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RETOS Y PERSPECTIVAS DEL SISTEMA POLÍTICO CUBANO

Erick Néstor Paz Chaveco y José Augusto Ochoa del Río




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2.4 Retos y Perspectivas del Sistema Político Cubano

En el desarrollo de los diferentes epígrafes se han dado a entender algunas deficiencias del Sistema Político Cubano, que, en aras de una mejor comprensión, se abordan, con más detalle en este epígrafe final.

En el último lustro dos intervenciones signaron el decursar de la vida política de la nación cubana para los próximos años. La primera la muy mentada y conocida intervención del 17 de Noviembre del 2005 en el Aula Magna de la Universidad de la Habana por parte del entonces Presidente de los Consejos de Estado y de Gobierno, Fidel Castro Ruz. En la cual nuestro eterno Comandante, expresó cuestiones, que, muchas de ellas manejadas ya por la opinión pública, no eran objeto de debate. Como por ejemplo, si podía ser reversible nuestro proceso revolucionario por errores propios. La segunda, también muy publicitada, el discurso del hoy Presidente de los Consejos de Estado y de Gobierno, Raúl Castro Ruz, el 26 de Julio de 2007, harto conocido y debatido por nuestra sociedad, como parte de un amplio proceso de crítica y autocrítica, no ajeno al sistema.

Las tendencias que se han ido configurando con la nueva coyuntura nacional a raíz de los últimos cambios en los sujetos del poder, permiten caracterizar su posible dinámica de retos en las siguientes hipótesis:

• Mantenimiento del partido único, aunque con un funcionamiento cada vez más plenamente democrático en su vida interna, una interacción más dinámica de las bases populares, militantes y no militantes, en sus políticas y un mayor pluralismo en sus filas.

• Mayor peso de los órganos representativos del Poder Popular en la dirección política a todos los niveles.

• Conciliación interna de los intereses de las Organizaciones no Gubernamentales, asociaciones sociales, profesionales, culturales, religiosas con los de la Revolución, y su proyección en la sociedad.

• Mayor diversificación de los medios de difusión, manteniendo en control del Partido y el Estado sobre los principales órganos masivos, y ampliándose los medios controlados por instituciones, organizaciones sociales y otras organizaciones no gubernamentales.

• Perfeccionamiento de los mecanismos electorales de acceso a los órganos del Poder Popular, buscando una mayor influencia y presencia de los distintos sectores de la sociedad cubana en los órganos representativos del Poder Popular, incluida la Asamblea Nacional; y de retroalimentación de estos con la población.

• Crecimiento del rol y la voz de los sindicatos en la vida del país, incluido el sector mixto de la economía.

• Aumento de la cultura política y jurídica en el país. Que redundan en una mayor y mejor participación de la Sociedad Civil en los distintos procesos políticos que se llevan a cabo.

Cada uno de estos retos, definidos por los autores requiere de una explicación más profunda.

• Mantenimiento del partido único, aunque con un funcionamiento cada vez más plenamente democrático en su vida interna, una interacción más dinámica de las bases populares, militantes y no militantes, en sus políticas y un mayor pluralismo en sus filas.

Nadie osaría discutir que el partido único en Cuba ha jugado un rol determinante dentro del sistema, no solo de influencia, sino, como ya se dijo, determinante. Las relaciones Partido-Estado en Cuba son casi tan polémicas como las ya definidas entre el Estado y la Sociedad Civil, o entre el Sistema Político y esta última.

Doctrinalmente el partido, en tanto organización política está un eslabón más abajo que el Estado; teniendo en cuenta que este detenta el Poder Público Político. Pero Constitucionalmente el PCC es la “(…) fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado (…)”, por lo que cabría hacerse las siguientes preguntas: ¿es este un órgano del Estado, como lo ve la mayoría de la población?, ¿está por encima de los órganos del Estado, con lo que se quebraría el Estado de Derecho y la veracidad de que son los órganos representativos los que dirigen la nación?

