BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

ESTUDIO ETNOHISTÓRICO SOBRE UNA UNIVERSIDAD NEW AGE, SUS PROCESOS DE EDUCACIÓN, SEDUCCIÓN, CONFUSIÓN E INICIACIÓN Y SU RELACIÓN CON EL CONTEXTO

José Luis Montero Badillo



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Ruta Nicolás Romero

En el caso de la ruta Nicolás Romero, los autobuses salen del paradero del metro Toreo y toman dirección rumbo al municipio de Nicolás Romero. Atraviesan parte del municipio de Tlalnepantla de Baz, zona de poca relevancia para la universidad por la lejanía con la misma. Tlalnepantla de Baz es usualmente considerada como parte de la Ciudad de México y los mismos habitantes así lo viven, dirigiendo la satisfacción de sus necesidades (trabajo, escuela, esparcimiento, etc.) hacia la misma gran ciudad.

Después, los autobuses llegan al siguiente municipio que es el de Atizapán de Zaragoza, donde comienzan a subir contingentes más numerosos de alumnos en las paradas previamente establecidas por la misma universidad. La avenida cambia de nombre al de Carretera Atizapán-Progreso Industrial. Es la más importante de la localidad porque es la que conecta con la Ciudad de México, atraviesa el municipio y sigue hasta otras ciudades.

Después está el municipio de Nicolás Romero. Es en este lugar, en la parada que hacen en el centro de la ciudad, donde aborda la mayor parte de los alumnos y algunos profesores de la universidad.

Las zonas habitacionales han crecido descontroladamente alrededor de esta carretera que atraviesa la ciudad y se han ido poblando, incluso, las barrancas y los cerros aledaños al que ocupan el palacio municipal y la iglesia en su punto más elevado, que es el centro geográfico de esta ciudad.

Se pueden ver construcciones de tipo colonial, como la iglesia principal dedicada a San Pedro Apóstol, que data de mediados del siglo XVIII; dos grandes haciendas, la de San Ildefonso y la de La Encarnación, cuyo casco funge, actualmente, como sede de la Universidad Tecnológica Fidel Velázquez. Otras de mediados y finales del siglo XIX, la mayoría casi en ruinas y utilizadas para comercios, excepto el teatro Centenario, construido durante el Porfiriato para conmemorar los cien años de independencia y el palacio municipal, construido hacia finales del siglo XIX, cuando, por decreto oficial , la cabecera del pueblo de Monte Bajo, con el espacio geográfico que actualmente ocupa el municipio de Nicolás Romero y parte de Atizapán de Zaragoza, fue elevada a la categoría de villa: Villa Nicolás Romero.

También están las industrias en torno a las cuales se poblaron zonas que en ese entonces eran parte de la periferia de la Villa Nicolás Romero, pero que actualmente son colonias que la misma ciudad ha absorbido. Por ejemplo, en 1847 comienzan a funcionar las empresas textiles de Molino Viejo, mejor conocida como La Colmena, que es como hoy se llama la colonia que actualmente ocupa ese espacio. Y la misma gente que sigue viviendo aquí, cuenta que sus abuelos y bisabuelos llegaron a este lugar para trabajar en las fábricas. O la de Río Grande en San Ildefonso, que también es como actualmente se llama la colonia donde se ubica.

Para 1848, había 4,665 habitantes en el municipio . En el año de 1900 comienza a funcionar la industria papelera El Progreso Industrial, nombre retomado, también, por la colonia que actualmente puebla el área. De ahí el nombre de la avenida principal Atizapán-Progreso Industrial, que se le llamó así porque eran los puntos más importantes que conectaba: el pueblo de Atizapán y la fábrica de Progreso Industrial. Para ese mismo año también llega el Ferrocarril de Monte Alto al antiguo pueblo de San Pedro Azcapotzaltongo, que es uno de los cuatro pueblos prehispánicos que hay en el municipio y se halla en lo que hoy ocupa el centro de la ciudad de Nicolás Romero.

Hoy en día hay cuatro tiendas que se dedican a la comercialización de maderas y forrajes en el centro de la ciudad y en los caminos aledaños, pero cuenta la gente que antes era una de las principales actividades de la región, proveedora, incluso, de la Ciudad de México. Actualmente una buena parte del municipio y las zonas colindantes aún boscosas están protegidas por la Secretaría del Medio Ambiente, que las ha decretado reserva ecológica debido a la deforestación, lo que ha roto el equilibrio ecológico con respecto a las tierras que antes eran sumamente fértiles y regulares en sus temporales y ahora son áridas, no siempre aptas para la siembra. Se ve poco de aquel pasado productor y abastecedor.

