BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

ESTUDIO ETNOHISTÓRICO SOBRE UNA UNIVERSIDAD NEW AGE, SUS PROCESOS DE EDUCACIÓN, SEDUCCIÓN, CONFUSIÓN E INICIACIÓN Y SU RELACIÓN CON EL CONTEXTO

José Luis Montero Badillo



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Planes de estudio y antecedentes específicos de este grupo

En lo que respecta a los planes de estudio de todas las carreras (Licenciatura en Pedagogía, en Administración de Empresas, en Desarrollo Humano y Maestría en Educación para la Paz, en Terapias Alternativas y en Desarrollo Humano) que se imparten en la universidad, en todas éstas hay una materia común: la de Desarrollo Humano, que sólo la imparten profesores de tiempo completo que forman parte del sistema religioso. Es, principalmente, esta materia el motivo analítico del presente apartado. En el caso del resto de las materias, con algunas excepciones, no son los integrantes del sistema religioso quienes las imparten, salvo en las ocasiones en las que no hay profesores externos que puedan desempeñar dicha función. Es decir, la clase de Desarrollo Humano es, según su discurso, la propuesta pedagógica de la misma universidad. O sea que es, para ellos, la materia que hace la diferencia entre esta institución de educación superior y cualquier otra. Por tanto, esta materia sólo puede ser impartida por aquellos que conocen la “filosofía” del grupo. Mencionaban constante y enfáticamente que ésta era la única institución educativa que ofrecía la Licenciatura en Desarrollo Humano en toda Latinoamérica. Hoy sólo mencionan que fue la primera en ofrecer estos estudios.

En cuanto a Licenciatura en Desarrollo Humano, existen tres instituciones más que la ofrecen. Una de ellas es una pequeña escuela que se encuentra en la ciudad Toluca. Se trata de una casa convertida en escuela, ubicada en la esquina de las avenidas Hidalgo y Corregidora. La segunda es una universidad que se encuentra en la Ciudad de México, en la colonia Del Valle, ubicada en la calle de Pilares, a una cuadra de avenida Universidad. Y la tercera es el Centro Cultural Itaca ubicado en el Barrio del Niño Jesús, en la delegación Tlalpan de la Ciudad de México. Y efectivamente, tomando en cuenta que esta licenciatura la comenzaron a impartir en el año de 1993 en las instalaciones del sistema religioso que se encuentran en la ciudad de Monterrey, es la primera licenciatura con este nombre en el país . Esa primera generación estuvo conformada por lo que ellos llaman “grupo piloto”, y lo integraban únicamente miembros del sistema religioso, algunos de los cuales son los que actualmente ocupan los puestos de profesores de esta materia en la universidad e incluso cargos de tipo administrativo.

Esto en lo que a licenciatura se refiere, pero lo cierto es que este tipo de estudios en desarrollo humano, ya tenía algunos años funcionando en otra gran institución de educación superior antes de que fueran adoptados por la Universidad Albert Einstein. Se trata de la Maestría en Desarrollo Humano introducida por los sacerdotes jesuitas Juan Lafarga y Pablo Morales a la Universidad Iberoamericana (UIA) desde 1975. Lafarga, discípulo y amigo de Carl Rogers, crea este plan de estudios basándose en la psicología humanista del mismo Rogers y posteriormente pasó a ser asesor permanente del Instituto de Desarrollo Humano e Investigación A. C. (IDEHI) con sede en Sinaloa y cuyo logotipo (fig. 15) resulta interesante por su similitud en algunos detalles con el de la misma universidad (fig. 16).

En este instituto se ofrecen talleres (Taller de Constelaciones Familiares, Taller de Trabajo de Sueños Gestalt, Taller de Musicoterapia o Taller de Autorrealización y Autoestima), cursos (Curso de Eneagrama , Curso de Inteligencia Emocional o Curso hacia una mejor calidad de vida), diplomados (Diplomado en sentido de vida o Diplomado en conciencia y trascendencia: una visión transpersonal del desarrollo humano) y Maestría y Doctorado en Desarrollo Humano . Pablo Morales, del Instituto de Biopsicosíntesis: Armonía de la Vida A.C., crea y coordina el Diplomado en psicosíntesis -basado en Assagioli- en la UIA. Y para 1987, bajo la dirección de Ana María González Garza, nieta de un miembro de la sociedad teosófica, después asesora también del IDEHI y directora del Departamento de Desarrollo Humano de la UIA en ese entonces, introduce la psicología transpersonal de Grof e incluso reconoce que la UIA es la primera universidad en el mundo que incluye, en sus planes de estudio, esta asignatura.

Los estudios son introducidos basándose, supuestamente, en otros dos sacerdotes jesuitas a los que la New Age recurre frecuentemente: Teilhard de Chardin y Anthony de Mello; y por lo tanto, aparentados como pensamiento católico. Sin embargo, algunos padres de alumnos de la UIA que notaron ciertas disonancias entre este pensamiento, el católico, y las ideas que a sus hijos les estaban inculcando en la UIA, se vieron motivados a protestar ante el entonces rector, Carlos Escandón, quien les contestó que la Universidad Iberoamericana no era una universidad católica, sino sólo de inspiración cristiana.

