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LA IMAGEN E IDENTIDAD CORPORATIVA Y LA TELEMÁTICA ALIADAS ESTRATÉGICAS PARA EL RELACIONISTA PÚBLICO CUBANO EN EL SIGLO XXI

Miguel Santiesteban Amat



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CONCLUSIONES

Es difícil en pocas cuartillas esbozar este impresionante y polifacético mundo de la Identidad e Imagen Corporativa, Organizacional, Institucional, Empresarial, etc., como aliadas estratégicas de las Relaciones Públicas en el Siglo XXI, para ello deseo a manera de reflexiones esbozar algunos consejos que pueden ser de mucha utilidad para quienes realicen labores de Relacionistas Públicos en Cuba, espero les sean útiles.

CONSEJOS DE CORAZON:

Abandone el hábito de mirar sólo por sus intereses y beneficios, sienta verdadero deseo de que otros también obtengan ventajas.

Abandone, durante un día, toda sensación deprimente, evite los comentarios desalentadores, el proceder negativo o la actividad opositora injustificada y forme conciencia, durante tal esfuerzo, de que así actúa decisivamente logrará desprenderse de impedimentos anímicos desconcertantes.

Acostúmbrese a agradar y complacer a los demás. Reconozca que otros merecen ser escuchados y que no siempre estén equivocados o que sus intenciones son siempre perversas o mal guiadas.

Acostúmbrese a descubrir motivos de su conducta o modo de actuar con miras a definir las influencias diversas que determinan su conducta.

Acostúmbrese a no sorprenderse de lo que necesariamente tiene que ocurrir: condiciones climáticas desagradables, actitudes inconvenientes de los demás, apreciaciones caprichosas de otros, desaires injustificados y muchos otros incidentes inevitables.

Acostúmbrese a ver el punto de vista ajeno y descubra que bases o razones tienen.

Acumule ideas constructivas, animadoras y positivas. Haga acopio de sentimientos y emociones alentadoras y cultive todo lo que induce a confiar más y a realizar con espíritu más dinámico. Recuerde siempre que recogemos de lo que cultivamos.

Admita que por vía de la lucha, discordia y hostilidad no ganará algo positivo y duradero. Aplique un poco más de paciencia y buena voluntad en sus relaciones con los demás y tendrá ocasiones más ventajosas para entenderse buenamente con otros.

Admita que si no logra una mayor adhesión de otros es porque usted no dice lo que une y acerca. Estudie y analicé lo que comunica en sus conversaciones.

Adopte una idea constructiva, práctica y entonadora y esfuércese por vivirla de modo que le impulse a actuar con más entusiasmo y energía. Se entiende que debe previamente estudiarla y preferida por sus méritos reales.

Al apreciar el valor de la oferta, refiérase siempre a los beneficios directos que de la misma se obtienen y pondere la importancia que tienen.

Al considerar el valor de las cosas, prefiera referirse a lo principal, y más beneficioso de las mismas. No se detenga tanto en las ventajas complementarias.

Al notar alguna deficiencia en los demás pregúntese si usted también adolece de la misma, con el fin de eliminarla.

Aleje de su mente prejuicios y supersticiones respecto a los motivos que inducen a otros a resistirse a las proposiciones de los demás y propóngase adiestrarse mejor en la forma de dirigir el pensamiento y emociones ajenas.

Alguna condición, idea, situación, persona, influencia o aún específica explica que usted se irrite en determinados momentos y circunstancias. Propóngase definir exactamente cual es la causa determinante de tal irritación y resuelva reaccionar rítmico y sensatamente, pero con la ayuda de la respiración profunda y de una mayor laxitud. Repite ese esfuerzo sin desalentarse, hasta lograr un mayor dominio sobre sus emociones e irritaciones nerviosas.

Ante un público que le haga objeto de desconfianza o de alguna desconsideración intensifique su interés por hacerse agradable. Esto no le será fácil realizarlo y tendrá que practicar insistentemente, pero si persiste lo logrará.

Aprecie lo mucho que de valor y eficaz nos rodea y que nos sirve de mucho para diversos fines útiles y alentadores.

Aspire constantemente al éxito y adelante cada día un poco hacia el mismo.

Aumente su fe en sí mismo, pero apoyada en el ejercicio de sus facultades y potencias. Sea incansable en mejorar su competencia y habilidad.

Ceder indistintamente a las emociones negativas, es disipar energía física, anímica y dinámica. Forme el hábito de cultivar las positivas y creadoras de mayor poder e impulso.

