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MIGRANTES E INDÍGENAS: ACCESO A LA INFORMACIÓN EN COMUNIDADES VIRTUALES INTERCULTURALES

Eduardo Andrés Sandoval Forero y Ernesto Guerra García


 


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Campo de estudio y etnografía virtual

La ciber-socioantropología pretende definir su campo de investigación en torno a las interacciones sociales presentadas en las comunidades virtuales que utilizan las NTIC en el contexto de la SI, particularmente de aquellas que concurren en el llamado ciberespacio. Varias son las investigaciones elaboradas a partir de la emergencia de este conjunto de fenómenos sociales, lo cual nos parece importante reiterar que definen su campo de investigación no a partir de las tecnologías propiamente dichas, sino de la utilización social y las interacciones que las comunidades virtuales tienen en el ciberespacio.

Las investigaciones se centran en la necesidad de identificar, conocer, analizar y explicar las maneras en que las sociedades contemporáneas se han ido apropiando de la tecnología a partir de sus contextos políticos, sociales, culturales y económicos, así como la importancia de comprender y reflexionar cómo es que esa información y las interacciones sociales son aprehendidas para posteriormente ser reinterpretadas de acuerdo a las múltiples particularidades que cada cultura posee en su dimensión social e identitaria.

Considerando que los sujetos de investigación forman parte de los estudios de la diversidad humana en relación con el uso de las NTIC, nos suscribimos al campo de la antropología del ciberespacio (Mayans, 2002), también denominado subdisciplina o área de la "ciber-antropología" o "antropología ciborg" (Downey et al., 1995), que se define como la Antropología Cultural de la Ciencia y la Tecnología, reiterando una vez más -para el caso- que no son las NTIC en sí mismas objetos de estudio de la antropología, sino sus usos sociales, definiciones, apropiaciones, manipulaciones, consecuencias culturales y usos identitarios, entre otros.

La relación entre la utilización de las NTIC y la deconstrucción y reconstrucción de las relaciones societales, las redes, las identificaciones y las identidades reconstruidas, innovadas, recreadas y creadas son los determinantes de las investigaciones socioantropológicas de comunidades virtuales. El estudio de las realidades que le dan vida a las prácticas que denominamos "etnoinformativas" y de "etnociberespacio" en culturas ubicadas en espacios territoriales distintos se torna relevante desde la perspectiva de contribuir al conocimiento del proceso de inserción y apropiación del empleo de estas tecnologías, en la deconstrucción y reconstrucción de las identidades en condiciones de autogestión.

La definición del campo de estudio, así como delimitaciones más específicas de sujetos de estudio en comunidades virtuales, presenta desde la perspectiva antropológica y sociológica nuevas incursiones en teoría-analítica y métodos de investigación que se aproximen al conocimiento de la relación y el empleo que los grupos sociales hacen de las NTIC en sus aspectos más amplios (política, economía, movimientos sociales, organizaciones sociales, movimientos étnicos, ONG, etc.) y sus reconfiguraciones identitarias, como agentes productores y reproductores de la vida social y cotidiana en sus creaciones, cambios, modificaciones y transformaciones culturales. Ello también posibilitará delinear propuestas de políticas públicas dirigidas a poblaciones específicas en las dimensiones sociotécnicas de la comunicación cultural, buscando superar la concepción y la política de los que se oponen a ocupar estas tecnologías por considerarlas destructoras de las "tradiciones nacionales, populares o indígenas".

La etnografía tradicional es actualmente la propuesta metodológica que más esta siendo utilizada y modificada para adaptar sus métodos a la investigación de los ambientes virtuales y de las interacciones no presénciales. De esta manera, consideramos de gran importancia conocer el trabajo hasta ahora realizado en torno a las investigaciones de los fenómenos virtuales.

