BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

PROGRESO Y BIENESTAR

Hugo Salinas




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C. LA COMUNIDAD DE INDIVIDUALIDADES

Incuestionablemente que una comunidad de individualidades tiene su fundamento concreto en la igualdad de oportunidades de todos sus miembros. Esta particularidad de una economía de mercado de interés general es la que nos conduce a constatar una correlación existente entre las estructuras económicas y sociales, con un ambiente apropiado para la manifestación de la individualidad. A ello se debe agregar la formación profesional, que reafirma al individuo, así como la competencia y la transparencia, mecanismos propios e indispensables para el buen funcionamiento de una economía de mercado.

a. Correlación de estructuras económicas y sociales

La primera enseñanza que hemos retenido de los dos primeros procesos de trabajo (a mano desnuda y con herramientas), en lo que concierne la organización social y la organización económica, es que ellas son la cara y el sello de la misma moneda. Que se la mire de un lado o del otro, nos presentarán el mismo tamaño y volumen. No existe ninguna persona que pertenezca a uno de los lados y no se encuentre en el otro. Todas las personas se encuentran inclusas, ya sea en tanto que trabajador o resto de la población, o en tanto que recién nacidos, niños, adultos y personas de tercera edad. Este no es el caso de una sociedad basada en una economía de mercado de Repartición Individualista.

En ella, la totalidad de miembros de la estructura social no se refleja en la estructura económica. Existe un desbalance debido a que una porción de la población no se encuentra comprendida en la actividad económica: los desempleados, los marginados, y los simplemente “invisibles”. Y menos aún en la economía de mercado propiamente dicha. En ella no figuran las economías de autoconsumo con sus formas de trabajar atrasados, o las economías domésticas.

En economías con Repartición Igualitaria del Resultado Neto, el conjunto de la organización económica refleja la misma imagen que el conjunto de la organización social. Porque, en ella los agentes económicos son: los trabajadores y el resto de la población. Esto no quiere decir una simple clasificación o cuantificación, sino el hecho de que todos participan en y del resultado de la actividad económica. Participan en igualdad de condiciones. Es lo que refleja la Remuneración de Base, igual para todas las personas y recibida en forma automática. La correlación de estructuras es la resultante de la completa ligazón entre la economía y la sociedad. Es la base de la cohesión social. “La Comunidad de destino se encuentra reforzada por la integración y la libre participación de todos” , subraya Yoland Bresson.

b. La formación profesional, un apoyo efectivo para el desarrollo individual

En los últimos siglos, la “educación pública” (formación profesional) ha sido considerada como una actividad a ser desarrollada por el sector público, simplemente porque no era ni rentable ni necesaria.

En épocas remotas, las formas de trabajo que se utilizaron para producir los bienes necesarios a la población, como la agricultura primitiva, la artesanía, la manufactura y una producción industrial incipiente, exigían de sus trabajadores a lo sumo saber leer, escribir y contar. Algo más, desde que el desarrollo de la agricultura primitiva cae en manos de los amos y los señores feudales, la formación profesional del vulgo no presentó ningún interés para ellos. Era suficiente con que los trabajadores labren la tierra, para lo cual no se necesita ni saber leer ni escribir. Bastaba con los escribas a las órdenes de los amos. Este comportamiento de la clase dirigente de la economía ha sido una constante a lo largo de economías en donde prima la Repartición Individualista; durante los últimos diez mil años aproximadamente. Para el sector privado de interés individualista, que siempre busca maximizar los beneficios, la formación no tuvo ningún interés. Al contrario, era una fuente de gastos “improductivos”, motivo por el cual delegaba al Gobierno el rol de “educar” así como su “gasto” correspondiente. La “educación pública” se convirtió en un servicio público por excelencia.

Hoy en día, con los nuevos procesos de trabajo, la oferta de trabajo exige nuevas competencias y mejores y más elevados conocimientos. En estas condiciones, el sector formación profesional ha devenido una actividad altamente lucrativa. Las empresas privadas del sector formación pululan de más en más, porque la demanda del bien económico formación profesional es creciente y generalizada.

