BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

PROGRESO Y BIENESTAR

Hugo Salinas




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A. LAS TENSIONES INTERNAS DEL VALOR AGREGADO SEGÚN EL TIPO DE REPARTICIÓN

La unidad celular de una economía de mercado es la empresa. Y son las empresas las que producen lo esencial del conjunto de bienes y servicios que necesita una sociedad, en un momento dado. Por consiguiente, analizando su estructura de costos así como su estado de pérdidas y ganancias es que podremos saber el tipo de tensión que se produce al interior del Valor Agregado por los trabajadores de la empresa.

Partamos de un ejemplo sencillo de una economía de mercado. Supongamos que para la producción de una mesa, la empresa gastó 60 soles en madera, herramientas y otros equipos; 25 soles en mano de obra; y obtuvieron 15 soles por el concepto de ganancia, una vez vendida la mesa en 100 soles. Los 60 soles gastados en madera, herramientas y equipos, sirven únicamente a reponer lo que ya existía previamente. Entonces, ¿cuánto es lo que se ha creado en el ejercicio económico en cuestión? Lo nuevo que se ha aportado asciende a 40 soles. Este es el Valor Agregado por la empresa fabricante de mesas, en el ejercicio económico en cuestión. Ventilado este monto es sus partes se tiene que, 25 soles corresponde al aporte de la mano de obra y 15 soles corresponde al monto de la utilidad obtenida por la empresa.

Los 25 soles destinados al pago de la mano de obra pertenece al costo de producción de la empresa y que, aún cuando no se venda la mesa, ese gasto no se puede recuperar. Es decir, lo que queda son los 15 soles restantes, llamado utilidad de la empresa, o Resultado Neto de la actividad económica. Entonces, lo que queda a definir es cómo va efectuarse el proceso de repartición del Resultado Neto.

Existen, hasta la fecha, dos formas de efectuar dicha repartición. La primera, vigente desde hace diez mil años aproximadamente, es la Repartición Individualista. La segunda es la Repartición Igualitaria. Tratemos de analizar las tensiones que se producen al interior del Valor Agregado en cada uno de estos dos casos.

a. La ventilación del Valor Agregado, y sus tensiones en Repartición Individualista

El principio de la Repartición Individualista es que la totalidad del Resultado Neto de la actividad económica (la totalidad de las utilidades) pertenece al propietario o a los accionistas de la empresa. Una consecuencia lógica de este principio es que, a cada instante, el patrón de la empresa busca maximizar las utilidades. Es la preocupación permanente de los empresarios de una economía que practica la Repartición Individualista.

Una de las formas de lograr este incremento de utilidades es, manteniendo constante la estructura de costos, aumentar el volumen de ventas de su producción final. Para ello, tendrá que realizar mayores gastos en insumos, equipos y mano de obra. Pero esta forma de incrementar las utilidades tiene un límite, el tamaño de mercado del producto en cuestión.

Otra forma de incrementar las utilidades es, ante un nivel dado de producción, disminuir los costos de producción. Es decir, disminuir los gastos en insumos, equipos, y mano de obra. No se trata de disminuir en términos físicos la cantidad de insumos, equipos y mano de obra porque, de ser así, obtendría un nivel menor de producción. Se trata de, a igual nivel de producción, obtener un mayor volumen de utilidades. Es una disminución de los factores de producción en términos monetarios, y no en términos físicos. ¿Cómo obtener este resultado?

Supongamos un primer caso: no existen modificaciones tecnológicas en el aparato productivo de la empresa. En cuanto se refiere a la mano de obra, el empresario tiene varias posibilidades. Señalemos solamente dos. 1. Disminuir, pura y simplemente, los salarios de los trabajadores, sin modificación ni de la cantidad de mano de obra utilizada ni de la jornada de trabajo. Cuanto más bajos sean los salarios, tanto más grande será el margen de utilidad de la empresa. 2. Intensificar el ritmo de trabajo. Utilizando la misma cantidad de mano de obra y dentro de la misma jornada de trabajo, se acelera el ritmo de trabajo, con lo cual se obtiene un mayor volumen de producción por unidad de tiempo. Un mayor volumen de producción significa un mayor volumen de ventas. Un mayor volumen de ventas significa un mayor volumen de utilidades, bajo el supuesto de que se mantiene el mismo margen de utilidad por unidad de venta.

