BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

PROGRESO Y BIENESTAR

Hugo Salinas




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C. ¿LAS RENTAS DEL PAÍS DEBEN ORIENTARSE AL CONSUMO O A LA INVERSIÓN?

Existe una expresión muy corriente: “vivo de mis rentas”. Es decir, todos mis gastos en consumo son con cargo a mis ingresos por rentas. Una expresión que probablemente viene de los tiempos del coloniaje, en donde el modelo de vida era de vivir de las rentas que le producía las riquezas del país conquistado. El trabajo era para los nativos y el placer y la vida fácil estaba destinado a los “caballeros”.

a. Dos fuentes de Renta

A nivel país, en general, existen dos fuentes de Renta. Una proveniente de la explotación de los recursos naturales. Otra, proveniente de las utilidades de las empresas con Repartición Individualista.

i. Renta proveniente de la explotación de los recursos naturales

Este comportamiento es típico de la vida republicana especialmente de los países del Sur. Costumbre que se introdujo en el manejo de las finanzas de la administración pública. Las rentas que se cobran, por el usufructo de los recursos naturales del país, forman parte del presupuesto nacional y sirven a financiar los gastos corrientes. Como lo anota José Carlos Mariátegui: “El guano y el salitre ocuparon un puesto desmesurado en la economía peruana. Sus rendimientos se convirtieron en la principal renta fiscal. El país se sintió rico. El Estado usó sin medida de su crédito. Vivió en el derroche, hipotecando su porvenir a la finanza inglesa.”

En el caso del Perú, como en muchos países sobre todo del Tercer Mundo, los ingresos por rentas han dejado huellas difíciles de borrar. Fueron, por ejemplo, la época del salitre, del guano, del caucho. Y ahora se practica con la explotación del petróleo, del gas natural, de la minería. En cada una de estas épocas, los gobernantes hicieron uso indiscriminado de dichas rentas. No existió, en ninguno de los casos, una intención de desarrollo de la economía nacional en base a esas cuantiosas rentas. El contubernio entre la empresa extractora de los recursos y el gobierno de turno facilitó el despilfarro y la corrupción.

Pero sucede que, por los vaivenes del comercio internacional, el precio de la materia prima sufre una caída tan fuerte que obliga a las empresas extractoras cerrar la producción minera y con ello, el nivel de rentas baja considerablemente. O, simplemente, el recurso natural se agota. ¿Qué hacer? Todas las rentas han sido destinadas al consumo corriente y prácticamente nada a la inversión que hubiera podido generar nuevos ingresos.

No existe otra alternativa, los gastos corrientes deben disminuir en la misma proporción. Sin embargo, es muy conocido que, ante una disminución de ingresos, la disminución de gastos no es en igual proporción. Existe una resistencia a disminuir el personal, disminuir los gastos de oficina y otros. Y un error mucho más grave se produce: se solicita un préstamo bajo el membrete de “préstamo para realizar inversiones”.

Eduardo Galeano señala: “El vizconde Chateaubriand […] decía que entre 1822 y 1826 Inglaterra había proporcionado diez empréstitos a las colonias españolas liberadas, por un valor nominal de cerca de veintiún millones de libras esterlinas, pero que, una vez deducidos los intereses y las comisiones de los intermediarios, el desembolso real que había llegado a tierras de América apenas alcanzaba los siete millones.” Encima, una gran parte de ese endeudamiento se destina a cubrir los gastos corrientes ante la insuficiencia de las rentas. Países sin futuro.

Esta política de destinar las rentas a gastos corrientes genera dos trampas. La primera y mortal, es que para mantener los niveles de gastos se ofrecen toda clase de garantías para incentivar la explotación de los recursos naturales. Es cierto, las rentas se incrementan pero, ¿a qué precio? Explotación de recursos naturales sin ninguna supervisión. Dichos recursos son entregados al saqueo de las empresas, especialmente multinacionales. Lastimosamente, esos recursos naturales no son inagotables, como sucedió con el guano, el salitre, y el caucho.

La segunda trampa es precisamente habituarse a vivir el día, sin preocuparse en saber de dónde vienen los ingresos. Una política de gastos que no tiene ningún incentivo a crear, producir, desarrollar la economía nacional. Cuando las rentas se esfuman, no queda nada de sólido hacia el futuro. Y las empresas nacionales encargadas de abastecer los bienes de consumo, con cargo a dichas rentas, están destinadas a la quiebra. El país sufre las consecuencias de una política de “come-echados”.

Volvemos a la pregunta: las rentas ¿deben ser orientadas hacia el consumo o a la inversión?

ii. Renta proveniente de las utilidades de las empresas con Repartición Individualista

Las rentas son ingresos aleatorios. Las rentas provenientes de los impuestos aplicados sobre los beneficios de empresas con Repartición Individualista tienen la misma naturaleza de las rentas provenientes de la explotación de los recursos naturales.

Es incuestionable, las rentas deben ser necesaria y totalmente orientas a la creación de empresas y, muy particularmente, de empresas del Sector 2, proyectos de inversión que generan ganancias y que benefician a todos los habitantes del país, en igualdad de condiciones. Desgraciadamente, y muy especialmente, en los países del Sur, las rentas han sido y siguen siendo orientadas al consumo.

