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EVOLUCIÓN RECIENTE DE LAS DISPARIDADES ECONÓMICAS TERRITORIALES EN AMÉRICA LATINA: ESTADO DEL ARTE, RECOMENDACIONES DE POLÍTICA Y PERSPECTIVAS DE INVESTIGACIÓN

Luis Mauricio Cuervo González




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B. Primacía urbana: características del concepto y evolución histórica del fenómeno en América Latina

Como se mencionó más arriba, una de las peculiaridades del proceso de urbanización latinoamericano es la presencia de grados inusualmente altos de concentración urbana. Una de las expresiones más comunes de esta concentración es la primacía urbana, conocida como la preponderancia demográfica y económica que la primera ciudad de un país tiende a poseer con respecto a su propia red urbana nacional.

Esta preponderancia, medida en términos del peso demográfico de la primera ciudad con respecto a la población total del respectivo país, ha alcanzado niveles sin precedentes en la historia de la humanidad y presenta una forma de evolución cíclica, caracterizada por Cuervo y González (1997) como función diacrónica de primacía urbana: durante la etapa previa al despegue industrial hay un descenso en los niveles de primacía; con el arranque de la industrialización, la primacía crece de forma casi ininterrumpida hasta alcanzar un tope a partir del cual se estanca y comienza a descender (ver recuadro 1). No obstante este patrón común encontrado para Europa y América Latina, en esta última presenta una serie de peculiaridades descritas a través de la llamada función diacrónica de primacía latinoamericana.

El trabajo de investigación que sirvió de base para la redacción de este capítulo exploró la evolución de la primacía urbana para 19 países del mundo durante los siglos XIX y XX: tres países de Europa occidental (Italia, Francia y Gran Bretaña), tres de Europa oriental (URSS, Hungría y Polonia), siete de América Central (Panamá, Costa Rica, República Dominicana, Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala) y seis de América del Sur (Argentina, Chile, Ecuador, Brasil, Colombia y Perú). A pesar de disponer de información para muchos otros países, la desechamos por diferentes razones:

- En el caso de Estados Unidos se hizo por la imposibilidad de obtener información correspondiente a la población de las ciudades utilizando adecuadas definiciones de su real extensión. Este mismo problema se enfrentó en el caso francés.

- En el caso de Japón, como en el de varios países de África y Asia, la información no se procesó por carecer de tiempo o del material indispensable para hacer una adecuada interpretación histórica de la evolución de la primacía urbana en cada uno de ellos.

- Por lo tanto, fueron la calidad de la información y la disponibilidad de adecuadas interpretaciones de la historia económica de algunos países, las justificaciones de la restricción de nuestro estudio a América Latina y Europa.

Esta investigación histórico comparativa se adelantó a dos diferentes niveles de profundidad. Por una parte, se realizaron cuatro estudios de caso detallados para Perú, Brasil, Colombia y América Central y, por otra, se hicieron someras descripciones del comportamiento de los indicadores de primacía y concentración urbana para los países restantes. En los primeros casos, esta descripción se alimentó de un conocimiento más detallado de la historia económica de cada país, haciendo ello la principal diferencia entre los dos niveles de profundidad. De otro lado, la descripción del fenómeno primacial se hizo utilizando los mismos indicadores, habiendo en ello un componente de homogeneidad para todos los análisis nacionales elaborados.

1. Los parámetros de la función diacrónica de primacía para América Latina

Las características particulares de esta función en el caso latinoamericano son las siguientes:

° La primacía urbana en el momento cero, es decir, de arranque de la industrialización, presenta niveles similares a los existentes en los países europeos durante épocas comparables.

° La pendiente de la función de primacía en la fase ascendente es notablemente superior en el caso latinoamericano.

° Finalmente, la aparición del punto de saturación se daría tardíamente, es decir, se toma más tiempo para aparecer en Latinoamérica que en los países europeos.

