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GOLPES, TRASPIÉS Y DEMORAS. LOS PERFILES DE MARX, Tomo IV

Edgardo Adrián López




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C. Semanálisis del libro II de los Grundrisse

“... (No niego) a lo psíquico todo poder sobre lo corporal ... (Ambas) ... cosas dependen recíprocamente entre sí ...”

Thomas Mann*

“... Los hombres han asesinado por celos, y por rabia, y por odio, y por egoísmo, y por orgullo espiritual ...”

Herman Melville**

ARTE, CIENCIA Y TÉCNICA

1. Ciencia y técnica son riqueza ideal y práctica (32, 229/230)

2. La ciencia es observación multifacética coordinada (116, 230)

3. En la maquinaria, ciencia y técnica se presentan como poder (221, 225, 227)

4. Ciencia y técnica se convierten más y más en la base y principal factor en el capitalismo (221, 227–228, 230, 233, 282/283, 300)

5. A medida que se desarrolla la colectividad burguesa, los procesos de producción tienden a hacerse más cualitativos y a extenderse en la esfera de lo científico–técnico (227/228, 300)

6. Cuanto más complejo se torna lo contemporáneo, el poder de los agentes puestos en movimiento durante el trabajo depende, entre otros factores, del estado de las ciencias y de la tecnología (228, 230)

7. Ciencia y técnica son una de las tantas potencias que genera el intelecto humano (229–231, 282, 300)

8. Lo que demuestra el despliegue del modo de producción regido por el capital es que no sólo ciencia y técnica ayudan al crecimiento de la productividad del trabajo, sino también el arte (231)

A partir de lo anterior se puede sostener que:

a- cierto aspecto del arte puede ser caracterizado como fuerza productiva, dado que la ciencia, que es una clase de poder, ocasiona el mismo efecto que lo estético;

b- el arte es un factor que eleva los “coeficientes de producción” (cf. infra y Marx, 1980);

c- lo estético, al tornar menos hostil el mundo y enriquecer la subjetividad es un “atractor positivo” que estimula la espiritualidad humana, a fin de volverla más productiva;

d- el arte es una fuerza genética inductora (ver infra) que repercute en el resto de las fuerzas creativas sociales;

e- lo estético es otro de los componentes de lo colectivo que puede integrar tanto la basis como la supraestructura.

9. Lo inmaterial (como la ciencia, etc.) puede ser materialmente creador (236, 282)

10. Ciencia y técnica son instrumentos para la apropiación espiritual de la naturaleza (311)

11. Ciencia y técnica no sólo condicionan el despliegue de la industria sino que dependen, a su vez, de ella (328)

12. En el ámbito de la ciencia también hay espacio para los lugares comunes (425, 464)

BASE

Definiciones

13. La infraestructura es un conjunto de condiciones (111 –empleo de la noción–, 270 –ídem–, 395 –ídem)

14. Igualmente, es un universo de condicionamientos limitantes (169, 190 –ídem–, 229)

15. Por lo demás, es un grupo de determinantes para la libertad (169)

16. La base es un conjunto de supuestos por los que se reproduce lo colectivo (270 – ídem–, 281 –ídem–, 395 –ídem)

Componentes

17. El valor de cambio es parte de la “basis” (16 –uso del lexema–, 38 –ídem–, 229 –ídem–, 342 –ídem–, 412 –ídem–, 433, 464, 465 –ídem)

18. El mercado mundial es un elemento de la “basis” en el capitalismo (17 –empleo de la categoría–, 33 –ídem)

19. Las necesidades integran la infraestructura (17 –ídem)

20. El capital compone la base (25 –ídem–, 78 –ídem–, 101 –ídem–, 130 –ídem–, 167 –ídem–, 168 –ídem–, 169 –ídem–, 226 –ídem–, 234 –ídem–, 241 –ídem–, 257 –ídem–, 306 –ídem–, 314 –ídem–, 394, 395 –ídem–, 412 –ídem–, 425 –ídem)

21. El proceso de producción es parte de la infraestructura (26 –ídem–, 51 –ídem–, 130 –ídem–, 168 –ídem–, 226 –ídem)

22. Las fuerzas de producción y su grado de desarrollo son elementos de la basis (32 –ídem–, 281 –ídem–)

23. La riqueza de los contactos con el otro integra la base (33 –ídem)

24. El desarrollo de la subjetividad es un componente de la subestructura (33 –ídem–, 231/232, 282)

Lo subjetivo es a tal punto importante, que el amigo de Marx sostendrá que las esperanzas y buenas pasiones rejuvenecen (Engels, 1972 f: 330).

25. El intercambio es parte de la base (52 –ídem–, 194 –ídem–, 195 –ídem–, 413, 426 –ídem–, 433 –ídem–, 464 –ídem–, 465 –ídem)

26. El modo de producción es un elemento de la “basis” (88 –ídem–, 306)

27. La apropiación de plusvalía integra la base en el capitalismo (99 –ídem–, 228, 231/233, 248, nota de la p. 249, 249, nota en la p. 249, 273)

28. La ley del valor compone la infraestructura (99 –ídem–, 227/228, 232–233, 310)

29. Los regímenes de propiedad son elementos de la base (111 –ídem–, 270 –ídem–, 395 –ídem)

30. El intercambio entre capital y trabajo integra la infraestructura (196 –ídem–, 262/263, 307, 395 –ídem–, 396 –ídem–, 412 –ídem–, 414 –ídem–, 426 –ídem)

31. El proceso de producción es parte de la “basis” (226 –ídem)

32. Las condiciones de producción integran la base (270)

33. El estatuto que la tierra detenta en una sociedad es un elemento de la base (270 –ídem)

34. El valor de uso es parte de la infraestructura (464)

Tipos de Base

35. De las doctrinas (e. g., la de los economistas) es factible sostener que también poseen una basis (90 –uso de la idea–, 363 –ídem–, 464 –ídem)

36. El capital opera como base de la existencia de los obreros (91 –ídem)

37. El modo de producción es la “basis” de las leyes demográficas (112 –empleo del lexema)

38. El proceso de producción mismo puede, a su vez, tener una base (199, 281 –ídem)

39. En el capitalismo en el cual se modifica la ley del valor (cf. infra), la plusvalía relativa es una base miserable (228 –empleo de la categoría “base”)

40. La infraestructura está compuesta por términos tan importantes que, algunos de ellos, son elementos-base (233 –ídem–, 379, 413, 433, 464)

41. Es correcto emplear el lexema “base” respecto a los materiales esenciales que son parte de los medios de producción (235 –ídem)

42. Cada época determinada es una base histórica (314, 395)

43. Los medios de producción en general y/o el capital fijo en particular, son la base de las fuerzas productivas (379)

BASE/SUPERESTRUCTURA

44. La dialéctica entre proceso vital (fuerzas de producción) y conciencia social es traducida como una interacción entre dos grandes estructuraciones (32)

El suegro de Aveling no reduce el concepto “conciencia social” a las ideologías o al ámbito de la sobreestructura, tal cual lo hace Althusser (1998 b: 15). Por el contrario, percibimos que la dialéctica proceso vital–conciencia colectiva es una interacción compleja que padece un proceso de “recorte” que la obliga a encajar en la dialéctica subestructurainstituciones–sistemas semiósicos.

45. Los hombres, a partir de sus relaciones mutuas, crean tanto el devenir general, en que todas las formas sociales son nada más que momentos y que es su propio proceso constante de movimiento, cuanto el mundo de la riqueza (cf. infra) (237, nota en p. 242)

Sin ambages, esta es otra versión de la dialéctica base/superestructura, puesto que los individuos son los que generan su automovimiento y las grandes formas, cristalizadas y transitorias, que son la “basis” (el mundo de la riqueza) e hiperestructura (el resto de lo colectivo –las instituciones y los modos de semiosis).

Queda establecido claramente que esas formas u objetivaciones son “nudos” del movimiento universal y que ora lo dificultan, ora lo amplían. Empero, dicha versión es más compleja, sutil, flexible, abierta, etc. que la que articularon los marxismos políticos (Lenin, 1972: 247, 381, 494, 520; Mao, 1976 c: 72; Trotski, 1975), los post/estructuralistas, los anti–marxistas y los posmodernos.

46. Que las nociones “ley del valor”, “capital”, “valor”, etc. sean formulables en el capitalismo, indica la interacción entre base y superestructura (314)

CAPACIDADES, INTELIGENCIA Y APRENDIZAJE

47. Los poderes de la inteligencia colectiva (por ejemplo, los vertidos en ciencia y técnica) son el espíritu social del trabajo (nota de la p. 18, 87, 230)

48. Cada inteligencia acumula el saber conquistado por la sociedad (236)

Así, Mao sostenía que había que pensar mucho, cultivar el análisis y acrecentar las iniciativas creadoras de las masas (1976 c: 175, 236).

49. Se tienen que ampliar incesantemente las diversas capacidades humanas (239, 282, 313)

50. Es dable opinar que existe una inteligencia social o cerebro comunitario (220, 228/230, 233)

CAPITAL

51. El valor déspota amplía su propia autocracia como poder ajeno frente a la tarea viva y a las potencias creativas de la complejidad del obrero (4, 86, 224–225, 229, 394/395)

52. Existen cuatro momentos en el recorrido del capital: a) el proceso de producción y su duración; b) la transformación del producto en dinero y el tiempo que dura la fase; 3) conversión del dinero en materias primas; 4) el intercambio de una parte del capital con la capacidad viva de labor.

Pero esos instantes son cuatro grandes discontinuidades no sólo en la valorización y en la ampliación del dominio del capital, sino de su poder para subordinar lo intrincado de la riqueza (8–9, 129)

53. El capital es un valor que se desprende de la mercancía y que, por ello, resulta en una cualidad metafísica, sin sustancia (28, 295)

54. El capital multiplica los puntos, los centros productivos (es decir, los atractores) en el tejido social (34, 88/89)

55. Paradoja: El plustiempo de faena como plusvalor sólo insiste por su oposición, por su referencia al tiempo de trabajo necesario. Pero el desarrollo del capital tiende a eliminar al máximo posible el tiempo de labor ineludible (35, 224, 228/229, 232–233, 278/279, 305, 307)

56. Paradoja: No obstante, para ignorarlo requiere ponerlo como su condición, como algo necesario a fin de que el capital se haga pluscapital* (35, 305, 307)

* La “esencia” del pluscapital se “realiza” cuando el valor déspota se torna internacional** e intercontinental.

** Einstein era del parecer muy ingenuo que el paraíso perdido de una sociedad mundial, que había existido cuando el latín era el “sánscrito” universal..., estaba “renaciendo” gracias a los denodados esfuerzos de los empresarios visionarios (2010 c: 19), sin entender, él, que era un físico genial, que si había burgueses que se direccionaban a lo planetario es por la lógica misma del capital y no por las cualidades personales de sus poseedores o por el internacionalismo “fraterno” ejercido.

Nos preguntamos cómo es que un físico destacado*** es capaz de caer en trivialidades políticas, sociológicas y hasta psicológicas, dejando mucho que desear en el área de las Humanidades y Ciencias Sociales, en comparación con lo que fue hábil en concretar en el ámbito de las Ciencias Exactas y fisicoquímicas.

En simultáneo, la mayoría de nosotros, cientistas sociales y humanistas, somos proporcionalmente “discapacitados” en las Ciencias Exactas y fisicoquímicas.

Parte de la respuesta, puede encontrarse en la escisión destructiva e interesada, entre las ciencias “del espíritu” y las ciencias “positivas”, tal que los cultores de unas y otras no puedan dominar el conjunto y ser lúcidos en las dos áreas, funcionando en desmedro, como meros técnicos sin inteligencia humanística o en tanto pensadores de consideración, sin haber superado unas Matemáticas elementales (Wallerstein, 2006).

*** Algunos lo hacen responsable indirecto y no tan inocente, de la fabricación de la bomba nuclear; otros, encuentran ciertas oscuridades, como el haber abandonado a su primera hija, haber reprimido a su primogénito varón y haber dejado de frecuentar al segundo por considerarlo “débil” (Abraham, 2010 b: 15). Pocos revelan que don Albert fue golpeador**** y que fue “yanquilófilo”, elitista y autoritario (Einstein, 2010 c: 26).

**** Acaso sea sensible***** con eso porque mi propio padre era un golpeador muy, muy violento, del que mi madre nos hizo el inmenso favor de separarse, no sin antes haber sufrido durantes 6 largos años, proverbiales palizas...

***** La confesión se desembraga ahora, con una reflexión por la que aboceto que la deconstrucción****** es en parte, una elección que vino motivada por ese pasado atroz, dado que es una estrategia plus ou moins, violenta de resistencia, ante una violencia, rabia y furia incontenibles, al tiempo que no dialectiza con esa violencia, rabia y furia, sino que como en las artes marciales orientales, desplaza su ímpetu y lo agota en ese no conflicto contra una potencia avasallante.

****** Los retazos jirones de mi propia tenue vida, son una fuerza, un leitmotiv para escribir, pero son asimismo, un pre texto para tal aventura...

57. Paradoja: Cuando el capital coloca a manera de su base el tiempo de trabajo necesario, pone en primer lugar a la clase obrera. Pero como ésta es no capital, el valor automatizado mismo expone en calidad de su condición lo que se le enfrenta, lo que lo supera, lo que lo disolverá (35, 305, 307)

58. Paradoja: Las formas del capital en la circulación (M, D) son capital que, al no estar en contacto con faena viva, no se valoriza. El capital que no se incrementa es capital negado (38, 131)

59. El capital no constituye una fuente separada de valor porque es plustrabajo y éste proviene de la explotación de la fuerza viva de labor (39, 44, 120, 208, 224, 245, 249, nota en p. 249, 297, nota de la p. 305)

60. Suponer que el capital también crea valor es creer que de las cosas pueden salir cosas y que en los objetos anidan poderes mágicos de autogeneración (40, 208, 224, nota en p. 249, 297)

61. La distinción del capital constante en capital circulante y fijo, colocando bajo la esfera del primero tanto las materias primas como el salario, induce la creencia de que todo el capital c es fuente de supervalor (63, 208, 249, nota en p. 249, 268, 295, 380–382)

62. El capital es una forma de vínculo con el tiempo de trabajo objetivado en un producto (76)

En otros términos, con la regla valor, con chronos.

En el fondo, cualquier medio de producción, en particular, y todo valor de uso en general, no son más que una manera de vincularse con lo temporal, con su aritmética inscrita en la ley del valor.

