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INVERSION EXTRANJERA EN EL DESARROLLO DE LA REGION MINERA DE ANTOFAGASTA (CHILE): HISTORIA Y PERSPECTIVAS.

Jan José Cademartori D.



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3.5 EL MOVIMIENTO SINDICAL EN LA ÉPOCA NORTEAMERICANA.

La mina de cobre de Chuquicamata comenzó a funcionar cuando desde su sillón en Santiago, el Presidente de la República, Ramón Barros Luco apretó un botón que permitía activar la conexión eléctrica para la mina. Barros Luco fue uno de los civiles de la aristocracia que encabezó la guerra civil contra Balmaceda. Este acto puede ser interpretado simbólicamente como el comienzo de la protección del gobierno oligárquico centralista de Santiago de los intereses de las compañías norteamericanas.

A los pocos años de inaugurada la mina, 600 trabajadores fueron expulsados de la empresa por una huelga en la que exigían una jornada de ocho horas. En 1919 se pagaba un salario inferior al mercado. Hasta 1930 había una rotación continua de trabajadores.

Las compañías norteamericanos fueron construyendo su propio Estado dentro del Campamento. Ricardo Latcham y Marcial Figueroa trabajaron en las mina de Chuquicamata. Para ellos, los estadounidenses consideraban al chileno como una raza inferior comparable al de una bestia. Figueroa tituló su libro: "Chuquicamata, la Tumba del chileno". Latcham tituló el suyo: "Chuquicamata: Estado Yankee". Los autos y muchos bienes y servicios pagaban a la empresa norteamericana un impuesto por entrar al campamento. El comercio y la entrada de personas debían ser autorizados por la empresa. Se cuenta como anécdota que el hijo de un gerente estadounidense enfermó por comer una sandia; entonces la empresa prohibió por muchos años el ingreso de esta fruta al campamento.

En materia ambiental la situación no era mejor. Por años la empresa lanzó un chorro tóxico de sulfuro de 50 litros por segundo que cayó en el río Loa, el único río de la región a pesar que la ley 3.133 lo prohibía. Sin embargo las autoridades no intervinieron.

Este dominio también reflejaba una supuesta superioridad cultural. Lomboy (1931:50) asimiló la visión del extranjero después de visitar los campamentos mineros; en su informe afirma: "Cuando los trabajadores chilenos mejoran sus ingresos ellos no son capaces de usar esos ingresos para llevar una mejor vida".

Los trabajadores chilenos eran pagados en pesos chilenos mientras los empleados extranjeros recibían su sueldo en dólares. En el campamento de Chuquicamata cada trabajador fue asignado a un rol, es decir, a una categoría profesional que se transforma en un sistema de castas. Había una clara segregación urbana con espacios que no se podían cruzar. Se estructuró una sociedad vertical y jerárquica. Así, la identidad de los trabajadores del cobre se fue alimentando con un sentimiento de discriminación.

Esta identidad genera contactos apoyados por la Federación Obrera de Chile. En 1931, a la semana de promulgado el Código del Trabajo, al término de la dictadura de Ibáñez, nacen oficialmente los sindicatos de mina, planta y empleados de Chuquicamata. A pesar de las barreras legales, hay testimonio de una acción conjunta en 1939, cuando los empleados de la Andes Cooper Mining Company y de la Potrerillos Railway Company apoyaron a sus compañeros de la Braden Cooper en una jornada de protesta que afectaba a los empleados particulares. En 1945, los trabajadores de la mina de cobre de Potrerillos y los del salitre convocaron a una huelga de solidaridad con los trabajadores de Chuquicamata. Durante su historia los trabajadores del cobre continuaron participando en huelgas de carácter sectorial y nacional107.

La Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC) fue creada en 1951, desafiando a la vez el Código del Trabajo, la ley que restringió la actividad sindical e ilegalizó a los comunistas. Durante los años cincuenta, los dirigentes de la Confederación circulaban entre el salón presidencial, la cárcel pública y los tribunales de justicia. La CTC fue reconocida recién en 1956, después de una larga huelga en la cual participaron 14.000 trabajadores y sus familias. En esa misma huelga, los dirigentes sindicales protestaron contra "la Ley del Nuevo Trato" con un discurso nacionalista. El mismo año los trabajadores logran el Estatuto de los Trabajadores del Cobre. Esto implicó que el sindicalismo comenzó a institucionalizar su acción. Antes, los conflictos eran ilegales, como fue la primera huelga larga en 1938; la negociación colectiva había sido resistida por muchos años por la empresa norteamericana108.

De este modo la organización sindical fue consiguiendo logros. La empresa debió construir viviendas para su personal, pavimentar el campamento de Chuquicamata y construir el Hospital. En 1962, los salarios nominales llegaron a ser los mayores del país 109. Después de 1960, los hijos de los mineros serían preferidos para entrar a Chuquicamata. Una parte del salario se entregaba en bienes y servicios directos, a precios fijos, los cual los colocaba a salvo de la inflación. Desde 1958, otra parte del salario se entrega a las esposas de los mineros para "contribuir a la unidad de la familia minera". CODELCO Chuquicamata tuvo hace poco su propio supermercado, independiente del resto de la población. La empresa construyó un hospital exclusivo para los trabajadores y sus familiares, posteriormente una ISAPRE cerrada 110. Estos beneficios llevaron muchas veces a afirmar a sus oponentes que los trabajadores del cobre eran "privilegiados".

Para los dirigentes sindicales del cobre, esa visión es injusta. No considera las condiciones inhóspitas que implica vivir en el desierto, trabajar en altura y con explosivos, pagar mayores precios que en otras partes de Chile. Tampoco se reconoce la importancia económica de los mineros del cobre y sus luchas. Incluso durante el Gobierno de Frei, el conflicto de El Salvador dejó un saldo de ocho muertos (6 hombres y 2 mujeres) alrededor de 35 heridos y 120 trabajadores despedidos. Además sus salarios eran varias veces inferiores a los que sus empresas pagaban en sus minas de los Estados Unidos, con la misma tecnología y leyes minerales inferiores. Estos argumentos se reforzaban con la idea que las empresas extranjeras obtenían enormes ganancias, evadían el pago de impuestos y falseaban sus informes financieros 111.

Una característica de los mineros de Chile, del salitre y también del cobre, es que los trabajadores usaron el sistema político y los partidos políticos, especialmente de izquierda. En realidad desde los años treinta se puede observar un alineamiento del voto de los mineros hacia los partidos socialista y comunista112. Humberto Mur, boliviano, fundador del Sindicato Planta y Mina de Chuquicamata era miembro del Partido Comunista cuando fue deportado del país por el Gobierno del Presidente Alessandri Palma en 1935. Héctor Olivares, el líder de la CTC que abogaba por la nacionalización del cobre en los sesenta era un destacado militante socialista y también llegó al Parlamento. Existen muchos otros casos 113.

Sin embargo en la mina de Chuquicamata la votación por Allende disminuyó desde un máximo de 48% en 1958, a 39% en 1970 (año en que ganó) mientras en todas las otras comunas mineras la votación aumentó en forma sostenida. Estos resultados reflejan el temor de algunos mineros a perder las conquistas económicas con la nacionalización del cobre 114. Además, aunque el Gobierno de la Unidad Popular intentó superar la relación vertical que había entre la dirección y los operarios, en la mina de El Teniente, se desató una larga huelga en su contra, que unificó a todos los partidos de oposición.

Con el golpe militar de 1973, los sindicatos del cobre de Chuquicamata fueron desmantelados. A las pocas semanas del golpe, dos grupos de dirigentes laborales fueron secuestrados desde sus lugares de detención y fueron asesinados en Calama y Antofagasta. Dos altos ejecutivos de la empresa estatal, el gerente general David Silverman y el gerente de Finanzas también fueron asesinados. Muchos trabajadores fueron detenidos y torturados. Un número importante de trabajadores aparecieron como "retirados voluntarios" del mineral en 1974. El gobierno creó nuevos sindicatos para dividir a los trabajadores 115. Dentro del Campamento de Chuquicamata se instauró una red de informantes de la policía secreta que logró sembrar la desconfianza entre los trabajadores. Cualquier intento de organización independiente era acusado de acción político partidista de los partidos marxistas 116.

