BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

ESTUDIOS CUBANOS SOBRE VICTIMOLOGÍA (COMPILACIÓN)

Dager Aguilar Avilés




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La Caracterización Victimológica en el homicidio

Instituto Medicina Legal

En el verano de 1994 el Instituto de Investigaciones Crimininológicas del MININT llevo a cabo un taller de violencia donde se manejó por estudiosos del homicidio de ese centro que el estudio de este fenómeno en nuestro país no contaba con investigaciones relacionadas con la víctima y que los aspectos psicológicos de esta no se podían analizar por haber fallecido (1).

Ya por aquellos días nos encontrábamos enfrascados en la tarea de validar un método de estudio de la víctima de homicidio partiendo de una necesidad objetiva pues como bien dice Neuman un estudio de la criminogénesis no puede ser relevante y serio si no se tiene en cuenta el papel jugado por la víctima y en que medida ella ha contribuido, consciente o inconscientemente, al acto (2).

Diseñamos una investigación que incluía el estudio de la víctima a través de la autopsia psicológica y el estudio del victimario a través de una guía exploratoria (GEH) con los mismos ITEMS que el modelo de autopsia psicológica (MAP II), precisamente con el objetivo de que fueran comparables partiendo de la afirmación hecha por eminentes criminólogos de que las víctimas y sus victimarios tienen más semejanzas que diferencias (3) y que se adecuan con frecuencia unos a otros, como la cerradura y la llave, teniendo también sus condiciones de vida peculiaridades complementarias (4).

Estudiamos todos los homicidios y asesinatos procesados por la Sección de Homicidios de la Unidad Provincial de Operaciones Policiales de la Ciudad de la Habana en 1994, pudiendo concluir 50, las características sociodemográficas y psicopatológicas de víctimas y victimarios eran similares, lo cual corroboraba las afirmaciones de los profesores Rodríguez Manzanera y Tocaven, comentadas en el párrafo anterior.

El perfil psicológico de las víctimas quedó conformado por terquedad, impulsividad, seguridad en si mismo, optimismo, valentía y tendencia a ser dominantes y caprichosos, lo cual les creaba dificultades en sus relaciones interpersonales.

Predominaron las víctimas del sexo masculino, entre 26 y 35 años, del grupo racial de predominio europoide, con conflictos relacionados con la vivienda, la familia y la economía, con creencias religiosa sincréticas.

En cuanto a la ocupación en los casos esclarecidos predominaron los obreros seguidos de los jubilados y desvinculados, en los no esclarecidos predominaron los dos últimos, si vamos a analizarlo desde el punto de vista victimológico, estos dos últimos grupos reunen mayor cantidad de factores de riesgo victimal, en el caso de los jubilados porque están más aislados de las relaciones sociales y con frecuencia son seleccionados por sus victimarios pensando en una vía fácil de obtención de dinero o bienes materiales, al tratarse de personas con menos posibilidades de defensa (5).

En el caso de los desvinculados laborales se trata de personas que, una vez fuera del sistema laboral, comienzan a establecer vínculos con individuos cuyos medios de vida son ilícitos y esto constituye un factor victimógeno (6).

El 80% de las víctimas de hechos esclarecidos y el 60% de las de hechos no esclarecidos eran consumidoras de bebidas alcohólicas. El 91,42% de las víctimas de autor conocido consumidoras de bebidas alcohólicas eran bebedores problema, y solo el 33,33% de las víctimas consumidoras de autor desconocido.

Los bebedores problema del grupo de hechos esclarecidos habían llegado a tener más complicaciones sociales, fundamentalmente microsociales (violencia hogareña, rechazo familiar, pérdida de amigos por causa de la bebida).

Estos resultados nos recuerdan una cita de Von Heutig hecha por Rodríguez Manzanera que señala que el alcoholismo "está a la cabeza de los factores que crean víctimas", ya que "desde la familiaridad excesiva hasta el estado de coma, el bebedor es la víctima ideal" (7).

Cerca del 50% de las víctimas de autor conocido y cerca del 30% de las de autor desconocido tenían alcohol en sangre. En cerca del 30% de los hechos esclarecidos la participación del alcohol como factor criminoimpelente (8) fue relevante, estos casos pertenecían a medios que cumplían los requisitos descritos por Wolfgang y Ferracuti para las subculturas violentas (g) y en ellos el rol de la víctima y victimario fue totalmente fortuito e intercambiable y la criminodinámica estuvo determinada en gran medida por la fuerza de los factores criminoimpelentes (machismo, "guapería", vendetta) y la escases de los criminorepelentes, puesto que la violencia no es mal vista, nadie la frena, al contrario, la aplauden e incluso la disfrutan, creando una situación especialmente criminógena.