A este respecto, hubo una serie de pronunciamientos por parte del mismo Juan Pablo II y también de Norberto Rivera a través de su “Instrucción sobre New Age” (con fecha 7 de enero de 1996). Finalmente, “la Universidad Iberoamericana ha optado por promover, apoyar y difundir las corrientes psicológicas transpersonal y humanista” .

Pero volviendo a la universidad, el resto de las materias no están contempladas como exclusivas, auque cuando se trata de alguno de los integrantes del grupo quien la imparte, la disciplina sufre trastoques. En el caso específico de la Historia, por ejemplo, una profesora de nombre Carmen que llegó a trabajar con los grupos con horario de lunes a viernes, profesora que poco tiempo después de haber llegado a trabajar allí, comenzó también a estudiar la Maestría en Educación para la Paz y posteriormente se involucró en el sistema religioso, según las opiniones de los alumnos que llegaron a tomar clases con ella, cuentan que la Historia que aprendieron -aunque ellos no lo expresan en estos términos, sino que dan las características- es con tendencias providenciales. Es decir, es una Historia en la que las cosas han pasado porque hay un orden superior, que los alumnos llaman dharma, porque así se los enseñaron y es una concepción histórica en la que los destinos de las personas ya están determinados. A la par, se les introduce la idea de la reencarnación, de tal forma que los actores de la Historia han sido los mismos, sólo que en diferentes escenarios y tiempos, porque están inmersos en un proceso de purificación y de evolución.

En el caso de la materia de Antropología Filosófica que se imparte en la carrera de Pedagogía, ésta pasa a ser un estudio del hombre pero a partir de la perspectiva novoerista, según la visión de Raynaud de la Ferrière, cuando la materia es impartida por algún integrante del sistema religioso. Y aunque son varias las materias, aparte de la de Desarrollo Humano, impartidas por los integrantes del mismo sistema debido a que hay cierta carencia de profesores, éstas no están contempladas en sus planes, sino que sólo se vuelven un pequeño apoyo extra para la adoctrinación.

Las diferencias que hay en los contenidos de la materia de Desarrollo Humano de las diferentes carreras, incluyendo licenciaturas y maestrías, son casi nulas ya que éstos, los contenidos, están hechos con base en Las Enseñanzas de la Nueva Era, obra del líder del grupo, quien a su vez se basa en la obra de Raynaud de la Ferrière, sólo que ligeramente “retocada”. Es decir, la obra de Raynaud es la base de toda la GFU, pero esta organización tiene muchas ramas, entre ellas la que ocupa la presente investigación. Y cada rama, independiente del tronco, posee algunas especificidades debido a que cada una tiene a su propio gurú, quien retoma las enseñanzas de Raynaud de la Ferrière, pero las adapta al contexto en el que se aplicarán y les agrega algunas características personales.

Así, es altamente probable que para Shaya Michán, por ejemplo, otro gurú que formó su propia rama a partir de la GFU, la “montaña sagrada” sea el cerro del Tepozteco, debido a que en el pueblo de Tepoztlán tiene inversiones del tipo de tiendas naturistas y es propietario de uno de los grandes hoteles del poblado, aprovechándose, claro, de lo que ya tiene de mítico y simbólico el cerro por sus antecedentes prehispánicos.

En la universidad, en los trípticos que se ofrecen como propaganda de las carreras, aparece la materia de Desarrollo Humano desde el primero hasta el octavo semestre en el caso de las licenciaturas, del primero al tercero en la Maestría en Educación para la Paz, que es de tres semestres y del primero al cuarto en las otras maestrías, que son de cuatro semestres. A veces el nombre varía, pero los contenidos son los mismos.

Por ejemplo, en las licenciaturas se encuentran, invariablemente, como Desarrollo Humano Integral del I al III, Taller de Desarrollo Humano integral del I al III y Seminario de Valores de Desarrollo Humano y Ética I y II. Y en las maestrías varía el nombre a Seminario de Educación de Valores, Enfoques del Desarrollo humano, Procesos Facilitadores del Desarrollo Humano, Seminario de Educación para la Tolerancia y la Comprensión Internacional, Idea de Paz, Seminario de Educación para la Paz y la Ecología Interna y Social, Taller de Integración Cuerpo-Mente y Autoconciencia Corporal, Etapas del Desarrollo Humano, Taller de Arte para el Desarrollo Humano, Taller de Consejería Humanista y Estrategias de Capacitación para el Desarrollo Humano. Son muchos los nombres, pero los contenidos son los mismos. Es decir, no son exactamente los mismos, sino que se trata de la misma perspectiva, del mismo discurso novoerista basado en la filosofía del líder del sistema religioso y disfrazado de propuesta hecha por la ONU a través de la red PEA, discurso que se enfatiza en el caso de la Maestría en Educación para la Paz.