Cíñase a una actuación más técnica y practique las recomendaciones que se indican como más eficaces y su capacidad de persuasión aumentará.

Comprenda que en sí mismo se concentra todo lo que de fuerza creadora esta a su disposición, pero es necesario movilizarla e impulsarla. Fíjese metas que le ayuden a mejorar.

Compruebe si se guía por aspiraciones progresistas o si permanece estancado, y para ello, examínese sinceramente sobre si su influencia sobre los otros mejoran o se ve en descenso. Le será fácil comprobarlo si averigua que actitudes adoptan sus públicos, si acepta fácilmente lo que le recomienda, o le discute o rechaza lo propuesto por usted.

Confíe en sí mismo y no se engañe con ideas falsas y enceguecedoras que anulan el dinamismo propio y el afán de triunfar.

Confíe más en usted, pero sobre la base de un ejercicio por el cual se sienta capaz y dispuesto a seguir luchando con espíritu victorioso.

Considere su vocabulario y expresiones como capital que debe rendir el máximo.

Convénzase del valor de la experimentación por una atención diaria a las muchas cosas que puede mejorar. Usted repite algo que cree que no puede evitar: alguna emoción, aversión injustificada, temor o reacción que le perjudica. Estudie que solución le conviene más trácese un plan de realización e inicie el esfuerzo por llevar a efecto su propósito.

Crea más en sí mismo y conozca mejor sus facultades y potencias para triunfar.

Crea en la eficacia de la organización y elimine vigorosa y decididamente cualquier tendencia que le induzca a proceder desordenadamente. Cultive el gusto de hacer bien las cosas y merecen la confianza de sus semejantes.

Crea en la realidad de que su éxito depende del grado de aceptación que su personalidad halle en los demás. No exhiba deficiencias que reducen su poder influyente.

Crea firmemente en la eficacia de la tarea bien desarrollada y jamás se canse de mejorarla con el máximo de dedicación.

Crea firmemente que en el mundo de las ideas prácticas pueden encontrarse toda clase de soluciones, pero es preciso, no desalentarse y tener un gran espíritu investigador.

Cuando alguien censure o critique, tenga la valentía de escuchar y luego comprobar si dio motivo para ello y a continuación adopte las mejores posturas.

Cultive el anhelo de hacerse simpático y comprensivo.

Cultive el hábito de no impresionarse exageradamente por las experiencias desagradables, es decir no se torture con recuerdos que en nada benefician.

Cultive la simpatía hacia los demás, hágalos objeto de su consideración indistintamente y disminuirá la resistencia de ellos ante lo que les proponga o recomiende.

Cultive mucho la simpatía hacia los demás y no les exija que acepten lo propuesto en contra de su voluntad. Actúe con tanta habilidad que ellos mismos sientan gusto a seguirle.

Cultive su poder expresivo y como fuerza atractiva de la cual depende para sus vinculaciones.

Cultive sus relaciones hacia los demás, con esmero y anhelo de estrecharlas y hacerles más significativas.

Deje que su imaginación explore el mundo de posibilidades y encuentre soluciones prácticas a los problemas que las relaciones humanas plantean.

Desconfíe mucho de las primeras impresiones, emociones, ideas y reacciones. Generalmente responden a impulsos indisciplinados. Recapacite un poco antes de tomar una decisión o llegar a una conclusión.

Desista de mantener conversaciones lúgubres, pesimistas, negativas y deprimentes. Deje que se aniden en su mente ideas, sentimientos y apreciaciones de carácter constructivo y practico. Si se acostumbra a referirse a temas interesantes, que fomenten lo vivo y dinámico, usted será escuchado y tenido como persona cuya asociación es deseable y apreciada.

Destáquese como persona consciente y responsable y actúe como tal, y jamás se arrepentirá de ello.

Diga, haga, exprese o transite algo que cause emociones gratas a los demás pero sin exagerar ni actuar mecánicamente. Tenga intención de causar buena impresión y recogerá resultados asombrosos.

Discuta menos y haga más experimentos dedicados a mejorar personalmente en todos los sentidos.

Disminuya todos los días la tendencia a llegar a conclusiones rápidas y apresuradas. Convénzase de que tal proceder conspira contra su habilidad en elegir lo que conviene practicar ante los públicos.

Ejercítese en la práctica de ahondar en el significado de las cosas y experiencias y tenga curiosidad por saber el ¿por qué de ciertas condiciones adversas? Un poco de investigación le dará muchas explicaciones aleccionadoras.

