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FIDEL CASTRO Y LA PRENSA ESCRITA: LEGADO Y CONTEMPORANEIDAD

Raúl Quintana Suárez




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3,4.- Epistolario desde la prisión

El 13 de octubre arribaron al Presidio Modelo de Isla de Pinos los primeros 26 condenados por el asalto al Moncada. En esa misma fecha, Melba y Haydee son internadas en la Cárcel de Mujeres de Guanajay a cumplir su sentencia. Pocos días después ingresaría al recinto carcelario pinero, Fidel Castro.

En los escritos de Fidel merece un lugar destacado su epistolario, antes del triunfo de la Revolución Cubana, especialmente en la etapa de prisión desde octubre de 1953 al 15 de mayo de 1955; la etapa en el exilio, del 7 de julio de 1955 al 25 de noviembre de 1956 y la etapa de lucha en la Sierra Maestra, del 2 de diciembre de 1956 al 31 de diciembre de 1958.

Fragmentos de no pocas de ellas se encuentran en obras publicadas en Cuba, en diversas fechas, después del triunfo de la Revolución, por destacados investigadores (Consultar bibliografía anexa). Una de las más conocidas, “La Prisión fecunda” de Mario Mencía, recoge partes seleccionadas de más de 40 de ellas, que se inician con la escrita el 8 de diciembre de 1953 y culminan en vísperas de la amnistía, el 2 de mayo de 1955 (44).

En las mismas, escritas a lo largo de su vida revolucionaria, sólo conocidas parcialmente, se recogen desde orientaciones concretas a sus compañeros de lucha tanto en el país o en el exterior, hasta reflexiones políticas, históricas, filosóficas e incluso literarias, pero todas ellas impregnadas de una profunda eticidad y patriotismo.

En carta desde presidio fechada el 8 de diciembre de 1953 escribe:

“Cuando leo una obra de algún autor famoso, la historia de un pueblo, la doctrina de un pensador, las teorías de un economista o las prédicas de un reformador social, me abrasa el deseo de saber todas las obras de todos los autores, las doctrinas de todos los filósofos, los tratados de todos los economistas, las prédicas de todos los apóstoles…” (45).

En carta del 27 de enero de 1954, aborda aspectos de la concepción materialista de la historia, referidas acerca del papel de las grandes personalidades en la sociedad, cuando afirma como…“…todas las ideas, aún de hombres geniales, están condicionadas por la época. La filosofía de Aristóteles es Grecia es la culminación de la obra de los filósofos que le precedieron (Parménides, Sócrates, Platón) sin la cual no habría sido posible; del mismo modo que las doctrinas de Marx culminan en el campo social el esfuerzo de los socialistas utópicos y sintetizan en el campo filosófico, el idealismo y el materialismo alemán…” (46).

El 16 de diciembre de 1954, en carta al padre de Renato Guitart, mártir del Moncada, le expresa:

“Me llama Vd. queridísimo Fidel. ¿Cómo llamarlo yo a Vd.? Pocas veces en mi vida me he sentido me he sentido tan honrado como al recibir estas líneas suyas, ni tan estimulado a ser bueno, a ser digno u ser leal, hasta el último instante de mi existencia…..La vida física es efímera, pasa inexorablemente como han pasado las de tantas y tantas generaciones de hombres, como pasará en breve la de cada uno de nosotros. La verdad debiera enseñar a todos los seres humanos que por encima de ella están los valores inmortales del espíritu. ¿Qué sentido tiene aquella sin estos? ¿Qué es entonces vivir? “(47)

Un velo de silencio, sólo esporádicamente roto por uno u otro escrito periodístico, oculta a la opinión pública los sucesos del Moncada. A ello contribuye en grado considerable la imposición a partir del asalto al Cuartel Moncada, de una férrea censura, a través de la conocida oficialmente como Ley de Orden Público o Ley-decreto 997, llamada popularmente como “Ley Mordaza”.

Mientras tanto, Jorge Mañach, fiel representante del conservadurismo ideológico, escribe en Bohemia, el 1ro de noviembre de 1953, caracterizando el hecho revolucionario como…”…insigne disparate juvenil por muchas y muy evidentes razones. Pero demostración también de valor temerario, y en algo aún más noble y alentador, de que hay todavía en Cuba una juventud capaz de todos los sacrificios por un ideal”(48).