La primera interrogante es de fácil respuesta: no, no es el PCC un órgano del estado, no tiene potestad ejecutiva, ni judicial, ni de defensa, ni fiscal, y mucho menos legislativa. Pero en esta última es donde más influye, y lo hace de una forma que, a criterio de los autores, a dejado al Estado más de una vez, esperando la reacción del PCC ante un acontecimiento circunstancial. Tomemos varios botones de muestra:

- Todo este proceso de transformación de las instituciones políticas, de creación de otras no existentes y de perfeccionamiento y consolidación del sistema político cubano fue designado por el I Congreso del PCC (1975) mediante el término de "institucionalización política". Un acuerdo del PCC abordaba la conveniencia de generalizar la experiencia matancera sobre los órganos del Poder Popular.

- El proyecto de Constitución, fue aprobado en el Primer Congreso del Partido, cuya resolución estableció la celebración de un referendo popular para su aprobación definitiva.

- Es el Pleno Extraordinario del Comité Central del PCC de febrero de 1990 que plantea la conclusión acerca de que "han madurado las condiciones para abordar en términos prácticos y concretos el perfeccionamiento del sistema político e institucional del país".

La segunda de las interrogantes es mucho más compleja. Está claro que el Partido en Cuba, no juega un papel electoral, ni de acceso al poder. Pero interpretando declarativamente el texto supremo se deduce que es el PCC una fuerza superior a los órganos del Estado, y la práctica lo ha demostrado, más allá de que no tenga Poder Público Político, realmente no importa tenerlo si este obedece los designios del Partido.

El propio Profesor Julio Fernández Bulté, en su libro de Teoría del Estado y el Derecho critica el hecho de que el parlamento no tenga un plan legislativo y sugiere que el mismo se elabore sobre la base de un orden de prioridad, estableciendo en primerísimo lugar todo lo que se derive de “los acuerdos de los Congresos del Partido o de los Plenos del Comité Central”, y colocando en un segundo orden algo de tal vital importancia como “las disposiciones complementarias de la Constitución” , que dicho sea de paso, no están acabadas.

Otro autor cubano de gran relevancia, la Dra Marta Prieto Valdés ha querido dejar sentada la diferencia sustancial entre Gobierno, Estado y Dirección Política. La doctrina toca con mucha claridad este tópico, pero en la práctica el PCC no solo ejerce dirección política, y es este quizás uno de los mayores inconvenientes que presenta la implementación del sistema.

Otro tema a debatir es la aceptación del pluripartidismo. Está muy claro que, por múltiples razones, sería un suicidio aceptarlo. Además de que, como nuestro sistema electoral no se mueve por la palanca de los partidos, cuestión esta muy atinada, sería inoperante en la práctica, quedando esto entonces para una dirección política que quedaría fraccionada y confusa.

Otro elemento a destacar es el hecho de que ante una situación excepcional y la activación de los Consejos de Defensa, a niveles locales es el Primer Secretario del PCC de la localidad el que asume la máxima dirección del mismo. Si a nivel nacional es el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministro, es incoherente que en las localidades una organización política asuma el Poder Público Político. Más aún en una situación excepcional, en donde se restringen derechos de los ciudadanos, por una cuestión lógica.

• Mayor peso de los órganos representativos del Poder Popular en la dirección política a todos los niveles.

Como ya dijimos la dirección política está en manos del PCC, pero no sería descabellado darle más participación de este tipo, a los órganos representativos, que son en definitiva por los que vota la población. En la mayoría de los países del mundo la política discurre tras los telones del parlamento, fundamentalmente. Esto responde a que en ellos quiénes están representados no son precisamente los ciudadanos, sino los partidos; en lo que se ha dado a llamar Partidocracia o Democracia de Partidos . Pero esto no es óbice para que, aún cuando en el sistema cubano no sean las distintas posturas políticas las que estén representadas, este no dedique más tiempo, precisamente a las distintas posiciones, que desde el punto de vista político, se pueden adoptar. Tal parece que en materia de política no hay nada que discutir. Y de esta manera los órganos del Poder Popular se dedican más a la tarea administrativa y ejecutiva, que al pleno ejercicio de la política.

Es entendida también ampliamente la diferencia entre pluripartidismo y pluralismo político. No es necesario el primero para que se de el segundo, como quieren que crea Cuba desde el exterior. Pero para que el pluralismo tenga efectivo ejercicio el partido debe cumplir con las palabras del ya citado, Prof. Bulté: “El partido no se estructura ni puede hacerlo por métodos de ordeno y mando, por el autoritarismo y por el voluntarismo, sino que tiene que atenerse a los sagrados principios del centralismo democrático y en sus relaciones con el resto de la sociedad, el partido debe guiarse por el principio de salvar siempre la unidad y mantener el mayor respeto a los intereses y puntos de vista de todos los sectores y segmentos sociales”.

