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FIDEL CASTRO Y LA PRENSA ESCRITA: LEGADO Y CONTEMPORANEIDAD

Raúl Quintana Suárez




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3,5.- Del inicio del exilio hasta la salida del Granma del puerto de Tuxpan. Etapa del 7 de julio de 1955 al 2 de diciembre de 1956

Otra vez México acoge a exiliados cubanos, como el joven Martí, que arribó a estas tierras, con sólo 22 años, el 8 de febrero de 1875 y en donde desplegó una intensa actividad periodística en defensa de la causa independentista. Fue un mexicano, Manuel Mercado, el destinatario de su última carta, inconclusa a causa de su muerte en Dos Ríos y considerada su testamento político, donde aflora en su plena madurez, su pensamiento antiimperialista, como legado de lo más positivo del pensamiento progresista cubano y de tanta influencia en el ideario ético-político del líder del Moncada.

Con breve escala en Mérida, Fidel Castro arriba a Veracruz, en la tarde del 7 de julio. Allí acude a la casa del escultor José Manuel Fidalgo... “…que es todo entusiasmo y fe. Le recomendé hacer algunas cartas a Tampa y al Comité Cívico de Nueva York para ir ganando esos núcleos de cubanos a nuestra causa…” le relataría en carta a Faustino Pérez, en días posteriores (69).

El 10 de julio la revista Bohemia publica declaraciones de Fidel Castro, realizada a varias figuras políticas por el periodista Agustín Alles Soberón, acerca de sus criterios sobre el posible regreso del ex presidente Carlos Prío a Cuba. En la misma éste expresa que…”…Carlos Prío no puede regresar a Cuba sin que lo envíen al Castillo del Príncipe (antigua fortaleza militar utilizada como recinto carcelario N. del A.) donde guardan prisión varios cubanos, falsamente acusados de terrorismo, en una causa donde se le incluye a él como principal responsable del tremebundo plan…Para que Prío pueda regresar a Cuba sin dificultad, tendría que aprobarse una nueva amnistía política de lo contrario sería necesario admitir que los tribunales hacen exactamente lo que les ordena el Ministro de Gobernación y el dictador Batista….Prío podrá venir en tales condiciones y quizás Batista se lo agradezca, pero yo no estoy dispuesto a hacerle ningún favor a este régimen afrentoso…Volveremos cuando podamos traerle a nuestro pueblo la libertad y el derecho a vivir decorosamente sin despotismo y sin sangre…Cerradas al pueblo todas las posibilidades, no queda más solución que la del 68 y la del 95”(70).

Desde los primeros días de su estancia en México, Fidel Castro despliega una intensa actividad en busca de nuevos contactos y relaciones que ayuden a la causa cubana así como una comunicación estrecha con los revolucionarios en Cuba y en el exilio. Logra nuclear a su alrededor a los moncadistas ya exiliados desde tiempo atrás, a cubanos residentes en México desde hace tiempo así como a mexicanos y otros latinoamericanos. Uno de ellos es Ernesto Che Guevara.

Éste escribe a su esposa entonces, la peruana Hilda Gadea:

“Tenía razón Ñico (se refiere a Ñico López N. del A.) cuando nos dijo que si algo buen se ha producido en Cuba desde Martí, es Fidel Castro; él hará la revolución. Concordamos profundamente…Sólo a una persona como él estaría dispuesto a ayudarla en todo” (71).

Los diversos medios de prensa difunden fragmentos o íntegramente (como las emisoras radiales C.O.C.O. y Onda Hispano Cubano) bajo el título “Declaraciones de Fidel Castro”, el mensaje enviado por Fidel Castro, al cumplirse el II Aniversario del Asalto al Moncada. En acto celebrado en el Salón de los Mártires de la Universidad de La Habana, rodeado el recinto académico por la policía para impedir manifestaciones públicas, Haydée Santamaría lee a los allí reunidos, el contenido del documento, resumido en 9 puntos.

“1ro.- No puede afirmarse en ningún sentido que la Constitución de la República ha sido restablecida……2do.-….Ninguno de los que se autoerigieron en el proceso unilateral y fraudulento de noviembre (se refiere a la farsa electoral montada por la tiranía en noviembre de 1954 N. del A.) tienen derecho a ocupar los cargos que ostentan…3ro.-....Nadie que se respete a si mismo puede afirmar al pueblo que la crisis cubana se resuelve mediante una concurrencia electoral bajo los mismos personajes que protagonizaron tales hechos…4to.-…La única fórmula lógica, correcta y decorosa es la de elecciones generales inmediatas sin Batista…5to.-…Estimamos que los hechos injustificables del 10 de marzo merecen una ejemplar sanción del pueblo….6to.-…La permanencia del actual régimen en el poder lleva a la República hacia el caos y la ruina económica más desoladora….7mo.-…Predicar la sumisión pacífica del pueblo, bajo el despotismo y la arbitrariedad, es ultrajar la memoria de todos los que se rebelaron y lucharon desde el 68 hasta el 98, por la libertad y la felicidad de Cuba….8vo.-….Mantenemos invariablemente nuestra posición irreductible del 26 de Julio de 1953, como los legítimos y únicos abanderados en este instante de la Revolución libertadora de Cuba…9no.- La lealtad a nuestros ideales y a nuestros inolvidables caídos, más que con palabras, será demostrada con hechos…”(72).

