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ESTRATEGIA METODOLÓGICA PARA LA PREPARACIÓN A SECRETARIAS DOCENTES EN LA DIRECCIÓN DE LA FORMACIÓN VOCACIONAL HACIA LA CARRERA DE AGRONOMÍA

Marlenes Bennett García



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CAPÍTULO I. FUNDAMENTOS TEÓRICOS GENERALES SOBRE LA FORMACIÓN VOCACIONAL HACIA LA CARRERA DE AGRONOMÍA

“La formación de los intereses vocacionales es, pues, una cuestión docente- educativa. Se resuelve en el plano de la labor docente que organiza la escuela y en el plano de la labor educativo- ideológica que desarrollan al mismo tiempo la propia escuela y toda la sociedad” ( ).

Este capítulo aborda los antecedentes históricos de la Formación Vocacional hacia la carrera de Agronomía, se enuncian los aspectos teóricos y metodológicos de la misma, se declaran los fundamentos de la Formación Vocacional hacia la carrera de Agronomía, el modo de actuación profesional y los aspectos esenciales referidos a la preparación de las secretarias docentes. Tiene tres epígrafes el primero contempla los antecedentes de la Formación Vocacional, el segundo concierne, a la Formación Vocacional hacia la carrera de Agronomía con sus reflexiones teóricas y el tercer epígrafe trata sobre los fundamentos teóricos de la preparación de las secretarias de secundaria básica para dirigir la Formación Vocacional hacia la carrera de Agronomía.

1.1 Antecedentes de la Formación Vocacional hacia la carrera de Agronomía.

El problema de la orientación del hombre hacia las distintas profesiones y oficios no es nuevo, tan pronto como el hombre se desarrolló y los oficios aparecieron, la Formación Vocacional se convirtió en una tarea de primer orden a cumplir por la sociedad. La Formación Vocacional es un término antiguo, herencia de los últimos tres cuartos de siglo, y alcanza hoy vigencia extraordinaria.

En la Comunidad Primitiva el perfil técnico de la educación era espontáneo en la vida y en la práctica. Fueron los taínos, los pobladores de cultura más adelantada en el trabajo con la piedra, la madera y la concha; en la práctica de la agricultura y la navegación. Con la llegada de los españoles se inicia el proceso de transculturación, debido a la asimilación de los oficios por los indios, negros y mestizos, a partir del aprendizaje de las técnicas europeas, de forma práctica. Fueron satisfechas así las necesidades primarias de los colonizadores como la alimentación, la vivienda, el vestido y la defensa.

En el año 1670, fueron publicados documentos que expresaban la importancia de una correcta elección de una carrera, planteando que el sistema educacional de la época malgastaba el tiempo.

Nuestro país no ha estado ajeno a las ideas educativas, desde el período de formación de la conciencia nacional, muestra de ello es el criterio de algunos pedagogos sobre la necesidad de preparar al hombre para la vida, para el trabajo, para la profesión.

Félix Varela y Morales (1778-1853), tuvo una clara visión de la diferencia que debía existir entre la orientación del aprendizaje y sus exigencias en las enseñanzas elementales, en la secundaria y superior. Desde entonces veía la necesidad de un conocimiento profundo del componente laboral como vía para la formación de la personalidad.

José de la Luz y Caballero (1800-1862), planteó la necesidad de ajustar la educación a las condiciones históricas-concretas importantes en el país, encaminó sus esfuerzos a la creación de un centro politécnico, es decir, la práctica, veía la necesidad de una educación vinculada a la vida.

El filósofo y maestro Enrique José Varona (1849 – 1933) comprendió la importancia de la enseñanza técnica, resaltó en sus escritos la necesidad de la práctica y la experimentación en la educación del niño y consideraba las Escuelas de Artes y Oficios como las universidades del pueblo.

En su ideario pedagógico José Martí Pérez (1853 – 1895) plantea un postulado que resulta de especial significación para la concepción de la educación técnica: la combinación del estudio con el trabajo y de la escuela con la vida. El Maestro dio gran importancia al desarrollo de la agricultura y a su conocimiento por los niños desde sus más tempranas edades, al respecto señalaba: “En los pueblos que han de vivir de la agricultura, los gobiernos tienen el deber de enseñar preferentemente el cultivo de los campos”, también precisaba: “A los niños debiera enseñárseles a leer en esta frase: La Agricultura es la única fuente constante, cierta y enteramente pura de riqueza” ( ). En su Artículo “Trabajo Manual en las Escuelas”, decía: “(...) necesita el agricultor además conocer de una manera íntima, en sus aspectos y modo de obrar, las ciencias que hoy ayudan y aceleran los cultivos” ( ).