En aquel tiempo el discurso oficial contra la democracia, sirvió para reforzar la desconfianza de muchos dirigentes sindicales del cobre hacia "los políticos". Este discurso contó con el control absoluto de los medios de comunicación durante 17 años. Asimismo la política económica y los medios promovieron el acceso fácil al crédito y al consumo de bienes importados. En ese contexto represivo, una parte importante de las familias de Chuquicamata entró en una espiral de consumo y endeudamiento. Ello debilitó los vínculos de solidaridad entre los trabajadores.

No obstante lo anterior, el 2 de Octubre de 1985, los trabajadores de Chuquicamata realizaron una marcha en plena dictadura militar, desfilando desde el campamento de Chuquicamata hasta la ciudad de Calama, manifestación que tuvo repercusión nacional e internacional. Previamente los mineros habían efectuado una serie de demostraciones de protesta las cuales nuevamente se reprimieron con el despido y la persecución de algunos dirigentes de Chuquicamata. Poco tiempo después, uno de los cabecillas del sindicato de El Teniente, asumió la presidencia de un movimiento de protesta nacional. De esta manera los trabajadores del cobre volverían a recuperar su relación con el resto de los actores sociales y políticos.

En conclusión, la historia de los sindicatos del cobre y del salitre sugiere que ellos fueron un actor primario en el desarrollo local, disputando el uso de la renta minera con las empresas trasnacionales. Estas empresas determinaban la calidad de vida en los campamentos mineros de su propiedad. El gran poder que las empresas tenían sobre la vida de los trabajadores y sus familias las hacía muy fuertes frente a ellos. A su vez la importancia económica de las empresas también las hacía muy fuertes frente al Estado. Entre ellas se negociaba la participación de Estado en la renta minera a través de los impuestos. Los trabajadores compensaron su debilidad formando parte de una alianza antiimperialista nacional que aspiraba a controlar el Estado. Tratándose de un Estado centralista o unitario, la interacción no se hizo con las autoridades locales pues estas tenían escaso poder de decisión.

Esto los conectó muy tempranamente con el resto del movimiento sindical, con los partidos políticos de izquierda, para enfrentarse con el Estado y con las compañías extranjeras. Así, la identidad del movimiento obrero se fortaleció a través de un denso tejido sindical y político que se fue forjando en una violenta lucha económica, social, ideológica y política. Además su nacionalismo se asentó en la fuerte discriminación.

Al mismo tiempo la disputa por la renta minera permitió a los actores locales mejorar la calidad de vida en el Norte de Chile, así como ampliar el mercado local gracias a un mayor poder de consumo. Pero además el movimiento sindical y del cobre ayudó a la educación general y cívica de los trabajadores, preparando líderes sociales y políticos, creando espacios culturales y de participación social, conformando una identidad local en el Norte.

El movimiento sindical no se enfrentó exclusivamente a empresas internacionales sino a un Estado centralista y oligárquico que las protegía, dominado por una clase parasitaria del trabajo ajeno, que necesitaba mantener un estilo de vida suntuario e importado Sus conquistas sociales sólo podrían ser aseguradas modificando este Estado. Esto determinó la temprana politización del movimiento obrero.

El golpe militar de 1973 fortaleció una tendencia opuesta que va centrar su atención en las demandas sectoriales y de grupo. Una parte de los dirigentes del cobre siente desconfianza hacia los partidos políticos y teme que el Estado en algún momento elimine algunos logros materiales obtenidos después de años de lucha. De la misma manera en la población de Calama los mineros son considerados como privilegiados. Esto hace nacer una cierta desconfianza hacia ellos y de ellos hacia el resto de las organizaciones sociales.


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