• Conciliación interna de los intereses de las Organizaciones no Gubernamentales, asociaciones sociales, profesionales, culturales, religiosas con los de la Revolución, y su proyección en la sociedad.

Hasta que punto las organizaciones sociales han podido conciliar los intereses de sus sectores con los de la Revolución, es un problema a resolver. Generalmente los primeros han quedado a la saga. Hay organizaciones que desde ese punto de vista siempre van a defender la Revolución, por encima de un grupo o sector, porque, como se decía en el primer epígrafe de este capítulo, son más organizaciones políticas, que sociales. Y el ejemplo claro son los Comité de Defensa de la Revolución.

Otras, en tanto tienen una historia anterior al proceso, o por su propia naturaleza, en ocasiones han convertido sus congresos o reuniones en verdaderos espacios de debate, incluso de temas políticos, cumpliendo así la máxima de que respondan a los intereses de su sector. Pudiéramos citar los casos de la FEU, la UNEAC y las organizaciones religiosas.

Sin embargo la mayoría de estas organizaciones responden incondicionalmente a la Revolución. La idea no es que se opongan a ella. Sería ilógico. Pero si que cuando los intereses de su sector tengan divergencia con acciones del Estado, o del Partido, pues se puedan conciliar, y no acatar sin debate siquiera.

• Mayor diversificación de los medios de difusión, manteniendo en control del Partido; y dándole más prominencia al Estado, sobre los principales órganos masivos, y ampliándose los medios controlados por instituciones, organizaciones sociales y otras organizaciones no gubernamentales.

Este es uno de los retos fundamentales del sistema. Los medios de difusión en Cuba, salvo en estos momentos en los que ha habido una apertura al debate y la crítica mesurada, no han estado al nivel de lo que las circunstancias han requerido. Cuestión aceptada por muchos entes políticos y estatales .

Uno de los mayores problemas radica en que el Estado cubano no tenga un órgano de presa oficial. Y esto redunda en el desconocimiento de gran parte de la población de la labor de los órganos del estado. Sino piénsese en cómo valorar la labor de un diputado o de un ministro, y se caerá en imprecisiones y desconocimiento general.

En los últimos años se han dado algunas opiniones sobre la propiedad cooperativa en Cuba. En la Constitución está aceptada para el sector agropecuario solamente. Sería atinado en pensar en formas de propiedad cooperada para el manejo de algunos medios de difusión. Y, como se dijo anteriormente, ampliar aquellos que se encuentran en manos de las organizaciones sociales y otras no gubernamentales.

• Perfeccionamiento de los mecanismos electorales de acceso a los órganos del Poder Popular, buscando una mayor influencia y presencia de los distintos sectores de la sociedad cubana en los órganos representativos del Poder Popular, incluida la Asamblea Nacional; y de retroalimentación de estos con la población.

Este reto presenta una ramificación importante. La primera parte referida al mejoramiento de la labor de las comisiones de candidatura. Abordadas más adelante. La segunda en el sentido de buscar un mejor equilibrio territorial en el órgano supremo del Estado. En todo el mundo es aceptado el principio de residencia territorialidad para elegir a los representantes de la nación. En Cuba, no lo tenemos regulado constitucionalmente, y por ende, no es de obligatorio cumplimiento. Así hay muchos actores políticos que representan lugares en donde no viven; y aún cuando pudieran tener un mayor o menor contacto con sus electores. Está claro que no es lo ideal.

Por otra parte las asambleas de rendición de cuentas del delegado municipal con sus electores deben perfeccionarse, y más importante aún, regularse también rendiciones periódicas de los delegados provinciales y diputados. Buscando un mayor acercamiento de estos con la población. Estas reuniones se realizan pero no tienen una periodicidad y generalmente se convierten en formalidades políticas.

• Crecimiento del rol y la voz de los sindicatos en la vida del país, incluido el sector mixto de la economía.