63. El poder objetivo, exterior, no subjetivo, ajeno del capital se incrementa al ritmo de desarrollo de las fuerzas productivas (78, 224, 279/280, 394–395)

64. El capital es un centro despótico cohesivo, un Uno absorbente (88/89, 92, 153, 219–220, 222)

65. Ese rasgo del capital fue compartido por otras sociedades, ya que en ellas también insistía la tendencia a suscitar centros y rasgos “unarios” (89)

66. El capital acumula el saber intelectual y práctico que se genera y que puede extraerse del pasado, captura el devenir y lo pone al servicio de la génesis de riqueza (92)

67. El capital es la primera forma que realizó esa captura de manera sistemática (92)

De donde inferimos que las anteriores sociedades desperdiciaron el devenir histórico en cuanto potencial. Y si tenemos en cuenta que Marx enumera los componentes simbólicos de la sobreestructura en ese comienzo de página, es viable argüir que tales comunidades han superestructurado en demasía los saberes intelectuales y prácticos, dándoles aspectos poco aprovechables.

Sin embargo, aun cuando el capital es el primer resumidero que conoce cómo succionar aquellos saberes, la cuestión es que se tiene que construir una asociación de individuos que no deba sacar el “agua” del saber, del “palo seco” de lo hiperestructurado.

68. Paradoja: Para el capital, el tiempo de trabajo necesario es un tiempo superfluo que, por ende, se podría suprimir. Sin embargo, requiere de él para ser valor automatizado (116, 228/229, 269)

69. Paradoja: En virtud de que para el capital, el tiempo de labor necesaria es superfluo prescinde de mano de obra. No obstante, le es imperioso que exista una población excedente para contar con salarios bajos o controlados; debe contar con lo superfluo (116–117)

70. Paradoja: Como el capital requiere de brazos excedentes en momentos de expansión, convierte lo superfluo en algo inaplazable. El pluscapital conserva tanto la tendencia a generar como a abolir el pauperismo (117)

Aquí es factible constatar que la criticada ley de la pobreza creciente en el capitalismo, no es una norma lineal. Por el contrario, en cuanto tendencia, supone movimientos contradictorios en varios sentidos. Empero, conviene recordar que el lexema “pobreza” cuenta con más de un giro (cf. infra).

71. Paradoja: El capital, como paso de la Mercancía al Dinero y viceversa, es capital circulante. Pero en la proporción en que se queda fijo en una de sus determinaciones, no se valoriza, se niega a sí mismo (131/132, 250–251)

72. Paradoja: Como el capital debe circular, se fija y como capital fijo, circula (132/133, 303)

73. Paradoja: El capital es actividad, pero en la medida en que está fijo es pasivo; así, es condición de la actividad del capital que esté inerte (132, 250)

74. Paradoja: En la circunstancia de que el capital sea fijo y circule, y que sea circulante y esté inmóvil se revela que es diferente de sí mismo. Pero diferencia que es tal incluso respecto a su propia unidad (132/133, 250–251, 255)

75. Contradicción: El capital es unidad de la circulación y la producción, y la distancia que las separa (132/133, 251, 255)

76. Paradoja: En el fondo, la parte del capital que interviene en la producción es la que circula y la que está en la circulación, la fija (133, 303)

Las paradojas que se comentaron son en realidad barreras que surgen del intercambio (133). No obstante, el suegro de Lafargue nos orienta respecto a que esos escollos son típicos de otros modos de producción (134).

77. El capital es un poder pero un poder que no todo controla (133, 257–258, 272, nota de p. 273, 282, nota de p. 283, 284)

78. La escisión entre producción y circulación es un límite a la productividad del capital (133)

79. Paradoja: El capital, que se afinca en una aritmética, en una contabilidad del tiempo no es una simple cantidad (136)

80. Contradicción: Sin embargo, es una suma de valores (139, 217, 295/297, 380)

81. Paradoja: Como el capital tiende a negar el tiempo de circulación (cf. infra), se esfuerza por suprimirse ya que es sólo por él que el tiempo de circulación es importante en el girar (141–142)

82. Contradicción: El capital se impide a sí mismo alcanzar una valorización absoluta, puesto que requiere de un tiempo de circulación que no es cero (cf. infra) (141/142)

83. Paradoja: El capital tiende a la circulación sin tiempo de circulación (142–143, 178, 193, 302)

84. En el capital no hay verdadero devenir sino que éste es borrado (152, 277/278, 295)

85. Paradoja: En la diferencia entre capital fijo y circulante se parte de un análisis del valor de uso de los medios de producción (máquinas y materias primas) que coloca como base del capital, de lo abstracto, lo concreto, el valor de uso (164, 201–202, 220)

86. Contradicción: El capital se siente ilimitado, esto es, limitado sólo por sí mismo (167, 222, 272, 282)

87. Contradicción: El capital, al percibirse como barrera, inventa otras formas que lo extienden, pero entonces se manifiesta como obstáculo de su despliegue (168/169, 222, 228, 282–283, nota de la p. 283)

88. Paradoja: El capital, en la esfera de la circulación, representa la continuidad en movimiento; sin embargo, es igualmente la figura de la interrupción del proceso, de la continuidad (183)

89. Paradoja: El dinero le sirve al capital para su propia metamorfosis; empero, si el capital deviene algo extremo, tiende a prescindir de aquél. Por ende, el capital se orienta a abolir el dinero (192/193, 272)

En ese despliegue es visible que la mercancía convertible es una forma inadecuada, incluso para el capital, a fin de expresar sus potencialidades. Incluso, tal inadecuación conduce a que en el no empleo del dinero, asome un chispazo de futuro emancipatorio.

90. Absurdo: El capital, lo no vivo, aquello que no podría ser sujeto de intercambio, recibe como equivalente a la capacidad viva de faena (196)

91. Paradoja: En el crecimiento del capital, puede observarse cómo éste se expele de sí constantemente (198, 228, 255–259)

92. Contradicción: A medida que el capitalismo desarrolla las fuerzas productivas, el capital fijo de la sociedad se torna más imponente. Pero ocurre que el capital pierde fluidez y se ancla en valores de uso determinados (máquinas, edificios, etc.); entonces, el capital extiende una forma que no le es adecuada (201/202, 209, 220, 226, 230, 260, 279)

93. Paradoja: Para circular como valor de cambio, el capital tiene que entrar como valor de uso en la circulación (203, 255–259)

94. Una parte del capital fijo es circulante (carbón, grasa, aceite, etc.) (203, 219)

95. Contradicción: El capital, que es diferencia respecto al valor de uso, manifiesta que en su fracción circulante coincide con aquél (210, 255/259)

96. Paradoja: En la distancia entre capital fijo y circulante, lo cuantitativo (que es propio del capital) se transforma en diferencia cualitativa (218)

97. El desarrollo del capital fijo, en especial, de maquinaria es el despliegue de la forma más adecuada al capital (220, 222, 224, 234, 241, 279, 282, 382)

98. Las fuerzas productivas se objetivan en medios de producción en general y/o en capital fijo, en particular (226, 230, 234, 242, 279, 282–283)

99. El desarrollo del capital fijo revela el grado de despliegue de la riqueza (230/231, 234, 282–283)

100. El desarrollo del capital fijo es índice de la productividad de la faena, porque la sociedad está en condiciones de “esperar” hasta tanto el proceso creativo vuelva a orientarse a la génesis de tesoro consumible (230–231, 234, 268)

101. Contradicción: El capital fijo se mantiene ajeno al consumo individual y por ende, es un valor de uso–fuera–de–uso (242, 245, 248, 268/269 –Derrida, 1995)

102. Las interrupciones en el empleo del capital fijo ocasionan que éste se deteriore como valor de uso (245)

103. A medida que se despliega la comuna burguesa se incrementa el capital fijo (245, 267/268, 279, 282–283)

104. La necesidad de generar plusvalía y ganancia se vuelven una coerción exterior para el capital (nota en p. 249, 297)

105. Paradoja: El capital, cuando pasa de la forma/mercancía a la del dinero y viceversa, se desecha a sí en cada uno de esos cambios (250–251, 255, 257, 267, 271)

106. Paradoja: El capital desecha cada una de sus formas como su no ser capital para luego adoptarlas de nuevo (251, 255, 259)

107. La reproducción del capital implica ciclos de revoluciones en torno a sí (251, 272, 295)

108. La supuesta diversidad que se manifiesta en el contraste entre capital fijo y circulante no es tal heterogeneidad (251/252, 267–269)

109. Cuando el capital produce riqueza, genera valores de uso que le restan dominio (256, 258/259, 272)

110. Paradoja: El capital, para reproducirse, se descarta a sí mismo como no capital (257–258, 267)

111. Paradoja: Cuando el capital se autoexpulsa, se libera de su mismidad, de su propia circulación (257/258)

112. El capital circulante es valor de uso circulante (257)

113. Contradicción: En virtud de que el capital fijo se valoriza poco a poco es un contravalor (260, 268)

114. El capital fijo exige que en el futuro haya trabajo disponible que lo utilice (260)

115. Las diferencias entre capital fijo y circulante son tales por las maneras distintas de retorno del valor (260, 267/268)

116. El capital fijo es valor de uso que no circula, que está fuera–de–uso (261, 268/269)

117. Las diferencias entre capital fijo y circulante, que recubren a las condiciones de la producción, son determinaciones económicas y economicistas (267)

118. En determinadas circunstancias, el capital fijo se presenta como innecesario (269, nota de la p. 283)

119. En la ganancia, el capital es percibido como valor que pone valor (277–279, 293, 295, 298, 305, nota de la p. 305, 380/381)

120. En ese sentido, el capital aparece como fundamento de sí afincado en sí mismo, es decir, en cuanto fundamento autofundado (277, 279, 293, 295, 298, 380)

121. En el proceso de rotación, el capital es sujeto de sí mismo (277)

122. El movimiento de rotación supone que el capital, al estar referido a sí mismo, no se vincula con las tareas (277)

123. El capital se amplía en espiral por las dificultades que encuentra en divergir de sí mismo (279)

124. El capital fijo es faena objetivada con apariencia de vida (279)

125. El capital fijo es fuerza productiva producida (279)

126. Paradoja: El capital se muestra como un obstáculo al desarrollo de las fuerzas productivas (282, nota de la p. 283, 284)

127. Paradoja: A medida que se autoconserva, el capital se aniquila (282, nota de la p. 283, 284)

128. El capital fijo es una objetivación pobre de las fuerzas posibles generadas en el desarrollo social (nota de la p. 284)

129. Absurdo: El capitalista desearía ser sólo capital, a fin de no tener que reducir su ganancia en la “fatuidad” de vivir (293)

130. El capital es riqueza universal y que puede disfrutarse sin dejar de ser tesoro (293)

131. El valor de uso del capital fijo consiste en reducir el trabajo necesario (303)

132. Cuando el capital fijo entrega todo su valor en la circulación (y por ello hay que reemplazarlo), cesa de operar como valor de uso en el proceso de génesis de riqueza (303)

133. Cuando los ciclos de rotación amortizan el capital fijo, éste comienza a operar como si fuese igual a cero (303)

134. El “capital” es un concepto abstracto, pero en su desarrollo revela su carácter no abstracto, sino histórico (314)

135. Al capital le interesa el plustrabajo (entre otros lugares, 377 y 385)

136. El capital es sujeto de sí mismo (380–382, 410, 460)

137. Paradoja: El capital industrial necesita producir mercancías, pero ellas son un estorbo dado que implican costos de almacenamiento, vigilancia, etc. (407)

138. Paradoja: En la plusvalía, el capital se mantiene igual a sí mismo, distinto de sí (460)

CAPITALISMO

139. Paradoja: En el capitalismo ocurre que, en virtud de que los medios de producción adoptan el aspecto de valor autónomo, los valores de uso son creados por el valor de cambio, por el capital (27, 255, 257–258, 381)

140. En el capitalismo, la matriz del espacio es el tiempo (cf. infra) (29, 31)

De lo que se infiere que la hegemonía del cronos es tan contundente que, incluso, llega a empobrecer las valencias del espacio. En una sociedad emancipada no sólo tendríamos líneas divergentes de temporalidad, sino dimensiones múltiples de espacialidad (cf. un planteo análogo en Jameson 1999 b: 78, 87, 92).

141. Paradoja: En la actualidad, se encubre que el trabajo pagado no es todo el trabajo que se ejecuta, esto es, que existe labor impaga. Por ende, el salario trata de generar el efecto de que la parte abonada es la totalidad o que el todo es igual a una fracción de sí (71)

142. Paradoja: En la comunidad burguesa, la producción (que, como cualquier génesis de tesoro, tendría que ser orientada al uso) es atizada para reproducir entes metafísicos, valores de cambio (163, 272, 282, 306)

143. En el capitalismo, el intercambio (por ejemplo, entre capital y trabajo) se funda sobre el no intercambio (f. i. la apropiación de plusvalía) (196)

144. En el modo de producción regido por el capital, la libertad, igualdad, propiedad, etc. se truecan en el desposeimiento del obrero y en la enajenación de su trabajo (196)

145. La colectividad burguesa posee contradicciones que despliega sin cesar (202, 222, 227/229, 231–233, 242, 257, 259, 272, 278/280, 282, nota de la p. 283, 284, 299–300, 307, 313, 396, 414)

146. Multiplica las formas del capital como sedimentaciones (202)

147. Ocurre que el proceso de reproducción se convierte en una exigencia imperiosa (226, 245, 297)

148. El capitalismo es el más reciente desarrollo de la producción fundada en la ley del valor (227, 231/232)

149. En ese contexto, la sociedad actual muestra que la apropiación de tiempo de trabajo ajeno ya no es necesaria como mecanismo para crear tesoro (228–229, 232, 282)

150. A su vez, demuestra igualmente que el cuerpo social no requiere de una clase dominante para llevar hacia niveles de complejidad creciente el despliegue de las potencias del intelecto humano (229)

151. El despliegue del colectivo dominado por el capital, indica que el crecimiento de las fuerzas genéticas no puede orientarse a la finalidad mezquina de crear plustiempo apropiado por los no/trabajadores (232, 282)

152. Absurdo: La comuna burguesa, que está en condiciones de emancipar al hombre de la necesidad de constreñir todo el tiempo de vida a tiempo de trabajo, atarea a los individuos más que cualquier otra sociedad (232, 377, 385)

153. Como el capitalismo se desarrolló poco a poco, su negación también lo hará* (237, 282, 396)

* Por frases de esa índole, admito que la transición al socialismo será secular y no bastará el chispazo revolucionario inicial, tal cual lo demostró el bolchevismo.