Bajo la misma condición, de que no existe modificación tecnológica en los procesos productivos, el patrón de la empresa con Repartición Individualista tiene la posibilidad de incrementar sus utilidades a través de la disminución del valor de los insumos o equipos a utilizar. Para ello, en una economía de mercado, tiene simplemente que poner en competencia a las empresas que suministran los insumos y equipos que requiere en su proceso productivo. Es así cómo la competencia se pone en marcha, y cada empresa trata de ganar el pedido ofreciendo, ante igual calidad, el menor precio de venta. Para que cada una de estas empresas tenga la posibilidad de ofrecer un menor precio de venta de los insumos o equipos demandados, no le queda otra alternativa que proceder, como en el caso ya visto: disminuir los salarios, incrementar la intensidad de trabajo de los mismos o prolongar la jornada de trabajo por el mismo salario.

Ahora, supongamos el segundo caso de figura: un cambio tecnológico en el proceso productivo. Ello se traduce en un incremento en el volumen físico de producción con una fuerte disminución de la mano de obra. El empresario efectúa un nivel de gastos mayor en los equipos de la empresa, pero que son recompensados largamente por el nivel de producción alcanzado y la disminución sensible de gastos en salarios. Mayor volumen de ventas y disminución en el pago de salarios se repercute en un incremento sensible del nivel de utilidades de la empresa.

Sin embargo, es bueno recordar que el incremento de las ganancias obtenido por cambios tecnológicos dura el tiempo que toma la generalización del cambio tecnológico. Una vez que todas empresas han puesto en plaza la misma tecnología de producción, una vez más, el empresario vuelve a jugar sobre los salarios y la intensidad de trabajo de los obreros para aumentar su nivel de ganancias.

En suma, en Repartición Individualista, el patrón de una empresa sueña con apropiarse el total del Valor Agregado en cada ejercicio económico disminuyendo, si fuera posible, hasta cero el valor de la mano de obra. Así tenemos que el socialista Dominique Strauss-Kahn, con más de medio millón de dólares de sueldo, director del FMI, aconseja a los trabajadores de un dólar por día que no pidan aumentos de salarios y, además afirma sin vergüenza que, “si la esperanza de vida se prolonga, es necesario trabajar más tiempo. […]. Si se llega a vivir 100 años, no vamos a continuar a tener una jubilación a 60 años,” aconseja.

Y por otro lado, el empresario hace todo lo necesario para utilizar al máximo las posibilidades físicas y mentales del trabajador, por unidad de tiempo. “La máxima prosperidad sólo puede existir como consecuencia de la máxima productividad,” nos dice Frederik Taylor, el creador de la organización científica del trabajo. Sin lugar a dudas que, la gestión de una empresa con Repartición Individualista, no tiene por objetivo el bienestar de la población sino la maximización de utilidades. Este es uno de los orígenes del estrés tanto en los empresarios como en los trabajadores. La tensión que irradia en todas sus partes desemboca en una enfermedad de sociedad.

b. La ventilación del Valor Agregado, y sus tensiones en una economía de interés general

El objetivo de la empresa con Repartición Igualitaria no es maximizar las utilidades, sino abastecer bienes y servicios que la sociedad requiere. De ahí que, puede crearse, o continuar a desarrollarse, incluso si la empresa no tiene una previsión de utilidades. Lo importante es anticipar que el monto de ingresos será igual, por lo menos, al monto de egresos. Luego, si bien la estructura de ventilación del Valor Agregado por la actividad económica de las empresas del Sector 2 es la misma que la de las empresas del Sector 1 (salarios y utilidades), las tensiones que se generan en su interior no tienen el mismo comportamiento.

Para comprenderlo, recordemos lo siguiente. Primero, la totalidad de las utilidades de todas las empresas del Sector 2 serán repartidas, en partes iguales, entre todos los habitantes del país, sin ninguna excepción. Será la Remuneración de Base de cada persona perteneciente a la sociedad. En cierto modo, ya James E. Meade, premio nobel en economía, se aproximó a esta solución, proponiendo una “entrega a cada ciudadano de una prestación social sin impuestos, cuyo monto variaría solamente en función de la edad, según tres categorías: jóvenes, adultos en edad de trabajar y personas jubiladas.” Gracias al mecanismo de la Remuneración de Base se desinfla el interés enfermizo de maximizar las utilidades de la empresa, con un resultado directo en una disminución de la tensión psicológica de los trabajadores y de los empresarios.

