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LA COMUNICACIÓN EDUCATIVA EN EL PERFECCIONAMIENTO DEL PROCESO DOCENTE-EDUCATIVO

Lázara Raquel Sosa Sosa y otros


 


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INTRODUCCIÓN

El concepto de comunicación tiene su más completa expresión en la comunicación humana, está estrechamente ligado a los estudios del lenguaje, es decir a la lingüística.

A partir del desarrollo que han tenido los estudios realizados en las dos últimas décadas en torno a la relación comunicación - educación emerge La Comunicación Educativa como un área específica de las Ciencias de la Educación y cuya elaboración teórica metodológica no es aún una construcción acabada.

El término Comunicación Educativa no ha sido empleado solamente en relación con la educación escolarizada, sino que está vinculado a diferentes áreas de la práctica social. Por ejemplo, en el área política-ideológica, en la práctica de los medios de difusión masiva y en el área pedagógica, que es la que nos interesa abordar, esta última referida por algunos autores como Comunicación Pedagógica.

Si analizamos los procesos de la comunicación, podríamos identificar la producción con la codificación textual. Y en parte es así: ambas llevan su mensaje a un código que debe ser conocido por el receptor. Pero producir es más que eso. Es un proceso personal en la medida en que se emplea para satisfacer sus necesidades e intereses individuales, y social porque corresponde a la manifestación del pensamiento social en su doble dimensión espacio - tiempo.

La existencia del hombre incluye no sólo el sistema de relaciones con el mundo objetivo, sino también el de las relaciones entre los hombres. La comunicación desempeña un importante papel en el desarrollo psíquico general del individuo, pues sólo en el contacto directo con otros hombres es posible la asimilación de la experiencia histórico-social de la humanidad y el desarrollo de sus posibilidades congénitas de ser representante del género humano, y es posiblemente la expresión más compleja de dichas relaciones.

“El desarrollo del individuo, señaló Carlos Marx, está condicionado por el desarrollo de todos los demás individuos con quienes él se halla en comunicación directa o indirectamente”. Marx; - apuntó que precisamente en la comunicación los individuos se crean unos a los otros física y espiritualmente. La comunicación es el desarrollo de las personas por las personas, su formación recíproca como sujetos sociales.

La educación en nuestra sociedad tiene como objetivo fundamental el desarrollo multifacético de la personalidad en las nuevas generaciones; esto se logra con un proceso docente-educativo que desarrolle, bajo el correcto control y dirección del docente sobre el educando y el establecimiento adecuado de la comunicación profesor-alumno, no sólo en el límite del aula, sino además fuera de ella, pues mientras más variada sea la comunicación, mayor será el influjo educativo sobre la personalidad de ambos.

Teniendo en cuenta el objetivo de la educación, se hace imprescindible el estudio del proceso de comunicación, con la finalidad de poder realizar una eficiente labor pedagógica sobre la base de los conocimientos científicos acerca de la comunicación.

La personalidad del maestro y la forma como se relaciona este con los alumnos, se integra a otros factores del proceso de enseñanza-aprendizaje, y es así como la disciplina y el método de enseñanza o de evaluación queda mediatizado por el factor humano. La educación ha sido y sigue siendo, fundamentalmente, un proceso de interacción. Desde el círculo hasta los niveles de postgrado se reconoce la importancia de las interacciones en el proceso de socialización del individuo. Los grandes avances de la tecnología educativa y de los medios de comunicación no han logrado sustituir la relación maestro-alumno.

La comunicación es lo que une al hombre con los que lo rodean y asegura su desarrollo como hombre. Constituye la fuente, condición, modo e importante estímulo en la formación de la personalidad, por ello es importante que el maestro conozca el papel de la comunicación en la relación maestro alumno y su influencia educativa.

A lo largo del desarrollo de la Pedagogía como ciencia muchos esfuerzos han sido dedicados al estudio de todos aquellos elementos que intervienen en el proceso educativo. La idea de personalizar la educación se ha ido abriendo camino y aún con programas perfeccionados, métodos probados y hasta tecnologías sofisticadas, todo resulta insuficiente si no se contempla el factor humano, la subjetividad e individualidad del que enseña y del que aprende. Un elemento fundamental para este enfoque personalizado de la educación es el estudio de las relaciones interpersonales y la comunicación que establecen los que en ella participan.

La práctica ha demostrado que cuando no se establece una buena comunicación profesor-alumno las influencias educativas son asimiladas formalmente por los estudiantes, aún cuando las condiciones materiales objetivas estén creadas y se organicen actividades cuyos objetivos educativos sean definidos con claridad. Esto conduce a la formación de patrones formales en los estudiantes.