154. En los orígenes del capitalismo, el aparato de Estado coacciona a los desposeídos para que se conviertan en obreros (265/266, 307)

155. A medida que se complejiza lo contemporáneo, el valor del capital fijo debe mermar en proporción a sus efectos (269, 302–303)

156. La tendencia de la comunidad vigente es reducir a tal punto el trabajo humano, lo invertido en salario que anhela la utopía de producir sólo con máquinas (ver infra) (269)

157. Incluso en el capitalismo, la producción y reproducción de lo social están dados por el trabajo y no por lo económico, por el capital (272, 394/395)

158. Aun en la colectividad burguesa, producción y reproducción acontecen por la praxis, por lo humano y no por lo economicista (272, 394–395)

159. Paradoja: A medida que el capitalismo se expande, despliega sin cesar el cosmos de la mercancía, de lo económico. Pero en virtud de que los valores de cambio son valores de uso, al extender la mercancía desarrolla también la no mercancía, lo humano sin economía (272)

160. Mientras que el capitalismo tiende a incrementar el valor total del capital fijo, simultáneamente propende a mermar el valor de cada parte del mismo (303)

161. En el modo genético dominado por el capital, existen mecanismos que opacan la visibilidad de la regla valor (310)

162. Uno de ellos es el uso del dinero (310)

163. En la proporción en que se complejiza el capitalismo, se torna imprescindible que la producción sea diferenciada, simultánea e interdependiente (386)

164. Absurdo: En el capitalismo, muchos países deben condenarse voluntariamente a la pobreza como política para revertir sus crisis (419)

165. El capitalismo conserva un desarrollo desigual “interno” por el que ciertas ramas de la génesis de tesoro tienen características poco evolucionadas (426)

166. Los talleres artesanales del s. XVI implicaban una explotación de la faena por el capital, pero sin que haya modo de producción capitalista (426)

Esta aseveración es muy interesante, ya que implica:

a- Que tanto la subordinación ideal no desarrollada cuanto la inclusión formal del trabajo en el valor que se autorreproduce, son diferentes maneras de explotación de la tarea en beneficio del capital, pero que no suponen su modo genético.

b- Por ende, esas otras maneras de explotación de la labor social (como la proto industria), si bien ocurren orientadas por la succión de plusvalía, son paralelas a las dos clases de sometimiento del trabajo ya mencionadas.

c- Así, la transición del feudalismo al capitalismo y sus orígenes (cf. infra) son más complejos incluso de lo que pretenden los teóricos de la tarea a domicilio y aunque Marx no ahondó en ello, no dejó de llevar a cabo observaciones.

167. En los inicios, la asociación hegemonizada por el capital convivió no sólo con formas poco desarrolladas de sí sino con formas preburguesas (426)

De 165 y 166, podemos inferir que en los orígenes hubo, por una parte, la existencia de formas preburguesas; por otra parte y de acuerdo a 167, “áreas de transición” en las que se daba una explotación del trabajo por el capital sin un contexto capitalista.

Finalmente, las dos subsunciones citadas que acontecían ya en un modo de producción conducido por el valor autónomo.

168. Entre diferentes naciones con un desarrollo distinto del capitalismo, se da un intercambio desigual (451)

CIRCULACIÓN

169. En lo social existen flujos y trayectorias diferentes, pero éstos son uniformizados en la circulación economicista del tesoro (3, 228, 247, 255, 258, 297, 303)

170. Paradoja: El proceso de circulación en el capitalismo es el proceso de vida, el movimiento del capital, id est, de una cosa que se amplía a sí misma en su rigidez, en su carácter de trabajo muerto (4)

171. La circulación es el continuo tránsito de una forma economicista a otra (27, 131, 138, 151, 192, 250/251, 255, 257–259, 271, 430, 432/433)

172. El tiempo de circulación y sus costos son una deducción del tiempo de plustrabajo y, en consecuencia, un aumento del tiempo de tarea necesaria (30, 35, 41)

173. El tiempo de circulación y sus costos son una barrera a la productividad del trabajo (30)

174. Paradoja: El capital, que anhela incrementarse por la absorción de plustiempo, de tiempo, quiere negar lo temporal; desea eliminar el tiempo de circulación y sus costos (30–31, 34, 36/37, 41, 141–142, 176, 179, 226, 302)

175. El tiempo de circulación y sus costos son una barrera para las fuerzas productivas (37)

176. El tiempo de circulación es una pérdida de tiempo (136/137)

177. Absurdo: El tiempo de circulación y su velocidad son escollos a la circulación (143)

178. Paradoja: La circulación implica un cambio de materias, en la medida en que se considera el valor en cuanto tal, es decir, lo inmaterial; y un cambio de formas, en la proporción en que se atiende al valor de uso, que no es una mera forma (151)

179. El tiempo de circulación arranca al capital de su limbo de autorreproducción e introduce la historia, el contexto humano (153, 168)

180. Paradoja: La circulación es el movimiento del dinero como objeto perenne. Pero lo que se repite es la transitoriedad que transcurre (162)

181. El tiempo de circulación es un tiempo en que está abolida la capacidad de reproducción del capital (176, 181)

182. Existe un tiempo posible de producción. Ahora bien, el tiempo de circulación es una detracción de ese tiempo posible destinado a la génesis de tesoro (179)

A partir de la idea de una temporalidad alterna, es viable postular que la ley del valor, ya sea modificada en su desarrollo (capitalismo) o conservada (sociedades preburguesas), es un despilfarro de ese tiempo posible: dicha norma es una regulación de aquel tiempo que ya está dado para la creación de riqueza, pero derrocha tiempo.

183. Paradoja: En la circulación, el capital (que es un valor) rechaza de sí mismo el valor en la forma del producto (188, 228, 255–259, 272, nota de la p. 273)

184. El infinito, la multiplicidad se ve reducida a meros cambios de formas economicistas (251/252, 254–255, 417)

185. Contradicción: La circulación es el proceso por el cual el capital absorbe valor bajo la doble forma de dinero y mercancía, y a la que arroja valor bajo esa doble forma (257, 271)

186. La circulación monetaria es una forma abstracta del proceso de producción (336)

187. La circulación es la transformación viva del valor en sus dos formas (M y D) (430)

COMERCIO E INTERCAMBIO

188. Los comerciantes sólo comparten plusvalor (136, 145)

189. Paradoja: El intercambio entre capital y trabajo (la pequeña circulación) adopta la forma de un intercambio de equivalentes, pero de hecho se suprime a sí mismo (195)

190. En todos los estadios anteriores a la producción burguesa, el intercambio se fundó sobre el no intercambio (196)

191. El intercambio es un círculo estrecho (196, 262)

En virtud de esa limitación, es legítimo pensar que el intercambio económico no logra capturar todas las otras modalidades posibles de intercambio. En consecuencia, en esas otras esferas (en las que es factible todo un arte del regalo) el intercambiar no es, en el fondo, algo afincado en el “doy para que des” (Marx, 1972 b). Sin embargo, esos ámbitos existen incluso en el capitalismo de manera que en su sistema, en donde lo económico/economicista arriba a lo máximo, el intercambio económico no logra capturar aquéllas múltiples modalidades.

192. El intercambio es una determinación económica (197, 262, 465)

193. Hasta el presente, el intercambio (que surgió como tal, con el trueque) cumplió el rol de un proceso intermediario entre los productos, el trabajo y la satisfacción de las necesidades (233, 319, 434)

194. En el intercambio, el capital puede obtener una ganancia mayor que su plusvalía (295)

195. El comercio, el dinero, etc. son invenciones curiosas (324, 338)

196. En la compra–venta, lo que se mercantiliza es el uso del objeto (409, 464)

197. Comercio y dinero “personificados” en un grupo de individuos especiales (comerciantes y prestamistas), se desarrollan en todos los modos de producción fundados en el intercambio (426, 430)

198. En las sociedades pre/burguesas, en las que el comercio y el uso del dinero es notable, la actividad mercantil retroactúa sobre tales actividades (433)

Es que en las comunidades existentes hasta ahora se trató precisamente de aquéllo: los productos de la acción social retroactúan en las formas históricas, pero sin que los individuos tengan las posibilidades de contrarrestar los efectos negativos ni de controlar la lógica de esa interacción.

199. El comercio es una estrategia empleada para favorecer la satisfacción de las necesidades (entre otros lugares, 434)

200. El nacimiento del comercio cristaliza la oposición entre valor de uso y valor de cambio (435)

COMPETENCIA Y CONDICIONES DE PRODUCCIÓN

201. Hasta el presente, las condiciones generales de la producción funcionaron a modo de limitaciones para la expansión de las fuerzas creativas (34, 231/232, 282, nota de la p. 283, 284)

202. Absurdo: En la competencia, que es el despliegue de la libertad, se pone como libre no a los hombres sino a las cosas (167, 169)

203. Las condiciones sociales adoptaron la forma de poderes objetivos (169, 282, nota de la p. 283, 394–395)

204. La competencia fuerza a los capitales individuales a respetar la ley del valor, pero como estrategia para que sobrevivan los que producen en menor tiempo y más (175, 297)

205. La competencia empuja a los capitales singulares a que se parezcan a un capital ideal general, que sería aquel que genera riqueza de acuerdo a una economía del tiempo (175/176)

206. Hay condiciones materiales y espirituales en la génesis de riqueza (282)

207. La competencia ocasiona que el precio aparezca como determinante del costo de producción y del valor (297)

208. En todas las asociaciones humanas, la riqueza se expresa en condiciones objetivas (medios de producción, etc.) (394/395)

209. Las condiciones objetivas son nada más que un momento de la actividad social (394)

210. En las sociedades pre–comunistas, las condiciones laborales objetivas o los resultados del trabajo funcionan como un poder que se enfrenta al trabajo vivo (394)

211. Dichas condiciones, que son independientes o autónomas por no ser administradas de manera racionalmente democrática, son un cuerpo (394)

212. Como cuerpo, en tanto que “órgano” social, sirven a la faena viva (394/395)

213. Pero en las colectividades sin formas de violencia, ese cuerpo poderoso será un complemento para el desarrollo del trabajo vivo y no una potencia autónoma (394)

214. En el capitalismo, la propia tarea social se contrapone a sí mismo las condiciones laborales como poder, pero en calidad de uno de sus momentos (395)

215. El desarrollo gigantesco de las condiciones de faena y de la propiedad privada en el capitalismo, ocasionan que esos elementos se hagan cada vez más colectivos y por ende, los individuos ya no se reproducen en calidad de “unidades discretas” sino en tanto que individuos sociales (395)

CONSUMO Y COSTOS

216. Los costos de producción en sentido amplio, además del tiempo de trabajo objetivado en el proceso de génesis de tesoro, abarcan también el tiempo invertido en el transporte (10, 139)

217. El chronos invertido en el transporte, los gastos de almacenamiento, etc. son costos de circulación. Tales gastos afectan el excedente, ya que determinan si el plustrabajo contenido en el producto justifica su circulación (12-13)

218. Los costos de circulación no sólo no consisten en una determinación paralela del valor, sino que son tiempo de desvalorización (29–30, 34/37, 41, 135, 137, 141, 145, 177, 179, 181–182, 208, 226, 269)

219. También existen costos de circulación en las colectividades pre-burguesas (130)

220. Absurdo: A pesar de que el capital considere que sus costos de producción globales son la suma de sus costos de producción y de los gastos de circulación, ese concepto no tiene sentido, dado que el tiempo de circulación no integra los costos de producción al igual que el salario, etc. (177, 182)

221. Existe un fondo de consumo que está orientado a la producción (235, 282)

222. El carácter del consumo reproduce el nexo de los hombres con el proceso de producción (nota en p. 242)

223. El tipo de consumo reproduce los vínculos que los hombres tienen entre sí (nota en p. 242)

224. La clase de consumo reproduce las relaciones que los individuos tienen, a su vez, con los nexos que entablan con el proceso de producción (nota en p. 242)

225. La naturaleza del consumo reproduce los contactos que los hombres efectúan con sus vínculos mutuos (nota en p. 242)

226. En el consumo, el valor de uso se emancipa de la determinación economicista de la mercancía (258)

227. Cada sociedad organiza de determinada manera las relaciones entre consumo y producción (259, 294)

228. Cuando circunstancias precisas vuelven innecesaria cierta parte del capital fijo, esa fracción se presenta en calidad de costos negativos de producción (269)

229. Los nexos entre consumo y producción son puestos por la producción misma (294)

230. Absurdo: Los lexemas “costos de producción” carecen de sentido por cuanto el capital incluye en ellos, no sólo el valor adelantado (c + v) sino el plustrabajo (pl.). Pero resulta que la plusvalía no le costó nada al capital (296)

231. Por lo anterior, los costos reales de producción serían sólo (c + v) (296/297)

232. El capital, para sobrevivir, necesita ajustar sus costos de producción y el precio de producción derivado de ellos, con el precio de mercado (297, 302)

233. El capitalista desearía suscitar tesoro sin capital constante (ver infra), con inversión cero en máquinas, etc. De ahí que pueda considerarse que el capital constante implica costos negativos de producción (299, 302–303)

234. Otro absurdo en la idea de “costo de producción”: Está supuesto que el trabajo necesario (v) reintegra los gastos (c + v), pero el obrero no gasta nada, salvo a sí mismo (301)

CRISIS*

235. Paradoja: Las debacles son interrupciones en el proceso de circulación, dado que en tales momentos no se puede ni vender ni comprar. Pero por la crisis misma se intentan cobrar los créditos, etc. Así, porque se interrumpe el movimiento circulatorio se efectúa una circulación forzosa (105, 451)

* En las comunas pre clasistas y preburguesas, no existen las debacles en sentido capitalista, por lo que la retracción es un estancamiento y un ciclo B de dificultades. Sea como fuere, lo genuino es que en las colectividades con ciclos B de estancamiento o con ciclos B que adoptan el aspecto de crisis, la sociedad se mantiene incólume, en lugar de modificarse: lo absurdo es que la debacle, que tendría que sacudirnos hasta hacernos percatar de la imperiosidad del cambio, nos conserva en la necedad sistémica que volverá a ocasionar crisis a las que no escucharemos.