El 8 de agosto Fidel Castro concluye la redacción del Manifiesto # 1 al Pueblo de Cuba que éste titulará como “Del 26 de Julio al Pueblo de Cuba” en que expresa como…“…Cuba es mi patria y a ella no volveré nunca o volveré dignamente como me lo tengo prometido. Las naves están quemadas: o conquistamos patria a cualquier precio, donde pueda vivirse con decoro y con honor, o nos quedamos sin ella…Las voces de los que están pasando hambre en los campos y ciudades, las voces desesperadas de los que no tienen trabajo ni esperanza de encontrarlo, las voces indignadas de nuestros trabajadores para quienes en hora maldita Batista Asaltó el poder, las voces de un pueblo pisoteado y burlado que ha visto a sus hijos asesinados en las sombras, que no se resigna a vivir sin decoro y lealtad” (73). Inmediatamente se dirige a la imprenta de Arsacio Vanegas para su pronta impresión y su rápido envío a Cuba.

En sus cartas a Melba y Haydée las apremia para su rápida reproducción y divulgación. En carta a Melba con fecha 10 de agosto, le expresa:

“Sin tiempo más que para hacerte dos líneas. Ahí va la copia del primer manifiesto. Es preciso hacer todos los esfuerzos para imprimir 50 000….Va también el manuscrito del Mensaje a los Ortodoxos…Saquen 5 000 ejemplar para que sean distribuidos en el cementerio también el día 16” (Se refiere al tradicional acto en recordación de un aniversario más de la muerte de Eddy Chibás, en el Cementerio de Colón, en La Habana) (74).

El 15 de agosto de 1955 se reúne en el Teatro Martí, en La Habana, el denominado Congreso de militantes Ortodoxos. La máxima dirección del PPC(O) la encabeza entonces Raúl Chibás, hermano de su fundador Eduardo Chibás, quien promociona la unidad en el seno del mismo pero por la vía pacificista y electorera. El “Mensaje a los Ortodoxos” redactado por Fidel es leído en una sesión del mismo, por la militante del 26 de Julio, María Laborde. Aprobado el mensaje por aclamación, en el que se defiende y argumenta la validez de la línea insurreccional, se incrementa la crisis y la separación posterior del partido del grupo que apoya las posiciones oportunistas de Carlos Márquez Sterling y otros.

Como expresa Fidel Castro en el Mensaje:… “… Duro es tener que escribir estas palabras desde lejos cuando el pensamiento no abandona un instante la patria martirizada y esclava por cuya redención trabajamos sin descanso…Con los ojos puestos en Cuba, y en todo en cuanto en ella se mueve, vibra y palpita; siguiendo de cerca, a pesar de la distancia, todas las actitudes e intenciones, considero que ese Congreso de militantes puede tener una importancia decisiva para la vida del Partido y la lucha por la liberación nacional…Hagamos los Ortodoxos un examen de conciencia desde el 10 de marzo aunque nos arrancaron el triunfo de las manos. De partido más radical en la oposición política nos dejamos arrebatar la vanguardia de la lucha contra la dictadura por quienes no tenían moral ni prestigio, ni pueblo. Triste ha sido ver el espectáculo de millares de nuestros mejores hombres de base militando en organizaciones subversivas de quienes hasta la víspera fueron nuestros más enconados adversarios…La hora no es de pedir sumisión a un revolucionario, a un compañero que desde hace más de cuatro años cumple su deber sin tregua ni descanso, que no ha salido a pasear al extranjero, ni a descansar, que vive honesta y pobremente, porque no se llevó ninguna fortuna arrebatada al pueblo; si no de ayudarlo, con todos los recursos a su alcance, no a él, sino a la idea decorosa de libertad que representa y que se tiene prometido realizar…” (75).

