BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

PROGRESO Y BIENESTAR

Hugo Salinas




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B. EL PROCESO DE TRABAJO DE CONCEPCIÓN, APOYO FÍSICO DE LA REPARTICIÓN IGUALITARIA

Tanto el proceso natural de producción como el proceso artificial de producción facilitaron la instalación y la continuación, de la Repartición Individualista. En cambio, el proceso de trabajo de concepción contiene, en su seno, las características que impiden la continuidad de la Repartición Individualista del Resultado Neto de la actividad económica.

a. La fuerza histórica del elemento esencial de cada proceso de trabajo

El proceso de trabajo de concepción, a diferencia del resto de procesos de trabajo precedentes, parte de conocimientos que actúan sobre conocimientos para, tener como resultado, conocimientos. Estos son, básicamente, los tres elementos del proceso de trabajo de concepción. 1. Los conocimientos alcanzados por cada trabajador. 2. Los conocimientos alcanzados por la Humanidad. 3. Los nuevos conocimientos generados por el proceso de trabajo.

Estos elementos del proceso de trabajo de concepción se asemejan, en lo esencial, a las características de los dos primeros procesos de trabajo que, de una manera natural, impidieron la instalación de la Repartición Individualista. El centro de alimentación en el caso del proceso de trabajo a mano desnuda, como las herramientas en el proceso de trabajo con herramientas, fueron los elementos esenciales de estos dos primeros procesos de trabajo que utilizó la Humanidad para subvenir a sus necesidades.

Tanto el centro de alimentación como las herramientas (mazo, lanza, flecha, arco…) eran inapropiables. Es decir, cualquier persona podía servirse del centro de alimentación de un grupo social, o de sus herramientas pero, a partir de este hecho, no podía, de ninguna manera, instalar una relación de dependencia entre unos y otros, al interior de un grupo social. Todo ello simplemente porque, en el primer caso, si por “x” razones el grupo social perdía la posesión de su centro de alimentación, él podía fácilmente desplazarse hacia otro, haciendo imposible toda relación de dominación. En el segundo caso, el trabajador podía “fabricar” dichas herramientas con toda facilidad si, por alguna razón, hubiera sido arrebatado de las mismas. En este contexto, facilitado por las características del elementos esencial de los dos primeros procesos de trabajo, no pudo instalarse la Repartición Individualista y, por consiguiente, tampoco la generación de clases sociales, ni la riqueza de un lado y la pobreza del otro, al interior de un grupo social. Fue la época del “bueno y noble salvaje”.

En cambio, a partir de la segunda fase del proceso natural de producción se instaló de una manera “natural” la Repartición Individualista y, por cierto, las riquezas comenzaron a acumularse de un solo lado de la sociedad. Comportamiento que se continuó, hasta nuestros días, con el proceso artificial de producción; ya que, las características del elemento esencial tanto del primero como del segundo, facilitaron la instalación o continuación de la Repartición Individualista. Así, en el primer caso, la tierra cultivable puede ser apropiada por un tercero y partir del cual se instaura una dependencia entre el amo y el esclavo, o entre el señor feudal y el siervo. En el segundo caso, es la propiedad individual de la máquina que facilita la dependencia patrón / asalariado. Durante todo este período surge de una manera “natural” la existencia de dos clases sociales con sus efectos perversos que ya conocemos.

En cambio, todo indica que, con el advenimiento del proceso de trabajo de concepción, la hegemonía del tipo de repartición sufrirá una cambio y, por consiguiente, la estructura de la sociedad. Estaríamos ad portas de una Gran Transformación.

b. La condición formal de la Repartición Igualitaria

Los tres elementos del proceso de trabajo de concepción presentan características muy especiales. Así tenemos que, en lo que se refiere a su elemento esencial, los conocimientos y las competencias del trabajador, se encuentra al interior del propio trabajador. Imposible de separar el uno del otro. Esto hace, no solamente imposible su apropiación por una tercera persona, sino que rinde impracticable la posibilidad de establecer una relación de dominación en base a este elemento principal del proceso de trabajo de concepción.