236. Paradoja: En los cracks, el dinero, que es medio de circulación, está acaparado, fijo en las manos de los banqueros (132)

237. Las crisis son convulsiones que sugieren que el capital es incapaz de comandar la reproducción de la vida (282, nota de p. 283, 284)

238. De alguna manera, las debacles son una “estrategia” sistémica para que, dada la destrucción de capital y riqueza, el valor automatizado re/comience en un estadio anterior de desarrollo que le permita altas tasas de lucro (nota de p. 283, 284, 421)

239. En los cracks, se revela que el trabajo como praxis se libera de su subordinación al capital (nota de p. 283)

240. En las crisis, se manifiesta que las envolturas economicistas de lo social (el tesoro, los medios de producción, etc.) no son capaces de absorberlo por siempre (nota de p. 283)

241. Igualmente, lo social aparece emancipado (aunque de un modo negativo y violento) de las formas economicistas (nota de p. 283)

242. Las debacles suponen que el capital no puede seguir empleando al máximo las fuerzas genéticas (284)

243. Por lo demás, son catástrofes que amplían su violencia (284)

244. Los cracks tienen la función de estabilizar el crecimiento del capital y el sistema en su conjunto (421)

DINERO

245. El dinero es símbolo de tiempo de faena general (16, 342)

246. El valor de cambio universal es una estrategia para eliminar las distancias de los diferentes cronos objetivados, con el horizonte de hacer viable el intercambio (26, 192)

247. Paradoja: Como ya se expuso en la Contribución a la crítica de la Economía Política, el dinero es objeto independiente y, en cuanto tal, autónomo. Está absuelto incluso de la circulación (1973: 290). Sin embargo, en el capitalismo sucede que el dinero es un momento del capital, de manera que esa autonomía es mera apariencia (27, 131)

248. El valor autónomo es forma general de la riqueza (105, 294, 451)

249. Paradoja: El dinero, cuando se pone a sí mismo como valor absoluto, se coloca en tanto que objeto independiente. Al ser libre, está más allá de la circulación; no depende de ella; está fuera de ella (131)

250. Paradoja: Los metales preciosos, que sirven como dinero y por ende como escala de la riqueza, son una deducción del tesoro disponible (137)

251. El dinero es objetivación del tiempo de circulación (178)

252. En esa entidad puede constatarse cómo la riqueza adquiere una determinación económica (188, 294)

253. El dinero es un signo, un símbolo (192, 336, 364, 367-368, 420)

254. Contradicción: El dinero, que tiene por función acelerar la circulación del capital, la traba porque se convierte en un instante adicional por el que el capital debe pasar (192-193, 272)

255. Paradoja: El dinero reduce el tiempo de circulación al hacer más rápido el intercambio. No obstante, no deja de ser una forma incoherente de reducirlo porque su uso cuesta tiempo (192)

256. Paradoja: A pesar de ser una estrategia costosa para reducir el tiempo de circulación, al conseguirlo libera tiempo para la génesis de tesoro (192)

257. El dinero es una máquina que economiza tiempo de circulación (192)

La cuestión en las sociedades existentes hasta hoy fue que las máquinas para economizar tiempo, para reducir el tiempo perdido y a fin de aprovechar el tiempo posible siempre implicaron chronos que se derrochaba.

258. El valor de uso del dinero consiste en ser medio de circulación (242)

259. El dinero es una forma independiente (252, 255, 272, 294, 367, 451, 460)

260. El dinero es un equivalente universal (318, 337, 356, 367, 404–405, 422, 451/452)

261. Idénticamente, es precio (322, 364, 367/368, 434, 447)

262. También es una escala para expresar el valor (323, 337–338, 360, 422, 441, 447, 452)

263. Las variaciones en el dinero (devaluaciones, etc.) entorpecen el comercio (323)

264. El dinero es una escala ideal (324, 337, 339, 342/343)

265. Paradoja: El dinero pretende ser medida del valor, pero la cosa medida resulta ser la escala de la que mide (324)

266. El valor de cambio general, en cuanto medida, es un instante meramente etéreo (336, 368)

267. El dinero traduce la riqueza en términos económicos (338)

268. El comercio de trueque desarrollado tiene una mercancía–patrón que opera como unidad de medida (340, 397, 403, 417, 430, 433/434)

269. En las sociedades con comercio de trueque poco extendido no existe ninguna medida (341, 434)

270. El nombre del dinero (dólar, etc.) es una simple imagen (343)

271. Absurdo: El patrón–oro se funda en un lingote de oro verdadero pero aquél lo transforma en un ser fantástico (343)

De lo anterior, deducimos que las cosas económico/economicistas son entes irracionales, increíbles.

272. Absurdo: Cuando sube o baja el precio de un lingote (de oro, hierro, etc.) ocurre como si la barra real fuese varios lingotes (344, 417)

Este ejemplo grafica la ilogicidad de la mercancía, ya que con la suba o la baja de precios los valores de uso parecen tener uno o varios cuerpos diferentes, todos fantásticos e imposibles.

273. Si el dinero fuese un “bono horario” que represente de manera directa tiempo de labor y si una cantidad de oro se expresara como producto de determinadas cantidades de trabajo, las fracciones de una moneda (e. g., libra, chelín, penique) serían nombres que equivaldrían a tiempo de tarea (344/345)

274. En las sociedades preclasistas con trueque desarrollado, se puede observar que la medición de los valores a través de alguna mercancía que opere como dinero es algo fortuito e impuesto (346)

En lo que precede, tenemos la confirmación efectiva de que la norma/valor no rige sólo las sociedades clasistas, sino que abarca a las comunidades sin clases, al menos desde el trueque (fines del Paleolítico Medio).

Por lo demás, es viable sostener que en todas las colectividades que advinieron hasta ahora hubo el gravísimo inconveniente de medir la cantidad de tiempo de trabajo consumida con “métodos” poco adecuados (dinero, precios, mercado, etc.).

275. El dinero es una mercancía universalmente comerciable (360, 372, 427, 452)

276. Además, es un valor de cambio aceptado por consenso (360/361)

Lo que precede demuestra que el yerno de von Westphalen tematizó el consenso, pero no llega al extremo de predicar que el capitalismo es capaz de desplazar la necesidad de revolución a causa del mayor poder de la acción comunicativa en el contexto parlamentario (Habermas, 1995: 121).

277. Paradoja: El valor del dinero puede cambiar permanentemente, y sin embargo continuar funcionando como medida del valor tal cual si fuese una medida estable (361)

278. Paradoja: Los metales preciosos son la medida del valor, pero su uso los desgasta; ocurre entonces, que la medida del valor no puede expresar su propio valor (369)

279. El dinero es un poder general (404)

280. También es un poder universal para la compra (404)

281. Resuelve todo en placeres egoístas (404–405)

282. El dinero subordina la diversidad de los valores a su propia hegemonía (405)

283. Paradoja: Se tiene poder general de compra cuando no se gasta dinero, pero para ejercerlo se lo debe consumir y entonces el poseedor lo enajena de sí (404)

Jenny opinaba que el dinero, en lugar de resolver inconvenientes, no sólo se transforma él mismo en un problema, sino que además su carencia mutila la alegría y el humor (von Westphalen, 1975 b: 136/137, 140, 143).

284. El dinero es capital y/o plusvalía realizadas (427, 460)

285. Por lo demás, es un intermediario entre la producción (venta) y el consumo (compra) (430)

286. Absurdo: Lo que no es vivo, el dinero, en la circulación se muestra como dinero viviente (432)

287. El dinero agiliza el intercambio (434)

288. Surge cuando las necesidades se diversifican tanto que ya no basta el trueque (434)

289. La superficialidad del dinero se constata en que los metales preciosos son usados como patrones, porque no son indispensables para la subsistencia del hombre (442)

290. En su carácter de medio de compra, revela que podría tener una existencia más racional: el de ser un bono que retribuya a cada cual según el trabajo que aportó para la génesis de tesoro (442)

291. Gray opina que el patrón–oro es ficticio y que aherroja las fuerzas productivas (443)

En el fondo, la ley del valor, la mercancía, el dinero, lo económico, los precios, etc. fueron invenciones sociales que encorsetaron el despliegue de lo humano.

Por otra parte, Gray continúa diciendo que si recuperamos la tarea como medida, las fuerzas creativas crecerán sin el estorbo de lo economicista. Ahora bien, de lo postulado es dable inferir que la citada regla, el dinero y los precios (que tratan de ajustar las necesidades y la cantidad de trabajo requerida para su satisfacción –cf. infra), son ya un desvío que impiden el éxito de ese propósito.

Así, se espera que el socialismo sea aquella organización que elimine tales distorsiones y permita coordinar sin violencia necesidades, cronos, labor, riqueza, disfrute y desarrollo polivalente de los individuos.

292. Paradoja: El dinero, que es un ente universal, se particulariza en monedas nacionales (455)

293. Contradicción: El dinero, en tanto medida y equivalente universal, se opone a la función de circulante (459)

294. Absurdo: Si bien los metales preciosos son el referente para el resto de las monedas circulantes, dinero acuñado en oro y plata harían inseguro el comercio porque sería sospechoso su empleo a causa del riesgo de falsificación (459)

295. Absurdo: Pero si se acepta el papel moneda, el dinero “liviano”, cualquier patrón se vuelve incierto al olvidarse el rol de los metales preciosos (459)

DISFRUTE Y DIVISIÓN DEL TRABAJO

296. En las sociedades en donde existe un reparto complejo de las faenas y en las cuales la mercancía ocupa un lugar destacado, acontece que el obrero colectivo no emplea directamente su tiempo social total, sino que debe administrarlo a través de los productores más o menos independientes (16)

297. Probable contradicción en Marx: En La ideología alemana (1985 a), en la Crítica al Programa de Gotha (1985 c), entre otros espacios, sostiene que el comunismo será el fin de toda división del trabajo. Ahora matiza lo anterior, diciendo que el comunismo será el fin de la división de tareas que es correlato de la circulación como escollo (146)

298. Es necesario estimular la capacidad de disfrutar (236, 239)

Incluso, el viejo Engels le sugerirá a una de las hijas de Marx que es necesario estimular las buenas pasiones y abrigar esperanzas, dado que ambas cosas rejuvenecen (1972 f: 330).

299. Esa capacidad es condición para aprender a gozar (236)

300. Hay que desarrollar todo lo social en tanto medio para el disfrute (236, 239)

301. El despliegue de lo comunitario hacia una complejidad creciente debe estar acompañado de placeres cada vez más exquisitos (239)

302. La división del trabajo no sólo es en sí una fuerza productiva, sino una máquina (302)

ECONOMÍA, ECONOMISTAS Y ECONOMÍA POLÍTICA

303. Los economistas no se sorprenden que el salario, en tanto paga capitalista, implique que la humanidad del obrero sea tratada como mercancía (46, 195-196)

304. Los economistas desean, en el fondo, encubrir las contradicciones sociales (100, 288)

305. Por otro lado, expresan lo contrario de lo que anhelan y, por ello, se torna viable su deconstrucción (104, 288)

306. Tampoco se asombran del hecho de concebir que un obrero en edad laboral ha insumido f. e., 20 años de trabajo necesario (125)

307. Al estudiar la circulación, sus condiciones históricas, lo que llevan a cabo es el reconocimiento de la naturaleza histórica del capital (168)

308. Los economistas están estructurados por un tosco materialismo (211)

De donde inferimos que el pensamiento libertario no supone un burdo materialismo. No obstante, los “fundadores de discursividad” de los marxismos políticos se vieron envueltos en expresiones de un realismo ingenuo bastante acentuado* (cf. Lenin, 1972: 130, 409/411, 495; 1973: 13–14, 44/46; Mao, 1976 c: 36). Por añadidura, se concluye que el materialismo lineal de la hiperestructura es correlato de un materialismo rudo de la base, y que la dialéctica entre esos términos es una interacción poco afortunada. Más aun, la superestructura es condicionada por la “basis” a raíz del materialismo grosero en el que se hallan inmersos los individuos.

* El materialismo estrechamente realista es un realismo de proporciones fantásticas (Feyerabend, 1994: nota 137, p. 170), dogmáticas y fanáticas.

309. Ese materialismo exagerado es un idealismo (211)

Por consiguiente, a fin de que la deconstrucción marxista no sea metafísica es necesario un materialismo habitado por matices, por pliegues. Contra Lenin, etc., pero igualmente contra Derrida (1995), Guattari (1990; 1995; 1996), Deleuze (1980), los post–modernos, el metodólogo y metodólatra Edgar Morin (1986: 174), entre otros.

310. La economía es un ahorro de chronos de tarea (236)

311. Igualmente, es una reducción al mínimo de los costos de producción (236, 308)

312. Los economistas no se inquietan de que el valor de los productos deba expresarse en dinero (247, 297)

313. Tampoco se inmutan porque entes economicistas como el capital sean sujetos y tengan procesos que le sean propios (277, 285/286, 298)

314. Los nombres económicos (libra, dólar, precio, etc.) de las cosas sociales (valor de uso, etc.) son arbitrarios e inexpresivos (338, 355)

315. Los nombres económicos son meros nombres (339, 363)

316. Los economistas se encuentran atrapados, enclaustrados en las representaciones colectivas acerca de la sociedad capitalista (395)

317. Varios economistas consideran que la faena es, de todas las prácticas sociales, la más esencial ya que produce al hombre mismo (421)

Por consiguiente, no Marx, mi pobre amigo, mi buen amigo Marx, que no era economista y que no se auto incluye en lo que gubia.

318. La Economía Política se ocupa de la producción de riqueza (425, 464)

319. Pero en su tratamiento no reflexiona demasiado acerca de las formas sociales específicas de la riqueza (425, 464)

320. Algunos economistas opinan que los hombres no tendrían que sufrir límites en su capacidad de disfrute (443)

FUERZA DE TRABAJO Y SALARIO

321. La masa de individuos que son capaces de afanarse conforman la fuerza laboral o el cuanto de capacidad de tareas de una sociedad (15)

322. El salario que paga el Estado es un modo de apropiarse de plustiempo de trabajo (nota de p. 19)

323. No todo salario supone labor asalariada (por ejemplo, el sueldo de los legionarios romanos) (nota de p. 19)

De 322 y 323, deducimos que:

a- Si convenimos en definir la explotación como la apropiación de plustrabajo, es factible creer que existen formas de acapararlo que, sin pasar por el proceso inmediato de producción, la suponen (las obras públicas del Estado; los impuestos –ver infra).

b- Constatamos modos de apropiarse tiempo excedente que, a pesar de mediar un salario, no son faena asalariada (las bonificaciones a las fuerzas armadas).

c- ¿Será posible plantear que existen maneras de capturar plustrabajo que, a pesar de mediar un salario, no suponen explotación? Al parecer, el caso del sueldo de los legionarios romanos supondría más bien una dominación sin explotación.

d- Si generalizamos la idea expuesta y sostenemos que las fuerzas armadas en tanto que tales no cobran salario, debido a que su tarea no es faena, debemos añadir un segmento social que incluya a estos grupos* independientes que no son clases ni obreros improductivos. Si eso fuese factible, los obreros improductivos y los sectores independientes conformarían estamentos o estratos. Aparte del personal de las fuerzas armadas, otros segmentos que son autónomos son los campesinos medios y pobres (aunque justo es reconocer que Marx oscilaba entre considerarlos clase y no –cf. 1980: 28).

* Los conglomerados** sociales que integran clases, atareados no productivos, sectores independientes, población inactiva y marginados, enturbian la detección clara de las clases y enrarece sus estructura.

El abultado número de miembros de los grupos, que pueden superar en porcentaje y hasta en cifras absolutas, a los que juegan el papel de fuerza de labor dominada, es una estrategia sistémica de “defensa” de las comunas clasistas, para hacer difícil, poco frecuente, imposible la denuncia de la explotación, poder y dominio de clase.

** Cada uno de los enormes aglomerados sociales posee su “idiolecto” o equivalente, tal cual cada uno de sus integrantes (clases, obreros improductivos, etc.).

Los “idiolectos” referidos son “jergas” sociales parecidas a la jerigonza especialista de los académicos; tanto las unas como la otra, son modos peculiares de represión del goce en el uso del lenguaje. Esa represión es más aguda en los “idiolectos” propios de los grupos hegemónicos y en la jerga universitaria.