Ejerza una crítica más severa sobre su forma de expresarse.

Elimine sus temores y condiciones emotivas causadas por actitudes alarmantes del público. Este también tiene su forma de atacar y asustar.

Empiece hoy mismo a sentirse delegado, restaurador de buenas relaciones entre los públicos y la casa por usted representada, pero no se excluya a sí mismo de ese plan y propóngase influir eficazmente. Persista en esa disposición y no se deje desanimar por aparentes fracasos. Piense siempre que es más fecundo el terreno de la reconciliación que el de la tenaz hostilidad.

En su forma de pensar y sentir apoyarse en lo que es fundamental y tiene valor permanente.

Es muy ventajoso hacer un balance periódico acerca de la eficacia con que se procede y adoptar los medios o recursos que contribuirá a acrecentar la influencia positiva y rendidora propia.

Esté convencido de que el éxito se conquista, y no se encuentra o se regala. Aspire, supérese, estudie siempre y llegará a metas superiores y altamente compensadoras.

Esté convencido de que usted mismo se crea muchas dificultades porque le apresura el llegar a conclusiones violentas o precipitadas.

Este de acuerdo con la disposición del que objeta y luego, propóngale que ambos analicen el asunto que aparentemente usted no supo exponer. Sea muy cauteloso en esa práctica.

Estudie incesantemente cómo influir positivamente y causar reacciones favorables en los demás. Sienta placer en causar impresiones simpáticas y gratas en sus semejantes.

Estudie siempre ¿cómo influir mejor?, corrigiéndose de sus fallas y deficiencias.

Estudie un plan, simple y factible, por el cual usted conquista la simpatía de los demás con mayor facilidad. El mismo puede comprender una actitud más sociable, una disminución en la tendencia a discutir obstinadamente, una mayor cooperación ofrecida espontáneamente, un mayor interés en reconocer cualidades o méritos de los demás o un esfuerzo por suprimir los impulsos a envidiar o resentirse.

Evite consolarse con la idea de que todos fallan en lo mismo: rechace también la sensación de que los demás tienen la culpa, cuando usted tiene algún encuentro desagradable con ellos. Tenga el valor de reconocer alguna parte en el conflicto y luche hasta corregirse.

Evite encerrarse en contracciones musculares y tensiones nerviosas que aprisionan tanto física como anímicamente.

Evite la desesperación y no dé por finalizado un empeño o esfuerzo porque le parece difícil de llevarlo a la práctica. La perseverancia contribuye a materializar lo que la voluntad determina.

Evite usar palabras antagonizantes y afirmaciones que hostilizan.

Examine sus ideas sobre sus relaciones entre los públicos y usted y loas de la casa y usted mismo, y propóngase cuanto antes, eliminar lo que impide que se sienta dispuesto a mantenerles con cordialidad.

Fije en su mente el propósito indeclinable de conquistar la serenidad por una persistente disciplina, pero no piense en lograrla de forma repentina, luche diariamente por adelantar un poco hacia ese ideal. Anímese en el afán de actuar cada día más equilibradamente, pero sienta el gusto de dedicar energías entusiasta y confiadamente a tal finalidad, y no permita que nada le aparte de tal propósito.

Fíjese metas de superación y luche denodadamente con espíritu deportista, por alcanzarlas.

Forme conciencia de responsabilidad propia, exigiéndose así mismo resultados y mejoras que le produzcan mayores satisfacciones.

Forme el hábito de rechazar las ideas que paralizan la voluntad por mejorar.

Forme el hábito de analizar las cualidades de su organización, cuanto más detallada y completa sea su información, menos oposición encontrará en los públicos.

Forme el hábito de confiar más y de esperar más, pero sin abandonar el esfuerzo adecuado. La suerte está de parte de los que se impulsan, emprenden y son decididos.

Forme el hábito de no apresurar sus decisiones, conclusiones y opiniones cuando requiera reflexión. Asegúrese antes de que esté libre de irritaciones o excitaciones nerviosas innecesarias.

Habitúese a examinar sus problemas y situaciones complicadas con espíritu libre y sereno. Confíe más en sí mismo y considere que siempre hay algún modo de encontrar soluciones adecuadas.

Habitúese a sentir el gusto de tratar con toda clase de personas.

Haga experimentos frecuentes de colaboración y comprobará que sensaciones más gratas experimente y más si ha sido espontáneo en practicarla.

