BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

PATRIMONIO NATURAL Y TERRITORIO

Coordinadores: León Enrique Ávila Romero y Giovanni Pardini




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De la biodiversidad al monocultivo: efectos del monocultivo de agave Angustifolia en el estado de Oaxaca

Graciela Concepción Ángeles Carreño

La producción de mezcal en el estado de Oaxaca es considerada junto con la producción de café y madera una de las tres industrias existentes . Su identificación es parte de un proceso histórico en el cual, las comunidades, en algunos casos, han buscado estrategias para su aprovechamiento de manera racional como en el caso de la madera, mientras que en el caso del café, su adopción y difusión fue promovida por el estado y posteriormente por organizaciones de pequeños productores que se han podido insertar en mercados especializados, en este caso, de comercio justo y el de productos orgánicos.

Mientras que para el caso del café y de la madera su cultivo o aprovechamiento responden a iniciativas provenientes del estado, la producción de mezcal ha formado parte de las estrategias económicas implementadas por las familias campesinas de algunos municipios, agencias o rancherías del estado. Sin embargo, en los últimos 30 años, el estado ha intervenido para que la producción de la bebida se realice a escala industrial. De esta manera, no solo se han promovido modificaciones a los sistemas de producción de la bebida, sino también, a los sistemas de cultivo de la materia prima lo que ha generado cambios significativos en el uso del suelo en ciertas regiones del estado, pasando del cultivo intercalado de agave con maíz, frijol y calabaza, al cultivo especializado, intensivo y extensivo de agave así como un impacto negativo en las poblaciones silvestres o semi cultivadas de otras variedades de agave lo que pone en riesgo la conservación del banco genético.

De esta manera y ante la cada vez mas precaria situación de los campesinos oaxaqueños (y de casi todo el país), para ser autosuficientes con los productos que del campo obtienen para su subsistencia, la producción de mezcal resulta ser de las pocas actividades económicas que a pesar de la migración, las restricciones económicas y políticas de que ha sido objeto se ha mantenido vigente en las comunidades que por vocación han sido productoras de esta bebida.

La participación de mas un actor dentro de la producción de la bebida es algo común, conformándose así un sistema de mercado que por muchos años había funcionado. La existencia de los campesinos que se han constituido como productores de maguey (agave) y los productores de mezcal, han iniciado un proceso de reorganización desde hace poco mas de 50 años, a partir de la introducción de maguey espadín (A. angustifolia haw) como cultivo comercial para abastecer la demanda de materia prima para la producción de mezcal y en ciertos momentos de tequila.

Para el año 2005 en esta actividad se tenia registrada la participación de 4,844 productores que sustentaban 9,100 predios que suman 56,300 ha., mismos que se encontraban destinadas a la recolección y cultivo de maguey. De acuerdo al inventario preliminar del COMERCAM al mes de marzo del 2005, existían 56.8 miles de hectáreas, con una población de 24.127 millones de plantas. La superficie promedio cosechada en los últimos años es de 4,720 ha, la producción anual de maguey mezcalero es de 302 mil toneladas y la producción de mezcal ha llegado a representar 14.9 millones de litros, existiendo una capacidad instalada para envasar 8.8 de lts. Existen 625 fábricas, 80 plantas envasadoras y 130 marcas de mezcal. El valor de las exportaciones ha llegado a 97 millones de dólares, producto de la venta de 4.8 millones de litros de mezcal a Estados Unidos, Inglaterra, España, Italia, Japón, Taiwán y Turquía. Esta actividad genera alrededor de 30 mil empleos, de los cuales 5,270 son directos .

Desde 2001 y como resultado de las políticas implementadas por el estado, fueron creadas las cadenas producto que a la fecha suman más de 20 cultivos constituidos en sistema producto. Para la implementación de dicha política se crearon instrumentos normativos y legales que facilitaron la realización de su actividad productiva. En algunos casos patentes, denominaciones de origen, normas de calidad y reglamentaciones precisas sobre alguno de los procesos productivos, que en su conjunto representan condiciones necesarias para garantizar el funcionamiento homogéneo de un mercado en particular .

Número de fábricas de mezcal y empleos permanentes que generan.

Estado

No. de fábricas

Empleos/año

Participación

Durango 50

500

28.8%

Guerrero

180 900

8.0%

Guanajuato

1 10

0.16%

San Luís Potosí 3

45

0.48%

Zacatecas

8

80

1.28%

Tamaulipas 3

45

0.48%

Oaxaca 380

3,700

60.8%

Total

625 5,270

100.0%

FUENTE: COMERCAM. Diagnóstico de la Cadena Agave – Mezcal. Noviembre de 2004. Citado Plan Rector Sistema Nacional maguey-mezcal, SAGARPA/Tecnológico de Monterrey/INCA rural. San Luis Potosí, 20005. Pág. 29.