Todos los niveles de formación profesional se encuentran invadidos por empresas privadas que hacen grandes beneficios. Lo mismo sucede con las universidades. Como es de suponer, dentro del cuadro de una gestión privada de Repartición Individualista, muchas de estas empresas tienen como solo objetivo hacer dinero y, por consiguiente, la corrupción se ha instalado en la administración pública, sector formación profesional, y en las empresas privadas que ofrecen este servicio.

Dentro de este cuadro, que es la imagen actual de la formación, el Sector 2 jugará un rol muy importante, por cuatro razones: Primero, porque el Sector 2 brinda, a cada una de las personas y sin excepción, el poder adquisitivo necesario para afrontar los gastos de una formación profesional a lo largo de su existencia. Se trata de la Remuneración de Base. Segundo, porque la formación profesional es el elemento esencial, insoslayable, de la nueva manera de trabajar, el proceso de trabajo de concepción. Es decir, los conocimientos sustentan la economía de un futuro inmediato. Danièle Blondel agrega: “Kléber Beauvillain, P.D.G. de Hewlett-Packard-France y miembro del grupo asesor gubernamental ‘Formación-Economía’, define la estrategia de las empresas modernas por tres acciones combinadas: una acción industrial incluyendo el marketing y la R&D, una acción comercial orientada hacia el terreno y los clientes, y una acción educativa y cultural susceptible de sostener las dos primeras acciones e integrar las empresas en la sociedad moderna.” Tercero, porque el desarrollo del Sector 2 necesita de la participación consciente de los trabajadores. Ellos no serán más los ejecutores de órdenes, sino de trabajadores con iniciativa, creatividad e individualidad. Cuarto, porque la Remuneración de Base y el financiamiento gratuito e ilimitado del Sector 2 incluye a toda la población, lo que no el caso actualmente.

c. El proceso de trabajo de concepción y la individualidad

“Es solamente ahora que el ideal de sociedad en donde cada uno se gobierna en función de su propia voluntad […], se afirma en su lado económico, político y moral al mismo tiempo,” nos afirma Pierre Kropotkine.

El ser humano se encuentra a un paso de lograr un nuevo salto en su desarrollo personal. El proceso artificial de producción le facilitó la conquista de su autonomía con relación al grupo familiar ampliado que condiciona el proceso natural de producción, debido a que permite a cada trabajador contar con sus propios ingresos y egresos, otorgándole una real autonomía en sus decisiones tanto de productor como de consumidor. Pero, desgraciadamente, es la Repartición Individualista, creando pobreza y desempleo masivo, que impide que la totalidad de la población goce de esta ventaja otorgada por el proceso artificial de producción. No obstante, es la instalación de la Remuneración de Base que creará la condición necesaria para otorgar un cimiento real a la autonomía de todas las personas dentro de una comunidad. La seguridad de los ingresos facilitará la libre decisión de las personas.

Esto afirmará el sentimiento de una autonomía personal con plena responsabilidad de sus actos. Es lo que Alain Bihr llama la individualidad social. “Por lo esencial, se trata de la aspiración al desenvolvimiento autónomo de uno mismo, en y para la comunicación igualitaria con los otros en el seno de un común propósito de reapropiación del universo social y de su incrustación natural.”