Sin embargo, el establecimiento de una buena comunicación permite la formación de normas de conducta en la actividad docente-educativa, valores que se asimilan conscientemente y que se convierten en patrones reguladores efectivos de la personalidad del estudiante, es decir, en motivos de su actividad.

También se debe tener en cuenta que el establecimiento de una efectiva comunicación mantiene la sensación de solidaridad y de afinidad humana que permite asimilar el torrente de información y favorece el aprendizaje.

Sin embargo en el devenir de las investigaciones en este campo no siempre la comunicación ha sido analizada ni investigada como una categoría independiente, veamos a continuación, desde nuestra concepción, algunos de los presupuestos filosóficos, sociológicos y psicológicos de la comunicación.

Una de las particularidades de la actual etapa de desarrollo de la psicología es la ampliación de su campo práctico de acción, lo cual implica una diferenciación de las esferas del conocimiento psicológico, de las ramas de la ciencia psicológica. En este sentido, es evidente que la resolución de las distintas tareas prácticas en la psicología sólo será efectiva cuando presenten la debida fundamentación teórica.

La unidad entre la teoría, la experimentación y la práctica constituye la condición necesaria para el desarrollo ulterior de todo el sistema de las ciencias psicológicas.

Conjuntamente al establecerse una serie de diferenciaciones en los diversos campos de la psicología, se amplía la base sobre la cual se estructura su teoría general. La tarea más importante, según nuestra opinión, de la teoría psicológica es revelar la unidad dentro de la diversidad de fenómenos psíquicos que se manifiestan en las diferentes disciplinas psicológicas y en la resolución de las diversas tareas prácticas.

Para la resolución de esta tarea, la única vía segura es la aplicación de la metodología marxista en la psicología, en particular, la aplicación del enfoque sistémico. El análisis de la historia y estado actual de la psicología marxista demuestra que ésta se desarrolla apoyándose en el sistema de las categorías planteadas por el marxismo. En este sistema tiene importancia fundamental para la psicología la categoría de reflejo. A la hora de analizar la naturaleza y esencia de los fenómenos psíquicos la teoría marxista parte de la teoría leninista del reflejo.

Esta teoría trata dichos fenómenos como diferentes formas y niveles del reflejo subjetivo de la realidad objetiva, desde esta misma posición se analiza también el problema de la conciencia. Más, el reflejo no constituye un cierto acto pasivo inverso, sino que está incorporado en el ser real del hombre, se manifiesta como su componente necesario y desempeña en él determinado papel real.

Por ello, el estudio de lo psíquico como reflejo, y ante todo el estudio de la conciencia, exige el análisis del ser social del hombre. Los principios y el enfoque para el estudio del ser del hombre, desarrollados por la filosofía marxista, lo describen como un sistema de relaciones del hombre con el mundo; el cual presenta muchos niveles y cualidades. “La riqueza espiritual real del individuo, escribió Carlos Marx, depende por entero de la riqueza de sus relaciones reales”.

A la categoría de actividad le corresponde el papel más importante en el análisis del ser social del hombre. Apoyándose en el estudio marxista leninista de la actividad, la psicología marxista examina, de una manera distinta como hasta el momento se había venido haciendo, toda la problemática, los enfoques y métodos utilizados para el desarrollo de la ciencia psicológica. Es precisamente a través del análisis de la actividad, en las investigaciones teóricas, experimentales y aplicadas, donde se revela la condicionalidad social del psiquismo humano, la psicología de la personalidad y su desarrollo.

Este enfoque permitió comprender muchos fenómenos del psiquismo humano y revelar una serie de regularidades y características del mismo. En relación con las categorías reflejo y actividad la psicología marxista se refiere también a la categoría del sujeto, en particular a aquel aspecto del mismo que está vinculado a las relaciones sociales y humanas.

B. F. Lomov planteaba:”Sin pretender seguir toda la evolución del principio de la actividad en la psicología, señalaremos solamente que, en algunos líneas investigativas el principio de la actividad se transformó en un cierto esquema apriorístico explicativo de los fenómenos psíquicos, surgidos ante cualquier condición o circunstancia. Esta categoría sustituyó muchas otras categorías importantes para la psicología incluidas categorías propiamente psicológicas; de este modo, se transformó en una especie de demiurgo del psiquismo”.

La actividad es una categoría sociohistórica y, como tal, la estudian todas las ciencias sociales; en cuanto a algunas cuestiones especiales, la estudian también las ciencias naturales y técnicas. Por ello, es importante la definición de aquellos aspectos de la actividad cuyo estudio compete exclusivamente a la psicología, los cuales, ninguna otra ciencia puede estudiar de manera completa.

