BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

PROGRESO Y BIENESTAR

Hugo Salinas




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CAPITULO X. LA HISTORIA NO SIEMPRE ES UN CUENTO DE HADAS

Jamás es suficiente que un discurso sea “verdadero” o científico para producir efectos sociales. Es necesario todavía que sea creíble; es decir, que sea compatible con el horizonte de un deseo fuertemente resentido por la sociedad.

Erik NEVEU

¿Cuál es el interés de este capítulo? Lo que se hará es solamente abrir preguntas. El campo está minado. Las ideas son importantes, pero la realidad es dura a cocinar. Aún si las personas estuvieran predispuestas a ponerlo en práctica, el camino al infierno se encuentra empedrado de buenas intenciones.

Algo más, salir de una sociedad y economía cuya Configuración Mundial impone su fuerza a nivel mundial, y la mayoría de la población vive en el consentimiento y el fatalismo desde hace diez mil años, no es una tarea a pronosticar su plazo de realización.

No obstante, a pesar de ello, la Historia nos proporciona claros y abundantes ejemplos que la piedra más sólida termina por romperse, que el hielo más compacto termina por derretirse, cuando las condiciones se encuentran presentes. Confiamos en la prueba de madurez de unos y de otros.

A. LAS IDEAS SON IMPORTANTES, PERO LA REALIDAD ES DURA A COCINAR

Comenzaremos por presentar a dos genios de la ciencia, comprometidos con sus ideas y su tiempo. Y en ese intento ofrendaron sus vidas. Luego presentaremos a tres visionarios cuyos seguidores no supieron separar la buena yerba de la mala, y nos condujeron a un error histórico lamentable.

a. La teoría heliocéntrica

Para introducir este párrafo, nos basaremos en la obra de Thomas Kuhn, La estructura de las revoluciones científicas. Es él quien nos propone, por la primera vez, la noción de paradigma y, al mismo tiempo, nos precisa sus alcances.

La comunidad científica de la época de Aristóteles (384 a. C – 322 a. C) impuso un paradigma consistente en que todos los planetas giraban alrededor de la Tierra, permaneciendo ésta sin movimiento. Fue necesaria la muerte de Nicolás Copérnico (1473-1543) para que el pensamiento establecido comience a ceder. A este propósito, Thomas Kuhn nos alcanza un párrafo de Max Planck , quien se expresa de la manera siguiente: “Una nueva verdad científica no triunfa porque haya convencido a sus oponentes y les haya hecho ver la luz, sino más bien porque sus oponentes eventualmente mueren, y una nueva generación crece más familiarizada con ella.”

Thomás Kuhn agrega: “Quienes proponen los paradigmas en competencia se encuentran siempre, por lo menos, ligeramente en pugna involuntaria. […] Aunque cada uno de ellos puede albergar la esperanza de convertir al otro a su propia manera de ver la ciencia y sus problemas, ninguno puede esperar demostrar que está en lo cierto. La competencia entre paradigmas no es el tipo de batalla que puede ser resuelta en base a pruebas.” El profesor Paul Samuelson, Premio Nobel en economía, conjuntamente con William Nordhaus concluyen de esta forma: “la Ciencia progresa entierro tras entierro. La Ciencia no se detiene jamás.”

Este podría ser el caso de la teoría heliocéntrica y de la suerte reservada a Nicolás Copérnico. Además, Thomas Kuhn nos advierte que las herramientas de modelización matemática no son las más adecuadas para comparar “teorías en conflicto”, dado que conllevan las hipótesis que no son las mismas de aquellas con quien se busca comparar. Dos paradigmas que se substituyen son completamente diferentes ya sea en su terminología, en su forma de encarar el sujeto de estudio e incluso en las preguntas claves para el análisis. Ellos son incomparables como dos procesos de trabajo que se siguen, o dos tipos de repartición del Resultado Neto de la actividad económica.

i. Copérnico

El primer científico que propone la Teoría heliocéntrica es Aristarco de Samos (310 a. C – 230 a. C). Pero, en su época, el paradigma predominante era la Teoría geocéntrica impuesta por Aristóteles y sus seguidores como Ptolomeo. Fue necesario esperar la llegada de Nicolás Copérnico (1473-1543) para que el paradigma de aquellos tiempos comience a evolucionar. Es decir, ¡nada menos que mil ochocientos años!