Para Martí las escuelas de agricultura reportarían ventajas innumerables, serían doblemente útiles, porque mantienen la mente del estudiante viva y desarrollan hábitos saludables de buscar, examinar y poner en práctica lo nuevo, según él la educación agraria es sana y directa, requiere el empleo despreocupado y sereno de la mente en la investigación, la estimula y le da modos de vida, expresó además que todos los países de la América debían tener esta educación natural y afirmó que detrás de una escuela debía existir un taller agrícola.

En 1894 en los escritos de Frank Parsons conocido como el fundador del movimiento para la Formación Vocacional, se aprecia la falta de entrenamiento de los empleados y los métodos ineficaces de selección que llevara a cabo la industria, así como el desperdicio de esfuerzo humano causado por lo que después se llamaría Orientación Profesional. Indujo que el término interés es un elemento fundamental para que el hombre obtenga mejores resultados en el trabajo. Planteó que ellos trabajan mejor cuando realizan aquella actividad para la cual la naturaleza los prepara.

A inicios del siglo XX, la Orden Militar 101 (1900) promulga la organización y dotación de las Escuelas de Artes y Oficios, son creadas las primeras escuelas de agricultura (1909), seis granjas escuelas en las cercanías de las capitales de provincias, los Institutos Técnico Militares para la formación de oficios y Escuelas Técnicas en las provincias del país.

En 1908 fue en la ciudad de Boston donde se fundó el primer centro profesional destinado a brindar asistencia a jóvenes que necesitaban ayuda para seleccionar su carrera y orientarse profesionalmente. Este primer “Buró Vocacional” fue organizado por Frank Parsons, al ser el primero en acuñar el término de Orientación Vocacional.

No obstante Frank Parrsons ofrece definiciones más complejas incorporándole los elementos comunes de estos autores, la correspondencia entre las actividades de Formación Vocacional con las exigencias de cada profesión. Considera la motivación dentro del proceso de Formación Vocacional como expresión del desarrollo de la persona, se tiene en cuenta que una adecuada Formación Vocacional contribuye a que el individuo realice una correcta autovaloración de sus posibilidades.

Debemos destacar que desde sus inicios la Orientación Vocacional es definida como un proceso de ayuda para la elección profesional, durante muchos años se limitó solo al momento de la elección de la profesión. En el orden teórico los enfoques que se van construyendo acerca de la Formación y Orientación Vocacional reflejan las concepciones de sus autores sobre la motivación y su expresión en la actividad profesional entre ellos se encuentran algunas teorías: factorialistas (Parsons, F, Fingermann, G), psicodinámicas (Bordin Nachaman, Holland), y las evolucionistas (Super D. Gunzbert).

Lo abordado en estas teorías no ha sido suficiente para resolver los problemas de la Formación Vocacional, por lo que se considera, continuar la profundización sobre la temática y la presente investigación es parte de ello.

Alfredo D. Calagno en 1947, consideraba la Formación Vocacional como una actuación científica, compleja y persistente, destinada a conseguir que cada sujeto se dedique al tipo de trabajo o profesión en que con menor esfuerzo pueda obtener mayor rendimiento, provecho y satisfacción para él y la sociedad.

MC-Dougall en 1956 explica el proceso motivacional partiendo del hecho de que en todas las personas, la conducta representa una tendencia finalista del organismo para preservar su existencia y las de las especies, la satisfacción de las necesidades primarias se basa en los instintos y las disposiciones que persiguen mitos determinados.

La existencia de la Educación Agropecuaria antes del triunfo de la Revolución se limitaba a unas pocas escuelas para formar este tipo de técnico, sin las mínimas condiciones materiales y pedagógicas que respondieran a las exigencias de un país cuya dependencia de la agricultura era prioritaria.