A nivel general podemos reconocer que a raíz de la industrialización del tequila, otras bebidas regionales han seguido el mismo rumbo. En la lista, la segunda bebida regional de mayor importancia después del tequila es el mezcal. Siguiendo el modelo de desarrollo que ha implementado la industria tequilera, al domesticar una variedad de agave que resultara más redituable económicamente (Tequilana weber var. Azul), en Oaxaca introdujo una variedad de agave (Angustifolia Haw) la cual en poco tiempo fue poblando prácticamente todo el territorio nacional, no sólo para la elaboración de mezcal sino también para la obtención de mieles y jarabes, industria que recientemente ha iniciado operaciones.

Una vez que estas variedades de agave fueron desarrolladas y adaptadas a todo tipo de climas, la producción el procesamiento de la materia prima, tal pareciera, siguió un curso natural que responde a la lógica de mercado. Aumentar su rendimiento y disminuir sus costos. Sin embargo, un factor que ha empañado el desarrollo de la industria de bebidas alcohólicas en México, ha sido la adulteración de las mismas así como también los altos impuestos que el gobierno ha fijado para estas bebidas .

Al mismo tiempo que un sector de la población ha ido a la par de las propuestas económicas del estado, un grupo considerable de pequeños productores han mantenido sus sistemas tradicionales de producción, desgastándose poco a poco, desapareciendo o bien, adoptando mecanismo de sobrevivencia como por ejemplo la migración.

Introducción del Agave Agave Angustifolia (Espadín) y su cultivo intensivo

Hasta hace un par de años, el cultivo de agave en el estado de Oaxaca había estado ligado a la producción de mezcal, en primer lugar, y a la jarciería en segundo término. A partir de mediados del siglo XX la selección de una sola variedad de agave y su cultivo de manera intensiva, comenzó a generalizarse en todo el territorio, dicha variedad conocida como maguey espadín o angustifolia Haw es un cultivo introducido del cual se desconoce su origen .

En 1952 Gabriel Somera Martínez escribía que:

En Oaxaca, con frecuencia, se cultiva el maguey, pues es muy usado como cerca a la orilla de los caminos, y también entre los espacios de los terrenos de labor, existen especies de maguey de muy buena clase, y estos magueyes cultivados son los que he observado que dan mejor rendimiento. Estos magueyes cultivados son conocidos en sus diversas variedades como: tobasiche, tobalá, cirial, espadín, por lo que rara vez compran maguey.

Para 1970 el censo agrícola, ganadero y ejidal, identificaba como principales productores de maguey a los distritos de Yautepec, Tlacolula, Miahuatlán, Centro y Ocotlán.

TABLA

Estado y Distrito Superficie ocupada en Has. Plantaciones

y dispersos Producción Matas por hectárea

Oaxaca 610.8 1,420.470 173,095 1,611

Yautepec 214.5 443.232 40,238 2,001

Tlacolula 277.6 381,829 78,210 1,245

Miahuatlán 30.9 82,454 10,300 1,859

Ocotlán 14.9 24,168 14,104 977

Centro 43.0 82,085 7,950 1,907

FUENTE: V Censo agrícola-ganadero y ejidal 1970, DGE, 1975.

Sobre otra variedad también cultivada conocida como maguey azul o mexicano, Porfirio Sibaja Barriga anotaba en 1989, que se desconocía el nombre de la persona que lo había introducido en los primeros años del siglo XX, pero era de su conocimiento que la primera plantación se hizo en terrenos de Matatlán, en el distrito de Tlacolula. Al mismo tiempo recalcaba que dicho maguey junto con el espadín habían sido los que han merecido la máxima atención de quienes los cultivan, pues a su juicio, eran esas variedades las que producen piñas de mayor tamaño y presentan mayor concentración de edulcorante. El cultivo de estas variedades, comentaba, se extendieron rápidamente a todas las zona productoras de mezcal como Miahuatlán, Amatengo, la Noria y la Anona del distrito de Ejutla, aunque la mayor concentración del cultivo se dio en los años cuarenta, desde el Portillo de San Dionisio en el distrito de Tlacolula, hasta un poco más allá de la Reforma, en el distrito de Yautepec.

El cultivo de agave en Oaxaca forma parte de la estrategia de los tequileros quienes buscaban asegurar materia prima y aminorar la presión de los productores de agave tequilana, que para esas fechas ya se habían organizado para negociar su precio. Según comenta Cornelio Monterrosa fue en la década de los sesenta, durante el siglo pasado, cuando se inició el cultivo intensivo y extensivo del agave angustifolia en el estado de Oaxaca. Este cultivo que a principios de 1900 se hacía intercalado con otros cultivos anuales como el maíz, frijol y calabaza; pasó de ser un cultivo secundario a ser un cultivo principal, sobre todo en los terrenos de la zona de Yautepec, Tlacolula y en menor medida en Miahuatlán.

El cultivo del agave fue anunciado en sus primeros años por parte del estado, como una estrategia para retener agua y suelo, sin embargo, estudios recientes explican que tal objetivo sólo puede ser alcanzado si el cultivo de agave tiene fines conservacionistas, de lo contrario, el objetivo es productivista (como hasta la fecha ha sido), potenciando la erosivo y desertificación de los terrenos con altas pendientes donde en los últimos años se ha intensificado su cultivo.