324. El salario es el precio del trabajo necesario, es decir, del trabajo que cuesta reproducir, mantener con vida la fuerza de labor (66, 310, 373)

325. El salario implica que el obrero se vende a sí mismo como mercancía (68)

326. Los que emplean a uno o dos operarios, no funcionan como capitalistas ya que tales obreros son meros ayudantes en lugar de generadores de plusvalía (90)

La aclaración es importante no sólo por las reflexiones articuladas precedentemente, sino por la cuestión de si los “cuentapropistas” son o no trabajadores improductivos.

327. Paradoja: Del lado del capital, de la producción, el salario no es más que salario virtual. Cuando es abonado, pasa a formar parte del consumo del obrero; pero entonces, el salario no es nunca más que virtual (96/97)

328. Absurdo: El salario supone que lo cualitativo de lo subjetivo, lo espiritual de lo humano puede ser intercambiado por lo cuantitativo, por lo ajeno a lo humano, por lo económico (97, 195–196)

329. La lucha obrera corre el riesgo de medir sus reivindicaciones de acuerdo al beneficio capitalista (101)

330. A partir de un excedente disponible, siempre hubo “trabajadores improductivos” (115/116, 229, 231)

331. El obrero colectivo es un observador multifacético, un observador complejo (116, 228)

332. Absurdo: El salario es una paga por tiempo de trabajo y en suma, por tiempo ajeno (196)

Y es que el salario pretende ser la “consecuencia” de un fenómeno anterior inaudito: el precio de las mercancías procura ser un equivalente del tiempo de trabajo y en definitiva, de cronos “en sí” –no vamos a delirarnos con esa “obra” sartreana que es una serie inaudita de eyaculaciones mentales..., al decir de nuestro odiado Engels (1972).

333. Absurdo: El obrero genera con su trabajo, el salario que le pagará el empresario. Una vez cobrado, lo gasta en el almacenero el cual, de manera directa o indirecta, lo deposita en un banco. De allí, el burgués retoma dinero para ampliar la escala de la producción (199)

334. El trabajador, el productor revela lo más humano del hombre porque él es un creador, el individuo activo en general (225)

335. En el capitalismo en el que existe una alta tecnificación del proceso genético de tesoro, el obrero se convierte en un mero supervisor (228, 233)

336. Los improductivos privilegiados en la comuna burguesa degluten una parte sustancial de la producción (293, 302)

337. Ciertos obreros no productivos son gestores de semióticas (302)

338. La parte de la población que podría emplearse en suscitar riqueza pero que no es ocupada, forma un obrero colectivo excedente (310)

339. La población no trabajadora aumenta a medida que se desarrollan las fuerzas productivas (313, 333)

340. Los obreros improductivos son aquellos que consumen sin reproducir lo consumido (331)

FUERZAS PRODUCTIVAS

341. Los medios de comunicación y transporte son genéticos (11, 13, 33, 282)

342. La cooperación y la asociación también lo son (18, 86, 228, 233, 302)

343. Los medios de comunicación y transporte son potencias creativas que incrementan el poder de las fuerzas productivas (20)

344. Ciencia y técnica son potencias genéticas (32, 86–87, 91, 221, 228/230, 233, 282–283, 302)

345. El grado de circulación del saber es una fuerza de producción (33, 91)

346. La experiencia colectiva, que puede utilizarse a lo largo del tiempo en la resolución de los problemas que induce la continuidad de la vida, es una potencia creadora (91, 230)

347. Por lo anterior, las experiencias y la capacidad de aprendizaje colectivas son fuerzas de producción (220, 230)

348. La cohesión general de la sociedad en sí también lo es (222, 228, 233, 241, 282)

349. La cantidad y variedad de los medios de producción de los que dispone una comunidad, señalan el grado de despliegue de las potencias genéticas (226, 230, 234, 282)

350. A medida que las fuerzas creativas se vuelven más complejas, la génesis de riqueza depende más del poder de los agentes puestos en movimiento durante el trabajo (227/228, 230)

351. La mera combinación de fuerzas de producción es ya un poder de génesis (228, 233, 241, 282)

352. Lo intrincado de las potencias creadoras no puede ser aprehendido en la reglavalor (229, 232, 282)

353. Fuerzas productivas, relaciones comunitarias, modo de producción, en definitiva, las dialécticas sociales son aspectos diversos que sugieren el grado de complejidad del obrero colectivo (229)

354. La reducción al mínimo de los costos de producción implica un poder acrecido de las fuerzas genéticas (236, 308)

355. Una potencia creativa es inductora cuando re/acciona sobre otras (236, 279, 300)

356. El desarrollo incondicionado del individuo es también una fuerza de producción inductora (236, 282)

357. La población misma es una potencia creadora (282, 300, 302, 309)

358. Las fuerzas genéticas son un obstáculo para la expansión del capital (282, 284)

359. Existen fuerzas productivas potenciales (nota de p. 284)

360. Los citados poderes se materializan y actualizan en medios de producción (nota de p. 284)

361. La población es una fuerza genética inductora (300)

LEY DEL VALOR Y VALORIZACIÓN

362. Paradoja: Como la valorización del capital resulta ser también una desvalorización relativa (no crece, con relación a un futuro posible, todo lo que podría), el capital es una barrera para sí que, no obstante, debe presuponer para extenderse (9, 21, 282)

363. La especulación es un modo riesgoso de valorización y por ende, trae consigo desvalorización (21)

364. Marx considera que la distancia, el transporte, etc. influyen en la valorización (9/11, 13, 25, 29, 160, 194)

365. La norma valor no es únicamente una regla que pauta el tiempo que debe insumir la creación de un producto, sino que, al ser un mandato para economizar “chronos”, determina cuánto tiene que dedicarle el obrero colectivo a cada clase de producción (15)

366. Es impostergable distinguir entre la determinación del valor por el tiempo de trabajo y la masa de los valores.

En efecto, los costos de circulación, en la medida en que influyen en el tiempo en que se pasa de la mercancía a la plusvalía realizada, juegan un rol importante. However, no son una determinación paralela del valor (29)

Los teóricos del “capital cultural”* (turismo, recreación, industria del entretenimiento, etc.) opinan que los precios de tales bienes no se determinan según el tiempo de trabajo objetivado (1998: 12–14, 52). Pero aquí se está confundiendo la masa de valores, con su condicionamiento por la ley en liza. Podemos agregar incluso, que se dejan ofuscar por el aspecto particular de tales mercancías.

Finalmente, ni siquiera se sorprenden que el economicismo del capital llegue al extremo de mercantilizar también a la cultura*, lo intangible.

* Las múltiples formas de registro de la palabra (grabaciones, filmaciones, libros, etc.), son una demostración de la Relatividad: un impreso es un conglomerado de sintagmas que fueron “presente”, que son “pasado” que se “archiva” y que se actualiza en el “futuro” de aquel “ahora”. Los libros son “mensajes” en cápsulas del tiempo (Einstein, 2010 c: 34 –ir a López, 2009).

367. Paradoja: La valorización del capital en escala ampliada significa una reproducción de su poder a escala más alta. No obstante, aquí es visible cómo esa reproducción implica siempre al capital como situación y punto de partida que, empero, no se supera (31, 130, 138, 197, 251, 272, 279/280, 282, nota de p. 283, 284)

368. El tiempo de faena necesario es una barrera para la valorización (34–35)

369. La extensión del crédito soluciona, en parte, el problema de la valorización del capital provocado por la interrupción inevitable de la circulación. No obstante, el universo del crédito es capital y por ende, tiene que valorizarse. Mas sólo puede hacerlo si los capitales endeudados reintegran el interés. En consecuencia, el crédito desplaza la cuestión a su propia esfera (42, 134)

Se observa que el movimiento del capital consiste en poner sus contradicciones y paradojas en niveles más altos de “complejidad” relativa, pero haciendo que en esos ámbitos la situación se agrave.

370. La fuerza productiva del trabajo no determina el valor del producto, sino el plusvalor, el plustiempo, pero no en la misma proporción (50)

371. Un producto que cueste sólo medio día de trabajo puede alcanzar para que alguien pueda subsistir un día entero. Ahora bien, esta consecuencia, ese resultado nada tiene que ver con la cantidad de tiempo empleado en el producto, sino con las posibilidades que están inscritas en su seno como valor de uso (74, 195, 228)

Para los casos de la ciencia, la técnica y el “capital cultural” el razonamiento es oportuno ya que nos muestra que el uso de lo científico, de la tecnología y el disfrute de los bienes culturales no pueden impugnar la reglavalor.

Por añadidura, también sirve para revelar que en las sociedades pautadas por esa aritmética del tiempo la riqueza en el empleo de los productos, las posibilidades de utilizarlos de modos diferentes no pueden ser capturados en dicha norma.

372. La necesidad de medir la cantidad de tarea en un valor de uso es un imperativo que surge de que el trabajo social no está organizado (121)

La norma valor es producto de que el obrero colectivo no sea aquel observador multifacético del cual hablamos. Por lo demás, el empobrecimiento del tiempo a cronos/escala se corresponde con ese “mal”. Ahora bien, que al “lado” de ese tiempo–medida se genere la posibilidad de un chronos libre (ir a infra) demuestra que existen patrones de temporalidad divergentes, incluso en el seno de las comunidades que asomaron en la Historia.

373. La circulación es en sí una fase de desvalorización (131)

374. En realidad, el proceso de valorización del capital es su desvalorización (133, 228/229, 282)

375. La conversión de los valores de uso en mercancías surgió junto con el trueque; éste tornó viable el dinero. El valor de cambio universal trató de solucionar las dificultades del comercio, generalizándolas a otra escala. Ahora el crédito suprime los problemas de la valorización elevándolos a su forma más general (134)

376. Modificación de la ley del valor: En las sociedades que existieron hasta hoy, el tiempo de trabajo funcionó como una regla y en consecuencia, de manera autónoma. Sin embargo, como el tiempo de circulación es una barrera se niega, a su vez, la independencia de la normavalor (139)

377. El tiempo de circulación es un límite para la valorización (139, 153)

378. Hay una serie que va del tiempo al tiempo de trabajo, a la ley del valor, al valor, a la mercancía, al dinero y al capital (151)

379. Alteración de la regla valor: La competencia muta la norma citada porque el valor no consiste únicamente en tiempo de trabajo incorporado, sino en el mínimo de tiempo socialmente necesario para reproducir un valor de uso (175)

Una vez más, es pertinente observar que en Marx las reflexiones en torno a la pauta en juego no son “clásicas”, tal cual lo supone, por ejemplo, el Foucault de Las palabras y las cosas (1977).

Primero, es una teoría crítica acerca de ese imperativo, dado que revela cómo se convierte en una economía y en una aritmética poco compleja del tiempo. Segundo, el orden actual, al introducir factores que influyen en esa regla (factores que son de condicionamiento directo, como la competencia, o de transformaciones indirectas, como sucede con la productividad del trabajo), evidencia que el capital gira en derredor de la ley del valor, pero en ese girar en desvío la realiza y la desrrealiza, la conserva y la desplaza.

Tercero, en este alterar repitiendo y en el repetir disolvente, el capital se muestra en tanto que el poder que en sí contiene los elementos que anularán la norma valor, en calidad de medida pobre del desarrollo de las fuerzas creativas (cf. la idea de que la extracción de plusvalía relativa será, en el máximo del capitalismo, una base mezquina para expresar la explotación del tiempo – 227/230 ).

380. La ley del valor expresa el cuanto de tiempo–trabajo por intermedio del cual se crea un objeto (195, 227/228, 232, 247, 309, 310, 314–315)

Enunciada así, la norma en cuestión implica que regula no sólo la génesis de valores de uso que acaban por ser mercancías, sino la producción de tesoro anterior a esa etapa.

381. La ley del valor empobrece las dimensiones causales que dan “origen” a la invención de una máquina, al reducir la riqueza a ser simplemente un cuanto de tiempo objetivado de faena. También limita la complejidad de la máquina en tanto que efecto o resultante de un cúmulo de procesos (195/196)

382. Paradoja: La valorización del capital implica que éste se pone en una determinación cualitativa diferente y se incrementa en tanto que dinero (200)

383. Contradicción: La valorización, que supone crecimiento cuantitativo, tiene instantes cualitativos (200)

384. La rotación lenta del capital fijo es un límite a la valorización (209, 245)

385. Modificaciones en el axioma: Con el desarrollo de ciencia y técnica el simple cuanto de trabajo inmediato y la tarea realizada in situ, pierden cada vez más su importancia como elementos de la ley del valor (222, 227–228, 232/233)

386. Cambios en la ley del valor: El cuanto de tarea próximo y la labor inmediata se subordinan más y más al trabajo acumulado en ciencia y técnica (222, 227–228, 233)

387. La reglavalor es el tiempo inmediato, aunque colectivo, que insume la génesis de un valor de uso (227, 232/233)

388. Alteración del imperativo: A medida que la creación de tesoro no depende del tiempo de trabajo, se instaura una desproporción entre ese tiempo y el producto suscitado (228, 232)

389. Modificación de la ley del valor: Asimismo, se abre una diferencia entre la ejecución del trabajo y el poderío del proceso de producción (228, 232–233)

390. Cambios en la regla: Lo que aparece entonces como pilar fundamental, no es el tiempo de trabajo sino la apropiación de las potencias que surgen de la combinación de las fuerzas productivas sociales (228, 232/233)

Por otro lado, sucede que en reemplazo de la plusvalía relativa surge una “plusvalía universal” (228).

391. Con las mutaciones en la ley del valor en el contexto del capitalismo hiperdesarrollado, se revela que la mercancía deja de ser la medida de las polivalencias del valor de uso (228)

392. En el fondo, la ley del valor es una limitación para el capital (228/229, 282)

393. El cronos de faena en tanto axioma es una estrategia para calibrar la complejidad de las fuerzas productivas (229)

394. La norma valor es una pauta que surge en razón de que el trabajo no tiene su finalidad en la satisfacción de las necesidades (232)

395. La citada regla es propia de todas las épocas en las que el productor fue reducido, en tanto que persona, a ser mero trabajador (232, 306)

396. La ley del valor mutiló la polivalencia del tiempo y lo convirtió en tiempo de trabajo, subsumiendo al hombre en lo laboral (232)

397. Hasta ahora, el trabajo inmediato y, por ende, el tiempo de trabajo como normavalor, han sido la base de la producción (233 –empleo del lexema)

De esa suerte es entendible que, si la tarea inmediata es fundamento del valor, si el individuo ya no debe ser sumergido en el proceso laboral, etc., la regla citada, que se vincula con esos hechos, se altere. Por lo tanto, una vez más, el filósofo crítico glosado no se contradice, sino que elabora una teoría flexible acerca del valor–trabajo, adaptable a las condiciones del capitalismo “tardío” (contra Habermas 1995, Negri, 1995 d, Guattari, 1995 b y c, Derrida, 1995, los posmodernos, los nuevos economistas, entre otros).

