BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

PROGRESO Y BIENESTAR

Hugo Salinas




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CAPÍTULO IX. LAS DECISIONES COLECTIVAS EN PARTICIPACIÓN DIRECTA

Nuevas relaciones entre los actores sociales, nuevas condiciones generales para que se establezcan las reglas y los procedimientos en un mundo tendencialmente cooperativo. Tales son quizás los principales retos de la sociedad de servicios.

Jean-Claude DELAUNAY

En este capítulo trataremos de actividades que “escapan” al tratamiento de una economía de mercado. O a decir del profesor James Meade, trataremos “todos los problemas marginales y estructurales de eficiencia económica que el mecanismo competitivo de mercado de laissez-faire no puede resolver. Tales problemas incluyen, por ejemplo, toda la cuestión de las externalidades económicas, los bienes públicos, y también los problemas de las condiciones monopólicas que son el resultado inevitable de las economías de producción en gran escala.”

¿Existe un tratamiento óptimo para estas actividades, sin hacer uso de la competencia?

A. VALIDACIÓN SOCIAL VS ORGANISMO REGULADOR EXTERNO

Es indudable que en economías con Repartición Individualista es una necesidad el “organismo regulador externo”. Sin embargo, una vez instalado el Sector 2 y efectuado la separación política / economía, dicho argumento deja de tener validez y, en cambio, la Validación Social adquiere toda su importancia. ¿Qué es la Validación Social?

a. La Validación Social

La Validación Social es el proceso por el cual los agentes implicados en un intercambio, se ponen de acuerdo sobre los términos de este acto económico preciso. Por lo general se trata de ponerse de acuerdo sobre el precio de una transacción pero, en verdad, cubre todos los actos económicos y sociales, y en la totalidad del espacio económico y social.

La Validación Social es el “salto peligroso” que debe realizar la producción privada para devenir una producción social. Es el acto supremo que permite cerrar el círculo, por ejemplo, entre la producción y el consumo. Se refiere a un acto preciso, único. Aun cuando el acto económico deba realizarse una vez más, el proceso de validación no será el mismo. Esta nueva transacción pertenecerá a un nuevo proceso de Validación Social. En el campo social sucede lo mismo.

La Validación Social es, por consiguiente, contraria a toda disposición universalista, válida para todos los actos, para todos los tiempos, para todos los espacios. Este proceso puede implicar únicamente a dos personas, como también al conjunto de las personas que habitan un espacio económico o social.

Un caso particular de la Validación Social es la competencia. De ahí que, el radio de acción de la competencia es el mismo que el de la Validación Social, en un caso específico, porque la Validación Social es el sustrato de la competencia en una economía de intercambios con precios y unidades monetarias. La Validación Social es el caso genérico que cubre tanto a las economías de intercambio con precios y unidades monetarias, a las economías no monetarias y a las organizaciones sociales. Entonces, toda participación extranjera es motivo de ineficacia en el proceso de competencia y de Validación Social, como sucede en la actual economía de mercado con Repartición Individualista.

Este proceso de Validación Social se aplica fácilmente a los actos sociales que tienen relación con los actos económicos que “escapan” a las economías de mercado, como es el caso de los bienes colectivos y de las economías y deseconomías externas (externalidades) que veremos luego.

Pero antes presentaremos someramente las posiciones del Premio Nobel 1974 en economía, Friedrich A. Hayek, y del filósofo y profesor Robert Nozick, quienes tratan de justificar la necesidad de un organismo regulador externo en las decisiones socioeconómicas, aún cuando Hayek preferiría su no existencia.

b. El dilema de Hayek

El filósofo y economista Friedrich August von Hayek comprendió que la competencia no es solamente un elemento de los procesos de trabajo que generan economías de mercado, sino también que ella es el cuadro referencial de la organización social. Escuchémosle. “En verdad, uno de los argumentos principales en favor de la competencia es que ella nos libera del ‘control social consciente’, y que otorga a los individuos una posibilidad de decidir [por ejemplo] si las perspectivas de un empleo a ocupar son suficientes para compensar las desventajas y los riesgos que este trabajo conlleva.”

