BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

APUNTES SOBRE LA CIBERCULTURA Y LA ALFABETIZACIÓN DIGITAL POSMODERNA

Germán López Noreña




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3.1.3 La Aproximación Funcionalista – Estructuralista

Antes de iniciar el tejido discursivo sobre las aproximaciones a la definición de cultura en estas dos escuelas, detengámonos a explorar algunos elementos conceptuales de cada una de ellas.

La Real Academia De La Lengua Española en su edición ya varias veces referenciada en este escrito, en su diccionario nos define respectivamente estos términos de la siguiente manera:

Para funcionalismo “1. m. Tendencia de la arquitectura racionalista moderna, que hace prevalecer los elementos formales y prácticos; 2. m. Ling. Escuela lingüística de los funcionalistas.”. Para estructuralismo “1. m. Teoría y método científico que considera un conjunto de datos como una estructura o sistema de interrelaciones”.

Ahora bien no basta las anteriores definiciones promulgadas por la RAE, en este sentido, veamos lo que nos dice Eduardo Jorge Arnoletto (2007):

Del Estructuralismo:

El Estructuralismo es una compleja corriente de pensamiento, de origen europeo, a cuya génesis se suele asociar los nombres de Alfred Reginald Radcliffe-Brown (1881-1955) y de Claude Lévi-Strauss (n. 1908). En términos muy generales, lo primero que cabe decir es que el estructuralismo no se reduce a la utilización de la noción de ESTRUCTURA, harto difundida en las ciencias sociales por parte de todos los enfoques teóricos.

Radcliffe-Brown fue un sociólogo y etnólogo inglés, profesor en Chicago y en Oxford, que investigó con un método comparativo los "principios estructurales" de las relaciones humanas. También se lo asocia con los orígenes del Funcionalismo […] En tiempos recientes se le ha criticado por encontrar en sus desarrollos cierta confusión entre modelo y realidad, así como por cierta reducción de la noción de estructura a una mera articulación de elementos empíricos.

Claude Lévi-Strauss, antropólogo francés (en realidad, de origen belga), profesor del "College de France", es autor, entre muchas otras obras, de "Anthropologie Structurelle"[…].

Según Lévi-Strauss, el orígen del análisis estructural está en la "revolución lingüística" (Saussure-Troubetskoy), que más allá de una transferencia de métodos de investigación desde el campo del lenguaje hacia el campo de la sociedad, llegó a afirmar que todos los fenómenos sociales -incluso los políticos, por supuesto- son "también" fenómenos lingüísticos.

En el enfoque de Lévi-Strauss, no se trata de aplicar una hermenéutica que devele "el sentido oculto del texto explícito" sino de ver a los "fenómenos de sentido" como manifestaciones de un juego estructural cuya explicación hay que buscar en un nivel distinto del empíricamente percibido. En palabras más simples, no es cuestión de buscar un código que "traduzca" lo que un elemento significa y explique cuál es su sentido más allá de su apariencia externa, sino de comprender que ese sentido es conferido por un "juego estructural", vale decir, por las relaciones del elemento con otros en el interior de una estructura, y por los factores definidores de tales relaciones.

Del Funcionalismo:

El Funcionalismo es una corriente de pensamiento cuyo orígen es europeo y cuyo desarrollo tuvo lugar principalmente en los EE.UU. Su hipótesis fundamental puede resumirse en el siguiente enunciado: Las actividades parciales de los elementos contribuyen a la actividad total del sistema del que forman parte.

A los comienzos del funcionalismo suele asociarse, en forma implícita, el nombre de Emite Durkheim, y en forma ya explícita, el de Bronislaw Malinowski. Emile Durkheim (1858-1917) es considerado "el padre de la Sociología francesa". Es autor de numerosas obras, entre las que cabe citar: "De la División del Trabajo Social", "El Suicidio", "Las Formas Elementales de la Vida Religiosa" y "Las Reglas del Método Sociológico”.

La actitud metodológica de Durkheim partía de una exigencia de objetividad, expresada en el tratamiento de los hechos sociales "como cosas" (no en el sentido de cosificarlos sino de "observarlos desde afuera"). Durkheim consideraba que una comprensión de los fenómenos sólo podía derivar de su tratamiento objetivo. A tal fin, el sociólogo debe investigar en primer lugar la CAUSA del fenómeno y en segundo lugar su FUNCION, pero Durkheim aclaraba muy bien que "hacer ver para qué es útil un hecho no es explicar cómo ha nacido ni cómo es lo que es", con lo que formulaba una acertada crítica anticipada al futuro funcionalismo.

Durkheim nunca separó sus inquietudes teóricas de sus intenciones reformadoras respecto de la sociedad, para atender las cuales propugnaba un diagnóstico que discrimine lo normal y lo patológico en los fenómenos sociales, vale decir, que permita al sociólogo reconocer los males sociales y decir cómo sanarlos.