La misma universidad, supuestamente basada en las Enseñanzas de la Nueva Era del gurú, ha creado -no tan “creado” porque está planteado en Los Grandes Mensajes de Raynaud de la Ferrière- un modelo de desarrollo humano que concibe en cuatro dimensiones:

la dimensión física, que corresponde a lo fisiológico-corporal, pero también a la acción y el hacer; la emocional, que se refiere a lo afectivo y por lo tanto al ámbito de las relaciones; lo mental, que alude a lo cognitivo-racional, es decir, al pensamiento lógico y la actividad intelectual; y la dimensión del ser, referido a la identidad verdadera, el sentido de la vida, la trascendencia, los altos ideales y la espiritualidad.

Para el científico social, son muchos los términos que saltan a la vista, sobre todo los de los últimos dos renglones, pero lo relevante para la investigación es el hecho de que, para el segundo semestre de cualquiera de los programas de estudio, los alumnos ya integraron estos términos a su vocabulario y los usan de manera cotidiana, aunque generalmente sin saber su significado, sino el significado que la Nueva Era les asigna. Incluso el mismo término de “desarrollo humano” está interpretado de una manera diferente a como la UNESCO lo plantea, tomando en cuenta la supuesta filiación de la universidad a la red PEA. Para ésta, la UNESCO y la ONU en general,

el desarrollo humano es un proceso conducente a la ampliación de las opciones de que disponen las personas [...] Las tres opciones esenciales para las personas son: poder tener una vida larga y saludable, poder adquirir conocimientos y poder tener acceso a los recursos necesarios para disfrutar de un nivel de vida decoroso. Otras opciones van desde la libertad política, económica y social hasta las oportunidades de ser creativos y productivos y de disfrutar de autorrespeto personal y de derechos humanos garantizados.

Esto evidencia una clara perspectiva social del desarrollo humano, que dista de la perspectiva individualista-espiritual de la New Age, pero específicamente de este grupo y su universidad que se jacta de ser uno de los transmisores de la filosofía de la UNESCO.

Para el análisis, en vez de revisar los contenidos de cada una de las materias antes enlistadas, asunto que podría resultar ligeramente tedioso por lo repetitivo de los temas, pasaremos mejor a un ligero estudio del libro Las Enseñanzas de la Nueva Era, sus similitudes con las enseñanzas de Raynaud de la Ferrière y lo más importante, la manera en que se aplican estas “enseñanzas” al alumnado de la universidad.

Ahora, es necesario aclarar que, aunque los contenidos de esta materia están diseñados por -o basados directamente en- el líder del grupo y sus “enseñanzas”, su nombre no se menciona más que para citar alguna “frase célebre” de él mismo de vez en cuando. El alumnado identifica a esta persona como alguien muy importante dentro de la organización debido a que se le cita (por sus propios seguidores, o sea, por los profesores de la materia de Desarrollo Humano) con cierta solemnidad. Cuando alguien lo nombra, invariablemente es con respeto e incluso con otro tono de voz y además sólo se presenta en la universidad cuando hay algún evento importante , como en el verano del 2002 , en la inauguración de las licenciaturas, realizada en el Paraninfo Máximo, en donde pronunció el discurso de apertura de éstas, documento que, por cierto, es de los pocos que sí se ofrece a los estudiantes para ser “analizado” y en el que sí se exhibe su nombre.

A los alumnos se les dice, usualmente en el transcurso del primer semestre de sus estudios, que la universidad forma parte de una organización más grande llamada The Global Foundation (TGF). Esta organización -dicen ellos- tiene su sede en Europa, “se constituyó el 21 de noviembre de 2001, fecha en la que ocho destacadas personalidades del ámbito científico y cultural se reunieron en la Universidad de Utrech (Holanda), para formalizar, ante una selecta asistencia, el nacimiento de este organismo creado para promover el avance y la evolución del género humano, el cuidado y protección de los animales, plantas y el planeta en general” , y está presidida por un grupo de individuos que ellos llaman “cancilleres”, personas del mundo intelectual de relevancia internacional, representantes de los cinco continentes, entre los que destacan, por lo menos, dos premios Nobel: Glenn Seaborg y Robert Huber.

Sobre el primero de ellos, Glenn Seaborg, premio Nobel de química en 1951 por su descubrimiento del plutonio y otros elementos de los llamados transuránicos, lo incluyen en su discurso como el primer rector de la universidad. Es necesario recordar que ésta comenzó a funcionar en el año de 1997, el fallecimiento de Seaborg fue en el año de 1999 y él nunca estuvo presente en la universidad. La aclaración que se hace al respecto (si es que alguien la solicita, porque usualmente los alumnos simplemente quedan “anonadados” ante tales palabras ya que desconocen las fechas mencionadas y les “deslumbra” esta información), es que el título es “póstumo”. Lo que dicen es que se le fue a buscar para platicarle del proyecto y ofrecerle el cargo, mismo que supuestamente aceptó , pero desafortunadamente no pudo ver la obra terminada.

