asumir lo que se entiende por significación, ya que en lo adelante el término será utilizado con mucha frecuencia en los fundamentos teóricos de la investigación. Significación, es lo que representa un objeto, proceso o fenómeno para la práctica social y depende de las funciones que estos desempeñan en la actividad de las personas.

El considerar los valores en el sentido de la significación que posee el entorno natural, sociocultural y económico–material en el que estamos, no puede conducirnos a la definición reduccionista de los valores como meras impresiones subjetivas de agrado o desagrado que las cosas nos producen y que proyectamos sobre las cosas, sino que se requiere propender al sentido social, material y humano de esas cosas, evidenciado en su objetividad.

Un elemento que hace factible un estudio más objetivo de los valores, debe estar sustentado en un aparato categorial axiológico. En este sentido los investigadores españoles García y Zaragüeta (1947) proponen el siguiente: una primera categoría radicada en la no indiferencia de las cosas, el valer; una segunda categoría sustentada en la no entidad del valor, la cualidad pura; la tercera categoría responde al orden de preferencia entre valores y antivalores, la polaridad; y la cuarta y última categoría se refiere al orden de importancia que se le concede a los valores o grupos de valores, la jerarquía.

Luego, en la obra de Fabelo y otros (1996), se presentan tres importantes planos para el análisis de la categoría valor, que sirvieron de patrón para el desarrollo de la investigación, los mismos son: en el primer plano se concibe al valor en su dimensión objetiva. El segundo se refiere a la forma en que los valores objetivos son reflejados en la conciencia individual o colectiva. Por último su atención se centra en el sistema instituido de valores, que sirve de fundamento para la organización y funcionamiento de la sociedad en sentido general.

Si el propósito es la formación de valores en los estudiantes, resulta imprescindible que el maestro comprenda que no existen valores no asumidos y que los mismos son el resultado de la valoración de los procesos, objetos y fenómenos de la realidad, los cuales se forman sobre la base de relaciones tales como: hombre–hombre, hombre–naturaleza y hombre- sociedad. Por razones como estas se coincide con Báxter (1989) cuando argumenta, respecto a los valores que “no están en los objetos y fenómenos, son producto del grado de significación que adquieren en el individuo en el proceso de sus relaciones con ellos.” ( )

De lo expresado se infiere que el ser humano en su autoafirmación es donde encierra la esencia de sus valores y su naturaleza objetiva como reflejo de las relaciones sociales existentes en un momento histórico concreto, y, su consecuencia, se deja clara la posición de que el ser social determina la conciencia social.

Para la integración monolítica de los diferentes factores, y en armonía con la concepción marxista–leninista, no se aceptan los valores como cualidades absolutas e independientes del ser social, del tiempo y del espacio. Consideramos, además, acertada la posición que defiende el estudio de los valores desde una perspectiva sistémica, por la simple razón de que la separación entre el ser y el pensar solo es posible hacerla para la mejor comprensión del problema fundamental de la Filosofía. Tanto el mundo objetivo como su reflejo subjetivo están siempre presentes, y los valores, como herramientas de interacción entre todos los elementos, tienen su función. Estos, aunque se mueven en el plano de la subjetividad, existen objetivamente como parte constitutiva de la realidad social y cultural.

Actualmente, en Cuba existe un consenso entre filósofos y científicos, que reconoce la existencia objetiva de los valores, dado por la condición de que es imposible abstraernos del espacio y el tiempo sin recurrir a que los valores, como toda verdad, tienen carácter histórico concreto, por lo cual cada sistema socio–cultural y cada época, tienen un sistema de valores propios que los diferencia de los demás. Las palabras de González (1995), ratifican lo explicado cuando plantea: “los valores son un proceso histórico que tiene especificidades en los distintos momentos del desarrollo de la persona. El valor es el arma que tenemos que utilizar para legitimar lo diferente dentro del espacio social en que tiene lugar.” ( )

Es importante significar que la relación sujeto – objeto, busca no sólo el conocimiento del objeto sino que este acercamiento se produce para dar respuesta a una necesidad e interés del sujeto cognoscente. En este sentido que en el contenido de enseñanza – aprendizaje y en la actividad que se realiza por los maestros y estudiantes para su apropiación, que lo valorativo constituye uno de sus componentes esenciales, movilizador y resultado del proceso de aprendizaje. Lo valorativo en el proceso de enseñanza – aprendizaje se expresa en correspondencia con la naturaleza filosófica específica del valor. Ellos nos llevan a distinguir la naturaleza objetiva y subjetiva del valor. La primera se refiere a las características cualitativas existenciales de los objetos o fenómenos, a sus valores de uso, a la significatividad que adquieren las verdades científicas, para el desarrollo progresivo de la humanidad y la segunda a las valoraciones, fines y proyectos expresados en forma de ideal, normas, principios de la actuación del sujeto.

