BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

GASTO PÚBLICO Y SECTOR PARAESTATAL EN MÉXICO

Hilario Barcelata Chávez




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5.3. Un análisis comparativo. Del Estado interventor al Estado mínimo.

La gran transformación que significó el proceso de reformas económicas en México a partir de 1983, particularmente sobre los objetivos, las funciones y el contenido del Estado y específicamente, en lo que se refiere al uso y manejo de las Finanzas Públicas y su influencia sobre la creación y articulación de la estructura y dinámica de los procesos económicos y sociales, constituye un nuevo modelo de desarrollo con características distintas y antagónicas al precedente. Su aparición permite hablar de dos períodos distintos de la historia económica reciente del país, cuyo resultado es necesario evaluar en función al desempeño económico general de la economía y a partir del comportamiento de aquellas variables relacionadas con la intervención económica del Estado, que es el elemento diferenciador de ambos períodos.

El análisis realizado aquí, pretende mostrar, comparativamente, la relación existente entre el volumen, composición del gasto público y presencia del sector paraestatal con la dinámica del crecimiento económico. Para tal fin hago un corte histórico constituyendo estos dos grandes períodos. El primero va de 1966 a 1982 y corresponde al Estado intervencionista que, en materia de política fiscal se sustenta en la doctrina francesa de las finanzas públicas. Y el segundo de 1983 a 1999 y corresponde al que he denominado aquí como Estado Neoliberal, cuyo manejo de las finanzas públicas se fundamenta en la doctrina liberal clásica del equilibrio presupuestal, sobre cuya base se reorganiza la función y el contenido del Estado, retirándolo de las actividades económicas que realizó durante el período anterior. El punto de quiebre es el año de 1982 y 1983 que es cuando, precisamente, se inicia la Reforma económica y el Estado abandona una forma particular de ser y adquiere una distinta.

Debido a que no toda la información estadística se encuentra disponible para todos los años de estudio, la comparación de algunas variables no abarca desde el primer año del primer período o hasta el último del segundo. Con el fin de mantener un principio de objetividad, en esos casos, se ha mantenido igual número de años para cada uno de los períodos.

Para iniciar el análisis de comparación se puede observar el cuadro y gráfica 72 que muestra la senda de crecimiento del PIB real y del PIB per cápita, obtenida mediante el cálculo de la tasa de crecimiento acumulado año por año. Tanto en el período 1966-1982, como en el de 1983-1999, se presentan tasas positivas de crecimiento para ambas variables. De igual modo se observa el comportamiento del gasto público y el gasto del sector paraestatal medido por sus índices de crecimiento tomando como base 100, para el primer período el año de 1966 y para el segundo 1983. En el primer período podemos observar un vigoroso crecimiento acumulado del PIB nacional, que en 1982 fue superior en un 165% al observado en 1966. Lo mismo pasa con el PIB per cápita, que creció, en el mismo período en un 84%. Este comportamiento es impulsado por una política fiscal expansiva, es decir, por un amplio crecimiento del gasto público total y del sector paraestatal. El primero mostró un crecimiento del 687%, mientras que el segundo creció un 500%.

A partir de 1983, como puede verse, el gasto público y el del sector paraestatal se reducen significativamente, de modo que en 1999 el primero representa sólo el 75% del observado en 1983, mientras que el segundo representa el 59.6%. Como consecuencia, la tasa acumulada de crecimiento del PIB real se reduce por debajo de los valores alcanzados en el primer período, ya que en 1999 su valor fue un 51% superior al de 1983. Lo mismo sucede con el PIB per cápita cuyo valor en 1999 es apenas superior en un 11% al obtenido en 1983, en cambio en el primer período creció en un 84%.

Es decir, el crecimiento del PIB en el primer período equivale a más de tres veces el crecimiento observado en el segundo, en tanto que el del PIB per cápita del segundo período es casi ocho veces inferior al del primero. Y esto es resultado de la disminución del crecimiento del gasto público y paraestatal que en el primer período crecieron 687% y 500% y en el segundo, tan sólo 75% y 59. %.

Este comportamiento muestra el efecto que sobre el crecimiento económico tiene el gasto público, particularmente el gasto del sector paraestatal. Así, en el primer período, la expansión económica se explica, justamente, por la dinámica expansionista de dichos gastos y en el segundo, la menor velocidad a que crece la economía, es producto de la reducción permanente del gasto en términos reales.