Para 1940, el 7 de abril deja de funcionar el ferrocarril de Monte Alto, lo que pudo haber conllevado un despoblamiento de la zona, pero no fue así, según las cifras demográficas. Incluso una década después, para los años cincuenta, la Compañía de San Antonio de Abad deja de operar las fábricas de Barrón y La Colmena. Pero más bien lo que sucedió fue que la gente comenzó a cambiar los tipos de actividades que habían sido tradicionales, es decir, la agricultura y la industria textil. Para los años sesenta, comienzan las obras de pavimentación de la carretera que hasta la fecha sigue siendo la principal. A inicios de esta misma década, se aplica, en la cabecera municipal, el Plan Echeverría de Remodelación de Pueblos y se pavimenta también la avenida Nicolás Romero y calles centrales, se remodela el Jardín Hidalgo que está en el centro de esta ciudad, se construyen guarniciones, banquetas y algunas obras más. Parecía, por un lado, que la “modernidad” estaba llegando a la zona. Pero, por otro lado, la realidad se veía más incierta que nunca con el desempleo por doquier.

Hoy la proliferación del comercio, tanto ambulante como establecido, abunda. Están los locales comerciales que se dedican a la venta de artículos relacionados con la industria automotriz, cuyo dato se vincula, a su vez, con los de los alumnos y sus familias que se dedican, en un setenta por ciento aproximadamente, al comercio .

Algunos alumnos platican que “una fuerte oleada de gente llegó justo después del sismo que sacudió a la Ciudad de México en 1985” . Quizá esto explique la crecida demográfica, de 47.504 habitantes en 1970, a 184.134 en 1990 . También existe estrecha relación entre el aumento de la población en estos años y la construcción de una agencia de distribución de la empresa Cervecería Modelo, sobre la avenida Nicolás Romero, alrededor de 1980. Esta crecida demográfica le ha valido al lugar la categoría de antes “villa” a ahora “ciudad” Nicolás Romero, desde el 11 de septiembre de 1998 .

Esta proliferación comercial se ha dado, primero, por los que llegaron recientemente a vivir a la zona. Y consecuentemente por los naturales de la región, quienes tuvieron que abandonar sus trabajos tradicionalmente dedicados al campo, para dedicarse a la venta de algún producto del cual se abastecen en el centro de la Ciudad de México, por no haber podido competir, sus productos, con los precios de los artículos comercializados por los que llegaron recientemente a vivir, productos manufacturados en países como China, por ejemplo, que son los que más abundan entre el ambulantaje.

En el comercio establecido predominan los locales de fast food y sobre todo de hamburguesas. No de las grandes cadenas trasnacionales, que aún no han llegado a la ciudad, sino de puestos supuestamente “típicos” de comida. Sin embargo, los contrastes se perciben cuando, en la vía pública, justo afuera de un local que vende productos chinos conocidos como “chácharas”, hay una mujer sentada en el piso vendiendo tamales de elote y fruta “por montón”.

Para el año 2000, el censo contabilizó 2.963 habitantes que hablaban alguna lengua indígena, las cuales representaban el 1.1% del total de la población del municipio. Se trata de un municipio que, para el año 2000, contaba con una población de 269.393 habitantes .

Después los autobuses continúan el recorrido tomando la desviación que va hacia Tlazala de Fabela, cuyos poblados por los que pasa ya no son parte de la zona urbanizada, sino más bien pequeñas comunidades en las que también se hacen algunas paradas para que aborden más alumnos. Conforme siguen avanzando, la distancia entre una población y otra es más larga y el paisaje cambia a rural. El último poblado es el de Tlazala de Fabela cuya distancia con la universidad es de seis kilómetros, aproximadamente, y el espacio que los separa está conformado por un bosque de encinos y oyameles.

Tlazala de Fabela es la cabecera municipal de Isidro Fabela. Se trata de un poblado en donde la gente aún es “pueblerina” en el sentido de que se identifica más con lo relacionado al campo que con lo citadino, a diferencia de Nicolás Romero. La diferencia demográfica es abrumadora comparándola con el municipio antes descrito. Para el año 2000 había un total de 8,161 habitantes en todo el municipio . Son poblados más distantes a la Ciudad de México y no son lugares intermedios entre dos ciudades industrializadas, como en el caso de Nicolás Romero que está entre Atlacomulco y la Ciudad de México.

Dada la cercanía con la Ciudad de México, en estos municipios debieran circular los diarios que se editan en la capital del país, pero la realidad es que casi no hay venta de periódicos en esta región y cuando la hay, es con al menos un día de retraso. No llegan tampoco los periódicos de Toluca, que es la capital del Estado de México. Aunque realmente pareciera que eso no es algo que resulte relevante en las vidas de las personas de esta región.

Al preguntarles a los alumnos acerca de las noticias que se publican en los periódicos, la respuesta invariable es que no acostumbran leerlos. Más bien parece que se enteran de lo que sucede en otros lugares, en el mejor de los casos, por los noticieros televisivos. No existen radioemisoras ni canales de televisión locales, salvo el del mismo estado, sino que se captan las señales de la Ciudad de México. No es, en general, gente “informada” de lo que pasa cada día, quizá porque las noticias difícilmente se refieren a algo que suceda en esta región, y no es que no pase nada que sea digno de contarse, sino que más bien nadie cuenta lo que pasa.