Haga un experimento interesante y divertido. Dedique tres días consecutivos a reaccionar animada y simpáticamente ante las actitudes pesimistas de los demás, pero discreta y prudentemente. No discuta ni se proponga convencerlos de su error, solo muéstrese, comprensivo y dispuesto a entonarlos. Observe que actitud adoptan y compruebe como ellos mismos le muestran deferencias y consideraciones que de otra forma no le brindarían.

Hágase experto en mover las emociones positivas de los demás y para ello, haga acopio de ideas interesantes y atractivas.

Halle complacencia al realizar lo que tiene derivaciones satisfactorias y que contribuyan en alguna manera a beneficiar al ser humano.

Hoy esmérese por escuchar más atentamente a otros y no interrumpa indebidamente. Evite adivinar lo que le quieren decir. Espere a que termine de ser expuesto lo que le comuniquen.

Hoy mismo empiece a ejercitarse en practicar una disposición más agradable hacia los demás; saludando mejor, agradeciendo más reconociendo méritos en los otros con más espontaneidad y sobre todo, esmerándose en exhibir cualidades que le hagan más simpático e influyente.

Hoy mismo luche por colaborar en algo determinado, de modo que usted sienta el gusto de haber contribuido a alguna solución, adelanto, amistad, comprensión mutua o beneficio recíproco.

Hoy mismo, abandone la actitud, frase, vocablo o tendencia que usted detesta más, y que por repetirla frecuentemente le molesta, le complace en alguna forma. Ahora mismo empiece por introducir la modificación, sustitución o eliminación, según el caso y persista que otros luchan hasta lograr la eficacia de su experimento.

Huya de la compañía de negligentes, deprimidos, amargados, pesimistas y desalentadores, porque sin darse cuenta se contagiará de esos males apestosos y aniquiladores de la voluntad.

Imite menos y rechace el consejo u opinión del fracasado o estancado.

Impóngase tareas, realizaciones y esfuerzos que le armen de poder de empresa. No espere que lo empujen o le obliguen.

Impóngase un programa de estudios o esfuerzos que produzcan en su conciencia una reacción de mejor confianza en sí mismo por un grado de mayor competencia.

Infórmese a investigue acerca de actos heroicos, generosos y beneficiosos de personas que han promovido el bien de los demás y que derivaciones se han producido. La biografía le proporcionará datos luminosos y dignos de emulación.

Inspírese en las vidas de los que han hecho algo noble, generoso y constructivo y sienta el gusto de darle a su actuación, un sentido práctico y halagador nadie con mente sana erigen un edificio deficiente para sepultarse en él.

Interésese por conocer ¿qué camino y normas siguieron los que ha realizado algo en la vida?

Jamás olvide que vive en un mundo en el cual usted tiene que determinar su modo de interpretar y comprender. Evite sus impulsos exagerados y practique un poco más la paciencia y la comprensión. Reduzca sus apresuramientos indebidos.

Jamás se asombre de que se produzcan diferencias, quejas, mal humor o roces que amenazan la continuación de condiciones cordiales. Algunas veces, tiene que aparecer el temporal; lo importante es estar en condición de capearlo y evitar daños previsibles y evitables.

Jamás se desespere por complicada que se le presente una situación de venta. Su paciencia, comprensión y consideración, hacia quien le complica su tarea, le evitará muchas derrotas y le producirá ventajas altamente compensadoras.

La organización representa el puente que conduce al otro lado de las situaciones precisas y difíciles. Si la aplica, resolverá muchos problemas y actuará con resultados más gratificadores.

Lea más, pero obras interesantes, instructivas y bien escritas.

Lea obras interesantes e instructivas, enriquezca su mente y espíritu con conocimientos que impulsan a seguir progresando y que estimulan la superación propia.

Lo bien hecho y con espíritu generoso, no se pierde en el vacío. Forme la convicción de que el primer beneficiado en actuar eficientemente es el que se conduce con acierto y dignidad.

Los excesos son siempre perjudiciales. Luche por equilibrarse y serenarse en todo momento y no ceda fácilmente al pesimismo y desesperación de las personas con las cuales se relaciona. La tormenta más desastrosa siempre termina con una luminosa aurora.

Luche por adquirir la libertad anímica y liberarse de tendencias emotivas que impulsen y fomenten la tribulación, la depresión y el pesimismo.

Luche por hacerse simpático, considerado y atento.

Mantenga sus vinculaciones con todos los públicos con el máximo de armonía, sinceridad y honradez. Que nadie pueda reprocharle por doblez, ficción o mentira.