Fidel ingresa al presidio el 17 de octubre de 1953, apenas 24 horas de pronunciado su histórico alegato. En ese propio mes, Batista condecora con la Orden Carlos Manuel de Céspedes, nada más ni nada menos que a Héctor Trujillo, hermano del dictador Rafael Leónidas Trujillo e impuesto por éste como presidente de la República Dominicana, así como dictador de Perú, Manuel Odría.

Excepcionalmente un juez de largo historial de integridad y de enfrentamiento a los desmanes de los desgobiernos de turno, Waldo Medina, logra entrevistarse con Fidel Castro en su celda, el 22 de abril de 1954, gracias a sus relaciones con Montesino, como ex-juez en Nueva Gerona y la ausencia casual de Capote, jefe de la guarnición del penal.

Como hecho de excepción en la prensa de la época, la revista Bohemia publica el 9 de julio de 1954, el artículo “Con los presos políticos en Isla de Pinos” del periodista Raúl Martín Sánchez. Asimismo en la Sección en Cuba, de la propia revista, se valora la sorpresiva visita del Ministro de Gobernación, Ramón Hermida, a Fidel Castro, en su propia celda:

“Sucedió que el 26 de julio de 1954, precisamente en el primer aniversario de los acontecimientos en Oriente, el entonces Ministro de Gobernación Ramón Hermida, lo visitó en su celda de prisionero, con quien sostuvo una larga conversación cuyos particulares nunca fueron divulgados. Lo realizado por Hermida indignó al Subsecretario de su Departamento, Rafael Díaz Balart quien, en carta pública, censuró acremente a su superior jerárquico por esa visita….Según su decir, Hermida había ofendido a las fuerzas armadas y a la memoria de los soldados muertos en el Moncada. Díaz Balart y el Ministro renunciaron y Batista intervino conciliador, superando la crisis” (49).

Mientras tanto, otros como el dirigente auténtico y ex -ministro de Carlos Prío, Aureliano Sánchez Arango, continúa politiqueando en sus trajines conspirativos desde el exilio. Al ingresar a Cuba clandestinamente, en febrero de 1954, es detenido por la policía, en una casa del Country Club (aristocrático reparto habanero). En mayo del propio año logra fugarse y se asila en la Embajada de Uruguay. No obstante le ocuparon listados de la organización que lideres denominada Triple A, que se autodenomina seguidora de la línea insurreccional, con listados de sus miembros, no pocos de ellos revolucionarios honestos, que son abandonados por el “capitán araña” a su retorno a Estados Unidos.

En carta del 12 de junio de 1954, Fidel Castro escribe desde presidio sus criterios sobre los dirigentes de entonces del PPC(O):

“¿Y esos que se pasaron a las filas del enemigo buscando actas de senadores y representantes; que hacían dentro del PPC(O)?. Esos terratenientes, millonarios y explotadores de campesinos y obreros, ¿ qué estaban haciendo dentro de un partido cuyo deber primero es la justicia social?. Mientras las masas luchaban en la calle, esos hombres estaban prostituyendo la Ortodoxia, apoderándose de las dirigencias y aspirando a convertirla en un partido tradicional más. ¡Magnífica lección para el futuro!”(50).

En definitiva el gobierno espurio de Batista decide conceder la amnistía a los asaltantes del Moncada, en nuestro criterio, por tres razones coyunturales: ya presidente “electo” en la farsa electoral de junio de 1954, el dictador necesitaba crearse la aureola de político democrático para la opinión pública tanto nacional como internacional; la intensa demanda popular que reclamaba la liberación de los moncadistas y la subvaloración del régimen hacia los asaltantes de la fortaleza militar a quienes no consideraba un peligro real para su permanencia en el poder.

El propio Batista, en entrevista concedida a la periodista Marta Rojas, en febrero de 1955, expresa como…”…yo aplaudo las leyes de perdón. El gobierno dictó una no hace mucho, pero me parece que debe haber una Ley de Amnistía tan amplia como sea posible, tan amplia como el pueblo aspire; yo no será remiso a sancionar una Ley de Perdón aprobada por el Congreso, si ella conllevara la paz de la nación por largo tiempo” (51).

