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INVERSION EXTRANJERA EN EL DESARROLLO DE LA REGION MINERA DE ANTOFAGASTA (CHILE): HISTORIA Y PERSPECTIVAS.

Jan José Cademartori D.



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13.11. ESTABILIDAD POLITICA Y MODELO ECONOMICO A ESCALA NACIONAL.

Finalmente, se construyeron conjeturas para explicar porqué el modelo económico chileno permenece impermeable a los cambios registrados en otras partes del continente, habiendo la misma o mayor desigualdad social, y existiendo tradiciones de luchas sociales y organización política que destacaron a Chile en el concierto internacional. Este tema es clave en un Estado centralizado, tanto a nivel de las competencias económicas, como en los movimientos políticos y sociales. Aunque esta pregunta escapa a los objetivos específicos de esta investigación aquí se intentará esbozar pistas de reflexión, combinando literatura relevante con hallazgos de este trabajo.

La acción colectiva es compleja pues depende de muchas variables que potencian identidades colectivas: posiciones sociales homogéneas, tradiciones de lucha, liderazgos de calidad con objetivos realizables, credibilidad del resto de la sociedad, recursos materiales, un adversario identificable y poco carismático, un sistema de interacción cerrado, una represión media o errática, formas de lucha validadas socialmente, variaciones abruptas en las condiciones de vida, objetivos encuadrados dentro de una utopía de largo plazo y que exista un modelo actual a seguir. Actualmente las movilizaciones se efectúan en condiciones más difíciles pues las identidades colectivas han sido vulneradas por la individualización y la globalización626. Esto se ha hecho patente en la RA con la penetración del "american way of life" (Capítulo 5).

Chile fue uno de los primeros países objeto de políticas privatizadoras que disolvieron identidades colectivas de empresas estatales, sistemas de salud y de educación, partidos políticos vinculados a sindicatos, núcleos industriales, cooperativas de reforma agraria, co -gobiernos universitarios, prensa alternativa, espacios culturales, etc.627. El golpe militar, la represión, debilitan la influencia ética del cristianismo social y del marxismo que constituían una barrera ideológica al individualismo. Por lo demás, las elecciones, las encuestas, sugieren que perdura un tercio histórico "duro", conservador que históricamente parece identificarse con los valores tradicionales del sistema capitalista628. Algunos sociólogos chilenos indican que este tercio se habría extendido mediante el cambio productivo y cultural operado por la modernización capitalista iniciada por el régimen militar 629. En ese período, se va instalando la lógica individualista que va perdurar en los 15 años posteriores, en la cual se obliga a participar a quienes no desean verse marginados de la vida económica y social 630.

Por otra parte, después de 1987 y hasta 1998, la Concertación consiguió estabilidad electoral logrando un elevado crecimiento macroeconómico, baja inflación y reduciendo los altos niveles de pobreza en el consumo heredados (Capítulo 4). También el gasto social (Capítulo 9.4), el ingreso medio y los salarios mínimos han progresado (Capítulo 11, Anexo 6), generando apoyos sinceros y relaciones clientelares 631. De la misma forma, los gobiernos civiles han atenuado algunas formas de discriminación no económica 632. Además ha progresado la infraestructura física, especialmente en obras públicas y telecomunicaciones, centros comerciales, lo cual proyecta una imagen de modernización (Capítulo 5), aunque la misma población haya debido asumir una pesada carga de impuestos a la bencina y al diesel, alzas en las contribuciones y en las tarifas de las nuevas vías concesionadas

Igualmente, en ese período, se integraron al consumo nuevos sectores medios mejorando su posición y prestigio en el continente. En particular, en el período 1990-2005, se han diplomado una gran cantidad de egresados de la educación superior, ampliando los grupos medios con capital simbólico y expectativas de movilidad social en mercados en expansión. Ello reforzó en las nuevas generaciones una lógica individualista, en contraste a generaciones anteriores que se beneficiaron del Estado, no para endeudarse, sino para financiar sus estudios y ejercer su carrera profesional con sentido solidario. Estos cambios son manifiestos en la RA (Capítulo 12.6).

Es cierto, emergen nuevos problemas y subsisten viejos déficits, algunos han sido analizados en este trabajo. La opacidad social puede ser resultado de la eficiencia de medios alternativos a bajo costo, que prometen resultados de corto plazo menos riesgosos que la delincuencia. Quizás basten pocos beneficios si existen mecanismos sico-sociales eficientes de control. Comenzaremos por estos últimos.