A su vez, la determinación del aspecto psicológico de la categoría de actividad depende de sí se desarrolla la psicología sobre la base de un sistema de categorías. En este aspecto son diversos los criterios. B.F. Lomov señalaba en este sentido “en diversos trabajos nos hemos pronunciado en contra de la absolutización de la categoría actividad, en contra de su conversión en la supercategoría de la ciencia psicológica”

Más adelante planteó “conjuntamente también planteamos la cuestión de enfatizar los estudios de la categoría comunicación en el sistema de categorías de la ciencia psicológica”.

Por consiguiente, se planteó la cuestión metodológica de la importancia de la categoría Comunicación en la Psicología general, categoría que deviene así el centro lógico sui géneris de la problemática psicológica acerca de la comunicación como uno de los aspectos más importantes de la forma individual del ser social. Tal planteamiento del problema eleva la comunicación al rango de las categorías más importantes de la psicología, a partir del análisis de la interrelación entre la comunicación y las relaciones sociales, que aparecen en los trabajos de C. Marx, F. Engels y V.I. Lenin.

Como es sabido C. Marx señaló el papel que ejerce la necesidad de comunicación con sus semejantes en la vida del individuo (necesidad que se manifiesta incluso en el hombre primitivo), la necesidad de “la enorme riqueza que constituye otro hombre”. “La actividad en comunicación directa con otros (...) se convirtió en el órgano de manifestación de mi propia vida y en uno de los modos de asimilación de la vida humana “, como expresara C. Marx, la esencia social del hombre se manifiesta en la comunicación material y espiritual, directa e indirecta.

“La producción de ideas, de representaciones y de la conciencia se encuentra por su origen directamente entrelazada con la actividad material y con la comunicación material humana, con el lenguaje de la vida real la formación de las representaciones, del pensamiento y de la comunicación espiritual entre las personas, constituyen aquí el fruto directo de las relaciones material humana” .

Se debe tener en cuenta que aquí se habla no sólo de la actividad, sino de la actividad y de la comunicación. En los manuscritos económicos de 1857 y 1858, C. Marx señaló que al hombre como ser social “le es inherente la comunicación”. En la ideología alemana, Marx nos ofrece un esbozo general del enfoque materialista para el análisis de la sociedad. En la citada obra muchas cuestiones se analizan a nivel del ser individual del hombre, por ello es que se habla de la forma de existencia de las relaciones sociales propias de este nivel: la comunicación. Más tarde Marx descubre los niveles más profundos de las relaciones sociales y la base de éstas: las relaciones de producción.

Al pasar del aspecto social del estudio de las relaciones sociales al propiamente psicológico, estamos ya en presencia del nivel individual del ser social del hombre. Por ello, el principio de las relaciones sociales no sólo presupone la necesidad de un análisis especial de la comunicación, sino que se manifiesta de diferentes formas tanto en la comunicación como en la actividad.

Sin embargo, no solo la psicología marxista se ha adentrado en el estudio de la comunicación como categoría psicológica. Ya la psicología no marxista en la que predominaba el positivismo y el conductismo estuvo orientada especialmente a la definición de sus categorías en un plano fenoménico (mediante las manifestaciones conductuales que pueden ser descritas) y, por otro, lado el modelo esencial de sus investigaciones siempre puede ser reducido al esquema E-R.

La comunicación no escapa de los marcos teóricos y metodológicos y es utilizada en numerosas investigaciones empíricas, las cuales nos revelan uno u otro efecto de la valoración social, o de cualquier otro aspecto de la comunicación. En este tipo de investigación alcanza su máxima expresión la divisa del pragmatismo de que todo lo útil es verdadero, dirección común de la investigación pragmática y positivista, en la cual lo verdadero es lo estadísticamente significativo.

Otra tendencia muy sólida en el estudio de la comunicación dentro de la psicología no marxista, es la representada por el psicoanálisis y la psicología humanista. Estas corrientes se han orientado de forma más clara hacia el sistema personalidad comunicación, aunque con las limitaciones propias que imponen sus planteamientos teóricos.

En sentido general, podemos afirmar que las principales corrientes del estudio de la comunicación en la psicología no marxista se orientan parcialmente hacia esta categoría, y no logran incorporarla de forma coherente a un sistema explicativo integral sobre el hombre, donde la comunicación se integre en una unidad teórica y metodológica con otras categorías y principios que permitan el desarrollo de la investigación científica y un conocimiento cada vez más profundo de la psicología del hombre y sus principales vías de desarrollo.


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