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ALUCINAR (EN) LOS INTERSTICIOS: “ABECEDARIO” MÍNIMO. UN SUSURRO DE PALABRAS

Edgardo Adrián López




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Introducción

“... (Si) no se permite en la Iglesia que las mujeres lean públicamente ni prediquen, ... ¿por qué reprenden a las que privadamente estudian? ...”

Sor Juana Inés de la Cruz

“... (Debo) a los demás todo lo que he adquirido y conservado ...”

George Sand

Lo que se arremolina, lo que sigue, lo que vendrá es un amasijo de palabras andantes con las que me batí debatí, desde antes que naciera a la conciencia política, fecha que no coincide con mi alumbramiento, en setiembre de 1968, sino veintidós años más tarde, cuando conocí a Marx, habiendo leído previamente, a Freud, Deleuze y Foucault, en momentos en que mi tenue frágil vida se deshacía en mis pobres manos, sin saber lo que había que hacer para aguardar un gran amor, lo cual era lo más sencillo del mundo: esperar que aparezca en el horizonte lejano... y conocer sus imposibles señas (a mí me costó identificar aquella magnífica aventura; no me aconteció como dice poéticamente Silvio, a pesar de saber cómo podría ser porque siempre, siempre la había buscado, sin encontrarla... –equivocarme era un acierto, dado que conocía por el espanto el dolor cómo ella no debía ser).

Alguien, medio incómodo, puede legítimamente, preguntar: si el nacimiento de la conciencia política es posterior al alumbramiento biológico, ¿cómo es que los signos por los que uno se bate, combate y debate, están allí, desde la anteprimeravez? Porque nos los destinan los otros: los padres, el resto de la familia, los amigos de infancia, el barrio en el que se germinó. Palabras como “resistencia”, “poder”, “diferencias”, “revolución”, “amor” flotan en el “ambiente”, al igual que infinitas otras; por determinados motivos, dibujos, rompecabezas, uno elige y es elegido por los laberintos que constituyen tales signos. Está en uno también, que pueda aceptarlas , rechazarlas, desoírlas. Hay como una musicalidad primigenia en el lenguaje, que se es o no capaz de escuchar, de aceptar. Yo atrapé esas mariposas; no siempre con habilidad, pero me encantaron y las comparto, que no es otro asunto el tema de escribir: darse en hostia profana para el otro, sobreviviendo en él, en lo que pueda ubicar de sí mismo en lo que lee, reconociéndose o no en lo que viene estampado, impreso, dibujado, sobreimpreso.

No puedo ignorar que lo que sigue es por añadidura, un fragmento de mi Tesis Doctoral y que es una elaboración de circunstancias: un diccionario en el cual tomé posición respecto a significados polémicos y en simultáneo, un autosocioanálisis que me desmantelara en cuanto sujeto hilvanado por experiencias, dudas, elecciones, etc. Que permanezca de esa suerte; no habré de anular con el codo lo por mí aceptado.

Glosario

“(Hayek y la) Sociedad de Mont Pèlerin ... argumentaban que la ... desigualdad era ... imprescindible ... (para) las sociedades occidentales”

Perry Anderson

“Un mundo nuevo es posible, aunque no exista la seguridad de que logre concretarse”

Inmmanuel Wallerstein

Los epígrafes que reciben al lector, eran parte de la “presentación” global de los “sub apéndices” que ritmaban el Apéndice I, miembro a su vez, del Volumen I, Segunda Parte de mi Tesis Doctoral (ignoro ya, de qué palimpsestos extraje las citas...). Esos “sub apéndices” eran una historia incompleta de las infinitas líneas de la Semiótica, un pequeño “diccionario” de los vocablos que uso con alguna frecuencia y la auto objetivación.

El “glosario” y el socioanálisis participante, se amalgamaron en la obra que ahora me empeño en arrojar a su circulación; las corrientes de la Semiótica, serán algo de próxima aparición –eso suponemos.

Ingresando en tema, pero demorándolo, retrasándolo con un “introito”, podemos anunciar que el libro se ubica en el registro de la crítica; por ende, sólo puede ser evaluado en términos de error/exactitud y no de verdadero-falso.

En otro orden de anotaciones, el vocabulario mínimo que detallamos tiene el propósito de acotar la ambivalencia de numerosos términos, definidos según tradiciones diversas en el conflictivo campo de las Humanidades y de las Ciencias Sociales.

Pero en virtud de estar convencidos de que la teoría crítica materialista es deconstructiva, a pesar de los enojos de Derrida, asumimos que un léxico acordado no puede impedir la diseminación, el desborde, el entrecruce y la ambigüedad consiguiente.

En otro plano de razones, es oportuno recordar uno de los estudios de Kurt Gödel en el que arguye que la Matemática no puede acotar conceptos básicos como los de “verdad” (1981g) y “número” (1981e). A riesgo de convertirse en un sistema incoherente en el que cualquier demostración es factible, debe aceptar que tales nociones son puntos de partida que tiene que asumir axiomáticamente, sin posibilidad alguna de definirlos (la definición de lo verdadero, implica la idea de “verdad”; lo mismo acontece con “número”). Si bien las Humanidades y las Ciencias Sociales no se orientan por el objetivo de estructurar las cuatro operaciones elementales (suma, resta, multiplicación y división –condición que impone Gödel para que sus teoremas adquieran sentido), la enseñanza que nos lega es sugestiva: ningún diccionario puede ser total, a riesgo de caer en la paradoja de un conjunto que fuese el corpus de todos los conjuntos, con lo que se incluye y se excluye al mismo tiempo.

Derrida, por su práctica de escritura que contraría la que lleva a cabo Bennington (1994), exige una condición adicional: un léxico consensuado es viable si y sólo si uno o varios términos “maestros” son aceptados sin procurar definirlos. Vistas las asunciones, no cercaremos lexemas del porte de “huella”, “diseminación”, “materialismo”, “historia”, etc. Respecto de ésta última, aclararemos que hay una diferencia entre los estudios que la narran y lo que, bajo determinados supuestos, se cree que ocurrió*; sin embargo, ello no es una definición. Por añadidura, es una fuerza de producción de carácter especial, dado que es potencia motriz que impulsa a un colectivo (Marx, 1983a: 481).

Allende lo que precede, es plausible agregar que la Historia es aquello que una sociedad elabora sobre lo que vive, según los dictámenes de la Antropología; asimismo, supone determinada “estructura” del tiempo, lo que también es construido según los modos genéticos de tesoro.

Cabe aclarar que el esfuerzo de explicitación se realiza con los instrumentos de la Semiótica y del Materialismo Histórico, lo que induce la aporía de emplear un componente ajeno a éste (la semiótica) sin renunciar a él. El desajuste se salva en parte, a causa de las potencias de la dialéctica post/metafísica, pero sobrevive. Acaso sea el precio de una empresa que consiste en dar cuenta de un objeto que es una teoría, que resulta a su vez analizada apelando a nociones provenientes de su interior.

Por último y en el deseo que se acepten las distinciones entre crítica, ciencia y praxis política, tal cual lo anunciamos al principio del apartado, el diccionario razonado se ubica en el universo de lo deconstructivo puesto que es lo que cuenta con la necesaria flexibilidad para explicitar lo que la ciencia sólo es capaz de interiorizar en sus procedimientos, técnicas, etc. Sin embargo, nos percatamos (y lo manifestamos en algunos casos) que no siempre se puede decidir respecto a si un enunciado responde a lo crítico, a lo científico o a lo político (López, 2007), aun cuando sea imprescindible derrotar el autoritarismo que camufla lo opinable con el estatuto de la “solemnidad” científica.

En el plano de esa polémica, Bobes Naves nos ayuda con un argumento que elucubró para otro contexto, pero que sirve para justificar las diferencias perfiladas.

La semióloga entiende que la ciencia, en contraste con la filosofía (vocablo que recusamos por considerarla una ideología, id est, un saber con apariencia de argumentación racional), no se ocupa de una reflexión constante en torno al método, a la eficacia de los resultados logrados (1973: 54). No se interroga por la validez del objeto que estudia, sino que, luego de depurarlo de lo que aprecia el sentido común, lo asume (Bobes Naves, 1973: 48, 60, nota 31 de p. 60). Por ende, es la crítica (en lugar de la filosofía, tantas veces declarada muerta y resucitada) la que tiene esas funciones generales. En este punto, aclaramos que en el mismo espacio de la ciencia se tiene que proceder a un “despeje” mínimo del objeto, problema y tema, operatoria que no es de competencia estricta de la crítica deconstructiva. De no ser así, se corre el peligro, denunciado por Bourdieu en numerosos pasajes de sus obras, de internalizar objetos capturados por el sentido común, las ideologías, etc.

Pero ¿cómo fundamentamos los asertos precedentes con base en el pensamiento del admirado por Engels? Tal cual es sabido, los marxismos políticos que perfilaron la tradición de los partidos aparatos de izquierda y los críticos de sus propuestas, entendieron que el lucreciano fue un economista y que quiso deslindar una Economía Política ideológica, poco científica, de una Economía Política con estatuto de ciencia. Más todavía, evalúan que él mismo se consideraba un científico y que tenía en más alta estima a la ciencia en general. En particular, creía que el modelo de cientificidad era el de las ciencias exactas, naturales y físico-químicas.

Pero si leemos que el co fundador de la Internacional es uno de los críticos externos al campo de la Economía Política (1971b: 10), las consecuencias de ese desvío respecto de la ortodoxia son de largo alcance. En primer lugar, no es economista ni funda ninguna ciencia, en general, ni con relación a lo económico, en particular (enviamos a las opiniones leninistas de Althusser, 1998e: 142/143, 149, de Nikitin en 1962: 5 y de Stepanova en 1957: 148, 164, 185-187, 228, 294, 300, 303, 309, 311). Así, no existiría una Economía Política socialista, marxista, proletaria. F. e., Rubio Llorente opina que “... el pecado de la Economía ... consiste en ... hacerse la ilusión de que puede” ser una ciencia; de ahí la rebelión de Marx contra ella y su intento de articular, antes bien, una metaeconomía (1985b: 15).

En segundo término, es un crítico de las grandes formaciones de saber: ideologías “prácticas” (tradiciones, costumbres, hábitos), ideologías “teóricas” (mitos, religiones, filosofías) y sistemas semióticos al estilo de la ciencia (cf. una postura similar en Politzer, 1997: 157, un teórico muy ortodoxo del leninismo). Incluso Engels, que se dejó apresar por cierto positivismo de la época, llegó a estipular (en una misiva a Konrad Schmidt de 27 de octubre de 1890) que la ciencia es un saber que reemplaza antiguos disparates por otros nuevos (Marx y Engels, 1975: 385). Se comprende con facilidad que no habrá de tenerse una fe excesiva en una práctica que suscita contrasentidos, arbitrariedades, etc.

Otro argumento, además de la cita de “autoridad” que impone la institución académica, es el que nos ofrece la división de tareas: la ciencia se vuelve sospechosa porque surge de obreros improductivos ocupados en trabajos intelectuales, mientras otros, los obreros productivos, se hallan enlodados en el extrañamiento de la producción real, cotidiana, concreta, urgente. En el caso de las llamadas Ciencias Humanas (que según Foucault son “problemáticas” de definir –1991: 49), esas funciones desiguales ocasionan que sus practicantes articulen recomendaciones, como ocurre con los consejos malthusianos acerca del control de la natalidad, que deben aceptarlas y/o padecerlas quienes contribuyen a sostener las ciencias, pero que no participan de ellas (ver López, 2010a: 6, nota 10, p. 6).

En el compañero de 20 años del oriundo de Prusia, encontramos una afirmación luminosa, que casi encandila, respecto al despotismo que habita en la ciencia que se erige en Tribunal con relación a otros saberes:

“... podría tratar (muy mal) al señor Schelling o a cualquier otro, ... ‘de un modo puramente científico’”, encubriendo con esa violencia soterrada, la efectivamente ejercida. “Pero ¿quién soy yo para hacer esto?” (Engels, 1981i: 45).

En tercera instancia, tal vez haya que sospechar de los lexemas “socialismo científico”. En una página perdida del volumen III de Teorías sobre la plusvalía, el muriente en Londres diferencia entre economía vulgar y economía crítica (1975b: 411). Como es conocido, a los estudios enfocados por Ricardo también los denomina “científicos”; por ende, homologa (bajo determinadas circunstancias) “ciencia” con “crítica”. Dadas así las palabras, ¿no habría que pensar acaso que por “socialismo científico” entendía Marx un socialismo crítico, deconstructivo, capaz de autoobjetivarse (qué otra cosa sería la autocrítica)? Sin duda, no faltarán los que, al estilo de Ricoeur, Derrida, Foucault, etc., verán en el empleo de la categoría “ciencia” para la Economía Política, una contradicción lógica con lo que se afirmó acerca de ella. Si fuese válida la salida, diríamos que es perfectamente viable realizar sentencias científicas en ámbitos no científicos: Adam Smith procedía acorde al racionalismo cientifista, pero en un campo que no podía ser científico por su misma irracionalidad.

Por último, uno de los aportes de Habermas consiste en hacer factible diferenciar niveles de análisis y de acción, que son aplicables para leer lo que el suegro de Lafargue realiza con su escritura. En el plano más elevado y que regula los otros, se situaría la crítica deconstructiva: por su flexibilidad, tendría la capacidad de dilucidar su contexto de génesis, de pensar sus propios huecos temáticos, de desmantelar los resultados no emancipatorios de las ciencias y de señalarles las limitaciones epistemológicas, metodológicas, lógicas y procedimentales. Todavía más: acorde a lo que nos depara una misiva de 01 de febrero de 1858 del “epistemólogo” deconstructor, mientras comenta el libro de Lassalle acerca de Heráclito, opina que la crítica detenta tal capacidad de autorrecursividad que puede poner en tela de juicio a la misma dialéctica (por añadidura, encontramos una prueba adicional respecto a que es factible una dialéctica no completamente dialéctica –Marx y Engels, 1975: 93). De ahí que consideremos que esos rasgos atribuibles a la reflexividad sociológica en Bourdieu, no sean competencia de ninguna sociología sino de la crítica tal cual la definimos. No obstante, esa crítica apta para auto deconstruirse no haría ni epistemología**, ni metodología, ni enaltecería la lógica como “organon”, ni filosofía de la ciencia, ni teoría del conocimiento. Dada la precaución y el estado de expectativa con los que Marx observa la ciencia, no puede acusárselo de metodólatra ni de cientifista.

También en ese punto, apoyar con citas y referencias precisas lo que comunicamos requeriría un arduo esfuerzo que no es adecuado enfrentar en un prolegómeno; sin embargo, podemos apelar a otro atajo, esta vez proveniente de Hegel. En efecto, ciertos pasajes de la “Introducción” (1966b) de la Fenomenología del Espíritu desmantelan de una vez para siempre la necesidad y la eficacia de cualquier gnoseología. Por inferencia, si es prescindible toda teoría del conocimiento, también lo son sus socios discursivos más inmediatos: la filosofía de la ciencia, la epistemología, la metodología y la lógica. Empero, si eso se desprende de Hegel, que ponía en escena una dialéctica especulativa, que saturaba un sistema metafísico, idealista, asfixiante, ¿cuánto más cabe esperar del admirador de Engels?

Por añadidura, de lo que encontramos en Lenin (1972: 218) es factible argüir que si Marx y Engels rechazaban el sistema, y si Hegel consideraba que el método se amplía en sistema, entonces el materialismo crítico tenía que cuestionar el “camino recto” en cuanto condición de la caída en estructura de un pensar flexible.

Ahora bien, ello no significa que el acorralado por Europa sea irracionalista, anti científico y que haya que proceder sin diferenciar correctamente niveles de abstracción, sin método alguno y sin coherencia. Lo que establecería es que “... (la) metafísica, toda filosofía ... se resume en el método” (1984: 114); dada la resistencia hacia la filosofía/institución, es legítimo inferir que cualquier preocupación demasiado obsesiva sobre el método, y por extensión, sobre aquellas cuestiones, es sospechosa de metafísica. Del Barco, aunque a veces parece darle lecciones de marxismo al mismo Marx (1982c: 13, 16, 19), sentencia que el rigor científico es un fetichismo y que esta enseñanza era inherente a la práctica analítica del “economista” en escena (op. cit.: 12).