Ahora, el proceso de trabajo de concepción agrega a la autonomía financiera de los trabajadores, el reconocimiento del individuo pensante, como ser autónomo y creador. De esta manera supera el carácter pasivo del obrero que necesariamente se encontraba en un trabajo rutinario y embrutecedor. En cambio, el concepctor debe mostrar toda su competencia de investigador y sus conocimientos necesarios para resolver a cada instante los problemas de una investigación científica. Un nuevo cuadro de autonomía que contribuye al desarrollo de una persona haciéndolo parte de una sociedad. Es lo que Erik Neveu llama “una sociedad de actores autónomos e interactivos […]. La autonomía es sobre todo una promesa de una sociedad descentralizada, en red […]. La autonomía es también interactividad. Esto es el corolario de la arquitectura en red, fundada en las conexiones e intercambios entre las células de base […].” Pierre Rossanvallon se expresa de esta manera. “La concepción de una igualdad / autonomía [substituye] a la concepción tradicional de igualdad / uniformidad / centralismo.” “La autonomía enseguida deviene en convivialidad. El término consagrado por Illich [en su libro La convivialité, Seuil, 1973] se refiere a ‘una sociedad en donde la herramienta moderna se encuentra al servicio de la persona integrada a la colectividad, y no al servicio de un cuerpo de especialistas’ […]. La autonomía engloba en última instancia la idea de transparencia.”

Es difícil todavía prever todas sus características futuras del conceptor, porque el proceso de trabajo que lo condiciona se encuentra en formación, pero es sin lugar a dudas uno de los cambios más significativos en el desarrollo de la personalidad del ser humano. Apostar entonces por el desarrollo de esta nueva forma de trabajar es la manera más eficaz de interconectar convivialmente todos los estratos de la actividad económica.

d. La competencia como mecanismo indispensable para el desarrollo de la individualidad

“En verdad, ¿qué permite el mercado?”, se pregunta Yoland Bresson. Reconoce que el mercado permite “el libre encuentro y manifestación de las preferencias personales con todas sus intensidades. El precio de un bien en el mercado resulta ser el revelador de la decisión de cada uno, de decisiones libres e independientes que el mercado registra, confronta y armoniza. El mercado es el mejor revelador de las preferencias colectivas. Es el más eficaz, el más indicado que todo otro medio de manifestación, especialmente, el voto (un hombre, un voto); porque si mi preferencia en el mercado es intensa, estoy dispuesto a satisfacerla aceptando un precio elevado, el mismo que lo desestimaría si mi preferencia fuera menos firme. El mercado es una institución democrática. El mercado es la democracia.”

A condición, por supuesto, que se ejercite dentro de una economía con Repartición Igualitaria. Pero, sin lugar a dudas, el mercado es un espacio que crea un mecanismo de competencia y, de una manera automática y natural, favorece la expresión de la individualidad y de la personalidad. Es un deseo de competencia entre los consumidores, entre los productores y entre los productores y consumidores. Tanto más aguda es la competencia, tanto más eficaz es el mercado, tanto más se manifiesta la autonomía e individualidad de la persona. Es la lógica de una economía de mercado.

El Premio Nobel en economía, profesor Frederic Hayek, lo reafirma. “El liberalismo económico es opuesto al remplazo de la competencia por métodos inferiores de coordinación del esfuerzo de los seres humanos. Se considera a la competencia como superior no solamente porque, en la mayor parte de circunstancias, es el método más eficaz que se conoce, sino que es el único método que permite ajustar nuestras actividades, unas con otras, sin la intervención arbitraria y coercitiva de la autoridad.” Solamente que, desgraciadamente, la competencia dentro de una economía de mercado de interés individualista, como la vigente, presenta “imperfecciones”.