Y sobre el segundo de ellos, Robert Huber, ganador del premio Nobel de química en 1988 por detallar la estructura tridimensional de una proteína de la membrana celular involucrada en el proceso de la fotosíntesis, asistió a dar una plática a la universidad en el año 2002. De esta organización mundial de la que hablan ellos, TGF, presidida por representantes de los cinco continentes, el “emisario” del continente americano es el líder del grupo, el “Cordero de dios”, y de esta misma organización forma parte la universidad, al igual que otras empresas como son una compañía constructora de nombre Solaris, una cadena de tiendas y restaurantes naturistas llamados Trigo Limpio, una cadena de Institutos de Desarrollo Humano y una supuesta fundación llamada Consejo Cultural Mundial que se dedica a apoyar la ciencia, el arte y la educación, para lo cual otorga un premio de diez mil dólares cada dos años a las personas más destacadas, a escala mundial -dicen ellos-, en estos campos. Para educación, otorga el premio José Vasconcelos; en arte, el premio se llama Leonardo Da Vinci; y en ciencia es el premio Albert Einstein.

Esta última con sede en Monterrey y directamente presidida por el líder del grupo. Todas estas empresas con presencia en varios estados de la República Mexicana y en Chile . De este modo, la imagen -aunque imprecisa- que tienen del líder del sistema religioso, es que se trata de una buena persona, seguramente con mucho dinero porque es capaz de abrir una universidad y cobrar “poco” por las colegiaturas, y además inteligente porque los profesores se refieren a él como “el doctor” y lo nombran con respeto y admiración. Y también está el hecho de que, cuando el alumnado lo ha visto en la misma universidad, su arribo siempre es “espectacular”, a bordo de una lujosa camioneta, acompañado de una o dos guapas asistentes, vestido completamente de blanco, a veces traje sastre o a veces con una especie de jorongo o poncho de esos que suelen usar los gurúes, y con los profesores como séquito, escoltándolo y haciendo las veces incluso de tapete, si es necesario. De tal forma que al alumnado le queda claro que se trata de alguien que está, jerárquicamente, por encima del cuerpo docente de la universidad y de esta manera lo identifican como “el que manda”.

Esta rama de la GFU comienza a funcionar a partir de 1970, año en la que es fundada por el mismo líder en México, específicamente en la ciudad de Monterrey, que es en donde actualmente sigue residiendo y desde donde preside la organización. La fecha coincide tanto con Gil y Nistal como con Bosca y varios autores más, quienes identifican el auge de este tipo de movimientos de tipo contracultural como consecuencia de los acontecimientos mundiales acaecidos en el ’68, característica que coincide con algunos de los planteamientos que la universidad hace a través de las clases de Desarrollo Humano que se describirán a continuación.

La universidad propone, como valores rectores de la institución, la tolerancia, la fraternidad y la paz. Sobre estos valores mencionan que son los que adoptan de la UNESCO, específicamente de las comisiones internacionales sobre educación, de las cuales la primera se realizó en el año de 1968 y de las más recientes fue la de 1993, presidida por Jacques Delors y como resultado de ésta, se publicó un libro coordinado por el mismo Delors, en el año de 1996, llamado Learning: The Treasure Within.

Pero en estas comisiones, especialmente en la última, sólo se mencionan dos de los valores que, según la universidad, retoma de la UNESCO: tolerancia y paz. Acerca de la tolerancia, la Comisión Internacional sobre la Educación para el siglo XXI menciona que “la educación debe esforzarse al mismo tiempo por hacer al individuo consciente de sus raíces, a fin de que pueda disponer de puntos de referencia para ubicarse en el mundo, y por enseñarlo a respetar a las demás culturas” . Y menciona específicamente la Historia, porque dice que “a menudo ha servido para fortalecer las identidades nacionales poniendo de relieve las diferencias y exaltando un sentimiento de superioridad” . De tal forma que, “en este sentido, es importante promover una educación intercultural que sea realmente un factor de cohesión y de paz”. Así, lo que notamos es que se trata de una perspectiva social e intercultural de los valores.

Para la universidad, la tolerancia se entiende -o al menos así está expresado en una circular que se les dio a los profesores de licenciatura cuando éstas recién se inauguraban- como “la aceptación y comprensión de todas las culturas, formas de ser y de pensar, valorando la diversidad como una de las principales riquezas de la humanidad”. La paz está entendida, para ellos, “como un valor síntesis, corolario de los valores éticos universales, y se concibe en tres dimensiones: en su dimensión individual, como ecología intrapersonal o habilidad de vivir en paz consigo mismo; en su dimensión colectiva, como ecología social o habilidad para vivir en paz con los demás; y en su dimensión global, como ecología planetaria o habilidad para vivir en paz con la naturaleza”. Y la fraternidad, que no está en los valores propuestos por la UNESCO, según los documentos antes citados, la tienen explicada como “el respeto hacia todas las formas de vida, que en el plano humano ha quedado testimoniada en la declaración universal de derechos humanos, y que debe ser extendida aún más para asegurar la protección y el respeto a la vida animal y vegetal del planeta. El concepto de fraternidad entraña, asimismo, un acendrado sentido de justicia, en particular de justicia social” . Al parecer, es éste el valor que contiene la carga del pensamiento de la GFU, con su tendencia hacia el ecologismo, el panteísmo, el vegetarianismo, el monismo y todos los demás “-ismos”.