El mejor ejemplo de esta situación lo podemos encontrar en el histórico alegato de nuestro Comandante Fidel Castro, La historia me absolverá, en el que planteaba: "¿En un campo donde el guajiro no es dueño de la tierra para qué se quieren escuelas agrícolas? ¿En una ciudad donde no hay industrias para qué se quieren escuelas técnicas o industriales? Todo está dentro de la misma lógica absurda: No hay ni una cosa ni la otra. En cualquier pequeño país de Europa existen más de 200 escuelas técnicas y de artes industriales; en Cuba no pasan de 6 y los muchachos salen con sus títulos sin tener dónde emplearse (...)"( )

En medio de esta situación, se destaca que la enseñanza industrial tenía un solo centro con el nivel equivalente al de técnico medio, que era la Escuela Superior de Artes y Oficios. Otros 16 centros sólo preparaban obreros calificados en cantidades muy reducidas y con una formación limitada por la carencia de presupuesto y la falta de base material de estudio. La enseñanza agropecuaria presentaba una situación crítica, pues solo contaba con seis granjas-escuelas que no rebasaban la matrícula de 50-60 alumnos cada una y donde por lógica el número de graduados resultaba exiguo.

En nuestro país después del triunfo de la Revolución se le dio atención especial a la Formación Vocacional debido a la necesidad de formar obreros, técnicos y profesionales en las diferentes especialidades requeridas a consecuencia del pujante desarrollo económico y social.

La periodización por etapas del comportamiento de la Formación Vocacional hacia la carrera de Agronomía en Cuba está sustentada en los estudios teóricos realizados por diferentes autores, entre ellos se destacan: Dr. Justo Chávez Rodríguez (1990); un colectivo de autores encabezado por el MsC. Ysidro Julián Hedesa Pérez (2002), así como la consulta a los trabajos de un colectivo de autores del Instituto Superior Pedagógico “Pepito Tey” de Las Tunas integrados al Proyecto Metodología para el trabajo de Formación Vocacional y Orientación Profesional.

Su organización responde a los acontecimientos más significativos de cada período a partir de los siguientes indicadores: atención brindada al proceso de Formación Vocacional hacia la carrera de Agronomía y contenido de los documentos normativos para la Formación Vocacional en secundaria básica.

La periodización realizada se concreta en dos etapas: una de 1959 a 1979: Inicio de los cambios transcendentales en la Política que rige la Formación Vocacional hacia la carrera de Agronomía y la segunda de 1980 a la actualidad: Puesta en vigor de documentos que norman el trabajo de Formación Vocacional.

Primera etapa (de 1959 hasta 1979): “Inicio de los cambios transcendentales en la Política que rige la Formación Vocacional hacia la carrera de Agronomía.”

Los avances de la educación cubana a partir del triunfo de la Revolución ha sido el resultado de las diferentes transformaciones operadas a partir de las exigencias de la sociedad y está reflejada en tres grandes revoluciones educacionales, la primera se llevó a cabo en 1961: la Campaña Nacional de Alfabetización que consistía en la erradicación del analfabetismo, es donde se aprecian avances considerables en la educación de forma general, esta permitió crear un método pedagógico capaz de enseñar con principios revolucionarios y respondía a los intereses de analfabetos y alfabetizadotes, en esta etapa se constituyeron los contingentes de maestros voluntarios, se enseñó a leer y a escribir, se creó la brigada Frank País y se le concede especial atención a la educación agraria.

En Cuba en el año 1963 fueron elaborados por el grupo de orientación de la escuela de psicología de la Universidad de La Habana los planes iniciales para el desarrollo de la orientación educacional vocacional. El trabajo con los círculos de interés científico y técnico se inició en el curso 1963- 1964 de forma experimental, en los inicios de la década del 70 se concibió prácticamente la efectividad de algunos de los factores influyentes en el desarrollo de intereses vocacionales, entre ellos estaban actividades de carácter divulgativo e informativo.

En la década del 70 surgen las escuelas secundarias básicas en el campo como parte del principio marxista martiano “vinculación estudio trabajo”, principio que se materializó en el curso escolar 1971-1972; el mismo es un factor decisivo en la formación del Técnico Medio en Agronomía. Al respecto Fidel Castro Ruz expresó: “(…) además de un principio pedagógico insoslayable, una necesidad social y humana, es además, una necesidad del desarrollo de nuestro país, vincular también esas generaciones, esos millones de jóvenes, en la medida en que arriban a determinada edad, a las actividades productivas en la enseñanza secundaria, en la enseñanza media, y en la enseñanza superior”. ( )

En esta etapa la Formación Vocacional fue concebida a partir de un enfoque personal, se expresó en conocimientos, habilidades, capacidades, motivos e intereses y lo que fue muy importante al desarrollo de la autovaloración, flexibilidad que le posibilitó lograr una selección adecuada a partir de su autodeterminación. El trabajo de Formación Vocacional en ocasiones se limitó a brindar solo información acerca de las diferentes carreras, lo que no fue un efectivo trabajo educativo y científico ya que no tuvo en cuenta los métodos a emplear y sus aporte a los estudiantes.

