BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

DIVERSIDAD CULTURAL Y SUSTENTABILIDAD. TOMO I

Coordinadores: Nicasio García Melchor y Gloria Miranda Zambrano




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Evaluación del estado de los recursos y problemática ambiental

El examen no solo arrojo nueva información sino también facilito avaluar y ponderar la magnitud de los principales problemas ambientales bosquejados en el Plan Municipal de Desarrollo Rural Sustentable (2008). Evidente por todo el lugar, se corroboró que la intensa deforestación se debe esencialmente a la combinación de actividades relacionadas con la apertura de más, y mayores terrenos para el cultivo, el sobrepastoreo así como por la recolección de leña para cocinar los alimentos. El carácter extensivo y la intensidad de dicha actividad, -a manera de “labor hormiga”-, permitieron considerar dichas actividades como las de mayor impacto ambiental en la demarcación.

Aunado a ello, las quemas agrícolas, incendios forestales, inadecuado manejo de las escorrentías y el sobrepastoreo, contribuyen también a potenciar los procesos erosivos prácticamente por todo el lugar. Acelerado por las lluvias y los caudales durante el temporal, el fenómeno también provoca la desestabilización de las márgenes en las laderas, hasta que estas se desbarrancan (cárcavas) arrastrando considerables cantidades de materiales cuesta abajo. La fuerte erosión no solo se traduce en la pérdida de los pocos terrenos fértiles sino también en la pérdida de las pocas unidades de suelo que quedan y que son potencialmente útiles para la reforestación. Al quedar desnudas de vegetación, pastos, arbustos, etc., ello resulta a su vez en una mayor velocidad y fuerza de las escorrentías durante la prolongada temporada de lluvias. Siendo este el escenario actual, no fue difícil suponer que de no atender este tipo de problemas a corto y largo plazo, la contaminación, el azolve de los arroyos, la disminución de las recargas de agua en pozos, no sólo se agudizarán sino también propiciaran la proliferación de diversas enfermedades derivadas del mal manejo de basura y la contaminación de los afluentes .

En este marco y siendo imperativo encontrar estrategias que además de impulsar el crecimiento económico garanticen la conservación de los ecosistemas en el municipio, se asume que solo en la medida en que los pobladores del lugar adquieran y consoliden una conciencia de sus saberes y valores naturales podrán tenerse condiciones propicias para lograr el desarrollo sostenible en su localidad al igual que en cualquier otra comunidad indígena. Con esta premisa, el estudio de las formas a las que acceden los pobladores del lugar para apropiarse de su entorno tuvo como principal objetivo asegurar el uso sostenible de los suelos.

Resultados y propuesta

Además del sobrepastoreo, el 98% de los hogares en San José Lachiguirí, esto es casi toda la población, continúan consumiendo leña para cocinar. Como muchas otras paradojas de las comunidades serranas, esta práctica cultural destructiva contrasta con la acertada utilización de cercos vivos con agaváceas por toda la comunidad. Tanto para la demarcación de linderos y senderos como para actuar de barreras y trampas de suelo, esta práctica tradicional es solo uno de los ejemplos de buenos manejos que fueron documentados para que a su vez, sean revalorados tanto por las autoridades municipales como por los mismos habitantes del lugar. Junto con algunas otras acertadas formas de manejo agrícola y agroforestal, lo anterior permitió bosquejar la combinación de algunas estrategias sostenibles de retención de suelos y de control de la erosión mediante el uso de técnicas que además de ser compatibles con las prácticas tradicionales, resultan además de bajo costo, fáciles de aplicación, medibles y evaluables.

