BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

DUENDES, APOSTILLAS Y COMENTARIOS. LOS PERFILES DE MARX, Vol. III

Edgardo Adrián López




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I.4. La dialéctica clásica entre fuerzas genéticas-nexos intersubjetivos-modo de disponer de la tarea

I.4.1. Consideraciones previas

Tal cual el punto que acabamos de explanar, este apartado tiene el formato de una agenda y de reflexiones al estilo de "cabos sueltos":

1) Asevera que la guerra se desplegó antes que la paz(1). El belicismo fue un factor esencial en el desarrollo de las fuerzas genéticas y de las relaciones sociales para suscitar tesoro. Caracteriza el trabajo asalariado en un contexto ya capitalista, en tanto que relación económica de producción. Luego, habla de nexos de producción que son vínculos de tráfico(2). 2) Se propone estudiar alguna vez las diferentes corrientes historiográficas. Entre ellas menciona el enfoque filosófico, especulativo, idealista de los procesos (Marx, 1971 b: 30). 3) Clasifica diferentes tipos de relaciones sociales de producción. 4) Piensa que será adecuado evaluar las objeciones hacia el materialismo implícito en el planteo del parágrafo 3 (acaso también haya que incluir el 2, por lo que entiende que el criticismo de los modos de producción es una corriente historiográfica entre otras). 5) Habría que investigar la dialéctica entre fuerzas de producción y relaciones sociales enfocadas en la génesis de riqueza. Dialéctica que no suprime la diferencia(3). 6) Hasta ahora, hubo un desigual desarrollo de la producción material y del arte(4) (1971 b: 31). Ése es uno de los acontecimientos que impugna el "alucinogema" tradicional de "progreso"(5). En paralelo, la disparidad entre el desarrollo de lo artístico y de lo concreto, nos conduce a reflexionar acerca de la distancia entre la conformación de las relaciones jurídicas(6) y de la modelación de tesoro. V. g., el Derecho Romano es avanzado para la época en la que surge y es parcialmente inadecuado para el capitalismo. Por consiguiente, los ligamentos comunitarios de producción, bajo el aspecto de vínculos jurídicos, tienen un despliegue desigual(7). 7) Incluir el azar y la libertad(8). Tomar nota de la influencia de los mass/media(9). Postular que la historia universal no siempre existió(10). 8) Tribus y diferentes formas de organización del obrero colectivo son puntos de partida naturales, o subjetivos y objetivos(11).

I.4.2. El arte griego y la sociedad moderna

1- El arte es una clase de producción; es génesis estética, inmaterial(12). Pero si había un desarrollo desigual entre la producción concreta y el arte, es viable concebir que haya una desproporción en el seno mismo del despliegue artístico. En el doble aspecto de un desenrollar lo estético de maneras dispares(13), y de alcanzar lo sublime en etapas artísticas menos complejas que otras posteriores. 2- El arte griego nos enseña que las formas estéticas se hallan ligadas a formas de la existencia comunitaria(14) (op. cit.: 32). A su vez, nos indica que el estado de las condiciones universales de producción son las que influyen en el afloramiento de mitologías muy estéticas (como la de los griegos), puesto que, a causa de que no se gobiernan las fuerzas naturales, se delira su control. Pero lo artístico no es atribuible únicamente a la "cultura culta", sino que las fantasías populares son también inconscientemente artísticas(15).

Finaliza las especulaciones que lo retuvieron hasta aquí, cincelando que lo que sorprende es que los productos de colectivos extintos puedan proporcionarnos goce(16) todavía.