La obra de Durkheim, aparte de su proto-funcionalismo, tiene mucho interés para la Ciencia Política, en la que se detectan muchas trazas de su influencia. Ya en su primera obra, "De la División del Trabajo Social" (1893), planteaba una original tipología de las sociedades, distinguiendo entre las "sociedades de solidaridad mecánica" (cuya cohesión interna se basa en la fuerza de la conciencia colectiva, en la participación intensa de los individuos en una misma sacralidad social) y las "sociedades de solidaridad orgánica" (en las que los hombres, por obra de la división del trabajo social se constituyen en individualidades diferenciadas, que cumplen tareas específicas en las que realizan su vocación personal).

En estas sociedades, a diferencia de las anteriores, tienen mucha importancia las diferencias individuales; en ellas la cohesión interna es producto de la complementación de funciones y de un nuevo tipo de representaciones y creencias desarrolladas en torno al concepto de "persona humana".La transición desde un tipo de sociedad mecánica a un tipo de sociedad orgánica se produce por causas del tipo "tamaño y complejidad" : aumento del volumen de la sociedad, aumento de la densidad material y aumento de la "densidad moral", o sea de la intensidad de los intercambios y de las comunicaciones.

Bronislaw Malinowski

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Ya esbozados los anteriores elementos de las dos escuelas referidas, nos circunscribiremos en los aspectos específicos de la concepción y las aproximaciones a la definición de cultura en ellas, emergiendo la gran dimensión investigativa y teórica de Bronislaw Malinovski .

La característica predominante en el concepto funcionalista de cultura, consiste en la función social de la misma. La premisa básica subyacente en esta aproximación a la definición de cultura, es que todos los elementos de una sociedad (entre los que la cultura es uno más) existen porque son necesarios. Esta perspectiva teórica ha sido desarrollada tanto en antropología como en sociología aunque, en verdad, sus primeros elementos fueron delineados de manera involuntaria por Émile Durkheim .

Emile Durkheim

"Consideramos los hechos sociales como cosas, pero como cosas sociales. El tercer rasgo característico de nuestro método es el de ser exclusivamente sociológico. Con frecuencia ha parecido que estos fenómenos, a causa de su gran complejidad, o bien eran refractarios a la ciencia, o bien no podían entrar en ella más que reducidos a sus condiciones elementales, sean físicas, sean orgánicas, es decir, despojados de su naturaleza propia. Nos hemos dedicado, por el contrario, a establecer que era posible tratarlos científicamente sin quitarles nada de sus caracteres específicos. Incluso nos hemos negado a identificar esta inmaterialidad sui generis que los caracteriza con la ya compleja de los fenómenos psicológicos; con mayor razón nos hemos prohibido subsumirla, como la escuela italiana, en las propiedades generales de la materia organizada…”

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Durkheim rara vez empleó el término como unidad analítica principal de su disciplina, la Sociología. En la obra Las Reglas Del Método Sociológico (1895), nos menciona de cómo la sociedad funciona de manera análoga a un sistema vivo; en el que sus partes, es decir, cada uno de sus órganos, altamente especializados en cumplir una o más función, direccionados hacia un objetivo común debe funcionar eficaz y efectivamente. Del mismo modo que los órganos en un sistema vital, están expuestos a enfermedades en detrimento de sus funciones; las instituciones y costumbres, las creencias y las relaciones sociales también pueden caer en un estado de anomia.

No obstante, en Durkheim y sus seguidores, no ser el centro de sus ocupaciones académicas la cultura como objeto de estudio, sino los hechos sociales, sus propuestas analíticas fueron retomadas por autores notables de la antropología social británica y la sociología de la cultura de Estados Unidos.

Sin embargo, el ya haberse mencionado de como el eminente sociólogo francés, no haberse ocupado expresamente del problema de la definición de la cultura, pero, si haber aportado un significativo número de elementos que fueron posteriormente repensados por otros pensadores dolientes de esta cuestión; dejemos que sea Adriana Murguía Lores (2002, Págs. 88-89), quien nos concluya este breve esbozo de los aportes de Durkheim a la consolidación histórica del concepto de cultura:

La caracterización de Durkheim de los hechos sociales como fenómenos generales, independientes de la voluntad de los actores y que constriñen la acción individual, los transforma en realidades emergentes, lo que equivale a decir que la sociedad implica un nivel de la realidad diferente a los individuos que la componen. Esta definición constituye el principio del análisis estructural y convierte en objetivo del investigador descubrir dichas realidades, que no se reducen a sus manifestaciones empíricas, sino que dan lugar a estructuras que desarrollan una lógica propia que es tarea de la sociología develar.