398. Tanto en la esfera del capital circulante como en la del capital fijo, las demoras son interrupciones en el proceso de valorización (245)

399. El tiempo de faena objetivado en un valor de uso incluye al tiempo de labor necesario y al tiempo de tarea excedente (247, 271)

400. En realidad, la ley del valor implica que un producto se compone del valor de los medios de producción, del trabajo necesario y de la tarea excedente (248)

401. Transmutación de la norma: El capitalismo tiende a disminuir el valor del capital fijo en proporción inversa a sus efectos, es decir, resta injerencia al valor en la productividad de las fuerzas genéticas (269)

402. Cambios en el postulado: El empleo masivo de labor, su uso en gran escala (lo que supone una compleja división del trabajo, diversidad de ramas de producción, variedad de capital fijo, etc.) significa que la creación de valor no está determinada solamente por la tarea en funciones en el proceso genético inmediato, sino también por el grado en que la explotación de la tarea humana se repite (271)

403. Las debacles son interrupciones en la valorización (nota de p. 283)

404. La normavalor mide el tiempo consumido en generar un valor de uso (309, 374, 425)

405. La vigencia de la ley del valor es más perceptible en las sociedades precapitalistas (310)

406. Paradoja: A pesar que el dinero opaca la percepción de la regla valor, el concepto de ésta sólo es factible cuando el uso de aquél se generaliza en la sociedad capitalista (314)

407. La pauta en cuestión es propia de una época en la que los hombres deben trabajar con dureza (319, 434)

408. El axioma en juego está asociado a una fase en la cual el ahorro de chronos se vuelve precioso (319, 434)

409. La medición de los valores que se lleva a cabo en las sociedades preclasistas y en las precapitalistas de clase, se realiza por desvíos (346, 417)

En realidad, la ponderación de la cantidad de tiempo de labor por medio de la ley en perspectiva (economía del tiempo) y por el dinero (moneda “natural” primero y luego, valor de cambio universal progresivamente desmaterializado –papel, bonos, letras, etc.) suponen también desvíos. De nuevo, lo que está implícito en la cuestión del axioma es que los hombres, al no estar organizados con base en un consenso democrático, no saben sino de manera aproximada y por “tanteos” cuánto tiempo de tarea invierten en los diversos productos. Por ende, esa “economía de tiempo” supone despilfarro.

410. Tan sólo en el capitalismo, el valor se determina exclusivamente por el tiempo de trabajo (373)

Lo que supone que, en las sociedades preburguesas, el valor se determina por el tiempo y otros factores. Más adelante (1972 a: 436), Marx puntuará, apoyándose en un economista, que el tiempo de faena se convierte en la condición del valor en aquellas sociedades en las que existe el comercio desarrollado y el dinero, es decir, después del trueque. Antes, el valor es condicionado por aspectos culturales como el disfrute y la necesidad. Sin embargo, lo que podemos constatar es un doble sistema de determinación para la génesis de riqueza.

Finalmente, el ocaso de la ley del valor no sólo implicará una liberación del tiempo, sino la emergencia del goce y del estímulo a las necesidades como horizonte para elegir la creación de tesoro.

411. Modificación del imperativo: El tiempo social medio en la evaluación de los valores es correlativo de un trabajo simple como base general para toda clase de valores, ya sea que provengan de tareas sencillas o complejas, calificadas. Por un lado, esa basis es establecida de manera azarosa y por una comparación que se efectúa de hecho. Por otro, el trabajo simple/referencia queda estipulado a partir del que genera la mercancía–dinero por antonomasia (el oro) (415)

Las matizaciones que el suegro de Aveling llevó a cabo acerca de la norma en liza (que no fueron tenidas en cuenta por sus detractores o que, en algunos casos, fueron usadas para una crítica que trataba de “demostrar” la superficialidad de aquélla) son coherentes con un pensamiento no dogmático.

Por lo demás, acentúa la circunstancia de que la ley es una estrategia inadecuada, poco exacta y que requiere de factores “adicionales” para calibrar la eficacia en la economía del tiempo y el grado de desarrollo de las fuerzas productivas.

412. El valor implica un sistema artificial y hegemónico de equivalencias (416)

413. Igualmente, supone una reducción de la diversidad cualitativa (416)

414. Por añadidura, significa un empobrecimiento de las diferencias en pos de lo cuantitativo (416)

415. Antes del nacimiento de la mercancía, la riqueza se evaluaba de acuerdo al disfrute y a su utilidad (436)

416. Con su aparición, disfrute y utilidad quedaron marginados como patrones para calibrar el tesoro (436)

417. La ley del valor trata de compaginar las necesidades y la cantidad de tiempo de labor para satisfacerlas (436)

De 412 a 414, Marx cita a Sismondi y de lo que allí expresamos podemos inferir:

a- Que la regla en juego fue convirtiéndose, poco a poco y en lucha con otra base de medida, en una norma hegemónica.

b- A pesar de todo, esa otro parámetro (goce y utilidad) no fue absolutamente desplazado y, en alguna proporción, en la misma ley se continúa teniendo presente a las necesidades, aunque sea dentro de una “economía de la estrechez”.

c- Con la disolución de ese axioma, surgirá de nuevo la reprimida y marginada escala de medida, pero en una sociedad libre de la “economía de lo imperioso”.

LEYES Y MÁQUINAS

418. La tierra es una máquina natural (90, 228)

419. Marx menciona a Babbage, uno de los fundadores de la cibernética (91, 215, 246)

420. El maquinismo polifacético de lo humano es medido por el trabajo necesario que costó “producir” un individuo (125, 195/196, 310)

421. La máquina es una fuerza motriz que se mueve a sí misma (218–219)

422. El poder no democrático del capital emerge en la maquinaria, en tanto los obreros, lo humano, su complejidad y sutileza resultan ser meros apéndices de ella (218/222, 224–225, 227, 396)

423. Absurdo: Las máquinas, que aumentan el poder de la tarea, la convierten en algo dependiente y entonces le quitan el grado de libertad que hace atractivo el trabajo (224/225, 227)

Por ende, los “atractores negativos” se oponen a los “positivos”, tales como el grado de autorrealización e independencia que encuentra el hombre en el trabajo.

424. La máquina es fuerza productiva inanimada (241, 279, 282)

425. También es movimiento en reposo (263)

426. Hasta ahora, el hombre fue nada más que una máquina laborante (306)

Y ello sucedía tanto en las colectividades previas al trueque (en las cuales los valores de uso no son recubiertos por el ropaje economicista de la mercancía), cuanto en las comunidades posteriores, en las que aparece dicho ente y donde los individuos tenían que poner excedente, tal cual ocurre en especial, en las sociedades de clases.

427. Las “leyes y condiciones” de producción son elementos que están en devenir, dado que ocurren en la historia (396)

428. Asimismo, son parte de los procesos históricos (396)

MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y TRANSPORTE

429. Contribuyen a anular el espacio por el tiempo (13, 29, 31)

De esa suerte, únicamente en una colectividad burguesa en que los medios de comunicación se desarrollan de modo inimaginable, la pautavalor se torna más universal. El capitalismo “tardío”, aunque es apenas el principio de ese porvenir, es la confirmación de los estudios de Marx.

430. Los mass–media y el transporte son medios de ligamento masivo (13/14, 324, 329)

Lo anterior puede comprobarse en las verdaderas campañas ideológicas que suscitan para conservar a los ciudadanos en la pasividad y alejados de los asuntos de gobierno (Marx, 1972 c: 259, 261).

431. El despliegue de los medios de comunicación ocasiona que el planeta sea como una sola ciudad (324)

432. Ese desarrollo contribuye a que el capital pueda adecuar su stock a la demanda (385–386)

MEDIOS Y MODO DE PRODUCCIÓN

433. Existen coeficientes de producción (36)

434. Los costos de circulación son una clase de coeficientes de producción (36)

435. Hasta el presente, los coeficientes de producción han sido negativos (36)

436. Los medios de producción son los que sirven como instrumentos para la renovación del proceso genético de tesoro (94)

437. Un modo de producción tiene determinada elasticidad (111)

En parte, podría pensarse que la tasa de ganancia estipula que la elasticidad y las posibilidades de cambio del capitalismo no son infinitas y que, en consecuencia, tendría que dar lugar a otro que lo reemplace.

438. La producción y reproducción del capital implican una espiral que se desvía con dificultad del punto inicial de partida (131, 272, 279)

439. La distinción entre proceso de producción y proceso de faena radica en que a veces, como en la agricultura, el primero cuenta con un cronos de no trabajo (el vino, etc.) que es condición para el tiempo de tarea (189)

440. El proceso de reproducción es la continuidad del proceso genético de riqueza (226)

441. El modo creativo de tesoro es la manera (que fue antitética y por ende, violenta hasta hoy) en que el trabajo social se escinde en condiciones objetivas y en potencia laboral (227)

442. En las sociedades transcurridas hasta el presente, el proceso de producción tuvo el carácter de una exigencia inaplazable (229, 232)

443. Los medios de producción son órganos sociales (230)

444. Igualmente, son conocimiento objetivado (230, 282/283)

445. El proceso de producción social, que es puro movimiento, se objetiva en formas, tal como la sociedad en su conjunto (237, nota en p. 242, 394–395)

446. Esas formas objetivadas del movimiento son instantes, momentos cristalizados pero evanescentes (237, nota en p. 242)

447. Incluso, el proceso de producción en bloque no es nada más que un gran momento de ese devenir, de ese flujo general (237, nota en p. 242)

448. Aunque Marx se limita a citar a Owen, acepta que el modo de génesis de la riqueza sea conceptuado como la manera de dirigir, coordinar, articular, etc. el proceso constante de automovimiento de los hombres (238)

449. En una forma de economía y sociedad, hay diferentes modos de producción y el dominante tiene distintos grados de desarrollo según sea la rama productiva (257, 270, 280)

450. En las colectividades que existieron hasta el presente, la reproducción se encontró con los escollos que le presentan ciertos valores de uso (semillas, ganado, fertilidad de la tierra, etc.) (nota de p. 273)

451. La agricultura, en comparación con la industria, está escasamente desarrollada (280, 286)

452. Existe toda una serie de modos de producción entre el comunismo primitivo y el capitalismo (465)

De ahí que no se pueda acusar al amado por “Lenchen” de linealidad y, por traslación, de practicar una Filosofía de la Historia metafísica (Habermas, 1995: 365, 368, 391) o “materialista” (!) (Lenin, 1972: 296).

NECESIDADES, OFERTA Y DEMANDA

453. En comunidades al estilo de la dominada por el capital, el lujo y lo superfluo se convierten en necesidades (17)

454. En las asociaciones mercantiles desarrolladas (es decir, clasistas), la oferta y la demanda no se corresponden con las relaciones de producción (hay un desfasaje) (355)

Las relaciones económicas en general están en conflicto con los vínculos sociales de producción.

455. Oferta y demanda influyen en el precio de las mercancías (423)

PENSAMIENTO*, FORMAS DE EXPRESIÓN**, SOCIALISMO Y COMUNISMO

456. Las expresiones aritméticas del valor total de un producto (tiempo de labor necesaria + tiempo de plustrabajo), de la tasa de plusvalía, de la tasa de lucro, etc., inducen a perder de vista las diferencias cualitativas y complejas entre los términos de tales formulismos (64)

Por consiguiente, la matematización analítica en la que se incurre para estudiar el capitalismo y en general, la ley del valor, no debe llevarnos a extraviar lo intrincado, lo cualitativo. Precisamente, lo que acontece en las comunidades gobernadas por la aritmética de la ley del valor es que se sacrifican los “bucles”.

* Lo que hablo, lo que escribo es un constante “mal empleo” del “saber”, de sus principios, de su elaboración, mas, por ello, consigo débilmente, abrir sendas y tengo cosas para decir que no fueran ya enarboladas, dichas (Bourdieu, 1985, 1993).

Complejamente imperfecto, lo que enuncio se muestra problemáticamente creativo, disparador.

** Feyerabend establece que en determinada “fase” posterior de una ciencia, lo que sería algo trivial en su praxis –el telescopio, la cirugía– son hasta algo irracional o “peligroso” en una “etapa” previa (1994: 18).

457. Los nexos en el todo social son complicados y cambiantes, y su intelección no puede reducirse a “golpes de mano” categoriales (112)

458. El comunismo es una sociedad sin intercambio (145, 262)

459. La crítica comunista a la libre competencia no implica una negación de la libertad (169)

460. Es necesario analizar lo implícito (202)

461. El comunismo es una sociedad sin pautavalor, sin mercancía, con trabajo emancipado del tiempo/sucesión, etc. (228–229, 232)

462. Por otro lado, será una sociedad en la que el proceso de producción no sea imperioso (229, 232)

463. Cuando en el comunismo acabe el imperio de la regla valor, el tiempo de faena tendrá su referente en la satisfacción de las necesidades con vistas al desarrollo polimorfo de lo humano (232)

464. El comunismo no limitará a los individuos a ser trabajadores ni hará de lo laboral algo inaplazable (232)

465. En el análisis de la durabilidad de los medios de producción, no se debe caer en un materialismo burdo (235)

466. Marx era consciente del peligro de inferir supuestas leyes de largo alcance a partir del contexto en que se vive (286)

467. La dialéctica materialista* no debe dar lugar a una altanería retórica (289)

* Axioma o definición “explícita”: La interacción deconstructiva es anárquica, anarquizante y felizmente anarquista…

Es que es impostergable privilegiar los flujos, los derrames, los locos Cuerpos sin Órganos (CsO), las unidades de subversión deseante (usd), los chorros, las líneas de escape, etc., contra el método, los caminos, las sendas, las técnicas probas, la epistemología segura, en fin, contra todo aquello que pueda originar procesos de “bobalización” tan sonoros como las vuvuzelas del Mundial Sudáfrica 2010., en que salimos quintos, brutalmente eliminados por 4 a 0 por una Alemania que fue impecable.

468. Es impostergable respetar los diversos niveles de complejidad de lo social y no tratar de reducirlos unos a otros (294)

469. La lógica de la exposición consiste en asumir proposiciones fijas para luego volverlas fluidas (374)

470. El socialismo será una colectividad de obreros asociados libremente (396)

471. Además del amigo de Engels, otros economistas también emplearon los lexemas “fuerzas de producción” y él los cita (entre otro lugares, 408, 444)

472. Hay que practicar un decir elegante* (417)

El “Che”, luego de animar con su aliento bellas palabras sobra la condición de un luchador, señalará que un rebelde tendría que ser capaz de cortar una espiga con infinito amor y ternura (1973: 153).