NOTAS

(1) Uno de los procesos que hacen imprescindible una revolución contra las sociedades que existieron al presente y contra el capitalismo, en la medida en que es "representante" de la violencia pasada, es que desde hace milenios fueron agrupaciones belicosas (entrecomillamos el lexema para eludir las objeciones de un derrideano a ultranza que, inmediatamente, reaccionaría contra una palabra prohibida por su "matriz" mental, empezando una deconstrucción interminable). [valoraciones que orientan la praxis] Al respecto, el diluido en 1883 enunciará que la guerra asoma cuando las tribus nómadas más "simples" (es decir, las que acceden a cotos de recolección, caza, pesca o de esos tipos de labor combinados a través del colectivismo), luchan contra otras por las áreas con recursos escasos (las investigaciones sintetizadas por González Wagner confirman las apreciaciones -1993 a: 46). Ir a Tesis Doctoral (López, 2007 a), Apéndice III, "B", isotopía "Modos de vida, relaciones de vida, tipos de comunidad y ciudades", enunciado 529 ("... la tribu considera a cierta región como su zona de caza y reafirma esto por la violencia frente a otras tribus ..." -Marx, 1971 e: 451). En otro orden de asuntos, el desmadejamiento del belicismo y de la violencia es una constante en las elucubraciones marxianas. Sostendrá que las debacles, las guerras, etc. que acaecen en la comuna capitalista indican la barbarie que todavía la condiciona (1971 c: 166). Por supuesto, los que desconocen la capacidad predictiva de Engels y Marx se ocupan más de relevar las veces que equivocaron sus apreciaciones que aquellas, y no son pocas, donde acertaron. F. e., el entrañable compañero del radicado en Londres anticipó en casi una década el tratamiento por frío de las carnes (Engels 1972 b: 308). Argentina fue perfilada como un país que, en el marco de la división internacional de las labores, se haría agrícolo/ganadero (ibíd.). También vaticinaron que el capitalismo entraría en una fase armamentista (Stepanova, 1957: 153) y que cada vez se invertiría más en la producción de armas de destrucción general (Wheen, 2000: 332). Incluso, es probable que hayan vislumbrado el inicio de lo que fue la Primera Gran Guerra con más de 40 años de antelación (Stepanova, 1957: 292). Por añadidura, Marx anticipó el triunfo de los Estados del Norte en la conflagración civil norteamericana en momentos en que el resultado no era para nada obvio (Marx y Engels, 1975: 119, carta de 10 de septiembre de 1862).

(2) En una ponencia, gubiamos que el enamorado de Jenny diferenciaba varias categorías de relaciones sociales de producción, motivo por el cual dos de los cuatro evaluadores no aceptaron la participación en el congreso dado que les resultaba "inexacto" el aserto (López, 2001: 2-3). [universo de lo científico] Pero es claro que hay una diferencia "interna" (cf. el ítem 3), que en la oportunidad afinaremos más de lo que hicimos en aquel análisis: a. nexos económicos/economicistas de producción (vínculos en el proceso de tarea, relaciones de propiedad, etc., que Althusser denomina "enlaces técnicos de producción"); b. contactos de intercambio o tráfico; c. la lucha de clases en cuanto relaciones sociales de producción; d. los nexos en los desiguales mercados (interno y externo, local y regional, nacional y mundial); e. las aperturas entabladas bajo la presión de lo jurídico, político, ideológico y semiósico en general (nexos de los que habla Balibar en 1998 h: 240); f. los vínculos sociales como relaciones sociales de producción (e. g., los contactos de parentesco, los nexos de género, etc.); g. los enlaces elevados de trato. Si aglutinamos los vínculos que pertenecen al ámbito estrecho, vulgarmente materialista y empobrecedor de la economía, para separarlos de los que son "más comunitarios", tenemos la secuencia "economía (a y b) - sociedad (c) - economía (d) - sociedad (e, f y g)". Una serie de subconjuntos incluidos por el más amplio que es el de lo colectivo. Por ende, la primacía de los diagramas a y b no se ejerce sino por la mediación de g (dibujo 21):

