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RETOS DE LA NUEVA CONFIGURACIÓN DEL SISTEMA FINANCIERO INTERNACIONAL EN EL CONTEXTO DE LA CRISIS ECONÓMICA

Carlos Cesar Torres Paez



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1.2.1. Valoración crítica de los postulados del Programa de Ajuste Estructural.

1.2.1.1. Primera Fase: La Estabilización económica a corto plazo

a) La devaluación:

La devaluación es presentada como el primer paso a seguir para corregir los problemas estructurales que pueda estar afrontando la economía. ¿Cuál es el fundamento teórico para tal práctica? Las economías deben mantener en sus variables económicas externas, de la cual la tasa de cambio es una de las fundamentales, una base realista y competitiva. Esto significa en primer lugar la aceptación de que no sea el Estado a través de su política económica quien decida cuál será la tasa de cambio en que jugará su moneda. Esta elección, si se quiere que sea veraz, debe ser tomada en las instancias del mercado de divisas internacional.

Como se sabe, dicho mercado de divisas mundial es de un fuerte carácter especulativo y volátil, por lo que las decisiones de valuar una moneda se complica sobremanera por la injerencia de las trasnacionales y por la incertidumbre acostumbrada de estos organismos.

En realidad, los que diseñan la política económica global se las arreglan para que la devaluación de las monedas nacionales tenga como contrapartida la reevaluación del dólar. Esto se expresa en que las economías nacionales ven disminuido su poder adquisitivo, en un mecánico proceso inflacionario generado por la devaluación forzosa. En esta coyuntura, el proceso de devaluación de la moneda se ha convertido en la dolarización total o parcial de las economías subdesarrolladas. Lo que sucede es que los países no tienen cómo sostener su sistema bancario – financiero nacional con una moneda totalmente devaluada y recurren a emplear el dólar en sus economías.

La dolarización reporta más beneficios a la economía norteamericana que a la de los países que la aplican. Para los Estados Unidos significa, entre otras cosas, un mayor alcance espacial e instrumental para realizar su política monetaria, al tiempo que puede subordinar los objetivos macroeconómicos de las naciones dolarizadas. Para las economías dolarizadas el problema de la inflación “resuelta” parece ser el mayor mérito de dolarizar la economía, sin embargo la pérdida de soberanía económica es sustancial. Algunas investigaciones han demostrado que la inflación no pudo ser resuelta sino a cambio de incrementar el desempleo y que el rumbo macroeconómico era ajeno a la voluntad nacional.

Otros de los elementos que presentan los neoliberales como justificación para la devaluación de la moneda está en su filosofía de que son las exportaciones del país quienes propiciarán su crecimiento vía aumento de los ingresos por esta cuenta. Como se sabe, el devaluar la moneda abarata las exportaciones y hace más competitiva la posición del país que lo aplica. Sin embargo esto se ha convertido en un alma de doble filo para las economías nacionales. El consejo de exportar no fue dado a un solo país, sino a todos los países del III Mundo y todos lo tomaron en serio. Devaluaron sus monedas, abarataron sus producciones, pero la saturación de productos básicos que impregnó al mercado mundial hizo caer más de la cuenta los precios y los ingresos no se realizaron. Esto se evidenció en el deterioro progresivo, pero prácticamente indetenible de los términos de intercambio. Si tomamos a 1980 como año base podemos plantear que: en 1980 100 Uds. Sur = 100 Uds. Norte. Esto quiere decir que el Sur exportaba 100 unidades al norte, y con el valor de ellas podría importar 100 unidades del norte. Ya en 1992 la proporción era la siguiente: 100 Uds. Sur = 48 Uds. Norte. Esto quiere decir que el Sur necesitaba exportar al norte 100 unidades para poder importar sólo 48 unidades del norte. La merma en el poder adquisitivo es evidente. Su impacto económico real se puede valorar en las siguientes pérdidas: África Subsahariana en el período que va de 1986 a 1989, en sólo 4 años perdió $55.9 millones de dólares. América Latina desde 1981 hasta 1989 perdió 247,3 millones de dólares. . Según el propio FMI, los precios de las exportaciones del Sur cayeron un 30 % entre 1996 – 2000.

Como se puede apreciar, la devaluación es una concepción bien compleja para las economías subdesarrolladas. En política económica es una decisión que en ocasiones es racional tomar. El problema está en el contexto económico – institucional en que se tome. En un modelo económico donde el Estado tome sus decisiones con poder soberano sobre su economía y con un objetivo pro nacional bien definido su aplicación puede ser o loable. Ahora, en el contexto de una economía neoliberal, y de un SFI especulativo y pronorteamericano la devaluación de la moneda se convierte en el certificado de defunción de la moneda nacional, de las políticas macroeconómicas nacionales y de la capacidad de desarrollo autóctono de las diferentes economías. Por tal razón consideramos que la devaluación, como parte componente de los PAE es una medida contraproducente al crecimiento y desarrollo de la economía nacional. Muy al contrario de lo estipulado por los teóricos que la venden como solución a la competitividad internacional de las economías periféricas.

b) Austeridad presupuestaria:

En la concepción neoliberal encontramos una fobia desenfrenada contra el déficit presupuestario. Esto no es casual. Para los monetaristas la causa más profunda de la crisis económica está en la ruptura del equilibrio monetario, en el exceso de oferta monetaria que ocasiona inflación y corrompe el sistema económico. Para ellos el problema fundamental de la economía capitalista lo es la inflación. Por tal razón inician su ofensiva en esa dirección.