El cuadro 11 permite apreciar que en el momento cero no hay una diferencia significativa entre Europa y América Latina. El Índice de Población Total (IPT), sudamericano y el europeo son prácticamente idénticos: 5,5 y 4,95, respectivamente. Sin embargo, el valor del IPT centroamericano es notablemente mayor, de 9,5. Esta diferencia se explica por la menor talla geográfica de los países centroamericanos.

La intensidad cronológica de la primacía, medida a través del Coeficiente de Intensidad Cronológica (CIC), latinoamericana es significativamente superior a la europea. El CIC latinoamericano es casi tres veces superior al europeo. Aun en los países en donde este cociente es más bajo (como Colombia, Brasil y República Dominicana), sobrepasa el de los países europeos, donde este cociente asume los valores más altos (Hungría y Francia).

De otro lado, los valores del CIC son bastante homogéneos para el caso sudamericano. La desviación estándar no representa más del cuarto de la media, mientras que en América Central representa cerca de los dos tercios (excluyendo a Guatemala). Esta homogeneidad relativa no se reproduce en el caso europeo. En Europa occidental la desviación estándar es la mitad del promedio, y en Europa Oriental el 85%.

La tercera particularidad de la función diacrónica primacial latinoamericana no ha sido puesta a prueba. En efecto, en la casi totalidad de los países europeos estudiados, excepto en Polonia, se verifica la reversión de la tendencia al incremento concentrativo y primacial urbano. En contraste, para América Latina hasta 1970 había sólo un caso, el argentino, que parece haber experimentado la mencionada reversión.

Finalmente, el análisis histórico permitió establecer que la transición entre capitalismo comercial (fase precia al inicio de la industrialización) e industrial se acompañó de un decrecimiento, en la mayoría de los casos, de la primacía urbana. Argentina y Chile, constituyen las excepciones a esta regla. En el otro extremo, Colombia y Brasil son los países donde esta transición tomó más tiempo.

Debido a que la función diacrónica de primacía urbana en América Latina posee una pendiente notablemente mayor a la de los países europeos, el nivel máximo de primacía en América Latina es notablemente superior al de Europa: es de 14,7 en Europa Occidental, de 7,7 en Europa Oriental, de 22,6 en América Latina. Adicionalmente, parece existir una gran correspondencia entre la ausencia de la fase transicional y la existencia de niveles de primacía excepcionalmente altos. Éste es el caso de países como Argentina y Chile, así como de naciones como Perú, para los cuales esta transición parece haberse dado muy rápidamente.

M = Media. DS = Desviación estándar

Las diferencias en los niveles de primacía alcanzados por los distintos países de América Latina, como se deriva de las conclusiones del párrafo anterior, parecen estar determinadas por la existencia o no de transición primacial entre los períodos comercial e industrial del capitalismo y por la intensidad del crecimiento primacial durante la industrialización.

2. ¿La primacía urbana latinoamericana es una herencia de las épocas colonial y capitalista comercial?

Los resultados obtenidos permiten concluir que la primacía latinoamericana no es una herencia colonial. Los grados de primacía heredados de la Colonia son muy débiles. La mayor parte de los territorios, para aquella época, se caracterizan por una gran desintegración de sus economías regionales, manifiesta en la ausencia de una preponderancia demográfica de la ciudad mayor.

No obstante, así ésta haya sido la tendencia predominante, hay matices que permiten comprender casos particulares. En la época anterior a la independencia política hay ciertos territorios donde la ciudad mayor se está consolidando, mientras en otros las ciudades anteriormente dominantes se están debilitando y decayendo. Factores geopolíticos son de vital importancia para explicar estas diferencias.

Las colonias españolas más prósperas (como las de Lima y Nueva Granada, por ejemplo), estaban decayendo económicamente, aún a pesar de las reformas borbónicas que pretendían una cierta liberalización del comercio. En contraste, las colonias españolas más marginales, correspondientes a las actuales naciones del Cono Sur, se venían beneficiando de la bonanza del contrabando y del comercio con la nueva potencia económica del mundo occidental, Gran Bretaña. Así, mientras en el primer caso la ciudad mayor tendía a debilitarse, en el segundo se estaba consolidando. Sin embargo, aun a pesar de estas diferencias, en los territorios emergentes la preponderancia demográfica de la primera ciudad no era todavía considerable.

