BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

PROGRESO Y BIENESTAR

Hugo Salinas




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B. CRÉDITO GRATUITO, ACELERADOR DEL SECTOR 2

La economía financiera se ha impuesto a la economía industrial, física. Y con ello, el sistema crediticio prima en la actividad económica. Es la característica esencial de la segunda fase del proceso artificial de producción. Pero, como consecuencia de la Repartición Individualista, se ha convertido en una economía especulativa.

Se estima que el Sector 2, a través de sus nuevos mecanismos de gestión y de propiedad, eliminará los efectos perversos de la Repartición Individualista. Sin embargo, para alcanzar los objetivos propuestos, en necesario subrayar la necesidad de imponer la racionalidad del crédito, la importancia de su atomización, su autonomía en todos los niveles de decisión, y la necesidad de contar con una adaptada supervisión y control del crédito otorgado.

Comencemos por anotar algunos antecedentes históricos sobre la creación de la moneda-dinero y la aparición del crédito en el financiamiento de la actividad económica.

a. Antecedentes históricos

Más de 190 mil años de creación de riquezas sin ninguna necesidad de la moneda-dinero. Y cuando la moneda-dinero se convierte en dinero-capital, la Repartición Individualista lo pervierte.

i. Más de 190 mil años de creación de riquezas sin la necesidad urgente de la moneda-dinero

Está muy de moda escuchar que sin los capitales extranjeros, los países del Sur no tienen ninguna posibilidad de despegar, tanto más que su capacidad de ahorro interno es casi nula. Cabe entonces formularnos la pregunta: ¿el dinero-capital, proveniente del extranjero, es indispensable para dinamizar una “economía subdesarrollada”? Dicho de otra manera, ¿sin la participación del dinero-capital extranjero, las economías del Sur no tendrían ninguna posibilidad de crecer? Esto es realmente una falsedad, en donde están comprometidos nuestros teóricos de la economía y los gobernantes. Para demostrarlo es suficiente recordar cómo y porqué nace y se practica la actividad económica.

Ella responde, en un principio, a una necesidad de supervivencia. Y por el espacio de 190 mil años, el Homo sapiens satisfizo sus necesidades, sin que la inexistencia de la moneda-dinero le impida realizarlo. Primero, utilizó esencialmente sus manos, con lo cual dio inicio a una forma de trabajo que hemos convenido en llamar el proceso de trabajo a mano desnuda. Luego, el grupo social superó esta forma trabajar con la utilización de herramientas para constituir su canasta de alimentación. De esta forma nace el proceso de trabajo con herramientas. Entretanto han pasado aproximadamente 190 mil años y no hay ningún signo de moneda-dinero. Ha sido necesario la aparición de la agricultura para que, en sus formas más rudimentarias comience a utilizarse la moneda-dinero a fin de facilitar los intercambios. Es decir que la moneda-dinero es una creación humana muy reciente en la evolución de la actividad económica.

¿En qué momento, o bajo qué condiciones, la moneda-dinero nos hace olvidar que la fuerza de trabajo y la naturaleza son los elementos esenciales de la actividad económica, para convertirse en el elemento sagrado y venerado de la economía?

ii. Cuando la moneda-dinero se convierte en dinero-capital y la Repartición Individualista lo pervierte

Mientras los intercambios no son indispensables para supervivir, la moneda-dinero juega un rol secundario. Cuando ella deviene insoslayable en la constitución de la canasta de consumo es cuando la moneda-dinero toma toda su importancia. Y es el proceso artificial de producción, el mismo que se desarrolla a través de los intercambios expresados en precios y dinero, que otorga una plaza privilegiada a la moneda-dinero. Este fenómeno no es más antiguo de cuatro mil años, aún cuando su importancia definitiva se realiza hace aproximadamente seis siglos, cuando el proceso artificial de producción se convierte en la base de todo acto económico en una economía de mercado. Pero, la moneda-dinero no es el elemento indispensable en la creación de bienes. La fuerza de trabajo y los recursos naturales continúan siendo los fundamentos de la actividad económica.