De esta forma, se hacen notorias las concepciones acerca de los valores según la UNESCO y según la universidad, aunque este último forme parte, según ellos, de la red PEA. Las diferencias axiológicas se deben a los fundamentos de cada una de las instituciones, que en el caso de la universidad se le da más peso a las Enseñanzas de la Nueva Era del gurú del grupo, que a cualquier otra cosa. Este documento, el de las Enseñanzas, no es propiamente un libro hecho por el gurú, sino que se trata de una recopilación de artículos, conferencias e incluso entrevistas que le hacen a él mismo, de tal forma que parece que el “Cordero de dios” no ha sido tan prolífero, bibliográficamente hablando, como su supuesto maestro, Raynaud de la Ferrière, con más de cien obras escritas, según la GFU. Pero su prolijidad se ha dado en otros campos, como el empresarial, por ejemplo.

A la hora de que estos valores son transmitidos al alumnado a través de las clases de Desarrollo Humano, se les presentan y se les explican como son concebidos por el sistema religioso, pero con el discurso de que son fielmente adoptados de la UNESCO. Así, el alumnado se queda con la idea de que está aprendiendo algo que supone vanguardista y además con la tendencia hacia una ideología respaldada por la ONU, porque supuestamente es la UNESCO quien lo dice. En este proceso, los alumnos comienzan a identificarse con el pensamiento que ellos creen que es de esa organización dependiente de las Naciones Unidas, pero que de ésta tiene poco o nada y que más bien se trata de la filosofía novoerista de la que, sin saberlo, se están empapando y en la que confían plenamente, al grado de cambiar algunas de sus prácticas cotidianas que, desde la mirada del científico social, se interpretan como “ritos de paso”.

El libro del gurú, las Enseñanzas de la Nueva Era, se divide en dieciocho capítulos de los cuales los primeros seis están enfocados en la visión que ellos tienen de la “fraternidad”, pero específicamente de la Gran Fraternidad Universal. Los siguientes seis capítulos los dedica a la “salud”, que divide en ejercicio físico y nutrición. Y los seis últimos capítulos los destina a lo “espiritual”. Entonces es alrededor de estos tres ejes que giran los programas de estudio de “desarrollo humano” y cada uno de éstos se refiere a aquello que ellos llaman “sus dimensiones”, que son la personal, es decir, la dimensión interior; la social, la dimensión exterior; y la holista, es decir, todo integrado, incluyendo al universo, al Uno.

El eje de la salud lo toman, primero, por la parte individual y física, y consiste en el bienestar que pretenden alcanzar a través de sus prácticas que, en lo privado, es decir, dentro del sistema religioso, lo llaman yoga, kung-fu, taichi, feng-shui, etcétera, pero que en lo público, es decir, en lo académico y delante del alumnado lo llaman “técnicas psicofísicas”. Entendiendo literalmente el significado de “psicofísica”, “disciplina que estudia las relaciones entre la magnitud de los estímulos físicos y la intensidad de las sensaciones que producen” , puede ser que para ellos, los integrantes del sistema religioso, sí esté siendo un estudio de las relaciones entre ejercicio y sensación, y sobre todo un estudio de las reacciones en los alumnos, pero para el alumnado no hay un estudio acerca de esto. Simplemente se trata, para ellos, de una actividad que ocupa la mitad de las clases de Desarrollo Humano, que se parece a la gimnasia y que de repente les dicen que se trata de ejercicios de Hatha Yoga. Entonces cabe la posibilidad de que desconozcan el significado de la palabra “psicofísica”, lo que hace suponer que los alumnos juegan el papel de “conejillos” en este experimento novoerista.

Sin embargo, sucede con no poca frecuencia que de pronto un alumno llega al plantel a alguna de sus clases y comenta que se ha sentido mejor desde que practica los ejercicios psicofísicos y que los ha estado practicando también en casa e incluso les preguntan a sus profesores de Desarrollo Humano que en dónde pueden practicarlos más formalmente y de manera regular, a lo que invariablemente les contestarán que en cualquiera de los Institutos de Desarrollo Humano de la organización. Un rito de paso que acerca al ingenuo alumno al sistema religioso. Entonces este eje, el de la salud, es en donde se le enseña al alumno, sin que él lo sepa, el rito de paso con respecto al plano físico que tiene que realizar para identificarse con el grupo que ya domina ese rito vuelto hábito y así dar un paso más para acercarse al siguiente nivel del sistema religioso.

