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DERECHOS Y GARANTÍAS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD, ESPECIFICACIONES DE LA REGULACIÓN JURÍDICA EN CUBA

Walter Marrero Ballester y Yoannis Ballester Toranzo




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CAPITULO 1. TEORÍAS RECONOCIDAS POR LA DOCTRINA MODERNA ENTORNO A LA NECESIDAD DE LA PROTECCIÓN A LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD.

En este Capítulo se abordan aspectos dirigidos a la fundamentación teórico doctrinal en que se basa este trabajo.

1.1 Análisis teórico- jurídico de la génesis y evolución de la protección a las personas con discapacidad.

Para realizar un análisis de la protección a las personas discapacitadas es necesario que se conozca sobre el origen de la misma, es decir, sobre su fundamento histórico, partimos de la concepción ideológica de Juan Pablo II.

¨ (…) lo que todos debemos asegurar a nuestro prójimo es un servicio de amor, para que siempre se defienda y promueva su vida, especialmente cuando es más débil o está amenazada. Es una exigencia no solo personal sino también social, que todos debemos cultivar, poniendo el respeto incondicional de la vida humana como fundamento de una sociedad renovadora.¨

Ser una persona diferente ha sido, desde los comienzos de la humanidad, recibir un trato diferente. Las personas con las que hoy convivimos y que presentan diferentes condiciones desde el punto de vista de su funcionamiento, ya sea sensorial, motor o mental, ha debido atravesar por épocas en las cuales sus condiciones les valían caracteres sagrados, concepciones de brujerías o castigos divinos. Podían ser vendidos como esclavos, crucificados por la inquisición, coleccionados como instrumentos de diversión o simplemente ignorados y relegados al abandono social.

En la antigüedad las personas con discapacidad eran segregadas o sacralizadas como manifestación de las creencias religiosas de la época; eran consideradas como una gran carga o estorbo por lo que eran eliminadas o abandonadas. En la India los Masai asesinaban a sus niños discapacitados o los arrojaban al río Ganges; en Grecia del siglo IV a.C. El eminente filósofo Aristóteles trató de interpretar algunas desviaciones, existen registros de estudios de las diferencias físicas y mentales realizadas por Diógenes, Hipócrates y Galeno quienes estudiaron la epilepsia, la demencia, entre otras formas atípicas, los Chagga de África Oriental utilizaban a sus discapacitados para ahuyentar al demonio, los antiguos Hebreos creían que los defectos físicos eran una marca del pecado, los Jukun de Sudán consideraban que eran obra de los malos espíritus y los abandonaban para que murieran, los Semana de Malasia empleaban a sus lisiados como hombres sabios, en Roma colocaban al menor en una canasta y lo dejaban navegar por el Tíber a su suerte o lo lanzaban por un precipicio por el que solían ajusticiar a los criminales. El filósofo Romano Séneca (años 6-65 a.n.e) expresó: ¨Nosotros matamos a los monstruos y ahogamos a los niños que nacen enfermos y deformes. Actuamos de esa manera, no llevados por la ira, sino por las normas de la razón: separar lo inservible de lo sano¨

Esta situación se mantuvo hasta que el Emperador Constantino crea instituciones para la atención al discapacitado que culmina con los nosocomios que eran casas destinadas para albergar y recibir a los pobres, discapacitados o abandonados por los suyos.

En Francia durante la Edad Media, se construyeron verdaderas fortalezas y ciudades amuralladas en donde se guardaban y escondían a centenares de personas con algún tipo de discapacidad.

En el siglo XIV, los nacidos con alguna deficiencia ya sea física, sensorial, o mental, como la sordera, la ceguera, la parálisis, la cuadriplégia, entre otros eran confinados a grandes encierros, en los que eran exhibidos los fines de semana a manera de espectáculos circense, consideraban a estos grandes ¨monstruos¨ o ¨fenómenos¨ como la más grande señal de un castigo enviado por Dios.

Posteriormente los ¨anormales¨, constituyeron un pretexto también de Dios para despertar la caridad, el fin: la promesa de salvación y vida eterna. Por lo menos ya no eran considerados ¨fenómenos¨, ahora eran llamados ¨miserables¨; su función ya no era la de divertir, ni la de solamente despertar el arrepentimiento, sino que su función sufrió un cambio aparentemente más ¨digno¨: el de ser los portadores del objetivo de Dios, de liberar a los ¨normales¨ del pecado por la caridad.

En la edad media, con el surgimiento de la cristiandad se desarrollan actitudes de piedad y compasión y ante el aumento excesivo de los llamados ¨subnormales¨ que sobrevivían con la mendicidad engrosando el grupo de los miserables, se crearon los llamados ¨ghettos¨ para recogerlos, amén de la obra de San Juan de Dios, quien los llevaba a una casa alejada de la ciudad donde las hermanas los cuidaban, estableciendo el primero en la ciudad española de Granada; aunque desde el siglo XII hasta el XVII se siente desconfianza. En estas etapas las actitudes están marcadas por fuertes creencias culturales.