El cultivo intensivo de agave en Oaxaca estuvo fuertemente apoyado por programas de gobierno destinados a crear viveros para reproducir la planta, programas destinados a incentivar el cultivo por medio de préstamos bancarios y finalmente con la capacitación técnica para que los productores, en el corto plazo, pudieran hacerse responsables de la reproducción del agave y de esta manera asegurar el éxito del proyecto. El primer programa con tal fin que se encuentra registrado es el Programa de Conservación de Suelo y Agua el cual contó con el apoyo del Banco de Crédito Rural del Istmo (BANCRISA) Suc. “A” Oaxaca, este mismo programa, para 1981, pasó a ser operado por la Dirección General de Desarrollo Agropecuario, Forestal y Pesquero del gobierno del estado hasta finales de esa misma década. Para 1986 dentro de este mismo programa de conservación de suelo y agua, se creó un vivero de maguey en Zimatlan de Álvarez, en Miahuatlán y otro más a un costado del aeropuerto de la ciudad de Oaxaca, en estos viveros se reprodujo maguey Espadín, de Castilla, Sierrudo, Tobalá, Arroqueño, Marteño, Tobasiche, Tripón y Bola.

Para 1983 se identificaban cuatro formas de cultivo de agave angustifolia: a) siembra intensiva y extensiva, b) siembra semi intensiva y extensiva, c) siembra no intensiva y especializada, y d) siembra dispersa y especializada.

El cultivo del agave angustifolia en territorio oaxaqueño, desde sus orígenes, ha estado apoyado por programas gubernamentales establecidos a partir de 1984 durante el gobierno de Heladio Ramírez López, en cuyo sexenio se identificó la producción de mezcal con posibilidades de configurar como una industria, pues para esas fechas la única fuente de ingresos para el estado era el turismo.

Ya para la década de los setenta se distinguían los distritos de Yautepec, Tlacolula, Miahuatlán, Ejutla y Ocotlán como los principales centros productores de maguey en el estado.

En 1983 se reportaba que el cultivo de agave, la elaboración de mezcal y jarcias se realizaba en 146 localidades distribuidas en los distritos de: Sola de Vega, Ocotlán, Ejutla, Miahuatlán, Villa Alta, Tlacolula, Yautepec, Ixtlán y Mixes. En esa misma fecha se empleaban 53 mil familias en esta industria, de ellas 25 mil se dedicaban al cultivo del agave, 19,500 a la elaboración de mezcal, 3,180 a la elaboración de ixtle, 1500 como intermediarios, transportistas y comercializadores y 850 eran envasadores.

En ese mismo, año la superficie sembrada con maguey mezcalero en el estado fue de 6, 726 hectáreas, con una producción anual estimada de 87,120 toneladas y un valor de 24 millones de pesos. Seis años después, para 1989, se estimaba una superficie sembrada de 10, 000 hectáreas.

El cultivo del angustifolia ha aumentado gradualmente (aun cuando ha presentado periodos decrecientes), hasta convertirse en un cultivo más, llegando a ubicarse dentro del grupo de los básicos. Para 1999, sólo en la región del mezcal se encontraban cultivadas 12 mil hectáreas distribuidas en 261 localidades de 69 municipios, de un total de 131.

El número de poblaciones dedicadas al cultivo de agave se ha multiplicado año con año, en gran parte como resultado de los programas gubernamentales que se han incentivado desde el gobierno del estado, por otro lado esta actividad se ha convertido en la principal fuente de ingresos en comunidades del distrito de Yautepec, Tlacolula y Miahuatlán, por lo que a pesar de que en la actualidad la producción de maguey se encuentra pasando por una etapa de sobreproducción y por ende de bajos precios, su cultivo no parece desincentivarse totalmente a pesar de los resultados aportados en el diagnóstico presentado en el 2005, justo cuando inició la caída del precio del agave ante la falta de demanda por parte de las empresas tequileras.

La producción de agave en Oaxaca se vio fomentada también por las constantes crisis de materia prima que tenía la industria tequilera, razón por la cual debían comprar agave en otros estados, aun en aquellos que como en el caso de Oaxaca no se encontraran dentro de la DO del Tequila, al tiempo que compraban variedades distintas al agave Tequilana Azul. En total, dos fueron las crisis en las que la industria mezcalera quedó desprotegida ante la alza de precios de la materia prima como resultado de los precios fijados por los tequileros, que en su desesperación por adquirir la materia prima necesaria para cubrir su demanda triplicaban el precio del agave, dando como consecuencia que la capacidad de compra de los mezcaleros quedaba rebasada, hundiendo a la industria del mezcal en un bache que le costaba años superar y antes de que esto ocurriera nuevamente se producía una crisis en la industria del tequila.

En 1984 entraron al mercado de maguey los tequileros jaliscienses. Gracias a ello, el maguey incrementó sus precios en un 28% en relación a 1983. Jalisco adquirió en ese año un total de 10,000 toneladas, equivalente al 15% de la producción anual magueyera.