Los mercados mismos ofrecen nuevos medios de gestión de las tensiones sociales. Frente a los bajos salarios y el desempleo, operan el endeudamiento, la flexibilidad laboral (Capítulo 10). El endeudamiento de los trabajadores les induce a aceptar empleos precarios y éstos últimos incitan al endeudamiento. Por otro lado, muchos pobres y enfermos sueñan con la esperanza de un "golpe de suerte" participando en juegos de azar. Del déficit de calidad de la educación (Capítulo 12.7) se benefician empresas de pre-universitarios, Universidades privadas y sus consultores contralores. Frente a la inseguridad terrenal, se han expandido un mercado de lo sobrenatural (tarot, TV religión, sectas) que administra el conformismo social. También cobran importancia los servicios de protección y vigilancia que además generan nuevos empleos. Las consultas psicológicas están restringidas a los sectores con capacidad de pago pero no las drogas, el alcoholismo y los antidepresivos (Capítulo 12.5). Incluso las organizaciones sociales entran a la lógica del mercado compitiendo por recursos escasos (Capítulo 13.2).

También emergen espacios sociales para quienes no pueden comprar. La tesis de Sandoval (1997) constata el consumo simbólico, consistente en pasear en el mall, probarse prendas de vestir sin comprar ninguna, encontrarse con los amigos, sentirse parte de una clase superior, satisfacer el deseo de integración social, de pertenecer a algo. Esta relación es mágica, se ven y pasan cosas que no son, es un truco de luces, colores y aire acondicionado. El consumo simbólico y la imitación de modelos surgen de la exposición prolongada de los jóvenes y los niños a los medios masivos.

Un segundo tipo de gestión de las tensiones sociales es la visibilidad juvenil. Muchos jóvenes chilenos buscan salir del ostracismo imitando las "barras bravas" (hoolligans), las pandillas juveniles633. Las ciudades de Antofagasta y de todo el país presentan sus murallas pintadas con "grafitis" sin autorización.

Estas acciones explican la estrategia de un tercer segmento, la del "encierro televisivo en el hogar", internalizada entre muchos adultos de los estratos pobres, especialmente entre las mujeres. Su hábitat es el vecindario y no la fábrica donde existen enfrentamientos con el patrón. Este hábitat se percibe cercado por la delincuencia, el relativismo moral, las bandas punk, la corrupción de la clase política y de la policía. Sus mecanismos de defensa son la vida hogareña, la familia, la reja, la policía, la televisión. Los recursos económicos extraordinarios al hogar, se aprovechan para instalar una nueva reja, proporcionando a las "poblaciones" pobres de Chile un aspecto de una gran cárcel llena de enrejados. Algunos de estos pobladores, de choferes de buses y taxis, pequeños comerciantes, amenazados por los asaltos, extrañan los tiempos del general Pinochet, pues "no había política, había orden, había toque de queda634" y la policía podía detener por sospecha.

La cadena "El Mercurio", la TVUC, autoridades municipales y medios empresariales, la jerarquía católica, han representado el resguardo de los valores tradicionales frente a los intentos por actualizar la legislación chilena a la legislación europea (ley de divorcio, despenalización del aborto terapéutico). Estos valores son sostenidos por parte importante de la población de Chile que moderniza sus conductas con la globalización pero que continúa siendo una de las más conservadoras del continente635. Paradojalmente los valores tradicionales son lesionados cotidianamente por los medios masivos de comunicación empresariales, por lo cual, la defensa de los valores tradicionales, es más necesaria que nunca.

De esta forma se comprende mejor el apoyo a la Unión Demócrata Independiente (UDI), el principal partido de derecha, integrista-católico, dirigido por ex funcionarios del general Pinochet, dotado de una red de líderes comunales que administran recursos sociales y la educación municipal. La UDI casi ganó la elección presidencial del año 2000, mediante una costosa campaña publicitaria que posicionó a un padre de una familia tradicional con 7 hijos. Durante el régimen militar este candidato fue uno de los principales responsables de la línea editorial del periódico oficialista "El Mercurio". Sus principales dirigentes nacionales habitan en comunas exclusivas pero captan electorado en bastiones tradicionales de la izquierda, ofreciendo mano dura contra la delincuencia, defensa de los valores tradicionales, eficiencia en los servicios comunales, subsidios sociales636.