La revista Bohemia publica el 11 de septiembre, el escrito de Jorge Mañach, “La nueva situación y sus salidas” en el que expresa la no validez de la línea insurreccional, achacando a Carlos Prío de sus fracasos. Fidel Castro se continúa valorando como un joven romántico, a quien hay que respetar por sus ideas, pero no creer mucho en sus utopías. Para Mañach…“…que es cierto, el penacho verbal de Fidel Castro, y hay todavía y habrá por mucho tiempo un rescoldo de radicalismo, de inconformidades crecientes en ciertas zonas generosas de la juventud. Ese idealismo revolucionario, que ya es en parte una tradición, tendrá mucho de vocación inevitable mientras los grandes problemas de la nación están por resolver” (76). El pesimismo y la frustración continúan perneando la conciencia de las grandes “personalidades” de la intelectualidad y la política de la época que consideran aún a la Generación del Centenario, como jóvenes idealistas pero que han errado el camino hacia la solución de la problemática nacional.

El primero de octubre de 1955, en horas de la noche, se efectúa un mitin organizado por el PRC(A), en la Plaza de los Desamparados, en la capital. Entre los oradores invitados está Aida Pelayo, en representación del Frente Cívico de Mujeres Martianas, quien denunció, como se reseña en la Sección en Cuba de la revista Bohemia, como…“…ahí están los muertos. Gritemos el nombre de Bayamo y el Moncada, los heroicos combatientes de la libertad. La sangre de esos muchachos es lo que purifica la Revolución…” (77).

Mientras tanto Fidel Castro conoce por Juan Manuel Márquez de las perspectivas halagüeñas que ofrece a la causa revolucionaria, el establecer más estrechas relaciones con el exilio cubano en New York e incluso la posible creación de comités del 26 de Julio que apoyen los preparativos insurreccionales. Es por ello que decide realizar una gira por Estados Unidos, que en definitiva se inicia el 23 de octubre, con su arribo a la urbe neoyorquina. Fidel Castro pronuncia discursos en los actos efectuados el 28 de octubre en el hotel Stratdfield, en Bridgeport, Connecticut; el 29 de octubre en Union City, New Jersey y el 30 de octubre, en el hall del Palm Garden, de New York. En el mismo se vende a los asistentes la edición de “La Historia me Absolverá”, costeada su publicación por las organizaciones de exilados cubanos, con el objetivo de recaudar fondos.

El 6 de noviembre de 1955 la revista Bohemia publica el trabajo del periodista Vicente Cubillas bajo el título de “Mitin oposicionista en New York” donde se reseña el mismo. En su discurso Fidel Castro proclama que… “…vinimos a organizar a los cubanos, vinimos a realizar una obra que ya nos enseñó el Apóstol en el 95. Vinimos para hacer entre muchos la obra aquella que sólo puede hacer un gigante…”. Y plantea por primera vez su compromiso con el pueblo cubano, que…”…en el año 1956 seremos libres o seremos mártires. Esta lucha comenzó para nosotros el 10 de marzo, dura ya casi cuatro años y terminará con el último día de la dictadura o el último día nuestro” (78).

El 3 de noviembre arriban Fidel Castro y Juan Manuel Márquez a Miami, en su periplo por Estados Unidos. El 13 de noviembre, mientras aún permanece en Estados Unidos, aparece en la revista Bohemia un artículo de Ángel Boan Acosta, titulado “Fidel, no le hagas un servicio a Batista”, donde expresa como…“…disiento de los métodos aunque coincido contigo en el fin. No creo que la violencia sea hoy panacea para nuestros males de siempre” (79).

Fidel Castro, inmerso en su intensa actividad proselitista en Estados Unidos, encontrará tiempo para conceder una entrevista el 6 de noviembre al periodista Ramón Coto, del “Diario de las Américas publica y que la revista Bohemia reproduce en su edición del 20 de noviembre, bajo el título “Sirvo a Cuba. Los que no tienen el valor de sacrificarse” donde valorara como…“…si con citas de Ortega y Gasset y un rosario de lamentos estériles e impotentes, se pudiera poner freno a la inconformidad que agita a nuestro pueblo y a la disposición de ánimo de los que nos hemos jurado redimir a Cuba de tantas desvergüenzas o perecer en masa, que será siempre preferible a vivir tan infamante…..A los que dicen que perturba la economía del país les respondo: para los guajiros que no tienen tierra no existe economía; para el millón de cubanos que están sin trabajo no existe economía; para los obreros ferroviarios, portuarios, azucareros, textileros y autobuseros y otros tantos sectores a quines Batista ha rebajado despiadadamente sus salarios, no existe economía, y sólo la revolución les brinda la esperanza cierta de una economía que hoy no existe para ellos….Es que las revoluciones no se hacen con dinero sino con moral y con principios…” (80).

