BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

PROGRESO Y BIENESTAR

Hugo Salinas




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B. EL CAMINO AL INFIERNO SE ENCUENTRA EMPEDRADO DE BUENAS INTENCIONES

En el mes de julio del 2008, la Revista Cosas entrevista a Evo Morales, presidente de la República de Bolivia. Preguntado sobre: ¿después de dos años y medio de mandato, qué rescataría principalmente de lo actuado por su gobierno? “Estructuralmente hablando, responde Evo, retengo sobre todo el rechazo al modelo neoliberal.” Concuerdo perfectamente con él pero, la respuesta se presta a muchas conjeturas. Por ejemplo, ¿cómo se ha concretizado ese rechazo? Y es en su respuesta que comienzan nuestras diferencias de apreciación.

a. ¿Reforma o Revolución?

Rosa Luxemburgo, a pocos años de la muerte de Karl Marx, lanza a Bernstein y otros, esta terrible pregunta de actualidad: ¿Reforma o Revolución? Aún más, se dice que actualmente, casi todas las “izquierdas” en el mundo han ingresado en una práctica reformista. Han olvidado por completo el objetivo de la transformación profunda, radical, sinónimo de Revolución. En todo caso, lo han dejado para “después”. ¿Cómo explicarlo?

Sucede que, hasta la fecha, aparte de la definición generalista que hemos anotado, al parecer, ningún teórico ha precisado lo que contendría, en términos concretos, el fenómeno “Revolución”. Incluso Marx no va más allá de señalar la contradicción principal de la economía capitalista entre el desarrollo de las fuerzas productivas y la relación de producción. Excelente por cierto, pero insuficiente para definir el concepto Revolución.

Comenzaremos por anotar que pueden existir revoluciones culturales, políticas, sociales, económicas, etc. Sin embargo, aquella que la Humanidad espera y ansía en estos tiempos es la Revolución que transforme profundamente la cultura, la política, la sociedad, la economía… Todas ellas juntas, y al mismo tiempo. No es la revolución cultural o ambientalista, por ejemplo, que animará ese cambio profundo. Es la Revolución la que cambiará radicalmente nuestras vidas, nuestro comportamiento, tanto individual como comunitario.

i. La Revolución en términos concretos

Hace aproximadamente diez mil años que la Humanidad vivió una Revolución. Dio origen a un gran cambio en el comportamiento de la economía, de la sociedad, de las personas, de la interacción entre unos y otros, e incluso en la relación entre los seres humanos y la Naturaleza. Sucedió que, la totalidad del resultado de la actividad económica producido por toda la población y que, hasta ese entonces, los beneficiaba en partes más o menos iguales; en adelante, sería apropiado por un número reducido de personas.

Es el momento del pasaje de una Repartición Igualitaria del resultado del esfuerzo de toda una comunidad, hacia una Repartición Individualista de la totalidad del resultado de dicho esfuerzo. Y no se trató solamente de la aparición de la propiedad privada. Durante siglos hemos venido confundiendo la envoltura con el contenido.

El cambio hacia la Repartición Individualista es profundo, radical. Es brutal, y es violento. Afecta a todas las personas, sin distinción ni de edad, de género, de etnia o de religión. Trastoca radicalmente nuestra cultura y nuestra forma de vivir en sociedad. Fue una Revolución, en su sentido estricto, y cuya dinámica perdura hasta estos momentos.

Ahora, después de diez mil años de enfrentamiento entre los mismos seres humanos, se vislumbra otra Revolución: el pasaje de la hegemonía de la Repartición Individualista hacia la hegemonía de la Repartición Igualitaria. Nuevamente, la totalidad del resultado del esfuerzo de toda una comunidad volverá, en partes iguales, a todos los miembros de la misma. Nos encontramos ad portas de resolver uno de los entuertos más grandes de la Humanidad.

Y su aplicación concreta, en términos modernos, es la creación de un nuevo sector de actividad económica que contenga como principio fundamental la Repartición Igualitaria. Visto que actualmente nuestra economía se desarrolla a través de los intercambios, en donde la empresa es su unidad celular, de lo que se trata es de crear empresas animadas por la Repartición Igualitaria de la totalidad de sus utilidades entre todos los habitantes del país. Este es el contenido concreto y profundo de la Revolución que la Humanidad está en proceso de crear.

Y es a partir de este criterio que se podrá fácilmente diferenciar entre actitudes reformistas y actitudes revolucionarias. Veamos algunos ejemplos.

ii. Algunos ejemplos de actitudes y procedimientos reformistas

Propugnar el crecimiento de la economía, para resolver la pobreza y el desempleo, es no haber comprendido que una cosa es producir y otra, muy diferente, repartir. El problema fundamental de la Humanidad actualmente es un asunto de repartición y no de producción. El problema es el imperio de la Repartición Individualista que genera pobreza de un lado y riqueza del otro, países del Norte y países del Sur; exclusión, marginación y olvido de grandes sectores de la población. Genera igualmente la imposición de una sola cultura, de un solo Estado-Nación. Y quien impulsa únicamente el incremento de la producción, el incremento de la productividad; es decir, el crecimiento del Producto Bruto Interno, sin poner en primera línea de combate, en cualquier momento y en cualquier circunstancia, al desplazamiento del papel hegemónico de la Repartición Individualista, está simplemente aceptando la continuación de estas desigualdades, de la pobreza y de la riqueza, de todos los crimines de lesa humanidad que conlleva dicho tipo de repartición. Es decir, es un reformista y no un revolucionario.