El desarrollo del proceso artificial de producción añade una nueva función a la moneda-dinero. Ya no se la utiliza solamente como una unidad de cuenta para facilitar las transacciones sino que sirve como medio de atesorar riquezas. Esta otra función de la moneda-dinero cobra toda su importancia cuando el proceso artificial de producción ingresa a su segunda fase de desarrollo. Esta forma de trabajar pasa de la economía industrial a la economía financiera. Es en esta fase de desarrollo de la economía que se genera un endiosamiento de la moneda-dinero en tanto que dinero-capital.

Pero esta “supremacía” del dinero sobre la economía física, es producto de los efectos perversos de la Repartición Individualista y no así del mismo proceso de trabajo. La Repartición Individualista del Resultado Neto de la actividad económica hace, por un lado, que se concentren grandes, descomunales masas de dinero-capital en muy poquísimas manos (0,05% de la población) y, por otro lado, que la actividad económica se convierta en un generador de dinero a partir del dinero.

b. La racionalidad del crédito: todo egreso espera un ingreso

Cuando nos encontramos en un espacio económico delimitado por una autoridad política, el gobierno adquiere la calidad de Príncipe. Es decir, tiene la facultad de emitir dinero en las cantidades que crea conveniente. Es dinero emitido en moneda nacional, salvo que ella sea, como en el caso de Estados Unidos, la moneda-dinero referente con respecto al resto de monedas de los otros países. Este es un caso excepcional del rol de Príncipe en donde puede, por decisión propia, influenciar el valor de las otras monedas-dinero de los diferentes países que componen la economía-mundo.

Supongamos que nos encontramos solamente en la condición simple de economía nacional. El Príncipe puede emitir moneda-dinero utilizando su “maquinita”. Pero esta operación tiene sus límites, puesto que ella inicia un proceso inflacionario si no viene respaldado por un activo físico o por una operación de retorno.

El fenómeno de la inflación se evita si la emisión monetaria es orientada a un proyecto de inversión y, muy concretamente, a la creación de empresas. Porque, se supone, que toda empresa es creada luego de un estudio serio de factibilidad en donde estaría demostrado la rentabilidad del proyecto. En esta condición, el proceso inflacionario durará el tiempo que dure recolectar los nuevos ingresos.

Aún más, la rentabilidad del proyecto de inversión deberá medirse no solamente a nivel local sino internacional. Vivimos una economía-mundo, en donde los bienes compiten a nivel internacional. Y todo proyecto que quiera escapar a esta realidad está simplemente creando un proceso inflacionario y una quiebra asegurada de la empresa. Esto nos conduce a precisar que no debe existir ningún impedimento para la creación de varias, muchas empresas orientadas a producir o elaborar el mismo bien económico. Es la competencia entre dichas empresas que las empujará a ofrecer el mejor precio, y la mejor calidad.

Ello nos conduce, igualmente, a aceptar y a anticipar, de una manera natural, la creación y la extinción de empresas en función de su eficiencia en el mercado. Decisiones a tomar sin dilación en beneficio de la comunidad. Porque, según los mecanismos del Sector 2, toda pérdida o ganancia repercutirá directa e inmediatamente sobre la situación financiera de cada una de las personas conformando la comunidad.

La operación de emisión monetaria implicará innegablemente una revalorización de todos los activos pero, en todo caso, se efectuará con un crecimiento de la economía como consecuencia del aporte de la nueva empresa.

c. El crédito, en una economía financiera, juega más con la actividad económica futura que con la del pasado

Ya en la primera fase del proceso artificial de producción, el crédito, sustentado en los activos de cada empresa, juega de acelerador del desarrollo industrial. Pero ello tiene sus límites, que radican precisamente en el valor de los activos de la empresa. Esta limitante desaparece en la segunda fase del proceso artificial de producción, puesto que el sistema crediticio no solamente se sustenta en los activos de la empresa, sino también, y sobre todo, en las previsiones de desarrollo de la empresa y en el de la actividad económica futura del país.