En una reciente opinión vertida por un ciudadano en el diario Granma, en la sección Cartas al Director, se decía que no nos sentimos dueños de los medios fundamentales de producción. Lo mismo, increíblemente, pasó desapercibido para la opinión pública cubana y para los medios oficiales. La población no se siente dueña, tal como lo establece el magno texto, de los mencionados medios. Y quizás ahí haya uno de los resquicios por donde se cuela la corrupción. La propiedad social, en la práctica, se entiende como propiedad estatal, en tanto en el mismo texto se dice que el Estado administra la propiedad socialista de todo el pueblo.

Para revertir esta situación los sindicatos deben ampliar su radio de acción, e imbricarse más con la administración. En el sector mixto de la economía se han perdido algunos derechos de los trabajadores, o limitado, que deben recuperarse.

• Aumento de la cultura política y jurídica en el país. Que redundan en una mayor y mejor participación de la Sociedad Civil en los distintos procesos políticos que se llevan a cabo.

Los desafíos que tiene por delante el sistema político cubano, como es posible advertir, no pueden ser resueltos de manera administrativa ni reduciendo la política al discurso y la movilización. En Cuba, como en cualquier país, el ámbito de la política rebasa estos espacios y mecanismos. Apreciar la naturaleza del consenso es un problema fundamental para entender el curso de la política en su múltiple interacción con la sociedad. En las nuevas condiciones, la ideología desborda el discurso e invade el contexto de las relaciones sociales a nivel global. En términos políticos, no se advierten signos fehacientes de ruptura del consenso, ni la emergencia de una conciencia pública que favorezca la quiebra del orden establecido. Por otra parte, junto a las lógicas expresiones de malestar y descontento que surgen en la vida cotidiana, se ha ido articulando un nuevo pensamiento, que se manifiesta no solo en los debates que tienen lugar en espacios públicos y publicaciones periódicas, sino en las propias organizaciones políticas y sociales, e incluso en instituciones y organismos oficiales.

Es un perfeccionamiento concebido a partir del mantenimiento de lo que ya se consideran valores o conquistas con la aplicación de los principios señalados y sobre todo: justicia, participación popular, consenso y soberanía.

El perfeccionamiento no contempla las exigencias de las "reglas procedimentales" de la democracia liberal entre las que se encuentran, el pluripartidismo, la división de poderes y mucho menos cambiar el sistema político.

Este perfeccionamiento se concibe con el término de democratización y el mismo se aprecia como consustancial a nuestro sistema socialista ya que, éste es "un objetivo profundamente revolucionario".

Democratizar es "avanzar en la dirección de una sociedad en la que el pueblo sea el que ejerza la autoridad, en la que el pueblo sea el que gobierne".

Con la idea del perfeccionamiento se relaciona otra de tanta importancia como los rasgos que se han caracterizado y es el de no aspirar a que alguien copie el modelo cubano ya que "nosotros sí no le decimos a nadie que tiene que copiar el modelo nuestro porque hemos logrado alcanzar la realización plena de la aspiración democrática del género humano. Sería como decir que hemos logrado realizar la utopía" .

Los elementos de perfeccionamiento que a destacar, entre otros, son:

1. Desarrollar una cultura política y jurídica acorde a la instrucción de la población.

Sobre este importante tema ya se han realizado algunos análisis anteriormente , somos de la opinión que el pueblo cubano no es un pueblo culto, es una sociedad instruida, cosa que no es lo mismo. Se necesita urgentemente elevar el nivel de cultura política de la población. No se está diciendo que se haga entonces un maratón de política en todas las esferas de la vida diaria, eso sería absurdo, pero si que en todos los niveles se debe realizar una básica instrucción política para al menos alcanzar una visión estructurada en la población. En el análisis de este tema realizado anteriormente, se dejó una interrogante en el aire, ¿Por qué se eliminó de nuestros estudios superiores la tan necesaria carrera de Ciencias Políticas? Es un tema a debatir fuertemente, ¿Por qué? Porque existe un alto número de diputados, delegados, dirigentes de nuestro sistema que sin menospreciar su capacidad de dirección y de enfoque del discurso ideológico, carecen de una verdadera cultura política.

2. Perfeccionar la capacidad de dirigir.

Hay plena certeza de que se cuenta con muy buenos dirigentes a todos los niveles, dirigentes que poseen una basta experiencia y una gran preparación en el plano político e ideológico, pero hay que ser realistas; en la base, fundamentalmente, hay presencia de funcionarios que en la vida real no están cumpliendo a cabalidad con sus funciones, y eso es muy perjudicial para el sistema, lo destruye poco a poco, si los que están dirigiendo no responden a los intereses de la mayoría, entonces quien lo hará, y esto no conduce a otro lugar que a la corrupción, al abuso de sus funciones, al desvío de recursos, al aprovechamiento, males que, aunque no generalizado al máximo, si existen.