Por esa misma fecha, a mediados de noviembre del propio año, Fidel Castro escribe una carta pública dirigida a Don Cosme de la Torriente, presidente de la Sociedad de Amigos de la República ( SAR ), aún enfrascado como mediador en un diálogo imposible con Batista, en busca de una solución electoral a la crisis y que organiza un acto programado para el 19 de abril, en el Muelle de Luz, en el puerto de La Habana, donde intervendrán representantes de los distintos partidos políticos de oposición, con excepción del Partido Socialista Popular. En su misiva éste plantea como…“…me faltaría toda la vehemencia que pongo en esta carta si no tuviese la más firme convicción de que la dictadura y el propio Dictador están viviendo el minuto más crítico de su existencia. Tan crítico que bastaría un poco de visión, de energía y de firmeza para que la opresión se desplomara sin una gota de sangre” (81).

En carta a la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio en Cuba, les orienta reproducir la misma para su distribución entre los asistentes al acto. Asimismo valora con satisfacción la entrevista a él realizada por el diario “Miami Herald”, en la primera mita de noviembre ya que…“…para nosotros tal vez el éxito más grande e inesperado en este recorrido, que ha sido para el 26 de Julio una marcha triunfa, lo constituye el hecho de que el “Miami Herald” que edita más de 250 000 ejemplares y circula por todos los Estados Unidos y América Latina, recogiendo tal vez la vibración del Movimiento entre la emigración, haya publicado en las primeras páginas y en la parte central de la misma, a dos columnas, una entrevista mía” (82).

El sábado 19 de noviembre se efectúa el acto programado por la SAR en la Plazoleta del Muelle de Luz. Carlos Prío, Ramón Grau, Raúl Chibás y otros tantos políticos de oficio y beneficio desfilan por la tribuna, interrumpidos por gritos de ¡Revolución! ¡Revolución! Cada vez más frecuentes. Como se publica en la Sección en Cuba de la revista Bohemia…“…algunos comentaristas acotaron que Fidel Castro, al margen del programa, también ocupó su turno en la tribuna de la SAR” (83).

El 20 de noviembre se efectúa en el Teatro Flagger, de Miami, el acto convocado por los exiliados cubanos en la ciudad, para recibir a Fidel Castro y Juan Manuel Márquez, acompañados en esta ocasión por los periodistas Guido García Inclán y Luís Conte Agüero. En la revista Bohemia en su edición del 4 de diciembre aparecerá la reseña de la actividad bajo el título “Del Muelle de Luz al Teatro Flagger”. En su intervención Fidel Castro afirma como…“…los políticos no hablan de la emigración porque la emigración no vota. Por la emigración se interesa la revolución porque no nos interesa el voto sino la conciencia. Venimos a buscar la fuerza moral de la emigración…” (84).

El 27 de noviembre Fidel Castro se reúne con los emigrados residentes en Tampa, en un salón de la Unión de Obreros Metalúrgicos, reviviendo la época en que el Apóstol desarrolló su actividad proselitista en aras de la Guerra Necesaria. En el periódico local “La Gaceta de Tampa” se publica, el 28 de noviembre, una reseña de su discurso.

“Ninguna persona bien informada-valora éste- puede negar que el pueblo de Cuba y particularmente su juventud, ama la libertad, y que por ella lucha en estos momentos como lucharon los héroes de la guerra de 1868 y después el Apóstol Martí y los paladines de la revolución de 1895…” (85).

El 2 de diciembre Fidel Castro parte hacia Cayo Hueso, la última etapa de su gira por los Estados Unidos. El 7 de diciembre, después de fuertes presiones del cónsul cubano y del jefe de policía de la localidad, pagado por Batista, se logra efectuar el acto con los emigrados en el parqueo del cinódromo “Kennel Club” en Stock Island. El periódico local “The Key West Citizen”, en su edición del 9 de diciembre, publica una escueta nota sobre el discurso pronunciado por el dirigente revolucionario, no sin acusar a los organizadores con el terrible epíteto de comunistas.

El 10 de diciembre, Fidel Castro regresa a México, vía Nassau, capital de Islas Bahamas, ya portador del manuscritos del documento que será conocido como Manifiesto # 2 del 26 de Julio al Pueblo de Cuba y fechado en esa ciudad. Y que tendrá amplia divulgación en fecha posterior y en el que se plantea la significación del Moncada y de la línea de lucha armada como única vía posible en las condiciones de Cuba bajo la dictadura batistiana.

En el se proclama como…“…todo lo hermoso de nuestra tradición histórica ha revivido en la emigración cubana con indescriptible fervor. Ya están en marcha los Clubs patrióticos de Bridgeport, Union City, New York, Miami, Tampa y Cayo Hueso. Nuevos núcleos irán organizándose en Chicago, Filadelfia, Washington y otros lugares donde radican los cubanos que han tenido que abandonar el país para irse a ganar en tierra extraña el pan que no podían obtener en su tierra natal…” (86).