Continuando con lo abocetado, el registro de la crítica es el de la conjetura y el de la formulación de preguntas y problemas, más que el de respuestas y soluciones. La ciencia es la que se corresponde con los efectos de verdad (que duran mientras son reconocidos por consenso), y/o con el campo de las probabilidades (e. g., la meteorología, etc.). Su finalidad es la descripción y análisis sobre cómo funcionan los objetos que delimita cada una.

El último plano sería el de las instancias colectivas de intervención (organizaciones de base, grandes centros planetarios –como la Primera Internacional-, los partidos, etc.), que no tienen el estatuto ni de la crítica ni de la ciencia. Por consiguiente, los manifiestos, los diagnósticos, las propuestas, etc. de tales instancias, no operan con conjeturas ni formulan verdades; tampoco pueden polemizarse en términos de aproximación y error, ni de verdadero/falso o probabilidad. Lo que les corresponde es adoptar decisiones cuerdas (ir a Habermas), asumidas sin coacción y de manera democrática por los interesados que procuran autoilustrarse y autoemanciparse***. El distanciado con los hermanos Bauer, opinará que los conjuntos deliberativos, como las asambleas, convenciones, etc., son guías para actuar (1972b: 273; Politzer, 1997: 182 -Baudrillard sentenciará que llegó el momento de arrojar la adiposidad que es el partido; cf. 1985: 54, 100).

Para concluir, acaso sea probable sostener que dos de los tantos factores que influyeron a los fines de convertir en autoritarios y dogmáticos a los aparatos/partidos de izquierda del siglo XX, fueron que: a) eligieron un Marx cientifista, antes que deconstructivo en calidad de orientador de sus posiciones, tomas de posición, visiones, divisiones y pasiones; b) no segmentaron los diversos registros de pensamiento y de acción, aconsejados por Habermas y reinterpretados por nosotros, con lo que el disidente político es colocado en el plano del error imperdonable y de la falsedad. [nos ubicamos en el espacio de la praxis política]

Una coda adicional: cuando los lexemas carezcan de las referencias a los autores “canónicos”, es porque se las ofreció en otros espacios (ver “capital constante” en López, 2010e: 189, nota 1, p. 203) o a raíz de que tuvieron que reconstruirse.

* Previo a ingresar en la apostilla en sí, es dable puntuar que el grueso de la introducción al “diccionario” que desempolvamos, fue divulgado en López, 2010b.

Encarando ahora la glosa, acordamos***** con el continuador de Freud, para escándalo de los talibanes creyentes en la cientificidad de los relatos históricos, respecto a que las narraciones de “... historias ... (son) una inmensa ficción ...” (Lacan, 2008: 57; López, 2010f). La ciencia de la “... Historia es el más grande de los fantasmas ... Tras la historia de los (sucesos) ... está el mito” (Lacan, 2009b: 122). Es que una estructura “... por más verídica que se presente, es estructura de ficción” (2008: 129). El suegro de Miller continúa:

“No hay otros hechos más que los que el (hablante) reconoce como tales, diciéndolos. Sólo (existe acontecimiento) artificial” (Lacan, 2009b: 64); únicamente, “... podemos alcanzar fragmentos de lo Real” (2009b: 121).

Sin embargo, lo brillantemente manifestado es socavado cuando profiere que lo “... verdadero es un decir conforme a la realidad” (Lacan, 2009b: 129), aserto que implica una concepción vulgar, ingenua de la verdad y de lo verdadero.

** La Lógica, la epistemología, la metodología, etc. son sistemas delirantes (López, 2010d: nota 59, p. 16) que en paralelo son “... (con relación al pensamiento,) lo que el Estado para la sociedad: (formas de) represión” (García Moriyón, 1985: 72).

*** La auto liberación en un marxismo no leninista y de dialéctica del alejamiento**** no es de los perfiles con los que acusa el anarquista recién citado, sino tal cual lo asimilaron los anarquistas. Se trata de una emancipación auto gestionaria, horizontal, federativa (García Moriyón, 1985).

**** La interacción en la que la instancia de la síntesis opera en calidad de Aufhebung total, que excluye las diferencias, que conduce a una “armonía” castradora, etc., es la dialéctica Mayor, pero la interacción del clinamen es una dialéctica en la que la síntesis es curvada de su dialecticidad ortodoxa.

***** Por boca del propio Derrida (Forster, 2010), supimos que desde un tiempo hasta su muerte física por cáncer de páncreas, se preocupó en gubiar sus palimpsestos con el modo “talmúdico” de interpelación, “fijado” en cuatro estratos que se superponen. Por nuestro lado, desde un Congreso en San Miguel de Tucumán por el “V Centenario” y sin un conocimiento exhaustivo de la obra del africano, practicábamos desde 1992 una escritura en “niveles”******, con el propósito de romper, horadar, surcar, hacer tambalear, etc., la linealidad no sólo de la argumentación, sino de la lectura o la decodificación, recodificación y deconstrucción de lo enunciado (ese paper fue cincelado junto al Sr. Roberto Ortiz Lazarte*******).

****** Antes de los festejos del Bicentenario y habiendo descansado apenas un poco, luego de la redacción del último libro, estamos intentando la loca, demencial empresa de esculpir los restos de mi antigua Tesis Doctoral (López, 2007), de manera simultánea, aun cuando su edición en múltiples volúmenes digitales no sea concretada al mismo tiempo.

******* A pesar que lo confieso o lo digo en el autosocianálisis que se incluye como texto sobrepuesto al que figura en “primer” lugar, que es un diccionario insulso..., no soslayo que fue él quien me acercó a Marx, ese nombre por quien permanezco despierto hasta la madrugada, y que fue él, peruano y extranjero, quien desestructuró en mí, los prejuicios que había acumulado contra la palabra (de) Marx, sin haberlo leído siquiera (de ahí que sepa que los que hablan en un eterno blableteo en torno a su firma, plausiblemente, lo ignoren casi por completo –marxde/negaron******** a Marx...).

******** El glosador de Sade enuncia lo mismo respecto a Freud (Lacan, 2009b: 161).

1- Absurdo: Si bien consideramos que Husserl, co/fundador de la fenomenología alemana, se encuentra en el vasto campo de fuerzas encontradas que es la metafísica de la Presencia, del Yo, de la Conciencia, del Logos, de la Voz y del Concepto, tal cual la deconstruye Derrida, las apreciaciones que efectúa respecto de algunos lexemas son operativas.

Cierto que la justificación de la intervención de uno de los idealismos más consumados en una postura materialista*, requeriría más que una rápida y elemental excusa, pero la paciente deconstrucción de los nexos entre los términos que adoptaremos del filósofo germano con los perfiles de Marx, está fuera de nuestro alcance.

Nos interesa acotar nociones que utilizamos a lo largo de nuestra Tesis (López, 2007). Sin embargo, no nos es ajena la objeción que salta desde la perspectiva semiótica, dado que Husserl define su lógica y empresa a partir de las intenciones de una conciencia de-singularizada; sabemos que los efectos de sentido no son sólo intencionales.

En lo que cabe al término en sí y aparte de lo apuntado por Husserl, incluimos en el categorema en juego lo que es irracional, en cuanto a un mal encuentro entre medios, objetivos y fines (Marx, 1983a: 741) o que resulta inhumano, en tanto destruye o afecta de manera negativa la fuerza de producción de todas las fuerzas, el hombre mismo.

Al respecto, el amigo de Engels apunta (citando a Ure) que las convulsiones que son las crisis “muestran la miopía del hombre en su despreciable condición de verdugo de sí mismo” (1983a: 419). Sostiene que es en todo sentido incomprensible, que los individuos puedan caer bajo el dominio de sus propias creaciones y subordinárseles (loc. cit.: nota 9 de p. 595). Reconoce que el capitalismo puede “mejorar” en ciertos aspectos, pero también apunta que más allá de un nivel dado es incompatible con lo racional (op. cit.: 460).

Por ejemplo, la agricultura muestra la irracionalidad del orden burgués porque en esa esfera los hombres se ocupan de las necesidades permanentes de la vida, mientras que en las otras ramas de actividad se persiguen quimeras como el interés, el beneficio, etc. (1983c: nota 3 en p. 616). A su vez, nociones como “renta de la tierra”, “interés”, etc. son tan irracionales que conducen a los paralogismos más inesperados (loc. cit.: 621).

Por todo ello, es oportuna la segmentación del pensamiento del refugiado en Londres a través de paradojas, incoherencias, etc.

* En cualquier caso, no nos comprometemos únicamente con el idealismo recalcitrante de Husserl, supuestamente traicionado por el pensador nazi** de Heidegger, sino que a la par, introducimos en él una cuña materialista, imperceptible, como una espina de fruta.

** Aunque Troise nos surge desmadejable por su recalcitrante estalinismo y sovietismo, es notable que para 1950 fuese unos de los pocos intelectuales si es que no el único, que se atreviera no únicamente a elevar una crítica aguda de un filósofo “ídolo”, sino a denunciar su nazismo incalificable (1953: 18/20).

2- Alcances: Para esquivar las redundancias, a veces se utiliza el lexema a modo de sinónimo inexacto de “objetivos”, “fines”, etc. Pero cuando no sea ésta la situación, lo que se detectará por el contexto de la expresión, se entenderá como integrante de los devenires de la praxis.

Son efectos “dilatados” de la acción que penetran el “futuro” (aunque sabemos con Andreas-Salomé, que puede existir un “futuro” apartado de su “simple” significado temporal; ir a 1980: 192).

3- Antinomia: Siempre que, por razones de estilo, no usemos la categoría como sinónimo inexacto de “contradicción”, la entenderemos en tanto que vínculo que se predica de dos lexemas que se asemejan y distinguen por semas comunes (Greimas y Courtés, 1982: 36).

4- Antítesis: Igual advertencia. Dos signos que poseen al menos dos semas contrarios o contradictorios (ibid.).

En la dialéctica es el momento de la negación; en él puede haber diferencias, oposiciones, dicotomías, contrastes, comparaciones, matices, etc. y no exclusivamente contradicciones. Ni siquiera Hegel, que convierte la dialéctica en dialéctica de la Esencia (donde la categoría es el objeto mismo; no existe ni opacidad del lenguaje ni escisión con lo real), estableció lo que los marxismos políticos del siglo XX unilateralizaron del devenir complejo de aquel segundo instante.

5- Aplicación: Componente de la praxis que consiste en la objetivación y/o exteriorización de su dinámica.

6- Arqueología: Desmantelamiento de los saberes, archivos, episteme, enunciados, discursos, etc. que hacen emerger objetos de ocupación para los hombres, según lo que determina una época. Uno de los focos paradigmáticos son las ciencias.

Aunque Foucault la asocia con Nietzsche, en un intento casi neurótico por diferenciarse de esa gran fuente que es Marx, es uno de los niveles que integran la crítica.

7- Atesis: Momento “inicial” de nuestra definición de la dialéctica marxista (cf. “dialéctica”), sugerido por Derrida (1986: 17).

Las inversiones en capitaldinero y capital/mercancía para que entre en funciones el productivo, muestra que requiere de un comienzo que lo impulse a principiar, de un comienzo del comienzo, de una atesis, ubicada dentro/fuera del proceso y que lo inicia antes de su inicio.

Pero uno de los inconvenientes de las comunas que advinieron hasta hoy es que el “afuera” productivo de la praxis y de las fuerzas comunitarias, es reducido a mero comienzo del inicio de la génesis de tesoro; es constreñido a una simple introducción que principia dicho devenir.

La atesis también es un plexo de afirmaciones o negaciones que tienen el carácter de “asunciones previas”.

8- Atractor: Clase de estructura disipativa que genera y mantiene un orden y que se asocia a determinado estado energético de un sistema.

9- Autosocioanálisis: Trabajo de explicitación crítica que objetiva al sujeto de conocimiento que se halla envuelto en juegos de poder, instituciones, proyectos de investigación, inclusiones, opciones de método, filiaciones teóricas, exclusiones, etc.

Al contrario de lo que postula Bourdieu, por no tematizar las diferencias entre crítica, ciencia y praxis política (efectuada entre otros, por Habermas), la autorreflexividad no se enmarca en una sociología de la ciencia ni en una sociología de la sociología; excede cualquier sociología.

10- Axiología: Articulaciones paradigmáticas de valores que se presentan como taxonomías valorativas y apreciadas (Greimas y Courtés, 1982: 213).

Quizá sean los “refugios” que “... los sabios y los tristes han preferido (para) vivir” (Joyce, 1971: 263).

11- Azar: Es la imposibilidad de predecir la aparición de un acontecimiento cualquiera en el seno de un sistema y el resultado, consecuencia, suceso o estado al que pueda arribar.

12- Base: Estructura, “sub” o “infraestructura”. Aunque el leninista Troise enuncia que la basis es el conjunto de las condiciones materiales e intelectuales de vida (1953: 278), acaba por limitarla a la economía (Troise, 1953: 232, 236, 416), repitiendo aburridamente a Labriola (1953: 416).

Comentando a un economista de 1840, el opuesto a lo destructivamente irracional, releva frases en las que asoman los lexemas “base” y “superestructura”, por lo que él no fue quien los acuñó (Marx, 1983c: 407).

Parafraseando a Bourdieu, es una estructura estructurada o conjunto social de condiciones materiales que restringen las opciones históricas de los individuos. Así entendida, la “basis” no es equivalente sólo a economía o modo de producción. Antes bien, la dialéctica compleja y “clásica” entre modo genético de tesoro/relaciones sociales-potencias creadoras, entre otros factores, son componentes o partes de un todo mayor que la incluye.

13- Bien: lexema que no se vincula con ninguna ética o moral. Especie de “valor de uso” tan excelso que desborda su idea.

14- Bienes internos: son las potencias como la inteligencia, la solidaridad, la voluntad, el deseo de estar con los otros, etc.

15- Binario: Oposiciones sin matices, agudamente contrastantes y rígidas.

16- Bloque dominante: Categoría de análisis político. Es un subconjunto del variado grupo de los “individuos” dirigentes.

También es el resultado de las alianzas y conflictos entre el conjunto de sectores independientes con “status” (personal jerárquico de las fuerzas armadas, artesanos reconocidos, etc.), de los obreros improductivos privilegiados (políticos, profesionales, artistas consagrados, etc.) y de las clases dominantes.

Dentro de ese sub/grupo puede haber un sector hegemónico (acerca de “hegemonía”, ver Gramsci, 1986: 116). A los fines de “conservar” el statu quo de una nueva redistribución de las ventajas, pueden gestar una revolución-restauración o “revolución” pasiva (op. cit.: 114, 123).

En otro plano de cuestiones y a partir de la expresión de Aristóteles “lo que el esclavo tiene que saber hacer, el amo debe saber dirigirlo”, Marx deduce que el domino en los campos político y económico obliga a quienes detentan el poder a jugar el rol de dirigentes (1983c: 392). Es el término más explícito respecto a que los miembros que ejercen el poder en los campos citados (y que por la generalidad con los que el amigo de Engels los menciona, no son sólo las clases explotadoras de plustrabajo), son grupos dirigentes.

17- Brujería: Creencias en seres u objetos fantásticos convocados para influir en ellos, en el sujeto mismo, en los acontecimientos o en personas (cf. infra).

18- Campo: Hay dos tradiciones respecto a ese categorema: una proveniente de Marx y otra de Weber, la cual es retomada por Bourdieu. Para el primero, se trataría de un espacio abstracto que señala la amplitud con la que se desplegó la praxis. En los colectivos imperantes hasta ahora, los campos fueron de reducida extensión. Como caso particular, hay campos asociados con la génesis de tesoro; se refieren a la “distancia” a la que arribaron esferas de actividad.

Para el tercero, es una serie de posicionamientos de los agentes que persiguen determinados objetos/valores, movilizados por las libidos respectivas, las ilusiones, intereses, anhelos, expectativas, apuestas, inversiones, etc.

19- Campo popular: Concepto politológico para aprehender el funcionamiento político de las constelaciones no destacadas.

Es el producto de las alianzas y luchas entre el conjunto de los no/garantizados* sociales (ciertos tipos de mendigos, vagabundos, etc.), los sectores independientes “medios” y “bajos”, los obreros improductivos sin acceso diferencial a la riqueza, la población inactiva y las clases dominadas.