Respecto a las acciones para la retención de suelos en las laderas, desde el piedemonte y hacia las cimas de los cerros, las labores de regeneración ecológica propuestas involucran la utilización conjunta de zanjas trinchera, anillos de captación y reforestación con especies adecuadas . Con mayor énfasis en dichos lugares se busca favorecer la formación de suelos mediante la retención de suelo por la raíces de las plantas, reducir la velocidad de escurrimiento del agua de lluvia y así disminuir la erosión, propiciar la infiltración hacia el subsuelo y posteriormente conducir el agua retenida hacia las cuencas de los dos arroyos temporales que cruzan el municipio.

Como es el caso en San José Lachiguirí, en aquellos no pocos lugares en los que no existe suelo suficiente para hacer cepas profundas, destaca el uso de la técnica tradicional de enterrar estacas para retener amontonamientos de ramas, piedras y tierra, y de esta forma proteger a las plantas tiernas favoreciendo su enraizamiento natural.

En lugares en los que el tipo de sustrato y pendiente no permiten el uso de zanjas, la captura de escurrimientos de que drenan hacia el río y los arroyos, fue prevista mediante el emplazamiento de anillos de captación, es decir, una serie de zanjas horizontales con una ligera pendiente bajo la curva de nivel para llevar el agua de lluvia captada hacia puntos determinados. Tal como aprendieron de sus ancestros, los campesinos del lugar aplican esta medida con el fin de concentrar el líquido en sitios elevados para luego conducirlo a los puntos deseados con mayor facilidad y evitando cruces de barrancas en las lomas o los abanicos aluviales. Ellos mismos destacan que generalmente, el ancho de los anillos está en función de lo escarpado de las pendientes y de la dureza de sus superficies mientras que la altura de los bordos depende más bien del volumen de agua que estiman, circularía por estos.

Pudiéndose realizar también la práctica del texcal (Flores 2007), esto es, la siembra en las oquedades de terrenos rocosos en los que se ha ido acumulando suelo suficiente, las tareas de reforestación pueden llevarse a cabo desde un primer momento dado que existe la posibilidad de reforestar algunos pocos lugares en los que afortunadamente aún existen unidades de suelos susceptibles para llevar a cabo dicha tarea con buenos resultados. En este sentido se buscó lograr el consenso entre campesinos y autoridades, para que en cada cepa fueran sembrados árboles, arbustos o plantas perennes, adecuadas a la región y al clima, con bajos requerimientos de humedad y que necesiten pocos cuidados. Este tipo de plantas no solo ayudarán en la retención de agua y su infiltración al subsuelo sino además contribuirían a la formación y retención de suelos con la materia orgánica de sus hojas. Así, una vez establecidas y adecuadamente manejadas, proporcionarán a la población la leña que tanto demandan, junto con algunos frutos, forraje o madera, según las especies que fuesen elegidas .

En terrenos con pendiente ligera, y que predominan como áreas agrícolas en el municipio, el uso de bordos a nivel con barreras o cercos vivos es una práctica tradicional de captación y conservación del agua de lluvia ampliamente utilizada por los campesinos del lugar.

Aprovechando dicha experiencia, de que los bordos sean reforzados plantando en sus márgenes magueyes, nopales, árboles o arbustos cuyas raíces ayudan a afianzar la tierra. Siendo una de las estrategias más empleadas por su eficiencia y bajo costo laboral, lo más importante esta siendo el fomento de su revaloración e incorporación por prácticamente todo el territorio municipal, tanto en áreas destinadas para la agricultura como para la reforestación. De igual forma, el uso de combinado de retenes de piedra acomodada resulta otra de las prácticas de manejo tradicionales, más valiosas para lograr la regeneración ecológica del lugar. Siendo emplazadas en aquellos lugares en los que no se encuentra suficiente tierra para formar bordos, los indígenas zapotecos suelen levantar muros de piedra acomodada, los que al seguir la curva de nivel, contribuyen sustancialmente en la formación de terrazas uniformemente planas con el suelo retenido.