La demagogia del régimen acerca de la concesión de la amnistía y los rejuegos politiqueros de la oposición electorera, lleva al convencimiento de Fidel Castro, sobre la necesidad de esclarecer la posición ético y política de los moncadistas. Redactada por éste y firmada por todos sus compañeros presos en Isla de Pinos, aparece en la revista Bohemia en su edición del 25 de marzo de 1955, la “Carta sobre la amnistía” donde declara como…”…Estar preso es estar condenado al silencio forzoso….El interés que una inmensa parte de la ciudadanía ha mostrado a favor de nuestra libertad, nace, nace del sentido innato de justicia en las masas…y ante la tentativa del gobierno de ofrecer la amnistía con condicionamientos políticos….Ahora nos toca a nosotros responder también con civismo el emplazamiento el emplazamiento moral que el régimen nos hace al declarar que habrá amnistía si los presos políticos y exilados cejan en su actitud, si hay un compromiso tácito o expreso de acatamiento al gobierno….Quienes tienen que comprometerse a acatar y respetar las leyes de la República, son ellos, que las violaron escandalosamente el 10 de marzo…”(52).

La Ley de Amnistía, la # 118 concedida durante la etapa de la República neocolonial, se hace efectiva el 15 de mayo de 1955, al ser publicada por la Gaceta Oficial. Su promulgación está antecedida por criterios publicados en la prensa, desde diversas posiciones políticas e ideológicas, a su favor. El periódico “La Calle”, ve la luz pública en su segunda etapa, el 1ro de abril de 1955 bajo la dirección del revolucionario Luís Orlando Rodríguez. Ya en su edición del 2 de abril, publica foto de Fidel Castro, con una nota al pie que expresa que…“…una amnistía que excluya a los valientes combatientes del Moncada sería inadmisible para la opinión pública y jamás alcanzaría los efectos políticos que el propio gobierno demanda” (53). Y el propio diario, en su edición del 5 de abril, encabeza su primera plana con el titular “Incomunicado Fidel” motivado por las denuncias realizadas por éste en su “Carta sobre la amnistía”y los intentos por algunos personeros del régimen de excluir de la misma a los asaltantes del Moncada.

En su edición del 3 de abril de 1955, la revista Bohemia publica el artículo “Invitación al paréntesis”, donde incluso figuras marcadamente conservadoras como Jorge Mañach y Francisco Ichazo, invocan a que se decrete la amnistía, como contribución a la paz.

Entre tanto, continúa la división entre las filas de la Ortodoxia. Mientras por un lado, como se hace eco la prensa de la época, suscriben el 23 de febrero del mismo año la Carta de Unidad Ortodoxa dirigentes del PPC(O) como Roberto Agramonte, Emilio “Millo” Ochoa, Pelayo Cuervo, Carlos Márquez Sterling y Francisco Carone, en busca de la ya utópica unidad, por otro lado, otro grupo, integrado por José Pardo Llada, Justo Carrillo y Rufo López Fresquet, dan los pasos necesarios para crear un nuevo partido político, que denominarán Movimiento de la Nación. En definitiva, Batista firma el 6 de mayo la Ley de Amnistía, sólo un día después de haber suscrito el decreto que autoriza la creación del llamado Buró de Represión de Actividades Comunistas.

Poco después de liberado, Fidel Castro concede una entrevista en el hotel “Isla de Pinos”, donde entrega a los periodistas su “Manifiesto al Pueblo de Cuba” en el que expresa como…”…no debe olvidarse nunca que los cubanos amamos la paz; pero amamos más aún la libertad. Que la paz no se convierta en una tregua para que el régimen consolide la opresión y el privilegio con apaciguamiento que permita gozar en calma de los jugos del poder usurpado…Nosotros sabremos cumplir con el deber que demanda la patria” (54).

Desde su propia salida de presidio, los moncadistas son sistemáticamente acosados por los órganos represivos. Es por ello que en el diario “La Calle” del 21 de mayo de 1955 aparecen declaraciones de Fidel Castro, donde éste afirma que…“…quienes así actúan y así provocan no pueden desear la convivencia política en instantes en que el país está urgido de sosiego. En tales circunstancias, como puede pensarse que los exiliados regresen a Cuba si a los que acaban de salir de las prisiones, apenas 5 días, ya se les está persiguiendo con indisimulada saña” (55).