Mantenga un descontento sano consigo mismo con el fin de corregirse siempre de alguna falla perjudicial.

No espere mucho de otros, exíjase a sí mismo los resultados apetecidos.

No se deje dominar por excusas o explicaciones que inducen a persistir en procedimientos equivocados o inconvenientes.

No acepte cualquier consejo, ni se asocie a cualquier decisión de otros, porque hablan más fuerte, aparentan ser más vivos o actúan como su defensor. Observe siempre ¿qué conducta siguen y prestigio poseen?

No imite a los demás cuando hable. Al enterarse de que alguna expresión es deficiente, abandónela como si el empleo de la misma le perjudicase.

No imite a los fracasados, quejosos de oficio, resentidos y amargados, señalados como oportunistas y falsos, ellos le llevaran a la ruina.

No juzgue sus situaciones o condiciones por el apremio del momento, considérelos en relación con las posibilidades del futuro y de su capacidad para disipar objeciones y entorpecimientos.

No pierda tiempo en quejarse sobre lo que no puede alterar o evitar.

No se aconseje de los derrotados, indolentes, indisciplinados e ignorantes, porque le empañarían su mente y le paralizarán su voluntad.

No se aflija porque las ideas adecuada, que usted desea encontrar, no lleguen precipitadamente, siga entregándose y anhelándola, pero deseche sin titubeos las falsas y superficiales. Si persiste en el empeño llegará la deseada.

No se conforme con aceptar que lo expuesto en este capítulo es aceptable. Adopte la decisión de mejorar y practicar algunas de las recomendaciones citadas y persista hasta lograr el fin deseado.

No se deje guiar por su amor propio o vanidad exagerada. Su actitud serena y comprensiva, hallará siempre un eco favorable en las personas con las cuales se relaciona.

No se engañe con la idea de que puede monopolizar la habilidad de estar siempre en lo cierto.

No sea demasiado exigente en cuanto a recibir retribución, por cuanto de bueno haga por los demás. Aprenda a sentir el anhelo de ser generoso y de brindar, a otros, algo que les sea útil o ventajoso.

No sea precipitado en opinar y contestar. Una segunda idea es mejor que la primera. La precipitación es causa de muchos yerros y dificultades.

No tome sus experiencias tan en serio que lo inutilicen para desenvolverse eficazmente. Estúdielas y crea en su capacidad y habilidad para hallar las soluciones respectivas. Hoy mismo aprenda alguna lección animadora de lo que le acontezca y siga esa práctica sin desmayar.

Observe mucho cómo reaccionan las gentes y examine qué resultados obtienen de sus precipitaciones e impaciencia. No imite a los fracasados y menos practique sus métodos.

Observe, durante un día, ¿qué alteraciones se producen en su ánimo por la influencia de las condiciones climáticas?, por pequeños disgustos, por alternativas desagradables que experimente y por otras causas inesperadas. Al final del día analice la verdadera razón de que se sintiese perturbado durante el día y ármese de voluntad por evitar la misma experiencia del día siguiente.

Ordene mejor sus actividades de modo que obtenga de ella resultados mejores.

Persista en reacciones rítmicas y sensatamente en toda ocasión.

Piense detenida, confiada y serenamente, siempre con el fin de mejorar y actuar con más eficiencia y su rectitud, sinceridad le ayudarán a construir interpretaciones valiosas y eficaces.

Piense siempre ¿cómo desenvolverse con más aptitud y eficiencia? y encontrará muchos recursos para realizar el propósito.

Practique la consideración y la simpatía con sus públicos e indague siempre sobre las cosas que explican la variabilidad de las decisiones de los mismos.

Practique la generosidad mostrándose más liberal y tolerante hacia los demás, como asimismo prodiguen motivos y ocasiones de que otros experimenten emociones agradables.

Practique más la sonrisa, pero sincera y generosa. Piense que usted será el más beneficiado. Cuando es espontáneo y franco, se disipan muchas depresiones y tendencias a afligirse.

Prescinda de que usted siempre tiene la razón y admita que el público también tiene la suya. Armonice tal aparente discrepancia esmerándose por complacer más y mejor a los demás.

Propóngase descubrir en sí mismo lo que es la voluntad, y para ello, hoy mismo realice algo útil y conveniente que le convenza de la eficacia de su determinación. Durante ese esfuerzo, estudie que influencias e interferencias participan en su propósito.

Reconozca que otros también tienen razón en muchas cosas.