En la última crisis de la industria tequilera, los principales estados proveedores de materia prima fueron Oaxaca, Guerrero, Morelos, Yucatán, Chiapas, Tamaulipas, entre otros. En el periodo 1999-2003 se estima que salieron de Oaxaca unas 300,000 toneladas de piñas, provenientes de todas zonas magueyeras, destacando la participación de Yautepec y Tlacolula, donde prácticamente se arrasó con todo el maguey maduro y en desarrollo que había.

Los efectos de la industria del tequila sobre la industria del mezcal son claramente visibles, pues no sólo fijaban precios que los mezcaleros no podían cubrir sino que además modificaron la unidad de medida para la compra de agave, generaron altas expectativas para los productores de maguey, y desencadenaron una recurrente sobre oferta de materia prima, pues el cultivo y venta del agave pareciera haber estado regida por la especulación de los tequileros y los agaveros bajo el consentimiento del estado, pues en vez de planear el cultivo del agave para evitar la sobre oferta, siguió la lógica de demanda de los tequileros provocando periódicamente la confrontación entre los productores de maguey y los de mezcal ante la sobre oferta de maguey y la escasa demanda de materia prima por parte de los mezcaleros.

Como afectados indirectos en la comercialización de mezcal, pedimos a los mezcaleros de Matatlán que digan lo que están vendiendo, si es aguardiente, mezcal adulterado o es mezcal tradicionalmente reconocido que ha ganado tanta fama como un producto de calidad. Porque si en Matatlán son 1, 000 familias que se afectan directamente con la caída de las ventas, en el estado somos más de 10, 000 familias que salimos perjudicadas.

Es importante considerar que actualmente la densidad de agave por hectárea está entre las 2000 y 2500 plantas, sin embargo por el tipo de tenencia que predomina en el estado de Oaxaca, la gran mayoría posee menos de una hectárea y solo algunos poseen mas de 5 cifra que no se comparan con los cientos de hectáreas que un productor de maguey posee en la zona tequilera. Aquí mismo es importante señalar que las diferencias existentes entre los estados que conforman la denominación de origen de mezcal van desde las características de la tenencia de la tierra, el cultivo del agave y los sistemas de producción y comercialización, pues los estados de Zacatecas, Tamaulipas y San Luís Potosí producen el mezcal en cascos de haciendas y los volúmenes de producción así como la tecnología que usan supera en mucho los sistemas tradicionales que imperan en algunas regiones de los estados de Guerrero y Oaxaca.

Según los datos aportados por la Secretaría de Agricultura, Ganadería Desarrollo Rural Pesca y Alimentación (SAGARPA), en el periodo 1990-2000, podemos identificar que de 1990 a 1994 se da un crecimiento paulatino en el cultivo del agave, el cual disminuye y se mantiene así durante el periodo 1995-1996, dándose un aumento en el cultivo durante el año 1997, cayendo drásticamente en más de un 60% en el periodo 1998-1999, años previos a la última crisis de agave reportado en la industria tequilera. Como consecuencia de la demanda de agave a partir del año 2000, el aumento de la superficie sembrada es de más de un 50% (ver tabla IX).

TABLA . Situación regional del agave mezcalero (estado de Oaxaca)

Año Superficie sembrada Ha. Superficie cosechada Ha Rendimiento Ton/Ha Producción Ton.

1990 10 850 3 870 66.02 255.500

1991 12 372 3 480 68.04 236.778

1993 13 390 4 456 64.50 287.412

1994 13 200 4 350 65.22 283.725

1995 10 500 2 610 56.05 146.300

1996 10 500 2 610 56.05 146.300

1997 12 100 3 260 56.84 185.300

1998 4 100 4 100 64.14 263.300

1999 3 580 3 220 67.45 217.200

2000 10 500 3 300 62.27 205.500

FUENTE: Anuario estadístico SAGARPA.

Un dato que puede ayudarnos a interpretar el constante aumento y disminución en la superficie cultivada de agave en el estado de Oaxaca, es el que hallamos en los programas gubernamentales, mismos que han generado incentivos económicos para el cultivo del agave, por ejemplo: en 1994 el gobierno del estado de Oaxaca anunció una inversión de $275, 000.00 para apoyar a la agroindustria del maguey y del mezcal, dicha inversión consideraba la instalación de un centro de acopio, homogeneización y envasado de mezcal denominado “mixtlán”, con capacidad para procesar 3 millones de litros de mezcal al año. Los palenques que surtirían a esta empresa estaban agrupados en diversas organizaciones productoras de mezcal que generarían la producción catalogada por la Secretaría de Desarrollo industrial y Comercial (SEDIC), actualmente Secretaría de Economía Estatal, como “envasado por empresas locales” y “consumo a granel” y que darían un total de 2, 600 litros de mezcal en el año de 1993.

Como resultado de este proyecto se formaron en todo el estado un total de ocho Asociaciones Rurales de Industrialización Comercial (ARIC), las cuales funcionaron por un corto periodo generando grandes expectativas en los productores quienes rápidamente adquirieron el conocimiento sobre la reproducción y cultivo del maguey espadín además de sentirse seguros sobre la venta de su mezcal. Actualmente las ARIC han desaparecido pero al parecer una de las marcas generadas en esa época, Mezcal Encantado, sigue envasando y comercializándose sobre todo en Estado Unidos.