La toma del poder, que puede ser pacífica o violenta, encubre igualmente actitudes reformistas. Se dice corrientemente que la solución de la pobreza y de la desocupación es un problema político. Y como tal, es suficiente tomar el poder para resolverlos. Sucede que, una vez llegados al poder, la máxima aspiración, si lo tienen, es “reducirlos”. Es decir, aceptan la existencia de la pobreza, del desempleo, y todo lo que conlleva. Y a través de esta práctica no se pone en tela de juicio, en ningún momento, el origen de estos males: la Repartición Individualista.

Algo más grave sucede con la lucha armada para “la toma del poder”. Bastará referirnos a los ejemplos históricos más recientes en donde se ha tomado el poder por esta vía. ¿Cuál ha sido el resultado? Ahí están los enormes sacrificios en vidas humanas para tomar el poder en Cuba, Argelia, China, la Unión Soviética. Ninguna de estas experiencias históricas ha eliminado ni la pobreza ni el desempleo ni lo que llevan consigo. Es decir, ninguno de ellos ha intentado siquiera remplazar la Repartición Individualista por la Repartición Igualitaria. Porque, efectuar mejoras en la formación profesional no es hacer la Revolución. Alentar la revolución cultural no es hacer la Revolución. Hacer crecer algunos sectores de la economía tanto como las economías más altamente desarrolladas, no es hacer la Revolución. Es, simplemente haber efectuado actividades reformistas que convalidan la economía capitalista.

Con ello no se quiere decir que estos caminos están vedados para realizar la Gran Transformación. Sucede que, hasta la fecha, ninguno de las experiencias practicadas ha puesto como objetivo fundamental, de su propaganda y de su acción, la creación de un nuevo sector económico en donde prime la Repartición Igualitaria de la totalidad de las utilidades de sus empresas, entre todos los habitantes del país.

En la conquista del poder ha existido una confusión precisamente originada por la imprecisión del concepto Revolución. La búsqueda de la toma del Gobierno Central ha sido propia de los burgueses. Porque ellos no tenían la necesidad de poner en tela de juicio la Repartición Individualista que venía desde los tiempos del esclavismo y del feudalismo. En cambio, la Revolución de nuestros tiempos exige la creación de un Gobierno de Proximidad y Multidecisional. Entonces, ¿tiene sentido perder tantas vidas humanas, o desplegar tanto esfuerzo para “tomarlo”? Tomar el Poder no es sinónimo de tomar el Gobierno Central.

La actitud reformista es mucho más evidente en todas las actividades de las organizaciones de “defensa”. Ellas van desde las organizaciones vecinales hasta las organizaciones nacionales e internacionales. Abarcan a las comunidades campesinas y nativas. Desde las organizaciones sindicales a las politiqueras, pasando por las ambientalistas. Todas estas organizaciones tienen por objetivo último el paliar las condiciones desfavorables de los seres humanos. Es cierto, estas organizaciones son necesarias e importantes pero, en ningún instante se proponen desplazar la hegemonía de la Repartición Individualista del esfuerzo de todo un pueblo. Entonces, ¿Reforma o Revolución?

b. Un caso de escuela: el trágico modelo agroexportador

“La agroexportación se ha convertido en uno de los rubros más dinámicos de las exportaciones totales del país […]. Durante los diez primeros meses del año la agroexportación ha alcanzado la suma de US$ 1,367 millones, lo cual representa un incremento de 29,8% con respecto a similar periodo del año 2005,” escribe un bloguer de la Pontificia Universidad Católica del Perú. “Las agro exportaciones peruanas seguirán su crecimiento este año [2009], por lo que los envíos bordearían los US$ 2,400 millones,” agrega ADEX, la Asociación de Exportadores del Perú.

No es para menos, motivo por el cual, “los agroexportadores del Perú tuvieron una velada de reconocimientos ofrecida por el Ministerio de Agricultura […]. En la categoría “Innovación del trabajador o Equipo de Planta” el primer lugar fue para la empresa Danper Trujillo SAC. (3 junio 2010) Con ello se estaría ratificando la visión agroexportadora del Gobierno para sacar al país de su pobreza y desocupación. Pero veamos, en un caso concreto, lo que ocurre realmente. Tomemos como ejemplo a la tan promocionada exportación de alcachofas.

En su Revista Agraria, CEPES, el Centro Peruano de Estudios Sociales, puntualiza: “La alcachofa es uno de los productos agrícolas con mayor crecimiento exportador y productivo en el Perú”. En efecto, uno de sus cuadros muestra que entre los años 2000 y 2006, la participación de la alcachofa en las agroexportaciones totales pasa de 0.37% a 3.70%. Expresado esto en toneladas métricas, pasa de 4.6 mil a 116 mil ; es decir, un crecimiento de 2,522%. ¡Más de dos mil quinientos por ciento en seis años! ¡Hay que felicitar a estas empresas, sus trabajadores y, por qué no, al Gobierno!