La Formación Vocacional en este nuevo enfoque es caracterizada como un proceso continuo de ayuda al estudiante para el desarrollo de sus potencialidades cognitivas y motivaciones. Un proceso en el que participen todos los agentes educativos en las acciones de orientación (maestros, psicólogos, pedagogos, escolares, padres y familiares). Un proceso en el que la Formación Vocacional se realiza no con el individuo aislado sino con el grupo escolar o las instituciones. Un proceso en el cual el estudiante es considerado un agente activo.

En septiembre de 1972, se inauguró con carácter experimental un Gabinete de Formación Vocacional (término utilizado a partir de esta fecha hasta 1989). Este tenía como objetivo ofrecer una información sobre las diferentes ocupaciones. A partir del curso 1972 – 1973, en las secundarias básicas, se llevó a cabo una experiencia que como conclusión indicó que aplicando un plan de actividades sobre Formación Vocacional se pueden modificar las preferencias profesionales de los estudiantes, teniendo como premisa una buena orientación y dirección.

La agricultura en el mundo y en particular en nuestro país se ve influida directamente por el desarrollo de la Revolución Científico-técnica, que hace necesario aplicar todas las conquistas de la ciencia al desarrollo de tecnologías acordes con estos adelantos, de manera que puedan satisfacerse a plenitud las necesidades crecientes de la sociedad y que contribuyan al incremento en la economía agropecuaria; es por ello que se hizo necesario la búsqueda de los mejores métodos para la formación de técnicos agropecuarios de nivel medio.

Con el desarrollo alcanzado hasta esos momentos nuestro país contaba con 29 centros agropecuarios y de estos uno solo en nuestra provincia (Oscar Alberto Ortega en Puerto Padre), con las especialidades de obrero calificado, en el año 1973 y luego en año 1978 tuvo lugar la primera matrícula de nivel medio en el Politécnico Capitán Orlando Pantoja del municipio Jesús Menéndez con una matrícula de 80 en Agronomía y 80 en Sanidad Vegetal. Estos centros del país tenían una matrícula superior a los 17000 estudiantes y el número de graduados multiplicaba considerablemente a los de toda la etapa prerrevolucionaria.

Más adelante el Partido Comunista de Cuba (PCC) estableció la tesis de la política educacional en su primer congreso en 1975 y es considerado el trabajo de Formación Vocacional como débil, por la falta de coordinación entre los implicados en esta tarea, carencia de programas para el desarrollo de los círculos de interés, falta de la base material mínima para la realización de las actividades y falta de técnicos-guías; incluyéndose todo lo anterior en el resumen del curso escolar 1977-1978.En estos años la Formación Vocacional recibe una atención especial.

En el año 1977 se pone en vigor la Resolución Ministerial No. 400 que norma la continuidad de los estudios de los graduados de secundaria básica que se establece por primera vez durante este curso escolar, crea un sistema escalafonario para el otorgamiento de ingreso en las distintas especialidades. Más adelante se emite la Resolución Ministerial No. 10 / 78 que permite la revisión de la RM 400 / 77 y la Metodología que la acompaña.

A pesar de los esfuerzos que se realizaron en esta etapa aún no se ha logrado dar una atención sistemática a la Formación Vocacional de los estudiantes de la Educación Secundaria Básica y en especifico hacia la carrera de Agronomía, aunque se emiten dos Resoluciones Ministeriales relacionadas con este trabajo, no se alcanzan los resultados deseados en cuanto a la formación de intereses vocacionales en los estudiantes.

Segunda Etapa (1980 hasta la actualidad):” Puesta en vigor de documentos que norman el trabajo de Formación Vocacional.”