Nicolás Copérnico retoma las ideas de Aristarco y reformula la Teoría heliocéntrica, en un trabajo que le toma sus últimos 40 años de vida. En 1507 realiza su primera exposición del sistema solar, en la cual la tierra gira alrededor del Sol. Para los tiempos de predominancia de las ideas aristotélicas, su escrito resultó ser una blasfemia contra todo lo predicado por el catolicismo.

Al parecer, alrededor de 1530, Copérnico tenía ya un documento acabado sobre la Teoría heliocéntrica pero, ¿por qué no se decidió a publicarlo en ese momento? Es consciente de que su libro De Revolutionibus Orbium Coelestium no cuenta con la aceptación ni de sus congéneres ni de la Iglesia católica. Era consciente de que estaba proponiendo una revolución científica dentro de un medio hostil al cambio de paradigma. Su libro se publica finalmente en la primavera de 1543, luego de su muerte.

En 1616, la iglesia Católica colocó el trabajo de Copérnico en su lista de libros prohibidos. Copérnico es considerado actualmente como el fundador de la astronomía moderna. La Teoría heliocéntrica es considerada como una de las teorías más importantes en la ciencia occidental.

ii. Dos hombres, un destino

Galileo Galilei (1564-1642), como Nicolás Copérnico, es considerado enemigo principal de la Iglesia Católica Romana. Y se le recuerda como el padre de la astronomía moderna, el padre de la física moderna, y el padre de la Ciencia.

Galileo tuvo la ventaja de contar con el telescopio. Inmediatamente después de enterarse que Hans Lippershey, un fabricante de lentes alemán, había descubierto el telescopio (1608), y comprendiendo su utilidad en sus investigaciones, se dedicó a perfeccionarlo. Le fue de gran provecho en lo que sigue de sus observaciones espaciales, como por ejemplo, la observación de cuatro lunas de Júpiter girando alrededor de este planeta. Entre 1609 y 1610 realiza sus primeras observaciones de la Luna señalando que tiene las mismas imperfecciones que la Tierra. Igualmente observa que Venus presenta fases semejantes a las lunares.

Es decir, en el plano científico, todo se desarrollaba muy bien para Galileo, a excepción que la ira de la Iglesia Católica Romana comienza a ponerse en evidencia. No era tolerable que se pusiera en descrédito doctrinas bien aceptadas por la opinión general y refrendada por dicha Iglesia. Galileo confirma los estudios de Copérnico, en el sentido de que la Tierra no era el centro del universo ni que los planetas eran tan perfectos como pregonaba el pensamiento de Ptolomeo. Esto era simple y llanamente una herejía sancionada por la Santa Inquisición. Los tiempos de Galileo comenzaron a ensombrecerse.

Pero, negligente de su suerte, como la mayoría de los científicos, se lanza a hacer conocer al mundo sus hallazgos. En marzo de 1610 publica su Sidereus Nuncius. La respuesta no se deja esperar. Por un lado, la publicación lo hizo rápidamente famoso pero, por otro lado, le trajo rápidamente la ira de la Iglesia Católica Romana. En enero 1616 es convocado por el Santo Oficio para examinar las proposiciones de censura. En febrero 1616 la censura es ratificada por la Inquisición y por el papa Pablo V. La Teoría heliocéntrica es considerada como “falsa y opuesta a las Sagradas Escrituras”. De igual modo, Galileo Galilei recibió la orden de no enseñar públicamente las teorías de Copérnico ni los descubrimientos suyos.

Galileo es nuevamente convocado por el Santo Oficio en octubre 1632. Los interrogatorios continúan e incluso la tortura es pronunciada con la bendición del Papa. Pero el odio de la Iglesia no terminó ahí. En junio del año 1633, en el convento dominicano de Santa María, Galileo es sentenciado a prisión a vida y su obra fue prohibida. Muere el 9 de enero de 1642 sin renegar de sus ideas. En el ostracismo más completo logra escribir y publicar su obra que revolucionará la ciencia: Discorsi e dimostrazioni matematiche intorno a due nueve scienze (1638).

Más de tres siglos después, en 1979, en un Discurso a la Pontificia Academia de las Ciencias, el Papa Juan Pablo II declara que Galileo Galilei “tuvo que sufrir mucho, no podemos esconderlo, por parte de hombres y organismos de la Iglesia.”

b. George, Marx, Engels y un error histórico

Es la historia de un descubrimiento realizado por Henri George, Karl Marx, Friedrich Engels; y el capitalismo de Estado de los bolcheviques. El descubrimiento se realizó en la segunda mitad del siglo XIX. Mientras George lo hizo en Estados Unidos y dentro de un ambiente agrario, Marx y Engels lo realizaron en Inglaterra en medio de la Revolución industrial, dos economías con Repartición Individualista.