* Lo que no** implica empozarse y embobarse en la perversión o terrible ingenuidad habermasiana, de diluir las condiciones de dominio a través del consenso*** parlamentario y “democrático”, porque, tal cual se interroga agudamente Feyerabend, “… ¿cuál es la utilidad de un argumento que deja a la gente impertérrita?” (1994: 16 –lo recordamos sin avalar el autoritarismo que zurfila su toma de posición; Feyerabend****, 1994: nota 48, p. 154).

** El No es una negatidad sartreana; puede ser un “tipo social”, que es el del resentimiento (1993: 81/82). Existen quienes son la “representación” colectiva de las potencias del No, del resentimiento, tales como los sacerdotes, los monjes, los vigilantes, los policías, los comerciantes, los militantes leninistas de izquierda, las feministas leninistas y no leninistas que hacen de las diferencias de género, una excusa para “culpar” a los varones de ser varones, etc.

La mala ironía, que es casi una burla sorda, es también un “representante” de las potencias del No, del resentimiento, de la “negatidad” del odio del resentimiento (Sartre, 1993: 82).

*** Ese alucinado consenso implica una conciencia que discute; supone una Conciencia. El fenomenólogo “materialista” galo, se esfuerza, como Habermas pero por distintos motivos, en elucidar una Mitofilosofía de la Conciencia. Son pues, Habermas y Sastre, quienes destilan una Mitometafísica de la Conciencia y ¡no Marx!, no Marx.

**** No compartimos el excesivo amor del epistemólogo anarquista por Mill, dado que es probable que no sea el liberal recalcitrante que de él hizo su bandera el liberalismo anti emancipatorio (proceso de “jibarización” que, según Comsky, 1997, también sufrió Adam Smith…), pero es etno y eurocentrista. Veamos:

“… ¿Qué es lo que ha hecho … la familia europea …? …: (abrió) gran variedad de … caminos …” (1994: 23).

Se podría entonces, esgrimir un vínculo entre Etnocentrismo y Familiaridad, en el que el tema de la Familia, lo Familiar y la Familiaridad podría ser por igual, un asunto de Etnocentrismo y por ende, de Eurocentrismo. Al ser una cuestión de eurocentrismo, sería en paralelo, de etnocentrismo.

Habría por lo demás, un nexo entre Familiaridad, Etnocentrismo y metáfora del “camino”, de la “senda”, la “encrucijada”, etc. Y puesto que todos esos ejes asoman en el comienzo de un hojaldre, se podría plantear una relación entre Liminalidad, Familiaridad y Camino.

PLUSTRABAJO, POBLACIÓN Y SOCIEDAD

473. El impuesto es un modo de apropiarse plustrabajo (15)

Esto representa una cuestión esencial, dado que implica que existen formas de acaparar plustrabajo que no se dan en el seno de las clases (cf. supra). Ahora bien, ¿esas maneras alternativas son dominación sin explotación? (cf. Engels, 1972 g: 291): aunque la respuesta probablemente sea afirmativa, lo interesante sería indicar que quizá las tareas que se ejecutan en el seno del Estado (como las burocráticas) suponen absorción de plustiempo (ver supra y un planteo similar en el tomo II de El capital 1983 b: 125).

474. Las comunidades que advinieron al presente fueron asociaciones que se dedicaron a reproducir o ampliar pobremente una situación determinada (31/32)

475. En los sistemas sociales que existieron, acumulación y distribución se perpetuaron como puntos de partida inamovibles (36)

476. Existen leyes de población para cada modo genético de tesoro (110)

477. Las leyes demográficas ocasionan que el hombre tenga en su historicidad un nivel de historia natural (113)

478. Una sociedad es un conjunto en el cual coexisten todas las edades del hombre (154)

Esto es, la mayor cantidad de líneas divergentes de tiempo.

479. Puede decirse que la sociedad es un cuerpo (228–229)

480. Idénticamente, es un obrero comunitario (229/230, 282)

481. Desde cierto punto de vista, la sociedad misma es resultado del proceso de producción (237, nota en p. 242)

482. La comuna es el hombre en sus vínculos sociales (237)

483. También es la existencia social de los individuos (nota en p. 242)

484. Además, es tanto sujeto como resultado del movimiento constante que suscita todo lo colectivo (cf. supra) (nota en p. 242)

485. Las sociedades son formas históricas (426)

PODER, PRECIOS Y TRABAJO

486. Las cosas son poderosas en relación con los hombres (169, 381, 394–395)

487. El trabajo “en sí”, en la medida en que sólo es actividad creadora de valor de uso, nada tiene que ver con formas economicistas como el salario (97, 196)

488. En las sociedades existentes hasta hoy (en particular, en las de clases) la faena, por contraponerse al placer, a la libertad y a la dicha, fue tarea forzada (119, 122, 282)

489. La denuncia de que el trabajo se contrapuso a la alegría no debe conducir la teoría crítica hacia un saber teológico, en que también se presenta la faena como maldición (119, 122)

490. Sin embargo, esa labor que es tarea penosa es en el fondo una actividad artística y así como es negación de la libertad es, al mismo tiempo, puesta en ejercicio de la libertad, de la autorrelación del hombre con sus facultades, de la autorrealización en el actuar (119, 122, 237)

Por ende, si el trabajo mismo cuenta con una dimensión de libertad, las sociedades que poblaron la historia también.

A su vez, si la caída de la tasa de ganancia implica una emancipación de la tarea respecto a los procesos económicos que lo someten, ello significa que la libertad gana igualmente terreno: lo libre no puede ser cercado, mutilado por un tiempo indefinido.

491. Si bien la tarea placentera no tendría que serlo al modo de los utopistas, debe serlo poseyendo como horizonte el proceso de creación artístico (120, 229)

De lo que es viable afirmar que una revolución, al lado de lo político, también tiene que adosar lo estético, lo más vital y creador que pulsa en el arte.

492. Los precios son un cálculo de los valores y su medida económica (146, 281, 295/298)

493. Existen disímiles clases de precios (precios de producción, precio medio, precio general, precio de mercado, etc.) (175, 281, 295–297)

494. Absurdo: El proceso mismo de trabajo exuda entes con sentido/sinsentido, es decir, valor de cambio (196)

495. La labor individual, en la proporción en que avanzan la ciencia y la técnica, no es tan productiva como las tareas combinadas colectivamente (223, 233)

496. En el fondo, el trabajo no es del orden del valor (260, 272, nota de p. 283)

497. Por lo tanto, es un contravalor (260)

498. En todas las comunidades transcurridas al presente, en donde hubo economía del tiempo, no se trató sino de la reproducción de la faena en cuanto praxis (272)

499. En cierto nivel, el precio es igual al capital reproducido más la ganancia (281, 295/297)

500. Hasta el momento, el trabajo adoptó figuras serviles (282)

501. Como tales, oprimieron la actividad humana (282)

502. En las sociedades existentes hasta ahora, la creación de lo potencial implicó el derroche de esas alternativas (nota de p. 284)

503. En la formación de los precios se constata que la riqueza adquiere una existencia económica (295/297)

504. El “paso” de los valores a los precios se hace a través de los costos y de los precios de producción (296–297)

505. La “transición” es imprescindible para el capital, en virtud de que éste requiere calcular si sus costos de producción se ajustan a las exigencias de la normavalor y si los precios derivados de tales costos son competitivos (296/297, 302)

506. El precio de producción es la suma entre el costo de producción o precio de costo y la ganancia media, tal que ésta ocupa el lugar de “pl” [(c + v) + gm] (296–297)

507. Los poderes que se desatan con la productividad del trabajo no logran traducirse adecuadamente ni en el capital fijo ni en el capital total (327)

508. Los precios expresan la equivalencia de las mercancías (338, 341)

509. Los valores y los precios difieren porque el dinero no es un “bono horario” que traduzca, de manera directa e inmediata, el tiempo de trabajo que está objetivado en el tesoro (342)

510. Los valores y los precios divergen en razón de que no hay igualdad entre oferta y demanda (342)

511. Ambos no son iguales porque la conversión de los valores de uso en mercancías introduce distorsiones que los separan (342)

512. Absurdo: La suba y baja de precios ocasiona que una mercancía se venda, f. i., a una libra real ayer, y a una libra de 4 (cuatro) libras reales mañana (346)

513. El precio es el valor traducido a otro lenguaje (370)

514. En las asociaciones mercantiles de clases hay fluctuaciones de precios (370)

515. Trabajo, valores de uso y satisfacción de las necesidades son elementos comunes a todas las épocas (425, 464)

516. El precio es el valor en dinero (456)

PROCESO VITAL Y RELACIONES SOCIALES

517. Es dable creer que la praxis es tesoro social (32, 230)

518. Insiste una dialéctica entre proceso vital (fuerzas de producción) y conciencia social (32)

519. Hasta ahora, las formas de conciencia colectiva han sido barreras perceptuales (32)

520. Esas formas de conciencia general se corresponden con determinado despliegue de las fuerzas productivas como tesoro (32)

Aunque en la página que se cita Marx no se expresa como lo indicado, lo interesante es que las potencias genéticas, en las asociaciones pre/comunistas, no llegan a desplegarse completamente en tanto riqueza superlativa.

521. Los nexos económicos (el crédito, etc.) son un tipo de relaciones de producción (34, 163)

522. En las sociedades que advinieron en la Historia, los vínculos intersubjetivos son constreñidos a ser meros momentos económicos (139–140)

Hablar de “enlaces intersubjetivos” no supone afiliar el materialismo crítico a una antropología filosófica o a un humanismo ideológico, tal cual lo sentencia Althusser (1998 f).

523. El proceso de vida social es conducido, cada vez más, por diferentes formas de conocimiento (230, 282)

524. Como sujetos del flujo universal que suscita a la sociedad misma (cf. supra), aparecen los individuos en sus relaciones mutuas (237)

525. Tales vínculos resultan tanto producidos cuanto reproducidos (237)

526. El modo de existencia abarca tanto la forma de vida inmediata como los nexos intersubjetivos (nota en p. 242)

527. Los individuos mantienen contactos con los vínculos que, a su vez, conservan entre sí (nota en p. 242)

528. Los hombres conservan nexos con las relaciones que mantienen con el proceso de producción (nota en p. 242)

529. Las relaciones de distribución son relaciones de producción desde otro punto de vista (294)

530. Dentro de los nexos económicos hay que atender sus distintos grados de complejidad (336)

RIQUEZA, POBREZA Y PROPIEDAD

531. Hay una reducción absurda e imposible de la riqueza a entes economicistas (por ejemplo, la transformación del valor de uso en dinero) (3, 228, 247, 255, 258, 297, 303)

532. El tesoro es igualmente tener una multiplicidad de necesidades (16, 229, 231/232, 293, 318, 443)

533. Absurdo: Las colectividades que existieron hasta el momento fueron sociedades que reprodujeron una forma de riqueza como punto de partida insuperable. Sin embargo, el despliegue de la repetición implicó la expansión del tesoro lo que, a su vez, significó que ese “atractor” inamovible se comenzara a desplazar. Pero entonces cambió la comunidad de hombres. Se colige que todas las formas sociales han sucumbido por el desarrollo de la riqueza (31–32)

534. Todas las fuerzas de producción son riqueza (31/33, 229, 231–232, 282)

535. En las sociedades pre-comunistas, las formas económicas del tesoro exigieron que las fuerzas genéticas se orientaran a ellas (34)

536. Cuando el obrero comunitario aprende a orientar el saber intelectual y práctico que se genera y que puede extraerse del pasado, captura el devenir histórico y lo pone al servicio de la génesis de tesoro (92)

537. Además de las pobrezas absoluta (mínimo de necesidades) y relativa (un proletariado que no puede acceder al lujo), existe una pobreza estructural o virtual en el obrero. En la proporción en que debe trabajar para cubrir sus necesidades, refuerza el hecho de ser un necesitado, un pobre (110)

538. Los diferentes regímenes de propiedad fueron mediaciones a través de los cuales el individuo se vinculó con los medios que le garantizaban su reproducción (114, 395)

539. Una de las riquezas superlativas es el desarrollo polivalente de la subjetividad (229, 232, 236, 282, 313)

540. Un tipo de tesoro superlativo es el tiempo libre (229, 232, 313)

541. Una de las riquezas superlativas es el grado de complejidad de la inteligencia humana (229/230, 236, 239, 282)

542. Una clase de riqueza superlativa es el despliegue incondicionado de todas las capacidades humanas como fuerzas productivas (231–232, 236, 239, 282)

543. Otro tipo de pobreza es la que consiste en verse compelido a transcurrir como mero trabajador (232, 306)

544. El tesoro tendría que ser de un tipo superior a la creada hasta ahora (239, 282)

545. La riqueza condiciona la reproducción del individuo en determinado modo de existencia (nota de p. 242)

546. El tipo de tesoro condiciona la reproducción del individuo en determinadas relaciones sociales (nota de p. 242)

547. Existe un pauperismo latente en el trabajo asalariado capitalista, porque el obrero está liberado de las condiciones que le garantizarían su subsistencia (263)

548. El disfrute mismo es riqueza (293)

549. El tesoro tiene una dimensión simbólica (306)

550. Un tipo de riqueza superlativa es la variedad de ramas de producción (307)

551. El capitalismo desarrolla esa clase de riqueza (307)

552. La población es un tipo de tesoro (309)

553. En algunas sociedades hay una pasión por enriquecerse (318)

554. El “espíritu de invención” también es tesoro (328)

555. Hasta el presente, la riqueza funcionó como poder (381, 394/395)

556. La propiedad en general (sea colectiva, personal, privada, etc.) es un cuerpo (395)

557. La propiedad como cuerpo sirve para que los hombres se reproduzcan en cuanto tales (395)

558. El hombre es la más importante riqueza (417)

559. El trabajo es la sustancia subjetiva del tesoro (425)

560. La satisfacción de necesidades y los productos concretos son su esencia objetiva (425)

SUPERESTRUCTURA Y TIEMPO

561. Los componentes de la superestructura* (sistemas semióticos, instituciones, formas de semiosis –discursos, textos, enunciados, etc.–) constituyen una conciencia social (32)

* Las interacciones** entre los enormes ambientes que son basis y sobreestructura, no son únicamente, de reproducción dialéctica de la una por la otra, sino que se interfieren y al intervenir la una en la otra, se entorpecen. En definitiva, el retroimpacto de base e hiperestructura es una dialéctica de la obstaculización de la una en la otra y por la otra.

** Las interacciones aludidas y las esferas en sí, son otras tantas posibilidades de modificaciones.

El problema es que, al igual que las fuerzas contradictorias en la vida endopsíquica, destilan la superestructura rígida del carácter y la personalidad, así las potencias sociales*** acaban en “basis” y sobreestructura, en dos instancias colectivas que limitan las alternativas de cambio.