La competencia genera por ella misma una forma de organización social, porque pone en evidencia el radio de acción de la validación y las personas implicadas. Ella los pone en tensión a fin de llegar a un punto de equilibrio óptimo. No puede existir una mejor organización social que aquella que reúne a las personas implicadas en cada proceso de competencia. Ahí, se encuentran todos, ni en exceso ni en defecto.

El conjunto de personas que se reúnen alrededor de un proceso de Validación Social refleja un problema preciso que exige una solución precisa. El punto de equilibrio es la solución óptima. Este conjunto puede concernir a dos personas, a un pequeño número de personas o al conjunto de la sociedad. El problema a resolver, la acción a prever, el proyecto a desarrollar, decidirán del radio de acción de cada organización social.

Es este tipo de organización social que hace inútil la intervención de un órgano externo de regulación. Porque, no puede existir un solo y único órgano frente a todos los problemas a resolver, a todas las acciones a prever, a todos los proyectos a desarrollar; menos aún, una sola persona que resuelva todos los problemas, en todas las instancias y en todos los espacios.

Pero, cuando la economía de mercado se encuentra bajo el imperio de la Repartición Individualista, se produce un fenómeno que denominaremos el dilema del profesor Hayek: la intervención del Estado [Gobierno] no es conveniente en la gestión de la economía pero, termina diciendo, es necesario sin embargo. ¿Por qué se presenta este dilema?

La razón es simple. En la gestión de una economía de mercado con Repartición Individualista, no hay posibilidad de entendimiento entre los agentes económicos. De un lado, cada uno quisiera ser el único patrón o el único amo del conjunto de la economía. Del otro, cada uno quisiera, por lo menos, supervivir. De donde, ya sea porque se teme una explosión social como consecuencia de una sobre-explotación de la fuerza de trabajo, ya sea porque los conflictos entre los patrones son sin fin, creando desequilibrios permanentes, que F. A. Hayek acepta, en última instancia, la participación del Estado (Gobierno).

Pero, cuidado, el profesor nos dice que esta participación debe servir solamente a formular un cuadro legal apropiado para disminuir los conflictos que genera la Repartición Individualista. Veamos lo que escribe. “El uso eficaz de la competencia, en tanto que principio de organización social, excluye ciertos tipos de intervención coercitiva en la vida económica, pero se admite otros que pueden en ciertos casos ayudarlo considerablemente; y en el mismo sentido existen ciertas medidas de acción gubernamental.” Pero, en seguida, Hayek se pone a ensalzar las virtudes de la competencia. Todo ello para remarcar que la participación del Gobierno no debe entrabar la gestión privada de la economía. De esta forma no hace nada más que dibujar el dilema de Hayek. “Es necesario sobre todo que, en el mercado, las partes encuentren plena libertad de comprar o de vender al precio, cualquiera que fuera, que encuentre una contraparte; y que cada uno sea libre de producir, de vender y de comprar todo lo que es susceptible de ser producido o vendido. Es esencial que el acceso a los diversos trabajos sea abierto a todos y en las mismas condiciones; y que, la ley prohíba a todo grupo o a todo individuo que intente oponerse por la fuerza, abiertamente o no. Todo ensayo de control de precios o de cantidades de ciertos productos limita a la competencia su poder de coordinar eficazmente los esfuerzos individuales, porque las variaciones de precios dejan entonces de reflejar todas las modificaciones de las circunstancias, y no son más un guía seguro y eficaz de la acción individual.” En general, es el dilema de una economía con Repartición Individualista. Y este dilema no puede ser resuelto en una economía con Repartición Individualista porque, es precisamente ella que la genera.