3. Una larga y tortuosa transición entre la Colonia y la Independencia

La independencia política no se manifestó de inmediato en una consolidación de la ciudad capital. En primer lugar, porque la evolución económica latinoamericana no fue muy favorable durante las fases iniciales de vida independiente. Los escasos intentos de industrialización fracasaron, y las exportaciones tampoco se comportaron favorablemente. El fracaso de los intentos de industrialización se explica por la desintegración física de las regiones y el despoblamiento heredado de la Colonia. Las exportaciones tampoco dinamizaron la economía latinoamericana porque las condiciones del mercado internacional no lo permitieron.

Los regímenes políticos sólo se consolidaron después de un largo período de guerras civiles y la consolidación de la unidad nacional, con la consiguiente probabilidad de la aparición de una ciudad primada, tardó tiempo en consolidarse.

La inexistencia de ciudades primaciales en aquel período es, por tanto, reflejo del proceso de adaptación a las nuevas circunstancias políticas y sociales de orden interno, y a los nuevos equilibrios económicos internacionales. Sólo durante la segunda mitad del siglo XIX, la mayor parte de los países sudamericanos lograron consolidar su posición dentro del mercado mundial y resolver las dificultades políticas nacionales. La velocidad y solidez de estos cambios varió regionalmente. La inserción económica internacional de los países del Cono Sur fue previa a la de los otros países estudiados, Brasil, Perú y Colombia. Aun a pesar de estas diferencias, el peso demográfico de las grandes ciudades latinoamericanas siguió siendo modesto. Hasta en los países mejor integrados a la economía mundial, la primacía urbana no alcanzó niveles considerables. Al parecer, como veremos a continuación, las fuerzas de dispersión espacial de las actividades económicas predominaron sobre las concentrativas.

Hubo factores inductores de concentración muy característicos de la época. Las exportaciones primarias se constituyeron en el motor del crecimiento económico. Así, durante la etapa comercial del capitalismo periférico latinoamericano, el desarrollo de las grandes ciudades estuvo seriamente influenciado por dos factores. La existencia de un umland o de un hinterland, según sea el caso, muy fértil o rico en materias primas exportables y el acceso a los medios de transporte más avanzados del momento, la navegación a vapor marítima y fluvial y los ferrocarriles. La prosperidad económica regional se asoció a la existencia de estas dos circunstancias y contribuyó, en algunos casos, a explicar transformaciones socioespaciales de hondo calado. En países como los del Cono Sur y Perú, la costa reemplazó a la sierra como región más próspera; en Brasil el sureste tomó el relevo del nordeste.

La expansión exportadora incidió en la consolidación económica del Estado, favoreciendo la concentración espacial de la actividad económica. El gasto público ligado al desarrollo de funciones administrativas se concentró en la ciudad capital; y la inversión pública y privada siguieron la misma lógica espacial: la construcción de los principales ejes de transporte se centró, casi siempre, en las ciudades capitales y sus áreas de influencia. El centralismo político también se utilizó para consolidar el peso económico de la ciudad capital, otorgándole el monopolio sobre el comercio exterior en general o sobre algunos productos en particular. Finalmente, el gasto personal de las capas de más altos ingresos contribuyó también a consolidar la posición de la ciudad capital porque así las actividades de exportación no tuvieran su centro en regiones próximas a la ciudad mayor, la capital se convirtió en el lugar privilegiado de residencia y de consumo de las elites políticas y económicas.