En ambos sentidos, la labor educativa de la escuela tiene una connotación sustancial en la formación de la personalidad de los educandos. Pero, sobre todo, en lo que se refiere a la formación de ideales que de alguna manera, norman el comportamiento de los estudiantes como son el patriotismo, la dignidad, el humanismo, la laboriosidad, la solidaridad, la responsabilidad, la honestidad, el amor y respeto a la familia y otros que resultan esenciales para la consolidación y continuidad del proceso revolucionario cubano.

La formación de valores en los estudiantes se concibe mediante la actividad y la comunicación en sus relaciones interpersonales, a la vez que constituyen los agentes mediadores de la relación estudiante–experiencia social.

No es menos cierto que las necesidades dirigen la actividad del sujeto, pero solo cumple esa función en el caso en que tenga objeto, es decir, que posea un cierto contenido (ya sea material o espiritual).

Las posiciones en cuanto al proceso de formación de valores, parten de las ideas de Vigoski y sus continuadores, al estimar que este proceso está determinado por la posición objetiva que ocupa el sujeto en el sistema de relaciones sociales durante la actividad fundamental que éste desarrolla.

Apoyándonos en el papel de la actividad y en la determinación histórico-social de la psiquis, se pudo acceder a elementos de suma importancia que permitieron dirigir la investigación y lograr el objetivo, tales como:

• La experiencia social es una premisa fundamental para el desarrollo de los procesos psíquicos.

• Los logros alcanzados por la humanidad no se transmiten hereditariamente.

• La personalidad, no solo se forma en la actividad sino que también se manifiestan en ella y al mismo tiempo la regulan.

Si se parte, además, de que cualquier acto o relación humana potencialmente constituyen valores y que las expresiones de los hombres en cualquier espacio de relaciones (piénsese relación hombre-hombre, hombre-naturaleza, hombre-sociedad) están articuladas por los mismos, entonces resulta imprescindible para el maestro conocer cuáles son los requerimientos psicológicos que deben cumplir las actividades para una efectiva formación de los valores. Por eso debemos tener presente que el docente en su preparación debe tener en cuenta el cumplimiento de características tales como:

• Comprender que no existen valores no asumidos, al no ser estos una simple comprensión del resultado de una información, sino que se configuran a través de la persona concreta que los forma y los desarrolla.

• Tener presente las características individuales de los estudiantes, para poder comunicarnos en las diferencias y permitir la creación de los espacios para que planteen sus ideas, puntos de vistas y vivencias.

• Proponer actividades que estén en relación con las necesidades de los estudiantes.

• Considerar el contexto donde se desarrolla la actividad y permitir desde ese marco que el estudiante se haga una representación positiva del futuro.

• Llevar la convicción de que los valores no se manifiestan de manera global o abstracta, sino a través de acciones concretas.

• Desarrollar actividades que estimulen el proceso de valoración en el estudiante, considerando permanentemente que este no regula de manera directa el comportamiento.

• Estimular el componente motivacional de las actividades y asegurarse que sean amenas, participativas y variadas.

Aunque la personalidad- al decir de los autores- está estructurada para ser la base de las diferencias, tal situación no impide que puedan determinarse características comunes entre las personas que se encuentran en una misma etapa de su desarrollo. Conocer dichas características en los estudiantes de enseñanza técnica profesional constituye elemento insoslayable en la orientación y desarrollo de las influencias educativas para el profesor, en especial, si se pretende favorecer el proceso de formación de valores, donde un aparente “simple” comentario puede estar en un peldaño privilegiado para la formación de un determinado valor.