Sin embargo, esa dominancia de a y b no es producto del mecanicismo, causacionismo, linealidad, etc. de la teoría (tal cual lo explicitamos en innumerables circunstancias), sino de que los ambientes humanos en los que un registro se desgarró en una esfera económica autosubsistente, la convirtieron en un factor/causa. Es probable que en una comunidad libertaria haya que desaparecer los subconjuntos arraigados en la economía, colocando como conglomerado nodal las relaciones delicadas [perspectiva emancipatoria]. Se conservarían los vínculos "técnicos" de producción (pero ya no serían economicistas), y se disolverían el intercambio, las clases y los diferentes tipos de mercado (a pesar del sagrado espanto de intelectuales serviles -ver Zorrilla, 2001: 26, 42/43, 62, 312, 338, 358). Siendo la producción y el trabajo "puentes" para desplegar la creatividad humana y la inteligencia cooperativa, las relaciones "técnicas" orientadas a la génesis de artículos de goce y de bienes serán una forma modificada de conexiones elegantes con el otro. Al respecto y según Marcel Proust, detectamos una amabilidad "superior" que consiste en ser capaz de entregarse a sí mismo en cada gesto, amabilidad que nada tiene que ver con la pretensión fatua de ser agradable (Proust, 1999: 494).

"... (La) existencia apenas si tiene interés más que en esos días en que el polvo (gris) de las realidades está mezclado con un poco de arena mágica ..." (loc. cit.: 540). Este deseo proustiano de lograr captar la belleza de las cosas y de lo que es, haciendo de las propias horas una obra de arte, tal vez anidaría en la utopística* marxiana (op. cit.: 544-545, 550, 589; Proust, 1998 a: 104, 237).

* Lexema aconsejado por Wallerstein (1998 c). Cuando lo desarrollé en el Concurso para la provisión de un Cargo de Auxiliar de Primera, Semidedicación, para la asignatura Introducción Histórica a las Sociedades (Carrera de Historia, Facultad de Humanidades, Universidad Nacional de Salta, Salta capital, provincia de Salta, Argentina), cargo que detentaba en forma interina y que le había ganado a principios de 2002 a la Prof. Mercedes Quiñones, que se había graduado en 2001 y contra la que perdí a fines de 2002..., un Jurado liderado por la miembro de la Academia Nacional de la Historia, Dra. Sara Mata de López, se burló de la categoría, pensando que era un invento mío, lo que revela el grado de ignorancia sistemática de la mayoría de los cientistas sociales acerca de disciplinas que vayan allende su estrecha especialidad.

(3) Balibar opina que las fuerzas modeladoras, a causa de esa dialéctica, son relaciones para suscitar valores de uso, aunque de otro carácter (1998 h: 257, 268) [enunciado con vocación científica]. El discípulo de Althusser también critica la "ambigüedad" del lexema "fuerzas de producción", dado que incluye múltiples elementos que provienen de diferentes niveles colectivos que impulsan a enumerarlos (1998 h: 255/256, 268). En primer término, no se ve porqué son sólo las potencias genéticas a las que habrá que ponderar como un tipo especial de relaciones sociales intersubjetivas; lo que el distanciado con los anarquistas cincela torna viable que dichos nexos sean también una clase de poderes creativos. En segundo lugar, la clasificación de las fuerzas orientadas a suscitar tesoro es necesaria para no enredarse en un economicismo y tecnologismo descarriado de los cambios. Si las relaciones sociales de producción detentan siete niveles, las fuerzas aludidas no pueden tener menos de ellos (igual cabe para el lexema "modo de producción"). Y aunque no hemos agotado la taxonomía general de tales potencias, la hemos bordado (López, 1995: 3-6); sentenciábamos entonces que las fuerzas en juego eran un conjunto/intensidad que metamorfosea sus "componentes":

1) "partículas" y espesores; 2) líneas y "moléculas"; 3) intervalos y ritmos; 4) declinaciones; 5) modulaciones. 6) En este contexto de siglo XXI, podríamos agregar "atractores".

