BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

LAS FINANZAS PÚBLICAS ESTATALES Y MUNICIPALES EN MÉXICO

Hilario Barcelata Chávez




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3.5. Índice Aportaciones-Población. (IAPOB)

Para medir de manera más precisa la relación entre la población estatal y las Aportaciones Federales he construido el Índice de Aportaciones-Población (IAPOB), que mide la relación existente entre esas dos variables y ofrece información respecto a su tamaño relativo. De este modo es posible saber si en el reparto, el estado obtiene ganancias, es decir, el porcentaje de Aportaciones que recibe cada estado, es mayor o menor que la proporción de población que se localiza en su territorio.

El indicador puede adoptar valores menores, mayores o iguales a uno. Cuando es igual a uno, hay una proporcionalidad absoluta, es decir, el estado recibe en proporción al tamaño de su población Si es mayor que uno, le corresponde más aportaciones que la población, es un estado ganador. Si sucede la situación contraria, el indicador será menor que uno, e indica que el estado obtiene pérdida”.

A partir de este análisis se puede observar que existen un total de 23 estados ganadores, 7 perdedores y dos con proporcionalidad absoluta.

También aquí, la pérdida está asociada a estados con PIBE per cápita alto, aunque ello no es válido para el caso de Guanajuato y Puebla que son perdedores, a pesar de que su PIBE per cápita es inferior a la media nacional.

Asimismo, la ganancia está asociada a un PIBE per cápita bajo, porque entre menor es éste, mayor es la ganancia, aunque ello no se cumple para Baja California Sur, cuyo valor es superior a la media.

Algunas conclusiones sobre el reparto de las Aportaciones Federales.

El reparto de los recursos fiscales en México, está regulado por la Ley de Coordinación Fiscal, la cual establece que los recursos federalizados están constituidos por las llamadas Participaciones en los ingresos federales y por las Aportaciones Federales. Cada uno de estos tipos de recursos, tienen fórmulas y procedimientos de reparto particulares, los cuales están definidos a partir de las siguientes variables: tamaño de la demanda de bienes públicos; tamaño de la población, eficiencia en la recaudación, y rezagos sociales, en ese orden de importancia.

Al efectuar el análisis del reparto del gasto federalizado, se observa una relación directa muy marcada, entre el monto de estos recursos que corresponde a cada estado y el PIBE, el volumen de la recaudación y el tamaño de la población. Sin embargo, se observa un sesgo compensatorio importante, al analizar la equiproporcionalidad entre Participaciones y PIBE; y entre Participaciones y Recaudación Fiscal. En ambos casos, si bien se le da más al que mas produce y al que más recauda, este reparto no es proporcional a su participación en la producción nacional y a la recaudación.

Por tanto, en principio, puede decirse que el sistema de coordinación fiscal funciona como un instrumento redistribuidor regional del ingreso y la riqueza.

Una característica que destaca de la composición de las Participaciones Federales, es que se encuentran altamente concentradas en unos cuantos estados. Así, en los seis que más reciben, se ubica el 46% del total de los recursos distribuidos bajo este concepto. Este grupo de estados se destaca, también, porque concentra una muy alta proporción del PIB nacional, pues genera el 52.1% del total. Ello se debe a que cinco de ellos, son los que más contribuyen a la generación de riqueza en el país. De hecho existe una muy alta correlación entre las Participaciones federales que recibe cada estado y el valor de su Producto Interno Bruto estatal (PIBE), lo cual indica que a mayor generación de producto, mayor cantidad de recursos por participaciones. Esto también significa que a mayor participación en el PIB nacional, mayor es la participación porcentual que le corresponde a cada estado.

Sin embargo, al comparar la proporción que guardan la participación en las Participaciones con su contribución porcentual al PIB nacional, con un indicador de equiproporcionalidad, se observa una desproporción bastante considerable, debido a que la mayoría de los estados reciben más proporcionalmente. Y esta ganancia, está asociada a su nivel de desarrollo, por lo que es posible afirmar que hay un proceso de transferencia de riqueza de los estados de mayor producción y desarrollo a los de peor situación.

Esto le otorga equidad al reparto de los recursos federales, lo cual significa es de tipo compensatorio. Aunque el tamaño de la ganancia o pérdida, no depende del tamaño de la pobreza o atraso, es decir, entre los que ganan, la ganancia relativa, no está en función al tamaño de la pobreza relativa.