Con la información que ofrece el cuadro y gráfica 73 que abarca de 1971 a 1996, se corrobora el impacto del gasto público sobre el ritmo del crecimiento económico y sobre todo, el derivado de las modificaciones que sufren sus componentes, particularmente en lo que se refiere a la influencia de la evolución del gasto de capital sobre el PIB, tanto en el ámbito general de todo el Sector Público, como en el ámbito particular referido al realizado por el sector paraestatal. Se entiende que la relación existente entre el comportamiento del gasto de capital y el crecimiento económico está dada por la capacidad del primero para crear los medios necesarios que permiten ampliar la capacidad productiva del país, toda vez que se define, de modo general, como el total de las asignaciones destinadas a la creación de bienes de capital y conservación de los ya existentes . La velocidad a que crece el gasto de capital del sector público y del sector paraestatal constituye un factor de incremento de la capacidad productiva del Estado y, por tanto, de expansión económica del Estado y de toda la economía nacional. Así se observa que el gasto público de capital crece de 1971 a 1982 un 396%, en tanto que el del sector paraestatal se incrementa un 251%. Esto trae como resultado una expansión del PIB nacional de un 95% para el mismo período. En cambio, en el segundo período, el gasto público de capital disminuye, de tal modo que, en 1996 representa tan sólo el 44% del valor que tenía en 1983. Lo mismo sucede con el gasto paraestatal cuyo valor representó un 64% del obtenido en 1983. Esta contracción explica que el crecimiento del PIB en el período haya sido de un 31%, que equivale a un tercio del crecimiento que mostró en el período anterior, porque el gasto de capital no sólo pierde volumen a lo largo de estos años, sino que, también, pierde su capacidad intrínseca para impulsar el crecimiento de la producción nacional debido a que deja de aplicarse en muchas actividades económicas con capacidad para generar efectos multiplicadores y acelerar la acumulación de capital.

El crecimiento de la capacidad productiva puede ser medida, también, por el comportamiento del rubro identificado como inversión pública, en tanto que es un gasto que contribuye a la formación bruta de capital y a transferir recursos a otros sectores para el mismo fin . En particular, es relevante aquella realizada bajo el rubro de gasto económico, que, como se definió en el capítulo 2, se refiere a un gasto que se realiza para fomentar las actividades económicas. En el cuadro y gráfica 74 es posible observar la relación existente entre la inversión total del sector público y la destinada al sector económico y el PIB real. Durante el período que va de 1970 a 1982, los dos primeros muestran una expansión muy importante, que se corresponde una senda positiva y vigorosa de crecimiento del PIB. La inversión pública total en 1982 es superior en un 270% a la realizada en 1970, en tanto que la realizada en el sector económico fue superior en un 357%. Esto permitió un incremento acumulado del PIB del 103% en el mismo período. En cambio en el segundo período, el PIB nacional apenas creció un 31% por encima del valor que tuvo en 1983. Esta pérdida de la dinámica de crecimiento está fuertemente relacionada con la muy considerable reducción de la inversión pública total y la realizada en el sector económico, las cuales disminuyeron de manera dramática, la primera en un 50% y la segunda en un 70%, de modo que la inversión en el sector económico en 1996, fue equivalente a un tercio de la realizada en 1983. Particularmente la reducción de la inversión económica explica la caída del crecimiento del PIB, debido a que representa una gran influencia sobre el ritmo de crecimiento económico, ya que constituye un conjunto de recursos financieros, con la más alta capacidad para generar crecimiento de la producción, por su carácter de formador de capital, su aplicación directa a actividades productivas y su elevada capacidad multiplicadora.

En el cuadro y gráfica 75, se compara la senda de crecimiento del PIB con la evolución del gasto total per cápita y el gasto económico per cápita. Ahí se observa una alta relación entre estos dos rubros del gasto y el tamaño del incremento del PIB. En el primer período se observa un fuerte crecimiento del PIB del 103%, que va siguiendo la ruta de expansión del gasto público total y económico, los cuales crecen, de 1970 a 1982, un 270% y 153%, respectivamente. Este gasto explica la tendencia del creciente del PIB. En cambio en el segundo período, de 1983 a 1995, el PIB pierde su anterior vigor y dinamismo y sólo crece un 25%, lo cual es resultado de una importantísima reducción del gasto total y económico per cápita, que caen en un 50% el primero y un 75% el segundo. Esto confirmaría que el origen de la contracción económica en los ochentas y noventas tiene como explicación una profunda restricción fiscal, que, incluso, es más profunda medida en términos per cápita, particularmente en lo que se refiere al rubro económico.

El gasto público y particularmente el del sector paraestatal, como se ve, produjeron un fuerte impulso sobre el crecimiento económico del país, en la medida que ampliaron directamente el volumen de productos y servicios generados por el aparato productivo y de modo indirecto a través de la ampliación de la demanda agregada. El impacto diferenciado que tuvo la expansión productiva del sector público y del sector paraestatal sobre la economía nacional en su conjunto en los dos diferentes contextos ya descritos, se puede observar en el cuadro y gráfica 76 en donde se muestra esta relación existente entre estas tres variables. Según se ve, el incremento acumulado del PIB del Sector Público es de un 162% entre 1975 y 1982, en tanto que el sector paraestatal se aumenta un 266%. Como resultado de esta expansión, el PIB nacional crece un 61% en el mismo período. Estos valores corresponden, también, a un período de expansión del gasto público y paraestatal, como ya se observó en líneas anteriores. En cambio, a partir de 1983 en que se da una contracción del gasto, e inicia el proceso de privatización del sector paraestatal, el PIB del Sector Público y el Paraestatal sufren una fuerte disminución. Para 1990 el primero equivale a un 69% del valor que presentó en 1983 y el segundo alcanzó un valor, apenas, del 56% con referencia al mismo año. Esto tuvo un efecto tal sobre el PIB nacional que impidió que pudiera crecer al mismo ritmo que el período anterior. De hecho su crecimiento fue muy pobre, pues su valor en 1990 fue, tan sólo, un 7.5% superior al de 1983.