Los meses posteriores, aparte de los preparativos para la lucha armada resulta imperiosa la necesidad de recaudar fondos para la compra de los pertrechos bélicos necesarios. Ello obliga a una intensa actividad de Fidel Castro, parte de la cual está centrada en mantener una numerosa correspondencia con las recientemente creadas organizaciones de exilados cubanos, ora criticando, ora estimulando su labor, con la divisa fundamental de mantener la unidad de acción.

Entre tanto aparecen publicados en la revista Bohemia dos injuriosos artículos de politiqueros de la época, contra las actividades que despliega Fidel Castro en el exilio forzoso. En su edición del 18 de diciembre de 1955, el político auténtico Miguel Hernández Bouzá, en un artículo titulado “La patria no es de Fidel”, deja entrever que éste utiliza los fondos recaudados para provecho personal y refuta sus críticas a la línea oportunista de los políticos nucleados en la SAR. En su edición del 25 de diciembre, se publica el escrito de otro político, José Ramón Andreu, bajo el título “Respuesta a Fidel”.

El mismo 25 de diciembre Fidel Castro termina de redactar su escrito “! Frente a todos! ”, que Bohemia publicará el 8 de enero de 1956, en respuesta al artículo “Cuba no es de Fidel”. En el mismo escribe como…“…la jauría me ha caído encima. Ya no se ataca a Batista que está en el poder; se me ataca a mí que ni siquiera estoy en el territorio nacional. Eso es lo que ha puesto de moda la oposición politiquera y pedigüeña, asustada de la fuerza creciente de un movimiento revolucionaria que amenaza desplazarlos a todos de la vida pública…” (87).

El 27 de diciembre, Don Cosme logra ser recibido por Batista, para iniciar lo que se denominará “Diálogo Cívico. Al término de la entrevista el ingenuo veterano declara a la prensa:

“Estamos en el camino de las soluciones. Tengo una buena impresión de mi conversación con el general Batista aunque no llegamos a fórmulas concretas” (88). Pero para el pueblo las reales soluciones no estaban en el Palacio Presidencial. Cada día son más los que comprenden que con la dictadura no hay diálogo posible. Entre tantos políticos llamados de oposición que le hacen el juego al régimen, se contrapone la voz enérgica de José Antonio Echeverría, presidente de la combativa FEU. El 6 de enero la prensa divulga la “Carta de la FEU a la SAR” donde esta declina participar en el “Diálogo Cívico, ya radicalizadas sus posiciones a favor de la lucha armada, a través del recién creado Directorio Revolucionario.

El 22 de enero de 1956, la revista Bohemia publica el escrito de Francisco Ichaso, intelectual de ideas marcadamente conservadoras, bajo el título de “Lo sustancial y lo adjetivo en la gestión del doctor Torriente”, donde expresa como…“…comprendemos que a un Fidel Castro y a otros elementos juveniles no les importa el que comisiones del gobierno y de la oposición se pongan en contacto y deliberen sobre las cuestiones pendientes. Esos elementos están en un plano insurreccional y mientras no se apeen de el no aceptarán en que las urnas puedan ser una buena solución” (89).

El 23 de febrero un grupo de jóvenes ortodoxos irrumpe en el domicilio de Manuel Dorta Duque, en los momentos en que se efectuaba allí una reunión del Consejo Director Ortodoxo, para protestar airadamente por la participación del partido en el Dialogo Cívico, mediado por la SAR, entre algunos dirigentes de la oposición y Batista. La dirigencia del PPC(O) achacó el hecho a la instigación de Fidel Castro. No obstante negar éste expresamente tal acusación y las explicaciones dadas a estos por Ñico López, por encargo de éste, estos exigen la condenación expresa del acto por el propio Fidel Castro.

Esto motiva el escrito del dirigente revolucionario publicado por la revista Bohemia, el 11 de marzo de 1956 bajo el título: “La condenación que se nos pide”. Éste refuta la acusación expresando que…“…si esa masa llegó a tal grado de exaltación que produjo un acto incivilizado, puede culpársele a él, que desde hace dos meses no he producido una declaración política. Cúlpese a la propia política ortodoxa, cúlpese al Consejo Director, que apenas dos semanas antes adoptó un pronunciamiento radical oponiéndose a toda conversación con el régimen mientras prevaleciera el estado de opresión y su falta de garantías….y después de tanta lucha por definir claramente nuestra posición al respecto, no podemos permitir que algunos dirigentes del propio partido, para descargo de sus errores, lancen imputaciones veladas e injustas contra el Movimiento donde hoy milita, ¡dígase de una vez!, los verdaderos seguidores de las prédicas y el ejemplo de Eduardo Chibás….” (90).