A pesar de esto, cuando se observa el nivel de Participaciones per cápita para cada estado, se puede ver que las más altas no corresponden a los estados más pobres, como cabría esperarlo de un reparto compensatorio. Así, las entidades con el mayor PIBE per cápita, obtienen el mayor nivel de Participaciones per cápita, en cambio, las de menor PIBE per cápita, reciben los valores más bajos de Participaciones per cápita.

Esto puede atribuirse al costo más alto que tiene la provisión de bienes públicos en regiones más desarrollados y la mayor variedad de bienes públicos de que hay que proveer a la población, independientemente del tamaño de la demanda para cada tipo de bien, aunque el reparto fiscal, supone implícitamente, que los costos de aprovisionamiento de bienes públicos, es el mismo en todos lados; y que la necesidad per cápita, es la misma para todas las personas e igual en todos los estados. Y que todas las regiones tienen, el mismo grado de desarrollo.

Un análisis más detallado, a través de un indicador que compara el tamaño del PIB per cápita con el de las Participaciones per cápita, mediante el Índice de Participaciones per cápita (IPEC) que mide el tamaño de las primeras, como proporción del segundo, permite observar que este indicador crece conforme disminuye el PIBE per cápita, lo cual significa, que entre más pobre es el estado, más grande es el monto de las Participaciones per cápita comparadas con su PIBE per cápita. Esto confirma una tendencia compensatoria del reparto de participaciones, al mismo tiempo, que se reconocen las disparidades de costo y variedad de las necesidades para los estados más desarrollados. A este nivel, el sistema de reparto parece no sólo ser compensatorio y resarcitorio, sino justo en ambos sentidos.

El tamaño de la población es un factor fundamental para entender el volumen de Participaciones que le corresponde a cada estado.

En función a este criterio, es posible observar que los seis estados que más participaciones reciben, concentran el 42% de la población y son de los más poblados del país. También, destaca la existencia de una alta correlación entre el tamaño de la población, en cada estado y la magnitud de las Participaciones que recibe, lo que significa que conforme mayor es la población, mayores son, también, las Participaciones.

El Índice de Participaciones-Población (IPPOB) permite determinar si existe equiproporcionalidad, entre el porcentaje de Participaciones que recibe cada estado y el tamaño relativo de su población. Según este índice, el criterio de la población se refleja de manera clara en el reparto, aunque se observan disparidades, derivadas de la acción de los otros dos criterios utilizados para el reparto de este tipo de fondos.

Sin embargo es importante señalar que hay estados con una menor proporción de participaciones y son de los más pobres del país, además de que su nivel de Participaciones per cápita es el más bajo de todos.

Esto indica que este criterio, que toma en cuenta el tamaño de la población, no es adecuado, en términos de generar equidad en el reparto, pues no considera en qué condiciones se encuentra la población a la que le está repartiendo. De hecho, considera que todos están en las mismas condiciones.

Al medir la influencia de la eficiencia recaudatoria de los impuestos asignables en el monto de las Participaciones, destaca el hecho de que, a mayor tamaño de la primera corresponde más de la segunda. Sin embargo, es notorio que algunos estados reciben porcentualmente más Participaciones que su contribución porcentual en la recaudación total. Esto puede observarse a través de un análisis de equiproporcionalidad, donde se puede determinar qué estados se ven más beneficiados con el reparto en relación con su recaudación. Para esto he calculado el Índice de Participaciones-Recaudación de Asignables (IPRA), el cual indica que los estados con una proporción menor de Participaciones tienen un PIBE más grande a nivel nacional y cuentan con un PIBE per cápita muy alto. Con ello se confirma una relación entre las variables de atraso económico y social y una mayor participación en las Participaciones.

De todo lo anterior se observa que, si bien existe una correspondencia entre población, recaudación y tamaño de las participaciones, así como con el PIBE, mayor participación, resulta que efectivamente hay una transferencia relativa de recursos desde los estados que más producen y más recaudan, hacia los que menos producen y menos recaudan.

Con respecto a las Aportaciones que reparte la Federación a estados y municipios, éstas muestran un perfil de alta concentración, ya que el 39% del total se ubica en sólo 6 estados. Una característica que distingue a estos estados es su PIBE per cápita bajo, es decir, son estados pobres. Y en general, puede concluirse que los estados con mayor atraso, son los que reciben más recursos de estos fondos.