Recurramos a Frederic Hayek y a Robert Nozick para presentar esas imperfecciones. El profesor F. A. Hayek admite que la competencia en una economía de mercado de interés individualista presenta imperfecciones. Él lo expresa de esta manera. “El funcionamiento de la competencia no requiere solamente de una organización adecuada de las instituciones como la moneda, los mercados, la información – de los cuales algunos no pueden jamás ser asegurados de una manera satisfactoria por la empresa privada – sino que depende también, y sobre todo, de la existencia de un sistema jurídico apropiado, concebido para preservar la competencia y convertirla en la más benéfica posible.” El profesor Hayek se encuentra un poco incómodo pero obligado a aceptar que la economía de mercado de Repartición Individualista tiene necesidad de un sistema legal apropiado. Los intereses contradictorios entre el patrón que busca un máximo de beneficio personal y el obrero que exige un mayor salario, demanda la existencia de un cuadro legal para regular esta situación. Y lo que es más. En una economía de mercado de Repartición Individualista, la aplicación de este marco legal requiere la existencia de un organismo superior. Este organismo, actualmente, no es otro que el Gobierno. Y como las “imperfecciones” se hacen sentir en múltiples formas y lugares, el Gobierno se ha desarrollado a gran velocidad. Ha tomado un peso y un poder que asusta incluso a las personas que han exigido su intervención. En estas condiciones el Gobierno se convierte en un mastodonte, ineficaz en su rol de regulador, desvía las leyes de la competencia, interfiere las leyes de la oferta y de la demanda, muchos bienes tienen precios administrados, las empresas son obligadas a producir según cuotas decididas por burócratas, los lobbies hacen que las leyes sean atropelladas, etc.

Ante ello, el profesor Robert Nozick reacciona de otra manera. Exige un mínimum de Estado (Gobierno). Escuchémoslo. “Nuestras principales conclusiones se resumen a esto: un Estado mínimo, que se limite a funciones precisas como la protección contra la violencia, el robo, el fraude, el cumplimiento de contratos, etc., es justificado. Todo Estado, aunque fuera un poco más extendido, infringirá los derechos de las personas libres de realizar ciertas cosas, y por consiguiente no es justificado. Así, el Estado mínimo es igualmente vivificante que justo.”

En este párrafo no se trata de discutir si la proposición de Robert Nozick o de Frederic Hayek son correctas o no. Lo que se quiere señalar es lo siguiente: primero, para que una economía de mercado brinde a cabalidad sus posibilidades a favor del desarrollo de la persona y de la sociedad, es necesario salir de la hegemonía de la Repartición Individualista que distorsiona el mercado a través de sus “imperfecciones”. Segundo. Una economía de mercado es más eficaz si las actividades y las transacciones se desarrollan dentro de un cuadro de transparencia.

e. La economía de mercado y la necesidad de transparencia

La transparencia, como un elemento del proceso de trabajo, es un producto histórico y aparece muy recientemente. Durante el ejercicio de los dos primeros procesos de trabajo (a mano desnuda y con herramientas), y que abarca aproximadamente los primeros 190 mil años de existencia del ser humano, todo el circuito de la actividad económica es completamente visible y bajo el control directo de cada uno de los miembros del grupo social.

El volumen de la canasta de alimentación así como su repartición tienen una total transparencia frente a los miembros de la comunidad. El acto económico y la relación social fueron tan visibles que no tuvieron ninguna necesidad de crear la palabra “transparencia” y, menos aún, de implementar los medios para su funcionamiento.

Esta transparencia casi automática se fragiliza cuando aparece el proceso natural de producción, pero no se siente aún su necesidad. Ha sido necesaria la instalación del proceso artificial de producción, en el corazón de la economía, creando la economía de mercado, para que la transparencia en el acto económico se imponga como una necesidad. Y en donde se siente más vivamente esta necesidad de transparencia es cuando la economía de mercado hace uso de su mecanismo más importante, la competencia. Ella ubica a la transparencia como uno de los elementos más importantes de una economía de mercado. La transparencia se convierte en una pieza clave en el ejercicio económico y en el ejercicio social. Hace de puente entre los dos. Lo que es bueno para uno, es bueno para el otro.

Esta necesidad de transparencia es difícil de alcanzar en una economía de mercado de Repartición Individualista porque permite la creación de zonas obscuras, de imperfecciones. Pero estas limitantes serán minimizadas en una economía de mercado de interés general, y basada en el proceso de trabajo de concepción. La información podrá por fin conocerse y comunicarse sin las limitaciones impuestas por los elementos físicos con los cuales se desarrolla el proceso artificial de producción. Y para tender hacia la competencia perfecta, la economía tiene necesidad de transparencia en la información. En la nueva situación que permitirá el proceso de trabajo de concepción, la información transmitida y recibida en tiempo real será la mejor garantía de ir en ese sentido. El tiempo, el espacio, y la cantidad de información, no serán más de impedimentos en la transparencia del acto económico.

