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LA INVERSIÓN Y SU COMPORTAMIENTO EN MÉXICO: 1940-2009

Samuel Ortiz Velasquez




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7.3 Destino Económico

Una pregunta importante tiene que ver con la inversión activa y pasiva que se realiza en cada sector de la actividad económica. Pues de su peso relativo, depende en gran parte el tipo y ritmos de crecimiento que experimentan dichos sectores.

Para responder a esta interrogante, nuevamente se tomará como referencia la encuesta del Banco de México, sobre acervos y formación de capital durante el periodo 1960-1994. Debido a la diversa cobertura de la información que ya ha sido discutida en capítulos anteriores, las participaciones de inversión activa y pasiva que se presentan en el cuadro 7.3 no corresponden con las presentadas en el cuadro 7.6. Pero al final lo que muestran los cuadros es que sobresale la mayor participación relativa de la inversión activa sobre la inversión pasiva en ambos periodos.

Observemos aspectos generales. Durante 1960-1981 la relación entre inversión activa y pasiva es 70 a 30. Para el periodo 1982-1994 el componente activo se eleva 3 puntos mientras el componente pasivo se reduce 3 puntos.

Durante el periodo 1960-1981 (fase ISI), la inversión activa en la industria de la transformación representa el 47.6% de la inversión productiva de la economía total. Entretanto, la inversión pasiva el 15.3%. Para el periodo 1982-1994 (fase neoliberal), la manufactura pierde peso relativo en ambos componentes: el peso relativo de la inversión pasiva cae 6.7 puntos porcentuales, en tanto, la activa cae 8.9 puntos. No obstante aun figura como el principal destino de inversión.

Las divisiones “transporte y comunicaciones” y los “servicios”, aumentan su peso relativo de periodo en periodo. En “transporte y comunicaciones” se observa que durante 1960-1981 la inversión pasiva representa el 4.4%, mientras la activa el 7.9% de la inversión productiva total. Para el periodo 1982-1994, la inversión pasiva incrementa su peso relativo en 3.6 puntos, mientras la activa incrementa su participación en 9.1 puntos.

En los servicios, durante 1960-1981 la inversión pasiva representa el 8.2%, mientras la activa el 7.9%. Para el periodo 1982-1994 la inversión pasiva cae 1 punto porcentual, en tanto el componente activo se eleva 9.1 puntos.

Considerando periodos quinquenales se confirma dicho comportamiento. Hay una caída en las participaciones relativas del componente activo y pasivo en la “industria de la transformación”, entretanto, el sector “servicios” muestra un claro incremento en el peso relativo en ambas inversiones, al punto tal, que durante el quinquenio 1990-1994 la participación de la inversión pasiva en los servicios es 1 punto mayor que la registrada en la manufactura.

En términos generales, se observa que el peso relativo de la inversión activa se ha incrementado durante el periodo 1982-1994 (fase Neoliberal) con relación a 1960-1981 (fase ISI). La “industria de la transformación” es el sector más importante tanto en componente activo como en componente pasivo, no obstante la evolución de su participación relativa se mueve en sentido contrario al que reporta la inversión de la economía en su conjunto. En tanto en los servicios se observa un comportamiento similar a la inversión productiva de la economía total. Debido a la importancia que reviste la inversión por componentes en la industria de la transformación en ambas fases (sobre todo en la ISI), es pertinente preguntarnos por lo que ocurre al interior de sus diversas ramas.

Para tal propósito, dividiremos nuevamente la industria de la transformación en los departamentos: “A” que aglutina a las ramas mas típicamente productoras de bienes no duraderos; “B” con las ramas mas típicamente productoras de bienes intermedios y el departamento “C” que tiene a las ramas mas típicamente productoras de bienes de consumo duradero y de capital. Al respecto, el cuadro siguiente muestra la información:

Comenzando por lo más general, se desprende del cuadro que durante el periodo 1960-1981 la participación del componente activo (CA) de la inversión productiva en la manufactura es del 76%. Tal participación se incrementa 6 puntos porcentuales durante el periodo 1982-1994. En síntesis, tenemos que al pasar al patrón neoliberal, se incrementa el peso relativo de la inversión activa sobre el componente pasivo (CP).