Según George (1879), “para extirpar la pobreza, para hacer que los salarios sean lo que la justicia quiere que sean, es decir, la retribución completa del trabajador, debemos entonces substituir a la propiedad individual por la propiedad colectiva. Ningún otro medio alcanzará la causa del mal; ninguno otro nos proporcionará la menor esperanza.” De igual modo, en el cuadro de un proceso artificial de producción bajo Repartición Individualista, Engels (1880) dice: “no habrá emancipación posible de la clase obrera mientras ella no se encuentre en posesión de todos los medios de trabajo: tierra, materias primas, máquinas, etc., y, por consiguiente, en posesión del producto total, completo, de su trabajo.” Engels lo expresa nuevamente en 1884 en estos términos: “con la transformación de los medios de producción en propiedad social, el trabajo asalariado y el proletariado desaparecerán ellos también.” Ambos llegan al convencimiento de que tanto la pobreza del campesino como la pobreza del obrero desaparecerán solamente si el Fondo Económico del país es de propiedad colectiva.

Marx lo expresa en su Crítica del Programa de Gotha en 1875, documento de circulación muy restringida y que recién en 1891 tuvo una publicación abierta. Para el caso concreto de la economía capitalista se expresa en estos términos: “si las condiciones materiales de producción fuesen propiedad colectiva de los propios obreros, esto determinaría, por sí solo, una distribución de los medios de consumo distinta de la actual.” Haciendo abstracción del proceso de trabajo en curso, se expresa así: “la distribución de los medios de consumo es, en todo momento, un corolario de la distribución de las propias condiciones de producción.”

i. Inconsecuencias

Los tres no logran interiorizar todas las consecuencias de este descubrimiento. En lo que sigue utilizaremos la Crítica del Programa de Gotha para señalar las inconsecuencias de Marx y Engels que luego se traducen en un capitalismo de Estado.

El descubrimiento. Marx escribe: “si las condiciones materiales de producción fuesen propiedad colectiva […], esto determinaría, por sí solo, una distribución de los medios de consumo distinta de la actual” Es decir, en lugar de una Repartición Individualista, tendríamos una Repartición Igualitaria. Marx afirma claramente que la gestión colectiva del Fondo Económico condiciona una Repartición Igualitaria de las remuneraciones. Y esto lo confirma así: “la distribución de los medios de consumo es, en todo momento, un corolario de la distribución de las propias condiciones de producción.” Es decir que para Marx, el tipo de gestión del Fondo Económico es el que determina el tipo de repartición de las remuneraciones. Algo más, “la decisión de la sociedad se refuerza ella misma por intermedio de la gestión colectiva del elemento insoslayable del proceso de trabajo;” el centro de alimentación en el proceso de trabajo a mano desnuda, la tierra cultivable en el proceso natural de producción, y las máquinas en el proceso artificial de producción. Cada uno de ellos es la parte esencial del Fondo Económico de cada proceso de trabajo.

¿Marx es consciente de su descubrimiento? Al parecer no, por tres razones. Primero. Habla de propiedad colectiva pero continúa a insistir solamente en el sector “obreros” como si ellos fueran la totalidad de la población. Aquí la frase completa del descubrimiento (lo subrayado es nuestro): “si las condiciones materiales de producción fuesen propiedad colectiva de los obreros, esto determinaría, por sí solo, una distribución de los medios de consumo distinta de la actual.”

Segundo. Su definición de “distribución” es la misma que usan los economistas clásicos para decir que el Valor Agregado se “distribuye” en utilidades y salarios. No logra, a partir de su descubrimiento, llegar a la conclusión de que, una cosa es distribución del Valor Agregado y otra, muy distinta, la repartición del Resultado Neto de una actividad económica (repartición de las utilidades, en el caso de una economía de mercado). Una frase de Marx que ilustra la inconsciencia aparente de su descubrimiento (el subrayado es nuestro): “el modo capitalista de producción descansa en el hecho de que las condiciones materiales de producción les son adjudicadas a los que no trabajan bajo la forma de propiedad del capital y propiedad del suelo, mientras la masa sólo es propietaria de la condición personal de producción, la fuerza de trabajo. Distribuidos de este modo los elementos de producción, la actual distribución de los medios de consumo es una consecuencia natural.” Es decir, los propietarios de los activos (capital y tierra) tienen derecho a la remuneración utilidades más renta; y la “masa” (obreros), propietarios de su fuerza de trabajo, tienen derecho a la remuneración salarios. Siguiendo su lógica, si la propiedad de los activos fuera colectiva, las utilidades más renta se convertiría solamente en remuneración salarios. A partir de su descubrimiento no logra concluir en la Remuneración de Base, que es la totalidad de las utilidades entre la totalidad de la población, ingresando la renta como costo de producción. De igual modo, y por ello mismo, no logra hacer la diferencia entre Remuneración de Actividad (salarios) y Remuneración de Base.