Sin embargo, en aras de la transparencia, ¿una persona tiene el derecho de informarse de lo que otra hace? ¿Cuáles son los límites entre la vida privada y la vida pública? Los límites serán mejor definidos si se comienza por precisar lo que es vida privada y lo que es vida pública; más aún si a estas dos nociones les despojamos de la noción de propiedad privada dando lugar al interés individualista.

La vida privada es aquello que representa lo más íntimo de una persona, mientras que la vida pública es la que está ligada a la vida económica y a la vida social. No hay ningún mal, entonces, informarse de todo lo que está ligado a la vida económica, sobre todo cuando la economía se desarrolla bajo la Repartición Igualitaria del Resultado Neto de la actividad económica. En estas condiciones, el resultado de la actividad económica pertenece a todos y, por consiguiente, no hay ninguna limitación para que cada uno pueda informarse de la totalidad del acto económico.

f. La persona es el centro de la actividad económica y social

A lo largo de este ensayo hemos visto que, en economías con Repartición Igualitaria, es la persona quien se encuentra en el centro de la actividad económica y social. La expresión de su personalidad pasa por el dominio de la demanda efectiva, y por el acceso directo al financiamiento “gratuito e ilimitado” de sus proyectos profesionales. Es la igualdad de oportunidades frente a sus congéneres.

Estos fundamentos se encuentran al lado opuesto de la preocupación de Pierre Rosanvallon, quien lo expresa en estos términos: “¿cómo conciliar plenamente el principio de comunidad y el principio de individualidad que son por definición contradictorios?” La organización social de mañana, como la de ahora y de ayer, se apoya en los elementos de la actividad económica. Y “todo grupo humano no perdura, afirma Yoland Bresson, que si se asegura a cada uno de sus miembros tres exigencias: la integración (cada uno debe tener el sentimiento y los medios de reconocerse como miembro de la comunidad), la diferenciación (para ser personalizado, diferenciado, cada uno debe existir en la organización en tanto que individuo), y la seguridad (cada uno debe beneficiar de una seguridad común contra los riesgos de la vida).”

No sin razón, la definición de sociedad que nos proporciona el sociólogo Ferdinand Töennies es la de un círculo de individuos que a pesar de vivir pacíficamente uno al lado del otro, no están “esencialmente unidos, sino esencialmente separados”. Boaventura de Souza Santos lo expresa de otra manera. “Otra característica de las nuevas transformaciones es que la lucha por la igualdad es también una lucha por el reconocimiento de la diferencia.” Pierre Rossanvallon constata que “la idea de mercado alcanza, de alguna manera, un cierto ideal de autonomía de los individuos, despersonalizando la relación social. El mercado se presenta como un modelo de un sistema de organización anti-jerárquico, de una manera de toma de decisiones en la cual ninguna intención interviene.”

Sin embargo, es momento de precisar algo importante. Para ello será útil el artículo de Joseph Schumpeter firmado en 1949 y cuyo título es The March into Socialism. Él se expresa de esta manera. “No preconizo el socialismo. Tampoco tengo la intención de discutir lo deseable o indeseable de este régimen (cualquiera que fuera, además, la significación que se le pueda dar a este término). Además, afirmo, y esto es un punto todavía mucho más importante a precisar con el máximo de firmeza y claridad, que yo no ‘profetizo’ ni predigo su llegada. Toda predicción resulta una profecía extra-científica, a partir del momento que apunta a sobrepasar el diagnóstico de las tendencias observables, y el anuncio de resultados que se producirán si esas tendencias se desarrollan de acuerdo a su lógica.”


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