La manera cómo conocemos fenómenos sociales manifestados en la realidad está condensada en diversas metodologías y teorías que permiten acercarnos a los hechos sociales. En términos de método y en relación a la CMC y el uso de NTIC, se tiene una historia muy reciente, hace apenas escasos 30 años se comenzó por observar los comportamientos generados a partir del uso de la tecnología computacional y la conectividad que Internet permite, esta interacción virtual captó la atención de especialistas en el estudio del comportamiento individual y colectivo; disciplinas como la sociología, antropología, psicología, y lingüística, entre otras, han contribuido a construir objetos de estudio relacionados con la interacción virtual de las comunidades ciberespaciales.

Para el conocimiento y obtención de información del comportamiento colectivo en espacios virtuales, donde las representaciones simbólicas son múltiples, se pueden emplear métodos de investigación cualitativa tradicionales, trasladados y modificados a las características que presentan los ambientes virtuales que anteriormente hemos intentado describir.

Para Christine Hine (2004: 17), nuestras creencias acerca de Internet pueden tener consecuencias importantes sobre la relación individual que tengamos con la tecnología y sobre las relaciones sociales que construyamos a través de ella, en este renglón, la etnografía, puede servir para alcanzar un sentido enriquecido de los significados que va adquiriendo la tecnología en las culturas que la alojan o que se conforman gracias a ella. El método etnográfico permite acercarnos a los significados y símbolos transmitidos a través de la CMC y mediante el uso de las NTIC; no hay que olvidar que Internet básicamente funciona como un medio de transmisión remota de datos, todos ellos codificados mediante el uso de ciertos protocolos previamente estandarizados a nivel internacional que permiten la transmisión y recepción de información en formatos de texto, audio y video principalmente.

Referente al uso del método etnográfico, Hine (2004) plantea 3 preguntas fundamentales para las investigaciones realizadas en y sobre las comunidades virtuales:

¿De qué modo afecta Internet a la organización de las relaciones sociales en el tiempo y el espacio? ¿Es distinta esa organización a la de "la vida real"?

Y si la respuesta es afirmativa, ¿cómo los usuarios reconcilian lo virtual y lo real?

¿Cuáles son las consecuencias de Internet sobre los sentidos de autenticidad y autoría? ¿Cómo se desempeñan y experimentan las identidades, y cómo se juzga la autenticidad?

¿Es "lo virtual" experimentado como algo radicalmente diferente y separado de ""lo real"? ¿Hay una frontera divisoria entre la vida on line y off line?

A partir de esta serie de preguntas de investigación presentadas por Hine, comenzaremos por describir las diversas posturas metodológicas que están siendo construidas dentro del marco de los estudios del ciberespacio y las comunidades virtuales.

La aproximación etnográfica a los entornos virtuales ha estado principalmente enfocada a los salones o foros de conversación en línea (chat rooms), es ahí donde se manifiesta una cuota constante de intercambios simbólicos que representan toda la carga cultural que el individuo quiere transmitir a la comunidad donde participa, pero, ¿es posible trasladar el método de la observación participante y de la entrevista en profundidad a un entorno sociotécnico como un canal de chat? (Ardèvol y otros, 2003: 73). El traslado de las principales herramientas de investigación de la etnografía tradicional (off line) hacia la etnografía cibernética (on line) ha comenzado, sin embargo, es importante señalar que la realidad de la práctica de la investigación de comunidades virtuales presenta datos que en esencia son inherentes a los ambientes ciberespaciales. De ahí la importancia que el método en relación al objeto que estudia sea elaborado a partir del ambiente donde se desarrollará la investigación.

En este sentido, la observación de campo y la entrevista a profundidad ofrecen la posibilidad de identificar los elementos que se integran en la construcción de identidad y socialidad en línea (Ardèvol y otros, 2003: 75). La CMC es de manera directa, la forma de interactuar virtualmente dentro del ciberespacio, es ahí donde se intercambia la información que permite distinguir los patrones del comportamiento social en los espacios virtuales al tiempo que permite manifestar el sentido de pertenencia e identidad a un grupo determinado.