Pero calma chino, decía mi vecino. Piensa primero, ¿a quienes alimentamos? “Nuestra Alcachofa va a los Mercados de Estados Unidos (66%), España (14%), Francia (10%).” Claro, alimentamos, a precios de regalo, a los países ricos. “Perú logró desplazar a España en las exportaciones de alcachofa en conserva hacia Estados Unidos, debido a sus precios más baratos y las mejores condiciones arancelarias, señaló la cooperativa española Alimer, una de las principales productoras de esta hortaliza en la región de Murcia (España).” ¿Y cómo logran estas empresas exportadores ofertar con precios más baratos que los españoles?

Comencemos por preguntarnos: ¿y cuánto pagan estas empresas a nuestros cholos? “En la sierra, la mayoría de trabajadores [en los cultivos de alcachofa] son eventuales, reciben un promedio de S./17 por jornal y carecen de beneficios básicos,” puntualiza CEPES en su artículo citado. Si incluyéramos los beneficios no estaríamos lejos de lo que la ley manda. “El Ministerio de Trabajo, mediante Decreto Supremo 022-2007-TR, estableció como vigente [la] remuneración mínima vital para el trabajo agrícola en general el monto de S/. 643.80 mensuales (o su equivalente de S/.21.46 diarios, que incluye beneficios sociales). Así es, este cholo barato, en España, uno de los países europeos con más bajos salarios mínimos, le habría costado a los empresarios murcianos no menos de 4 mil soles mensuales.

¿Y cuáles son esas empresas exportadoras de alcachofas? “Las principales empresas del ramo [son la] Sociedad Agrícola Virú S.A., Camposol S.A. y Damper Trujillo S.A.C.,” nos vuelve a confirmar CEPES.

Veamos el caso de la empresa Camposol S.A. Vaya suerte que tiene esta empresa. Sus utilidades se más que doblaron entre 2008 y 2009, y “entre diciembre 2009 y mayo 2010 sus acciones subieron de 43.9%,” , según informe de la misma empresa. Es muy probable que en el curso del año, sus accionistas doblen su inversión. El Perú es un paraíso.

¿Y de dónde son sus accionistas? Camposol S.A. es una subsidiaria de Camposol Holding PLC con sede en Oslo (Noruega). Sus accionistas mayoritarios en un 55% son Dyer-Coriat Holding S.L, Deutsche Bank AG y Andean Fisching LL, según información de la misma empresa. Todas, grandes multinacionales de los países del Norte.

Es decir, no solamente tienen a la mano cholos baratos sino que, también, se llevan el 100% de las utilidades a los países ricos. ¡Los pobres alimentan barato a los ricos y, encima, le regalan miles de millones de dólares! Vaya pueblo generoso que es el Perú.

Esto sucede exactamente igual en la gran minería, petróleo y gaz natural. Las multinacionales “engrasan” muy bien a funcionarios y dirigentes políticos, usan cholo barato para sus explotaciones (felizmente que ahora salen aunque enfermos pero vivos de los socavones), se llevan el 100% de las inmensas utilidades que recogen, transportan todos los minerales de alto valor. Y cuando se van dejan solamente huecos en los cerros y planicies, muertos los campos de cultivo, el agua contaminada, caseríos fantasmas y nuevamente los cholos deambulando sin derrotero.

Un comentario de Andrés Oppenheimer. “En su Informe de Desarrollo Humano de 2005, el PNUD se refería a este fenómeno como ‘la maldición de las materias primas’. “Cuando se trata del desarrollo humano, algunas exportaciones son mejores que otras. La riqueza generada mediante las exportaciones de petróleo y los minerales puede ser mala para el crecimiento, mala para la democracia y mala para el desarrollo”, dice el PNUD.

La mitad de la población conjunta de los 34 mayores exportadores de petróleo del mundo en desarrollo vive en la pobreza absoluta, y dos terceras partes de estos países no son democracias, señala el informe. […] Agrega que ‘más de cincuenta países en desarrollo (en todo el mundo) dependen de la agricultura para por lo menos un cuarto de sus exportaciones. Estos países están en una escalera mecánica descendente’.

Y las cifras del PNUD sobre la dependencia latinoamericana de los productos primarios son aterradoras: los productos primarios representan el 72 por ciento de las exportaciones totales de la Argentina, el 83 por ciento de las de Bolivia, el 82 por ciento de las de Chile, el 90 por ciento de las de Cuba, el 64 por ciento de las de Colombia, el 88 por ciento de las del Ecuador, el 87 por ciento de las de Venezuela, el 78 por ciento de las del Perú y el 66 por ciento de las del Uruguay. Comparativamente, los productos primarios representan apenas el 9 por ciento de las exportaciones totales de China, y el 22 por ciento de las de la India, dice el PNUD.”


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