Tercero. Y, al parecer, lo que le impide llegar a esta conclusión es el hecho de que continúa fuertemente a creer que la “distribución” no se encuentra desligada del modo de producción (fuerzas productivas, en este caso). Aquí la frase: “El socialismo vulgar […] ha aprendido de los economistas burgueses a considerar y tratar la distribución como algo independiente del modo de producción.” No logra deducir que la producción (fuerzas productivas) es independiente del tipo de repartición del Resultado Neto de la actividad económica. Que la producción es una cosa y, la repartición, otra. Y por la misma razón, no llega a la conclusión de que el socialismo, o el comunismo, es una cuestión de repartición y no de producción. Aquí la frase (el subrayado es nuestro): “El socialismo vulgar […] ha aprendido de los economistas burgueses a considerar y tratar la distribución como algo independiente del modo de producción, y, por tanto, a exponer el socialismo como una doctrina que gira principalmente en torno a la distribución.” Es probable que, si remplazaba su noción de “distribución” de la economía clásica por la de repartición del Resultado Neto, habría llegado a la noción de Remuneración de Base y, al mismo tiempo, impedido el error histórico de los bolcheviques. Esto hubiera abierto el camino a la primera experiencia de una economía y sociedad socialista.

Antes de continuar, realicemos algunos comentarios adicionales.

Según Marx, la totalidad del Resultado Neto debe volver a la totalidad de la población pero, por intermedio de los salarios que perciben los obreros. No logra comprender el ejemplo histórico de los primeros estadios de la Humanidad, en donde la repartición es directa entre todos los miembros del grupo social, que es el principio de la Remuneración de Base. Aun cuando Marx nos habla de la propiedad colectiva del Fondo Económico y la imposibilidad de una “igualdad de salarios” , en una conferencia en 1865, no logra deducir la Remuneración de Base como variable diferente de los salarios. El hecho de que no logra hacer la diferencia entre estos dos conceptos, lo induce a expresiones como ésta: “un obrero está casado y otro no; uno tiene más hijos que otro, etc., etc. A igual trabajo y, por consiguiente, a igual participación en el fondo social de consumo, uno obtiene de hecho más que otro, uno es más rico que otro, etc. Para evitar todos estos inconvenientes, el derecho no tendría que ser igual, sino desigual. Pero estos defectos son inevitables en la primera fase de la sociedad comunista.”

En Marx, la noción de propiedad colectiva del Fondo Económico continúa a ser limitada. Esto se aprecia cuando dice: “si las condiciones materiales de producción fuesen propiedad colectiva de los propios obreros, […].” Es decir, la propiedad colectiva del Fondo Económico ha sido reducida solamente al ámbito de los obreros. ¿Y el resto de la población? Aun cuando la totalidad del Resultado Neto volviera sobre todos los obreros, queda no obstante el hecho de que “el resto de la población” seguiría dependiendo de la voluntad generosa de los obreros. No toma en consideración el hecho de que el proceso artificial de producción facilita la autonomía de cada uno de los miembros de la sociedad y, muy especialmente, de los trabajadores. Y que dicha autonomía se pone en términos reales gracias al mecanismo de la propiedad colectiva del Fondo Económico.

La fórmula trinitaria. La noción de repartición (distribución en el léxico de Marx) es entendida como el reparto del Valor Agregado entre salarios, renta, y utilidades (Resultado Neto). Esta concepción de los “economistas vulgares” continúa a ser parte del lenguaje de Marx. Por consiguiente, no logra aún identificar a los salarios y a la renta como parte de los costos de producción y, por ende, no son parte de la repartición del Resultado Neto de una actividad económica.

Una de las características de la gestión colectiva del Fondo Económico es la participación directa de las personas en la actividad económica por intermedio de las empresas del Sector 2. Esta gestión colectiva, pero directa, del Fondo Económico hace inútil la participación de un organismo regulador como el Gobierno (Estado). Marx se hace esta pregunta: “cabe, entonces, preguntarse: ¿qué transformación sufrirá el régimen estatal en la sociedad comunista? O, en otros términos: ¿qué funciones sociales, análogas a las actuales funciones del Estado, subsistirán entonces?” Ante tan importante pregunta se espera una respuesta en concordancia con su descubrimiento. Pero no, dice solamente que “esta pregunta sólo puede contestarse científicamente, y por más que acoplemos de mil maneras la palabra pueblo y la palabra Estado, no nos acercaremos ni un pelo a la solución del problema.”