Los pedagogos de los antiguos países socialistas y Cuba, seguidores de este enfoque, consideran que la estructura de la personalidad del individuo está determinada por la posición que tiene en la sociedad, llamando posición al lugar que ocupa el hombre dentro del sistema de relaciones sociales, la cual define o determina el conjunto de exigencias, expectativas, posibilidades, que la sociedad le presenta; en otras palabras, la posición determina las fuentes externas de la actividad del individuo.

En el trabajo se realiza una fusión entre el indicador cognitivo y el ideológico, visto éste en la relación que se establece entre las concepciones e ideas martiano-marxistas con carácter socialista y el contenido que se le da al valor. Dentro de los elementos de contenido se tienen en cuenta: su definición breve; cómo se manifiesta en cualidades, actitudes y conducta; la importancia de actuar conforme a valores para la sociedad en general y para la persona en particular.

La pedagogía de Martí está íntimamente relacionada con su proyecto político – social y cultural, que partía de un concepto muy amplio sobre la libertad y el papel de la educación en la formación, de un hombre y de una sociedad nueva, que debían surgir de la ruina del coloniaje. El fin de la educación está claramente perfilado en estas ideas. “La educación tiene un deber ineludible para con el hombre, - no cumplirlo es crimen conformarle a su tiempo – sin desviarle de la grandiosa y final tendencia humana”. ( )

La formación martiana del hombre tenía que ser integral. En todo momento debía presentarse al niño la unidad dinámica que existe entre los conocimientos útiles, el desarrollo del pensamiento creador, la responsabilidad de actuar para transformar el medio natural y social que le rodea y la formación de valores morales positivos de todo hombre virtuoso.

El proceso idóneo para obtener esos objetivos lo percibía Martí en la conjunción dialéctica entre: el conocer, el pensar, el actuar y el formar valores. En el pensamiento pedagógico de Martí se encuentra bien delimitado los conceptos de instrucción y educación en su sentido estrecho, para él, “las cualidades morales suben de precio cuando son realizadas por cualidades inteligentes”. ( ).

En nuestra consideración la educación integral de nuestros escolares, portadores de los valores humanos y revolucionarios que requieren nuestra sociedad, poseedores de una cultura general básica tiene que tener como un componente esencial el pensamiento de José Martí.

Las transformaciones educacionales que se realizan en la escuela cubana actual reclaman de los profesores generales integrales una actuación profesional científicamente fundamentada en el orden gnoseológico y axiológico, en la relación de la teoría y la práctica.

Una de las principales transformaciones emprendidas en la enseñanza politécnica está dirigida a lograr que cada profesor esté en condiciones de brindar a sus alumnos la educación que esto requiere para que todos estén en igualdad de posibilidades en la sociedad que construimos.

Los profesores generales integrales deben lograr que en sus alumnos se formen y desarrollen fuertes convicciones ideológicas, profunda sensibilidad, amor por la naturaleza, estrechos lazos de cooperación, una actitud comprometida para defender los principios de su patria, como dijera el Comandante en Jefe Fidel Castro: Creando valores, creando capital humano, creando ética y creando principios, la calidad de nuestra educación alcanzará altísimos niveles.

Uno de los aspectos esenciales en la labor de dirección de la escuela debe estar dirigido a garantizar un sistema de influencias que influyan positivamente en la formación de valores y en la preparación político ideológico de los estudiantes en el marco de una formación cultural integral que responda a las exigencias de estos tiempos y a los recursos con que hoy cuenta la escuela cubana.

El desafío ante el cual se enfrenta el docente en el momento actual, depende en gran medida en su capacidad para asumir los nuevos paradigmas educativos y el dominio que tenga del uso de la computación y el video en su actividad profesional. De ahí la necesidad de hacerle notar la importancia de usar eficientemente el software educativo, programa audiovisual, programa Editorial Libertad, al trabajo de integración de estos al proceso docente de las asignaturas, a la formación de valores y a la elevación de su nivel cultural.