¿Cómo eliminar esto? Teniendo una mayor concentración a la hora de elegir un cuadro para que dirija cualquier institución u organismo, y sobre todas las cosas, logrando un aumento significativo de la autoridad del pueblo, que a la postre es el mayor perjudicado de estos males, en el momento de saber realmente como se están comportando estos dirigentes y si es en verdad efectiva su función.

3. Lograr que la autoridad del pueblo se haga más efectiva, sistemática y real.

Esto es algo tan objetivo y necesario como la vida misma, desde que nuestro líder histórico proclamó el carácter socialista de nuestra revolución, y un poco más adelante, cuando se promulgó nuestra Constitución en el año 1976, quedó claro para todo aquel revolucionario que socialismo es posesión del pueblo de los medios fundamentales de producción y de toda la vida de la nación. Los propios trabajadores rara vez tienen la autoridad necesaria para hacer valer sus opiniones en un momento determinado, ¿Por qué? Lógicamente que por el acentuado centralismo existente, en teoría democrático, pero sabemos que en la práctica no lo es.

4. Desarrollar la iniciativa popular.

Estos investigadores refieren que esto tiene gran relación con el llevado y traído concepto de democracia, poder del pueblo, y es verdad que se está ante uno de los más reales ejemplos de democracia participativa, claro está, con sus propias peculiaridades. Pero queda algo por resolver, se debe desarrollar la iniciativa popular, porque el pueblo, en una realidad tan inusual como la cubana, siempre es el que debe mandar, eso es en teoría, pero en la práctica también es obligatorio que sea así.

5. Desarrollar la acción de la comunidad con el Delegado como organizador político.

Esto es una verdad de Perogrullo, esto se puede afirmar porque la comunidad y los Consejos Populares , muy bien pensados, son las células políticas básicas de nuestra sociedad, y de ellos se deben desprender las ideas creadoras. Aunque estas estructuras están tomando el paso luego de todos los análisis que se están dando lugar, entonces donde está el problema, el problema radica en la no acertada labor desarrollada por un gran número de delegados a las Asambleas Municipales, o sea, en la misma base, y en los inconvenientes que presenta su labor, incluida la jerarquía vertical que afecta su real poder.

6. Desarrollar creadoramente las ideas.

Batalla de Ideas llamó Fidel a la gran gesta que estamos protagonizando, y no le faltó razón. Se necesita imperiosamente crear ideas objetivas, ideas que verdaderamente resuelvan los acuciantes problemas que existen en el medio interno que conforma el sistema. ¿Qué se gana con idearse un mundo de maravillas inexistentes, o simple y llanamente vivir en una burbuja de cristal? Lógicamente que nada, hay que ser capaces de idear creadoramente para después llevar a vías de hecho estas ideas; sin desvirtuarse de lo que realmente interesa a todos en general, no un sistema sacrosanto y puro, porque ese no existe, pero si uno que llene algunos vacíos existentes.

Hay muchas investigaciones, no solo en el plano tecnológico, sino social, que una vez acabadas y presentadas se engavetan y no se aplican. Esto pasa por darle mayor valor a las universidades, no solo como creadoras del caudal humano necesario para la obra, sino como institución que, desde la investigación, resuelva, o se esfuerce por hacerlo, los mayores problemas que nos atañen. Esto requeriría un cambio estructural además. Es hoy la Investigación científica, como estructura, ajena a la Universidad. Lo demuestra el hecho de que son ministerios aparte, por un lado el Ministerio de Educación Superior y por otro el de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente. Incluso, cuando se va a aprobar un Proyecto de Investigación, de cualquier envergadura, es el CITMA quién lo aprueba, sin contar en ocasiones con los especialistas requeridos al efecto, como si lo tiene la Universidad en todas las materias.

Una posible solución sería que los bancos de problemas identificados en el gobierno y el partido se divulguen en la Universidad, sean de dominio de la comunidad universitaria para que se promuevan investigaciones que intenten resolverlos. Una vez realizadas estas investigaciones tienen que tener, según sus resultados, un respaldo institucional, tanto del gobierno, como del partido.