Luego, en la dimensión social, la salud está comprendida como parte de la ecología ambiental. Y ligado a la dimensión anterior, la personal, se trata de adoptar los hábitos de vegetarianismo, ecologismo, etcétera, para que la Gaia también goce de esa misma “salud”. Por ejemplo, hay algunos temas que se abordan en las licenciaturas con los nombres de “El hombre y el equilibrio del planeta”, “Hábitos que dificultan el desarrollo humano: consumo de alcohol, tabaco y drogas” o “Hábitos que facilitan el desarrollo humano: ducha natural matinal, alimentación exenta de carnes, sueño, ejercicio físico, aromas y meditación”. Este eje, el de la salud, tiene mayor énfasis, claro, en la Maestría en Terapias Alternativas en donde se imparten materias con los nombres de “Integración Mente-Cuerpo”, “Terapia Floral de Bach”, “Geofisiología aplicada a la Salud”, “Digitopuntura”, “Shiatsu” y otras más.

Los profesores que dan clases en este posgrado son, algunos, médicos egresados de la UNAM. Los conocimientos que poseen en estas áreas, fueron adquiridos con la experiencia, dicen ellos, o basados en las Enseñanzas de la Nueva Era del líder.

Y suele suceder que dos o tres de las personas que cursan este plan de estudios se quedan a trabajar dentro de la organización, en lo que ellos llaman la “división salud”, que comprende las tiendas naturistas, los restaurantes e incluso se desenvuelven como “terapeutas naturistas” en alguno de los Institutos de Desarrollo Humano, con la capacidad de diagnosticar a una persona usando diferentes estrategias como la iridología, por ejemplo, como es el caso del segundo vice-rector de la universidad, que es médico y que además ofrece consultas naturistas.

En el caso del eje de la fraternidad, se le toma como el correspondiente a los valores -los valores de la GFU en general y de este sistema religioso en particular, por supuesto-. Se plantea, la fraternidad, como una especie de hermandad entre todos los seres vivos. En la concepción de la Gaia, según este grupo novoerista, la especie humana es a la Tierra lo que las neuronas al cuerpo humano. La especie humana es, para la Tierra, el séptimo chakra. El líder del sistema dedica los seis primeros capítulos de su libro a la fraternidad. Específicamente, los capítulos titulados “Fraternidad entre los pueblos”, “Latinoamérica: continente de la Nueva Era”, “La Gran Fraternidad Universal y las disciplinas para la superación” y “Cultivar la fraternidad: objetivo prioritario de los miembros de la GFU”.

Con esta base, los planes de estudio de la materia de Desarrollo Humano hacen una incursión en la política y la sociedad, conservando su perspectiva, claro está. Al respecto, una de las lecturas básicas en la bibliografía es la de Vasconcelos , con su planteamiento acerca de la quinta raza, la mestiza, y su supuesta supremacía sobre las demás por no ser excluyente como las otras. Discurso que les funciona muy bien en el sentido identitario, por un lado, porque el alumnado suele sentirse halagado al creerse parte de esa “raza cósmica” y por otro lado, como “justificación” cuando se les hace la pregunta de por qué aquí, en México, en medio de la sierra, en el Estado de México. La respuesta es porque éste es el lugar en el que nacerá esa “quinta raza”.

Las incursiones en política y sociedad suelen ser, de alguna sutil manera, para criticar todo aquello que está mal en el gobierno y simultáneamente plantear una supuesta forma de gobierno en la que las cosas funcionen a partir del individuo y lo demás se dé por una suerte de contagio, es decir, si uno mismo comienza a actuar sana, positiva y bondadosamente, lo demás empezará a funcionar de la misma manera. A este respecto, otra lectura obligatoria es la de Coelho , en donde se plantea que cuando alguien quiere conseguir algo, de alguna manera el mundo se armoniza para que así suceda.

En los trabajos finales que los egresados de la Maestría en Educación para la Paz presentan, documentos de quince a veinte cuartillas en los que se les solicita que planteen alguna propuesta para desarrollar lo aprendido durante el posgrado, la carencia de los trabajos suele ser la misma: la perspectiva social. Si bien es el “individualismo newager” una de las características reiteradamente reconocida por los estudiosos del tema, en el caso de las personas egresadas de este posgrado la característica se torna en carencia o incluso defecto, porque pareciera que sus conocimientos se limitan a lo personal, es decir, a la profundización del conocimiento en lo que se refiere a las emociones personales y a algunos hábitos, sin tomar en cuenta los parámetros sociales, pretendiendo cambiar al mundo con una sonrisa, acabar con el hambre volviéndose vegetarianos y terminar con la contaminación dándole una leída a James Lovelock y su “teoría de la Gaia”.