Como se sabe, el modelo keynesiano que dominó el escenario económico capitalista a partir de la II Guerra Mundial concebía el principio de la demanda efectiva según el cual la economía tiende a una situación de equilibrio macroeconómico, pero que dicho equilibrio era poco favorable para el sistema al lograrse en un punto de subempleo y estancamiento económico. En ese sentido Keynes recomendaba que el Estado debiera realizar amplias inversiones públicas con el fin de estimular la demanda, el empleo y los ingresos, sacando a la economía del maltrecho equilibrio en que se hallaba estancada. La recomendación keynesiana del gasto público fue asumida por los países capitalistas a través de dos salidas fundamentales, el Estado de Bienestar Social, y la Militarización de la economía.

El Estado de Bienestar fue, sin duda alguna un alivio para millones de personas en las naciones capitalistas. Se crearon redes de seguridad social, asistencia médica, educacional… El militarismo constituyó la “contrapartida dialéctica” del Estado de Bienestar. La economía capitalista tomó el rumbo bélico para lograr su reproducción con toda la carga negativa que traería para la humanidad.

Al plantearse la necesidad de sustituir el modelo keynesiano y ser suplantado por el modelo neoliberal el Estado de Bienestar Social fue puesto inmediatamente en el centro del colimador. Las causas fueron económicas, políticas y filosóficas. Esto es importante para comprender qué hay detrás de su lucha por un presupuesto equilibrado.

Desde la racionalidad económica el modelo neoliberal se presentaba como la política económica que al fin iba a desaparecer el problema de la inflación que agobiaba al pueblo norteamericano. Para Friedman y compañía, la inflación era fruto de una incorrecta política monetaria del Estado. Este inyectaba demasiado dinero a la circulación, más del que el mecanismo económico podría asimilar. La causa de tanto dinero en circulación estaba en la política keynesiana de gasto público deficitario. El Estado de Bienestar se sufragaba de esa manera. Desde el punto de vista económico este Estado se hacía indeseable pues era demasiado costoso para la racionalidad capitalista. Para Friedman y los monetaristas el organismo económico social capitalista es armónico y las crisis son sólo provocadas por factores externos (Estado), por lo que no habría que preocuparse por la reproducción de la economía pues ella por si sola a través del mercado lo lograría. De tal forma deciden que el Estado de Bienestar Social es totalmente contraproducente desde la perspectiva económica.

En el plano político es importante recordar que el Estado de Bienestar surge en medio de la Guerra Fría. La existencia de la URSS y el campo socialista hacían ver a los teóricos de la burguesía que el “fantasma del comunismo” no era ya una vacua abstracción y que había que enfrentar en el plano político e ideológico esa amenaza. El enfrentamiento entre los sistemas tomó variadas formas, pero sin lugar a dudas la implementación del Estado de Bienestar Social fue una de ellas. Aprovechando la coyuntura creada por el modelo keynesiano con su política de gasto público se pudo materialmente implementar esta variante con el objetivo de entibiar las contradicciones económico –sociales del sistema. Recordar que en la competencia capitalismo contra socialismo el desarrollo social era clave. El Estado de bienestar cumplió su cometido en las principales naciones capitalistas.

Ahora bien, la existencia de dicho Estado, es en nuestra opinión, un fenómeno coyuntural e histórico. No era como lo habían proclamado los políticos burgueses la cúspide de la sociedad capitalista. Con la eliminación del modelo keynesiano el Estado sufrió serios golpes en los países más desarrollados, y en los subdesarrollados fue prácticamente abolido. La caída de la URSS significó el advenimiento a un mundo con un solo sistema. El pretexto real del Estado ya no existía. Su utilidad política era prácticamente nula. Su hora había llegado.

Si bien con esos elementos bastaría para entender por qué los neoliberales de hoy critican los presupuestos grandes y deficitarios, sería conveniente además acercarnos a su ideología y filosofía ética y económica para comprender su recomendación. No debemos olvidar que ellos son herederos de la filosofía individualista del siglo XVII y XVIII y que conciben la práctica individual como el motor impulsor del progreso humano. El Estado es asumido como un intruso cuando intenta participar de la economía y romper la ética del mercado y la plana libertad económica. Un economista insigne del Neoliberalismo como Friedman dice: “El Estado puede prosperar y construir monumentos impresionantes. Las clases privilegiadas pueden gozar de todas las comodidades materiales, pero el común de la población no es más que un instrumento utilizable para conseguir los fines del Estado, y no recibe más de lo necesario para mantenerla dócil y razonablemente productiva”. Friedman es en verdad un economista que no comparte la idea de que el Estado pueda hacer una buena labor económica, pero su teoría realmente lo que defiende es el predominio del mercado en la vida económica respondiendo a los intereses del capital trasnacional que vería muy bien si el Estado se alejara de aquellas ramas atractivas para el capital y si no realizara procesos inflacionarios que atentan contra sus ganancias. En verdad, ni Friedman ni ningún otro economista burgués se atrevería a no reconocer que gracias al Estado la economía capitalista ha podido saltear sus contradicciones históricamente.