Esto fue lo que en términos generales la sociedad obligó a creer durante mucho tiempo a las personas con alguna deficiencia: personas minusválidas, sin valor, incapaces de desarrollar una conciencia crítica, un sentimiento; seres por tanto, sin voz ni voto.

Las posibilidades educativas, de aprendizaje y desarrollo de las personas con discapacidad mental, no fueron verdaderamente reconocidas hasta que el médico y filósofo judío cordobés Moses Ben Maimon Maimonides (1135 – 1204) afirmara que tras un proceso de instrucción podían aparecer progresos en las personas con deficiencias mentales.

Entre las características generales de la época, el siglo XVI es testigo de uno de los hechos que se constituyen en una muestra de las transformaciones en las concepciones hasta ese momento existentes. El español Pedro Ponce De León decide; en franca oposición con las ideas aristotélicas, que los sordos nunca podrían hablar y que por lo tanto no podían ser educados; enseña a hablar a un pequeño grupo de sordos y además logra que aprendan a leer y escribir exitosamente. Estos resultados permiten que Juan Bonet y el Abad de L´Epée continúe la labor iniciada por Ponce De León y creen en París en 1760 la primera escuela para sordos en el mundo (M. Toledo, 1981).

En el siglo XVIII con el nacimiento de la sociología moderna, se acepta universalmente, sobre las bases de Luis Vives, en su obra ¨De Subventione Pauperum¨, que el inválido necesita ayuda, es decir; educación, trabajo e instrucción profesional y no limosnas, aparece un creciente interés por las personas con discapacidad, surge la rehabilitación a nivel institucional, tendencia vinculada con el concepto de salud existente, donde se consideraba a la salud como la ausencia de la enfermedad; y esta rehabilitación contemplaba solo la parte física o biológica de la discapacidad, los conceptos de terapia ocupacional y trabajo protegido, con la concepción de que era posible enseñar a trabajar a las personas con esas deficiencias.

Más tarde en 1784 Valentín Huay, influido por el trabajo del Abad de L´Epée, creó una institución para ciegos en París, en la cual se empleaba el método de enseñanza primitivo basadas en conocer mediante el tacto, las letras del alfabeto moldeadas en madera. Como resultado un alumno de ella Luis Braille, inventó el actual alfabeto para personas ciegas que lleva su nombre y eleva significativamente la efectividad de la enseñanza de la lectura y la escritura de las personas ciegas.

Dos siglos más tarde, Bernardino Romazzini, médico italiano, redacta su tratado sobre Medicina Laboral y Enfermedades Profesionales, relacionando de esta manera los conceptos de trabajo con los de discapacidad.

Estas experiencias prácticas ponen en evidencias las potencialidades que existen en estas personas cuando se les atiende desde una perspectiva educativa. Todo esto evidentemente sirvió de base y fundamento a las concepciones sistematizadas de la época y materializadas en leyes por la Revolución francesa (1789) y donde se proclaman los derechos del hombre y las condiciones de igualdad, libertad y fraternidad en las que debe vivir. Si bien la humanidad no ha alcanzado todos los objetivos trazados las condiciones que se crearon a partir de ese momento han sido, históricamente, mucho más beneficiosa para el ser humano, y en particular, para las personas con necesidades especiales.

Otro hecho que resulta significativo en la historia de la atención y la humanización del tratamiento a los individuos con algún tipo de déficit, dado en el contexto en que ocurrió, fue la aparición en el bosque de Aveyron, Francia (1798), de un muchacho de aproximadamente 12 años que poseía costumbres semejantes a la de los animales. El muchacho fue llevado ante el médico francés Philippe Pinel, el cual compartía las concepciones humanistas de ese momento y promotor de quitarles, por estas razones las cadenas que les impedían en gran medida a los enfermos mentales en los manicomios su desarrollo.

Desde el punto de vista criminológico en el último cuarto del siglo XIX en la obra de Cesare Lombroso: El hombre delincuente (1876), basado en la tendencia bioantropológica en el estudio del comportamiento criminal; consideraba que el delito estaba determinado por causas biológicas, sobre todo hereditarias. Esencial en su teoría fue el concepto del criminal Atávico, resultante de una represión genética a períodos evolutivos anteriores, este se podía reconocer a través de deficiencias físicas, deformaciones o dentición anormal.

Como puede observarse, muchos han sido, los papeles sociales y los conceptos que se han manejado al rededor de las personas discapacitadas en las diferentes sociedades y culturas, sin embargo en la gran mayoría de los casos, no han sido justas ni favorables e incluso la exclusión social se ha exacerbado durante algunas épocas.

Por ejemplo, durante el siglo XX se cometieron grandes crímenes en Alemania, por el ejército Nazi, durante la segunda guerra mundial, diversas atrocidades se realizaron, ¨ en busca de la raza perfecta ¨ en la cámara de gases o con la ingestión de sustancias letales que se proporcionaron en forma selectiva, antes que a nadie a las personas con discapacidad para aniquilarlas tratando de construir un supuesto mundo de seres perfectos.