Debemos señalar que si la CMC es el territorio donde ocurren las interacciones y se fundan las comunidades en la virtualidad, el desarrollo tecnológico y la apropiación de NTIC que el individuo posea será uno de los aspectos incidentes en la configuración de las características particulares de la comunidad virtual, es decir que el grado de avance tecnológico con el que se cuente será importante para la configuración de la comunidad virtual. En este sentido, la infraestructura tecnológica genera ensamblajes sociotécnicos (Estalella, 2005) que modelan profundamente las interacciones desarrolladas en el ciberespacio. Es importante considerar esta idea y tomar en cuenta la segunda parte del trabajo donde referimos el acceso restringido de los individuos a la SI, también recordemos que el llamado "analfabetismo digital" tiene que ver con la apropiación y uso que se le puede dar a la tecnología en ambientes virtuales, haciendo manifiesta la brecha de desigualdad señalada por Castells.

Ahora bien, regresando al espacio específico de la CMC, los factores de tiempo y espacio resultan fundamentales al imaginar la posibilidad de interacción. El tiempo se referirá a la sincronía que existe al intercambiar información por medio de la computadora mediante Internet, el espacio es precisamente el lugar donde ocurre esta convergencia, es decir, la CMC y la interacción entre la pantalla de la computadora y el usuario. Al decir de Derrick de Kerckhove (1999: 93) los ordenadores aceleran y desintegran los patrones culturales tradicionales, únicamente para reintegrarlos más tarde bajo una nueva forma.

En un entender más amplio nos encontramos con cuatro aspectos que significan la interacción de la comunicación virtual: tecnologías (NTIC), tiempos diferenciales en el mundo, ciberespacio (espacio virtual), y sujetos que interactúan con los tres aspectos señalados (cibernautas). Estos ejes son por lo pronto los que conforman lo que podemos denominar la matriz de los estudios de la ciber-socioantropología como emergente campo disciplinar de las ciencias sociales.

En este sentido, la investigación etnográfica en espacios virtuales tendrá como primer elemento de observación todo lo referente al texto que ahí se exhiba, tomando en cuenta que la comunicación establecida en estos foros es principalmente textual y se considera que poco a poco se irá expandiendo a elementos como la imagen y el sonido a partir de la evolución en la infraestructura tecnológica a la cual se tenga acceso. La CMC exhibe un modelo básico de comunicación que puede ser interpretado por el observador, este modelo está compuesto por la producción, el mensaje y la recepción, generando constantes construcciones de sentidos, imaginarios y símbolos a partir de la dinámica del proceso de comunicación.

Es ahí precisamente, en la constante dinámica de la construcción de sentido donde se produce la interacción en la CMC, al mismo tiempo que la propia interacción genera simultáneamente sentido, esto es precisamente lo que la CMC permite meditante la coincidencia en tiempo y espacio ocurrido en los espacios virtuales. Geertz menciona que lo que en realidad encara el etnógrafo es "una multiplicidad de estructuras conceptuales complejas, muchas de las cuales están superpuestas o entrelazadas entre sí, estructuras que son al mismo tiempo extrañas, irregulares, no explícitas, y a las cuales el etnógrafo debe ingeniarse de alguna manera, para captarlas primero y explicarlas después" (Geertz, 2001: 24). Siguiendo el planteamiento de Geertz y considerando el modelo básico de comunicación para la investigación de la interacción virtual, podemos observar como es que la CMC permite esta constante creación de sentido que, de acuerdo a los autores mencionados, constituirá el primer plano de la observación etnográfica en comunidades virtuales.

Hasta ahora hemos tratado de explicar la manera de aproximarnos a la interacción ocurrida en el espacio virtual, sobre todo tomando en cuenta la dinámica en el proceso de comunicación en la CMC y el papel de la interpretación para poder comprender el sentido de la interacción observada. Ahora bien, es importante señalar que esa compleja y múltiple estructura conceptual de la que habla Geertz cuando se refiere a los sentidos producidos por la interacción no es producto de las NTIC ó de la CMC. El papel de la tecnología para las comunidades virtuales es únicamente el de un soporte que permite la coincidencia espacio-temporal que posibilita la interacción, es decir, son los individuos los que a través de ella representan cierta identidad cultural y sentido de pertenencia a cierta comunidad de acuerdo a las herramientas tecnológicas a las cuales tienen acceso.