Otra experiencia que es importante rescatar es la de Santa María Ecatepec, que 1986, con apoyo del Centro Coordinador del Instituto Nacional Indigenista (INI), formó un grupo de trabajo en San Bartolo Yautepec para construir un vivero y reproducir el agave espadín. El INI pagó los cursos de capacitación y los materiales para construir dicho vivero, con lo que esta zona en el futuro se convirtió en la principal proveedora de maguey en el estado.

El cultivo intensivo del maguey espadín, como ya hemos mencionado, se ha concentrado en los distritos de Yautepec, Matatlán y Miahuatlán, los cuales se encuentran dentro de la región de Valles Centrales y Sierra Sur, retomando los datos de la SEDAF y haciendo una comparación entre ambos distritos en el periodo 1987-1993, podemos observar un constante aumento y disminución en ambos distritos coincidiendo la disminución de uno con el aumento del otro, partiendo la Sierra Sur en 1987 con 30 hectáreas para cerrar en 1993 con 136.5, mientras que en Valles Centrales la historia es a la inversa inicia con 204.5 hectáreas y termina con 64.5, lo anterior se puede explicar con el proceso de cultivo intensivo y extensivo que por esas fechas se instaló en la región de Yautepec y Miahuatlán, ubicados en la Sierra Sur; mientras que el cultivo intensivo en los Valles Centrales se concentra en el distrito de Tlacolula (ver tabla X).

TABLA

HECTÁREAS CULTIVADAS CON AGAVE ANGUSTIFOLIA

REGIÓN 1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 TOTAL

Sierra Sur 30 248 183 207 131.75 54.75 136.5 998

Valles centrales 174.5 181 230.3 105 150 123.37 64.5 1028.6

TOTAL 204.5 429 413.3 516.5 717.75 591.42 201 2 026.6

FUENTE: Elaboración propia con datos de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Forestal.

En su último informe de gobierno (1998), Diódoro Carrasco Altamirano expresaba que el cultivo de maguey ocupaba el 5º lugar en producción obtenida por ciclo agrícola en comparación con otros cultivos, mientras que comparado con los productos industriales ocupaba el segundo lugar después de la caña de azúcar estando por encima del café oro.

En el diagnóstico sobre la cadena maguey-mezcal presentado en el 2004 por la COMMAC, el inventario magueyero de la Región del Mezcal, experimento un enorme crecimiento en el periodo 1999-2004; En 1999 el ICAPET (Avances y tendencias del binomio Agave-Mezcal 2000) contabilizó 11, 329,491 plantas en la Región del Mezcal, que comparadas con el inventario magueyero de 2004 era de 36, 827,831 plantas, representando un incremento quinquenal del inventario del 225 %.

TABLA INVENTARIO MAGUEYERO SEGÚN DISTRITOS (No. de plantas)

Distritos No. plantas / Loc. Encuestadas No. Plantas / Loc. No encuestadas Total plantas

TLACOLULA 19.536.717 720.061 20.256.778

YAUTEPEC 12.057.400 695.619 12.753.019

MIAHUATLÁN 368.409 287.819 656.228

EJUTLA 159.883 159.883 479.649

SOLA DE VEGA 1.176.000 339.230 1.515.230

OCOTLÁN 243.800 60.950 304.750

ZIMATLÁN 264.000 36.000 300.000

TEHUANTEPEC* 488.850 73.327 562.177

TOTAL 34.295.059 2.372.889 36.827.831

*Nota: Las localidades visitadas de Tehuantepec son limítrofes con Yautepec y geográficamente podrían considerarse de este distrito.

Ahora bien, sobre la distribución de los productores de maguey y mezcal, en lo que se considera como la región del mezcal para el caso oaxaqueño, podemos identificar que los distritos que concentran el mayor porcentaje de participación dentro de la industria son Tlacolula, Yautepec y Miahuatlán (ver tabla XIII).

TABLA

DISTRITO

TOTAL HABITANTES

PRODUCTORES DE MAGUEY Y MEZCAL POBLACIÓN DIRECTAMENTE INVOLUCRADA

% DEL TOTAL

(X DISTRITO)

TLACOLULA 100781 6989 34945 34.7

EJUTLA 42710 1226 6130 14.4

MIAHUATLÁN 129657 1815 9075 7

YAUTEPEC 33044 2161 10805 32.7

SOLA DE VEGA 64303 1146 5730 8.9

OCOTLÁN 66639 301 1505 2.3

ZIMATLÁN 53611 266 1330 2.5

GRAN TOTAL 490,745

13,904

69,520

La última crisis de materia prima en la industria tequilera en el año 2000 fue un espejismo para los agaveros que con la esperanza de volver a repetir las ventas estratosféricas sembraron grandes cantidades de agave, sin considerar que los tequileros modificarían nuevamente su norma y que para el 2005 la historia se invertiría. Desde 2005 y hasta la fecha cientos de miles de plantas se encuentran muriendo en el campo sin poderse transformarse en mezcal, las presiones ejercidas por parte de las organizaciones de la zona de Yautepec, principalmente, no se han dejado esperar sin lograr por ello una solución de fondo pues la demanda de materia prima por parte de los mezcaleros no logra cubrir la sobre oferta de agave.