En las comunas en las que se detectan grupos hegemónicos, existe una “administración” del dominio que consiste en que la gran mayoría se conserve ignorante, pobre, mal alimentada, etc. para que sea viable su gobierno, control, disciplina, etc. (Marx, 1983a: 589). Hay un genocidio planificado de los subalternos, en particular, de las fracciones más marginadas.

* Una de las cuestiones que nos aportó la perspectiva de Thompson (1989a, 1989b), es que al indicar que en los desiguales sectores de los conglomerados sociales (que el weberiano culturalista confunde con clases dominadas –López, 2010g), existen quienes detentan ingresos (que homologa con “salarios”) que se ubican por encima de cierto problemático “nivel de vida” (López, 2009c). Lo que implica que hay quienes no sólo obtienen recursos que oscilan en torno a una “media”, sino que reciben ingresos muy pobres.

En ese caso, apreciamos que los miembros de los no destacados son excluidos e incluso, discriminados colectivamente por sus recursos, independientemente de si no son elementos de los segmentos marginados in stricto sensu.

20- Campo semántico: Conjunto de semas (Greimas, 1973: 94), campo conceptual, microuniverso semántico o conjunto de lexemas con una estructura semántica (Greimas y Courtés, 1982: 49).

21- Caos: Grado máximo de entropía que no puede generar ninguna estructura y/o sistema, sea bajo la forma de desorden o de orden. Muerte térmica.

Los estudios de Prigogine, demostraron o parecen haber argumentado que el incremento de entropía no necesariamente implica uniformidad, ausencia de complejidad y desorden destructivo, porque cierto grado de entropía, suscita heterogeneidad, complejidad y estructuras hábiles en auto organizarse, lo que es opuesto a lo que podría aguardarse con la Termodinámica clásica (Prigogine y Stengers, 1991; Prigogine, 1997).

22- Capital: valor autocrático que se incrementa a través de la explotación de trabajo ajeno, mediante diversas estrategias de subsunción.

La desvalorización del capital supone una contradicción entre el poder social general, que se encorseta bajo la forma estrecha de capital, y el poder privado, limitado de la clase capitalista en su conjunto. Ambos tipos de poder tienen por objetivo el uso de las condiciones generales de producción. A su vez, esas condiciones no son verdaderamente sociales, colectivas (Marx, 1983c: 282).

En un plano diverso de asuntos y citando el razonar de un economista llamado Dunning, el padre de “Jennychen” denuncia la voluntad de poder que estructura al valor autocrático cuando postula que con el 10 % asegurado, el capital se extiende por doquier; con un 20 %, se entusiasma. Al 100 %, pisotea todo; al 300 %, no hay crimen que no se atreva a cometer, a pesar de los riesgos de multas, cárcel, etc. (1983a: nota 18 de p. 740).

Por añadidura, la extensión del sistema de crédito estimula la aparición de cooperativas integradas por propietarios que trabajan o por laborantes propietarios, cooperativas en las que se suprime la contradicción entre trabajo y capital (1983c: 448). Y es que a pesar de todo, el régimen burgués permite cierto desarrollo libre (loc. cit.: 449).

Finalmente, el capital nos muestra que el proceso de reproducción tiene una enorme elasticidad (Marx, 1983b: 326). Por ende, siempre es viable ampliarlo más allá de todo límite (1983c: 318).

23- Capital de circulación: incluye al capitaldinero y al capital/mercancía (1983b: 187).

Cuando en determinadas esferas de génesis de riqueza el capital-mercancía son máquinas, éstas no son ni capital fijo ni circulante respecto al capital productivo que lo creó (op. cit.: 194).

24- Capital productivo: es el que no es capital de circulación (loc. cit.: 187).

En otro orden de asuntos, de una manera más explícita que en otros pasajes, el yerno de von Westphalen enuncia que existe una clase de subordinación del trabajo al capital que no es ni la real ni la formal. Afirma que es el caso de ciertos campesinos de la India que son despojados por el usurero, a través del interés, de una parte de su plusproducto y de su propio trabajo necesario (1983c: 236).

Por lo demás, el “sociólogo” lucreciano hablaba de un desarrollo desigual del régimen burgués (op. cit.: 236/237). En el capitalismo desarrollado se constata la anulación de la propiedad privada y del trabajo privado, pero de modos contradictorios (loc. cit.: 284, 447).

25- Capital constante: está formado por capital fijo (unidades físicas de producción, máquinas, etc.), capital fijo/circulante (lubricantes, combustibles, artículos de mantenimiento, etc.) y capital circulante (materias, ciertos materiales auxiliares y materias primas).

El capital constante invertido, en lo puntual el fijo, rinde la ganancia standard cuando se lo aprovecha con la intelligentzia media y de actividad útil (op. cit.: 352). Destacamos “inteligencia”.

En lo que cabe a la reposición y/o conservación del capital fijo, en numerosas ocasiones es imposible o inútil diferenciar entre ambas operaciones (1983b: 167).

26- Capital circulante: tiene una rotación diferente a la del capital fijo. Hay un capital constante circulante (mencionado supra) y un capital circulante variable (el salario o fondo de trabajo).

27- Catástrofe: Acontecimiento que altera los estados internos de un sistema S, que entonces cambia la dinámica anterior a la bifurcación o conflicto suscitados (Greimas y Courtés, 1991: 41).

28- Chamanismo: Medicina natural orientada por la lógica del “pensamiento ‘salvaje’” (acerca de esa última noción ir a Lévi-Strauss, 1980).

29- Ciclos: son periodos de tiempo que se repiten; algunos son inherentes a la producción capitalista (sea ésta inicial –transición de los feudalismos al orden burgués; acumulación primitiva-, madura –siglos XIX y XX-, tardía –fines del siglo XX, principios del XXI-, o hiperdesarrollada –en vías de constitución).

Otra tipo de ciclo es el que se instaura en los periodos incesantes de demolición, construcción o reconstrucción de edificios urbanos. Incluso y desde cierta perspectiva, ese ajetreo puede “suspender” la distinción entre pasado y futuro puesto que no es sencillo determinar si se trata de algo que se descompone (pasado) o de lo que se reelabora (futuro). Por ende, una taxonomía de los ciclos nos puede acercar a una clasificación de desiguales clases de temporalidad.

30- Ciencia: formación discursiva que se ubica en el registro de los efectos de veridicción y de los asertos probables.

Descartando el debate acerca de la exactitud o no de la postura positivista de Popper, pactamos que un porcentaje de afirmaciones científicas tiene que ser falsable (1962).

Sin entrar en las polémicas sobre el monismo metodológico, la unidad epistemológica, la formulación de enunciados canónicos con el perfil de leyes, etc., aceptamos que existen diferencias entre las ciencias que delimitan objetos inertes y vivos, pero sin lenguaje articulado, y entre las que se ocupan de las diferentes facetas de la sociedad humana. El marxólogo Wallerstein, objeta la separación (2006).

Sin embargo, la crítica enseña que de la ciencia hay que desconfiar, porque el derrotero del valor autócrata nos muestra que apoya y racionaliza la explotación (Marx, 1983a: 481). Sirve de instrumento para oprimir (loc. cit.: 419).

31- Ciencia social: es un saber con vocación de formular asertos probables o analizables en términos de verdadero/falso, y orientados a los disímiles aspectos de la existencia humana.

Soslayando la exigencia dura de capacidad predictiva y articulación de leyes, conservamos como criterios los parámetros de comprender y/o explicar. Mientras el entendimiento de un proceso se logra a través de la reconstrucción de su contexto de génesis (que puede o no ser completa), la explicación se consigue arriesgando hipótesis causalistas (sin que ello importe asumir un causacionismo desacreditado*).

Una de las condiciones para que haya saber razonado acerca de lo social, es que la incidencia de la lucha de clases en su seno se encuentre explicitada. Por esa vía, se la mantiene en reserva y se puede alcanzar cierta objetividad que no obstante, siempre es provisoria, problemática, recusable, etc.

La fundamentación para semejante diagnóstico lo hallamos en el mismo enojado con Proudhon:

“... la Economía Política sólo puede ser una ciencia cuando la lucha de clases se mantiene latente o ... se manifiesta en fenómenos aislados ...” (1983a: 26).

Antes de concluir, algunas reflexiones. Primero, el conflicto no es siempre visible, aunque sea una guerra civil (1983a: 27), por cuanto no se manifiesta en calidad de enfrentamiento antagónico (op. cit.: 28); de ahí que surja la impresión de que (f. i. en el denominado capitalismo “postindustrial”) estamos en una era “posclasista”.

Segundo, si la Economía Política se constituye en ciencia cuando la lucha de clases retrocede, aquélla lo hace en ocasiones especiales de manera que la mayor parte del tiempo es terreno de disputas ideológicas. Por ende, un saber como el suyo alcanza el estatuto de cientificidad con enormes dificultades. Cierto que nosotros asumimos una postura más extrema: no hay ciencia posible acerca de lo económico-economicista. El vacío que así queda sobre esa “meseta” es subsanado por la crítica, la única capaz de enfrentar la deconstrucción de un “objeto” tan irracional que puede impregnar al discurso que la invagine.

* Al contrario de una defensa chiflada o demencial** del “principio” de causalidad, lo que delineamos es que las causaciones son válidas en tanto son explicativas y en cuanto no acentúan una perspectiva mecanicista de los procesos. Pero ello significa que le damos una esfera de “aplicación” reducida, aceptando que la Física posterior a Heisenberg, sí impugnó el “principio” de causalidad en tanto “axioma” indubitable, obligándonos a prescindir de él o a desplazarlo por explicaciones enmarañadas, aunque puedan no ser ockhamitas o “económicas”.

** No esgrimimos lo “desajustado” porque seamos alérgicos a las figuras de la “sinrazón” (el “alienado”, el “imbécil”, el “loco”) o de lo “anormal” (el hermafrodita, el “criminal alevoso”, el homosexual, el joven masturbador, el inadaptado), sino a raíz de que en los Paradigmas, en las teorías, en los discursos, etc., anidan “deliriogemas” alrededor*** de los cuales pivotan, se construyen, dispersan, hermanan, influyen.

Conocemos que para lo que escabrosamente, se denomina “Occidente”, la “locura” fue aquello con lo que

“... hemos sostenido ... una relación profunda, ética, quizá difícil de formular para nosotros mismos ... , en la cual hemos sentido el mayor de nuestros peligros ... ¿Cómo, en una cultura, una eventualidad tan precaria puede detentar semejante poder de terror ... ?” (Foucault, 1990b: 330/331).

*** Observemos si no, lo que se recomienda en 1785, para contener a los internados:

“... La imbecilidad producida por la masturbación ... podrá ser atacada por los ... tónicos, las aguas termales ...

En algunas circunstancias, para encarar la “imbecilidad” no habrá “... nada mejor que inocular la sarna ...” (?!?! –1990b: 322).

Otro hojaldre efectúa un racconto de los asilados en las “pensiones de fuerza” y menciona a nueve internados por “espíritu débil” (!!). Anuncia que no existen “locos furiosos”; agregaríamos, salvo los que confían en la racionalidad de las clasificaciones bestiales y de los insanos que custodian la “locura” ajena (ibid.).

Contamos así, con ejemplos magníficos y espantosos de textos desquiciados, saturados de “chifladogemas”, que se delinearon en nombre de La Razón, de la “necesidad” de control de la “locura” y contra la Sinrazón, sus vértices “oscuros”, filosos.

Mas, los deliriogemas no serían únicamente abstractos, discursivos, simbólicos, propios de enunciados, sino que los habría concretos, en las “fases” históricas, de tal modo que se podría esgrimir que toda cultura, toda sociedad, cualquier etapa se encuentran plus ou moins, descoyuntada, coja, desquiciada, hilvanada por múltiples y peligrosas insanías.

32- Circulación: es uno de los grandes momentos de la vida social de las sociedades mercantiles. Los productos se mueven como mercancías.

33- Clase dominante: Concepto destinado al análisis de los colectivos humanos. Es el grupo social que controla y/o posee los medios de producción fundamentales, los medios de consumo y/o los de circulación.

Por consiguiente, no aceptamos las nociones de “clase media” y de “clase política”. Los sectores que casi siempre se engloban en el lexema “clase media”, son simples consumidores de la riqueza que crea en los disímiles circuitos de la producción, la fuerza laboral generadora de excedente u obreros productivos. Para graficar lo que en términos técnicos se anhela enunciar, bastarían unas palabras del lenguaje cotidiano, a pesar de extraviar el rigor: tales grupos, que a su vez se diferencian en “privilegiados” y “no privilegiados”, son “parásitos” que medran en los “intersticios” de la sociedad capitalista al igual que los dioses de Epicuro lo hacían en el mundo antiguo.

Si aceptamos la hipótesis del Materialismo Histórico, gran parte de los conjuntos de personas incluidos en esa noción (que, de nuevo, proviene más del sentido cotidiano que nos somete, que de un lenguaje académico) son diferentes tipos de individuos:

a. los que ocupan los planos “medios” y “altos” son trabajadores improductivos privilegiados, muchos de los cuales participan de la llamada “clase política”;

b. los integrados en los sectores “altos” conforman, junto a las clases dominantes y a los grupos “intermedios” llamados “privilegiados” (v. g., el personal de mando de las fuerzas armadas), los segmentos dirigentes, los cuales pueden o no comportarse en tanto “élites”;

c. los que fueron calificados como “clase media baja” son obreros improductivos no privilegiados (empleados del Estado de escaso salario, dependientes del comercio, profesionales sin “status”, etc.). El otro grupo, el de la pequeña burguesía, compone, tal cual lo indica su propio nombre, la clase burguesa y es el primer “escalón” de ella.

En otro orden de reflexiones, las clases dominantes en particular y los grupos hegemónicos en general, según un Marx joven que fue cuestionado por elaborar una visión “ingenua” sobre la ideología (cf. van Dijk, 1999: 14, 126, 140, 180, 227), suscitan (para aprovechar las especulaciones de Lotman, efectuadas con otros fines –1996c: 29/30) autodescripciones y metalenguajes que imponen al resto. De esa forma, la vieja pero no caduca expresión “la ideología es ideología de las clases explotadoras” encuentra acaso una enunciación más satisfactoria para los críticos de un pensador “desconocido”.

34- Clase dominada: Noción sociológica. Es el grupo de los individuos que son forzados, mediante estrategias de violencia directa (esclavitud) o indirecta (economía de mercado), a asumir el rol de fuerza de trabajo productiva, junto a un porcentaje variable del sector de los desocupados (en el capitalismo constituyen el “ejército industrial de reserva”).

Las diferencias de clases no son una simple oposición entre ricos y pobres (Marx, 1983c: 593).

En otro orden de asuntos, podemos afirmar que ciertos obreros en algunas épocas históricas llegan a ser tan livianos y ligeros como el aire (1983a: nota 3 de p. 692). Por ello, de lo que se trataría en una sociedad libertaria es que esa ligereza, la vida nómada, una ruidosa alegría (loc. cit.: 668) no estén cercadas por condiciones de producción anti ecológicas, inhumanas, etc., a causa de las que no existe humor bohemio (op. cit.: 669), ni se aprovecha el saber/hacer que palpita incluso en los juerguistas (op. cit.: 668), ni se valora que al decir de Anaxágoras, la vida es un viaje (Proust, 1997: 52). Tendrá entonces fin que sólo se sobreviva en lugar de vivir (loc. cit.: 55-56).

35- Clinamen: Quinta escansión de la dialéctica materialista, tal cual resulta de nuestra perspectiva (ver infra).

Aunque la contradicción es para Hegel fuente de cualquier dialéctica (Marx, 1983a: nota 33 de p. 571), se detecta un momento de desviación, alejamiento, distancia, diferencia, tendencia, caída, producidas de manera azarosa o incierta en cualquier instante y lugar, gestando un proceso de extensión espiralada que intensifica la homeostasis o el desequilibrio de un sistema. La “declinatio” se amplía a través de cambios de fase.

Nos parece que, entre otras razones, ese instante adicional es necesario a los fines de no encarar toda acción como una sumatoria abstracta de contrarios (ibíd.).

36- Coherencia: Proceso semiótico mediante el cual un sistema disruptivo amortigua sus contradicciones. Puede o no generar el efecto de naturalizar y legitimar los motivos de quiebre, crisis, etc.