Dadas las características orográficas del lugar, una propuesta es la apertura de terrazas individuales que consisten en terraplenes de forma circular o de media luna, trazados en curvas a nivel de un metro de diámetro en promedio. En la parte central de estas pueden plantarse especies forestales principalmente (encinos, cedros, ocotes u oyameles e incluso pinos) y aunque son tareas que resultan onerosas en términos de trabajo, representan soluciones específicas para el caso de San José Lachiguirí.

Por su eficacia en disminuir la erosión de las laderas, en la retención de suelo y por funcionar a manera de trampas de agua, a largo plazo se podría asegurar el mantenimiento de mayor humedad en los cerros de la demarcación, donde hace años se desarrollaban con éxito dichas especies. Aunado a ello, en aquellas lomas donde la pendiente es menor a la de las laderas y cárcavas, es posible también extender la reforestación y realizar obras de captación del agua de lluvia mediante la apertura de aguajes (o jagüeyes) para abrevadero e incluso para obras de irrigación a pequeña escala. Tal como se ha realizado con éxito en la Mixteca, estos depósitos captarían el agua que escurre de los terrenos pedregosos de los cerros en San José haciendo posible la retención de una cantidad mayor del liquido ya sea para abrevar a los animales o para mejorar las condiciones de las siembras de temporal mediante riego de auxilio. En época de lluvias, las escorrentías podrían ser retenidas de esta forma levantando bordos a nivel con vertedor hacia aquellos campos de cultivo que requiriesen de riego de auxilio . Paralelamente a la realización de dichas obras, una acción de carácter permanente en la que toda la población manifiesta su disposición a participar es el recubrimiento de lugares donde existen suelos someros con pastos nativos que proporcionan cobertura a los terrenos, evitan la erosión y favorecen la infiltración del agua. Bien es conocida por los habitantes del municipio la conveniencia de seleccionar preferentemente plantas de la región, en virtud de que estas están adaptadas al lugar además de que sus usos forman parte de sus conocimientos agrícolas tradicionales.

Las cárcavas y barrancas que surcan el municipio se formaron en aquellos puntos del relieve donde el agua encontró suelos más débiles que pudo erosionar con mayor facilidad. Básicamente, la regeneración ecológica parte de la idea de restaurar el suelo en lugares donde el agua ha excavado, construyendo terrazas mediante represas filtrantes, levantando bordos de tierra y siguiendo las curvas de nivel en los terrenos adyacentes.

Usados ampliamente en otros lugares de Oaxaca, y solo con un registro en el cauce de un arroyo del lugar, las presas filtrantes, -de piedra y/o tierra-, son terraplenes de materiales compactados de préstamo del mismo trazo, con su correspondiente vertedor. Su uso combinado a la incorporación de presas filtrantes a base de gaviones, resultaría bastante efectiva, dado que estas controlan la perdida de suelos al disminuir el poder erosivo del caudal y su velocidad aunado a que el material sólido queda atrapado en el paramento aguas arriba de la presa logrando así una estabilización del cauce. Una vez edificada una represa, se identificaron aquellos lugares aguas abajo donde se pueda construir otra similar y así ir deteniendo el agua en diferentes niveles según lo exija la pendiente del terreno, las obras pueden continuar corriente abajo hasta llegar al cauce principal, y en el caso de San José, hasta aquellos terrenos relativamente planos en los arroyos montaña abajo.

Este sistema de escalonamiento de represas se deberá realizar a cada uno de los brazos o ramas de las barrancas. Al disminuir la velocidad y fuerza de los torrentes mediante el estancamiento provisional del líquido en diversos puntos, se lograra el control de los dos recursos naturales involucrados: el suelo y el agua. La tierra acarreada por la corriente se asienta en el lecho de las terrazas montaña arriba, en donde debe estar, formando excelentes terrenos para cultivo en lugar de ser arrastrada corriente abajo; se obtendrían espejos de agua temporales para abrevar ganado, mientras que una parte se filtraría a través de las oquedades de la represa hacia las partes más bajas de la barranca y otra porción se infiltra en el suelo, recargando los mantos freáticos.