Al respecto, el profesor Yoland Bresson dice: “en efecto, se pudo apropiar la tierra y hacerla producir por otros, esclavos o siervos. Se pudo apropiar el capital técnico, las máquinas, y realizar beneficios explotando a los asalariados. No se puede hacer lo mismo con el capital humano.” Del mismo modo se expresa el profesor Lester Thurow: “se puede decir que se ‘posee’ equipos materiales o recursos naturales. El concepto de ‘posesión’, aquí es claro. Pero no se puede decir de la misma manera, que se ‘posee’ un conocimiento. La posesión del conocimiento es un concepto evanescente. Los seres humanos que poseen conocimientos no pueden ser reducidos al esclavismo.” “En cuanto se refiere a los conocimientos, […] ya Thomas Jefferson decía que ellos ‘no se prestan a la apropiación privada’.” Y para concluir, las estadísticas del profesor Thomas Stewart: “Más y más gente gasta su jornada de trabajo en el dominio de la información y de las ideas. De acuerdo a la estimación hecha por Stephen R. Barley, profesor en ingeniería y organización industrial, de la Universidad de Stanford, la proporción de la fuerza de trabajo americana cuyo tarea principal tenía que ver con cosas (agricultores, operadores, obreros y artesanos) o ofreciendo servicios no profesionales (trabajadores de hotelería y restauración, distribución, vendedores al por menor, trabajo a domicilio, peluqueros y manicuristas, enfermeras, etc.) caerán de mitad al inicio del siglo [XXI], del 83% en 1900 a un estimado de 41%; en cambio, aquellos que trabajan principalmente con información (en ventas, dirección y administración, profesionales y técnicos, o personal de apoyo), que fueron el 17% de la fuerza de trabajo en 1900 serán el 59% a la llegada del nuevo siglo [XXI].” “Nos hemos transformado en usuarios de una tecnología que exige conocimiento, habilidad y visión de futuro. Necesitamos explotar eficientemente todas las herramientas que están a nuestra disposición, porque ellas son el producto de la evolución de las generaciones tecnológicas; en fin, necesitamos un cambio de paradigma,” concluye Alcides Vidal.

Además, el objeto de trabajo de esta nueva forma de trabajar, los conocimientos alcanzados y desarrollados por la Humanidad, siempre se encontrarán a disposición de todo el mundo. De donde, no tendrá ningún sentido apropiárselo, menos aún tratar de continuar o establecer una relación de dominación a partir de este elemento. Por otro lado, el bien final del proceso de trabajo de concepción es inmaterial, y es único en su género. No tiene sentido, por lo tanto, replicarlo o “producirlo en masa” porque, una vez realizado un descubrimiento, una innovación o una creación, no tiene objeto realizarlo una segunda vez.

Algo más, en una economía mixta de interés general, en donde el Sector 2 es predominante, no hay lugar para la existencia de un derecho de autor “particular”. El derecho de autor lo tiene la comunidad, porque todos los activos, físicos y financieros, pertenecen a la comunidad y son administrados por el Sector 2.

De ahí que, tomando en cuenta las características de los elementos del proceso de trabajo de concepción, esta forma de trabajar se adecua perfectamente con el objetivo del Sector 2 de una economía mixta de interés general. Porque facilita la puesta en marcha de la Repartición Igualitaria de las utilidades de las empresas de dicho sector entre todos los habitantes del país, sin distinción ni exclusión alguna.

No obstante, como ya lo hemos anotado, la Repartición Igualitaria también se puede instalar en una economía de mercado que se desarrolla sobre la base del proceso artificial de producción, a condición de ser, por supuesto, un deseo fuerte de la población. Esto, con el objeto de superar el condicionante a la Repartición Individualista, inmersa en dicho proceso de trabajo.

Este encuentro, entre el deseo fuerte de la población por la Gran Transformación, y la condición formal de la Repartición Igualitaria del Resultado Neto de la actividad económica, será doblemente oportuno y benéfico para la Humanidad. Primero, porque de acuerdo a las características del proceso de trabajo de concepción, esta forma de trabajar se orienta esencialmente a resolver los problemas inherentes al propio ser humano, como el de su salud física, biológica, mental y espiritual, nunca antes abordado de una manera predominante. Segundo, porque facilitando la reversión de la totalidad del Valor Agregado del Sector 2, sobre la totalidad de habitantes del país y, especialmente a través de la Remuneración de Base, otorgará un apreciable poder adquisitivo a todos los miembros de la comunidad. Esto facilitará que todas las personas disfruten de todos los logros de la ciencia y de la técnica.

Son estas condiciones económicas que crean un clima de igualdad de oportunidades para todos los miembros de la sociedad y, en cada instante de sus vidas. Estos son los cimientos de la Gran Transformación, que incluye un cambio en la gestión de la economía, y un cambio en las relaciones sociales de todos los habitantes del país. Es, lo que podríamos llamar, la construcción de una economía solidaria.

c. La construcción de una economía solidaria

Es incuestionable que una sociedad solidaria solamente puede existir si, y solamente si, se sustenta en una economía solidaria. No puede existir una sociedad solidaria si, solamente el 0.05% de la población detiene más del 80% de las riquezas del país. Es imposible pensar en una sociedad solidaria si la mayoría de la población vive con menos de dos dólares por día, cuando otros cuentan con ingresos que superan los mil quinientos dólares por hora de trabajo. No se puede construir una sociedad solidaria si la totalidad del esfuerzo de un país es apropiado únicamente por los propietarios o accionistas de las empresas. No se puede construir una sociedad solidaria si la mayor parte del Valor Agregado se transfiere al centro del país-centro. En estas condiciones, todo intento de promover una sociedad solidaria no tendrá un resultado real y efectivo. Serán tantas palabras muertas que gustan lanzar al viento las organizaciones internacionales como la ONU, el BM o el FMI. Serán tantos ofrecimientos de campaña electoral que nunca serán ejecutados una vez instalados en el poder.

La construcción de una sociedad solidaria debe partir necesariamente por la construcción de una economía solidaria. Es decir, una economía que tiene por objetivo primordial la satisfacción de las necesidades de todos los seres humanos.


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