37- Cohesión: Proceso semiósico por el que un sistema escindido en base y superestructura, conserva una dialéctica de la unidad en lo heterogéneo y de la divergencia en la totalidad.

38- Comparación: Un término/base “A” es relacionado con un elemento-comparante “B” (Greimas y Courtés, 1991: 45/46).

39- Complejo/Complejidad: Aunque no es una definición explícita en Greimas y Courtés, a partir del ejemplo que enseguida traeremos a escena, puede sostenerse que es un sema “intermedio” que contiene los términos que se oponen. Así, del par “grande vs. pequeño”, “mediano” (Greimas, 1973: 36). En consecuencia, lo complejo y la complejidad son un estado de semiosis, de pasiones o de objetos de n dimensiones, multívoco y estratificado.

Pero en ciertas ocasiones, el pensamiento nos ofrece una visión “oficinesca” de los infinitos e indefinibles “bucles” (Joyce, 1971: 68).

40- Complementariedad: Dados dos elementos, existe complementariedad cuando la negación de uno conlleva, al menos implícitamente, la del otro (Greimas y Courtés, 1982: 71).

41- Condiciones de circulación: Son las barreras bajo las cuales transitan los discursos (Verón, 1987: 127).

42- Condiciones de producción: Restringen la génesis de discursos (op. cit.).

43- Condiciones de reconocimiento: Limitan su recepción (ibíd.).

44- Connotado: Un término es connotado cuando para llegar a su concepto, hay que estipular nexos que no son explícitos, entre varios semas y el semema del cual el término forma parte (Greimas y Courtés, 1982: 82).

45- Consumo: Hay dos tipos generales de consumo: el individual, que supone la destrucción del valor de uso por su apropiador; el productivo, que es el enlazado con el empleo de los artículos que intervienen para suscitar tesoro.

46- Contexto de aplicación: desprendiendo sus resonancias popperianas y embragando las objeciones que discuten que se pueda escindir “descubrimiento” de “aplicación”, es el campo que condiciona el uso de las conclusiones a las que arriba cualquier ciencia. Término que remite a un nivel de análisis extracientífico.

La aplicación de los resultados de la ciencia (f. e., la agronomía) en la producción real (e. g., la agricultura) es limitada en las condiciones de la propiedad privada. Por ende, ésta es parte fundamental del “contexto de aplicación” de tales resultados (Marx, 1983c: 615).

47- Contexto de descubrimiento: es el intrincado haz de instituciones, marginación de las heterodoxias y herejías, ritos de iniciación y consagración, intereses, apuestas, objetos/valores, poderes, jerarquías, estados de consenso-censura, etc. que influyen en un descubrimiento en el terreno de las ciencias.

48- Contexto de génesis: es el campo cuya estructura explicitada, contribuye a entender un proceso. No necesariamente se lleva a cabo en términos causales.

49- Contexto de validación: es el espacio en que los asertos científicos son aceptados por determinado tiempo. Nada tiene que ver con los inadecuados categoremas positivistas de la experimentación, verificación, contrastación de la adecuación de objeto y concepto, etc.

50- Contradicción: Un elemento presupone la ausencia de otro y viceversa (Greimas y Courtés, 1982: 87).

51- Contraste: Términos del mismo rango, compatibles entre sí, pero que se diferencian (Greimas y Courtés, 1982: 88).

52- Cosificación: A causa de la incapacidad de control de los sujetos sociales sobre su propia historia, las relaciones comunitarias, de ser nexos entre los hombres, aparecen como vínculos entre las cosas.

Sabemos que el capitalismo nos muestra que ocurre una

“... mistificación que transforma las relaciones sociales ... en propiedad de ... cosas ... (Pero todas) las formas de sociedad, en la medida en que llegan a la etapa de la producción de mercancías ..., participan de esta mistificación” (Marx, 1983c: 807; lo subrayado es nuestro).

Distinguimos entre “cosificación” y “reificación”.

53- Costos de producción: Son también costos de explotación del trabajo (1983a: 649).

54- Costumbres: Maneras de vivir, usos y hábitos de un grupo o sociedad (Di Tella, 2001: 135).

55- Crisis: desajustes entre los ambientes sociales provocados en el orden burgués, por sobreproducciones regulares.

Las crisis son un bloqueo y perturbación de la reproducción del sistema (Marx, 1983c: 273). En ellas, la tasa de interés es elevada porque la demanda de préstamos es aguda; en cambio, la tasa de ganancia es casi igual a cero (loc. cit.: 513). En los periodos de recuperación, la exigencia de créditos continúa, a fin de convertir el capital nominal ficticio en capital real, y la tasa de lucro se acrecienta (op. cit.: 513, 529).

Añadimos la valiosa idea gramsciana de “crisis orgánica”: consiste en la fisura del consenso logrado por los grupos hegemónicos, que conduce a la puesta en cuestión de su rol dirigente, del consumo diferencial que llevan, de la organización colectiva y del papel asignado a los grupos subalternos, en especial, a las clases dominadas.

56- “Crisis” malthusianas: teniendo en perspectiva las apreciaciones vertidas en el Apéndice II de nuestra Tesis Doctoral (López, 2007 –que recientemente se editó; López, 2010e), son los desniveles regulares que acaecen según el ciclo carestía/mortalidad en las comunas pre burguesas.

57- Crítica: entre sus elementos contamos a la arqueología y genealogía foucaultianas, el deconstructivismo derrideano, el contextualismo de los descubrimientos (debidamente matizado para desprenderlo de Sir Popper), el autosocionálisis de Bourdieu, etc.

Nada tiene que ver con la reflexión kantiana acerca de los límites de la razón, en especial porque confiamos en parámetros divergentes de racionalidad (por ejemplo, las sociedades etnográficas con los suyos). No se asocia con ninguna teoría del conocimiento, aunque su postura sobre la verdad es consensualista y está emparentada con los efectos de veridicción del contrato enunciativo, postulados por algunas ramas de la Semiótica (f. i., Greimas).

En otro registro de sentencias, la crítica continua a Proudhon es una de las obsesiones del amigo de Engels (1983c: 358, 365, nota de p. 821). Sin embargo, de ello no habría que concluir como lo hacen otros, que el pensador epicúreo padece una neurosis impactante; habría que interrogarse qué fuerzas se ponen en juego en estas deconstrucciones pausadas y que afloran como un murmullo, un “fondo” sobre el que contrastan los signos “lineales” de los niveles de la expresión y de lo dicho.

En un plano divergente de matices, un funcionario del gobierno inglés es criticado por Marx porque en lugar de retirarse a su gabinete de estudios para desprenderse de los lugares comunes en los que se empantana a la hora de explicar el capital, continúa con su vida de político desde la que habla (loc. cit.: 443).

Aparte de los motivos del autosocioanálisis, uno de los objetivos de la crítica es ser una herramienta adecuada para manejar o administrar las distintas formas de producción (1983a: 494).

En otro orden de cuestiones, es viable una crítica que sabe juzgar el presente, pero que no lo entiende (op. cit.: nota 273 de p. 481).

Por añadidura, es legítimo postular que la crítica de la Economía Política no es una meteorología económica virtuosa (Marx, 1983c: 547). Sin embargo, la función de la imaginación es clave: ella es

“... la madre de las cosas, cuyo sueño somos nosotros, y ... nos imagina a nosotros para sí misma, y para nosotros, y se imagina a sí misma en nosotros, ante cuyo poder la mente es ... como una brasa que se apaga” (Joyce, 1971: 110/111, 265).

Por último, la crítica deconstructiva sería un pensamiento “suave” puesto que no acepta que haya algo que justifique las lamentaciones y las lágrimas, tal cual lo enuncia un Joyce (1971: 132-133) que no deja de ser reacio con los sectores subalternos (loc. cit.: 47, 95, 98, 100, 256), misógino (op. cit.: 313), prejuicioso (loc. cit.: 49) o etnocentrista (op. cit.: 28, 41, 242).

58- Cualitativo: del orden de la cualidad; lo que no es mensurable o numerable.

59- Cuantitativo: del registro de la cantidad; lo que resulta simplificable en una cifra, fórmula o escala.

60- Cultura: En términos amplios es una metasemiótica que hace de sus objetos significados o universo semiótico, una semiótica/objeto (Greimas y Courtés, 1982: 99). Es el Meta-Interpretante de Charles Sanders Peirce. Por ende, engloba lo que definimos como base y superestructura. Pero en sentido restringido, la superestructura misma es esa metasemiótica.

Desde otro punto de vista, es una autodescripción metaestructural y metalingüística o gramática (Lotman, 1996c: 28, 30). Es una semiosfera o autoconciencia semiótica (loc. cit.: 27/28).

61- Denotado: Un elemento es denotado cuando se agota en él mismo su concepto (Greimas y Courtés, 1982: 107).

62- Desorden: Estructuras que, a pesar de ser hilvanadas por cierta entropía o energía homogénea inaprovechable, gestan orden a través de procesos estocásticos.

Hay un azar creativo, que es el que aconsejaba un Tolstoi cuasi anarquista, como ambiente para la educación de los niños, que origina un “orden” libre y emancipatorio (García Moriyón, 1985: 112).

63- Devenir: movimiento que es impensable con lexemas provenientes de las metafísicas de la Presencia, tales como “ser”, “estar”, “actualidad”, “virtualidad”, “movimiento”, etc.

Es lo que chorrea o se derrama con relación a “envases” que procuran controlar el diluvio de los flujos (el Estado, para los nómadas; el padre, para los hijos; el maestro, para los estudiantes; etc. –Deleuze, 2005).

64- Dialéctica: Sin duda, uno de los referentes filosóficos de mayor trascendencia vinculados al concepto es Hegel*. Empero, la definiremos desde un punto de vista marxista a modo de una interacción compleja que implica que se producen nuevos estados en el pensamiento o en lo social, mediante la conservación y/o disolución parcial o total de estados homeostáticos o de desequilibrio. Así contemplada, la dialéctica es un feedback negativo o positivo, en la que sus “clásicos” movimientos (afirmación o tesis, negación o antítesis y doble negación o superaciónelevación) son cambios de fase o catástrofes.

Convencidos de que el padre de Laura, a partir de los Escritos sobre Epicuro (1988), agrega un cuarto instante a la dialéctica hegeliana tripartita** (instante que por otro lado, Hegel mismo no ignoraba –1956b: 734/735), las alteraciones de fase acaecen por clinamen: la antítesis sucede a la tesis a raíz de un desvío o “declinatio”. Por añadidura, el momento de la “caída”, alejamiento o tendencia suspende y/o prolonga el de la elevación, incrementando la incertidumbre extrínseca y la probabilidad de acontecimientos, consecuencias, resultados o estados azarosos. Sin embargo, en el registro del pensamiento las asunciones previas adoptan el carácter de una a-tesis (Derrida, 1986: 17), que Marx solía explicitar en sus enfoques. Por consiguiente, la dialéctica materialista que aceptamos es una interacción que posee cinco momentos.

Por lo demás, el lexema “mediación” (estructural para la dialéctica hegeliana y en la de los marxismos ortodoxos) no es sustancial para una dialéctica “débil”, “menor”, epicúrea. Lo comprobamos cuando el refugiado en Londres reflexiona acerca de la tarea humana:

“... el trabajo es necesario para apropiarse de los productos de la naturaleza [cosa que se puede denominar ... ‘mediación’] ...” (1983c: nota 1 de p. 336; lo relevado es ajeno). En consecuencia, como también podría no bautizarse de aquella forma, bien puede prescindirse de dicho término.

Si la dialéctica en el seno de la historia fácticamente acontecida fue considerada por los marxismos ortodoxos y filosóficos según la dinámica trinitaria, no fue sólo a causa de los efectos del Diamat*** sino que los procesos suscitados al interior de colectivos no libertarios, sean pre/clasistas o no, empobrecieron su polivalencia. En ese orden de razones, si un componente de la superestructura tan perdurable como las religiones (asociadas a una etapa extensa en la que la inteligencia colectiva es impotente para aprehender y gobernar su proceso genético de riqueza) puede llegar a desaparecer (1983a: 92-93), acaso sea posible creer que la dialéctica base/superestructura se extinguirá en una sociedad emancipada de la violencia (Chávez Díaz, 2010c).

Por último, la interacción materialista es revolucionaria y crítica puesto que acepta que nada permanece, sino que todo se destruye y renace (Marx, 1983a: 32). Incluso asume que una teoría genuinamente dialéctica y materialista, no puede caer en la fatuidad, vanidad, orgullo y petulancia de pretender diagnosticar una sociedad determinada acorde a rasgos de una época sida (1983a: 678).

El Dr. en Literatura Daisetz Teitearo Suzuki esgrime que en la India, China y Japón detectamos lo que podría englobarse con el significante “dialéctica” (1981). A partir de esa afirmación, se podría apostar por averiguar si la interacción fue articulada de manera in-dependiente por los dos enormes “bloques” históricos de Oriente y Occidente, o si por el contrario, la dialéctica tuvo su nacimiento en Oriente y desde allí se trasladó por sucesivas “difusiones”, a lo que problemáticamente, se acota como “Occidente”.

* Los términos alemanes que se redactan en castellano como “tesis”, “antítesis” y “síntesis” son ya una vulgarización del autor de la Ciencia de la Lógica, que en parte, canonizaron los mismos Engels y Marx. Esa topicalización de Hegel (el maestro de Lenin) es tan aguda, que Lacan la esparce continuamente (2008: 82).

** Un clásico del marxismo en la Argentina, que me fue recomendado por el Procurador en funciones, Sr. Rodolfo Elbirt, el día 23 de mayo de 2010, transcribe la opinión de Croce, en el sentido de que Hegel objetaba la reducción tripartita de la dialéctica (Troise, 1953: 174). El asunto es que el italiano anti marxista, pincela que lo sustancial en la interacción propia del viejo Titán es el instante de la unidad y de la identidad, sin referenciar un cuarto momento (ibid.).

*** Troise efectúa un elogio del famoso y no bienaventurado escrito de Stalin acerca del “Materialismo Dialéctico”, en el que campea una concepción ortodoxa y simplista, de la interacción en Marx (1953: 140, 192/194).

Desplazándonos hacia otras “almenas”, podemos articular que el Materialismo Dialéctico a lo Lenin, Stalin y/o Mao es una terrible jibarización de la interacción hegeliana la que, aun cuando era una dialéctica de la Identidad, no es una interacción que enfoca un mundo plano sino en devenir y en consecuencia, complejo. La dialéctica del autor de la Fenomenología... es una interacción de lo enmarañado; por eso, Hegel es uno de los iniciadores del “Paradigma” de la Complejidad (however, con relación a Marx o al que nosotros elaboramos, la dialéctica hegeliana es más sencilla...).

65- Dialéctica constituida: Las interacciones sociales que constriñen el clinamen a ser sencillamente lo que garantiza el pasaje de un momento a otro (1), que limitan o anulan la tendencia del desvío dialéctico a multiplicar las bifurcaciones históricas que los hombres pueden elegir (2), y que no son controladas por los individuos en asociación concertada, conjunta y libre de dominio (3), son interacciones constituidas o preformadas.

66- Dicotomía: Dos términos opuestos de manera simultánea (Greimas y Courtés, 1982: 122).

67- Diferencia: Cierta distancia que es establecida entre dos o más magnitudes, partiendo de un fondo de semejanza (op. cit.: 122).

68- Dilema: La elección de algunas de las posibilidades ocasiona que la junción (apropiación o separación) del sujeto con el objeto deseado, sea defectuosa.

69- Dinero: ente material/inmaterial y económico-economicista que tiene cuatro funciones sustanciales, entre otras: a) medio de compra; b) instrumento de pago; c) medio de crédito; e) expresión de los precios y en consecuencia, escala indirecta del valor.

Hacia 1847 Gran Bretaña había adoptado un sistema de convertibilidad, por el cual el Banco de Inglaterra tenía una reserva de libras esterlinas que respaldaba el circulante. Pero esa supuesta garantía era a su vez, ilusoria (Marx, 1983c: 477). Más adelante, el enamorado de Jenny denuncia lo irracional que habita en el hecho de que el Estado le otorgue al Banco Central del país el poder de convertir papel en dinero, para prestarlo acto seguido al mismo Estado (loc. cit.: 542). Y es que los gigantes prestamistas que son dueños v. g., de los bancos, tienen un poder fabuloso y son capaces de diezmar a grandes capitalistas industriales (op. cit.: 545).