Las ventajas del crédito fueron muy bien remarcadas por Turgot a fines del siglo XVIII. “Todas las formas de cultivo, de industria, de comercio, exigen de avances en dinero. […] Cuanto más el cultivo se perfecciona, los avances son más grandes. Es necesario de animales de carga, de herramientas, de establos, de graneros; es necesario pagar y hacer subsistir los trabajadores hasta la cosecha en cantidades proporcionales a la extensión de la explotación. Es solamente a través de fuertes avances en dinero que se obtiene grandes producciones y que las tierras dan bastantes ingresos.”

Pero, la ventaja ofrecida por el crédito es limitada por las características de la Repartición Individualista. Ello se debe a que los activos se encuentran parcelados en tantas partes como empresas, propietarios o accionistas existan. De tal forma que, el respaldo de cada empresa para adquirir créditos es limitado a los valores y perspectivas de la propia empresa. Además de que, en ningún caso, adquirirá la posición de Príncipe. Este no es el caso de una economía de mercado de interés general, en donde el Fondo Económico del país tiene un solo propietario, y es administrado única y exclusivamente por su Sector 2.

Pero, ¿cómo se puede utilizar plenamente esta ventaja del crédito, administrado por el Sector 2, para acelerar el crecimiento de la economía? Una de las características del proceso artificial de producción nos da la respuesta: la autonomía de cada una de sus unidades celulares. Esto nos conduce a la atomización del sistema crediticio.

d. La atomización del sistema crediticio, apoyo del crecimiento acelerado

“El crédito es esencialmente una creación de poder de compra” nos dice Schumpeter. Pero, ¿cómo utilizar las ventajas del sistema crediticio del Sector 2? O, ¿por qué esperar la realización de un proyecto a la vez? Lo que faltaría es la adaptación del sistema crediticio a las particularidades del proceso artificial de producción para, simultáneamente, poner en marcha cada una de estos proyectos o de estas empresas.

Acabamos de ver que existen dos dinámicas concordantes en una economía de mercado de interés general. Por un lado, el proceso artificial de producción brinda la posibilidad de generar tantas empresas como la imaginación y los recursos nos permitan. Por otro lado, el sistema financiero del Sector 2 es capaz de financiar la creación y desarrollo de tantas empresas en la medida en que ellas sean capaces de conservar la regla de oro: todo egreso implica un ingreso.

Comencemos por señalar que, en una economía de mercado, el sistema financiero está compuesto por una serie de empresas. Y cada una de estas empresas cuenta con una serie de agencias de crédito, a nivel nacional. La regla a respetar sería entonces el de que cada una de sus agencias de crédito cuente con una autonomía económica, financiera y administrativa. De esta forma, no se estaría en la condición actual de ejecutar una obra o una empresa a la vez. Con este sistema crediticio, adaptado a las características del proceso artificial de producción, se podrían resolver todas las necesidades de la población y en todos los confines del país, al mismo tiempo.

Las agencias de crédito, en plena autonomía y diseminadas por todos los rincones del país, deberán estar atentas, y dispuestas, para apoyar la realización de cada uno de los proyectos locales, regionales o nacionales. Y no esperar la presencia de demandantes de crédito. Es cuestión de organizar, por iniciativa propia, la ejecución de cada uno ellos. Es simplemente pasar de una actitud pasiva a otra comprometida con el crecimiento de la economía y el bienestar de la población. Es pasar de un caño de financiamiento a “n” caños de financiamiento.