El conjunto de los hechos sociales a los que Durkheim prestó una creciente atención a lo largo de su carrera fue el de las representaciones colectivas, es decir, a la cultura. En las formas elementales de la vida religiosa, el texto en el que expone más ampliamente los mecanismos internos del funcionamiento de la cultura, Durkheim llegó incluso a afirmar que en la sociedad la idea hace la realidad (Durkheim, 1991: 27), una realidad autónoma de la estructura social que desarrolla una lógica propia de producción y reproducción […]

Es, sin lugar a dudas, en la autonomía que el sociólogo francés otorga a las representaciones colectivas en donde radica la enorme influencia de su obra en disciplinas como la lingüística y la antropología. Pero hay otro elemento que resulta igualmente trascendente: al hablar de representaciones colectivas, Durkheim se refiere no sólo a imágenes del mundo, sino a los procesos mentales que encarnan la condición de posibilidad del conocimiento. De hecho, en Las formas de clasificación de las sociedades primitivas, Durkheim y Mauss no distinguen entre unas y otros, lo que por supuesto representa un serio problema que debilita los argumentos y las conclusiones del trabajo. Sin embargo, lo que hoy es muy rescatable es que los autores proponen un realismo cultural que supera la escisión entre el conocimiento y el mundo que establecen el empirismo y el nominalismo y que actualmente encuentran defensores radicales en algunos teóricos posmodernos.

Para Durkheim las categorías que varían culturalmente, son parte de la realidad que aprehenden. No se da una separación radical entre sujeto y objeto de conocimiento. Luego entonces, Durkheim acepta, como Kant, que el conocimiento sólo es posible a través de categorías que ordenan la experiencia. Pero, a diferencia de este último, encuentra el origen de dichas categorías en la sociedad. La conciencia individual no es capaz de producir conocimiento. La “transfiguración” de las experiencias que se adquieren a través de los sentidos en conocimiento solamente es posible mediante las representaciones colectivas, y éstas se truecan en parte de la realidad sensible transfigurada. Ello implica una concepción epistémica de a realidad y de la realidad: éstas no existen con independencia de nuestras concepciones, pero de aquí no se sigue que entonces no exista realidad objetiva. Cada cultura constituye la realidad y la verdad de un mundo intencional objetivo.

Parafraseando a Thompson, años más tarde, el investigador polaco Bronislaw Malinowski retomó y repensó tanto la descripción de cultura de Tylor como algunos de los planteamientos de Durkheim relacionados con su concepción de la función social. Desde esta perspectiva, para Malinowski, la cultura podía ser entendida como una «realidad sui generis» que debía estudiarse como tal (en sus propios términos). Para él en la categoría de cultura se tenía que incluir –como efectivamente lo hizo-, artefactos, bienes, procesos técnicos, ideas, hábitos y valores heredados (Thompson, 2002: 193).

A la vez, consideró que la estructura social podía ser entendida en analogía a los organismos vivos, diferenciándose de la concepción al respecto de Durkheim, en que el pensador polaco tenía una tendencia más holística. Malinowski creía que todos los elementos de la cultura poseían una función que les daba sentido y hacía posible su existencia.

Conceptuaba el no ser esta función exclusivamente producto de lo social, sino el resultado de la historia del grupo y el entorno geográfico, entre muchos. Su obra cumbre, lo es Los Argonautas Del Pacífico Occidental (1922), extensa y detallada monografía en la que se socializa diversos aspectos sobre las distintas esferas de la cultura de los isleños trobriandeses, un pueblo que habitaba en las islas Trobriand, al oriente de Nueva Guinea.

Las propuestas de Malinowski, y específicamente las relacionadas con la función social, fueron adoptadas años más tarde por el antropólogo británico Alfred Reginald Radcliffe-Brown, quien rechazó la delimitación a la que había sido sometida la Antropología, en razón del considerar como único campo de análisis de esta disciplina de las ciencias sociales a la cultura. Conceptualizó que, más bien se encargaba del estudio de la estructura social, en la que se moviliza un entramado de relaciones entre las personas de un grupo.

Sin embargo, también analizó aquellas categorías que habían sido descritas con anterioridad por Malinowski y Tylor, siguiendo siempre el principio del análisis científico de la sociedad. En su libro Estructura y función en la sociedad primitiva (1975) Radcliffe-Brown establece que la función más importante de las creencias y prácticas sociales es la del mantenimiento del orden social, el equilibrio en las relaciones y la trascendencia del grupo en el tiempo.

Sus propuestas fueron retomadas más tarde por muchos de sus alumnos, especialmente por Edward Evan Evans-Pritchard etnógrafo de los nuer y los azande, pueblos del centro de África. En ambos trabajos etnográficos, la función reguladora de las creencias y prácticas sociales está presente en el análisis de esas sociedades, a la primera de las cuales, Evans-Pritchard llamó "anarquía ordenada".


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