En el registro de la crítica a los bancos, el forastero de Occidente dice que hay “locos” que

“... imaginan que el deber de un banco ... consiste en convertir a todos los que se han declarado en bancarrota en capitalistas serios y solventes, por medio de trocitos de papel” (loc. cit.: 515). Páginas después, asume como propio el comentario de un banquero pero con un tono diverso de lo que el enunciador habría dicho: los establecimientos financieros son instituciones religiosas y morales (Marx, 1983c: 545). El capitalismo es una comuna moralizante y teológica. Tal cual habría postulado cierto Benjamin, el orden burgués es un sistema religioso (este acosado por los nazis se halla lejos de aquel otro que creería que los estudiantes eran una “nueva” potencia revolucionaria –1994: 118/119).

70- Discurso: Al igual que van Dijk, Lozano, etc., Greimas y Courtés homologan “discurso” con “enunciado”, “frase”, texto oral o escrito (1982: 126/130, 409). No obstante, adoptamos la definición más abstracta de Verón según la cual es un sistema de reglas que normaliza el decir, las prácticas, los textos, la enunciación (1987: 128; cf. infra “condiciones de reconocimiento”, etc.).

71- Disposición: tendencia a percibir, clasificar, valorar, etc. el rol propio, la sociedad, el grupo al que se pertenece, la clase, entre otros aspectos. Propensión a actuar según lo anterior, acorde a una lógica repetida.

72- Distribución: involucra el reparto de los bienes de uso.

73- División del trabajo: es una distribución automática de las tareas que se efectúa en el seno de las comunas no gobernadas de modo democrático, consensuado y emancipatorio. Supone siempre algún grado de unilateralización de la multiplicidad de los agentes.

Tal cual lo apuntamos en otro escrito, existen varias clases de divisiones del trabajo (ir a López, 2002b: nota 2 de p. 53). Una de las más antiguas es la que establece una distribución de las tareas acorde a lo que se percibe y estandariza como roles sociales “propios” para los varones y las mujeres*. Dentro de ella, asignación de “funciones” por la cual las mujeres acaban por ser las primeras criadas, y por la que el sexo domesticado se ata a la reproducción de la vida y a procurarle goce al varón.

De lo anterior es fácil imaginar que casi toda división de labores es, como lo indica Bourdieu, una división en el trabajo de la dominación (cf. 1999e).

En líneas muy amplias, podría argumentarse que basis y supraestructura son caosmos entre las que se entabla un enorme reparto de faenas.

* Increíblemente, Lacan sopesa que lo masculino y lo femenino, que lo que uno deba hacer en cuanto varón y lo que tenga que asumir en tanto mujer, son posiciones no sociales sino cuasi determinadas por la genitalidad. La circuncisión “... no puede sino engendrar una repartición saludable (respecto) a la división de los roles” (2008: 92).

A lo anterior, agrega que como una fémina es carencia (de pene –?!), al enamorarse cree en la idealización que su compañero efectúa de “... aquello que (en tanto mujer) ... es insuficiencia” (Lacan, 2008: 124).

Más adelante, hablando de lo que una paciente le confiesa en el psicoanálisis que concreta con él, Lacan idiotamente espeta que hacia donde “... nos lleva todo esto (es a) la vasija(, a) la vasija femenina” (2008: 206). En medio de semejantes estupideces, se auto elogia por haber destilado la “genialidad” de las categorías “necesidad de la repetición” y “repetición de la necesidad” (Lacan, 2008: 106).

74- Dominación: Es la posición de un sujeto que ejerce su poder/hacer, volviendo imposible toda acción contraria de quien es colocado entonces, en el espacio de anti-sujeto (Greimas y Courtés, 1982: 133).

Sin embargo, aquellos en los que pareciera habitar un impulso libertario son más propensos a mostrarse sumisos.

Por añadidura, todos (en mayor o menor medida) estamos hilvanados por un ansia de lucha (Joyce, 1971: 134).

75- Economía: Son sinónimos “lógica social”, “dinámica de administración de la riqueza”. De ahí que existan, para simplificar, dos grandes campos semánticos: uno según el cual la economía es una lógica mezquina de ahorro del tiempo, atrapada por ende en la ley del valor o en el escaso desarrollo de las fuerzas productivas, y otro, donde lo económico es una estrategia de administración global.

Teniendo en mente su primera acepción, aun las colectividades denominadas “etnográficas” poseen economía.

Las apreciaciones de Pierre Bourdieu, entre otros, no son pertinentes en la medida en que “economía” significa una astucia determinada para aprovechar la mayor cantidad de luz diurna y/o artificial en la génesis de tesoro. Ya en las sociedades “salvajes” o de “piedra”, la economía tiende a convertirse a modo de un universo autorreferencial, cuasi cerrado, autosubsistente y de una dureza que lo sustrae de la influencia de la praxis. Hay procesos de “ecónomo-génesis” por los que objetos sociales se cristalizan, tornándose exclusivamente económicos y economicistas (esos procesos son denominados por Marx “econosolidificación”, “econosificación”, “ecónomo/‘ontologización’”, etc.). Por supuesto, ese microuniverso o micro base dentro de la “basis”, es considerablemente más acusada en la comuna hegemonizada por el capital.

Por ende, es factible afirmar que el admirado por Engels objeta el primer campo semántico, a partir de que concibe la posibilidad de constituir la economía de acuerdo a otros fines.

76- Ecosistema: Cada forma de economía y sociedad tiene su régimen ecológico. El de la época del capital es lamentable, dado que insiste una verdadera devastación de la biosfera; se llega a una “fabricación” sistemática de desiertos (1983a: 710). Por ello, no es acertado homologar los “costos ecológicos” del desarrollo de un socialismo no autoritario ni burocratizado (al cual se calibra, empero, por los que emergieron en el siglo XX), con los del capitalismo europeo y norteamericano (para un planteo disidente, ver Hopenhayn, 2001: 143/144).

En lo que cabe a las ecologías enumeradas en el Apéndice II (López, 2007), hay una de los espacios y lugares. El capitalismo es negativo respecto de ellos, por cuanto las fábricas son cárceles atenuadas en las que al obrero se le roba plusvalor, aire, luz, confort, etc. (Marx, 1983a: 409).

77- Eje semántico: En el plano semántico, las oposiciones entre disímiles componentes tienen sin embargo un fondo general. Cumple la función de totalizar y subsumir las tensiones aludidas (Greimas, 1973: 32). Dicho eje reúne semejanzas y diferencias comunes a los elementos opuestos (op. cit.: 33, 70).

78- Élite: Son cuestionadas las definiciones de Pareto y Giddens (ir a Di Tella, 2001: 219/221). En ese contexto, se las entiende en calidad de grupos dirigentes o hegemónicos integrados por sectores independientes con “status”, obreros improductivos privilegiados y clases dominantes. También son el “club selecto” que integra el “bloque dominante” que a su vez, puede contar con un “sector hegemónico”.

La noción no es incongruente con el marxismo, puesto que la encontramos cuando Marx comienza a argumentar acerca de la acumulación originaria en el conocido capítulo XXVI del tomo I de El capital (1983a: 689 –López, 2009a).

Por lo demás, ese sociólogo inabarcable que fue Marcel Proust sostuvo que casi siempre las minorías son poco interesantes (1997: 45); repiten el tedio del poder.

79- Enunciación: Es un proceso o movimiento del cual el producto o resultado es el enunciado (Greimas y Courtés, 1982: 144).

80- Enunciado: Acto de comunicación acabado y autosuficiente (Greimas, 1973: 54).

81- Espectralización: devenir por el que los elementos de la base se invisten de significaciones y por el cual los componentes de la superestructura se independizan de tal suerte, que operan a manera de alucinaciones* consensuadas y de poderes soberanos.

* Si emparentamos la noción de “espectralidad” con las categorías psicoanalíticas de Fantasma y fantasías, es viable sostener que la primera significa un “esquema” por el que se ficciona la realidad o en otros términos, el Fantasma es una estructura de ficción que engendra la mentada realidad (Lacan, 2009a: 124). Para expresarlo con un neologismo, es un ficcionegema que se simboliza con la letra griega , phi mayúscula (2009b: 124).

Uno de los principales fantasmas es el entablado respecto al objeto a, cuya notación es ó S barrado, “losange”

y a (Lacan, 2008: 51), que se lee “un sujeto S, desgarrado por su Inconsciente, anhela un a” (2008: 59), objeto de deseo que sólo se puede medioenunciar.

Como es sabido, el Fantasma del neurótico es ,

siendo “D” la Demanda que reclama un Otro absoluto que sea garante, es decir, que no esté a su vez, barrado (Lacan, 2008: 77). La fórmula se traduce como “un sujeto S, desgarrado por lo que no acepta y le es inconsciente, se enfrenta a un corte, una pausa en su pretensión de contestación inmediata”. La notación así descrita es la fórmula que corresponde a la pulsión, por lo que en la neurosis, el Fantasma es su propia pulsión.

En simultáneo, las fantasías son fabulaciones.

82- Estado*: conjunto de procesos semióticos, instituciones, funciones improductivas (como asegurar estabilidad a una globalidad desordenada por la lucha de clases), trabajos improductivos, etc. que lo convierten en elemento supraestructural articulador de la dialéctica base/superestructura. A tal extremo ello es así, que el Estado puede operar como un “contexto para la acumulación” y formación de capital; incluso, se asocia con una clase de propiedad del suelo que viene dada por los Estados nación mismos (Marx, 1976: 51).

Tiene un sistema político, régimen de gobierno y forma de gobierno. Sin embargo, no siempre se dan los tres de manera simultánea (en los feudalismos, había a lo sumo cierta forma de gobierno encarnada en un rey que apenas si era un noble de algún poder significativo).

Cuando no se lo emplea a manera de un conglomerado de aparatos, el lexema también alude a “estados” de pasiones y de cosas.

* Para una concepción por demás inadecuada del aparato de Estado, ir a Troise, 1953: 251 y ss. Realmente, es increíble que glosadores de esa factura hayan marcado la ajetreada historia de la “tradición” marxista y que se deban agobiar los días con la lectura de sus palimpsestos.

Yendo hacia otros intersticios, en dirección a otros márgenes, podemos articular que las notas inusuales que entretejemos son ensoñaciones, “musicalizaciones” en un atardecer de océano.

83- “Estratos” sociales: Son los segmentos “extra/clases”, los estamentos o grupos que por lo mismo, no son ni clase dominante ni clase dominada. Si integran el bloque dominante y/o los grupos hegemónicos, son los sectores independientes con “status” y los obreros improductivos privilegiados (generalmente, éstos gozan de una renta desproporcionada con respecto a las tareas que desempeñan, que son inexistentes o ínfimas –Joyce, 1971: 244).

Si forman parte del campo popular, son los sectores independientes “medios” (campesinos medios) y “bajos” (“autónomos” que no son obreros improductivos –artesanos, etc.), los excluidos desamparados del lumpen/proletariado, los obreros improductivos no privilegiados, etc.

84- Estructura: Un conjunto de relaciones jerarquizadas, en donde la primacía es de las relaciones sobre los elementos (Greimas y Courtés, 1982: 158).

85- Estructura actancial: Son los lugares o roles actanciales que ocupan uno o varios actantes (loc. cit.: 160/161).

86- Estructuras elementales de significación: Son estructuras de diferenciación semiosemánticas. Comprenden al eje semántico, el sema, lo complejo/complejidad, el lexema, etc. (Greimas, 1973: 47).

87- Excedente: plusproducto que queda luego de descontar la reposición de materias primas, etc. y lo que insume el trabajo necesario, sea éste el de los agentes, el de las clases dominadas (cuando existen) o el de la colectividad en su totalidad (Marx, 1983a: 504).

88- Explícito: Es la parte manifiesta, lo efectivamente dicho en un enunciado (Greimas y Courtés, 1982: 215). Como ejemplo de lo cercado, Marx sostiene que la idea “sobretrabajo” no aflora de modo explícito en la Economía Política (1983a: nota 1 de p. 505).

89- Extrañamiento: A pesar de lo que sostienen innumerables comentaristas del enemistado con Bakunin, muchos de ellos de reconocida trayectoria académica, pensamos que dicha categoría sociológica no alude a un fenómeno propio del capitalismo. La alienación es común a todos los colectivos mercantiles (desde el trueque en adelante), e implica que los hombres externalizan sus poderes creativos en potencias inmanejables que se les enfrentan.

En un sentido muy general, la catastrófica división de lo humano en basis e hiperestructura (que ocurrió en algún momento de la “evolución” humana), es un caso de alienación. Por otra parte, supone que el trabajo es trabajo forzado (1983a: 309).

El movimiento laboral capitalista es sólo un ejemplo de lo que Marx postuló acerca del extrañamiento. Tampoco es una categoría “idealista” ni muestra un pensamiento todavía atado a sus referencias hegelianas.

Por añadidura, no es correcto que la categoría “trabajo alienado” sea una “alienación” del concepto que niegue lo particular (la tarea concreta) por lo abstracto, tal cual lo sugiere Hopenhayn (2001: 141/142) en un texto que apenas cita los Manuscritos de 1844 y el capítulo I del libro I de El capital. Su espíritu se revela cuando sostiene que el socialismo y la emancipación son una utopía (op. cit.: 144-145).

90- Familia: “unidad” de parentesco en la cual sus integrantes se determinan y definen según las culturas. Acorde al Lévi-Strauss de Las estructuras elementales... es un sistema que regula el intercambio simbólico, en especial, el de las mujeres.

91- Fetichismo: Proceso semiótico que oculta la cosificación y la naturaliza.

92- Figura nuclear compleja: Sema común de dos o varios lexemas de un sintagma (Greimas, 1973: 75).

93- Figura nuclear simple: Sema común de todos los semas de un lexema (loc. cit.: 74).

94- Fines: como elemento para analizar la praxis, indica a lo que una acción determinada se orienta.

95- Forma: figura abstracta que alude a estados de cosas.

96- Formas de economía y sociedad: Lexemas que fueron traducidos por “formaciones económico/sociales”, expresión que rechazamos por inexacta y simplista. Giros peculiares con los que emerge un modo de producción a escala local.

Cuando por el grado de enmadejamiento de la historia, no es dable cincelar un modo de producción, la idea de “formas de economía y sociedad” es un concepto alternativo que es útil para abordar esas comunas intrincadas (Chávez Díaz, 2010c).

97- Fuerzas de producción: son las potencias asociadas con regímenes colectivos y con procesos para suscitar tesoro.

Entre las que enumeramos en el Volumen II, Tercera Parte, Apéndice II (López, 2007), se encuentra la mente. Es una energía que detenta la posibilidad de controlar todo (Marx, 1983a: nota 10 de p. 365). A tal punto llega su importancia, que las revoluciones tienen que procurar alterar también las cabezas (op. cit.: nota 245 de p. 462). De allí que sea impostergable una gimnasia del intelecto (loc. cit.: nota 110 en p. 406).

Pero este enfoque no tiene que conducirnos, como a cierto Marx contradictorio con otros muchos (f. i., los que afloran en Teorías sobre la plusvalía), a invocar una naturaleza humana que se alteraría en cada época (1983a: nota 57 de p. 583). Por eso es que compartimos las opiniones de algunos marxistas como Michel Henry que enuncian que el libro I de El capital, a pesar de las barreras para una lectura veloz, es una obra menos pausada en la crítica y autorreflexividad.

En otro plano de cuestiones, que inteligencia, arte, educación sean tenidas en alta estima por el teórico lucreciano, se debe a que el modelo de praxis no es el trabajo, sino precisamente las actividades citadas. Lo que hay que explicar es por qué las tareas se volvieron labor/castigo, y en virtud de qué la vida humana se estructuró en derredor del trabajo. El “paradigma” de lo que pueden las potencias humanas es el arte, tal cual lo estipula el volumen I de los Grundrisse (cf. López, 2010e).

98- Funciones improductivas: son las conectadas con determinados roles y/o instancias, que pueden ser ejercidas por obreros improductivos, sectores independientes o clases. Por ejemplo, el gobierno es llevado adelante por ciertos trabajadores consumidores de renta y a veces, por fracciones de las clases dominantes. La circulación también supone una función improductiva, realizada por mercaderes.