Se trata de una gestión atomizada del sistema crediticio, en total oposición al actual sistema centralizado. Una atomización del sistema crediticio en plena armonía con las necesidades de la población, y que en ningún momento rompa la regla de oro en la gestión de las empresas o de todo acto económico: los ingresos previstos deben ser iguales, por lo menos, a los egresos.

“La primera necesidad del empresario es una necesidad de crédito. Antes de tener necesidad de bienes, el empresario tiene necesidad de poder de compra” remarca Schumpeter. Y recordemos el pensamiento de Keynes: “Imagino que una suerte de socialización de la inversión proporcionará el único medio para alcanzar aproximadamente el pleno empleo.”

e. Supervisión y control del crédito

En un modelo de crecimiento, en donde se utiliza el Fondo Económico del país para crear empresas, su gestión debe desarrollarse con un adaptado sistema de control y supervisión. Es decir, incluso el sistema de supervisión y de control crediticio debe ser atomizado, con plena autonomía y responsabilidad.

i. La composición del órgano de supervisión y control

El sistema de supervisión y control no puede ser centralizado. La supervisión y control tiene que acompañar a cada crédito, desde su pedido hasta su recuperación, en forma autónoma y con plena responsabilidad del crédito otorgado.

Este órgano debe estar integrado por el agente del sistema financiero, el demandante, y miembros representativos de la comunidad en concordancia con el crédito a realizarse. Dentro de ellos necesariamente deben encontrarse, por lo menos, representantes de los beneficiarios del crédito, de un centro de formación profesional de nivel superior, de una organización de transparencia de la sociedad civil concernida. Es decir, los agentes actores y beneficiarios del proyecto de inversión deben estar presentes en dicho órgano de supervisión y control. Todos ellos compartiendo la plena responsabilidad de la buena decisión en la entrega del crédito y en la ejecución del proyecto de inversión.

ii. Sanción penal ejemplar

La mejor manera de asegurar la responsabilidad del sistema financiero en la entrega del crédito y en su supervisión y control es establecer sanciones para los infractores. Ellas tienen que ser las más severas que existan en los códigos civil y penal, tomando en consideración que el afectado directo es toda la población. El mal uso de los fondos económicos de la sociedad perjudica a la sociedad actual y futura. No se trata de un delito contra un individuo sino contra toda una sociedad presente y futura.

Cada delito debe ser sancionado in situ, en el plazo más corto y en una sola instancia de decisión. Para ello se requiere de una administración de justicia igualmente atomizada, con autonomía y responsabilidad. Entonces, para el estricto cumplimiento del objetivo, del control y supervisión, así como de la sanción ejemplar, es indispensable que todos los actos se realicen en una total transparencia.

iii. Transparencia total

La transparencia tiene que ser una de las características de todo lo que tiene que ver directamente con el manejo del Sector 2 de una economía mixta de interés general. La transparencia tiene que ser total. No solamente los actos realizados deben ser de conocimiento público, sino que también la información debe estar disponible en cuando sea requerida por cualquier vecino.

A ello se debe agregar una transparencia de todos los miembros que están participando en el estudio, ejecución, supervisión y control del proyecto de inversión. Igual transparencia debe existir en la administración de justicia. Todos sus actos y movimientos financieros de las personas implicadas deben ser de conocimiento público en tiempo real.

Pero, los efectos perversos de la Repartición Individualista se han interiorizado en el comportamiento de todos los pobladores a lo largo de sus diez mil años de práctica cotidiana. Esto obliga a diseñar modelos que permitan orientar a la población en el manejo de los activos físicos y financieros de la comunidad.

Uno de estos modelos, y el de los más importantes, debe plasmarse en el Contrato de Trabajo que nos debe conducir al pleno empleo, especialmente de los recursos humanos. Un sui generis Contrato de Trabajo cuyos términos deben tomar en consideración el comportamiento de consumidores y productores así como la urgencia de preservar los recursos de la Nación, dentro de un propósito de eliminar el desempleo y la pobreza.


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