No mucho después, el fracaso del Dialogo Cívico y la acusación de la dictadura sobre una supuesta conspiración de Carlos Prío, Fidel Castro, y nada menos, que Rafael Leónidas Trujillo, el sanguinario déspota dominicano, para justificar el recrudecimiento de la represión interna contra las fuerzas opositoras, conminan a Fidel Castro a escribir desde México, el documento, con fecha 19 de marzo, titulado “El Movimiento 26 de Julio” que publica la revista Bohemia en su edición del 1ro de abril.

Éste denuncia en el documento como…“…en el mismo lugar de oprobio y vergüenza debieran escribirse un día los nombres de quienes estorban la tarea de libertar a su patria como los de quienes la oprimen. En Cuba hay, desdichadamente, muchos que hasta hoy no han hecho absolutamente nada por redimirla de la tiranía y, sin embargo, han estorbado todo lo posible. Lo sabemos muy bien quienes desde hace varios años no hemos descansado un minuto en el cumplimiento áspero y duro del deber…” (91).

El 14 de abril de 1956 Fidel Castro termina de redactar en Ciudad de México el artículo “¿Qué delito han cometido?” y conocido también como “El Movimiento 26 de Julio y la conspiración militar”, donde aborda la recién descubierta conspiración contra la dictadura de un grupo de oficiales jóvenes pertenecientes a las fuerzas armadas del régimen, entre ellos, el coronel Manuel Varela Castro, teniente coronel Ramón M. Barquín López, los comandantes Enrique C. Borbonet y José Orihuela y los tenientes Ernesto Despaigne, Hugo Vázquez y José Ramón Fernández. Éste lo envía a la revista Bohemia pero no fue publicado, ya sea por la imposición de la censura, vinculado al frustrado asalto al cuartel “Goicuría” de Matanzas, el 29 de abril, por un comando de valientes jóvenes, lidereado por Reinol García, perteneciente a la Organización Auténtica de Aureliano Sánchez Arango o por temerosa autocensura de Miguel Ángel Quevedo, propietario de la publicación.

En su escrito, posteriormente divulgado por otros medios, Fidel Castro la caracteriza como…“…no conspiración contra la Constitución, ni contra un régimen que fuese producto de la voluntad popular, ni intentaron un golpe de estado a ochenta días de unas elecciones generales; todo lo contrario, querían la plena vigencia de nuestra Carta Magna, el restablecimiento de la soberanía popular y elecciones inmediatas, como quiere el pueblo…” (92).

Mientras tanto se produce el 9 de mayo el segundo exilio de Carlos Prío Socarrás, hacia Estados Unidos, debido al acoso a que está sometido y el 15 de mayo aparece el primer número del periódico clandestino Aldabonazo”, órgano oficial del Movimiento 26 de Julio, que reproduce el escrito de Fidel Castro sobre la llamada popularmente “Conspiración de los Puros”.

En México continúan los preparativos militares, desde prácticas de tiro, recaudación de recursos, permanente contacto con la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio en Cuba así como la intensa colaboración en la prensa de Fidel Castro, sobre problemáticas del acontecer nacional, del que se mantiene constantemente informado.

La detención de Fidel Castro y parte de sus compañeros del 23 de junio hasta el 24 de julio, por agentes de la Dirección Nacional de Seguridad mexicana, producto de las delaciones del traidor Del Pino y de Venereo, más el dinero repartido por la embajada de Cuba a funcionarios policiales corruptos, constituye un duro golpe a los preparativos de los revolucionarios, no sólo por la ocupación de importantes alijos de armas sino además por la latente amenaza de deportación de los cubanos. El 9 de julio, desde la prisión, Fidel Castro redacta su escrito “! Basta ya de mentiras!”, que es publicado por la revista Bohemia en su edición del 15 del propio mes.

En el mismo éste valora que…“…había pensado esperar la terminación del proceso para dar al pueblo de Cuba una explicación de lo ocurrido en México. Sin embargo el reportaje del señor Luís Dam, aparecido en la última Bohemia, bajo el pomposo título de “El Grupo 26 de Julio en la cárcel” me obliga a escribir desde la propia prisión estas líneas….Lo cierto es que al reportero ni siquiera lo dejaron en la cárcel y la fotografía nuestra publicada la tomó en los archivos de la Dirección Federal de Seguridad No lo niega é y empieza afirmando que por más esfuerzos que hizo no lo dejaron comunicarse con nosotros. Luego escribió su reportaje basado única y exclusivamente en los informes de una policía que ha actuado en evidente contubernio con Batista, sin que el pueblo pudiese leer una sola palabra de los cubanos que han sido víctimas de la persecución desatada y cuya opinión es de suponer que interese al país por cuyo destino padecen y sufren….Somos en este instante prisioneros en un país extraño; en sus cárceles llevamos más de veinte días, sin que se haya cumplido el elemental requisito de ponernos a disposición de una autoridad competente…” (93).