Junto a nociones como “labor improductiva”, “obreros productivos”, “grupos sociales”, “división en las tareas de dominación”, etc., enriquece la teoría de las clases.

En otro hojaldre de asuntos, se podría elucubrar que así como se distribuyen algunas funciones, base y sobreestructura serían el resultado de una gigantesca división entre constelaciones sociales que cumplirían pues, disímiles tareas. Por añadidura, basis e hiperestructura serían funciones improductivas en el sentido de no ser productivas e incluso, en tanto son anti productivas, en cuanto entorpecen con sus “tabiques” los flujos, devenires, etc.

99- Fractal: Estructura elemental que se repite indefinidamente a escala micro y macro.

Geometría que se corresponde con la representación gráfica de números complejos y logaritmos.

Según el Dr. Nápoles Valdés (2009), de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), de la Facultad Regional Resistencia, Universidad de la Cuenca del Plata, provincia de Corrientes, Argentina, no existe una conceptuación precisa y uniformemente aceptada. Empero, en 1990, el especialista Kenneth Falconer intentó definir un fracton como una estructura fractal “F” que satisface una, varias o todas las propiedades que se enumeran a continuación:

a. F alberga detalles a cualquier escala de observación;

b. no es posible describir “F” con la geometría euclidiana, tanto local como globalmente;

c. F posee alguna clase de autosemejanza, la que puede ser estadística;

d. el fractal suscita una dimensión que es “intermedia” a las conocidas (e. g., 1, 5  1; 2, 5  2; 3, 5  3, etc. dimensiones). En términos matemáticos estrictos, la estructura fractal “F” posee una dimensión que es mayor que su dimensión topológica;

e. el algoritmo o fórmula que es la “esencia” de F es simple y probablemente, de carácter recursivo.

100- Ganancia media: es una entidad abstracta; se constituye a partir de los promedios estadísticos que surgen de las distintas ramas económicas (Marx, 1983c: 183).

101- Genealogía: es la deconstrucción de las estrategias y juegos de poder, de los modos de dominio, etc., asociados a discursos, saberes, enunciados, etc. Es una instancia de la crítica tal cual la entendemos.

102- Gramáticas de producción: Son las normas de constitución de los discursos en tanto productos/productores (Verón, 1987: 129).

103- Gramáticas de reconocimiento: Son las reglas de lectura (ibid.).

104- Hábito: Modo de ser y actuar propio de un individuo o agente.

105- Habitus: grandes “esquemas” de percepción, clasificación, articulación entre intelección/semiotización y praxis, etc. Se diferencian de los discursos, entendidos a modo de reglas que engloban los textos como sus manifestaciones.

La situación de clase condiciona la percepción de los procesos históricos, incluso de aquellos a los que una clase determinada tendría que prestarles más atención. V. g., los burgueses no perciben con claridad la dinámica de su economía a raíz de que “... sus reflexiones le son dictadas ... por el interés y por motivos egoístas ...” (Marx, 1983c: 845).

El habitus incide con tal fuerza que el grueso de la población de las diversas comunas unidimensionalizadas por el capital, “asume” que determinados problemas que tendrían que ser discutidos de forma pública, deban ser resueltos por minorías pertenecientes a las constelaciones hegemónicas. F. e., uno de dichos ejes es discutir si es el Estado o una empresa privada la que tiene que imprimir el papel moneda que “representa” a un país (1976: 19).

106- Habla: es el proceso semiósico que actualiza la lengua. Es un conjunto de orientaciones de la lengua para construir frases (Greimas y Courtés, 1982: 203).

107- Hechicería: Si bien se polemizó mucho en torno a las diferencias entre animatismo*, totemismo**, manismo***, hechicería, magia, mito y religión, y es plausible que se siga discutiendo, entendemos que los sistemas simbólicos, de creencias y de “mentalidad”**** aludidos, se sucedieron unos a otros en el orden consignado.

Respecto de la hechicería, sabemos que existen quienes ponderan que la magia la precedió y que incluso, la evalúan “menos” compleja, pero para nosotros es al revés, lo que surge de la definición misma de “hechicería”: es un sistema que implica la creencia en la posibilidad de influir en entes “espirituales” por medio de determinados “ritos”, estrategias o “hechizos”. La magia es por el contrario, un sistema ampliado de hechicería por el que se alucina la alternativa de impactar no sólo en espíritus, sino también en manipular a voluntad las fuerzas del cosmos.

* Es la creencia respecto a que las cosas no vivas de la Naturaleza son animadas.

Frecuentemente, el animatismo se complementa con el animalismo y posteriormente, con el antropomorfismo.

** Consiste en un sistema de parentesco exogámico, en el cual se organizan grupos totémicos que responden a un animal, cosa, lugar o vegetal que es sopesado un ancestro sagrado. Los totems pueden ser colectivos (que son los más restrictivos), por sexo o individuales.

Los que pertenecen a una misma descendencia totémica no pueden establecer contactos sexuales entre sí, por lo que el sistema lleva ínsita la exogamia, aun cuando no sea claro todavía si el totemismo es anterior o no a la búsqueda de pareja fuera del grupo.

*** Es una creencia en una entidad difusa que sintetiza propiedades contradictorias, llamada “mana”.

El animatismo, el animalismo, el antropomorfismo, el totemismo, el manismo, la hechicería, la magia (ver infra) y en parte, las religiones politeístas se integran en el animismo.

**** Si bien es una categoría al que no hemos dejado de efectuarles reparos, encontramos en una línea perdida de Freud, lo que imaginamos el comienzo de una acotación más rigurosa que las que se intentaron hasta el momento. Dice el vienés:

“Nuestro concepto del (hombre primitivo) es siempre tan erróneo como el que nos formamos de la vida infantil, pues nos inclinamos a interpretar sus actos y sentimientos conforme a nuestras propias constelaciones psíquicas” (Freud, 2008bxlix: nota 1186, p. 1812).

Así, podríamos definir “mentalidad” como determinada constelación psíquica.

108- Hegemonía: Concepto polito/lógico. Es la sumatoria de la dirección, conducción, dominación, explotación y aceptación o legitimidad obtenidas y ejercidas por las élites (en especial, por las clases dominantes –Di Tella, 2001: 389).

Cuando “aplicamos” la noción a los aglomerados sociales, obtenemos la categoría “grupos hegemónicos”: son los integrados por las clases (cuando las hubiere), por los atareados improductivos acomodados, por los sectores independientes con acceso a distinciones (que pueden o no reflejarse en el consumo), por la población inactiva privilegiada y por ciertos excluidos acomodados (pueden ser destacados, simbólicamente* o no).

Es importante entender que la hipótesis de los conjuntos sociales enriquece la teoría de las clases, porque en determinadas comunas estalladas en clases, las clases dominantes eran distinguidas o privilegiadas con ciertas prerrogativas, como el “derecho” a cometer incesto (es el ejemplo paradigmático, de las nupcias del Faraón).

Igual caso apreciamos en el matrimonio del Inka, pero a raíz de que consideramos que el incanato no era una sociedad clasista, la distinción recae en un trabajador no productivo.

* En determinadas comunas etnográficas, comprobamos que algunos marginados (homosexuales, “locos”, mendigos) son simbólicamente privilegiados, aunque no la pasen muy bien.

109- Hiper/cualitativo: predícase de aquello que es doblemente cualitativo.

110- Horda: organización elemental intermedia entre la manada más compleja (e. g., la correspondiente a los australopithecines) y la “banda” más “simple” de la especie Homo.

111- Ideología: Articulaciones sintagmáticas de valores que asoman en calidad de modelo.

Las axiologías son propias de las estructuras semióticas profundas, mientras que las ideologías actualizan esos valores y un sujeto –individual o colectivo- los asume de acuerdo a un querer/ser o querer-hacer. Una ideología es una estructura actancial que concreta determinados valores de las axiologías, rechazando otros. La ideología es por lo tanto, una búsqueda de valores (Greimas y Courtés, 1982: 213).

Agregamos que suponen un proyecto político, un ideal de organización social o sociodicea, e imágenes de sí mismo y de los otros. Algunos componentes de ellas pueden ser conscientes y pre/conscientes, mas casi siempre son inconscientes. Por último, en las sociedades de clases precapitalistas y en algunas carentes de clases pero complejas, aceptamos distinguir entre ideologías “racionalizadas” (filosofía, mitos, religiones) e ideologías “prácticas” (hábitos, costumbres, tradiciones, etc.), según una operativa concepción de Althusser.

112- Imagen: Es un destello que rara vez aparece u obtenemos en el fondo gris de nuestras percepciones cotidianas (Carrique y López, 2002b: nota 1, p. 205).

113- Imágenes de enunciación: Enunciador (A) y enunciatario (B) forjan cada uno perspectivas sobre el otro (Pêcheux, 1978: 49). Tales puntos de vista son lugares que están puestos en riesgo o disputa y desde los que se habla (1978: 48). De esa manera, tenemos una imagen que A tiene de sí, una imagen de A sobre B, una imagen que B se hace de sí, una imagen de B acerca de A, una imagen de A sobre el referente “R” (1978: 50) y una imagen de B respecto a “R”.

Sin embargo, de acuerdo a la terminología deleuziana que compartimos dichas imágenes son au fond, tópicos.

114- Imaginario: Cuando, por razones de estilo, no se lo use como “equivalente” de inmaterial, se lo entenderá acorde a su corte psicoanalítico.

Es el registro de los fantasmas que constituyen para un sujeto, los lugares del Otro –es el espacio de los semblantes (Sinatra, 2003: 14).

En el plano de lo Imaginario, se diferencia entre el Yo ideal y el ideal del Yo. Uno es un Yo Padre, que busca asemejarse al lugar simbólico que es el marcado por el Nombre de(l) Padre, y el otro son los distintos yos con los cuales se identifica progresivamente el sujeto (Lacan, 2008).

Allí también, en ese registro, los individuos elaboran lo que fue y es su cuerpo, al que evalúan poseerlo “... como un mueble ...” (2009b: 151).

115- Implícito: La fracción no manifiesta pero vinculada, directa o indirectamente, en un enunciado (Greimas y Courtés, 1982: 215). El enunciado contiene lo implícito de modo virtual y se puede expresar mediante una paráfrasis (op. cit.: 216).

Ducrot sugiere que lo implícito es un conjunto de presupuestos y sobreentendidos (Greimas y Courtés, 1982: 217; Lozano et al., 1986: 214/216).

A modo de ejemplo, el compañero de Engels sentencia que los nexos entre sobretrabajo y labor necesaria se ubican de manera inconsciente e implícita en la Economía Política (1983a: 505).

115- Incertidumbre: Distinguimos una incertidumbre “extrínseca” y otra “intrínseca”. La primera depende de la cantidad de información, potencialmente infinita, que se requiere para postular algo significativo acerca de un hecho, resultado, consecuencia o estado de un sistema. Dicha incertidumbre conduce a formulaciones afincadas en probabilidades y con un grado de certeza menor que la unidad.

La segunda se conecta con la “naturaleza” del sistema y no depende de la información que sea imprescindible acumular. El ejemplo típico son los comportamientos de las partículas subatómicas.

116- Inmaterial: No siempre es lo carente de materia concreta. Por ende, se evita un realismo y materialismo ingenuos y metafísicos.

Es lo semiótico, superestructural o que depende de la producción no directamente material (arte, artesanías, ciencia, etc.).

117- Institución: Conjunto de normas, roles y pautas de comportamiento aceptadas y que procuran satisfacer determinadas necesidades. Formas de organización encargadas de funciones sociales (Di Tella, 2001: 389).

118- Interés/illusio: En el fondo, el interés es parte de una clase de capital que, junto a los títulos de deuda contra un Estado, conforman un capital nominal ficticio (Marx, 1983c: 468-469, 471). A medida que se despliega el capitalismo, una parte considerable de dinero se encuentra bajo la forma de capital ficticio (loc. cit.: 472, 509) o de riqueza financiera (op. cit.: 471). Contra los que insisten en que el padre de “Tussy”, no habría analizado el “efecto riqueza” por el cual una enorme masa de dinero no se invierte en la producción real, sino en los juegos de Bolsa.

La cantidad de capital nominal ficticio que puede funcionar como capital de préstamo depende, entre otros factores, de la economía en los pagos (loc. cit.: 509).

Pero cuando el primer lexema no se refiera al fenómeno económico, aludirá a las motivaciones sociológicas que impulsan a actuar a los agentes. Por su lado, la illusio es la “alucinación” por la que los individuos creen en la realidad, certeza, “verdad”, justicia, etc. de aquello por lo que actúan.

119- Isotopía: Secuencia de lo dicho que tiene uno o varios clasemas (Greimas, 1973: 81).

Iteratividad de clasemas que aseguran homogeneidad (Greimas y Courtés, 1982: 230). Funciona a modo de clave de lectura (op. cit.: 231). Se pueden clasificar distintos tipos (loc. cit.: 230):

• isotopía semántica: posibilita el reconocimiento o lectura de un texto;

• isotopía parcial: isotopía o “isosemia” secundaria, susceptible de desaparecer a lo largo de un texto;

• isotopía global: ésta se conserva;

• isotopía temática: isotopía profunda.

120- Intercambio: es un momento de la vida social que ha durado más que la circulación y el comercio, de los cuales es condición pero se diferencia de ellos.

121- Lengua: es una clase de macrosemiótica (Greimas y Courtés, 1982: 236) y de sistema semiótico (op. cit.: 237).

122- Lenguaje: es un conjunto significante que como tal, es el objeto primero de la Semiótica. Vincula un universo semántico o “mundo” aprensible en su significación (loc. cit.: 238).

123- Lexema: Es el nombre de los referentes, de los objetos que, por estar significados, no son la “res extensa” en sí sino tan sólo el signo articulado que los reemplaza.

Se considera también una unidad lingüística (Greimas, 1973: 42) entre significante y significado (op. cit.: 45). El lexema es una colección de propiedades, cualidades, atributos o semas (loc. cit.: 53). Es lo que antes se concebía bajo la forma de un “semantema” (Greimas y Courtés, 1982: 351).

El grupo de semas que integran un lexema están ligados entre sí por enlaces lógicos de presuposición, jerarquía, etc. (Greimas, 1973: 54). Un conjunto de lexemas que también poseen entre sí los nexos arriba apuntados, componen lo dicho en calidad de secuencias o unidades.

Los conjuntos de semas son sistemas sémicos y casi siempre hay más de uno o de dos en cada lexema (op. cit.: 55).

Los lexemas se enriquecen con nuevos semas (loc. cit.: 57).

Dada la composición sémica de un lexema y el semema asociado, todo lexema es virtual o implícito antes de su manifestación en el registro de lo dicho (op. cit.: 78).

124- Ley: norma que surge en lo colectivo a causa de la impotencia de los individuos. Enunciado que estipula regularidades significativas.

Toda pauta que en el seno de lo comunitario impera en términos aproximados, que es compleja y que se manifiesta a manera de un promedio de fluctuaciones que es imposible establecer con rigor (Marx, 1983c: 186).

125- Ley del valor: axioma de largo alcance que, si aceptamos la versión más tímida pero apuntada por el exiliado, comenzó su vigencia en las comunas de trueque simple, hace miles de años, y que, si adoptamos una perspectiva fruto de las penosas deducciones logradas por una lenta compulsa de los textos, viene desde los inicios del Paleolítico (López, 2009a).

Encapsula el tiempo de vida en tiempo económico de labor, sacrificando la multiplicidad de temporalidades diversas.

“El precio de los objetos que ... no pueden ser reproducidos por el trabajo, como las antigüedades, las obras maestras ..., etc. puede (calcularse) por medio de muchas determinaciones fortuitas” (Marx, 1983c: 631). Esos casos no demuestran las limitaciones de la hipótesis del valor/trabajo, sino las fronteras de la norma valor misma porque se revela como incapaz para tabular productos que provienen de la faena general del espíritu humano.

En paralelas y en paralelo, el establecimiento de un precio para los resultados del trabajo intelectual y para valorar la fuerza de labor intelectual, muestra que la comuna burguesa somete a los mandatos económicos y economicistas (que no se reducen al aplastamiento del trabajo por el capital), no sólo la faena manual sino la labor intelectual (Troise, 1953: 25).