Reconozca tres hábitos suyos que le perjudiquen y le impidan avanzar. Pueden ser hablar de temas negativos, discutir inútilmente y leer sin beneficio alguno.

Recuerde que los vocablos y expresiones son como la moneda. Usted no llevaría dinero falso en sus bolsillos, luego no recurra a frases y palabras falsas o que no circulen entre las personas a quienes usted trata de convencer.

Resista todos los días la tendencia a imponer sus puntos de vista al cliente. Hoy mismo destaque con mayor eficacia y entusiasmo las ventajas específicas de lo que propone en venta y que interesan principalmente.

Respire hondamente y piense que la sangre necesita mucho oxígeno para asegurar condiciones orgánicas equilibradas.

Respire más hondamente y practique la laxitud nerviosa incesantemente.

Sea ágil en demostrar a todos su interés por serles servicial.

Sea menos precipitado y actúe más conscientemente, es decir, sepa ¿el por qué de sus decisiones?

Sea su propio censor y administrador, pero celoso de ordenarse y regirse con plena conciencia de que debe imponerse obligaciones ineludibles.

Sea usted su propio censor, de modo que no dé motivos a otros para que le reprochen por sus deficiencias, descuidos o faltas.

Sienta avidez de emprender, mejorar y alcanzar lo que le hará más apto para vivir fecundamente.

Sienta el afán de avanzar todos los días un poco en el camino de la eficiencia y de la técnica de vender.

Sienta el gusto de constituirse en el factor intermediario para mantener relaciones amistosas y favorables en toda ocasión, sin desesperar ni impacientarse porque algo les perturbe.

Sienta la satisfacción de vivir porque usted cosecha de sus actividades resultados cada vez más expresivos de su anhelo de actuar con el máximo de eficiencia.

Sonría más, convénzase de que usted debe originar todos los impulsos anímicos alentadores. Hoy mismo plantee alguna idea, propósito o anhelo en su espíritu, que en alguna forma le anime y aumente su confianza, esperanza o disposición emprendedora. No se aferre el hábito del escepticismo y del desgano.

Tenga curiosidad por descubrir ¿con qué frecuencia está dominado usted por impulsos precipitados que le impidan reflexionar? Al final de un día cualquiera, examine qué experiencias desagradables ha tenido que encarar por alguna precipitación en sus decisiones, relaciones, opiniones a sentimientos hacia los demás. Como culminación de tal examen propóngase regular mejor al día siguiente.

Tenga curiosidad y anhelo por descubrir significados y efectos prácticos en todo lo que le rodea.

Tenga el valor de guiarse por convicciones firmes y dinámicas y menos por impresiones y opiniones caprichosas.

Tenga el valor de rechazar ideas falsas, quiméricas y desalentadoras. Rehúse aceptar o seguir las que predominan entre muchos vendedores. Resístase a integrar el rebaño.

Tenga ideales y metas por alcanzar, evite la monotonía de ideas negativas y déjese impulsar por las positivas y constructivas.

Tenga paciencia para no incomodarse o enojarse cuando se le discuta lo que dice o afirma. Insista en recomendar lo fundamental y de valor auténtico.

Tenga palabras elogiosas para otros, cuando el caso lo justifique, pero sin exagerar ni lisonjear.

Todo el progreso y adelanto alcanzado por el hombre se ha obtenido pasando por encima del imposible y en contra de la opinión de todo el mundo y de los expertos. Desarrolle su potencial y se convencerá del poder que radica en usted.

Todos los días, ejercítese mentalmente en la creencia de que usted puede desempeñarse mejor y con más habilidad y convierta esa fe en alguna realización práctica en un día determinado.

Todos los días antes de acostarse, reconozca algo grato y meritorio que le ha salido a su paso durante el día y aprecie los pequeños detalles interesantes, como una atención sincera de alguien, un comentario acertado durante una conversación, una noticia alentadora, un día magnífico, unas flores precisas, un cuadro artístico, etc.

Trate de ganarse la confianza de los demás y que ellos sean los que aprueben lo que usted hace y dice.

Vigorice su conciencia con la convicción de su poder por lograr la meta que se proponga. Quiera y determine su triunfo.

Viva convencido de que hay modos y recursos para conquistar la buena voluntad de los demás y estudie como averiguarlos o adquirirlos.

SIEMBRE UNA ACCIÓN Y COSECHARA UN HABITO.

SIEMBRE UN HABITO Y COSECHARA UN CARÁCTER.

SIEMBRE UN CARÁCTER Y COSECHARA UN DESTINO.


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