La prensa mexicana, en sus inicios evidentemente hostiles al grupo de revolucionarios cubanos detenidos por la desinformación pagada por Batista, gradualmente va adoptando posiciones más objetivas y hasta solidarias. Si el 23 de junio de 1956 el periódico “Excelsior”, uno de los más importantes diarios mexicanos, informa bajo el título “Siete comunistas cubanos presos aquí por conspirar contra Batista; recogen armas”, el propio diario en su edición del 3 de julio bajo el título “No son rojos, sino nacionalistas los cubanos” publica una declaración de Fidel Castro donde éste expresa como…“…la absurda calumnia de que somos comunistas es simplemente fantástica. Nuestro programa es democrático nacionalista. El Movimiento Revolucionario 26 de Julio lucha por convertir a Cuba en una nación libre, económicamente desarrollada, en que cada cubano pueda vivir del trabajo honesto en la oficina, el taller o el campo. Y a erradicar para siempre los crímenes, las torturas y la miseria que hoy padece bajo la dictadura de Batista…” (94).

El 4 de julio el periódico cubano “Prensa Libre” publica una versión de la misma transmitida por la agencia UPI desde México, con el título “Cesa la incomunicación de Fidel Castro en México”. El 21 de julio Fidel Castro envía unas declaraciones a la prensa donde afirma que…“… ¿hasta cuando va a proseguir la campaña de calumnias contra los revolucionarios cubanos? La impudicia debe tener un límite. Cuando parecía que la mezquina agresión había llegado a su fin se renueva con cobarde saña….¿Qué se pretende con semejante mixtificación de la verdad? ¿Por qué tanto empeño en confundir a la opinión pública? ¿Se quiere justificar así el secuestro que dura ya un mes de un hombre cuyo único delito es que su patria deje de gemir bajo el yugo de una tiranía? “(95).

El 22 de julio se clausura en Panamá la reunión de mandatarios de América Latina presidida por Dwight D. Eisenhower, entonces Presidente de Estados Unidos, con declaraciones de que la misma se realiza bajo el signo de Bolívar y de una nueva política de entendimiento y para la defensa en el hemisferio de la democracia contra el peligro comunista. Lo acompañaban personalidades tan democráticas como Rafael Leónidas Trujillo, Anastasio Somoza, Alfredo Strossner, Pérez Jiménez y Fulgencio Batista.

Ese mismo día la revista Bohemia publica un escrito de José A. Echeverría bajo el título “¿Quebrará México su tradición de hospitalidad? En el que plantea como…”…no serían los exiliados dignos de la hidalguía de ese pueblo si adoptaran una conducta huidiza y tímida de hombres de poca monta, en vez de cumplir con su deber, que no reside sino en luchar a brazo partido donde quiere que sea por la libertad humana”(96).

El 24 de julio de 1956 Fidel Castro es excarcelado., aunque penda aún sobre él y sus compañeros la amenaza de extradición. Dos días más tarde, el 26 de julio, el editorialista del periódico Excelsior”, sin proponérselo, le rinde homenaje al aniversario, al expresar como…“…celebramos sinceramente, a fuer de sinceros y de demócratas, la libertad concedida al Doctor Fidel Castro Ruz, político cubano acusado de oponerse desde México al Gobierno de su país. Nos alegramos de que por fin se haya hecho justicia en un caso que, para la inmensa mayoría de los mexicanos resultaba tan fácil de juzgar y resolver…” (97).

Es precisamente la amenaza de ser deportados lo que obliga a los revolucionarios cubanos a acelerar los preparativos en condiciones bien difíciles y sin los medios económicos necesarios, que puede malograr el compromiso de iniciar la lucha armada antes de que finalice el año o morir en la lucha. En tan compleja situación, Fidel Castro concede una entrevista al gerente de la UPI en Cuba, Francis McCarthy al que declara que…“…nuestra respuesta es la acción frente a la acción desatada por el régimen, es la consigna de unir en un solo frente a todas las fuerzas revolucionarias…Por cada político dispuesto a sacrificar la patria en beneficio de su persona, hay mil jóvenes dispuestos a sacrificar su vida, Y mientras queden tres rebeldes en Cuba, la revolución no se dará por vencida”(98).