Como sea, se logra un equilibrio precario. Los bajos salarios (Capítulo 10), la inestabilidad de los empleos (Capítulo 9) los niveles de desigualdad y de pobreza (Capítulo 12) nos impide afirmar que en Chile exista una sociedad de consumo. Además, aparecen nuevos problemas sicológicos, ambientales que se han analizado en el Capítulo 12. La insatisfacción se refleja en los hogares. De las encuestas sabemos que la mayoría de población, si bien reconoce los logros materiales alcanzados, se siente insatisfecha e insegura con su calidad de vida (Capítulo 12.8). Además hay rechazo y falta de confianza hacia el sistema político. Para afrontar esas tensiones sociales, son esenciales las barreras de control económico, social y político.

Algunos de estos mecanismos de control han sido expuestos en este trabajo. La legislación laboral, los sistemas de trabajo y la fragmentación productiva fortalecen la individualización de las relaciones laborales; éstas han hecho de la negociación colectiva dentro del marco legal, una actividad riesgosa y poco eficaz en el corto plazo (Capítulo 10). Sus mecanismos de presión se refuerzan con la centralización del capital; esto determina el acceso discriminatorio al sistema político, a los medios de comunicación, a las organizaciones sociales (Capítulos 4.2 y 13). Vinculado a estos elementos, el sistema político de "enclaves autoritarios" ha funcionado eficazmente.

En efecto, resguarda el modelo económico una institucionalidad autoritaria heredada del régimen militar. Las reformas mayores requieren quórum parlamentarios calificados para modificar la Constitución y sus leyes orgánicas constitucionales. La legislación establece apenas dos parlamentarios por distrito, elegibles entre apenas dos candidatos por alianza electoral. Esto garantiza un permanente cuasi empate en el Parlamento pues a los sectores defensores de la Constitución les basta el 33% del electorado para elegir un representante en el distrito. Este sistema electoral binominal, deja fuera a la tercera mayoría, excluyendo del Parlamento a las fuerzas políticas antisistémicas, a los grupos regionalistas, a los independientes, a los ecologistas, a los representantes de las minorías étnicas y sexuales637. La competencia electoral queda restringida al interior de las coaliciones dominantes de modo que las directivas nacionales de los grandes partidos elijen los nombres del Parlamento. Por estas vías la lógica electoral del "voto útil" reproduce el sistema político y este último mantiene el modelo económico.

Estos no son lo únicos mecanismos de discriminación. En la conformación de los distritos electorales el Senado es el cuerpo legislativo que peor representa el principio "un hombre, un voto" pero éste ratifica los miembros de otras herencias autoritarias (Corte Suprema de Justicia, Tribunal Constitucional, Banco Central, Consejos de la Censura Cinematográfica, Consejo de Televisión Nacional del Estado, Altos Oficiales de las Fuerzas Armadas). Al mismo tiempo se prohíben las candidaturas de los dirigentes sindicales y de las personas sin licencia secundaria terminada pero legislan empresarios y abogados de negocios. No tienen derecho a voto los chilenos residentes en el extranjero (con una gran masa originaria del exilio político) y se omite la inscripción automática en los registros electorales. Existen diversas prácticas veladas de cohecho electoral, tales como los regalos, los espectáculos gratuitos, la contratación de asesores.

Este sistema institucional heredado refleja el peso de las Fuerzas Armadas en la negociación que llevaron a cabo con un sector moderado de la oposición al régimen militar. La tesis de Delaire (1997) expone que los cambios a nivel mundial, explican la obsesión de los políticos de gobierno por la estabilidad, su aceptación pasiva de la globalización, su preferencia por la búsqueda de los consensos638. Para ello, al principio de la transición política, las nuevas autoridades se propusieron y lograron congelar al movimiento social que las había llevado al gobierno Así, durante la década del noventa, las fuerzas que podrían presionar por cambios son marginados del sistema político y los sectores políticos en el gobierno evitan movilizar a la población por temor a la polarización.

Este impasse puede funcionar mejor a con altos porcentajes de indiferencia electoral, alimentada por la misma inutilidad del sistema político. En efecto, una gran masa de chilenos, la mayoría de los jóvenes en edad de votar, no participan en las elecciones639. Una parte importante de la población ni siquiera valora la democracia pues considera que los políticos son corruptos o persiguen fines personales640. En ciertos lugares, los dirigentes vecinales tienden a ser aislados cuando se identifican con partidos políticos 641. Así, la negación política y la desconfianza hacia el otro son mecanismos centrales en la reproducción de este sistema de exclusión política, económica y social.