En el caso del municipio de Nicolás Romero, su importancia radica en que, aproximadamente, según los archivos escolares y las encuestas entre los mismos alumnos, el 80 por ciento de la población escolar proviene de allí. Incluso existe por temporadas una oficina de la Universidad Albert Einstein en el centro de esta ciudad. Y es también allí en donde se llevan a cabo las campañas de mercadotecnia y publicidad más fuertes por parte de la misma universidad. Por ejemplo, pláticas en escuelas de educación media superior para hacerles invitaciones para que conozcan las instalaciones del plantel y consideren la opción de cursar sus estudios de licenciatura en este lugar. Cabe mencionar que un alto porcentaje de los alumnos cuentan que decidieron quedarse a estudiar en esta universidad porque “los conquistó el lugar”, dicen ellos, pero ese asunto lo abordaremos posteriormente.

En el caso del municipio de Isidro Fabela, la importancia consiste en que es ahí en donde se encuentran las instalaciones de la universidad, además de que los administrativos de la universidad encargados de la mercadotecnia, se jactan de que la presidencia municipal les ha dado el nombramiento de “la universidad del municipio”. Cabe aclarar, que ésta es la única institución de estudios superiores en este municipio.

Ha sido en las últimas tres décadas, aproximadamente desde los años setenta, que en ambos municipios la población ha ido en aumento constante hasta casi quintuplicarse en el caso de Nicolás Romero y duplicarse en el de Isidro Fabela, según los datos del INEGI , debido a las corrientes migratorias que han llegado de toda la República a esta región por su vecindad con la Ciudad de México. La densidad de la población se intensifica más según la cercanía a la capital del país y lo mismo sucede con los municipios de Atizapán de Zaragoza y Tlalnepantla de Baz.

El cronista municipal Xavier Esparza dice que, “aunque cada pueblo tiene su fiesta patronal, sus costumbres y sus tradiciones, éstas se han ido perdiendo sobre todo a partir de la llegada de gente nueva a la región” . Él se refiere a la oleada que llegó hacia 1985. En el caso del municipio de Isidro Fabela, la distancia aún lo ha conservado poco atractivo para los inmigrantes y por eso sigue siendo baja la densidad de población. De ahí que la mayor parte de los alumnos de la universidad provengan de Nicolás Romero y, en menor medida, de Isidro Fabela, aunque el mismo plantel esté dentro de este último.

Se trata, por tanto, de una región con carga histórica que hasta tiempos relativamente recientes había estado poco conectada en lo económico y cultural con la Ciudad de México. El proceso acelerado de urbanización comenzó desde que el poblado de Nicolás Romero se convirtió en punto intermedio entre la Ciudad de México y la ciudad de Atlacomulco, que es a donde conduce la carretera que pasa justo por el centro de la ciudad de Nicolás Romero y por donde antaño circulaba el ferrocarril de Monte Alto. Es, desde entonces, que la región ha padecido una serie de cambios, como la de los medios de transporte, con camiones de los llamados “chimecos” o “guajoloteros” circulando por las estrechas calles y una vasta flotilla de camionetas que conectan con las estaciones terminales del Sistema de Transporte Colectivo Metro de la Ciudad de México, para llegar a convertirse en una zona periférica más de la capital del país.

Existe, como consecuencia de lo anterior, un choque e incluso resistencia no de parte de los inmigrantes, claro, sino de los oriundos, a mantenerse en la región. Permanecer relativamente aislados de la gran ciudad, conservar sus costumbres y sus formas de vida tradicional, es lo que los oriundos buscan. Y son ellos también los que prefieren los trabajos, las escuelas y todas las demás actividades de la vida diaria en la misma región que antaño fue una villa. Algunos alumnos dejan entrever, en sus comentarios, algo de desprecio y rencor hacia este proceso de urbanización que ha provocado el cambio de actividad laboral de sus padres, de tareas del campo, por haber sido éste un lugar de producción y abastecimiento agrícola y ganadero para las regiones circunvecinas, especialmente para la Ciudad de México, a ocupaciones relacionadas con el comercio. De ser productores, han pasado a ser intermediarios y sobre todo consumidores.

Son, principalmente, los inmigrantes los que se trasladan diariamente a la Ciudad de México a trabajar y a realizar sus actividades diarias, porque ésa era su intención desde que llegaron a esta región.

Entonces podemos decir que a la identidad nominal pertenecen los habitantes de la ciudad de Nicolás Romero. Pero la identidad adscriptiva se divide en dos sub-identidades: la regional, es decir, la de los que viven y han vivido ahí desde hace varias generaciones y consideran que Nicolás Romero es una ciudad independiente a la de México y de ese mismo modo quieren hacer sus vidas; y la periférica, es decir, la de aquellos que llegaron a vivir a la zona hace no más de una generación por su cercanía a la Ciudad de México y que piensan que viven en la periferia de ésta (fig. 4).


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