Robert Nozick presenta otro tipo de imperfección de la economía de mercado en su proceso de Validación Social, como consecuencia de los efectos perversos de la Repartición Individualista. Es el caso de los derechos de los individuos.

c. Nozick, el Estado y la Utopía

El profesor Robert Nozick comienza por decirnos que “cualesquiera que fueran sus virtudes [de la economía de mercado], es evidente que el Estado minimal no es una utopía.” Nozick desearía que el Estado (Gobierno) se limite solamente a “las funciones estrechas de protección contra la violencia, el robo, el fraude, en la aplicación de contratos, etc.” Se encuentra convencido que “un Estado minimal es moralmente legítimo”, y que el “Estado más extendido no podía ser moralmente justificado, y que todo Estado más extendido violaría (violará) los derechos de los individuos”. Es por ello que cuando él se hace la pregunta: “¿qué sociedad es la mejor posible?” , él mismo se responde la manera siguiente: “puesto de un lado la utopía, lo que interesa aquí es aquella que contenga los mejores principios de concepción en el bosquejo institucional.” Así, Nozick prefiere quedarse en el nivel de un bosquejo institucional, puesto que sabe que “el mejor de los mundos posibles para uno no será lo mismo para otro.”

Nozick desconfía del Gobierno totalitario, de aquel que lesiona los derechos de las personas, sobre todo sabiendo que hay una tendencia a convertirse en “universal” según la definición del profesor Pierre Rosanvallon.

d. La tendencia totalitaria del Gobierno

Es la naturaleza globalizante del Gobierno que se encuentra en la base de las preocupaciones del profesor Pierre Rosanvallon cuando nos dice esto: “Eliminar el liberalismo de nuestras mentes, es quizás primero y sobre todo renunciar a lo universal […]. Es a ese precio que es posible de concebir niveles diferentes de organización y autonomía en la sociedad.” Esto comienza “en principio, por un mejor análisis de la dimensión local o regional de ciertos mercados. El mercado mundial finalmente es solamente la referencia por un número limitado de bienes y servicios.”

Tratemos de abundar en el mecanismo de Validación Social porque, “los intereses humanos, dejados a ellos mismos, ¿son armónicos o antagónicos?” , se pregunta Frédéric Bastiat.

e. El mecanismo de la Validación Social

La Validación Social no tiene un espíritu universalista. Al contrario, ella refleja exactamente el radio de acción de los agentes implicados en cada acto económico o social, con sus angustias, sus elecciones de color, de precio, de cantidad… Toda esta variedad de posibilidades que contiene un acto económico o social no puede ser resuelta eficazmente por una decisión centralista y universal.

Un acto económico o social pone en juego miles o millones de posibilidades y, cada uno de estos actos es completamente diferente de otro cualquiera. ¿Cómo entonces podemos confiar la toma de decisión de miles, de millones de actos económicos y sociales, que suceden en cada minuto, a un reducido número de burócratas o, peor aún, a una sola persona? La compra de un pan, de un boleto de transporte, de una entrada de cine; decisiones sobre el tiempo de trabajo, de ocio, de descanso, de cada persona; la cantidad de bienes a producir, a almacenar, a desechar…, son tantos actos económicos y sociales que cada persona debe enfrentar cada día. Y una sociedad no está compuesta solamente de una sola persona, ni el día de un solo acto económico o social. Estos miles, millones, de actos económicos y sociales que se efectúan cotidianamente no solamente no se parecen en nada entre cada uno de ellos, sino que además, cada uno de ellos se refiere a una situación precisa y muy particular. Aún más, si tenemos que comprar otro pan, éste no es el mismo acto económico que la compra del pan precedente. Las condiciones para tomar la nueva decisión han completamente cambiado. ¿Cómo entonces podemos delegar en otra persona, la decisión que ya nosotros mismos tenemos dificultad a tomarla?

El proceso de Validación Social exige entonces únicamente la participación de los agentes implicados en dicho evento. Es una Participación Directa. La intervención de un organismo regulador externo no es más que una solución transitoria, nos dice el profesor Lester Thurow: "El gobierno representativo (que consiste en hacer pasar la opinión de los electores por intermedio de diputados y senadores) ha sido inventado para remediar la lentitud de los sistemas de transporte y de comunicación en la América post-colonial. Con las técnicas modernas que permiten a cada uno, gracias a la electrónica, votar directamente en todos los problemas, ¿por qué tendríamos necesidad de un gobierno representativo?


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