Durante el periodo 1960-1981, la participación relativa de la inversión activa por departamentos es: departamento A 26%, departamento B 40% y C 10%. Para el siguiente periodo 1982-1994, los departamentos A y B pierden cierta presencia, en tanto, el departamento C duplica su participación. En efecto, el departamento A reduce su participación relativa un punto porcentual, el B la reduce en 4, mientras el departamento C la incrementa en 11 puntos.

Con relación a la inversión pasiva, se observa que durante el periodo 1960-1981 los departamentos A y B participan con el 10% respectivamente, en tanto, el departamento C participa con el 4%. Para el periodo 1982-1994, los departamentos A y B reducen su participación 3 puntos porcentuales, mientras el departamento C mantiene su participación relativa en 4%.

En resumen, el departamento con mayor peso relativo en la inversión activa (en ambos periodos largos) es el productor de “bienes intermedios”, pese a la sensible caída que reporta en 1982-1994. El departamento productor de “bienes de consumo no duradero” pierde un punto. El departamento productor de “bienes de consumo duradero y de capital” es el sector que duplica su participación relativa en inversión activa.

Considerando periodos quinquenales, salta a la vista otra información. En el cuadro 7.6 se han incluido diagramas que describen la evolución del peso relativo del componente activo de la inversión. Así, se ve que en el departamento A, el componente activo prácticamente se ha estancado durante los quinquenios 1960-1964 a 1985-1989, es a partir de este último cuando dibuja una caída (véase diagrama azul del cuadro 7.6).

Llama la atención lo que ocurre en el departamento B. Sin nos fijamos, claramente describe una trayectoria a la alza que comienza en el quinquenio 1965-1969, alcanza su máximo durante 1970-1974 cuando participa con el 44%. A partir de entonces viene una caída que se prolonga hasta 1985-1989 cuando llega a su nivel más bajo (de 33%). Solo logra cierta recuperación durante el último quinquenio (véase diagrama rojo del cuadro 7.6).

Finalmente el departamento C comienza el quinquenio 1960-1964 con una incipiente participación en la inversión activa (7%), a partir del siguiente, se observa un incremento moderado, hasta participar en 1975-1979 con el 12%. A partir de este periodo se aprecia un “punto de inflexión” el cual dispara su participación al 19%, luego 23% durante 1985-1989 y una caída de tres puntos durante el último periodo (véase diagrama en color verde del cuadro 7.7).

Se esperaría que los cambios en la estructura porcentual de la inversión productiva manufacturera, generen cambios en la composición del PIB y en sus ritmos de expansión. El cuadro siguiente muestra la información:

Los datos muestran, en lo básico, que durante la fase ISI, el departamento más dinámico es el productor típico de bienes de consumo duradero y de capital, le sigue el productor de bienes intermedios y finalmente el que conglutina a las ramas productoras de bienes de consumo no duradero. Agreguemos, cerca del 60% del PIB manufacturero, se crea en el departamento A, cerca de una cuarta parte en el departamento B y alrededor del 17% en el departamento C.

Al pasar al patrón neoliberal, se observa en general, una abrupta caída en los ritmos de expansión del PIB; 0.8% en el departamento A, 2.2 en el departamento B y 2.8% en el departamento C. Combinado con una recomposición en las participaciones relativas, a favor de los departamentos B y C, pues cerca de la mitad del PIB manufacturero se genera en el departamento A, un 30% en el departamento B y un 20% en el departamento C.

Considerando quinquenios se observa: i) caída libre en la participación porcentual del PIB del departamento A, pues de participar con el 64% durante el primer quinquenio, su peso relativo se reduce a 47% durante el último quinquenio (la caída reportada es del 27%); ii) crecimiento en la participación relativa del PIB del departamento B, ocurre durante los primeros seis quinquenios: 1960-1964 a 1985-1989, pasa de 21.4 a 31% (el incremento es del 45%). Luego se estanca en 31% durante el último quinquenio considerado; iii) el departamento C, incrementa su peso relativo en el PIB manufacturero a lo largo de los siete quinquenios considerados. En efecto, luego de participar con el 14.2% durante 1960-1964, amplía su peso relativo a 22.3% durante 1990-1993 (el crecimiento reportado en su participación relativa es del 57%).