Desequilibrio ecológico derivado del cultivo intensivo del maguey espadín

Tal como ya lo hemos anotado en párrafos anteriores, una de las consecuencias generadas por cultivo intensivo del maguey espadín ha sido la tala de la selva baja caducifolia ubicada en la zona de Yautepec y algunas comunidades del distrito de Tehuantepec. Esta actividad ha sido potenciada tras la fuerte demanda de maguey que había hecho la industria tequilera.

A mas de diez años de que la selva baja comenzó a ser deforestada, hasta hace un par de años se presentó el primer trabajo realizado para analizar el impacto negativo en los ecosistemas de la zona, desencadenando un desastre ecológico que no genero el éxito económico que se esperaba, pues cientos de hectáreas fueron taladas para sembrar agave, mismo que mas de diez años después sigue muriendo lentamente tras la caída del precio y la falta de los compradores tequileros, al mismo tiempo que se siguen ideando programas para seguir incentivando el cultivo intensivo del maguey espadín en todo el estado, sin contar con un plan de manejo forestal para el caso del distrito de Yautepec.

En el caso de las especies domesticadas como el Angustifolia, ésta se cultiva en altitudes promedio de los 400 hasta los 1500 msnm, a partir de su propagación por medio de los programas gubernamentales, esta variedad se puede encontrar en todo el estado y gran parte de la república mexicana, lo que en el caso de Oaxaca ha dado como consecuencia serias afectaciones a determinados ecosistemas y sobre todo a la diversidad biológica.

Con respecto a este punto dice Garnica:

El monocultivo de maguey espadín se hace desde los valles de Mitla, laderas y cerros de Totolapan, Zoquitlán, el Camarón, San Carlos, Río Hondo, La Reforma y rancherías intermedias que abarcan una superficie aproximada de 400, 000 hectáreas, en esta superficie se incluyen los ecosistemas de selvas secas, encinares, pinares, pino-encino, bosque mesófilo, bosque tropical subcaducifolio y sus mezclas.

El impacto ecológico del que hacemos mención, en parte ha sido generado a través de la creación de nuevas áreas, la mayoría sin vocación para el cultivo del maguey, mismas que fueron incorporadas al subsistema agave del estado de Oaxaca, lo que a partir de 1980, una vez difundido su cultivo, se produjera también una problemática de fenómeno erosivo.

Sobre este punto, tenemos que las razones por las cuales el cultivo del agave crea serios problemas de erosión se deben a las siguientes causas:

- Los terrenos en que se encuentran los cultivos mencionados, normalmente presentan pendientes superiores a los 15º e incluso rebasan los 45º.

- El cultivo mismo de agave actúa como un cultivo de escarda y la práctica cultural de deshierbe impide la aportación de materia orgánica al suelo.

- La forma de plantación por lo general no toma en cuenta ni las curvas de nivel ni la pendiente del terreno.

- Los cultivos comerciales de estas plantas generalmente son mono específicos, coetáneos y casi nunca se les asocia, lo que ocasiona a corto plazo que agentes tales como la lluvia y el viento actúen deliberadamente sobre el suelo.

Finalmente, el incremento en la superficie plantada de maguey trajo beneficios económicos para los productores, sin embargo dicho beneficio comparado con los problemas de afectación a los recursos naturales, la erosión, la llegada de nuevas plagas, las enfermedades del cultivo y en general el riesgo ecológico de un número mayor de áreas en el estado .

Los agaves silvestres

El género agave se encuentra desde las zonas áridas y semiáridas de México y Norte América, su aparición inicia por el noroeste hasta UTA y por el noreste hasta Maryland en Estados Unidos, y culmina hasta Colombia. En el trabajo que Berger realizó en 1915, propone que México es el centro de origen del género en cuestión.

De las aproximadamente 200 especies de agave existentes en América, 150 se distribuyen en México, lo que representa un 75% del total, sin embargo; de esas, el 64% se caracterizan endémicas con un total de 104 especies de la población existente. En el estado de Oaxaca se encuentran 58 especies que equivalen al 25% de la población existente en México, y de esas, 13 especies son endémicas lo que equivale al 19% del total del estado, tal como lo podemos ver en la siguiente tabla en la que aparece la concentración de agavaceas en el país.

A pesar de que el cultivo y uso de maguey espadín en la industria del mezcal se ha generalizado, existen aún comunidades que cultivan y cosechan otras variedades nativas de maguey para elaborar mezcal.

Investigaciones de campo realizadas por el Centro de Posgraduados del Instituto Tecnológico de Oaxaca (ITO) en décadas pasadas y las que están siendo llevadas actualmente por el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), muestran que la riqueza de especies y variedades empleadas es mucho mayor, documentándose hasta el momento ocho especies, más 17 formas morfológicas diferentes detectadas sólo para la región del mezcal de los Valles Centrales en Oaxaca.