Sin embargo, las fuerzas de dispersión espacial de las actividades económicas dominaron la escena. Los intentos por establecer un monopolio comercial en la ciudad capital fueron contrarrestados por la inmensa extensión de los litorales y la abundancia relativa de sitios apropiados para la localización de puertos marítimos. Adicionalmente, el agotamiento de los recursos naturales exportables determinó la aparición de nuevas regiones económicamente dinámicas, contribuyó a diversificar las redes urbanas y a debilitar el peso de la primera ciudad. Por último, las oscilaciones del mercado mundial de materias primas jugaron, en algunos casos, un papel muy importante en la diversificación de las redes urbanas de los países latinoamericanos. En los casos donde estas oscilaciones no se tradujeron en la ya mencionada diversificación de los sistemas urbanos, debilitaron el peso de las fuerzas de concentración anteriormente mencionadas.

4. La transición del capitalismo comercial al industrial y su incidencia en los diferentes niveles de primacía urbana

En los países con más altos niveles de primacía en América del Sur (Argentina, Chile y Perú), la transición del capitalismo comercial al industrial no se acompañó de una disminución en los grados de primacía ni de concentración urbana. Mientras en los casos de Chile y Perú este descenso tuvo lugar durante un corto lapso de tiempo, en el caso argentino no se produjo disminución alguna.

Así, el alto grado de primacía urbana en estos países resulta de la combinación de dos tipos de efecto, nivel e intensidad. El nivel de primacía durante la fase comercial del capitalismo fue transferido en su totalidad a la fase industrial. El valor inicial del IPT y del Índice de Cuatro Ciudades (ICC) en Chile y en Argentina supera considerablemente el de los otros países de América del Sur. El CIC es muy similar para estos países y las restantes naciones sudamericanas. Sin embargo, es considerablemente mayor al de países como Colombia y Brasil, que experimentaron una larga fase de transición del capitalismo comercial al industrial, teniendo además una talla muy similar.

En los países con niveles inferiores de primacía urbana, Colombia y Brasil, la transición del capitalismo comercial al industrial se acompañó de una disminución del grado de primacía urbana y de una reestructuración espacial más o menos importante. La amplitud de esta reestructuración se pone de manifiesto a través de un cambio fundamental: la ciudad polarizadora del crecimiento económico durante la fase comercial no fue la misma en cada fase; Río de Janeiro fue desplazada por Sao Paulo, en Brasil, Medellín fue reemplazada por Bogotá, en Colombia. Los mismos efectos, nivel e intensidad, se conjugan en estos dos últimos casos para explicar unos niveles de primacía relativamente débiles: el valor inicial de los niveles de primacía urbana (IPT e ICC) es notoriamente inferior al promedio; el CIC es también mucho más bajo. América Central y Perú son un caso intermedio, pues la transición se acompañó de una disminución en los niveles de primacía urbana, pero el CIC fue mayor al promedio latinoamericano.

Por consiguiente, la naturaleza de la transición del capitalismo comercial al industrial es central en la explicación de los diferentes niveles de primacía urbana en América Latina. Sin embargo, esta relación es difícilmente expresable en términos de relaciones funcionales, inversas o directas. Es necesario conocer el tipo de cambios económicos, sociales y espaciales presentes durante estas coyunturas y su relación con el posterior desarrollo de la fase de industrialización capitalista periférica.

El estudio de este período es elocuente en demostrar la importancia de las fases de crisis e intensa transformación. Éstas parecen determinar no solamente una trayectoria coyuntural, sino incidir en el tipo de comportamiento, en el modo de evolución del sistema socioespacial en el futuro.

5. Acumulación capitalista periférica latinoamericana y primacía urbana

El modo de industrialización latinoamericano y las particularidades del proceso de acumulación capitalista periférica latinoamericana son fundamentales para comprender las diferencias en la intensidad del crecimiento de la primacía en América Latina, comparativamente a Europa. Estas relaciones tienen una validez espacio-temporal limitada, se trata de conceptos adaptados a la realidad latinoamericana propia de la fase de industrialización por sustitución de importaciones entre 1930 y finales de 1960.

