BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

EL LIBRO Y EL BIOS: ALGUNOS MOMENTOS EN SU HISTORIOGRAFÍA. LECTURA DESDE EL PARADIGMA ECOLÓGICO
(VOLUMEN II)

Germán López Noreña



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CAPÍTULO II USO Y PRODUCCIÓN DEL PAPEL EN LA CULTURA MESOAMERICANA PRECOLOMBINA Y EN ESPAÑA DEL SIGLO XVII AL XVIII

2.1 EL PAPEL EN LA CULTURA MESOAMERICANA PRECOLOMBINA

A grandes rasgos, sobre el uso del papel en la cultura azteca –de la Maya, y las otras que habitaron la altiplanicie y la de la costa, se sabe que se utilizaba con frecuencia y en grandes volúmenes. El gran uso del papel por parte de los aztecas se debió a lo económico del material, sus posibilidades de manipulación, decoración y teñido.

No se sabe de noticias exactas de las técnicas de producción del papel por los Mayas –llamado por ellos huun-, y mucho menos aun del papel manufacturado por los aztecas –denominado por esta cultura ámatl.

La historiografía indígena da cuenta del conocimiento de los Toltecas del papel, siendo mencionado en su mitología:

Sahagún relata “…los toltecas tenían una leyenda acerca de la creación del quinto sol. Decían que antes de que hubiese día en el mundo, que se juntaron los dioses en aquel lugar que se llama Teotiocan (hoy Teotihuacan), y uno de ellos, buboso, llamado Nanaoatzin, accedió a ser quien alumbrara. A otro, que se llama Tecuciztécatl, le dieron sus aderezos, un plumaje llamado aztacomitl y una jaqueta de lienzo, y al buboso tocárosle la cabeza con papel que se llama amatzontli, y pusiéronle una estola de papel y un mástil de lo mismo”” (Pinizo Galindo: 2007) .

Probablemente, se sabría mucho más de la producción del papel en la época precolombina, sino hubiese sido porque el rey Itzcoatl quien entre los años 1427 y 1440 ordenó la destrucción de muchas evidencias de su cultura, al parecer para que ellas no llegasen a manos del vulgo y según él protegerlas del menosprecio. Pero lo que si es cierto era la costumbre de los aztecas de utilizar gran cantidad de papel en sus ceremonias de tipo religiosas.

El papel además de ser utilizado para narrar la historia de los héroes y dioses, también era utilizado para el adorno de las piras funerarias, los atavíos de los dioses y para engalanar sus sacrificios. Normalmente usaban adornos sagrados de papel –amatetéhuitl- goteados de ulli (goma o hule), logrando hacer de manera más fácil las imágenes de los dioses, sobre el papel con ulli derretido. En el caso de los prisioneros eran vestidos con este papel al que llamaban También quémitl.

Los amatetéhuitl, goteados con hule derretido, eran simbólicos en el mundo de los montes; servían de atavío a pequeños ídolos los tepitoton, que fabricaban con la masa tzoalli. Si por ejemplo, deseaban formar la imagen del Popocatépetl, daban al ídolo la figura del dios Tláloc y le ponían una corona o mitra de papel, un abanico en la nuca y su atavío de papel; este último y la corona eran de color azul. Colocaban las imágenes de Iztaccíhuatl, Matlalcueye, Chalchiutlicue, una al lado de la otra, y enfrente la de Cihuacóatl, cuya corona de papel era negra. La diosa Iztaccíhuatl (mujer blanca) tenía varios templos sobretodo en una cueva de la misma montaña. En el templo mayor su imagen era de madera, vestida de azul, y en la cabeza llevaba una corona o mitra de papel pintado de negro. (Pinizo Galindo: 2007)

Situación, complementada en su argumentación por el experto Alfonso Caso en lo que a las deidades concierne, quien escribe: “[…] una especie de abanico de papel delgado (el tlaquechpaniotl de las deidades), puesto detrás de la nuca, es característica de las deidades del agua, de los montes y de la vegetación, siendo este abanico blanco en la diosa Iztaccíhuatl; rojo en Chicomecóatl, diosa del maíz; azul en Chalchiutlicue, diosa del agua y verde en Tepeyolohtli, dios de las montañas”.