Nuevamente la prensa se hace eco de la denuncia de Rafael Salas Cañizares, jefe de la Policía batistiana sobre una supuesta conjura de Prío, Fidel y Trujillo. Tal como se plantea en la Sección en Cuba de la revista “Bohemia”, el 19 de agosto de 1956. El domingo 26 de agosto, en carta pública dirigida a Miguel Ángel Quevedo, Fidel Castro refuta tales patrañas. El 2 de septiembre aparece publicada en “Bohemia”, bajo el título de “Carta sobre Trujillo”:

“Ni el corazón transido de amarguras-escribe- ni las manos cansadas de tanto luchar, de tanto escribir contra la infamia y la maldad, el asco, incluso, con que a veces tomo la pluma para lidiar contra los ardides más groseros y bajos, no impedirán que siga combatiendo con la misma fe del primer día, el deber que encaré hace cuatro años y medio y que sólo terminaré con el cumplimiento de la promesa o con la muerte…No puede haber entendimiento entre nosotros y Trujillo como no puede haberlo entre nosotros y Batista” (99).

El 29 de agosto arriba a México el Presidente de la FEU, José A. Echeverría. Producto de la larga entrevista sostenida con Fidel Castro el 30 de agosto, ambos suscriben el documento históricamente conocido como “Carta de México”, donde se expresa que ambas organizaciones han decidido unir sólidamente su esfuerzo en el propósito de derrocar la tiranía y llevar a cabo la Revolución Cubana (100).

Esa misma noche Fidel Castro marcha a Estados Unidos para entrevistarse con Carlos Prío, esa “amarga experiencia”, en busca de apoyo económico, dada la necesidad imperiosa de recursos para poder cumplir su compromiso con el pueblo de Cuba. Éste cruza ilegalmente la frontera, a través del Río Grande y se entrevista con el expresidente en la ciudad de McAllen, en el estado de Texas.

La revista Bohemia en su edición del 9 de septiembre de 1956 publica un artículo de Leopoldo Pío Elizalde, Viceministro de Trabajo de la tiranía, titulado “Pobre muchacho”, donde valora despectivamente la actividad revolucionaria de Fidel Castro.

Ya en los días finales de ese propio mes, en viaje realizado a Veracruz, en compañía de Antonio del Conde y Rafael del Pino, se concreta, casi de forma fortuita, el medio de transporte para viajar a Cuba: el yate “Granma”. El 24 de octubre Frank País arriba a México para entrevistarse con Fidel Castro, con el objeto de lograr el aplazamiento del desembarco, dadas las limitaciones organizativas que aún existen en las organizaciones clandestinas que deben apoyarlo. Éste, aunque reconoce la validez de sus argumentos, fundamenta como la fecha es ya un compromiso moral.

El 28 de octubre, Fidel Castro concluye en Ciudad México, la redacción de su escrito “La Patria y la Revolución en peligro”, que envía con un emisario para su publicación, al director de Bohemia, Miguel Ángel Quevedo. Esto no es posible al establecerse la censura de prensa tras el atentado mortal, en la madrugada del 28, por un comando del Directorio Revolucionario, contra el coronel Antonio Blanco Rico, jefe del Servicio de Inteligencia Militar (SIM).

En bárbara represalia, fuerzas policiales violan la inmunidad diplomática de la embajada de Haití, en la capital, asesinando a los diez jóvenes revolucionarios allí asilados. En el tiroteo cae mortalmente herido el jefe de la policía batistiana, Brigadier Rafael Salas Cañizares, lo que incrementa la represión contra la oposición.

En noviembre, el periodista del periódico “Alerta”, Benjamín de la Vega, viaja a México con la encomienda de entrevistar a Fidel Castro, autorizado por su propietario Ramón Vasconcelos, no obstante ocupar el cargo de Ministro de Comunicaciones en el gobierno. La entrevista es publicada en dicho diario el 19 de noviembre de 1956 con el título “Declaraciones de Fidel Castro. Presto a deponer su actitud”. En la misma éste declara como…“…resulta repugnante la contumacia con que los voceros de la dictadura se afanan en mencionar nuestro nombre junto al del déspota dominicano. Eso demuestra la impotencia, la falta de argumentos y de razones para combatirnos…Si en un plazo de dos semanas a partir de la publicación de esta entrevista no hay solución nacional, el Movimiento 26 de Julio quedará en libertad de iniciar en cualquier instante la lucha revolucionaria como única fórmula salvadora” (101).

El 17 de noviembre llega a Ciudad de México el periodista de la revista Bohemia, Mario García del Cueto., con el propósito de entrevistar a Fidel Castro. Esta apenas iniciada tiene que ser interrumpida a petición de éste, al producirse nuevas delaciones, deserciones y ocupaciones de armas, que ponen en peligro la proyectada próxima salida del Granma.

El 25 de noviembre parte la embarcación, sobrecargado con una tripulación de 82 hombres, con un solo objetivo en sus mentes: liberar a la patria.


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