Segundo. A medida que la población económicamente activa se encuentra cerca del pleno empleo, o en el pleno empleo, por un lado, la decisión de trabajar será una decisión que pertenecerá al mismo trabajador y, por otro, facilitará un incremento sostenido de los salarios. Tercero, dentro de una economía de interés general, existe la voluntad política del país de incrementar el salario mínimo hasta, por lo menos, igualar el estándar internacional. Cuarto. Es indudable que los mecanismos del Sector 2 conducen a incrementar las investigaciones científicas y tecnológicas para aliviar el esfuerzo humano, al mismo tiempo que incrementar la producción o elaboración de bienes y servicios. Con lo cual se genera un círculo virtuoso entre el crecimiento del PBI y el bienestar de la población.

Lo que queda a definir es, ¿cuál será el punto de equilibrio entre la Remuneración de Actividad (sueldos y salarios) y la Remuneración de Base en la ventilación del Valor Agregado por el Sector 2 de una economía de mercado de interés general.

c. El punto de equilibrio entre la Remuneración de Actividad y la Remuneración de Base

La Remuneración de Base (RB) es el resultado de la perecuación del monto total de las utilidades de las empresas del Sector 2 entre el total de la población de un país. Es decir, la RB es función del total de utilidades del Sector 2 y del volumen de la población.

Ante una tasa creciente de la población y un total de utilidades constante, por ejemplo, la RB inexorablemente tendrá una tendencia a la baja; lo cual significa disminución del poder adquisitivo de las personas por este concepto. Es incuestionable que, ante una reducción de la RB, la población deberá decidir entre seguir incrementando el volumen de la población, seguir soportando nuevas reducciones de la RB o, evitar el crecimiento del volumen de la población. Otra alternativa es redoblar el crecimiento del total de utilidades. Pero, en ambos casos, la decisión se encuentra del lado de la población, ya sea como productor o como simple ciudadano.

Otra fuente de tensiones al interior del Valor Agregado es el monto de la Remuneración de Actividad (RA) de cada trabajador. Visto que la RA, o salario, no tiene una correspondencia automática con la productividad marginal del trabajo, ¿cuál es, o debería ser, el monto de la RA? Una primera aproximación es que el monto de la RA será decidido por las fuerzas del mercado; es decir, por la oferta y la demanda del mercado de trabajo. Sin embargo, no debemos olvidar que en este mercado está influenciado por las condiciones materiales de existencia de dicha sociedad. Una sociedad con una economía cercana al pleno empleo, y que emplea el proceso de trabajo más eficiente, deberá necesariamente inducir a un nivel mucho mayor de RA que en el caso de una sociedad con una economía sobre la base de procesos de trabajo atrasados, y con una alta tasa de desempleo.

Una tercera fuente de tensiones son las diferencias entre los niveles de RA por trabajador. Es indudable que existen diferencias en función de las habilidades y competencias de cada trabajador. Pero, ¿es suficiente para justificar abismales diferencias en las remuneraciones de los trabajadores, sobre todo sabiendo que incluso los conocimientos son un legado gratuito de las generaciones precedentes?

Una cuarta fuente de tensiones proviene de la ventilación del Valor Agregado en una economía de mercado de interés general. ¿Cuánto de RB y cuánto de RA? ¿Cuánto más de uno o del otro? ¿Es justificado la existencia de la RA? ¿No sería más apropiado que la totalidad del Valor Agregado se concentre únicamente en las utilidades de la empresa y se reparta por intermedio de la RB?

Es cierto que la R A es una contraprestación por la participación directa en la actividad económica. Pero, ¿este argumento es suficiente para tener derecho a este tipo de remuneración? ¿Desde los inicios de la actividad económica, los trabajadores percibían “ingresos” por su participación en la actividad diaria y, además, por ser miembros de la comunidad?

La historia nos enseña que, durante el período del predominio del Fondo Económico comunitario, todos percibían una sola “remuneración” y que se aparenta a la Remuneración de Base que estamos planteando. Simplemente no existía la Remuneración de Actividad. Ella aparece cuando se instala Repartición Individualista y, el patrón “otorga”, al esclavo o al siervo, una porción mínima de medios para subsistir, lo cual se convierte posteriormente en salario del obrero. De esta forma, el patrón puede retirar un mayor volumen de Resultado Neto.

Una vez instalada la economía mixta sobre la base del Sector 2, la tensión entre las masas de RA y de RB se hará evidente. En la búsqueda del punto de equilibrio tendrá un peso importante la contribución de nuestros antepasados en la acumulación de riquezas presentes.

d. Los fundamentos reales del comportamiento solidario

En principio, el sustento físico del comportamiento solidario de cada uno de los habitantes del país es la propiedad colectiva del Fondo Económico del país. Es decir, todos los activos de las empresas del Sector 2, y todos los recursos naturales del país pertenecen a todos los habitantes del país, en igualdad de condiciones. En consecuencia, este Fondo Económico sustenta físicamente, realmente, el comportamiento solidario de las personas en una economía de mercado de interés general.