Ante esta actitud existen varias interrogantes a resolver. Primero, ¿a quién pertenece las rentas, a los vecinos o al país? Preguntémonos de otra manera: ¿a quién pertenece esos recursos naturales que proveen rentas? ¿Acaso pertenecen a los que viven en sus alrededores, a los que habitan el distrito, la provincia, el departamento, la región o al país? Los recursos naturales de un país pertenecen, por lógica consecuencia, a todos los habitantes del país, y en igualdad de condiciones. Y la mejor manera de utilizarlos es creando empresas del Sector 2, cuyas utilidades se reparte, en partes iguales, entre todos los habitantes del país.

Subsiste todavía otra pregunta: las “inversiones” realizadas por los gobiernos locales, regionales o nacionales con cargo a dichas rentas, ¿son realmente gastos en inversión? Y muy especialmente las “inversiones en carreteras” que actualmente se ejecutan, ¿son realmente inversión?

b. ¿El gasto actual en carreteras es consumo o inversión?

Existe una idea bien incrustada en el pensamiento de las personas: la construcción de carreteras y vías de comunicación urbana son una obra de inversión. ¿Lo son verdaderamente? Para responder a la pregunta se debe primeramente volver a repasar la noción de inversión. Un proyecto de inversión debe generar utilidades luego de que se recuperó el monto invertido. Para ser menos drásticos diríamos que debe propiciar que el monto invertido sea recuperado, por lo menos, con la tasa de interés correspondiente por el tiempo de utilización. Esto garantiza una reutilización del monto invertido para continuar a ofrecer el mismo u otro servicio así como el empleo seguro y permanente de la mano de obra.

En el caso de las carreteras y las vías de comunicación urbana ejecutadas por el gobierno, ¿se produce esta dinámica? No. La excusa es que, durante su vida útil ha creado economías externas facilitando el transporte y la actividad económica de los colindantes a la carretera. Es cierto, este gasto generó economías externas pero, sin un carácter reproductible, motivo por el cual es netamente un gasto de consumo. No existe una recuperación de la inversión, menos todavía una generación de utilidades. El monto “invertido” se esfuma una vez terminada la vida útil de la carretera.

Este el caso de las “inversiones” generadas por el gobierno. Dentro de esta dinámica, los utilizadores de las escuelas, carreteras o vías de comunicación urbana, una vez terminada su vida útil, deberán esperar hasta cuando el gobierno se decida “invertir” nuevamente en ellas. Mientras tanto, esas escuelas, carreteras y vías de comunicación urbana se encuentran completamente deterioradas, inutilizables. Y lo peor, ni las administraciones políticas locales, menos aún los vecinos y los transportistas no le hacen el mantenimiento necesario para una mejor esperanza de vida de la “inversión”. Al contrario, como es una “inversión” que no les “cuesta”, no solamente no los cuidan sino que lo destrozan.

La noción de inversión ha sido tergiversada por gobiernos corruptos porque, además, junto a ello se encuentra ligado el 10% que reciben, tanto la administración como los políticos que deciden la ejecución de obras.

Algo más con relación al financiamiento de inversiones: ¿son imprescindibles las inversiones extranjeras?

c. ¿Son indispensables las inversiones extranjeras?

Indudablemente que las inversiones extranjeras son necesarias en una economía abierta pero, ¿en qué condiciones? Actualmente la inversión extranjera es codiciada por los países emergentes y, sobre todo, por sus gobiernos corruptos. Pero, ¿las inversiones extranjeras son imprescindibles para el desarrollo de un país?

Considerando las particularidades del Sector 2 y sus formas de financiamiento, la inversión extranjera no ocupa un rango prioritario e indispensable. Diríamos que es una exageración dolosa el carácter “imprescindible” de la inversión extranjera. Si a ello lo ligamos, todos los beneficios que exigen y obtienen las empresas multinacionales, las ganancias para los países del Tercer Mundo que los acogen son realmente insignificantes, e incluso negativas si sumamos el costo social.

Primero, porque las empresas multinacionales se llevan el 100% del Resultado Neto de la actividad económica. Segundo, porque los salarios que ellos pagan son largamente inferiores a los salarios que ellos pagan por el mismo tipo de trabajo en los países del Norte. Tercero, para que esos salarios se mantengan bajos y sin protección social, las empresas multinacionales corrompen a dirigentes comunitarios, políticos y mandatarios. Cuarto, ellos utilizan la fuerza armada y policial del país que les acoge para “matar” todo reclamo de los trabajadores y vecinos. Quinto, una vez que la empresa multinacional cierra sus puertas, solamente queda desolación, desempleados y empresas locales en quiebra.

Aquí las palabras del Subcomandante Marcos en la Clausura del Encuentro de los Pueblos Indios de América: “El dolor de nuestros pueblos ha sido nombrado por quienes lo padecen desde hace 515 años: el despojo y robo de tierras y recursos naturales, pero ahora con las ropas nuevas de la ‘modernidad’, el ‘progreso’, la ‘civilización’, la ‘globalización’.” El Subcomandante continúa: “cada vez que un gobierno recibe un préstamo de capital financiero internacional, lo presenta como un triunfo […]. Nuestros gobiernos actuales son los únicos, en toda la historia, que festejan su esclavitud, y la agradecen y bendicen.”

Luego de esta digresión, volvamos al asunto principal de nuestra preocupación: la satisfacción de la demanda interna en Bienes de Necesidad Básica.


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