Es Engels que interviene para decir, en una carta dirigida a Augusto Bebel, 18-28 de marzo de 1875, lo siguiente: “los anarquistas nos han echado en cara más de la cuenta eso del ‘Estado popular’, a pesar de que ya la obra de Marx contra Proudhon, y luego el Manifiesto Comunista dicen claramente que, con la implantación del régimen social socialista, el Estado se disolverá por sí mismo y desaparecerá. Siendo el Estado una institución meramente transitoria, que se utiliza en la lucha, en la revolución, para someter por la violencia a los adversarios, es puro absurdo hablar de Estado popular libre: mientras el proletariado necesite todavía del Estado, no lo necesitará en interés de la libertad, sino para someter a sus adversarios, y tan pronto como pueda hablarse de libertad, el Estado como tal dejará de existir.” Y a Marx de concluir con esta frase: “entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista media el período de la transformación revolucionaria de la primera en la segunda. A este período corresponde también un período político de transición, cuyo Estado no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado.” Marx y Engels no pusieron al día sus ideas y lenguaje como consecuencia de su descubrimiento y, por consiguiente, se encontraron lejos, muy lejos, de pensar en un Gobierno de proximidad, multidecisional, así como de un Estado Plurinacional. Y lo que es peor, no logran imaginar lo que se avecina con los bolcheviques: el Capitalismo de Estado, con el sostén de los teóricos del marxismo.

ii. Un Capitalismo de Estado

Lenin se apoya en Marx de esta manera: “Marx toma rigurosamente en consideración el hecho de que la transformación de los medios de producción en propiedad colectiva de la sociedad entera (el ‘socialismo’ en el sentido habitual del término) no suprime por ella sola los defectos de la repartición y la desigualdad del ‘derecho burgués’, el mismo que continúa a reinar, ya que los productos son repartidos ‘según el trabajo’.” Con ello, Lenin muestra que desconoce el descubrimiento de Henri George, Karl Marx y Friedrich Engels en el sentido de que la propiedad colectiva del Fondo Económico define y condiciona la Repartición Igualitaria del Resultado Neto; es decir, la instalación de la Remuneración de Base. Esto lo conduce necesariamente a aceptar la existencia del Estado tal y como se conduce en una economía de mercado con Repartición Individualista.

Este desconocimiento de la característica principal de la propiedad colectiva del Fondo Económico que conduce a la creación del Sector 2 de una economía mixta, aunado al desconocimiento de la particularidad de la microempresa en la conformación del Sector 1, se encuentra en la raíz de sus deficiencias de análisis de una economía de mercado con Repartición Igualitaria. En un artículo de 1920 Lenin se expresa de la siguiente manera (el subrayado es nuestro): “las clases subsistirán, y ellas subsistirán por todos lados, durante muchos años después de la conquista del poder por el proletariado […]. Suprimir las clases, no es solamente desalojar a los terratenientes y a los capitalistas, - lo que nos ha sido relativamente fácil, - es también suprimir los pequeños productores de mercaderías - […]. Es mil veces más fácil vencer a la gran burguesía centralizada que ‘vencer’ a los millones y millones de pequeños empresarios.”

El error de los bolcheviques se manifiesta una vez más en esta frase de Lenin con motivo de una conferencia efectuada en la Universidad Sverdlov en 1919: “ustedes pretenden que vuestro Estado es libre; pero en realidad, mientras exista la propiedad privada, vuestro Estado, aun cuando fuera una República democrática, no es más que una máquina en manos de los capitalistas para reprimir a los obreros […]. Esta máquina, lo hemos tomado a los capitalistas, nos lo hemos adueñado. Con esta máquina, o con esta cosa, haremos desaparecer todo tipo de explotación, y cuando no quedará sobre la tierra ninguna posibilidad de explotar a otros […], solamente entonces que echaremos esta máquina al basurero.” A pesar de que algunos años antes había retomado la frase de Engels: “la sociedad, que reorganizará la producción sobre la base de una asociación libre e igualitaria de productores, relegará toda la máquina del Estado allá en donde será en adelante su lugar: el museo de las antigüedades, al lado de la rueda y del hacha de bronce.”


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