Para Turkle el trabajo etnográfico en el espacio virtual debe considerar la condición de anonimato del individuo, de esta manera, las manifestaciones de identidad que pueden ser observadas a través de la CMC deberán ser interpretadas a partir de esa condición desinhibida que el anonimato de ésta permite al individuo, para esta autora, las condiciones bajo las cuales es posible la interacción en el espacio virtual permiten jugar con aspectos del yo para la proyección de "personajes alternos" (Turkle, 1997: 264 citado por Meneses 2006: 02). En este sentido y a partir del trabajo de Turkle, el espacio virtual, on line, permite la manifestación de múltiples identidades a partir de esa condición de anonimato que genera la falta de contacto físico en las interacciones virtuales. Este espacio de libertad permite a quién está detrás del teclado representarse constantemente de maneras distintas a las que normalmente lo haría en una interacción cara a cara.

Esto no quiere decir que únicamente el ciberespacio sea el territorio que permita la manifestación de identidades múltiples, esta multiplicidad de maneras que tiene el individuo de representarse a sí mismo ya han sido identificadas previamente. Goffman (1987) mencionaba que la interacción cara a cara está determinada por el tiempo y espacio donde se desarrolla, creando circunstancias particulares. El comportamiento practicado durante la interacción está determinado por las situaciones que se presentan en un contexto específico. Este autor menciona también que, en términos de tiempo y espacio, el individuo se desplaza constantemente entre un escenario frontal y un escenario posterior que de acuerdo a las circunstancias cada uno de estos espacios determinará el comportamiento que presente el individuo en las interacciones cara a cara.

Estos espacios frontales y posteriores que Goffman utiliza para explicar la interacción en los espacios llamados "físicos" los podemos incorporar a la idea que anteriormente hemos presentado sobre las dicotomías on line/off line, virtual/real, que se presentan en las interacciones "virtuales".

Así, podemos adelantarnos a considerar que la dinámica que podamos identificar en el estudio de la CMC y las interacciones que de ahí sucedan será la que resulte del tipo de espacio donde estas ocurran, es decir, a partir de las perspectivas revisadas podemos distinguir que el espacio y el tiempo generan situaciones que de manera definitiva determinan las representaciones que el individuo sea capaz de manifestar, tanto en los ambientes físicos como en los virtuales.

De igual forma que el ambiente físico produce ambientes particulares que sirven de escenario para la interacción, así también las NTIC generarán espacios virtuales particulares que serán definitivos para el tipo de interacción que ahí pueda ocurrir. La capacidad de distinguir, principalmente como observadores, todos los elementos que intervengan para la generación de estos ambientes será la parte fundamental de la práctica ciberetnográfica.

Marc Augé menciona que toda investigación etnográfica requiere del testimonio presencial del investigador (Augé, 1994: 56). En este sentido, la etnografía del ciberespacio podrá encontrar diversas herramientas que permitan al investigador lograr la interpretación de toda la complejidad de las estructuras conceptuales que menciona Geertz.

Sobre el uso de herramientas para el registro de las observaciones en espacios virtuales es necesario señalar la importancia de técnicas cómo el análisis del discurso y las interpretaciones socio-lingüísticas de los mensajes transmitidos mediante la CMC. Mucha importancia tiene la interpretación de la textualidad manifestada dentro de los espacios virtuales, por lo tanto, de las herramientas principales para realizar la etnografía virtual serán todas aquellas relacionadas con el análisis del contenido de la comunicación presentada en el ciberespacio, a decir, de la destreza que se tenga para interpretar el sentido del texto, imágenes y sonidos que sean generados y transmitidos por las NTIC.

En este sentido, es necesario señalar las posibilidades que el uso de las NTIC ofrece al momento de generar y transmitir un mensaje por medio de la CMC, esta capacidad de transmisión de información permite que el desarrollo tecnológico genere posibilidades de intercambio de información en diversos formatos, tal es el caso de la multiplicidad de textualidades presentes en ella; imagen, texto y sonido generan la llamada hipertextualidad, elemento característico de la dinámica de comunicación posible mediante el uso de estas herramientas.