La revista Bohemia publica, el 22 de mayo del propio año, unas declaraciones de Fidel Castro al periodista Agustín Alles Soberón, bajo el título: “Del Moncada al presidio y a la libertad””donde éste expresa que…”…estamos por una solución democrática. El único que se ha opuesto aquí a soluciones pacíficas es el régimen” (56)

En su edición del 24 de mayo de 1955, periódico “La Calle” se hace eco de las declaraciones de de Fidel Castro, a su salida a del Tribunal de Urgencia, donde se radica la causa contra Pedro Miret, detenido arbitrariamente por el régimen apenas salido de prisión e igualmente es acusado de conspiración, su hermano Raúl Castro:

“Dije al salir de las prisiones que los del Moncada seríamos conejillos de Indias para saber si en realidad había o no garantías constitucionales. Después de una serie de agresiones y persecuciones, por agentes de la autoridad que penetraron de noche y violentamente, por segunda vez, sin autorización judicial, en la residencia del compañero Pedro Miret, llevándoselo detenido junto con el tío de su esposa y el encargado de la casa de huéspedes allanada, nos sentimos realmente sin garantías de ninguna clase y estimamos que no deben regresar a Cuba más exiliados, si este estado de cosas continúa. La amnistía se está convirtiendo en una burla sangrienta al pueblo cubano” (57).

En la edición de Bohemia, del 22 de mayo de 1955, aparece un escrito del coronel Chaviano, plagado de mentiras sobre los hechos del Moncada. En respuesta al mismo, Fidel Castro publica en la propia revista, con fecha 29 de mayo, su respuesta, titulada “! Mientes Chaviano!, donde expresa como…“…no importa que nuestras manos estén sin armas. Hoy somos columnas morales de la patria, y como columnas, nos desplomaremos antes que doblegarnos. En Cuba estamos a pesar de todos los riesgos, y nuestros pechos limpios se yerguen sin temor a la bala homicida del mercenario” (58).

El 31 de mayo, Fidel Castro en visita realizada al diario “Prensa Libre”, declara como…”…todos los voceros del régimen han caído sobre mi persona pidiendo mi cabeza pero sin rebatir uno sólo de los puntos de mi escrito” (59). El 30 de mayo aparece publicado en el diario “La Calle”, el primero de los artículos-denuncia de Fidel Castro, bajo el título “Chaviano el provocador”. En el mismo, éste valora como…“…a pesar de las críticas de Batista conminando a sus partidarios a que cesen en las provocaciones, el señor Santiago Rey (entonces Ministro de Gobernación N. del A.) publica sus declaraciones cargadas de amenazas, en las que califica de injurioso, calumniador y delictivo, mi artículo de Bohemia (se refiere a “Mientes Chaviano”, ya citado. N. del A.)…..Mi actitud al salir de prisión la conoce todo el pueblo. Mis pronunciamientos serenos, responsables y ecuánimes están en todos los periódicos… ¿Qué quieren, llevarme de nuevo a las prisiones por haber respondido con decoro, a quien en carta publicada en Bohemia en la semana anterior, nos califica de criminales cargados de odio? ¿Por qué no protestaron entonces los del régimen contra tan innoble provocación a los que acaban de salir de las prisiones, mientras hablaban de paz y concordia? ¿Puede negarse acaso que Chaviano fue el único provocador? (60).

Para corroborar lo anterior, “La Calle” publica el 3 de junio, la denuncia pública formulada por Waldo Pérez Almaguer, ex gobernador auténtico de la provincia de Oriente, contra Chaviano y la tropa a su mando, declarándose testigo presencial de los crímenes cometidos por estos, contra prisioneros indefensos. Ese mismo día, la Sociedad de Amigos de la República, presidida por Cosme de la Torriente, antiguo oficial del Ejército Libertador, anuncia su disposición de servir de mediadora entre oposición y gobierno, en busca de una solución política.

Mientras tanto, el dictador, en su discurso en el acto de inauguración de la hoy avenida 31, entonces bautizada como Avenida General Batista, hizo alarde de autoritarismo y demagogia cuando expresó:

“Oídlo bien los guapos y fanfarrones, no queremos guapos ni fanfarrones, no queremos un gobierno que vuelva la espalda al pueblo, porque gobernamos con el pueblo, para el pueblo y por Cuba. Y que no se repitan las agresiones que nos hacen algunos de los que han sido amnistiados, porque no quiero que provoquen más a nuestros hombres. Y que no digan después que las fuerzas se nos fueron de las manos, ya que los hombres y mujeres de los partidos que gobiernan, tienen cerebro y corazón y tienen manos también”(61). Toda una invitación a la violencia.