En este sentido vale la pena comentar que en más del 25% de los hechos esclarecidos la víctima y el victimario habían estado bebiendo en las inmediaciones del crimen y el enfrentamiento fue presenciado y alentado por terceras personas.

El 30% de las víctimas presentaba hábitos antisociales, el 20% había estado involucrado previamente en hechos de violencia y el 14% tenía antecedentes penales, lo cual nos recuerda un artículo del célebre criminólogo Ezzat Fattah titulado: Is the victims blameless? (10).

El 20% del total de nuestras víctimas eran homosexuales con conducta promiscua y poco selectiva en sus relaciones interpersonales, estas personas caen dentro de la categoría de víctimas latentes o predispuestas de Ezzat Fattah (11), el 60% de los hechos con víctimas homosexuales quedaron sin esclarecer.

En cuanto a las posibles motivaciones del crimen encontramos diferencias importantes entre los hechos esclarecidos y los no esclarecidos, en los primeros predominaron los móviles pasionales, seguidos de los materiales; en los segundos predominó el ocultamiento de otro delito, fundamentalmente robo (en estos últimos debemos aclarar que se trata de presuntos móviles, los aparentes, quizá cuando el autor sea descubierto, durante el esclarecimiento, nuestra valoración pueda ser modificada).

En los hechos esclarecidos, en más del 70% víctima y autor tenían relaciones afines, predominando los cónyuges, amigos y "conocidos"; la relación marital es especialmente señalada en el binomio del homicidio (12,13,14).

En los sentimientos del autor hacia la víctima predominó el rencor, la hostilidad y los sentimientos ambiguos, lo cual está en relación con la mayor frecuencia de móviles criminógenos pasionales, ya que desde hace más de cuatro décadas lo dijo Jimenez de Asúa: la figura delictiva en que las emociones ejercen más influjo es el homicidio (15), concediéndole un especial poderío delictógeno a las pasiones (16), pudiendo actuar estas como potentes factores criminoimpelentes (17).

En el momento de los hechos cerca del 50% de las víctimas provocaron física o verbalmente (predominando esta última) a sus victimarios, esta afirmación fue tomada no solamente en base al dicho del autor sino también, cumpliendo los principios metodológicos de nuestro estudio, en base a los resultados de la necropsia médicolegal y de la investigación policial, los cuales aportan elementos de seriedad a la hora de demostrar la existencia de provocación en la dinámica del hecho.

Y es que la provocación es el elemento clave en la psicodinámica del crimen, se ha dicho en relación al homicidio que el estudio de la victimología se reduce al estudio de la provocación y que por ese camino entra la victimología en los ordenamientos jurídicos (18). Abrahamsen (citado por Manzanera) plantea que "solo en muy raras ocasiones la mente humana se encuentra obsesa por el impulso total a matar. Por el contrario, según mi experiencia, el homicidio es provocado inconscientemente por la víctima" (19).

En los hechos de autor desconocido, el 60% de las víctimas eran homosexuales con una gran cantidad de factores victimógenos además de sus preferencias sexuales, tales como la ingestión habitual de alcohol y/o drogas, promiscuidad y lugar de residencia ubicado en zonas victimógenas. En la forma en que estos individuos fueron ultimados (predominando las maniobras combinadas de estrangulación y sofocación) se evidencia una estrecha relación con el victimario pues además en la totalidad de los casos no había indicios de que las entradas al lugar del crimen (que en todos los casos fue el domicilio de la víctima) hubiesen sido violentadas, el que resultó occiso le dió acceso a su victimario sin intermediar violencia, en todos los casos en horas de la noche o la madrugada, lo cual apoya aun más el planteamiento de que existía una relación previa víctima autor.

En otro 20% de los casos que quedaron sin esclarecer se cumplían los criterios que establece Von Heutig para la víctima aislada (20), se trataba de ancianas que vivían solas, en zonas victimógenas y que se suponía que tenían acceso a la moneda libremente convertible por tener toda su familia en el exterior, eso determinó su victimización, en estos si se encontraron señales de violencia en las vías de acceso al lugar (que al igual que en los homosexuales víctimas fue el domicilio) y las víctimas fueron sorprendidas sin poder establecer ninguna defensa, no había señales de lucha.