Al mismo tiempo, la importancia de los grupos sociales que han empleado el agave se ve reflejado en la domesticación de algunas variedades silvestres así como la evolución y mejora de las mismas. Podemos decir que el agave muestra la capacidad de observación de las sociedades precolombinas pues no sólo identificaron sus usos, la época de floración, la edad en que lo hacen y las variaciones entre unas y otras, con lo que perfeccionaron cada uno de sus usos. Este conocimiento almacenado durante siglos, parece haber iniciado la etapa regresiva, en tanto que con el desplazamiento de las variedades silvestres se pierde el conocimiento de su cultivo, cuidado y aprovechamiento al mismo tiempo que se expone a estas variedades a la extinción.

Un resultado que puede calificarse como negativo dentro del proceso del cultivo del agave, es el desplazamiento de las variedades silvestres por el agave angustifolia. Sobre todo en la zona de Yautepec han sido desplazadas casi todas las variedades anteriormente usadas para la elaboración de mezcal. Por fortuna, aún se pueden encontrar en estado silvestre algunas de ellas.

Una situación peculiar que vale la pena resaltar, es la posición encontrada que presenta la academia frente a las políticas públicas implementadas por el estado con respecto al cultivo del agave, pues mientras el estado ha fomentado el cultivo del agave a costa del desplazamiento de otras variedades, el sector académico ha señalado la necesidad e importancia de rescatar las variedades silvestres, inclusive el grupo de especialistas del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) propone integrar variedades distintas al espadín en los programas de fomento al maguey mezcalero y no seguir dependiendo de una sola especie por el riesgo que ello puede representar ante una plaga para la que no se encuentran preparadas las otras variedades. Esta es una forma directa de aprovechamiento de la diversidad genética resguardada en el banco de germoplasma, en beneficio de los productores de maguey mezcalero de Oaxaca.

La importancia del cultivo de los agaves silvestres no había sido considerada sino hasta hace un par de años cuando, a partir del estudio de las variedades que requieren de manejo y cuidado especial, y que necesitan de la implementación de estrategias de conservación in situ y ex situ, por encontrarse en forma localizada y en poblaciones bajas como por ejemplo los agaves: Mexicano (Agave rhodacantha Trel.), Sierra Negra (Agave americana L. var. Oaxaquensis Gentry), Arroqueño (Agave americana L. var. Americana), cincoañero (Agave aff. Angustifolia Haw), Cuishe (Agave sp), Coyote (Agave americana L.), Mexicano sin espinas (Agave aff. Angustifolia Haw), maguey de campo (Agave sp.), Tobasiche (Agave sp.), Pelón o liso (Agave Angustifolia Haw), maguey caballo (Agave sp), y Mexicano penca angosta (Agave sp.). El resto no presenta riesgo, pues se encuentran poblaciones suficientes.

Según los datos aportados por el I censo de la industria del mezcal, realizado en 1999, para esa fecha en el estado de Oaxaca se encontraban cultivadas 11 756 hectáreas con diferentes variedades de maguey mezcalero, distribuidas en 250 comunidades de la región de los Valles Centrales, Sierra Sur, Sierra Norte.

En dicho censo los resultados arrojados reportan que de 23 variedades identificadas, el distrito que contaba con mayor número de especies era Ejutla (19) seguido de Sola de Vega y Yautepec (12), Ocotlán (10), Miahuatlán y Tlacolula (9) y Zimatlán (8).

La asimilación del agave espadín por parte de las comunidades magueyeras y mezcaleras se debe a tres condiciones que en toda industria son elementales; ciclo corto de aprovechamiento, alto rendimiento y alta eficiencia en la propagación. En este sentido, el hecho de que el agave espadín sólo tarde de 5 a 7 años para llegar a la edad adulta ha sido la fortaleza de esta variedad para desplazar a las otras variedades que tradicionalmente se empleaban para elaborar mezcal, pero el tiempo que tardan para llegar a la edad adulta es dos o tres veces mayor, pues por ejemplo en la gran mayoría de los agaves de tallo, el tiempo es de entre 10 y 12 años mientras que en variedades de piña como el Arroqueño, el tiempo aumenta a 16 o 20 años, por lo que a pesar de ofrecer mezcales con mejor sabor y aroma que los producidos con espadín, sus ciclos vegetativos los hacen incompetentes en una lógica de producción como la que el estado ha propuesto.

Según datos presentados en el diagnóstico del sistema producto maguey-mezcal (2004), se identifican cinco variedades de agave cultivado, el distrito que más variedad de agaves cultiva es Sola de Vega, seguido de Ejutla y Miahuatlán, distritos que junto con el de Ocotlán forman parte de lo que nosotros llamamos la región tradicional.