El cuadro 7.9 muestra la información para el sector servicios. Durante el periodo 1960-1981, la relación media entre componente activo y componente pasivo fue de 31 y 69% respectivamente. Para el periodo 1982-1994 el componente activo casi se multiplica por dos, al representar el 60% de la inversión improductiva, en tanto, el componente pasivo participa con el 40%.

La rama que explica en gran medida este cambio, es la de los servicios financieros. En efecto, durante 1960-1981 participa con cerca del 14% en la inversión activa dirigida al sector servicios, en inversión pasiva participa con el 6.3%. Durante el periodo 1982-1994 la participación del componente activo se multiplica 3.5 veces, al pasar a explicar cerca del 48% de la inversión productiva de los servicios. En tanto, el componente pasivo crece 2.8 veces, participando con cerca del 18%.

Las ramas de: restaurantes y hoteles, alquiler de inmuebles y servicios médicos, registran fuertes caídas en su participación relativa. Destaca el comportamiento de la rama “alquiler de inmuebles”, pues de representar cerca del 45% de inversión pasiva durante 1960-1981, su participación se desploma a 17.2% durante 1982-1994. Aunque advirtamos que es una rama netamente improductiva.

Un breve resumen de los puntos anotados hasta el momento nos diría: i) el peso relativo de la inversión activa se ubica en tres momentos: un fuerte descenso durante 1955-1984; un fuerte asenso durante 1984-1999 y una abrupta caída durante los últimos tres periodos quinquenales; ii) altos ritmos de expansión durante la fase ISI, combinados con un relativo menor grado de inestabilidad. Abrupta reducción en los ritmos de expansión durante la fase neoliberal, combinados con una acentuación de la inestabilidad. No obstante, tal comportamiento es más acentuado en la inversión pasiva; iii) al pasar al patrón neoliberal, se observa que la “industria de la transformación” ha reducido su peso relativo en ambos componentes de la inversión. Frente a un incremento relativo de los sectores “transporte y comunicaciones” y “servicios”; iv) al interior de la “industria de la transformación” se observa un cambio en las composiciones relativas de las inversiones activa y pasiva. Se reducen en el departamento productor de “bienes de consumo no duradero”. Al interior del departamento productor típico de “bienes intermedios” también se observa una ligera reducción, no obstante es el de mayor peso relativo en ambos periodos. Mientras el departamento productor típico de “bienes duraderos y de capital” mantiene su composición en inversión pasiva y la duplica en inversión activa. Así mismo, la mayor participación de la inversión activa en el departamento “C”, tiene su contrapartida en una mayor participación relativa del departamento en el PIB manufacturero. Algo similar ocurre con el departamento productor de bienes intermedios. Entretanto, cae el peso relativo del departamento productor típico de bienes no duraderos. Finalmente, v) al interior de los “servicios”, los “servicios financieros” son los que triplican su peso relativo en ambos tipos de inversiones durante la fase neoliberal, aunque en general se trata de inversión improductiva.

La inversión activa se puede descomponer con cargo a su origen: nacional o importado:

1.1 Inversión Activa de origen nacional

1.2 Inversión Activa de origen importado

Inversión Activa total 1.3 = 1.1 + 1.2

El origen de la inversión activa suele ser un indicador del grado de dependencia tecnológica del país con relación al extranjero. Además, la inversión activa de origen nacional no implica que los insumos intermedios necesarios para llevar a cabo su proceso productivo sean forzosamente de origen nacional. Como suele ocurrir en los países de América latina, el peso de los insumos intermedios importados en el Valor Bruto de la Producción es bastante elevado.

Al respecto, el apartado siguiente describe el comportamiento de la inversión activa por origen.


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