A través del tiempo, estos dos fenómenos producirán un doble efecto benéfico: la acumulación de tierra fértil en las hondonadas resultará en el paulatino recubrimiento de la vegetación natural favorecida por la humedad y la acumulación de azolve funcionará como esponja de captación de una gran cantidad de agua la que liberará lentamente a través de las represa filtrantes logrando un flujos que se prolongarán por varios días o semanas, convirtiéndose en arroyos semipermanentes, en lugar de los estériles torrentes. En cada uno de esos puntos donde la corriente no es fuerte, el paso del agua además podría ser obstruida mediante la construcción de pequeñas represas filtrantes o terrazas. Estas retienen los materiales sólidos aguas arriba y permitirían filtración del líquido con menor velocidad, facilitando su control y alargando el tiempo de escurrimiento. Estas sencillas obras, utilizadas de manera ancestral por los grupos zapotecos, consisten en una pared perpendicular a la dirección de la corriente, edificadas simplemente acomodando y superponiendo piedras sin labrar y sin utilizar mezcla ni cemento para unirlas, de modo que queden hendiduras por donde pueda filtrarse el agua y cuidando que estén bien calzadas para que no sean arrastradas por ella.

En la cara de la represa que está corriente arriba se amontonan ramas, tierra o desechos vegetales disponibles que impidan que el agua se filtre velozmente, logrando un estancamiento temporal. Ante el peligro de que los afluentes derribasen un muro de piedra acomodada, en determinados lugares donde los arrastres pudieran ser más fuertes, se ha propuesto adamas la construcción de represas de gaviones con cimientos y empotramiento de mampostería para darle resistencia contra el embate de la corriente . Dado que uno de los recursos del municipio es precisamente la piedra caliza y/o la piedra bola, el bajo costo de la construcción de este tipo de obras se vería aún mas amortizado.

En diversos lugares a lo largo del cauce de los arroyos que cruzan el municipio y aprovechando la captación y desagüe de las represas filtrantes podrían emplazarse también ollas de agua que son tanques de almacenamiento construidos excavando el terreno, con canales de alimentación, vertedores, taludes impermeabilizados y cercado de malla ciclónica. Además de poderlas utilizar para abrevadero y labores de microirrigación, estas también pueden ser aprovechadas mediante bombeo solar de agua para su oxigenación y la cría de especies como por ejemplo, la lobina.

De manera complementaria y aprovechando el relieve en distintos lugares, el gradiente diario de insolación aunado a las corrientes de aire en las partes altas de las lomas representan fuentes de energía limpia, permanente y de muy bajo costo y mantenimiento. En este caso, paneles solares para accionar bombas de agua, molinos de viento y sistemas de bombeo por gravedad solo son algunas de las alternativas para hacer más eficiente y productivo el aprovechamiento del líquido capturado en las ollas de agua y las represas e incluso para extraerlo de los pozos conforme el nivel freático vaya aumentando resultado de la acción conjunta de las obras. Tales fuentes de energía junto con materias primas como piedra caliza y bola, abundante vegetación xerófita de fácil propagación y adaptada al lugar, especies arbóreas como mezquites, guamuches, pinos y encinos, representan algunos de los insumos más importantes para la implementación de las estrategias descritas y con los que cuenta el municipio. Si a ello se la añade la sencillez de las obras, su bajo costo y particularmente los conocimientos y la experimentada mano de obra de los productores rurales de San José Lachiguirí, este tipo de propuestas adquieren mayores probabilidades de éxito. Aunado a ello, la población cuenta además con cierta infraestructura como son caminos de fácil acceso a los lugares de trabajo además de maquinaria como camiones de volteo, tractores y herramienta. Asimismo, dadas las dimensiones de las obras estas pueden ser realizadas en tiempo y forma aprovechando todo el periodo de estiaje, una vez pasadas las lluvias de temporal.


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