El resto de los casos no esclarecidos correspondía a víctimas con trastornos psiquiátricos mayores y en uno de ellos se manejó la hipótesis (aún no demostrada) de que hubiese sido confundido con otro por el autor, dadas las características del lugar del hecho (oscuridad, movimiento continuo de personas, cercanías de un centro de expendio de bebidas alcohólicas).

Finalmente queremos comentar que predominaron los fines de semana como días de ejecución de los crímenes estudiados, esto coincide con la literatura revisada (21), el fin de semana es victimógeno (22).

CONCLUSIONES

1. La víctima de homicidio es susceptible de estudio a través del método de autopsia psicológica.
2. Predominaron las víctimas del sexo masculino, entre 26 y 35 años, europoides, jubilados o desvinculados, consumidores de alcohol y/o drogas.
3. El perfil psicológico estaba dado por terquedad, impulsividad, seguridad en sí, optimismo, valentía y tendencia a ser dominantes y caprichosos, lo cual les creaba dificultades en sus relaciones interpersonales.
4. El alcohol constituyó un factor victimógeno importante.
5. Las preferencias sexuales homosexuales constituyeron un factor victimógeno.
6. La procedencia de subculturas violentas jugó un papel importante en el 30% de los hechos esclarecidos, vinculada a influencia alcohólica.
7. Las relaciones víctima victimario eran afines en más del 70% de los hechos esclarecidos, predominando los cónyuges, amigos y "conocidos".
8. En las posibles motivaciones del crimen, predominaron las pasionales en los hechos esclarecidos y el ocultamiento de otro delito (fundamentalmente robo) en los no esclarecidos.
9. La provocación constituyó un elemento importante en la victimización, cerca del 50% de las víctimas provocaron (física o verbalmente) al victimario.
10. El fin de semana resultó un factor victimógeno, así como el vivir solo y en zonas victimógenas.
11. Las víctimas y sus victimarios tenían características sociodemográficas y psicopatológicas similares.

BIBLIOGRAFÍA

1. Amieiro, E; Milán, G. Consideraciones sobre la violencia criminal en Cuba. Peculiaridades para su análisis. Inst. Inv. Crim. MININT, Agosto, 1994.
2. Neuman, E. Victimología. Ed. Cárdenas, México, 1989, p.23.
3. Rodríguez Manzanera, L. El homicidio en México. Criminología en América Latina. UNICRI, pub. 33, Roma, Mayo 1990; p.154 55.
4. Tocaven,R. Curso Internacional Victimología y Delito. La Habana, Octubre 1993.
5. Rodríguez Manzanera, L. Victimología. Estudio de la víctima. 2da Ed. Edit. Porrúa, SA. México, 1990, p.254.
6. Ibidem, p. 108.
7. Ibidem, p. 125.
8. Rodríguez Manzanera, L. Criminología. Ed. Porrúa,SA. México, 1993, p.465.
9. Wolfgang, M; Ferracuti,F. La subcultura de la violencia, 1967.
10. Fattah, EA. Is the victim blameless? Med Sci Law; 1990 Jan; 30 (1), p.34 8.
11. Fattah, EA. Towards a criminological clasification of victims. International Criminal Police Review, USA, 1967, p.209.
12. Clinard, MB; Quinney,R. Criminal behavior systems. A tipology Rinehart and Winston Inc. New York, USA, 1967.
13. Lo, M; Vuletic, JC; Kmelmeyer, TD. Homicides in Auckland, New Zealand. A 14 year study. Am J Forensic Med Pathol: 1992 Mar: 13(1): p.44 9.
14. Kellerman, AL; Mercy, JA. Men, women, and murder: gender¬specific differences in rates of fatal vlolence and victimization. J Trauma; 1992 Jul; 33 (1); p.1 5.
15. Jimenez de Asúa, L. Crónica del crimen. Ed Jesús Montero, 1950, p. 119.
16. Ibidem, p.122.
17. Rodríguez Manzanera, L., op.cit. (Criminología), p.472.
18. Aniyar de Castro, L. Victimología. Universidad de Zulia, Venezuela, 1969, p.78.
19. Rodríguez Manzanera, L., op. cit. (Victimología), p.259.
20. Ibidem, p.85.
21. Greenberg, M et al. Temporal clustering of homicide among urban 15 to year old white and black americans. Ethn Dis: 1991 Fall: 1(4); p.342 50.
22. Rodríguez Manzanera, L, op.cit. (Victimología), p.113.


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