En todos los congresos del Partido Comunista celebrados en Cuba de 1975 para acá se ha ratificado las tesis de Política Educacional que plantea:

… Nuestra educación, fundamentada en la misión histórica y los intereses de la clase obrera, tiene como fin formar a las nuevas generaciones y a todo el pueblo en la concepción científica del mundo, es decir, la del materialismo dialéctico e histórico; desarrollar plenamente las capacidades intelectuales, físicas y espirituales del individuo y fomentar, en él elevados sentimientos humanos y gustos estéticos; convertir los principios ideológicos – políticos y de la moral comunista en convicciones personales y hábitos de conducta diaria; formar; en resumen, un hombre libre y culto, apto para vivir y participar activa y conciente en la edificación del socialismo y el comunismo. ( )

La escuela en la sociedad socialista, es depositaria de un encargo social fundamental y complejo; la formación de las nuevas generaciones. Para cumplir con este fin es importante la preparación del docente para enfrentar la formación de valores en los estudiantes de la enseñanza técnica.

Es fácil determinar los valores esenciales del socialismo: la ayuda mutua, la paz, la libertad, la responsabilidad, el colectivismo, la disciplina, la honestidad, la laboriosidad, entre otros.

Entendemos como valores: normas morales, principios, preceptos religiosos, ideales o leyes jurídicas, de los que se apropia el hombre por medio de la educación, orientan las actividades de los hombres y tienen un carácter práctico.

Para realizar este trabajo se pretende aplicar un sistema de acciones para fortalecer el valor responsabilidad en los estudiantes de primer año de Agronomía del IP “Nelson Fernández”.

Para ello en primer lugar quiero definir lo que es el valor de responsabilidad, es el cumplimiento cabal (en tiempo y con calidad) de las misiones, tareas o compromisos y el asumir las consecuencias de los actos, cumplir exitosamente los deberes como estudiante o trabajador, así como un elevado sentido de la exigencia consigo mismo y con los demás, cumpliendo las obligaciones.

A través del estudio de la bibliografía y de la consulta de diferentes materiales se pudo comprobar que la preparación del docente para asumir la formación de valores como la responsabilidad, en estudiantes de la ETP es una situación conocida y la misma tiene posibilidades de solución.

El pensamiento pro¬gresista de los educadores cubanos del siglo XIX tiene un carác¬ter integral en el que se funden de manera inseparable el conte¬nido de su filosofía, su ética y su pedagogía, razón suficiente para asimilar lo mejor del quehacer y el pensamiento filosófico y axiológico de estas figuras.

Fue desde su práctica y su pensamiento pedagógico que hicieron filosofía constituyendo esta a su vez basamento de su pedagogía. Para comprender la labor del magisterio cubano de vanguardia en la formación de valores es necesario penetrar en el quehacer y la práctica pedagógica que como profesores desplegaron y en la que mostraron gran preocupación no sólo por la formación en sus discípulos de sistemas de conocimientos, en lo que sin duda pusieron gran empeño, sino también de sentimientos, voluntades y conductas.

Hay en sus concepciones pedagógicas un llamado constante a la necesidad de la formación de un hombre que responda a los reclamos de la patria y en este sentido mostraron empeño en buscar las mejores vías y formas para lograrlo. Se trataba sobre todo de formar a la juventud con una nueva mentalidad que le permitiera buscar soluciones a los problemas de su tiempo, desde su condición de cubano; esto requería sobre todas las cosas de una educación para el patriotismo.

Son estas concepciones pedagógicas las que los llevaron a ejercer un magisterio revolucionario en el que se reveló la ejemplaridad de estos educadores cubanos cuyo pensamiento y acción constituye una unidad orgánica.

Las concepciones pedagógicas de Félix Varela se encuentran en sus obras, estrechamente relacionadas con sus ideas filosóficas. Sus concepciones gnoseológicas constituyen la base del método que emplea en la enseñanza y la educación de sus jóvenes discípulos; se preocupa por desarrollar la reflexión como imperativo para promover una mentalidad diferente, para fomentar el pensamiento racional. A partir de estas ideas se enfrentó de forma decidida a toda enseñanza que pudiera entorpecer el desarrollo de los alumnos.

En sus clases brindaba, ofrecía conocimientos, promoviendo la reflexión y en este sentido resulta oportuno señalar que su método estaba dirigido a lograr el conocimiento con el uso de la razón y en esa medida promover el desarrollo de la conciencia.