En síntesis, se es posible observar en la cultura precolombina Mesoamericana, una gran utilización del papel, no obstante no poderse establecer con cierto nivel de exactitud las fechas e incluso sus lugares de producción.

2.2 El PAPEL EN ESPAÑA: EN LOS SIGLOS XVII y XVIII

El Arte De Hacer Papel En 1768

http://www.adabi-ac.org/ccre/descargas/art6_historia_papel.pdf

Volviendo a páginas anteriores en este volumen en lo que respecta a la historia del papel, veíamos, el momento de esplendor de la España-Árabe en los siglos VII, VIII, XI y XII, en lo relacionado a la producción del papel, los libros y las bibliotecas. Preguntémonos entonces ¿En los siglos consecutivos al siglo XII siguió siendo así? Al tenor de la historiografía del papel, del libro y de la bibliotecología, la respuesta es No.

Entonces veamos algunos argumentos fundantes a la anterior respuesta. El papel juega un rol protagónico en la vida Estatal y privada de la España del siglo XVII, en contraste a la producción del mismo en lo relacionado a la cantidad y la calidad. La historia del papel en España en el siglo XVII, narra una situación supremamente difícil, es decir de decadencia, como producto de los siguientes aspectos:

En lo relacionado con la demanda. De entre los varios aspectos, causante de la imposibilidad de satisfacer la alta demanda de papel, se menciona a continuación los siguientes: a) el gran auge de la impresión –gracias a la aparición de la Imprenta- de libros, las gacetillas, pliegos de ciegos, y las bulas en las que el volumen de papel utilizado eran bastantes altas. b) La conquista de América y el establecimiento de las colonias, el papel fue un elemento fundamental como vehiculo cultural en América. Siendo el último elemento, comentado por la Asociación Hispánica De Historiadores Del Papel en su artículo ya mencionado en la página seis, de la siguiente manera:

Ante el reto cultural del Renacimiento y la invención de la imprenta, los papeleros españoles se ven impotentes para dar respuesta al aumento de la demanda de este material, producida por el descubrimiento y la colonización de América […].

El papel fue un medio imprescindible para mantener vivo el complejo tejido de relaciones políticas y humanas entre la Metrópoli y las Indias. La españolización y cristianización de Hispanoamérica no habría sido posible sin la presencia de este importante vehículo cultural. Como ejemplo, en la segunda mitad del siglo XVII salieron de los puertos de Sevilla y Cádiz 34.983 balones de papel (un balón tenia 24 resmas y una resma 500 hojas). Aunque parte de este papel era elaborado en molinos españoles, sobre todo catalanes, fundamentalmente procedía de los centros artesanales de Francia y Génova.

La corona española no fomentó la construcción de molinos papeleros en América, ya que este producto fue, durante largos periodos de tiempo, monopolio real, sobre todo a raíz del establecimiento del impuesto del papel sellado, gran fuente de ingresos para su siempre maltrecha economía. El primer molino papelero americano se fundó , hacia 1575, en Culhuacán (Méjico). Su producción fue muy pequeña y de uso local.

Lo concerniente con la Calidad. La baja calidad del papel español, sin duda alguna está ligada a las guerras acaecidas en este siglo, a la persecución y expulsión de los moriscos ; dándose con ello la perdida de artesanos altamente calificados en las técnicas de la elaboración y producción del papel. Espacio aprovechado por la competencia Italiana y Francesa.

Una De Las Páginas Del Sinodal De Aguilafuente. Segovia 1472

Primer libro producido Por La Imprenta Española

pegotesdetinta.blogspot.com/.../incunable.html

Los genoveses, controlaban el monopolio de la materia prima y la producción del papel y el surtido a la península Ibérica. Paradójicamente, un alto porcentaje del trapo utilizado por el gremio papelero italiano, era embarcado desde España hasta los molinos Genoveses, para luego ser vendido el papel a España y de ahí a las colonias americanas, a altos costos.