El 5 de junio es golpeado salvajemente por la policía el líder ortodoxo, muy popular en Marianao, Juan Manuel Márquez. El mismo es visitado por Fidel Castro en el hospital donde tuvo que ser ingresado. El hecho es denunciado con un gran titular por “La Calle’:

“Golpeado por la fuerza pública Juan Manuel Márquez”. El periódico “La Calle” sirve nuevamente de tribuna a Fidel Castro, para sus valientes críticas al régimen. El 7 de junio publica su escrito “Manos asesinas”, en respuesta al discurso de Batista en días anteriores, donde valora como…“…no debe hablarse de manos, manos que pueden ser asesinas, cuando se habla de razones; si el gobierno carece de razón es lógico entonces que hable de manos, manos asesinas…pero no debe dejar de destacarse además la inmensa cobardía que encierra hablar de manos en este caso, porque las manos del gobierno están armadas y las nuestras vacías….Al responder al párrafo del discurso donde se llama el único cubano de valor, voy a ser un poco más respetuoso que él, porque duele mucho rebajar a cualquier hombre, esté arriba o esté abajo,, aunque es más repugnante rebajarlo desde arriba. Si bien es cierto que un gran psicólogo y conocedor de los humanos afirma que cada cual alardea de aquello de lo que carece, yo no quiero suponer que Batista sea un cobarde, pero si estoy seguro de que es un vanidoso, un presumido, un deshonesto y un equivocado…” (62).

Ese mismo día 7 de junio el propio periódico “La Calle” ofrece espacio a la denuncia formulada por Fidel Castro, contra la brutal agresión infligida a Juan Manuel Márquez y que titula; “¡Estúpidos!”. En la misma critica como…“…golpear indefensos ciudadanos, eso es lo que ha estado haciendo a lo largo de la isla a través de tres años. Cientos, miles de cubanos han tenido que sufrir esta bárbara afrenta, ¡Cuanta cobardía hay en golpear en pandilla a un hombre indefenso...! ¡Que monstruosos sentimientos se albergan en la mente de esos bárbaros que de tal modo pisotean la dignidad humana! ¡Estúpidos!... ¿No comprenden que cada hombre vejado es un revolucionario que se yergue dispuesto a morir contra la tiranía que lo golpea y humilla? (63).

Con motivo de serle prohibido a Fidel Castro hablar, el 5 de junio, en el programa “La hora ortodoxa”, por la emisora Unión Radio, por disposición del Ministro de Comunicaciones, Ramón Vasconcelos, este escribe en “La Calle”, en su edición del 8 de junio de 1955, su artículo “Lo que iba a decir y me prohibieron”. En el mismo éste exhorta al pueblo a aportar donaciones para lograr la permanencia de este diario como trinchera de combate contra la dictadura, al contrario de los más “prestigiosos” órganos de prensa, sumisos en muchos casos a las presiones y las dádivas de la tiranía.

En su escrito plantea como…”…el periódico La Calle no puede fracasar, no debe fracasar por falta de recursos. ¡Sería una vergüenza! ¡Que lo cierre la dictadura, sí; pero que no perezca por falta de ayuda! El pueblo está en el deber de ayudarlo y el pueblo lo ayudará…Si el régimen gasta semanalmente decenas de miles de pesos en pagar media docena de libelos que insultan y calumnian a los adversarios y proclaman la dictadura por veinte años, libelos que se pagan con dineros que le roban al pueblo en impuestos, ¿cómo el pueblo espontáneamente no va a ayudar a su periódico de combate y denuncia?”(64)

El asesinato de Jorge Agostini, vinculado al depuesto gobierno auténtico de Carlos Prío Socarrás, como jefe de la Policía Secreta de Palacio, por fuerzas represivas de la dictadura batistiana, determinaron el escrito de Fidel Castro en “La Calle”, con fecha del 11 de junio de 1955 y titulado por éste: “Frente al terror y el crimen”.

“Por encima de todas las militancias y tácticas”……valora éste…. “nos duele a todos los cubanos la muerte de Jorge Agostini. No tiene justificación, ni la tendrá jamás. Son estos los primeros frutos del discurso del señor Batista en el Boulevard Batista, cuando dijo que sus hombres tenían manos…… ¿Quedará sin castigo la salvajada? ¿Tiene acaso un grupo de hombres el derecho el derecho de arranarle la vida a sus semejantes, con más impunidad de la que tuvieron nunca los peores gangsters...?” (65).