Sin embargo, economistas vulgarizadores de las doctrinas de otros profesionales, son del parecer que la teoría (no ricardiana) del valor adolece de serias falencias (Blaug, 1968: 316). Lo curioso es que insisten en ser fieles al pensamiento de Marx, cuando lo distorsionan en nombre de la exactitud matemática y del fetichismo de las fórmulas, al que es tan afecta la cliometría (loc. cit.).

126- Ley tendencial de la caída de la tasa de lucro: a medida que se despliegan la riqueza, las necesidades, las destrezas, las potencias del trabajo, los poderes genéticos, entre otros aspectos, éstos fugan de su encorsetamiento por la economía/economicista. Por un lado, el objetivo del régimen burgués es la conservación del valor autócrata (Marx, 1983c: 269).

Por el otro, el descenso de la tasa de ganancia supone que el capitalismo posee la inclinación a un despliegue continuo de las potencias creadoras, sin tener en cuenta ni el valor ni la plus-valía ni el beneficio, en suma, yendo más allá del capital (op. cit.: 268). Mientras el capital, id est, el valor encuentra crecientes dificultades para acumularse, se acelera el acopio de valores de uso, de lo real (loc. cit.: 269).

El capital encuentra “tranqueras” insalvables para acumularse, ampliar la escala de su reproducción y valorizarse (op. cit.: 72).

De todo lo precedente, deducimos consecuencias. Corolario1: tales barreras suponen que el capital afronta limitaciones cada vez más imponentes para conservarse en calidad de eje rector de la economía.

Corolario2: por extensión, la economía misma queda cuestionada en tanto que universo autorreferencial y fetichizado. Los agentes se emancipan de lo económico/economicista de la economía burguesa.

Corolario3: los problemas de valorización que se revelan con la caída en “espiral” de la tasa de ganancia, muestran que la base está henchida de contradicciones (loc. cit.: 264).

Con el despliegue de las potencias genéticas que contribuyen al clinamen de la tasa de lucro, se ahonda una de las diferencias entre producto agrícola y manufacturado: el primero se encarna en mercancías pesadas y voluminosas, y el segundo empequeñece (Marx, 1976: 15 -anticipación de la miniaturización como tecnología de punta). Eso contrasta con los principios del capitalismo, en que la demanda hallaba fácil adecuación a la oferta, los precios eran casi siempre monopólicos y se experimentaba una continua sustitución de la propiedad terrateniente del suelo por un empleo industrial (op. cit.: 51).

127- Magia: Sistema de creencias enmarcado en el par “natural/sobrenatural” (ver Mauss, 1974).

128- Materia/material: Según lo que puede reconstruirse a partir de los Escritos sobre Epicuro (Marx, 1988), la materia y lo material, en tanto lexemas, son lo otro absoluto del lenguaje y del signo. En consecuencia, desde el registro de lo semiótico y si nos mantenemos coherentemente materialistas, es imposible dar un concepto completo, acabado, definitivo, cerrado y denotado de “materia”. Ella siempre será un exceso, un remanente y un borde respecto de lo que la inexactitud de las definiciones puedan pretender.

Por lo tanto, rechazando que es viable cercar sin más la materia, al estilo de lo que procura el Lenin de Materialismo y empiriocriticismo, evitamos el realismo y materialismo ingenuos.

Ahora bien, el psicoanálisis lacaniano vuelve a darnos una categoría luminosa: es aquello de la “realidad” y/o de lo real (cf. infra) que actúa a contrapelo de los deseos, propósitos, fines, etc. que atraviesan la praxis. De allí que para un marxismo no mecanicista ni linealmente materialista, lo semiótico pueda ser material: la superestructura se comporta a manera de una causa sustraída al imperio de lo voluntario y consciente.

129- Materialismo dialéctico: no hay tal; la responsabilidad parcial de esa lectura leninista del pensamiento del nacido en Tréveris, es del Engels de Dialéctica de la Naturaleza (1961). La matización es impostergable por cuanto existen Engels geniales que son el reverso de este materialista idealista, que hemos relevado en López, 2002g.

A lo sumo, es factible aceptar como semema del término un materialismo no mecanicista (ir a Mao, 1985: 27) y no especulativo.

En ese materialismo plural, el expulsado de Bélgica sostiene que “... la causa puede aparecer como efecto, y a la inversa” (1983c: 842).

130- Mercancía: es una forma económico/economicista que somete el valor de uso. Aflora cuando los artículos de disfrute se trocan unos con otros y tienen que compararse con un tercero. La mercancía posee así un valor para el cambio.

En las comunas con cierto intercambio, las mercancías son signos, ficciones convencionales (Marx, 1983a: 103) o jeroglíficos necesitados de intelección (loc. cit.: 88).

131- Método: sin caer en obsesiones metodológicas al estilo de Descartes o de Morin, la cautela en la investigación se vuelve ineludible.

Marx postula que el “methodos" empleado en El capital se comprendió poco. Algunos le reprochan que hizo una economía política metafísica; otros que sólo efectuó una crítica de elementos previos. Unos más, que es deductivo; para otros, analítico (1983a: 29).

Pero aparte de las diferencias que establece entre “estilo” de investigación y “orden” de exposición (op. cit.: 29/30), el método es dialéctico (loc. cit:: 31) siendo una confluencia entre lo deductivo, inductivo, abductivo, analítico y sintético.

Para concluir, el co fundador de la Internacional dice que sería concebible imaginar una sociedad capitalista integrada únicamente por dos grandes clases antagónicas (1983c: 485). A partir de eso, nos planteamos la existencia de un “abstracto analítico e hipotético” que enriquecería la secuencia “concreto-abstracto/concreto” estudiada (López, 2010e).

El abstracto imaginado, posible, sería análogo al “tipo ideal” weberiano que simplificaría la complejidad real a los fines de tornar viable su enfoque. Acaso la “abstracción real” no sería entonces “real” porque Marx estuviese atrapado en la filosofía del Ser, sino por contraste con el “abstracto hipotético”.

La “abstracción real” sería una “aproximación real” que empero, se construye por el forcejeo con un “abstracto posible”. Sólo luego de una compulsa con ese “abstracto”, arribaríamos a la intelección acabada.

132- Mito: Sistemas de significación que poseen una estructura interna inconsciente (Di Tella, 2001: 605).

133- Moderno/Modernidad: es una etapa de la filosofía que abarca desde Descartes hasta Nietzsche, el cual es el último moderno y uno de los primeros postmodernos.

Como idea sociológica, alude a las comunas que sufren procesos de modernización.

De acuerdo a uno de los tópicos más frecuentados de la Escuela de Frankfurt, casi toda modernización es fatalmente ambigua: libera componentes déspotas, conservadores y destructivos, al tiempo que destila elementos de fuga, utópicos y de pulsión de vida.

134- Modernización: cierto grado de industrialización y/o de consolidación del dominio del capital. La diferencia se estipula porque la insurgencia soviética fue modernización-industrialización, sin el correlato de un retorno del capital.

Sin embargo, el uso de ese lexema no supone asociarse al paradigma industrialista occidental (por ejemplo, cf. las acusaciones de Hopenhayn contra Marx en 2001: 144).

135- Modo de producción*: Aparte de las definiciones gubiadas en diversos espacios de nuestra Tesis (López, 2007), es dable sostener que todos los que existieron hasta ahora fueron estados de dependencia (Marx, 1983a: 741) que duraron millares de siglos (op. cit.: 489), y en los que no hubo coincidencia y unidad entre fines, medios y esfuerzos de la actividad colectiva (loc. cit.: 741). De cerca o de lejos, han sido sistemas de tarea forzada (op. cit.: 309).

Los modos de producción que dan lugar a procesos genéticos de valores de disfrute complejos, necesitan de una voluntad de dirección. En general, esa labor de vigilancia es impostergable en los modos de producción en los que hay una oposición entre el productor directo y el propietario de los medios creadores para suscitar tesoro. Cuanto mayor es la oposición, mayor es la labor de control. En los regímenes déspotas existe una intromisión general; éste se apropia de las funciones específicas nacidas de la tensión entre gobierno y grupos subalternos (1983c: 391). Por ende, la autoorganización de las comunas con base en una solidaridad transversal entre los obreros productivos, no tiene que dar lugar a una estructura afincada en la contradicción entre gobernantes y gobernados. Por extensión, no tiene que haber intromisiones en la vida cotidiana de los individuos.

Cualquier modo de producción es una proporción entre el trabajo necesario y la plustarea que la comuna distribuye entre sus agentes. Es decir, una proporción entre lo que se destina para el florecimiento del individuo y lo que se orienta a una reproducción que esté a la altura de un incremento constante de las necesidades (loc. cit.: 848).

Del aserto de que un modo de producción es también la reproducción continua de las relaciones sociales para suscitar tesoro (op. cit.: 850), es concebible postular que la producción espiritual o inmaterial contribuye a reproducir esos nexos.

Por último, en virtud de que los hombres no se coordinaron con base en el consenso, los modos de producción operaron como una severa autoridad organizadora y en calidad de jerarquizadores de las tareas (contra Bakunin, 2000). En las sociedades pre/capitalistas, esa autoridad es ejercida por amos teocráticos o políticos; en la comuna burguesa, por los propietarios de los medios de producción (Marx, 1983c: 852).

* A la par que uno de los ejemplares de mi tesis estaba marcado con fluorescente (lo que indica el grado de indisposición con el que el colega miembro del Jurado, leyó los dos tomos y la falta absoluta de consideración para con la administración, dado que esos ejemplares quedarían a disposición de ella, cualquiera fuere el resultado del examen –que obviamente, se asumía que iba a ser desfavorable para mí...), guardaba apreciaciones en lápiz que pude consultar. Una de las tantas objeciones era que no definía lo que comprendía por “modo de producción”. En el Acta lapidaria, que hubiera concluido en un vergonzante aplazo si no hubiese intervenido mi ex Director de Tesis, muerto el pasado 12 de abril de 2010, el prestigioso semiólogo, abogado Juan Magariños de Morentin, se dice que se incurre en errores de concepto, uno de los cuales es precisamente, el referido a la categoría en juego: por un lado entonces, no se la acota y por el otro, se la define pero insatisfactoriamente... (habría que repeler tan singular criterio, que supone una flagrante contradicción).

136- No dicho: El conjunto de lo implícito (presupuestos y sobreentendidos), asociado de un modo directo o indirecto a lo dicho (Lozano et al., 1986: 207, 214/216). Por otra parte, es lo que se repele o rechaza, en un sentido psicoanalítico, con el horizonte de enunciar lo que se dice (Pêcheux, 1978: 249).

Contiene una “zona de olvido 2” (loc. cit.), en la que habita lo Preconsciente y lo Consciente (op. cit.: 251). Es también el lugar de las estrategias de enunciación (loc. cit.: nota 30 de p. 251), y de las violencias del discurso, de las redes y juegos de poder, de las instituciones, de las ideologías, de las creencias, etc. Esa “zona de olvido” se distingue de otra que es propia de lo Inconsciente (op. cit.: 251), del habitus, del deseo, de las pulsiones, de las trayectorias (inter)subjetivas, etc. La “zona de olvido 1” condiciona los enlaces entre lo dicho y lo no-dicho (Pêcheux, 1978: 253).

137- Núcleo sémico: Es un sema invariable, constante y permanente (Greimas, 1973: 67, 71).

138- Núcleo sémico común: Núcleo de varios semas pertenecientes a un lexema (loc. cit.: 73). Es una combinación compleja de semas (op. cit.: 74).

139- Objetivar/objetivación: En sentido amplio, es el proceso por el cual el resultado de un devenir cualquiera condensa o expresa la dinámica, material o inmaterial, semiótica o no, que le dio nacimiento.

En sentido restringido, es el proceso por el que son exteriorizados los poderes creadores de las prácticas sociales.

140- Objetivos: componente que ayuda en el estudio de las prácticas. Son las “metas” inherentes a la clase de praxis en liza. V. g., en el trabajo asalariado capitalista el objetivo es la génesis de plusvalor y ganancia.

141- Obreros improductivos: Categoría sociológica. Abarca a los que no son clase dominada, clase dominante ni sectores independientes. Son una parte de los “estamentos” (definidos en un sentido no weberiano). Consumen riqueza en lugar de generarla en el ámbito de la producción directa.

Se dividen en privilegiados (políticos, gerentes, profesionales reconocidos, jerarcas de la burocracia, etc.) y en no privilegiados (dependientes del Estado de escasa importancia, empleados del comercio, profesionales no reconocidos, etc.).

142- Oposición: Es un enlace del tipo “o esto o aquello”, es decir, “o ... o” (Greimas y Courtés, 1982: 292).

143- Orden: Serie regular de términos (loc. cit.: 293).

144- Paradigma: Es un sistema S que dispone los lugares que ocupan valores posicionales determinados (Greimas y Courtés, 1991: 185). Cuando se eligen algunos en vez de otros en la construcción de las oraciones, se producen transiciones de fase o catástrofes (op. cit.: 186).

Cuando no se emplee en los sentidos anteriores, se entenderá por el término una “matriz” o “esquema mental” que gobierna, de forma inconsciente, no voluntaria y/o preconsciente, los estados de consenso entre los científicos, la marginación de las “herejías”, la promoción de determinadas investigaciones en vez de otras, etc.

145- Partido: órgano para la acción de una fracción de los grupos sociales, de las clases o de determinados sectores (minorías étnicas, sexuales, etc.).

No existe correspondencia lineal entre un partido, y los aglomerados sociales y las clases (puede haber un Partido feminista, ecologista, entre otros).

146- Paralexema: “Lexema” con más de un concepto, idea, cualidad, atributo, propiedad, etc. (Greimas, 1973: 58 –“correveidile”).

147- Pasiones: son estados semióticos que hilvanan la percepción del mundo y las acciones orientadas.

148- Plusvalía: tipo de excedente propio del capitalismo. No existe plusvalor en sociedades sin clases o con ellas, que sean preburguesas, en las que se geste plusproducto.

Tampoco la supervalía se confunde con la ganancia.

149- Poder: Clase de vínculo entablado entre dominante/dominado según las modalidades poder-ser/estar, poder-hacer, deber/ser y deber-hacer (Greimas y Courtés, 1982: 308/309).

De acuerdo a Foucault, nexos entre opresores y oprimidos que implican redes y juegos. Bourdieu añade “objetivos”, “valores”, “ilusiones”, intereses, violencia simbólica, etc. Como fuere, lo sustancial es comprender que el poder es un conglomerado enmarañado, variable, difuso, anónimo de pequeños y grandes poderes, que además, se epocalizan y no funcionan de idéntica manera en diferentes siglos: hubo un poder eclesiástico, pero no operó igual en la Baja Edad Media que a principios del siglo XIX, cuando la pastoral de las almas, luego de desembocar en la tecnología de la confesión, se restringe y da paso al poder médico, psiquiátrico y judicial para someter los cuerpos y las conciencias (Foucault, 2000).

150- Pos/filosofía: materialismo deconstructivo que asume que la filosofía es una ideología poblada de espectros. En cuanto tal, es finita siendo probable que se disuelva cuando se anule la dialéctica áspera entre basis e hiperestructura.

151- Postmodernidad: ideología filosófica que proclama el ocaso de la revolución, de la lucha de clases, del pensamiento de Marx, de los relatos de gran escala con los giros de un Kant o Hegel, etc.

Formación sobreestructural del capitalismo tardío (Carrique y López, 1997: nota 10 en pp. 48/49), que se integra al Pensamiento Único.

152- Práctica social: Cualquier práctica social es una práctica semiótica, id est, es un tipo de proceso semiósico que supone el sentido en tanto que efecto/afecto.

Es una serie significante de comportamientos organizados que despliegan un programa narrativo (Greimas y Courtés, 1982: 312).

153- Praxis política: en su esfera no se trata ni de verdadero/falso, ni de enunciados probabilísticos, ni de conjeturas o aproximaciones, sino de adoptar decisiones de lucha racionales y consensuadas.

154- Precios de producción: son la monetización de los costos de explotación.

155- Pre/moderno: dícese de lo anterior a la modernización-industrialización. Previo a la modernidad en filosofía.

156- Presupuesto: Es el término (A) necesario para la presencia del término presuponiente (B); sin embargo, éste no es condición para “A”. Es lógicamente anterior al elemento “B” (loc. cit.: 316; Lozano et al., 1976: 207/209).

157- Producción: instante que detenta primacía sobre los otros momentos reseñados de la vida colectiva y que los engloba a punto de ser una totalidad.