Ello determinó la presencia de los banqueros italianos en los negocios españoles, influyendo incluso en las decisiones de tipo político. Logrando a través de esta ventajosa posición política –en razón de los favores que hacían a la corona española-, consolidar la hegemonía de la producción y la venta del material:

Estos privilegios aseguraron al capital genovés el control de un mercado ilimitado, con una producción papelera que a fines del siglo XVI se convirtió en la más importante de Europa.

En esta comercialización adquiere un papel protagonista el mercader que tiene sus filiales en las grades ciudades españoles. Los genoveses, expertos comerciantes, consiguen abaratar sus productos obteniendo unos precios sumamente competitivos con los papeles españoles a pesar de una mucho mejor calidad. (Hidalgo Brinquis: Págs. 215-216)

En Francia comparativamente, guardadas las proporciones con Italia, ocupó un prominente lugar en la producción de papel en Europa en los siglos XVI y XVIII, compartiendo con Italia el haber sido el segundo surtidor de papel a España, aunque éste no fuese de la misma calidad del de los genoveses.

La comercialización del papel Francés, se realizó a través de las grandes ferias y por los puertos del mar Cantábrico, ya que el Mediterráneo se encontraba monopolizado por los italianos. Probablemente, debido a esta limitante para el comercio papelero francés, y las evidencias de papel de ese tiempo en Navarra, ha surgido la tendencia a pensar, de una alta actividad de contrabando; evadiendo de esta manera los impuestos aduaneros. Burdeos emergió como el centro de mayor trascendencia para la salida del papel francés hacia España.

Una vez más, volviendo al episodio del destierro de los árabes de la península Ibérica, el 22 de Septiembre de 1609, Felipe II de España decretó la expulsión de los Moriscos del territorio Español, como ya se dijo, afectando el sector papelero español. Expulsión, la que según los expertos del tema fue causada por:

1) Pese a su conversión forzada al cristianismo, continuaron con sus prácticas religiosas musulmanas del Islam.

2) La Rebelión de Las Alpujarras (1568-1571), llevada acabo por moriscos granadinos, acrecentó la creencia en la monarquía española de ser este grupo étnico una verdadera amenaza para la seguridad nacional.

3) El inicio de la etapa de recesión económica, iniciada en el año de 1604, como producto de los ingresos provenientes de las colonias españolas, lo que influyó en el descenso del nivel de vida de los españoles, quienes vieron con recelo el bienestar de los moriscos.

4) La radicalización religiosa de los gobernantes ante el fracaso de la eliminación del protestantismo en los Países bajos.

5) La acentuada tendencia en la eliminación del pensamiento critico, desarrollado en contra de las monarquías europeas.

El desafortunado decreto real para la industria del papel español, emanado por Felipe II, en algunos de sus apartes rezaba:

Por tan largo discurso de años he procurado la conversión de los moriscos de este reino de Valencia y del de Castilla y los edictos […] y diligencias que se han hecho para convertirlos a nuestra fe y lo poco que todo ello ha aprovechado […]. He resuelto que se saquen todos los moriscos de este reino y que se echen en Berbería. Y para que se ejecute lo que S. M. manda, hemos mandado publicar el bando siguiente:

Primeramente, que todos los moriscos de este reino, así hombres como mujeres con sus hijos, dentro de tres días […] salgan de él y vayan a embarcarse a la parte donde el comisario les ordenare, llevando consigo de sus haciendas los muebles, los que pudieran en sus personas, para embarcarse en las galeras y navíos que están aprestados para pasarlos en Berbería, adonde los desembarcarán sin que reciban mal tratamiento ni molestia en sus personas. Y el que no lo cumpliere incurra en pena de vida, que se ejecutará irremisiblemente.

Que cualquiera de los dichos moriscos que, publicado este bando, y cumplidos los tres días, fuese hallado fuera de su propio lugar, pueda cualquier persona, sin incurrir en pena alguna, prenderle y desvalijarle, entregándole al Justicia del lugar más cercano, y si se defendiere lo pueda matar.