Sus concepciones pedagógicas son el mejor exponente del enfrentamiento entre lo nuevo y lo decadente, entre la renovación y el estancamiento, de ahí su crítica y su lucha contra la forma tradicional de la enseñanza de su época que impedía el libre desenvolvimiento de la mente.

Las concepciones pedagógicas de esta época alcanzaron un matiz importante en su desarrollo a través de las ideas de José de la Luz y Caballero cuyo pensamiento pedagógico tuvo como núcleo central la formación del hombre en el que el desarrollo del entendimiento y la educación de los sentimientos debían estar íntimamente relacionados.

El centro de sus concepciones sobre educación lo ocupa su preocupación por la formación moral y con ello de los valores más preciados: patriotismo, sinceridad, honestidad, laboriosidad, modestia, cortesía, respeto. Sus concepciones y actividad pedagógica constituyen continuación lógica del pensamiento de Varela.

Aproximarse a la eticidad martiana constituye una necesidad para comprender con mayor dimensión su labor de educador y formador de hombres. Las concepciones de Martí sobre educación tienen como idea esencial la necesidad de preparar al hombre para la vida.

Es importante preguntarse ¿Qué significa para Martí el hombre?, ¿Cómo debe ser el hombre ante la vida?, ¿Qué es para Martí la vida?, ¿Cuál es el sentido de la vida?

La respuesta a estas interrogantes ayudará a comprender el eticismo martiano, sus concepciones y su actividad para la formación del hombre.

En las concepciones axiológicas de Martí el hombre constituye valor de extraordinaria importancia, apuntando sobre todo a lo mejor, a lo más puro del ser humano y en este sentido conforma sus ideas acerca del hombre virtuoso, del ideal de hombre de la época.

Para Martí el hombre necesita ante todo independencia pues sólo así podrá desplegarse en toda su dimensión humana.

En carta a “Fermín Valdés Domínguez”. Escribe que “Con el valor sencillo y la palabra franca se cautiva y convence a los que los poseen” o sea que el hombre vale por sus cualidades humanas, no por las cosas materiales.

Alrededor de estas ideas se entrelazan los principales valores humanos: amor al hombre, responsabilidad, dignidad, honradez, decoro, sencillez, modestia, valentía.

Existen los llamados valores universales que son objeto de atención y se defienden por diferentes sistemas sociales; en nuestro país, se trabajan y reafirman entre otros aquellos valores como: la honradez, la honestidad, la sencillez, el colectivismo, la responsabilidad, la laboriosidad, el patriotismo, dignidad, humanismo y solidaridad ya que se trata de la formación de un ciudadano cubano en una sociedad socialista.

El estudio del perfil ético del hombre cubano, con la finalidad de proyectar los rasgos que caracterizan la moralidad histórica del pueblo cubano y revelar las regularidades de su manifestación, que ayuden a comprender las particularidades de la moral en las condiciones actuales de la sociedad; así como formular el conjunto de cualidades morales que deben caracterizar la personalidad de las jóvenes generaciones en un modelo ideal viable, para la acción educadora de la escuela, la familia y la sociedad en su conjunto, constituye un objeto de investigación que responde a la necesidad social de formar un hombre con la inteligencia y cultura acorde a las exigencias de su época.

Teniendo en cuenta todo lo anteriormente argumentado podemos decir que el problema que se aborda se refiere a uno de los problemas actuales de la educación en nuestro país “La educación en valores en las nuevas generaciones”.

El problema de los valores viene dado por su propia existencia, ya que es consustancial al propio hombre y expresión de su ser, por cuanto los valores se pueden considerar como la “realidad humanizada con significación positiva para el hombre” y es que realmente desde que el hombre surge en el proceso de transformación de la naturaleza valores, en correspondencia con cada época y estos se convierten en expresión del devenir social.

En la motivación hacia el estudio participan necesidades sociales, (el sentido de la responsabilidad, el deber de estudiar y prepararse para la vida social futura, el amor e identificación con la patria, las intenciones profesionales, etc.), y necesidades individuales, (los intereses cognoscitivos, la necesidad de actividad intelectual, de valoración social y autovaloración y de lograr una buena situación económica en el futuro). Sin embargo, en la medida o relación en que la motivación hacia el estudio se dirige hacia el cumplimiento de un deber social (el de prepararse intelectualmente para la vida social futura) se puede considerar como una necesidad, disposición u orientación social que el individuo ha asimilado como personalmente significativa.