Esta segunda etapa se inicia a partir de 1980, es en este año donde se inicia en Cuba un proceso de consolidación teórico - metodológica del proceso de Formación Vocacional, el Consejo de Estado de la República emite el Decreto – ley 63/1980 que al involucrar a todos los organismos del estado en la tarea cambia radicalmente su concepción, por su parte el Ministerio de Educación, emite un grupo de resoluciones que precisan aspectos metodológicos y organizativos de esta labor, mientras que la editorial Pueblo y Educación publica importantes estudios teóricos que tienen la Formación Vocacional como centro.

En el mundo existen situaciones que provocan preocupación por la Formación Vocacional Agrónoma. En América Latina, según estudios realizados por UNESCO-FAO (1988), se produce una gran deserción y ausentismo de los estudiantes en el área rural, debido a que deben participar en las diferentes tareas agrícolas junto a sus familiares. El sistema de educación no contempla estos aspectos en la planificación escolar, que ha sido pensada desde y para realidades urbanas, por lo que se le atribuye escaso o nulo valor a la cultura agraria, tanto en los planes y programas, como en los textos y materiales de enseñanza, también inadecuados a la realidad del medio.

En África también se producen cambios, Harber, C. (1991) valora cómo en Tanzania, a partir de las transformaciones rurales que el gobierno efectuó, las escuelas realizaron cambios curriculares radicales que culminaron con la introducción de la asignatura Agricultura en el nivel primario. En Bostwana, según Parsons, N. (1991) y Van Rensburg, P. (1991), la agricultura es una alternativa a la educación formal secundaria, donde se forman habilidades y es una vía para la Formación Vocacional en este sentido.

A escala global se pueden distinguir varias tendencias que se incluyen en los diferentes enfoques contemporáneos, entre los predominantes se encuentra el parsoniano, donde el conocimiento de la persona, de la ocupación y de su relación, facilitó la teoría de los rasgos y factores, el uso de los test, el centrado en la expresión de la personalidad del “cliente”, los enfoques evolucionistas, conductivistas y cognitivitas y otros. Cada una de ellas, legó aportaciones científicas, independientemente de sus limitaciones teóricas y metodológicas.

En Cuba la situación se manifestó de forma diferente, el objetivo del trabajo vocacional en esta etapa es el de preparar a nuestros estudiantes de acuerdo a su vocación, a sus intereses y a las capacidades, habilidades y destreza en que más se destaquen; también a la vida social que nos corresponde vivir teniendo en cuenta las necesidades de nuestro municipio, provincia y del país en general, así como de aquellas especialidades que realmente tengan zona de desarrollo.

En esta década se aprecia un marcado avance en los fundamentos teóricos -metodológicos de las actividades de Formación Vocacional. Varios investigadores aportan a esta tarea entre los que se destacan F. González Rey, que en su obra titulada “Motivación Profesional en adolescentes y jóvenes” divulgó su concepción acerca de la Formación Vocacional. Viviana González Maura (1989), planteó los niveles de la motivación profesional, posición teórica enriquecida y actualizada.

En el Decreto Ley 63 / 80 del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros y Resoluciones del I y II Congreso del PCC se establece que la organización de la Formación Vocacional del estudiante deberá tener el pleno apoyo de las organizaciones estatales en los frentes de la ciencia, la cultura, la producción, los servicios y de las organizaciones políticas y de masa a fin de armonizar por una parte, la elección de estudios profesionales o de especialidades sobre la base de sus capacidades e intereses vocacionales, y por otra parte, la satisfacción de las necesidades sociales derivadas de la planificación estatal.

En el Decreto Ley 63 en los Capítulo del I al VII se hace referencia a: la atención a la Formación Vocacional y Orientación Profesional por los organismos de la administración central de estado y los órganos locales del Poder Popular, la responsabilidad del Ministerio de Educación y de la Dirección Provincial y Municipal, los grupos de trabajo inter – organismos, las relaciones de trabajo de los grupos con las organizaciones, la elaboración de los planes anuales de Formación Vocacional y Orientación Profesional y el trabajo vocacional en las escuelas.

En 1981 el Ministerio de Educación dictó la Resolución No 18/81 en la que se declara a este organismo como órgano rector metodológico del trabajo de Formación Vocacional y Orientación Profesional, a la escuela como núcleo fundamental de este trabajo y se considera a la Formación Vocacional y la Orientación Profesional como partes integrantes del Proceso Docente- Educativo.