Es este sustento físico, real, que respaldará la creación y desarrollo de empresas del Sector 2, conducente al pleno empleo de los recursos humanos. Con ello se logrará, por un lado, una disminución radical de las grandes desigualdades entre los sueldos y salarios existentes y, por otro lado, empujará al incremento del volumen total de las utilidades; es decir, al incremento de la Remuneración de Base.

Pero, existe otro fundamento histórico real, que tiene una fuerza tendencial de conducir a la RA hacia cero, con lo cual, la totalidad del Valor Agregado se orientará, única y exclusivamente, hacia las utilidades de las empresas. Dicho de otro modo, la RA será igual a cero y la RB será el resultado de la perecuación de la totalidad del Valor Agregado. Con ello, todas las personas, desde que nacen hasta que mueren, tendrán el mismo nivel de remuneraciones; el mismo poder adquisitivo a lo largo de toda su vida. Esto no quiere decir, el mismo tipo de gastos, puesto que queda a cada persona la mejor utilización de sus ingresos pero, en definitiva, el valor de sus egresos será igual para todos. Este es la fuerza de un mecanismo de tendencia que animará los ajustes entre el nivel de la RA y la RB según los comportamientos socio-económicos de cada una de las personas y de la sociedad, en el devenir de la historia.

Esta proposición que, aparentemente es incongruente o utópica, reinó durante 190 mil años de existencia de los 200 mil con los que cuenta el Homo sapiens, aproximadamente. Durante todo este período de la Humanidad, la repartición del Valor Agregado fue más o menos igualitaria. Ahora, con las facilidades que nos brinda el proceso artificial de producción al haber creado una economía monetaria, nada impide que el total del Valor Agregado sea repartido en términos estrictamente igualitarios. ¿Cuál es ese fundamento histórico real que condicionaría este comportamiento de tendencia?

Primero. No hay nada de lo que existe actualmente que no tenga antecedentes en el pasado. Y esto, en todos los campos de la ciencia, de la tecnología, y del arte. Todo descubrimiento, innovación, invención o creación artística, no es más que el resultado de una larga búsqueda por unos y otros. Todos ellos, en el camino se alimentan con la información necesaria del pasado para ir encontrando el hilo de la respuesta final. Un procedimiento por tanteos, por acción y reacción, por contradicciones y síntesis de las contradicciones, por interacciones entre las visiones generales y particulares que se entrecruzan y se alimentan en la información. Y todo ello, desde los orígenes de la Humanidad.

Segundo. La creación del Capital, físico o monetario, no es creación reciente ni un don de la naturaleza. Es resultado del esfuerzo de los grupos sociales para mejor afrontar sus necesidades. Y desde entonces, este factor de producción se ha ido acumulando, concentrando, de generación en generación, que no podemos otorgarle la “propiedad” a solamente algunos miembros del grupo social. Es decir, lo que existe ahora ha sido preparado por la generación presente de trabajadores, es cierto, pero alimentado por miles de años de trabajos previos que se han ido acumulando para alcanzar mayores y mejores resultados.

Tercero. Si pensamos que todo se debe a la participación directa de los actuales trabajadores, estamos olvidando que dicho aporte será débil, muy débil, si se desestima, igualmente, el cuidado y la formación tanto de los niños como de los jóvenes. No podemos desestimar que un futuro promisorio se encuentra en la calidad de formación de la niñez y de la juventud.

Cuarto. De igual modo, este futuro próximo estaría igualmente comprometido si desestimamos la contribución valiosa de las personas de tercera edad, quienes cuentan con la experiencia necesaria para apoyar el desarrollo de la niñez, de la juventud, así como a las personas adultas en su trabajo diario. Estos tres segmentos de la población siempre han tenido un importante peso en el avance de las civilizaciones. Descuidarlos, como se hace ahora, no solamente es un crimen de Humanidad sino también un comportamiento de muy corto plazo, propio de un egoísmo individualista, ciego ante el futuro de la Humanidad.

Lo expuesto nos conduce a confirmar que la fuerza de la generación presente ha sido, y es, preparada y construida en las generaciones precedentes. Entonces, no se puede permitir que todo el Valor Agregado sea apropiado solamente por los trabajadores (salarios) y por los propietarios o accionistas de las empresas (utilidades). Es toda la sociedad que tiene derecho a ese resultado final, de una manera directa y en igualdad de condiciones.


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