También es plausible que la represión militar haya difundido el habitus (en el sentido de Burdeau) del temor. Los efectos sico-sociales del terrorismo de Estado perduran mucho tiempo después de su aplicación masiva y sistemática642. Más aún si los mandos militares comprometidos en la represión han perdido lentamente su poder y la justicia ha comenzado a operar tardíamente. El temor también ha sido moldeado por una versión fatalista de la historia con tres décadas de control sobre los medios de comunicación (Capítulo 13.5).

Finalmente, esta situación parece estar cambiando, en la RA (secciones anteriores) y a nivel nacional. La década de los noventa presenció movimientos sociales, ambientales y agrupaciones de Derechos Humanos activos. Con la crisis económica iniciada en 1998 comienza a fortalecerse una acción colectiva que se profundiza en los años siguientes. En la RA, y a nivel nacional se fortalecen la sindicalización, la de trabajadores subcontratistas y de trabajadores permanentes de la minería. También se despliegan a nivel nacional agrupaciones de defensa del medio ambiente, de los derechos de consumidores y los deudores habitacionales, pescadores artesanales, organizaciones altermundialistas etc.643 Especial relevancia tuvo la labor de algunos parlamentarios y economistas que contribuyeron a la formación de Comités de base en diferentes regiones del país a propósito de la tributación minera, movilización que logró un primer royalty.

También ha estado presente el movimiento estudiantil, aún sin la intensidad que alcanzó durante el régimen militar cuando su objetivo era recuperar la democracia. En 1998, el 76% de los alumnos estimaba que el estudiante sin recursos económicos no podía acceder a la Universidad644. Por este motivo ha continuado su movilización culminando incluso con tomas de Universidades, tanto en el resto del país, como en la RA. Por otro lado, cuando empresarios de la RA vendieron su Universidad José Santos Ossa a oficiales en retiro de la Marina de Guerra, la mitad de sus estudiantes la abandonó con marchas y huelgas de protesta por el centro de la ciudad de Antofagasta.

En el año 2006, el movimiento social alcanzó su primera victoria, cuando, por primera vez, los estudiantes secundarios paralizaron sus colegios en todo el país obligando al gobierno a negociar un proyecto de reforma integral de la educación que cuestiona la Ley Orgánica Constitucional de Educación (LOCE) del régimen militar. En la RA fueron tomados por los estudiantes una gran cantidad de liceos y algunos centros de educación primaria. También en ese año los sindicatos subcontratistas lograron negociar directamente con un conglomerado forestal y con CODELCO.

Se pueden esbozar varias causas económicas para explicar este cambio. La crisis iniciada en 1998 agravó los problemas sociales. Posteriormente la desocupación disminuye pero no se recuperan las tasas de crecimiento económico ni su capacidad para generar empleos. En la crisis quedaron miles de pequeñas empresas sobre-endeudadas. La extensión de diversas formas de empleo precario comienza a tocar a algún miembro de cada familia en los primeros años de la recuperación645. El medio ambiente soporta con mayor dificultad el crecimiento extensivo, recrudece la escasez energética, de bosques, de agua y de peces y se comprimen los espacios ecológicos libres de conflicto. El tratado de libre comercio con los Estados Unidos generó muchas crónicas de prensa pero ha tenido escaso efecto y las remesas de utilidades han generado un saldo de capitales externos negativo.

Por otro lado, se pueden identificar procedencias socio políticas. Las elites reinician su competencia interna congelada por la "política de los consensos" culpándose de corrupción y escándalos financieros que las desacreditan. La preferencia de los grandes donantes por las listas electorales de derecha impulsó a funcionarios a desviar fondos fiscales a sus propios candidatos, lo cual contribuyó a desprestigiar a los partidos tradicionales. Asimismo una proliferación de acuerdos políticos superestructurales les ha estigmatizado el sistema binominal. En el otro sector nuevos líderes sociales están reemplazando a generaciones desgastadas por décadas de represión. Los juicios a violaciones de Derechos Humanos reducen el temor hacia las elites militares. A mediados de la década del 2000, el superávit fiscal, la elección de una mujer Presidente, crearon expectativas para una mejor repartición de la riqueza y del poder. En el contexto continental se suceden nuevos gobiernos que rompen los acuerdos del "consenso de Washington". La cuestión clave parece ser más bien la articulación de esas demandas en torno a proyectos de largo alcance.


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