Las propuestas que presentaron en la primera generación de egresados titulados del posgrado, fueron, en todos los casos, planes para mejorar el mundo y educar para la paz partiendo del individuo, pero sin propuesta social. En este posgrado, los profesores, que por cierto la mayoría forman parte del sistema religioso, manejan reiteradamente el discurso de que “cuando seamos educadores para la paz y trabajemos en la ONU...”, o “cuando seamos pacificadores profesionales y asesoremos a tal país...” mismo que les funciona excelentemente bien porque los alumnos lo creen. En este posgrado se aceptan egresados de cualquiera de las carreras de las ciencias sociales, pero predominan los provenientes de Educación. Muchos de estos educadores -generalmente de nivel básico: primaria y secundaria- tienen la idea de que, al egresar, casi automáticamente obtendrán algún puesto importante en la SEP o en alguna otra institución de igual o mayor relevancia .

También sucede que, con el pretexto de que la fraternidad se encuentra en el plano de los sentimientos, la amistad y el amor al prójimo, la universidad hace, también, sus incursiones en la vida personal de los alumnos. Se trata de actividades de corte psicológico en donde se pide la introspección, por un lado, y la expresión de los sentimientos, por otro lado. Actividades en las cuales las emociones de los participantes suelen quedar al descubierto y, por tanto, vulnerables. Pueden ser muchos los pretextos para ahondar en esto, por ejemplo los temas que se dan en los primeros semestres de todas las carreras con la justificación de que un proceso de “desarrollo humano” comienza por el conocimiento de sí mismo y para esto hay un sin fin de dinámicas de grupos que pueden ser usadas con fines poco éticos. Éste suele ser el momento ideal para que las personas que participan -pero sobre todo para las que observan estas actividades- se enteren de los problemas que los integrantes del grupo poseen, ya sean de tipo económico, familiar, sentimental o de cualquier otro, porque al alumnado se le presiona para que “saque todo”, porque, supuestamente, sólo de esa forma se le puede apoyar o ayudar y porque también sólo de esa forma será posible que haga sus problemas conscientes y así poder comenzar a hacer algo al respecto. Uno de los problemas se presenta cuando la persona que coordina la actividad no “cierra” las cosas que, a través de las dinámicas, se “abren”. Algo parecido a una sesión terapéutica grupal, pero a medias, en donde cada quien expone su problema, pero ninguno se resuelve.

Estas actividades, según los datos arrojados a lo largo de la investigación, han servido más para provocar problemas dentro de los grupos que para resolverlos . A partir del conocimiento público de los problemas personales de los alumnos, comienza un extraño proceso de desintegración de los grupos. Algunos profesores, siempre de Desarrollo Humano, se acercan personalmente a los alumnos que, según ellos, consideran en estado más vulnerable para ofrecerles su “apoyo” y quizá algún “consejo”. Este “acercamiento”, este “apoyo” y estos “consejos” suelen ser motivo de cambios de actitud en los alumnos a los cuales se les pretende ayudar porque, según lo perciben, hay un profesor que les está prestando atención y por tanto no pueden hacer otra cosa más que devolver esa atención. Este “devolver esa atención” suele significar hacer caso a los consejos que se les dan, lo que implica practicar alguno de los ritos de paso que los acerca al sistema religioso. Pero las personas no se acercan por la fuerza. Lo hacen, más bien, como “seducidas” por las atenciones y por el “bienestar” que pueden alcanzar. O quizá por el cobijo y por las cortesías de las que pueden seguir gozando al estar más cerca de los profesores. Y por supuesto que esas diferencias en el trato se hacen cada vez más notorias ante el grupo y éste suele asumir una actitud de rechazo hacia esas personas que disfrutan de ciertos privilegios como el del “saber”, según ellos.

Finalmente está el tercero de los ejes en torno a los cuales se organizan los temas de la materia de Desarrollo Humano: la paz. No se trata sólo de la ausencia de guerra, sino que más bien la conciben como el valor síntesis, es decir, el que agrupa a todos los demás valores. Un estado de armonía. Pero para los integrantes del sistema religioso, para alcanzar ese estado es necesario estar bien con uno mismo, con el entorno y sobre todo con lo divino, con lo Uno. Es con el pretexto de este valor que se aborda lo religioso, pero nunca con este nombre, sino con el de espiritualidad.

Al respecto, se encuentran temas en la asignatura titulados Ley Cíclica de Evolución, por ejemplo, en la que se aborda, como es de imaginarse, la concepción novoerista del término “evolución”. Además, esta concepción suya se les plantea a los alumnos en forma de “ley”, es decir, al mismo nivel de la Ley de la Gravitación Universal o la Ley de la Oferta y la Demanda, por poner algunos ejemplos. En esta “Ley Cíclica de la Evolución” plantean que todos los seres están inmersos en un proceso de perfeccionamiento que va de lo físico, pasando por lo mental, hasta llegar a lo espiritual, que es el punto en el que se alcanza el regreso a eso que el profesor de la materia de Filosofía llamaba el Topus Uranus, refiriéndose a algo parecido a la concepción católica de “cielo”, haciendo su interpretación de Platón, combinándolo con el proceso de involución-evolución de Plotino y cerrando con el toque final de las Enseñanzas de la Nueva Era del líder del grupo.