En términos específicos del análisis de las interacciones ocurridas en el ciberespacio, Edgar Cruz propone una serie de pasos para la observación y el registro de los fenómenos ciberespaciales:

Una vez iniciado un proceso de observación, se debe establecer un protocolo para ello; dicho protocolo tiene que tener en cuenta elementos como los horarios a analizar (para saber en qué horarios se conectan qué tipos de personas; por ejemplo, muchos lo hacen en horas laborales desde sus trabajos o escuelas, mientras que otros lo hacen desde su hogar en la noche), los días (existen diferencias entre semana y fin de semana) y también se debe tomar en cuenta el calendario (vacaciones escolares, exámenes, etc.). (Cruz, 2002: 4).

Cruz sugiere que definido el protocolo, se debe proceder a elaborar un calendario que seleccione días y horas, en mañana, tarde y noche, con el propósito de que se puedan cubrir todas las posibilidades.

Una vez obtenido el calendario se comienzan a documentar las entradas en un diario de campo con la estructura de observación-comentarios-análisis. Cabe señalar la conveniencia, dentro de estos estudios, de la posibilidad técnica y la facilidad para "guardar" no sólo las observaciones, sino lo mismo observado (Ward 1999), ya que cada entrada al sistema puede ser grabada en archivo de manera que se cree un directorio electrónico y así se documenten las entradas para su posterior análisis. (Cruz, 2002: 05).

Cruz considera que la grabación en archivo es importante para proceder a realizar los comentarios y el análisis, remarcando que los archivos a la vez impiden duplicar funciones en el procesamiento escrito, los cuales cumplen de alguna forma la función de la cámara de video en la etnografía. "El disquette se ha vuelto el diario de campo del ciberantropólogo". (Cruz, 2002: 5).

Para Edgar Cruz, el método propuesto para el estudio de las interacciones en el ciberespacio no permanece únicamente en la virtualidad, menciona que posterior al registro etnográfico realizado mediante el protocolo propuesto por él, es necesario realizar una etnografía de la realidad de los actores sociales estudiados en ambientes virtuales, este desplazamiento de la virtualidad a la realidad ocurrirá creando grupos de enfoque donde los participantes sean aquellos individuos previamente estudiados en espacios virtuales, "ésta puede ser una herramienta útil en el entendimiento de los procesos de apropiación e identidad grupal de los asistentes a los sistemas de comunicación mediada por computadora, pero esta vez a partir de los sujetos reales que dan 'vida' a los virtuales" (Cruz, 2002: 8).

De acuerdo a la propuesta metodológica de Cruz podemos encontrar algunas coincidencias con la propuesta de Christine Hine en el sentido de que parte de la investigación ciberetnográfica debe permitir identificar las coincidencias o divergencias entre las interacciones ocurridas dentro de los espacios on line y los off line. Las investigaciones del ciberespacio deben permitir distinguir la distancia que existe entre las representaciones manifiestas en comunidades virtuales y en comunidades reales, y si es el caso, mencionar que las fronteras entre estos espacios son más cortas de lo que en la realidad podríamos llegar a considerar.

Estos son sólo algunos elementos que deberán ser considerados al momento de estudiar las comunidades virtuales, a partir del principio de que la investigación en los ambientes virtuales va más allá del territorio creado por las NTIC, de igual manera, el espacio físico cada vez se va trasladando más a los ambientes virtuales, todo esto como consecuencia de las circunstancias espacio temporales características de la SI.

Queremos reiterar que en la constelación tecnológica de la comunicación e información se presenta de manera importante y reiterada la dimensión identitaria, que, dadas sus expresiones culturales múltiples, adquiere visos significativos que bien merecen ser analizados con seriedad y rigor académico. Su concepción, implementación y, sobre todo, el relativo éxito que han demostrado las diferentes prácticas desarrolladas al interior y exterior de polifacéticos grupos sociales, invitan a la reflexión sobre sus propias especificidades culturales.