El Estado – Nación ha sido prácticamente extirpado de su poder económico en los países subdesarrollados, no así en los desarrollados, el objetivo es claro: desmantelar los sistemas protectivos de la economía nacional y exponerla a la influencia externa. No queremos profundizar más en ese aspecto, pero la idea de debilitar al Estado es más propaganda mediática y académica que otra cosa. En ese aspecto los países desarrollados han adoptado la filosofía de “haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago”.

En definitiva, lo que se le ha impuesto a los países del III Mundo en cuanto a la elaboración y cuantía de sus presupuestos a través de los PAE no es más que la filosofía neoliberal emergida y consolidada con la eliminación del keynesianismo y la caída de la URSS. Lo que tranquilamente se le aconseja a los gobiernos no es más que la destrucción de las conquistas sociales, sindicales, políticas y clasistas alcanzadas por los trabajadores y otros grupos sociales en una larga lucha histórica. Por supuesto, no debe creerse ni por un instante que los teóricos neoliberales son ajenos a ese efecto de sus consejos.

EL pretexto de que restringiendo el gasto público se evitaría la inflación y todo lo demás en la economía funcionaría armónicamente no es más que una estrecha teoría que no se justifica en ningún elemento de peso. La inflación puede haber disminuido en algunos países donde esta receta se ha aplicado, pero esto no es la gran cosa porque ha sido a costa de aumentar el desempleo y de eliminar los recursos materiales y financieros que aseguraban al menos la existencia de millones de personas. Si el fin de la economía es funcionar bien para sí misma es una tautología innecesaria para el hombre. El objetivo de la economía, aún siendo capitalista, es funcionar para el hombre, todo lo demás son medios en ese empeño.

El impacto social y económico que ha tenido la aplicación de la disminución y readecuación del presupuesto ha sido terrible. En el próximo epígrafe lo constataremos.

c) Liberalización de precios:

En su casi fanática apología del mercado como regulador por excelencia los neoliberales señalan que todas las variables del sistema económico deben estar completamente desreguladas, dígase desvinculadas de los mecanismos de control estatal. Los precios son una variable clave en esa lógica. Según Friedman los precios son los encargados de hacer funcionar el mecanismo económico de mercado, por lo tanto mientras más veraces, más auténticos sean estos precios mejor cumplirán su función. Por tal razón se condena toda regulación o imposición artificial de los mismos a través de los subsidios estatales. “Si el Estado impone un precio que no es el auténtico, pues, el mercado funcionará incorrectamente”. Esa es la lógica.

El PAE comprende esta idea y hace que los Estados se acoplen a ella. Nada de subsidios a la producción, ni al consumidor. El Estado que subsidia su producción estaría subsidiando la ineficiencia económica de su sistema – diría un buen neoliberal – y el Estado que subsidiara a un consumidor estaría atentando contra los principios naturales de la sociedad capitalista, en una sociedad de competencia no hay lugar para subsidiar el consumo. Eso es en teoría, pero ¿qué se desprende de esto?

En primer lugar cuando el PAE lleva a eliminar los subsidios sobre la producción nacional está dejando que su industria nacional compita en desventaja con las industrias foráneas más desarrolladas – recordar que estamos situados desde la perspectiva de una economía subdesarrollada – pues, los precios de las mercancías extranjeras podrían atrapar el mercado interno de nuestra nación y llevar a la quiebra a nuestra industria. Ellos conocen eso. Además ocultan que sus economías no se desarrollaron con un mercado abierto a producciones más baratas, más bien el proteccionismo fue su práctica por excelencia.

Esto es en el plano más macroeconómico, pero los efectos microeconómicos son visibles rápidamente visibles. Al Estado liberar los precios estos tienden a subir rápidamente haciendo sentir su impacto en el costo de la vida primero y más tarde en el estructura de costos de las producciones. El efecto final, en definitiva es una subida del nivel general de los precios que se ve acentuado además con la devaluación de la moneda promovida por el propio programa.

En definitiva este paso no hace más que llevar al interior de las economías nacionales el carácter especulativo y volátil del mercado mundial. Su resultado es que deprime el poder de compra de los habitantes del Tercer Mundo disminuyendo el mercado interno. Esto pudiera ser catastrófico sino fuera porque este modelo neoliberal se apoya en el mercado externo y no en el interno, sólo que con políticas como la de devaluación y liberalización de precios la posibilidad de alcanzar algún desarrollo en el comercio exterior es prácticamente nula. No en balde el modelo neoliberal ha sido huérfano de crecimiento económico para la mayoría de los países que lo han aplicado. El resultado esperable de liberalizar los precios es la ruina de la producción nacional y la disminución de la demanda efectiva en las economías subdesarrolladas.


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