En esos mismos días, exactamente el 12 de junio de 1955, en una modesta vivienda ubicada en Factoría # 62 entre Apodaca y Corrales, en la ciudad de La Habana, ocurre un hecho histórico: se crean las bases organizativas del Movimiento 26 de Julio. Participan, además de Fidel Castro, Melba y Haydée, Ñico López, Pedro Miret, José Suárez Blanco, Pedro Celestino Aguilera, Armando Hart y Faustino Pérez.

A su vez, “La Calle” se hace eco nuevamente de las denuncias de Fidel Castro, a través de sus artículos periodísticos, cuando publica el 15 de junio su escrito titulado: “Lo que iba a decir y me prohibieron por segunda vez”, en el cual éste denuncia el acoso a que está siendo sometido por el régimen, para impedirle usar los medios de información masiva, como medio de divulgación de sus valientes críticas. En esta ocasión añade en su escrito, valoraciones de apoyo a luchas obreras que se desarrollan en la época y reitera sus ataques contra los desafueros de la tiranía:

“Es realmente triste para los que salimos recientemente de las prisiones-escribe- deseosos de contribuir a las soluciones cívicas que la patria demanda, ver que nos encontramos en una ausencia total de garantías, la vida de cada combatiente pende de un hilo, que ese hilo puede ser el capricho morboso de un asesino a sueldo, y que la amnistía y el regreso de los exiliados se está convirtiendo en una trampa para asesinar en la calle a los adversarios políticos” (66).

El 24 de junio de 1955, debido al acoso policial a que está sometido, Raúl Castro marcha al exilio. Esto motiva que redacte su artículo “ Aquí ya no se puede vivir!” el 16 de junio del mismo año, que debía salir en “La Calle”, en su edición del 17 de agosto, impedido por la irrupción brutal de la policía en los locales ocupados por el diario en la capital, la destrucción de los mismos, la clausura definitiva del periódico y el secuestro de los ejemplares listos para su distribución. Este escrito considerado por muchos como perdido, logró rescatarse por una feliz casualidad, tal como relata el periodista Ernesto Vera en su trabajo publicado 52 años más tarde, en el periódico Granma.

En ese escrito Fidel Castro plantea como…“…si las cosas siguen en Cuba como van no nos quedará más remedio que disponernos a morir o buscar un lugar del mundo a donde emigren todos los cubanos, porque aquí no se puede ya vivir…..Esto no es exagerado. Yo no sé si los nazis hicieron en Francia, enemiga tradicional de su país, alguna de las cosas que se contemplan en nuestra infeliz tierra……Hay canalladas a las uno no se acostumbra jamás, por mucho que las haya sufrido iguales o parecidas. Yo las he venido sufriendo desde el 10 de marzo de 1952….De todos modos les advierto que este negocito de la dictadura a este paso, se arruinará más pronto de lo que se imaginan, porque lo están manejando muy mal; porque ya en Cuba no se puede vivir y va llegando la hora de emigrar o morir”(67).

El 7 de julio del propio año, Fidel Castro marcha al exilio. En sus declaraciones entregadas a la prensa antes de su despedida, publicadas el 8 de julio, contradictoriamente por los periódicos gubernamentales “Ätaja” y “Alerta” y la revista Bohemia , así como las emisoras radiales “Onda Hispano-Cubana” y la C.O.C.O., de Guido García Inclán. En la misma éste expresa que se marcha de Cuba…“…por habérseme cerrado todas las puertas para la lucha cívica. Hace seis semanas que estoy en la calle y estoy convencido de que la dictadura tiene intenciones de permanecer veinte años en el poder disfrazada de distintas formas, ignorando que la paciencia del pueblo cubano tiene sus límites…..Como martiano pienso que ha llegado la hora de tomar los derechos y no pedirlos, de arrancarlos en vez de mendigarlos. Residiré en un lugar del Caribe…..De viajes como este no se regresa o se regresa con la tiranía descabezada a los pies” (68).

Pasarían menos de dos años para que zarpara de regreso en el yate “Granma”, para reiniciar la lucha en su patria y menos de cuatro, para que se hicieran realidad estos propósitos. ¡Cuan pocos creerían en tales audaces vaticinios cuando ascendía las escalerillas del avión rumbo a tierra mexicana!


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