Las relaciones entre industrialización y urbanización aparentan ser menos claras en América Latina que en Europa, porque la urbanización latinoamericana se acompañó de una fuerte terciarización de la actividad económica urbana. Se ha planteado, sobre la base de esta constatación, la ausencia de relaciones de causalidad entre industrialización y urbanización en los países capitalistas periféricos latinoamericanos.

Más que carencia de relación, la terciarización es demostrativa de algunas de las peculiaridades de la industrialización latinoamericana. Cuando los países latinoamericanos iniciaron la industrialización, las relaciones entre el crecimiento del empleo industrial y terciario eran completamente diferentes a las experimentadas por los países centrales en su momento, porque se había producido un progreso tecnológico industrial más intenso que el terciario. Así, esta creciente brecha tecnológica implicó nuevos parámetros de expansión relativa de los empleos sectoriales, con un crecimiento del empleo terciario proporcionalmente superior.

Las particulares condiciones del mercado laboral urbano de las grandes ciudades latinoamericanas contribuyeron a ampliar esa brecha tecnológica. La superabundancia de mano de obra poco calificada y mal remunerada propició la generación y expansión de un sector terciario artesanal, aún menos productivo que el sector terciario capitalista. Esta menor productividad se tradujo en una diferencia aún mayor entre el crecimiento del empleo terciario e industrial.

El desarrollo del terciario artesanal se convirtió en un componente estructural del modo heterogéneo de reproducción de la fuerza de trabajo urbana. La familia trabajadora de las grandes ciudades latinoamericanas garantiza su subsistencia gracias a la combinación de muy heterogéneas formas de ingreso, salarial y no salarial, monetario y no monetario. En un primer momento, los ingresos provenientes de las actividades terciarias artesanales constituyeron un complemento al ingreso salarial. No obstante, con el correr del tiempo este complemento se convirtió en un componente indispensable para mantener bajas remuneraciones salariales.

Así, para un mismo nivel de urbanización en Europa y América Latina, los niveles de industrialización son muy inferiores en la segunda, sin que ello implique un debilitamiento en las interrelaciones causales entre industrialización y urbanización. Las particularidades históricas (momento de iniciación de la industrialización) y las peculiaridades sociales de los países latinoamericanos (mercado de trabajo y régimen de bajos salarios) explican el por qué la urbanización latinoamericana se acompaña de un menor nivel de industrialización, medido éste a través de las relaciones entre empleo secundario y total.

La velocidad del incremento en la primacía latinoamericana, medida a través del CIC, se explica también por algunas de las particularidades del modo de acumulación capitalista periférico del subcontinente. El modo de industrialización periférico latinoamericano tiende a debilitar las fuerzas desconcentrativas espaciales, aumentando, al mismo tiempo, algunas de las fuerzas concentrativas. Más precisamente, la concentración espacial de la industria es entonces mucho más fuerte en los países latinoamericanos. Así, la primacía industrial es una de las principales causas de la primacía urbana latinoamericana.

Las fuerzas concentrativas espaciales de la industria son mucho más intensas que las de los países capitalistas centrales. La industria latinoamericana nace con una característica explicativa de su mayor grado de concentración espacial: la amplia brecha entre talla óptima y real de la producción. La amplitud de esta diferencia implica que desde una sola ciudad, una sola empresa o un número muy reducido de ellas puede aprovisionar el mercado nacional completo. Se conforma así una estructura industrial altamente mono u oligopolizada, con una orientación espacial fuertemente concentrativa.

Esta brecha no desaparece sino se reproduce con el tiempo gracias al modo particular de expansión del mercado interno: las desigualdades en la distribución social del ingreso son muy altas y persistentes y los modos de consumo y vida mantienen un alto nivel de fragmentación y segmentación. La producción industrial de “punta” abastece franjas muy reducidas del mercado interno, las únicas con la capacidad de compra necesaria para pagar los sobrecostos de la producción oligopolística. Así, la rentabilidad industrial no se garantiza a través de los amplios volúmenes de producción sino de las rentas oligopolísticas, y el crecimiento económico no redunda en la homogeneización de los modos de consumo y en la expansión del aparato productivo industrial, que induciría desconcentración espacial, sino el la reproducción de las diferencias sociales y de la estrechez del mercado solvente.