Que cualquiera de los dichos moriscos que escondiere o enterrase alguna hacienda que tuviere por no la poder llevar consigo o pusiese fuego a las casas, sembrados, huertas o arboledas, incurran en la dicha pena de muerte los vecinos del lugar donde esto sucediere […].

Valencia a veinte y dos días del mes de septiembre de 1609

(En www.cesdonbosco.com: 2008)

Volviendo a la cuestión del papel en España en el siglo XVII, y al ser enterada la monarquía española de la deplorable situación en la que se encontraba, el otrora prospero sector papelero –gracias a la carta del rector de la Universidad de Salamanca-, el rey Felipe IV en carta datada en 1622; le responde a la primera autoridad de la mencionada Universidad, de la siguiente manera:

“Don Felipe, por la gracia de Dios, Rey de Castilla, de León, de Aragón, de las Dos Sicilias, de Jerusalén, de Portugal, de Nauarra, de Granada, De Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorcas, de Sivilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia de Xaén, Señor de Uizcaya y de Molina &, a vos el rector de la Uniuersidad de la ciudad de Salamanca, salud y gracia: sepades que Juan Ruiz de Molina, en nombre de esta dicha ciudad nos hizo relación que en estos nuestros reinos había gran falta de papel blanco y enplentas de libros, a cuya causa los extranxeros trayan de fuera tanta cantidad de papel blanco que montava tres millones al año y libros de todas facultades que se gastaban en gran cantidad lo qual era un gran perjuizio nuestro y destos nuestros reinos y para euitar semexante desaguadero de la plata y el oro se ofrecía esa dicha ciudad a labrar molinos de papel y poner enprentas bastantes para el reyno; para el papel tenía mucha comodidad porque tenía muchas presas bacantes cuyas açeñas no molían por falta de moradores y de otras que molían se podían reduçir las açeñas de trigo a menor nummero porque no molían a todas ruedas fuera de lo qual avia muchas comunidades ricas que con seguridad de despacho podían acer molinos y dandoles priuilexio para algunos libros labrarian papel para su despacho y la horden de San Gerónimo pordria començar con mucha utilidad por el priuilegio que tenía de reco y misales las ympresiones heran mas fáciles porque tenian poco gasto para començarse porque la fundacion de letras hera varata y los ynstrumentos de prensas y torçuelos de poco preçio tanuien porque aora avia algunos buenos ympresores los quales con la esperança cierta de la ganançia engruesarian el trato en el reyno avía aora algunos pocos molinos que açian mejor papel para ympremir que el que entrava de fuera y la esperiencia mostrava aver sido en esa dicha ciudad mejores ympresores que en Antuerpia y aora se açian quando se ponia cuidado en ello ynportaba el dicho negocio mucho al reyno asi por la açienda que aora del salia la qual se detendria en el como por la mucha gente que entonces se ocuparia que aora andava bagante por falta de ocupación y de fuera bendrian oficiales y porque los libros se ynprimirian con gran comodidad y seguridad que aora entrauan biçiados con malas dotrinas por uenir de tierras de erexes lo qual hera de mucha consideracion así por causa de la fee como de la rreputación del reyno en esa dicha ciudad estavan las ynpresiones como en su centro por la comodidad del sitio y por esa dicha iniuersidad adonde la ynfinidad de estudiantes, colegiales, religiosos […] y el papel estava aun mexor que en otra parte porque cerca desta ciudad se avia visto un molino que açia muy buen papel porque el rio era muy a propósito por la claridad y limpieza del agua que siempre sobre piçarra y hera rio sin cieno […]” .

Ahora bien, el siglo XVIII, nos brinda un mejor panorama en lo que a la producción del papel corresponde, siendo posible afirmar el ser este siglo, el Resurgimiento del papel en España, considerado el siglo de oro en la fabricación del papel y especialmente en Cataluña.

La corona española diseña y desarrolla toda una emprendedora política papelera, para mejorar los niveles de producción y la calidad del papel; representada en la emisión de Reales Cédulas con el propósito de evitar la salida de la materia prima. Además La Junta de Comercio, en 1777, promulga las "Ordenanzas interinas para las fábricas de papel en el Principado de Cataluña" y se liberaliza el comercio con las Indias (Asenjo Martínez e Hidalgo Brnquis).