A partir de 1982 se instrumenta la metodología de las actividades de Formación Vocacional y Orientación Profesional con la Resolución Ministerial No 93/82 en la que se inician los aspectos organizativos y metodológicos para la planificación, organización, desarrollo y control de las actividades vocacionales.

En 1990 se disponen orientaciones generales para el trabajo de Orientación Profesional del MINED, en ellas se enfatiza en el trabajo de divulgación, en el papel del buró de información, en las visitas vocacionales, los círculos de interés, las sociedades científicas. A partir del curso 1992-1993 y hasta la actualidad se recoge en los documentos normativos del MINED como una prioridad la realización del trabajo de Formación Vocacional.

Otra disposición legal lo constituyó la estrategia de octubre de 1994, la cual fue renovada y ratificada en el Congreso de la FEU en el 2000 con la emisión de la Resolución Ministerial 170, con el objetivo de revitalizar el trabajo de Formación Vocacional ajustándola a las condiciones actuales siendo premisa la escuela, como célula fundamental del Proceso Docente-Educativo donde se desarrollan estos procesos a través de las actividades docentes, extraescolares y extradocentes, en los palacios de pioneros y círculos de interés donde aparecen también las especialidades que están priorizadas por el país, permitiendo además que cada provincia y municipio pueda decidir la inclusión de otras ramas y especialidades que sean de importancia e interés para el territorio.

Como se puede apreciar existe una historicidad de la problemática en torno a la Formación Vocacional, lo cual constituye un referente significativo en relación con el tema de la presente investigación en los que numerosas investigaciones, han incursionado en el estudio de este proceso complejo, así como en los múltiples factores que intervienen en el mismo, influyendo durante décadas con su accionar científico en nuestras demandas educativas: González. F (1982), de Armas. N (1990), González. M. (1995), Serra, G.J. (1995), Mitjáns. A (1996), del Pino, J. (1996), Gómez. M. (1997) Otero. I (1997), C. Hernández, (1998) A. Varcárcel, (2002) C. Hernández (2003), M. García Hernández (2004), Zayas, M (2007), Rodríguez, T (2008), Alonso, M (2008) y otros.

Otros autores extranjeros en su división coinciden en varios puntos de vista con los autores cubanos (S. P. Baranov, L. R. Balotina y V. A. Slationi, 1989), plantean que una de las tareas de la escuela es perfeccionar este trabajo. En todos estos criterios se destaca el trabajo previo, general, básico, que precede al nivel medio, la formación de los intereses vocacionales que debe realizarse durante la formación general, por lo que debe efectuarse todo un trabajo para el conocimiento de las características de las diferentes profesiones, el desarrollo de la motivación como garantía de una adecuada autodeterminación.

Los escenarios del proceso de socialización han de propiciar la formación sociocultural del sujeto en correspondencia con su vida práctica y su realidad más inmediata, en el que se conjuguen las necesidades e intereses individuales y sociales, en función de la formación ciudadana, es por ello que la familia es el grupo humano en que se vive, en el que se satisfacen y desarrollan complejos procesos materiales y afectivos estrechamente relacionados, donde se adquieren hábitos de conductas, normas de vida, valores, por ello resulta una institución mediadora entre la sociedad y el individuo, con una potencialidad educativa que la escuela y el resto de las instituciones sociales no pueden desestimar, es la familia fuente importante de influencia en el proceso de ayuda, en el ofrecimiento de valoraciones acerca de la profesión a seleccionar y desempeñar en un futuro, ella debe ejercer una influencia positiva en sus hijos en la selección, estudio y desempeño de las diferentes carreras.

La comunidad como un grupo social heterogéneo en el que se identifican de un modo específico las interacciones e influencias sociales, en torno a la satisfacciones de necesidades de la vida cotidiana, cumplen un papel determinante en el proceso de Formación Vocacional ya que es ella el escenario que involucra de forma directa a todos sus integrantes en la que su influencia, orientación y apoyo a la escuela es fundamental, sobre todo, en ofrecer criterios y valoraciones positivas, realizar actividades que refuercen la labor del técnico medio en Agronomía, en involucrar en su trabajo de dirección a los profesionales de la educación como muestra de ejemplaridad y compromiso social.

Las organizaciones estudiantiles en el proceso de Formación Vocacional juegan un papel determinante, ya que a partir de su influencia, compulsión, ejemplaridad, compromiso político, criterios valorativos afectivos sobre las profesiones, la planificación y apoyo de las diferentes actividades que de forma directa e indirecta se realicen contribuirán con este proceso de forma efectiva.