En simultáneo, los poderes citados se agrupaban en:

a- fuerzas materiales e inmateriales de producción; b- poderes "modulantes" que son los "bienes internos"; c- fuerzas naturales, objetivos, y potencias sociales canalizantes y subjetivos; d- poderes actuales y actualizables, y fuerzas por actualizar; e- potencias reales y virtuales; f- fuerzas centrípetas (Marx, 1975 b: 256) y poderes centrífugos; g- potencias creadoras de regímenes de signos y fuerzas genéticas "puras"; h- poderes materiales de represión e inmateriales de control; i- fuerzas de reconstitución positivas de las relaciones humanas (unas ayudan a manifestar los "bienes internos" y otras inducen el descubrimiento de riquezas espirituales impensadas); j- potencias de transformación radical; k- fuerzas materiales e inmateriales para la democratización de las decisiones; l- potencias "inductoras" e "inducidas"; m- fuerzas gestoras del equilibrio y amplificadoras del desequilibrio (ibíd.).

En tercera instancia, confirmamos que no toda dialéctica supone un movimiento que finaliza en superacionesdisoluciones. El deportado de Bélgica es explícito; nos permitiría inferir una interacción de las síntesis/reconciliaciones y otra de las síntesis-diferencias. La dialéctica del Desvío sería una que no sutura la Diferencia, sino que la conserva para hacer factible el clinamen. [sugerencias deconstructivas]

(4) Si bien el pensador exiliado de Francia no lo sostiene de manera directa, es sensato concebir que la distancia entre la producción material de tesoro y lo artístico se le hace visible en razón de que la génesis de valores de disfrute, tal cual el consumo, fue un proceso en el seno de colectivos sometidos a tosquedades. Por ende, de acuerdo a lo que conocemos y por lo que ya establecimos, lo que tendría que acontecer es que la producción adquiera valencias estéticas.

(5) Muchos intentaron comprometer el materialismo deconstructor con las metafísicas del Progreso [apreciaciones científicas]. En anémicas ocasiones, Balibar acertó en el comentario desapasionado con respecto a quien lo infiltra; ése es el caso cuando sostiene que si

"... la historia es reductible a una sucesión discontinua de modos de producción ..." (1998 h: 222), entonces "... la periodización ... (propuesta traduce) ... el carácter radicalmente antievolucionista de la teoría ... (No) hay ni movimiento de diferenciación progresivo ..., ni ... línea de progreso ... (que) se emparentaría con un destino" (loc. cit.: 246; el cambio tipográfico es del corpus). Años después cambiará de parecer: citará a un doxósofo que prejuiciará que pocos como el admirador de Wolff, estaban atrapados en las filosofías aludidas (2000: 93).

El acontecimiento por el cual casi todos los textos son recorridos por un contra/texto o por el que la mayoría de los nombres propios son deconstruidos por su negación (Derrida y anti-Derrida; Borges y anti/Borges; Engels y anti-Engels; Lenin y anti/Lenin), sirve a manera de una guía para relevar los "puntos ciegos" de una semiosis [práctica crítica]. Pero esas encrucijadas de no visibilidad son condición precisamente, para que se abra un campo de objetos, problemas, conceptos, temas, hipótesis, principios, etc. perceptibles (una idea similar en Althusser, 1998 e: 29, 31 -a pesar que el francés leninista atribuye esta inteligencia a la práctica de crítica y de escritura de Marx, no deja de oponerse a su firma; op. cit.: 24, 26).

(6) El hojaldre que prologamos, define las relaciones colectivas en general como relaciones prácticas o en suma, como praxis [ámbito de la ciencia]. En consecuencia, los nexos intersubjetivos orientados a la génesis de riqueza son praxis. Incluso, de lo breve que postula acerca de la cultura es argüible que ésta sea un conjunto de vínculos humanos en cuanto prácticas sociales. Se entiende también que el arte es un tipo de praxis y que, por sucesiva ampliación, lo son los enlaces jurídicos, el Derecho.