El racismo, intolerancia y complejos de superioridad, imperaron en esta época no solo para exterminar a los judíos, mujeres y ancianos; sino también a las personas con discapacidad. En este mismo siglo, las personas con discapacidad dieron origen a una industria floreciente en los países ricos, en donde se construyeron enormes edificios, llenos de pseudo especialistas, algunas veces en condiciones precarias, otras veces con todo el lujo posible. En donde han reunido a personas con discapacidad para que vivan allí, olvidados de sus familias y de la sociedad. Considerando que no debían de molestar a los demás, ni tampoco constituir las manchas de las ciudades.

Con la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) se recogen los elementos básicos de respeto a la dignidad del hombre, incluyendo a las personas discapacitadas, dio paso a la preocupación internacional por defender los derechos de estas personas, e inicia un período constitucional que serviría para la actuación pública y privada a favor de ellas, recogía la necesidad de una protección legal y cuidados especiales de sus condiciones físicas e intelectuales. Otro de sus objetivos fue lograr el reconocimiento de los derechos y libertades de los minusválidos y la observancia de medidas legislativas que se crearan para su beneficio, protegiéndolos de todo estado de abandono, explotación y cualquier forma de discriminación. Los Estados iniciaron formas legales para defender los derechos intrínsecos de las personas, apelando a la solidaridad entre toda la raza humana sin distinción alguna por el motivo que fuese. A partir de esta declaración, la humanidad ha iniciado una labor legislativa de sumo interés para garantizar los fundamentos esenciales definidos en ella y dentro de esta la protección a las personas discapacitadas, minusválidas, deficientes, inhabilitadas o de cualquier nominación que asumen las naciones.

Como protesta a las denominaciones discriminatorias dadas durante mucho tiempo a estas personas, muchas legislaciones y grupos latinoamericanos usan el término deshabilitado que significa ¨ no poder hacer ciertas cosas o hacerlas de otra manera ¨, toda vez que una persona deshabilitada no es alguien que no tiene habilidades sino alguien que presenta habilidades diferentes.

En países subdesarrollados y en algunos del llamado primer mundo donde se ofrece especial atención a este fenómeno, se plantea que existen más hombres que mujeres dentro de la categoría expresada y se ofrecen como causas que los hombres están más expuestos a peligros físicos, factores genéticos relacionados con el sexo, mayor número de hombres que mujeres asisten a los centros médicos, donde se registran; en ocasiones, desde la infancia.

En España el Real Decreto 348-1986 (10 de febrero) dispone que ¨ los términos subnormalidad y subnormal sean sustituidos por los de minusvalía y persona con minusvalía, especificación cuando proceda de su naturaleza física, psíquica o sensorial ¨.

Los anglosajones utilizan el término handicap (desventaja) y to be handicap (estar en situación de inferioridad) para expresar la minusvalía, mientras que la discapacidad es actualmente abordada en tres niveles: orgánico, funcional y social, y se establece una distinción entre ellas con tres definiciones concretas y que son: deficiencia, minusvalía y discapacidad.

Se hace énfasis en que la deficiencia apunta a lo orgánico, la discapacidad a lo funcional y la minusvalía al rol social, y de que el entorno es un factor determinante (a un nivel similar que lo orgánico) en el surgimiento de la discapacidad y la minusvalía.

La discapacidad como riesgo global es el foco de la atención integral con la intervención de tres actividades oportunamente definidas: la prevención, la rehabilitación y la integración social; las cuales se analizarán desde el punto de vista del ordenamiento jurídico actual y que hoy se valoran como principios fundamentales.

Lo planteado nos permite delimitar las concepciones jurídicas de la época sobre los derechos de esas personas que se declaraban insuficientes, como aquellas que necesitan de una integración y reconocimiento social y estatal de atención priorizada, que generen valía y reconocimiento humano interactuando la norma y la sociedad en la defensa de los derechos inalienables de estas personas discapacitadas. A las personas discapacitadas como sujeto de derecho, como ser humano y como ente activo dentro de las relaciones jurídicas de cualquier sociedad va dirigido nuestro empeño.

Por lo que nos afiliamos a este criterio: “no se resuelve el problema de las personas con discapacidad si solo se logra para ella un mejor estilo de salud y nivel educativo, pues queda entonces por ver que hará la persona con discapacidad para llevar a efecto una vida plena e integrada, donde ejerzan sus derechos como uno más de los individuos miembros de un sistema social, verdadera fuente de un estilo de vida efectivo, gratificante y satisfactorio, donde los Estados y las familias juegan un papel fundamental.

Lo anterior citado muestra como desde un inicio el Estado es el encargado de proteger a las personas discapacitadas, teniendo dentro de sus funciones custodiar los derechos públicos. Socorrer a estas personas es una necesidad palpable para poder lograr su normal desarrollo. La creación de normas jurídicas que les protejan y garanticen sus derechos demostrará un perfeccionamiento, civilización y modernidad en los derechos humanos.


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