En la Batalla de Ideas que libra nuestro pueblo el trabajo político- ideológico es una prioridad. La educación en valores, a través de diferentes vías y en su vínculo directo con la práctica social y la formación integral del educando, constituye el eje esencial.

La vida regida o instituida por patrones, normas y tipologías de conductas, es necesaria en la organización social, nos dispone hacia lo que hacemos y se configura internamente en la función reguladora de la personalidad, donde valores y sentimientos ocupan un lugar esencial en la orientación social de nuestros actos. La ineludible necesidad de educar en valores y por esos valores tiene el propósito de contribuir a hacer de nosotros mismos y de nuestros educandos seres más dignos, patriotas, humanos, solidarios, responsables, laboriosos, honrados, honestos y justos.

Se trata de la construcción de un proyecto de vida y de evolución de nuestra sociedad en la que prima una propuesta de unidad, equidad, igualdad y compromiso con las generaciones actuales y futuras; de formar a cada hombre como “Resumen del tiempo vivido” y de implicarlo en nuevas conquistas. Y no es solo para Cuba, es también el ejemplo que somos en la lucha por librar al mundo de la desigualdad y el hegemonismo reinante.

La sociedad cubana; gran escuela de valores revolucionarios. La necesidad de profundizar y fortalecer la educación en valores por todos los factores socializadores, es una tarea importante hoy más que nunca en todo el mundo. De ello depende salvar a lo más preciado que ha existido en nuestro planeta: El ser humano.

No debemos olvidar que dentro de los primeros años de la década de los 90, Cuba se vio abocada a un colapso económico, como consecuencia del derrumbe del campo socialista y la desintegración de la URSS, agravado por el recrudecimiento del bloqueo imperialista.

Lo señalado anteriormente trajo aparejado en una parte de la población, el deterioro de determinados valores como la honestidad, la responsabilidad, la solidaridad, la honradez y un cambio en la jerarquía de estos. Los resultados obtenidos en numerosas investigaciones efectuadas ponen de manifiesto, además, la falta de un accionar coherente, sistemático e integrado de los diferentes factores socializadores para educar en valores.

El proceso de la educación en valores y de su formación en los sujetos, son producto de la interiorización de aquellos, está condicionado por la experiencia histórico social e individual de cada uno y en el influyen otros factores: El medio familiar, la ideología imperante a nivel de la sociedad, la situación económico – social, la preparación educacional que reciben en la institución formadora y el entorno social donde interactúan, básicamente el grupo del barrio, su comunidad.

El enraizamiento de los valores de la ideología de la Revolución Cubana, no trascurre en una torre de marfil, pues los valores de la sociedad de consumo llegan a nuestro país por infinidad de vías. Ambas escalas de valores entran en franca contradicción, y como resultado de esa lucha se conforma el proyecto individual de vida de cada cubano de hoy.

El capitalismo convierte el dinero en el valor supremo. En su afán insaciable de acumulación de riquezas, la burguesía, a través de sus factores mediadores, promueve la enajenación del individuo, resaltando la ética del tener, en detrimento de la ética del ser, es decir, que el ser humano vale y es reconocido ante todo por lo material que posee y no por lo que es y hace. El egoísmo, el individualismo y el consumismo, son rasgos fundamentales del capitalismo.

La Revolución Cubana en estos últimos años ha continuado la construcción del socialismo en un mundo unipolar, en contexto internacional complejo, caracterizado por nuestro Comandante en Jefe cuando expresó: “ ( …) Ese es el mundo en que estamos viviendo, no es un mundo lleno de bondad, es un mundo lleno de egoísmo; no es un mundo lleno de justicia, es un mundo lleno de explotación, de abuso, de saqueo, donde un número de millones de niños mueren cada año - y podrían salvarse -, simplemente porque le faltan unos centavos de medicamento, un poco de vitaminas y sales minerales y pocos dólares de alimentos, suficientes para que puedan vivir.(…).

En este contexto, el país ha trabajado por las diversas vías en la formación de valores morales, que se enfrentan a comportamientos erosionantes en condiciones excepcionalmente difíciles de la titánica tarea de construir una nueva sociedad. Un requisito indispensable para el éxito en la labor política ideológica es la unidad de pensamiento, como premisa de la unidad de acción.