A La par de las anteriores disposiciones de tipo administrativo por parte de la administración imperial, se determina lograr el concurso de expertos papeleros extranjeros, para la enseñanza a los artesanos papeleros españoles de las técnicas de producción del papel de óptima calidad. Sumado también a estas disposiciones, se tradujo del Frances el libro El Arte de Hacer Papel de Jerome La Lande (1732-1807), mejor conocido como Mister La Lande.

Libro que para su tiempo se concebía como una verdadera Biblia en el conocimiento y una síntesis de las técnicas de la producción papelera en Europa. Texto que contemplaba entre otras temáticas del papel: sobre la historia del papel; los molineros; la producción del cartón; etc.

Actividad realizada en la perspectiva de lograr un alto nivel de formación teórica en el operario español - gracias al juicioso estudio del texto en cuestión-, y aunada esta a la Praxis y conocimiento diario del oficio; se lograse producir un papel de excelsa calidad, y a la vez grandes volúmenes del mismo.

Al interior de la política de los Borbones, uno de los hechos significativos de su concreción lo representó la creación de La Real Fábrica de Papel gestada por Felipe V . Ubicada en San Fernando de Henares (Madrid), con la que se esperaba dar satisfacción a la demanda del papel en España, y suministrar el papel sellado que se utilizaba en Las Indias. Por cierto proyecto que no colmó las expectativas tejidas en torno a él:

“El Real Sitio de San Fernando de Henares tiene su origen en la renovación económica que se produce en España durante el siglo XVIII. La producción industrial española era insuficiente y el comercio colonial se hallaba en manos de extranjeros, estos factores provocaron la intervención de la Corona que se ocupó de la inversión económica y de la creación de nuevas industrias.

En este contexto histórico, Felipe V dispone mediante un real decreto fechado el 29 de junio del año 1746 la compra del lugar de Torrejón de la Ribera para el establecimiento de una fábrica de paños superfinos, este fue uno de sus últimos actos de gobierno ya que moriría pocos días más tarde. El nuevo monarca Fernando VI toma posesión del lugar el 30 de agosto y nombra como gobernador del mismo a Ventura de Argumosa, conocedor de las modernas técnicas de producción textil de los países europeos.

Reinando en las Españas don Fernando el Sexto y siendo gobernador don Teodoro Ventura de Argumosa, caballero de la Orden de Santiago y Caballerizo de S. M. año de 1748.Se inician las obras constructivas de una nueva ciudad, siguiendo un esquema radiocéntrico, se diseña un gran edificio cuadrangular que constituirá la sede de la fábrica y la residencia del gobierno de la población. En el centro de la edificación habrá un gran patio interior de enormes dimensiones que permitirá la realización de las operaciones propias de la fabricación de paños, al tiempo que dará luz al interior. Los sótanos serán destinados a almacenes. Las alas y cuerpos laterales del edificio corresponderán a la fábrica y el centro a las habitaciones del gobernador.

A la vez que se llevan a cabo las obras constructivas, Ventura de Argumosa viaja por Europa reclutando trabajadores, franceses, expertos maestros prensadores; irlandeses, especialistas en la fabricación de sombreros y de paños superfinos; y holandeses, conocedores de las manufacturas de terciopelos, lienzos y papel. Estos trabajadores viajan a España con sus familias y sus instrumentos de trabajo, a cambio de un salario ejercen y enseñan sus oficios […].”

En verdad la agresiva política de la monarquía Ibérica dio excelentes frutos, logrando posicionar a las manufacturas y el papel español entre las y los mejores de Europa. El valor agregado logrado en este episodio del papel, para los españoles se resumen en: en la posibilidad de competir con el papel italiano y francés; y el incremento de los molinos papeleros –el censo de de 1799 arrojaba un guarismo de la existencia de estos en España de 329 molinos de papel. Época de esplendor abruptamente interrumpida por la invasión francesa y las guerras Carlista.


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