*** En simultáneo, los “tipos sociales” que se alimentan en base e hiperestructura y que “representan” la “autoridad” (tales como el empresario, el sacerdote, el funcionario, etc.), son figuras diseminadas del Padre, según lo estableciera Freud. Es que los dos universos pero en especial, la superestructura, son un “ampliación” del Orden Paterno.

562. El tiempo de plustrabajo, el tiempo que genera plusproducto es un tiempo que está libre de las necesidades imperiosas, es ya un tiempo libre (nota en p. 121, 224, 229, 231/232)

563. El desarrollo de las fuerzas creativas, al aumentar el tiempo de plustrabajo, incrementa el plustiempo libre. Así, la producción material va dejando más espacios para ese tiempo excedente (nota en p. 121, 224, 229, 231–232)

564. El refuerzo de la superestructura a través de prácticas como el mortificarse, las disciplinas, etc. no sirve para nada (122)

De ahí que uno pueda interrogarse sobre cómo es factible que los hombres encuentren racional, con sentido, normal, deseable, natural humillarse a sí mismos en pos de reforzar una estructura hiperrígida.

565. En el intercambio es dable constatar la formación de un tiempo común para una diversidad de subjetividades (135)

566. La pérdida de tiempo que supone el tiempo de circulación se deriva de la división del trabajo y del intercambio (136)

567. El tiempo de producción total del capital es equivalente a su rotación, la que es igual al tiempo de producción en sentido estricto y al tiempo de circulación (139, 189, 245)

568. Absurdo: El obrero tiene que trabajar un plustiempo, un lapso no requerido para la subsistencia inmediata, un tiempo libre. Como cualquier tiempo libre es espacio para el desarrollo libre, los capitalistas usurpan el tiempo libre que los trabajadores crean para la sociedad (147, 229, 231)

569. Absurdo: El tiempo que el capitalista emplea para ser y conservarse como capitalista es tiempo perdido (148)

En realidad, eso puede expresarse para todas las comunidades regidas por la pauta valor. En las sociedades con no trabajadores que incluyen únicamente obreros improductivos privilegiados, el tiempo que se usa para reproducir a tales trabajadores es tiempo perdido; en el caso de las asociaciones humanas que se componen de clases, acontece igual y con más peso.

Incluso, es factible afirmar que el tiempo que en general es empleado en mantener la rigidez de la base y la de la superestructura*, es tiempo penosamente derrochado.

* Cada una de las esferas, se encuentra estratificada en diferentes “lógicas” temporales. A su vez y globalmente, cada uno de los ambientes supone dinámicas distintas de chronos.

En suma, existen múltiples “líneas temporales” que no “evolucionan” de manera “prolija” y que no son tampoco, paralelas entre sí. Parafraseando a Trotski, constatamos un “desarrollo desigual” de las disímiles clases de tiempo.

570. El cronos que anida en los valores de uso es tiempo consumido (195)

571. Pero lo esencial sería no sólo consumir el tiempo, sino lograr un tiempo elaborado (195)

572. Desde cierto punto de vista, es viable sostener que la capacidad viva de trabajo es aptitud para elaborar chronos (195)

573. El tiempo de trabajo objetivado no es cronos de faena viva (196)

574. El tiempo de tarea vivo es realmente el tiempo creador (196)

575. El chronos de labor vivo es en la sociedad burguesa, el creador y acrecentador de valor (196)

576. El tiempo de rotación es igual a los cronos de rotación del capital fijo y del circulante (205, 209, 245)

577. En las comunidades con no trabajadores (clases dominantes, población inactiva acomodada, marginales privilegiados, sector independiente destacado y/o improductivos privilegiados, también denominados “clases ideológicas”), el tiempo de faena es un lapso en el cual el productor, el trabajador, vive un chronos que no le pertenece (224, 232, 305/306)

578. En dichas asociaciones, el obrero vive un tiempo que es tiempo destinado a otro (224, 305–306, 313)

579. El tiempo libre generado con el desarrollo de las fuerzas productivas es correlativo de una reducción del trabajo humano, del gasto de energías sociales (224, 228, 232)

580. En las colectividades divididas en clases el tiempo de trabajo (ya “raquítico” en el hecho de ser ley del valor), se empobrece aun más con la orientación para generar plustrabajo que es acaparado por los no atareados (229, 232)

581. La diversidad del tiempo, liberado de ser una simple medida, permite el desarrollo polimorfo de los individuos (229, 232, 236)

582. Mientras domina la reglavalor, el tiempo de plustrabajo se opone al tiempo libre en virtud de que ese excedente (que ya es potencialmente tiempo libre) es succionado por los no obreros (231-232)

583. Cuando la escala para calibrar el tesoro no sea la necesidad (cf. supra), el tiempo de trabajo ya no será la medida de la riqueza, sino el tiempo libre, el cronos que pueda dedicarse al despliegue de la complejidad (232, 236)

584. El tiempo de trabajo como patrón de la riqueza coloca su medida en la pobreza, dado que sólo quien es un necesitado, un pobre puede concebir su vida estructurada por el imperativo de afanarse (232)

585. El tiempo libre es tanto el dedicado para el ocio cuanto para actividades superiores (arte, pensamiento, etc.) (236, 313)

586. Vivir es resistir el tiempo (nota de p. 273)

587. El tiempo de labor necesario está orientado al valor de uso, a la subsistencia (306)

588. El tiempo de tarea excedente mira hacia la riqueza (306)

TASA DE GANANCIA

589. Dicha cuota mide el crecimiento del plusvalor en relación con el capital total empleado (c + v), esto es, el crecimiento de las fuerzas productivas expresadas en capital constante. Al aumentar, decrece la cantidad relativa de trabajo vivo puesto en movimiento y por ende, la tasa de ganancia (49, 62, 279/283, 287, 292, 299–300)

590. La cuota de plusvalía (pl./v) es la medida en que un capital, con determinada cantidad de capital invertido en salarios, suscita plusfaena (61, 298)

Ahora bien, la tasa en juego no es la misma que la cuota de supervalor que efectivamente se añade a un producto. La segunda es [pl./(v + pl.)]. La tasa de plusvalía calibra cuánto representa el plusvalor respecto al trabajo necesario.

A su vez, es factible determinar la fracción de tarea necesaria que palpita en un valor de uso, con una fórmula parecida: [v/(v + pl.)} (notas de los traductores –61, 63)

591. La disminución de la cuota de ganancia ha sido reconocida por otros economistas (Carey, etc.) (80, 98, 156, 285/286, 288–289, 291, 387/388)

592. La caída de la tasa de beneficio significa en suma, que el empresario necesita menos obreros para valorizar su inmenso capital y que en consecuencia, la actividad del burgués se reduce a custodiar la reproducción de tarea pasada (81)

593. La media general de lucro se estructuró desde la época de la manufactura (89)

594. Que la cuota de ganancia sea mayor significa que el capital se acumula más rápido en relación con su monto ya existente (89)

595. Algunos economistas reconocen que la tasa de beneficio es importante para la formación del capital (Smith, etc.) (124, 285/286, 291)

596. La caída de la cuota de ganancia es parte de otros problemas en el estudio del capital (166, 176, 189–190, 278/280, 282–283, 297, 299/300)

597. El clinamen mencionado es parte del análisis de cómo se altera la ley del valor (176)

598. La tasa general y media de ganancia determina la proporción en que los capitales participan en la plusvalía social total (208, 297, 304)

599. La ganancia capitalista es una estrategia para articular producción y consumo (259)

600. La cuota de lucro implica que el crecimiento del capital es cotejado no en referencia al trabajo, sino a sí mismo (277–279, 293, 298, 305, 380/381)

Como observamos, el suegro de Longuet no adopta sin más una teoría acerca de la tasa en escena y de su declinación. Al igual que en el caso del valor–trabajo, su postura es deconstructiva: acepta la auto percepción del capital y de los economistas sobre dichas cuestiones, sostiene luego que tal autointerpretación es real en la proporción en que, por ejemplo, al capital le interesa ocupar menos obreros y por fin, emplea esa auto intelección para mostrar lo otro que el capital no quería reconocer, esto es, que su autodesarrollo conlleva su ocaso.

601. La tasa de beneficio mide la valorización del capital (279, 282/283, 287, 293, 298)

602. A su vez, indica el grado en que el capital deja espacio para el trabajo inmediato (279)

603. También pondera el grado en que crece la fuerza creadora de valor (279, 281, 299)

604. Igualmente, señala el nivel en que el capital suscita plusvalía relativa (279, 281–282, 287, 298/299)

605. El descenso de la cuota de lucro implica que la proporción entre el valor generado y su presupuesto es tanto más exigua (280, 283, 299–300)

606. Su caída indica el grado en que el capital amplió su existencia (280/281)

607. El problema de la cuota de beneficio está conectado con la cuestión más general de los límites en la valorización del capital (280, 282–283)

608. La caída de la tasa de lucro equivale a un estadio en que las fuerzas productivas son enormes (281/284, 299)

609. Por añadidura, supone un desarrollo impresionante de los poderes de la ciencia (281, 283)

610. La declinación de la cuota media de beneficio implica gran masa de productos a bajos precios (281)

611. También señala que el capital anula su autorrealización en vez de ponerla (282)

612. El capital inventa estrategias para resistir la caída de la tasa de lucro (283, nota de la p. 283, 284)

613. Aparte de las crisis, otras estrategias para detener el desnivel del lucro son la conversión de una gran parte del capital en capital fijo que no se usa, el derroche en el lujo, la disminución de los impuestos, la merma en la renta del suelo, el surgimiento de nuevas ramas de producción, el empleo del capital en regiones en las que no están desarrolladas las fuerzas creativas, etc. (284)

614. La merma en la cuota de ganancia* no tiene que ver con la evolución de los salarios (291)

* El aserto es sustancial porque son recurrentes las “salamidades” que se escupen al respecto.

Yendo a otro hojaldre de asuntos, podemos sugerir que así como existe un “principio de contrainducción” in stricto sensu (Feyerabend, 1994: 21–22), se podría argüir un “principio de contra falsación” o de “contrainducción” blando, por el que una hipótesis T no se demuestra por una falsación directa, sino por la falsación de una teoría T’. Sea entonces, la hipótesis de la tasa de lucro y las diversas T’ que se ocupan en negarla, como la de Piero Sraffa: T quedaría demostrada por el fracaso de Sraffa de anteponerle a la cuota de beneficio, una hipótesis divergente. Shaikh propuso satisfactoriamente, que la tasa de ganancia calculada con precios por Sraffa es una cuota de lucro aparente y atada al proceso de circulación, mientras que la tasa calculada por Marx, es la cuota de ganancia real y anclada en los procesos de producción de mercancías. Otros, como Guerrero (2008), sostienen que no existen dos tasas de beneficio, mas, en tanto ejemplo ejemplar y ejemplarizante, puede adoptarse como válido lo desplegado tenuemente.

No obstante, las “sendas” de refutación que son el falsacionismo y el contra falsacionismo propuestos, no deben enorgullecernos de nada, de nadie sino hacernos sospechar de si no hemos sido lo suficientemente diligentes en la búsqueda de una refutación (Feyerabend, 1994: 27 y ss.)

615. La cuota de lucro implica que el beneficio se refiere a todo el capital. Pero entonces, surge la sensación de que el capital en su conjunto suscita ganancia y que es fuente de valor (293, 295, 305, 380)

616. La formación de una ganancia media y de una tasa general de lucro, ocurre por la competencia*, por los desiguales beneficios obtenidos en disímiles ramas de producción y por las diversas tasas de ganancia correspondientes (297)

* La cuota de lucro por sectores importantes (Shaikh, 2006) y la tasa universal de beneficio, al constituirse por la competencia, ocasiona que el rol de la pelea entre capitales de diversa magnitud sea sustancial en las hipótesis del suegro de Lafargue, por lo que es una de las pocas elucubraciones que realmente, le da una cabida sin precedentes a la competencia, al extremo de poder cincelarse que la cuota de ganancia es una teoría de la competencia.

617. Como la tasa en liza significa referir la plusvalía al capital total (c + v), el lucro resulta ser una plusvalía “disminuida”. Pero así es encubierto el grado de explotación del trabajo; en consecuencia, la cuota en juego no expresa la tasa real en que el capital explota la labor colectiva (298)

618. La cuota mencionada podría traslucir el grado de explotación de la tarea, si todo el capital fuese nada más que salario (298/299)

619. Ahora bien, como el capital no puede ser nada más que salario existe una tasa de ganancia (298–299)

620. No obstante, en la tendencia del capital a querer que la cuota de beneficio sea tan elevada como la plusvalía se observa el anhelo de que la parte constante sea igual a cero (299, 302/303)

621. La transformación de la plusvalía en beneficio es útil al capital porque le permite auto engañarse respecto a que todo él participa en la génesis de valor (305, nota de p. 305)

622. A medida que crecen las fuerzas productivas y desciende la tasa general de lucro, se constituyen grandes sociedades por acciones (387)

623. Cuando sucede lo antedicho, las sociedades por acciones se dedican a obras de infraestructura (387)

VALOR DE CAMBIO Y VALOR DE USO

624. Es posible hablar de un valor de uso directo o inmediato (7, 220, 261)

625. Absurdo: El valor de uso es nada más que una simple condición para que adquiera el aspecto de mercancía, de no valor de uso (220, 230, 381, 464)

626. Hay aspectos intangibles (como la durabilidad de un medio de producción) que son también valores de uso (235, 261, 263, 308)

627. El valor de uso que es propiamente objeto de consumo puro es aquel que no pasa por un proceso economicista como la circulación (262, 272)

628. Las fuerzas de la naturaleza, los procesos químicos del suelo, etc. son valores de uso (261, 263)

629. El valor de uso es movimiento en reposo, f–(h)orma (263)

630. El valor de uso, que está enmarcado por lo económico, se revela como barrera para lo economicista (nota de p. 273, 451)

631. Pero en las sociedades mercantilistas (desde el trueque a la fecha), el tiempo de trabajo por encima del imprescindible se transfiguró en mercancía (306)

632. El trabajo en tanto que praxis tiene un valor de uso (307)

633. Las valencias de un valor de uso pueden ampliarse (307)

634. Se puede afirmar que las diversas ramas de la producción son valores de uso (307)

635. El valor de uso es trabajo en reposo (320)

636. En las sociedades preclasistas (e. g., las del trueque) y en las precapitalistas de clase, los problemas absurdos en torno a la suba y baja de precios, de la escisión de los lingotes en varios, etc. (ver supra) no aparecen, dada las pocas mercancías que entran en escena (346)

Igual puede afirmarse de los colectivos del don, pero por el hecho de que en ellos no existen valores de cambio.

637. El valor de uso es una forma que adopta el tiempo de trabajo (374)

638. El desarrollo del valor de cambio reprime el carácter de valor de uso del producto (436)

639. El valor de uso no expresa ninguna forma económica (451, 464)

Por ende, está más allá de la economía y no pertenece a su universo estrecho.


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