Para conseguir la primera, resulta necesario que todos asumamos las definiciones teóricas y operacionales de cada valor, empleando un lenguaje común para propiciar una conversación clara entre todos.

Para alcanzar la unidad de acción se requiere convertir a la sociedad cubana actual, en una gran escuela educadora de valores revolucionarios. El proceso de formación de valores exige considerar innumerables factores y aspectos que lo condicionan, intervienen y se manifiestan en su decursar. Ello solo se logra desde un enfoque que lo aborde en su integralidad y en su carácter multifacético.

Desde este punto de vista, hay que considerar como premisas esenciales que: - forma parte de un proceso más complejo y más amplio: la formación de la personalidad y por tanto de la educación al constituirse aquella en la finalidad esencial de esta, en consecuencia, es susceptible de ser pensado, proyectado y diseñado desde la escuela, como sistema de ínter influencias y especialmente desde la labor del maestro.

¿Qué son los valores?

Los valores son determinaciones espirituales que designan la significación positiva de las cosas, hechos, fenómenos, relaciones y sujetos, para un individuo, un grupo o clase social o la sociedad en su conjunto.

Están condicionados por las relaciones sociales predominantes, constituyen componentes esenciales de la ideología, expresión de la cultura y la historia de una sociedad en una época determinada, y de los intereses, puntos de vista, necesidades y contradicciones de los diferentes sujetos.

Se forman en el proceso de interacción entre los hombres y el objeto de su actividad, en la producción y reproducción de su vida material y espiritual. Se convierten en formaciones internas del sujeto, acorde con el desarrollo alcanzado, la experiencia histórico- social e individual y el impacto de los factores de influencia educativa.

Proceso complejo de carácter social, en el que intervienen diversos factores (familia, escuela, instituciones, organizaciones) dirigido a la transmisión y asimilación de valores sociales (como expresión de tendencias progresivas) que orienten la actuación de los individuos.

Forma parte de un proceso más amplio: la educación de la personalidad, constituyendo de hecho componente esencia y fin de la educación.

Su compresión requiere ante todo reconsiderar su complejidad no sólo con la intervención de diversos factores socializadores sino porque implica especialmente a la individualidad a través de la llamada interiorización o subjetivación lo que conlleva la búsqueda del significado que dichos valores poseen para cada uno en dependencia de sus características, de las condiciones sociales en que se desenvuelve su vida, de su trayectoria existencial, de las influencias de las educaciones recibidas, del nivel de conocimiento, de su quehacer práctico, etcétera.

Según Bernabé Tierno Jiménez, psicólogo, psicopedagogo y escritor, los valores no son ni meramente objetivos ni meramente subjetivos, sino ambas cosas a la vez: el sujeto valora las cosas, y el objeto ofrece un fundamento para ser valorado y apreciado.

Los valores no existen con independencia de las cosas. Los valores se confunden con las cosas, constituyen su entraña. La perspicacia intelectual del hombre ha de servirle para descubrirlo, es decir saber descifrar porque una cosa es buena.

Los valores reflejan la personalidad de los individuos y son la expresión del tono moral, cultural afectivo y social marcado por la familia, la escuela, las instituciones y la sociedad en la que nos ha tocado vivir.

La escala de valores de cada persona será la que determine sus pensamientos y su conducta. Los valores nos ayudan a despejar las principales interrogantes de la existencia: quiénes somos y qué medios nos pueden conducir al logro de ese objetivo fundamental al que todos aspiramos: la felicidad.

¿Cómo educar en valores?

Para educar en valores hay que organizar conscientemente y planificar las actividades con estudiada intencionalidad y en su ejecución deberá:

- Primar un estilo de comunicación que posibilite el diálogo abierto, sincero, argumentado, que coadyuve a conocer al otro y a respetarlo, mediante la mutua comprensión.

- Tratar de forma diferenciada ”persona a persona”, “cara a cara”, sobre la base del ejemplo, la persuasión, utilizando argumentos objetivos y creíbles.

- Materializar fundamentalmente en el contexto.