En contraste, las fuerzas de dispersión espacial de la actividad industrial son mucho más débiles que las que se presentan en los casos de los países centrales. La dependencia tecnológica de nuestros países se manifiesta a través de la inexistencia de una industria de base y de una ramaproductora de medios de producción. Ésta, suele inducir la dispersión espacial de la industria, pues necesita desarrollarse cerca a las fuentes de provisión de materias primas o de energía. Esta industria de base aparece solamente al final de los años sesenta y comienzos de los setenta.

El comportamiento de los salarios urbanos no induce la descentralización de la producción industrial. Como vimos, el salario es sólo uno de los componentes de la reproducción de la fuerza de trabajo urbana latinoamericana. Los ingresos no salariales y las actividades de autoprovisión de bienes y servicios constituyen importantes complementos al ingreso salarial. Esta combinación de formas de ingreso juega un papel definitivo en la consolidación de la primacía urbana latinoamericana: los salarios urbanos permanecen bajos, a pesar del incremento en los costos de urbanización y de vida en las ciudades, porque los sobrecostos de la urbanización son absorbidos por los componentes no salariales. En estas circunstancias, estos sobrecostos de urbanización no desestimulan la localización de las industrias en la gran ciudad, puesto que no se expresan bajo la forma de incrementos salariales substanciales.

La inversión pública refuerza las tendencias concentrativas espaciales de la industria. La necesidad de constituir una infraestructura urbana adecuada al desarrollo industrial moderno, puesta enfrente de la escasez de recursos económicos, estimula al Estado latinoamericano a la concentración espacial de sus inversiones.

En algunos casos la expansión demográfica, cuando se acompaña de la extensión de la frontera agrícola, consolida la expansión del mercado interno, debilitando las fuerzas de concentración espacial de la actividad industrial: la colonización del espacio nacional en los casos de Colombia y Brasil constituye el mejor ejemplo de este efecto.

El balance entre las fuerzas concentrativas y desconcentrativas espaciales de la actividad económica es mucho más desequilibrado en el caso de los países capitalistas periféricos latinoamericanos: el predominio de las fuerzas concentrativas es más claro.

6. Síntomas de saturación primacial

Como se planteó más arriba, la función diacrónica de primacía urbana presenta un punto de saturación a partir del cual los índices empiezan a descender. En el cuadro 12 se observa que durante el período 1950-1990 hay 7 de 20 países latinoamericanos con una tendencia al descenso en el IPT. Cuatro de éstos presentan su punto de inflexión en el decenio de 1970 (Argentina, Cuba, Nicaragua y Venezuela), mientras los tres restantes (México, Uruguay y República Dominicana) experimentaron esta transformación a lo largo de la década de los años 1980. Por tanto, aún es difícil establecer la estabilidad de esta tendencia y, por lo pronto puede pensarse en el primer grupo como el principal candidato a hacer parte de países con una inflexión manifiesta en su largo proceso de consolidación primacial.

7. Teoría económica de la concentración urbana: las enseñanzas del análisis histórico comparativo

Uno de los aspectos más relevantes del análisis es el de la inercia de los procesos de evolución de primacía urbana tanto en América Latina como en Europa. Se trata de procesos con plazos de maduración relativamente largos, con una gran estabilidad en el tiempo y con fases expansivas de cerca de cien años, para lo que pudo observarse en el caso europeo. Esta inercia estaría poniendo de manifiesto la presencia de una serie de factores determinantes de la primacía cuyo comportamiento y evolución posee plazos relativamente grandes y, por otro lado, con un grado de autonomía relativo con respecto a la coyuntura económica y a los ciclos de crecimiento, mucho más flexibles y cambiantes en el corto y mediano plazos.