(7) Una de las sentencias creíbles con respecto a la diferenciación de las prácticas sociales o de los anillados colectivos de producción, es que tienen ritmos, modulaciones, tiempos, pausas disímiles: la complejidad de la retro/influencia de esos factores, ocasiona una pérdida de "manierismo" en las relaciones sociales para suscitar valores de uso y bienes. El extravío de lo compuesto radica en que los enlaces a, b y d, que pertenecen al mundo "cerrado" de la economía, tienen cierta primacía empobrecedora sobre el resto. Lo que no se contradice con la perspectiva de Althusser, Balibar, Godelier, Badiou sobre que, si bien lo económico adopta una posición estratégica en la expansión de los efectos en el seno de lo humano, para cada sociedad hay que reconstruir el tipo de economía, las vías por las que repercute, cómo se constituye la sobredeterminación de la totalidad que ocasiona que el elemento-causa económico sea capaz de impactar, etc. (Althusser, 1998 f: 109, 115, 192/194; Balibar, 1998 h: 245). En el caso "límite" denunciado por los antropólogos al estilo de Sahlins, las comunas etnográficas tienen una primacía de las estructuras de parentesco y/o de las formas simbólicas porque el tipo de economía existente, requiere de esa clase de relaciones sociales genéticas. Id est, porque tales clases de nexos son ya vínculos sociales de producción (Godelier, 1976 b: 35-36).

(8) Cabe aclarar que para nosotros, "azar", "desorden" y "caos" no son términos intercambiables puesto que el primero es del plano de la capacidad predictiva (acercándose a "incertidumbre") y de los grados de libertad disponibles en un sistema (Prigogine y Stengers, f. i., homologan "caos" con "desorden" -ver 1991). El segundo alude a los integrantes "sueltos" de un conjunto que ocasionan cambios de fase y que provocan un incremento de la entropía. También se vincula con la barrera para asir semióticamente lo que es inviable de estructurar en conceptos precisos (cf. un intento parecido en López, 1996: 6). El último referencia la muerte térmica o entropía final, luego de la que no es factible ninguna alteración posterior (ir al Glosario de la Tesis Doctoral; López, 2007 a).

(9) El capitalismo en que los medios de comunicación alcanzan un desarrollo impresionante, al punto de que son elementos que donan cohesión y coherencia a la supraestructura, a la infraestructura, a su dialéctica y a la sociedad/totalidad, estaba abocetado en el Marx de los Grundrisse. De ahí que lo óptimo sea efectuar un semanálisis de los tres volúmenes; sin embargo, la extensión abrumadora que insumió el vol. I llevó a desistir. Por otro lado, en Carrique y López (2002 b: nota 10 de pp. 208-209), sostuvimos que la edad mediológica de subordinación del trabajo al capital (que implica una clase de plusvalía no contemplada por las ortodoxias ni por los críticos del analista germano), es previa a una que apenas se configura como horizonte y que se asocia a una automación inimaginable de la génesis de riqueza, allende todo lo que se haya dicho acerca de las sociedades informáticas (Bell, 1991; Servan-Schreiber, 1980; Touraine, 1973; VVAA, 1980). Al respecto, el admirador de Engels cita la opinión de un economista que anunciaba una fase en la que la productividad futura estará fuera de todo lo conocido (1975 a: 122). Si aceptáramos por las necesidades de la argumentación, el falsacionismo popperiano, resultaría legítimo afirmar que la teoría marxista guarda aspectos todavía no pasibles de refutación, por cuanto algunas de las previsiones fundamentales de la crítica deconstructiva no se desplegaron aún. En consecuencia, mal puede declararse muerto y superado un pensamiento que no pudo ser falsado en su conjunto (dando por sentado que fue, como quieren muchos que preferirían a Marx en el altillo de las cosas arrumbadas por la Historia, testado en determinados contornos).

(10) Por consiguiente, las descripciones de los modos de producción precapitalistas (más numerosos de lo que supusieron sus mejores partidarios) no se enmarca en una Historia Universal. No hay, nunca será suficiente remarcarlo (en especial, por la topicalización casi irrecusable en la que se cayó), metafísicas de los grandes relatos sustentando la teoría social/materialista. Ahora bien, a los fines de aprovechar la mención de las agrupaciones para suscitar valores de uso y de bienes que encontramos en "Formas que preceden ...", acaba pertinente detallarlas a mano alzada (no se incluye el modo "inédito" de producción, relevado por nosotros en el ítem I.3., nota 10, p. 89 -cuadro 3):


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