- Existir un clima afectivo, con pautas de referencias estables, propiciando que el sujeto se sienta aceptado, que se trabaje aun más los sentimientos y las emociones en cualquiera de las actividades que se realicen.

- Ejercer de forma sistemática y cohesionada las influencias educativas.

Como nos dijo el Che, “debemos convertir a la sociedad en una “gigantesca escuela”. Para ello se fortalecerá las imágenes de las instituciones educativas, que ejerce una influencia directa y son el centro cultural más importante de la comunidad. Deberán integrar a todas sus organizaciones e instituciones y exaltar el inmenso valor social de la labor del maestro; intensificar su influencia en la inserción activa de los jóvenes a la vida social e impulsar acciones comunitarias a partir de las estrategias de desarrollo local que propicien el trabajo social y educativo con los jóvenes.

Definición del valor responsabilidad y modos de actuación asociados a ello:

Responsabilidad: Es el cumplimiento del compromiso contraído ante sí mismo, la familia, el colectivo y la sociedad.

De la ética de José Martí:” No puede ser: ver un deber y no cumplirlo es faltar a él“.

De la ética de Fidel Castro “:…. El deber más sagrado de esta generación…. Es consagrarse al desarrollo del país…. Lo importante es nuestra conciencia, nuestra comprensión, nuestra actitud, de que el esfuerzo de esta generación tiene que consagrarse al desarrollo”.

Indicadores

• Estudiar diariamente, especialmente lo que resulta difícil.

• Pensar en lo que se hace y realizarlo con calidad.

• Participar en las actividades que programe la escuela.

• Recordar que debe llevar al aula los materiales necesarios para realizar las actividades.

• Cumplir con los compromisos y obligaciones

Modos de actuación asociados al valor responsabilidad.

Desarrollar con disciplina, conciencia, eficiencia, calidad y rigor las tareas asignadas.

Asumir la crítica y autocrítica como poderoso instrumento de autorregulación moral.

Propiciar un clima de compromiso, consagración y nivel de respuesta a las tareas asignadas.

Conocer y respetar la legalidad socialista y las normas administrativas establecidas.

Promover un modo de participación democrática, donde los individuos se sientan implicados en los destinos de la familia, la comunidad, su colectivo estudiantil, laboral y el país.

Respetar, defender y fomentar la propiedad social sobre los medios de producción.

Cuidar el medio ambiente.

Un objetivo fundamental es fortalecer el valor responsabilidad en los estudiantes de Agronomía de 1er año del IP Nelson Fernández como el deber más sagrado, demostrándolo en los modos de actuación como estudiante, siendo disciplinados, consientes, cumpliendo con rigor las tareas asignadas, siendo críticos y autocríticos, consagrados, comprometidos, respetar, defender y fomentar la propiedad social y la base material de estudio, de vida y cuidando el medio ambiente.

La enseñanza técnica profesional (ETP) tiene como misión: Formar un Bachiller técnico con una cultura general integral que aprenda 5 o más veces comprometido con los principios de la Revolución, comunista e incondicional a la patria, con una orientación profesional hacia carreras pedagógicas.

Dentro del perfil ocupacional de la Especialidad: Familia Agropecuaria está:

Producir con eficiencia alimentos de origen vegetal y animal empleando técnicas y tecnologías de avanzada en la producción agrícola con calidad y criterio económico y de sostenibilidad que contribuyan a la solución de las necesidades de la población y los animales, preservando el medio ambiente y manteniendo una actitud consecuente ante la vida, caracterizada por la solidaridad humana, el amor a la naturaleza, el patriotismo, al antimperialismo, la honestidad, la honradez, la laboriosidad, la responsabilidad, la disciplina, la independencia, la creatividad y la incondicionalidad, a los principios de la Revolución y el Socialismo.

Por lo que cuando se analizan estos aspectos en los marcos de la ciencia pedagógica constituye un problema actual la búsqueda de vías, formas y métodos educativos que redunden en la formación de una actitud moral consecuente con nuestros principios, que tenga en su base una conciencia ciudadana y revolucionaria.

En el capítulo II se aborda la modelación teórica y práctica del objeto de investigación que es el fortalecimiento del valor responsabilidad en los estudiantes de primer año de Agronomía del IP “Nelson Fernández” y los resultados obtenidos con la realización del pre experimento pedagógico.


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