Las nuevas transformaciones que se llevan a cabo en nuestro país, demandan un perfeccionamiento del sistema de Formación Vocacional en general y en particular hacia la carrera de Agronomía, lo cual presupone una preparación teórica, metodológica y práctica de todo el personal de dirección en la escuela de manera tal que este proceso constituya un componente natural de la educación.

Desde el punto de vista metodológico, la Formación Vocacional se realiza a través de diferentes vías y procedimientos, definidos en los documentos normativos, no obstante, en este trabajo se necesita de la originalidad, creatividad y experiencia del que dirige el proceso, por lo que se deben incorporar otras vías que favorezcan progresivamente el proceso de Formación Vocacional.

Las vías fundamentales para realizar la Formación Vocacional son: la clase, las conferencias vocacionales, el movimiento de monitores, el trabajo científico–estudiantil, el forum de ciencia y técnica, los círculos de interés técnicos, los encuentros con trabajadores, las sociedades científicos estudiantiles, las puertas abiertas, las exposiciones y las visitas vocacionales.

Las técnicas fundamentales para realizar el trabajo de Formación Vocacional: la entrevista de orientación, técnicas grupales (articuladas siempre por el grupo de reflexión), asignación de tareas, reforzamiento. Estas tienen que conformar un sistema en su proyección y aplicación, el protagonismo en uno y otro momento de alguna de ellas depende de la coyuntura concreta en que son aplicadas y de las particularidades de los orientados.

El Dr. J. L. del Pino (1998) elabora una serie de principios, que desde el punto de vista metodológico, son el soporte para trabajar el sistema de Formación Vocacional que se implementa a través de las diferentes vías antes expuestas entre las que ocupan un lugar fundamental la clase. Estos principios son: carácter sistémico, carácter problematizador, carácter personológico, principio de enfoque profesional del Proceso de Enseñanza-Aprendizaje y el principio del papel rector del claustrillo en la organización del sistema de Formación Vocacional.

En el análisis de los antecedentes se revela que la Formación Vocacional ha tenido un enfoque predominantemente psicológico muy centrado en el estudiante, fundamentalmente, en los grados terminales; se reconoce además, el papel del docente y su preparación para integrar los factores que intervienen en las diferentes etapas de la Formación Vocacional hacia la carrera de Agronomía, sin embargo, ha sido poco investigado desde el modo de actuación profesional y el papel de la Preparación Metodológica y la superación en el perfeccionamiento del proceso. Es por ello, que se cree necesario enfocar este proceso desde el modo de actuación profesional, por la importancia que tienen las secretarias docentes en la formación y el desarrollo de los futuros agrónomos, y motivarlos.

Más tarde y teniendo en cuenta el proyecto de modelo de escuela secundaria básica y las transformaciones que esto trae consigo se hace necesario que también se transforme lo que hasta la fecha se venía realizando en este sentido y en el 2007 se emite y pone en vigor la RM 177 la que va hacer posible que este proceso marche aparejado a los cambios que están ocurriendo y el otorgamiento se realiza en los destacamentos, lográndose así que todos tengan igualdad de oportunidades.

En esta segunda etapa se aprecia una fundamentación más acabada acerca del trabajo de Formación Vocacional lo que se refuerza con la concepción de la escuela como palacio de pionero.

A pesar de todos los esfuerzos dirigidos al desarrollo de la Formación Vocacional de las escuelas realizados hasta este momento, existen debilidades tales como: poca coordinación entre todos los factores implicados; insuficientes actividades docentes, extradocentes y extraescolares que se planifican desde la secretaria docente para realizarlas con los estudiantes; el funcionamiento de los círculos de interés no es sistemático; además ninguno es de la especialidad de Agronomía; no todos los organismos implicados cumplen con el Decreto ley 63 del Consejo de Ministros; poco aprovechamiento de las posibilidades en las clases para despertar el interés vocacional de los estudiantes; y escasas conferencias vocacionales sobre la especialidad de Agronomía.

Los elementos referidos demuestran la necesidad de preparar de manera priorizada y sistemática a las secretarias docentes para que influyan sobre la preparación de los docentes y estos lograr el interés y la motivación de los estudiantes hacia la carrera de Agronomía.


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