158- Real: A los fines de limitar las redundancias, puede emplearse como “sinónimo” de concreto, material, cosa, etc.

Cuando las exigencias de estilo no intervengan, se aceptará su estatuto lacaniano: es el registro de lo no asimilado, de lo reprimido, de la Muerte, del deseo, de lo que actúa a manera de causa. Es lo que carece de sentido, y lo que es inaprensible por el discurso y el sentido (Lacan, 2009b: 119, 132). Por ello, es lo sin ley o lo que es ausencia de ley (2009b: 135), y en consecuencia, lo que no posee orden (por derivación, lo amorfo, el caos, el desorden, la incertidumbre).

Es por igual, lo que es una alucinación, ilusión o presunto “estado de Real”. Lo que se infiere de lo que el expulsado de la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA), delinea cuando argumenta cuáles son las múltiples imágenes que se suscitan con su esquema del espejo: se forma “... en estado de Real ... , una imagen real ...” (Lacan, 2008: 51).

159- Realidad: Es un “referente” construido en lo semiótico y a través de él. Es la Segundidad de Charles Sanders Peirce.

160- Reflexividad: sinónimo de “autosocioanálisis” u “autoobjetivación”.

161- Reificación: Por lo enunciado en “cosificación”, los sujetos sociales son convertidos en objetos y lo activo en pasivo.

Como fenómeno no es predicable sólo del capitalismo, sino de todas las sociedades que advinieron al presente.

162- Relaciones de producción: son los nexos entablados por los agentes (ver López, 2010e). Su análisis “... es algo ... sumamente complicado, que exige (una labor) minuciosa” (Marx, 1983c: 326; lo destacado nos pertenece).

Las limitaciones visibles del feudalismo y del capitalismo, muestran que las relaciones sociales de producción son sometidas a relaciones feudales o capitalistas que no les corresponden (op. cit.: 848). Ésa es una de las justificaciones más importantes para distinguir entre disímiles planos en las relaciones sociales para suscitar tesoro (ir a Volumen II, Tercera Parte, Apéndice II, López, 2007).

163- Religión: Creencias, prácticas y ritos situados al interior del binomio “sagrado/profano” (Di Tella, 2001: 605).

164- Riqueza: en sentido amplio, es todo lo que se genera en el movimiento productivo. En sentido acotado, excedente.

Los no trabajadores privilegiados (sean éstos obreros improductivos con consumo diferencial, clases dominantes y/o sectores independientes con acceso desigual a la riqueza), son “representantes” de las necesidades que se consideran que estimulan el desarrollo de un individuo multifacético. Son los “representantes” de las necesidades generales (Marx, 1983c: 849).

165- Sectores independientes: Categoría sociológica. Son una fracción de los estamentos; no son ni clases ni obreros improductivos.

Los ejemplos paradigmáticos son los autónomos que no son obreros improductivos, los campesinos medios y pobres (que, por ende y a pesar de detentar algunos medios de producción, no son clase), los efectivos de las fuerzas armadas, entre otros. Se distinguen en privilegiados y sin “status”.

166- Sema: Es la unidad mínima de significado que permite distinguir la oposición entre los términos del eje semántico (Greimas, 1973: 34).

La detección de los semas permite una descripción sémica que es más profunda y abstracta, en el orden lógico, que el inventario de los ejes semánticos.

Es un atributo de propiedad, cualidad, etc.: lo “femenino” es lo que se atribuye a la mujer (loc. cit.: 41/42).

Los semas no detentan necesariamente y con regularidad nexos de oposición sémica (blanco vs. negro); puede acaecer que encontremos lo que denominamos “suspensión sémica”. Sea la cualidad “paticorto”. Si la referimos al eje “alto vs. bajo” es un sema complejo. En cambio, adoptemos el par “vertical vs. horizontal”; “paticorto” no es ni lo uno ni lo otro (op. cit.: 53).

167- Semantema: Si se abandona su vieja acepción, puede considerarse parte del semema (Greimas y Courtés, 1982: 351).

168- Semema: Es la unión entre el núcleo semántico y el sema contextual; es el sentido (Greimas, 1973: 68). A su vez, el sema contextual da cuenta de los cambios de sentido (loc. cit.: 67, 71, 80). Puede considerarse un clasema (op. cit.: 80).

169- Semiológico: Es una red de significaciones (loc. cit.: 91).

170- Semiosis: Proceso creador de signos (Greimas y Courtés, 1982: 364; Verón, 1987: 125).

171- Significancia: aspecto del signo que le permite combinarse con otros (Todorov y Ducrot, 1995: 127).

Kristeva abre el campo de la Semiótica y lo reorienta desde el seguimiento de la significación, a los estudios de la significancia y de las prácticas significantes. Esa Semiótica reestructurada es un semanálisis. Este último lexema también se usa como “sinónimo” de racconto de los elementos que integran los campos semánticos.

172- Signo: Greimas y Courtés enuncian que

“... es una unidad del plano de la manifestación, ... constituida por la ... solidaridad que se establece entre las magnitudes del plano de la expresión (o significante) y del plano del contenido (significado) ...” (Greimas y Courtés, 1982: 376).

Primeridad enlazada con una Secundidad que remite a una Terceridad y que, en cuanto todo articulado, tiene un Fundamento y un Precepto de Explicación (Peirce –López, 2008b).

173- Simbólico: Cuando no figure como análogo a inmaterial, abstracto, semiótico, sentido, etc., se lo concebirá de acuerdo a su factura lacaniana: es el registro de la Ley, del lenguaje, de los Nombres del Padre, del Otro, de la cultura, de los procesos de socialización, etc.

174- Sintagma: Conjunto de lexemas con sentido pero sin llegar a ser un enunciado. F. e., “pan de centeno”.

Igualmente, es un grupo de categorías, atributos, etc. (Greimas, 1973: 64, 80).

175- Síntesis: Doble negación, conservacióndisolución, inclinación/elevación o Aufhebung. Cuarto momento de la dialéctica crítica.

Cabe indicar que ni siquiera en Hegel, la doble negación es sinónimo de “armonía”, equilibrio, ausencia de conflicto, etc.; eso es una interpretación leninista o no adjudicable al viejo Titán. Excepto en el instante final del Saber Total y del Espíritu Absoluto, cuando la “síntesis” se vuelve armonía*, la doble negación no es nunca equilibrio definitivo (por ello es que nos atrevemos a enunciar que Hegel es un pensador del desequilibrio...).

Es la Terceridad de Peirce.

* Mas, cuando se arriba al momento del Saber Pleno, ya no existe dialéctica, por lo que carece de sentido afirmar que la “síntesis” es homóloga con “armonía”.

176- Sistema: Todo coherente de relaciones diferenciales y opositivas (Greimas y Courtés, 1982: 390). Las estructuras son subconjuntos.

177- Sobre/entendido: Son efectos de sentido que aparecen cuando reflexionamos por qué el enunciador dijo lo que articuló (Lozano et al., 1986: 216-217; Ducrot, 1986: 23/24, 29).

178- Subjetivación: En general, internalización de lo objetivado.

En particular, proceso de constitución de los sujetos como forma/poder que acecha lo que trata de huir de la normalización cultural.

179- Sujeto: Función, lugar y forma/poder que domestica la feliz anarquía pulsional.

Dentro de esta concepción no son válidas las objeciones posmodernas y postestructuralistas, respecto a que insiste una filosofía de la conciencia y del sujeto toda vez que asome el lexema citado.

180- Superestructura: No es un epifenómeno de la base. Parafraseando a Bourdieu, es una estructura estructurante que incluye lo semiótico (discursos sociales, ideologías, procesos de socialización, etc.) e institucional (familia, Estado, etc.).

Mucho más que la estructura estructurada, la superestructura tiene aspectos materiales e inmateriales que se comportan unos en relación con otros, de manera compleja (lo que apenas hemos comenzado a desbrozar).

Con el capitalismo, la propiedad de la tierra adopta una forma puramente económica y se despoja de los embellecimientos y complicaciones político/sociales de otras épocas (Marx, 1983c: 616). De lo anterior, es factible deducir que: a) la sobreestructura es una esfera intrincada; b) uno de los elementos que la tornan enmarañada es lo político; c) lo hiperestructural suscita “belleza” como forma de encubrimiento de las contradicciones disruptivas de la base; d) en ciertos fenómenos, la superestructura del capitalismo es menos compleja.

En virtud de que en el Estado encontramos trabajos improductivos que se financian a su costa (1983a: nota 107 de p. 404; obreros que son una multitud que devoran a sus administrados –Proust, 1997: 81), ese conglomerado de instituciones asoma como una instancia articuladora entre lo productivo e improductivo, entre la génesis material de tesoro y la semiótica; por ende, tal cual lo afirmamos en diversos “topoi”, entre base y superestructura.

Otro ejemplo de la retroinfluencia entre “basis” y supraestructura, consiste en que en algunas polémicas entre Ricardo y Smith se pueden constatar la influencia de dos contextos capitalistas diferentes. En el que incidía sobre Smith, más arcaico, la praxis no está libre de los vínculos con su objeto. El agente se humilla ante su propia criatura; el objeto es un estado ajeno a la praxis. Con Ricardo, el capitalismo no es el producto sino la producción, la praxis (Marx, 1976: 53).

181- Tasa de ganancia: cuota aparente de explotación (1983a: 220).

Se puede hablar de ella desde que surgen centros urbanos en la Edad Media, como las ciudades italianas, que explotaban el campo acaparando la renta de los terratenientes (1983c: 783). Es decir, alrededor del siglo XIII. En esa fase la tasa de lucro era elevada y viene declinando desde entonces. Por consiguiente, la caída en espiral de la mencionada tasa lleva siglos de duración.

En la cuota de ganancia son importantes la composición técnica y orgánica del capital. La técnica es la base de la composición orgánica (op. cit.: 171/172). La primera es la relación entre una masa de obreros y una de medios de producción (loc. cit.: 171); la segunda es el nexo entre capital variable y capital constante (Marx, 1983c: 172).

En los países que integran la semiperiferia y la periferia de los centros dinámicos del capitalismo, que tienen una menor composición orgánica, las tasas de beneficio son más elevadas que en dichos polos (op. cit.: 177).

Supongamos el caso extremo de un capitalista o “racimo” de capitalistas que tuviesen una composición orgánica tan elevada, que sólo empleasen máquinas. La plusvalía obtenida no vendría de la inversión en capital fijo, sino de una “captura” por traslado del plusvalor gestado en las otras líneas de actividades donde existen obreros. Por ende, ese capitalista o conjunto de burgueses tecnificados al 100 por 100 estarían interesados en que el resto de sus compañeros de explotación de la clase obrera, no accediera a igual nivel de prescindencia del capital variable (loc. cit.: 218). En consecuencia, los capitales más prominentes retardan la difusión y aplicación de los avances científicotécnicos en las esferas de actividad en las que ellos no intervienen (hoy, una de las estrategias empleadas para lograrlo es el canon por “patentes”).

182- Tesis: Segundo instante de la dialéctica deconstructiva. Afirmaciones de segundo orden.

Es la Primeridad en Charles Sanders Peirce.

183- Texto: Red de diferencias polivalentes no centradas (Kristeva, 1981a: 12).

184- Tiempo: sin pronunciarnos sobre su presunta realidad (para hacerlo con alguna certeza, se necesitarían datos que no tenemos en la cosmología actual), sostenemos que es una ficción humana (López, 2010e –en consecuencia, es factible que haya tantos tiempos como seres vivos en sistemas planetarios).

A partir de ese axioma, es viable postular la existencia de varias clases de tiempo. E. g., en las guerras el frente de batalla que avanza señala el futuro de un pasado sin destrucción, pero cuando se une con la retaguardia lo aniquilado es un presente patético. Simultáneamente, es el futuro (que sin embargo, era pasado) de aquel supuesto futuro.

Por ello es que el gran escritor europeo (que a veces llegó a ser aristocratizante –1997: 55/56, 58) que fue Marcel Proust, sentenció que los tiempos que se desarrollan al margen del que marca el reloj son múltiples (op. cit.: 98-99). Si esto es así, acaso sea legítimo proferir que hay un tiempo económico/economicista que se determina por la luz diurna (Marx, 1983a: nota 4 de p. 307).

En otro registro de sentencias y recuperando algo de mis solitarias investigaciones alrededor de Física de partículas de alta energía, la totalidad de cuyos manuscritos jóvenes fueron arrojados a la basura por uno de mis tíos imbéciles, puedo recordar que de las apreciaciones del sorprendente De Broglie, es dable inferir que existe, por un lado, un espaciotiempo de cuatro dimensiones, en el cual se predican asuntos relativos a coordenadas, y por el otro, una dimensión extra, un plano adicional, en el que se adscriben cuestiones vinculadas con el movimiento y la energía.

Los fenómenos sub atómicos descritos en términos de espaciotiempo tetradimensional, suponen cierta imprecisión en la quinta dimensión del movimiento y de la energía; a la inversa, la exactitud en esa nueva dimensión, implica incerteza en lo tetradimensional. Lo que desempolvamos es una lectura del principio de Werner Heisenberg y de las observaciones de De Broglie: si estamos en condiciones de acotar la posición de un electrón (plano del espaciotiempo), somos incapaces de consignar su velocidad (dimensión del movimiento y de la energía).

185- Tópico: Es una imagen empobrecida a causa de los juegos y redes de poder (Deleuze, 1987: 35/37). No percibimos sino tópicos y a través de tópicos (Carrique y López, 1997b).

186- Tradición: Formas de actuar de acuerdo a valores culturales y éticos que rigen durante décadas (Di Tella, 2001: 696).

187- Transición: cambio de fase o de estado.

Disolución intrincada de un modo de producción en vías de gestar otro.

188- Tribu: a pesar que sea una categoría impugnada en el presente, es una organización intermedia entre la horda más compleja y los colectivismos desarrollados allende lo tribal.

Acaso haya que incluir a la “banda” como una forma social anterior a la tribu, y diversa de la “manada” de australophitecus y de las primitivas “hordas”.

189- Valor: cualidad económica/economicista que se enlaza con el tiempo económico de tarea invertida en crear un artículo de disfrute.

Inmediatamente

“... después de la supresión del modo capitalista ..., la determinación del valor seguirá dominando, porque será más necesario que nunca reglamentar la duración del trabajo, distribuir el trabajo social ..., y por último llevar la contabilidad que abarque todo eso” (Marx, 1983c: 828).

“Hablar del ‘precio del trabajo’ [por ende, del valor de la fuerza de tarea y en definitiva, del valor en sí] es tan irracional como hablar de un logaritmo amarillo” (loc. cit.: 800). Ergo, el análisis del valor en el escritor del Manifiesto no tiene el mismo carácter que en Ricardo: mientras éste no se inmuta por lo absurdo de un término como el lexema en juego, Marx construye una teoría crítica sobre él pero anticipando que es una expresión sinsentido. De ahí que enfaticemos que la teoría del valor en el amigo de Engels, no es ricardiana, a pesar de las apariencias y ortodoxias.

190- Valor de uso: objeto consumible que puede ser concreto o inmaterial, audiovisual o no, etc.

Una organización colectiva que diluya el contexto mercantilista, que asomó con el trueque, emanciparía la “cosa” para disfrute, de su envoltura de valor de cambio, mas, la liberación respecto al estrato mercantil, se logrará cuando superemos incluso, el orden afincado en el valor de consumo y alcancemos un régimen felizmente anarquista del deseo, las no estructuras, los flujos, las no dialécticas, la libido, los no códigos, las pulsiones, las no éticas, el Inconsciente, los no axiomas, las desterritorializaciones, el no tiempo o anti chronos, el goce, las no morales, las multiplicidades, la vagancia o el no trabajo* y las diferencias.

* Es impostergable estar más chiflado que los “locos”, para haber imaginado “ortopedias de la ‘sana’ razón” que acostumbraran, con técnicas monstruosas, a las faenas a quienes se anatemizó de “insanos”:

“Se encierra ... al personaje al que se trata de habituar al trabajo en un reducto que (se inunda por) canales, de tal manera que lo ahogan si no da vueltas sin cesar a la manivela de la bomba ... Sabiendo que (en lugar de esa tarea absurda), podrían (laborar) la tierra ...” al cabo, preferirán eso (!!! –Foucault, 1990b: 326).


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