Finalmente, en el cuadro y gráficas 77 y 78, se resume el comportamiento de las principales variables macroeconómicas que permiten evaluar comparativamente de manera general el desempeño de la economía nacional en los dos períodos de análisis propuestos y caracterizados por políticas económicas diferenciadas. Aquí se puede observar el comportamiento del PIB, de la inflación y el PIB per cápita para ambos períodos. Según se ve, los mejores resultados fueron alcanzados durante la etapa 1966-1982, es decir la etapa del Estado intervencionista. En materia de PIB real se tiene un incremento medio anual del 5.9% durante el primer período, en cambio, para el segundo período el incremento es tan sólo de un 2.5%. Esto ritmo de crecimiento llevó a un incremento del PIB del 165.4% en el primer caso y de sólo 51.4% en el segundo. Con el PIB per cápita se presenta una situación similar. En el primer período crece a una tasa media anual de 3.7%, alcanzando un crecimiento del 84%, en tanto que en el segundo período crece a una tasa de 0.7%, alcanzando un incremento de tan sólo un 11.8%. En materia de inflación la tasa de crecimiento promedio anual fue de 16.6% en el primer período, mientras que en el segundo fue de 34.3%, esto significa que los precios se incrementaron un 1252.3% en el primer período y 14,998% en el segundo. Es decir, en una etapa en que se expandió el gasto público para intervenir directamente en el funcionamiento de la economía, en que se expandió el gasto del sector paraestatal para ampliar la capacidad productiva del Estado, se obtuvo un incremento del PIB nacional y per cápita muy por encima de lo obtenido en el período en que se contrae el gasto público y el del sector paraestatal. Al mismo tiempo, se observa que la inflación crece mucho más en el período de contracción fiscal que en el de expansión.

Estos resultados aquí observados tienen implicaciones profundas por lo que se refiere a la capacidad de desarrollo de una forma u otra de organización del Estado frente a la economía. Los defensores de la teoría monetarista han insistido en las bondades de la cancelación del intervencionismo estatal como medio para liberar las fuerzas del mercado y propiciar crecimiento económico, además de garantizar la estabilidad económica. Los resultados que aquí se observan evidencian el hecho de que el poder del Estado para propiciar crecimiento económico no es superado por el de las fuerzas del mercado y que el retiro del Estado de las actividades económicas propicia una pérdida del dinamismo económico sustentado en variables internas y estables que no puede ofrecer el mercado, menos cuando se opera una apertura de las fronteras comerciales y financieras de tal magnitud que la economía nacional queda a merced de los vaivenes comerciales y financieros en el mundo.

Efectivamente, es muy claro, que existe una estrecha relación entre las variables económicas y financieras del sector público y paraestatal, que influyen y determinan el comportamiento de la economía nacional en su conjunto. Variables que muestran su capacidad de impulsar el desarrollo nacional o de debilitarlo cuando ya no participan más como elementos fundamentales para el crecimiento económico. En otras palabras al reducirse el gasto público y eliminarse su orientación productiva, y al reducirse el tamaño y la presencia del sector paraestatal en la economía, se debilitan y terminan por eliminarse, las bases del crecimiento económico nacional, lo que hace más difícil y lenta la recuperación en los años siguientes. Pero no sólo eso, estas bases estaban ligadas al mercado interno, a un crecimiento que permitía la expansión del empleo, las remuneraciones y el consumo popular. A un crecimiento que sostenía un proceso de desarrollo interno de la industria, mediante la creación y sostenimiento de cadenas productivas que daban estabilidad y autonomía al crecimiento y que abrían oportunidades de mejoramiento material para las clases populares.

Las nuevas bases sobre las que se cimentó el crecimiento económico a partir de 1983, están ligadas a los mercados externos, a la expansión de variables que quedan fuera del control de los agentes económicos nacionales y desde luego, del propio Estado. Como consecuencia, el crecimiento ya no representará, necesariamente, mejorías en el empleo, las remuneraciones y el consumo popular. El crecimiento no sólo se desvincula del gasto público y paraestatal sino también del impulso creativo del PIB de estos sectores. Estas nuevas bases no sólo no impulsan el desarrollo industrial masivo, sino que, destruyen cadenas productivas y promueven una proceso de industrialización selectiva, de muy difícil acceso para la mayoría de empresarios del país y que como norma, se encuentra dominado por los grandes capitales, muchos de ellos transnacionales. El crecimiento se ha vuelto inestable y carente de autonomía, pero, por sobre todo ha dejado de impulsar el desarrollo nacional.


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