7. Lograr más calidad en la nominación.

Es lógico expresar esto como una deficiencia en el funcionamiento del sistema, no se quisiera pecar de absoluto, porque no es beneficioso, pero hay que lograr una mayor eficiencia a la hora de nominar. No basta con nominar a una persona que aparentemente reúna condiciones para ser un delegado a una Asamblea Municipal, si nos damos cuenta que a la hora de ser elegido y comenzar a fungir como delegado, muchas de las aparentes condiciones que tenía han desaparecido, y es entonces que tenemos que pasar por el desgraciado momento de realizar una revocación de mandato, propio de nuestra bien pensada democracia participativa. Debe ser una persona en primer lugar preparado política e ideológicamente, y después que tenga condiciones subjetivas y objetivas para desarrollar al máximo sus funciones como nuestro representante en dicha instancia de gobierno. En la mayoría de las ocasiones se nomina a la persona por lo que representa, o por su labor profesional, y no tanto por su preparación política e ideológica.

8. Lograr el máximo de participación del pueblo.

Hay recientes investigaciones realizadas en la propia universidad de Holguín, en donde se sugieren una serie de elementos democratizadores del sistema, entre los que se encuentra la regulación y ampliación de los referendos y plebiscitos .

9. Lograr una vinculación más profunda de todos los elegidos con las masas.

Este es uno de los grandes retos del sistema. Anteriormente abordado. A nivel municipal es mucho más visible; no así en las otras instancias. Los mecanismos de chequeo de la labor de los delegados provinciales y diputados distan mucho de ser frecuentes y afectivos.

10. Desarrollar cooperación entre todas las instituciones de la sociedad cubana.

La gran mayoría de las organizaciones existentes en el Sistema Político tienen vida gracias a este, entonces sería obligatorio, que estas organizaciones, integrantes de la fuerte Sociedad Civil cubana se integraran en el sentido semántico de la palabra, para lograr la necesaria cooperación. En un análisis anterior, se expresaba que algunas de estas instituciones y organizaciones, a la hora de desarrollar sus eventos y congresos se concentraban en la idea de analizar y resolver sus propios problemas y deficiencias, desvirtuándose de la idea de que si no se vinculan sus problemas sectoriales con los problemas abarcadores del sistema, entonces muy difícilmente se resuelvan los dos. Fue significativo ver el último Congreso de la UNEAC , donde se expresaron con lucidez meridiana ideas de carácter creador que sin duda ayudarán a desarrollar la obra creada.

11. Lograr independencia entre los distintos actores que dirigen los elementos del sistema.

En el sistema político cubano se ha dado con peligrosa frecuencia que un dirigente deambule por los distintos elementos del sistema, siendo así comprometida su actuación, por el cargo ocupado anteriormente. Está reconocido internacionalmente, aunque más por la idea de la división de poderes que por lo que en su propia esencia pudiera significar, que los miembros de los órganos parlamentarios no ocupen puestos en el gobierno. En Cuba es todo lo contrario. La mayoría de los Ministros, son Diputados además, atentando esto, a opinión de los autores, contra la correcta independencia que deben tener en su labor, incluso con la intensidad de la misma. La idea no es dividir los poderes, sino las funciones. Por ejemplo, los Ministros rinden cuenta de su labor al parlamento, ¿a ellos mismos?

12. Mejorar el trabajo con la reserva de cuadros en todos los elementos del sistema.

Este elemento tiene mucho que ver con el anterior. La reserva de cuadros es frecuentemente violada por la mayoría de los elementos del sistema. En primer lugar hay un incorrecto trabajo con las reservas, y en segundo, y como consecuencia de esto, las personas designadas como reservas de cuadros en muchas ocasiones se quedan en eso, en reservas, de otro cuadro que es traído de otra institución. El problema es más preocupante cuando ese cuadro corcho viene de una institución distinta a la naturaleza de la que ahora se le encarga. Ejemplo un Secretario del Partido que pasa a ser Ministro, o a dirigir una Organización Social y de Masas, luego de haber sido Ministro.

Esta situación sin embargo no solo se da en los máximos niveles de dirección del país. Es un problema enraizado en la base, en donde debe comenzar el cambio.


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