Tanto la inercia, como la autonomía relativa del fenómeno primacial deberían comprenderse a la luz de las siguientes consideraciones y dimensiones: la dimensión geográfica y económica del espacio nacional, la madurez (en sentido de grado de concentración urbana y del tamaño de la ciudad mayor) del proceso de urbanización, y finalmente la estructura de las temporalidades de los factores de cambio en la distribución espacial de la actividad económica y de la población.

La talla geográfica y económica del espacio nacional juega un papel muy importante, pero también ambivalente, en la comprensión de las relaciones entre los cambios económicos y las transformaciones espaciales. La apertura económica de un país y su tamaño se relacionan inversamente: los países más pequeños son más vulnerables que los grandes a las transformaciones internacionales. Desde este punto de vista, el impacto espacial del cambio económico es más directo, más inmediato y más fuerte en los países de menor tamaño.

No obstante, la pequeña dimensión de un país también puede neutralizar el impacto geográfico en la medida en que la influencia espacial de la ciudad mayor puede alcanzar la totalidad del espacio nacional y limitar las posibilidades de desarrollo de las otras zonas del país: en este caso el cambio espacial afecta a las regiones periféricas sin conllevar transformaciones a nivel de la estructura de la centralidad nacional. Estas consideraciones llevan a sugerir una primera gran distinción al interior de los países latinoamericanos: América del Sur y México, por una parte, y América Central y el Caribe, por la otra, donde el tamaño promedio de los países es claramente diferente.

La madurez del proceso de urbanización es otro de los elementos clave. El proceso de concentración urbana es el resultado de un ciclo de largo plazo: la importancia económica y demográfica de la ciudad principal varía en un sentido cíclico, como ya se ha expuesto. Por lo tanto, en los países con una larga tradición de crecimiento urbano, los cambios económicos son más susceptibles de impulsar profundas transformaciones en la evolución de la primacía urbana. La talla de la ciudad mayor también debe ser considerada. En ciertas ciudades, las economías de aglomeración son claramente inferiores a las deseconomías y los cambios en el contexto socioeconómico serán más susceptibles de generar transformaciones socioespaciales de alguna importancia.

Estas observaciones conducen a otro tipo de diferenciaciones al interior de América Latina, entre los países de urbanización moderna precoz (especialmente el Cono Sur y México), los de urbanización intermedia (Brasil y Colombia) y los de urbanización tardía (América Central y el Caribe). Igualmente cabe distinguir entre las redes urbanas con ciudades gigantes (Buenos Aires, México, Sao Paulo) y el resto del subcontinente.

La temporalidad de los cambios en la distribución espacial de la actividad económica y demográfica es muy diferente y no necesariamente convergente. La productividad de las actividades económicas explica en parte estas diferencias. Las actividades con alta productividad pueden modificar considerablemente la geografía económica de un país sin transformar la distribución espacial de la población: éste es el caso de la gran industria y de las explotaciones mineras. Es de esperar, entonces, que en los países en donde este tipo de actividades ha tenido una alta participación, el impacto de corto plazo sea más visible que el de largo plazo y que las transformaciones sean más vulnerables a los cambios en el entorno económico externo y más fácilmente reversibles. Las actividades económicas de enclave, aunque producen un impacto inicial muy fuerte y a veces desproporcionado, no consiguen desencadenar procesos estables de crecimiento económico y demográfico regional.

Otras actividades menos productivas, como la agricultura campesina, tienen una más fuerte influencia en la distribución espacial de la población que de la producción. En este caso, el impacto de corto plazo es menos visible que el de largo plazo y las transformaciones socioespaciales tenderán a ser más estables y duraderas. Éstas son actividades mejor integradas al territorio, tienen impactos menos fuertes en el corto plazo, pero tienden a inducir, a largo plazo, efectos más duraderos y profundos.


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