Esto puede entenderse en el sentido de que, el criterio de equidad que fundamenta el reparto de parte de estos recursos, opera favorablemente, beneficiando a los estados con mayor atraso económico y rezagos sociales, pero, también, a los que, dado el tamaño de su población, tienen una mayor demanda de bienes y servicios públicos, los cuales deben proveer en mayor cuantía.

Al comparar la participación de los estados en el PIB nacional con la proporción de Aportaciones que le corresponde, (equiproporcionalidad) se observa que ésta tiende a ser, mayor que la segunda. Notándose una tendencia a que la diferencia entre ambas variables sea mayor, en la medida en que es más grande el tamaño del PIBE. Es decir, se da un proceso de transferencia de recursos de los estados de mayor PIBE a los demás, lo cual se confirma a través del Índice de Aportaciones-PIBE (IAPIBE), que mide la relación entre el PIBE y las Aportaciones Federales. Sin embargo no todos los de mayor producción, transfieren, debido a la influencia de los otros criterios de reparto de las Aportaciones, como la pobreza o el tamaño de la población.

A través del índice de Aportaciones per cápita (IAPEC) se mide el tamaño relativo de las Aportaciones per cápita, comparadas con el PIBE per cápita, observándose una tendencia una relación inversa entre tamaño de las Aportaciones y su PIBE per cápita, es decir, que a medida que el PIB per cápita se reduce, los estados tienden a obtener más Aportaciones per cápita.

El tamaño de la población es un elemento que permite entender, la distribución de las Aportaciones Federales a los estados de la República, particularmente porque él mismo y la demanda de bienes públicos derivada de él (como educación y seguridad pública) constituye un criterio de repartición de las mismas. De esta manera se conforma un patrón de concentración de las Aportaciones en aquellos estados con mayor población. Así, los seis estados con mayor participación, reciben el 39% del total y concentran el 38% de la población total nacional.

Sin embargo, no existe una proporcionalidad entre población y Aportaciones, pues algunos estados reciben menos en proporción a su población y otros reciben más. Es decir, por un lado hay un exceso de Aportaciones sobre población, en los estados más pobres, y un déficit de aportaciones sobre población en los más ricos, lo cual opera como un instrumento de compensación de la pobreza de la población.

Otro aspecto que alcanza a observarse, es que el criterio del tamaño de la demanda de bienes y servicios públicos (que está determinada por el tamaño de la población) pesa mucho más en la determinación de la participación estatal de las Aportaciones, que el criterio de los rezagos económicos o sociales, existentes. Y esto es así, porque este último criterio, sólo se utiliza en la determinación de uno de los siete fondos que componen las Aportaciones y nunca es el de mayor tamaño, en que se toma en consideración la pobreza de la población, pero bajo ese criterio sólo se destina el 10% del total de las Aportaciones Federales, esto es casi el 5% del total de recursos federalizados. Al medir de manera más precisa la relación entre la población estatal y las Aportaciones Federales mediante el Índice de Aportaciones-Población (IAPOB), es posible saber como es el porcentaje de Aportaciones que recibe cada estado, en comparación con la proporción de población que se localiza en su territorio, observándose que los estados con PIBE per cápita más alto, transfieren recursos a los de PIBE per cápita inferior.

Asimismo, el tamaño de la transferencia que se recibe está asociada a un PIBE per cápita bajo, porque entre menor es éste, mayor es el monto transferido.

En general se puede concluir que el sistema de coordinación fiscal, tiene rasgos de tipo compensatorio, que se observa, primordialmente mediante un análisis de los valores relativos de las variables utilizadas. Esto no le impide tener un carácter resarcitorio, que particularmente se observa en el análisis de los valores absolutos de las variables.

FUENTES CONSULTADAS

Ley de coordinación fiscal de la federación. Texto vigente al 30 de septiembre de 2003

Página electrónica de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Estadísticas Oportunas de Finanzas Públicas y Deuda Pública http://www.shcp.gob.mx

Página electrónica del INEGI, Banco de Información Económica. http://dgcnesyp.inegi.gob.mx/bdine/bancos.htm

www.aregional.com

Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, Informe sobre desarrollo humano, México 2002

Ley de coordinación fiscal de la federación. Texto vigente al 30 de septiembre de 2003

Página electrónica de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Estadísticas Oportunas de Finanzas Públicas y Deuda Pública http://www.shcp.gob.mx

Página electrónica del INEGI, Banco de Información Económica. http://dgcnesyp.inegi.gob.mx/bdine/bancos.htm


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