Aunque en todas las carreras se aborda este tema de la paz, en la Maestría en Educación para la Paz el tema se vuelve central. Esta maestría comenzó a funcionar desde 1997 y fue la carrera con la que abrieron las instalaciones que actualmente ocupa la universidad. El primer grupo, igual que en el caso de la Licenciatura en Desarrollo Humano, también estuvo conformado por lo que ellos llaman un “grupo piloto”, integrado sólo por miembros del sistema religioso. De este primer grupo, algunos egresados trabajan dando clases en la universidad o en alguna de las otras ramas de la gran organización TGF a la que pertenece la misma universidad. Para esta primera generación e incluso para casi toda la segunda generación, la universidad contrató a maestros externos, es decir, que no eran del sistema religioso, personas algunas de ellas de alto nivel académico, como la Mtra. Maricela Juárez Campa , Marco A, Vargas Ramírez y la Mtra. Silvia Conde Flores pero para la tercera generación , sólo uno de estos profesores continuaba dando clases ahí, y fue su último año . El cuerpo docente estaba integrado, en su totalidad, por personas que habían sido estudiantes de las dos generaciones anteriores y, casualmente, todas ellas integrantes del sistema religioso. Una especie de “autoabastecimiento” docente. Después, para el año 2005, se cambió la modalidad de este posgrado. La duración se redujo a un año y medio, las inscripciones permanecen abiertas todo el año porque el sistema es por bloques, de tal forma que en una misma clase puede estar alguien que esté tomando su última materia y alguien de nuevo ingreso. Y desde entonces la matrícula a aumentado considerablemente.

En la charla más reciente con uno de los profesores de esta carrera y también de Desarrollo Humano en las licenciaturas, quien participó en el grupo piloto de la Licenciatura en Desarrollo Humano que luego cursó la Maestría en Educación para la Paz y posteriormente lo nombraron Coordinador de la Maestría en Educación para la Paz, comentaba que hacía aproximadamente tres meses fueron a promocionar la maestría a un sector escolar de educación secundaria y que les ofrecieron la promoción de que, si formaban un grupo de diez personas para cursar el posgrado, la universidad les haría un descuento del veinticinco por ciento en todos sus pagos. Sucedió que un mes después había cuarenta y dos de estos maestros inscribiéndose, lo que ha significado que la universidad abriera dos grupos de maestría en vez de uno, que había sido lo habitual.

Con este pretexto de la “paz”, la universidad plantea, como uno de los temas más importantes, la resolución de conflictos y dentro de su propuesta pedagógica propone la enseñanza vivencial, que consiste en no sólo hablar de los valores, sino “vivirlos”. La estrategia es a través de dinámicas y actividades, pero según algunos testimonios y complementado con la observación , sucede que se realiza alguna actividad “vivencial” en la que algún alumno, por ejemplo, cuenta un problema real, de su vida personal, y el resto del grupo le propone opciones para resolverlo. Pero lo que ha sucedido, según algunas opiniones de los alumnos, es que “no se cierran puertas”. Se refieren a que generalmente cuentan algo personal e incluso íntimo y no se aterriza en nada, sino que, quien lo cuenta, queda totalmente “con la herida abierta y a la intemperie”, es decir, no logran resolver ningún conflicto.

Una de las “estrategias vanguardistas” de las que han estado haciendo uso recientemente, es de una especie de terapia grupal que llaman “constelación”, y que, según los testimonios de alumnos, consiste en que el grupo se coloca en círculo, todos tomados de las manos, para que en el interior de este círculo se ubiquen generalmente tres personas. La primera de ellas -y la más importante- será la que, a través de esta actividad, saque algún problema latente que considere que le está haciendo daño. Los otros dos participantes jugarán el rol de ser lar personas con las cuales la primera de ellas tiene el problema que tratará de resolver, de tal forma que esas dos personas pueden representar a un familiar o a una persona cercana, aunque los alumnos dicen que siempre personifican al padre o a la madre. Entonces comienza la actuación, la representación simbólica de un problema .

Para “profundizar” en esto, la universidad contrató a una instructora especializada en el tema, persona que, supuestamente, había trabajado directamente con el creador de esta idea. Tiempo después, un grupo de alumnas de las que egresaron en el verano del 2006, lograron vender un paquete de cursos y talleres al gobierno del estado de Oaxaca con la etiqueta de “Capacitaciones para el Desarrollo Humano”, para ser aplicadas al personal del mismo gobierno, por un lado, y a otras instancias como la de Desarrollo Integral de la Familia (DIF), adonde asisten, sobre todo, madres de escasos recursos acompañadas de sus hijos para tomar algún curso que las pueda ayudar para integrarse a la vida laboral.

Los temas y los contenidos de la materia de Desarrollo Humano en sus diferentes presentaciones, son más de los hasta el momento descritos, pero fundamentalmente giran en torno a los ejes planteados y para no empantanar la lectura del documento en algo que podría ser un tanto repetitivo, pasaremos a “atar algunos cabos”, aparte de los que el lector seguramente ya ha liado, y a plantear una breves conclusiones sobre este capítulo.


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