En palabras de Betty Martínez, que en forma sugerente titula su libro Homo Digitalis: Etnografía de la Cibercultura, se articulan nuevos sujetos y grupos, "y esto implica la necesidad de repensar y analizar la constitución de las identidades en estos contextos emergentes. Identidades que aparecen y son compartidas al participar de la producción, recepción, y consumos de ciertos bienes simbólicos" (Martínez, 2006: X).

Otro campo de estudio específico que promete sendos desarrollos, lo constituye las prácticas de comunicación virtuales en dimensiones interactivas con las NTIC, la cultura, el lenguaje, los tipos de comunicación, y la sociedad en función de las circunstancias que tipifican el mundo actual. Otra de las betas investigativas serán la producción, transferencia, recepción y consumo de cultura y simbolismo, generado en el ciberespacio. Para concluir los ejemplos de campos y líneas de investigación, señalamos la importancia de estudiar el discurso en el género chat de Internet, lo cual, junto con todas las posibilidades que desde la cultura y la comunicación se presenta, induce a la necesaria construcción teórica y analítica sobre los conceptos de "etnoinformación" y "etnociberespacio" con base en los contextos culturales y los entornos sociales en que se insertan los cibernautas, eso que llama Castells (1999) "flujos de información y flujos simbólicos".

Las notas expuestas sirven para deducir que dependiendo de los objetos y sujetos de investigación se puede proceder a utilizar el método de la etnografía virtualizada y también el de la etnografía clásica, con técnicas de observación participante y con entrevistas estructuradas y semiestructuradas en línea, en entornos virtuales que permitan observar al "ciber-otro", en su deconstrucción y reconstrucción identitaria. No son métodos excluyentes, y más bien en muchos casos son excelentes complementos.

Recapitulación

No debemos considerar que lo que sucede en un espacio específico como lo es la llamada realidad física está desvinculado de los fenómenos que ocurren en el espacio virtual, de la misma manera que no podemos pensar que el espacio virtual está desconectado a la realidad física. Tanto lo real como lo virtual poseen elementos que por un lado los hacen coincidir y por otro los diferencian entre sí. Esta dicotomía real/virtual permite que de manera muy general podamos aproximarnos a distinguir las diferencias entre un espacio virtual y un espacio real y, consecuentemente, podamos empezar a construir conceptos que de alguna manera nos permitan describir y analizar con mayores aproximaciones los fenómenos sociales que ocurren en el ciberespacio.

A partir de lo descrito, recordamos que tanto en la interacción física como en la interacción virtual, el espacio y el tiempo juegan papeles definitivos en la información transmitida tanto en la CMC como en un encuentro cara a cara, de esta manera, la forma en cómo es transmitida esa información será la manera en que es recibida, y por tanto, interpretada.

La llamada SI ha generado cambios sumamente veloces en la manera en cómo interactuamos, el espacio donde lo hacemos y las maneras que utilizamos para relacionarnos con los demás. La velocidad de estos cambios produce que constantemente exista una necesidad de conocimiento y uso de las NTIC que permiten la transmisión de esa información. De esta forma, el papel de la investigación de territorios virtuales se enfrentará a un doble reto, por un lado los obstáculos que siempre se han presentado en el registro, interpretación y explicación de la información que pueda ser levantada en el campo con el uso de métodos y técnicas tradicionales de investigación, y por otro lado, de acuerdo a la posibilidad de acceso y adaptación al uso de la tecnología por parte del investigador, será lo que finalmente le permita acercarse a esas nuevas comunidades que, independientemente de ser o no estudiadas, continúan evolucionando a planos cada vez más desconocidos para las ciencias, en particular para la ciencia social.

Hasta ahora la antropología ha sido la disciplina social que más ha investigado, estudiado y propuesto teorías, métodos y técnicas de investigación para conocer y reflexionar sobre las comunidades virtuales ofreciendo propuestas conceptuales susceptibles de ser utilizadas en la comprensión de los fenómenos sociales que ocurren en el ciberespacio. La ciber-etnografía o etnografía virtual, cuya adaptación deviene de la etnografía tradicional, es actualmente la propuesta metodológica más utilizada para investigar ambientes virtuales e interacciones sociales no presenciales.


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