TABLA

COMPOSICIÓN DEL INVENTARIO MAGUEYERO POR DISTRITO, SEGÚN ESPECIES Y VARIEDADES

DISTRITO Espadín

% Mexicano

% Barrilito

% Cirial

% Penca Verde

% Otros

% Total

%

TLACOLULA 98.6 0.6 0.6 0 0 0 100

EJUTLA 30.1 33.3 0 13.6 0 23.0 100

YAUTEPEC 88.0 0 0 0 0 12.0 100

MIAHUATLÁN 61.6 6.3 0 29.7 0 2.4 100

ZIMATLÁN 8.9 0 0 0 71.6 19.5 100

OCOTLÁN 93.1 0 0 3.9 0 3.0 100

SOLA DE VEGA 38.6 16 15.6 0 0 29.8 100

Fuente: Sistema – Producto Maguey – Mezcal 2004

Ahora bien, las variedades que considera este diagnóstico son las mismas que al final del documento proponen reproducir y cultivar con fines industriales, es importante señalar que la tendencia que se vislumbra en este documento es la de irradiar la actividad industrial hacia los distritos de Ejutla y Miahuatlán, lo que pondría en riesgo a esta región que es la más rica en biodiversidad de agavaceas, pues si recuperamos la experiencia tenida en la zona de Yautepec con el cultivo del espadín, el escenario no parece ser muy alentador.

Sobre la utilización de variedades que se reproducen de manera natural, se tienen otras especies de agave silvestres que se aprovechan: A. Potatorum (maguey Tobalá), A. Americana americana (maguey arroqueño), A. Americana Oaxaquensis (maguey sierrudo), A. Carwinski (cirial), A. Rodacanta (mexicano), barrilito, pelón verde, tepextate etc., pero debido a la intensidad de su aprovechamiento, así como a su desplazamiento por plantaciones de A. Angustifolia, el número de individuos es escaso y en riesgo de desaparecer.

Una de las principales razones por las que estas variedades han sobrevivido a la expansión del espadín, es que muchos de los palenqueros de la zona siguen cultivando su propio maguey ya que su sabor y aroma son altamente apreciados en estas regiones con lo cual la región sur se ha convertido en el banco genético y cultural para el futuro del mezcal, a menos que las nuevas propuestas por parte del Consejo Oaxaqueño de Maguey y Mezcal A. C. (COMMAC) y por ende de los gobiernos estatal y federal, inicien una tarea de reconversión de las tradiciones culturales de estas comunidades para desplazar a las variedades de maguey silvestre. Podemos mencionar por lo menos dos comunidades de esta región en la que la reproducción de magueyes semi cultivados y silvestres ha cobrado gran importancia en los últimos años, estas comunidades son las pertenecientes al distrito de Sola de Vega; la de San Agustín Amatengo en Ejutla de Crespo y, muy recientemente, la de Santa Catarina Minas en Ocotlán.

Algunas de las comunidades que hemos mencionado cuentan con viveros establecidos en los que reproducen el maguey por medio de semillas, y otras sólo reproducen las especies por medio de hijuelos haciendo una selección de la variedad y agave de mejor tamaño y rendimiento, con lo que la selección que se hace es una forma empírica de mejorar las variedades de agave que poseen. Hasta la fecha ninguna comunidad cuenta con un plan de manejo forestal no maderable para el aprovechamiento de los magueyes silvestres, dicho plan sirve como instrumento técnico para determinar la cantidad de individuos a explotar cada año protegiendo la reproducción natural de la especie y su conservación.

Finalmente el Consejo Oaxaqueño de Maguey y Mezcal A. C. (COMMAC) ha retomado la intención de reproducir otras variedades de agave distintas al espadíntal como se propuso en la década de los ochenta, para lo cual ha propuesto la creación de almácigos, lotes de reproducción y viveros de alcance regional con un volumen inicial de propagación anual de 200,000 plantas cada uno. En total se establecerán cinco los cuales se ubicaran en sitios estratégicos de la región del mezcal, con el objeto de propagar y desarrollar material vegetativo de agaves mezcaleros, cultivados (MC) y silvestres (MS) —ver tabla XVI—, que posteriormente serán distribuidos entre los productores de las localidades magueyeras dentro de su área de influencia. De concretarse tal proyecto, se esperaría que el volumen de individuos de las otras variedades sea aceptado por los productores de maguey para sembrarlo en sus terrenos. Cabe señalar que en dicho diagnóstico se menciona que el cultivo de estos otros magueyes tendrá fines comerciales utilizándose básicamente para la producción de mieles y jarabes, inulinas y esteroides. Aunque posteriormente se espera que estas comunidades se especialicen en la producción de mezcal obtenido de estas especies y variedades, lo que redundará en una gran ventaja comercial y económica para los productores, para la Región y para la Entidad.

El reto de los productores radicara en algunos casos en recuperar el conocimiento perdido ante la instauración del monocultivo y el mayor reto del estado y de las instituciones correspondientes es la de crear un marco legal que permita a los productores diferenciar sus productos entre si a partir de la diversidad de agaves y sistemas de producción bajo los que se fabrica la bebida, con lo que se esperaría la producción de mezcal vuelva a ser una actividad económica redituable que incentive a las nuevas generaciones a conservarla, de lo contrario, su destino será la desaparición de los sistemas tradicionales y el afianzamiento de la industrialización, lo que representaría una grave perdida en términos no solo biológicos sino culturales, en tanto que el mezcal forma parte del patrimonio cultural intangible de nuestro país, además del desplazamiento de cientos de familias que aun subsisten bajo esta actividad.


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