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INVERSION EXTRANJERA EN EL DESARROLLO DE LA REGION MINERA DE ANTOFAGASTA (CHILE): HISTORIA Y PERSPECTIVAS.

Jan José Cademartori D.



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14. CONCLUSIONES FINALES.

En esta investigación se evaluó el efecto de las inversiones extranjeras en la región minera de Antofagasta (RA). En particular, se preguntó si esta región sigue una ruta que la conduzca hacia su Desarrollo Durable. Para construir la hipótesis y explicar los resultados proponemos un modelo del enclave inspirado en la teoría centro periferia. Esto permite a la vez abordar el tema con un enfoque multidisciplinario en base a la propia realidad latinoamericana.

El Desarrollo Durable exige superar la estructura de enclave. Como se indicó en el marco teórico ello no significa la autarquía sino la democratización de la estructura económica y política para conseguir diversificación productiva no dependiente de la minería que facilite el desarrollo humano. La estructura de enclave, en cambio, se caracteriza por el control económico y político por parte de agentes externos, el rol estratégico de la región para el Estado central y el desarrollo de relaciones capitalistas puras (poca importancia de la colaboración no mercado).

Se constató una tendencia a la profundización de la estructura de enclave. Esto significa una involución respecto a la política industrializante y de control del cobre, impulsada desde el Estado antes de 1973 (Capítulos 3.3-3.6). Ello se refleja en una mayor especialización minera en el aparato productivo, en un desigual crecimiento de la productividad (con un estancamiento en los sectores tradicionales), en el retraso de los salarios respecto a la productividad. También se expresa en el agotamiento de los recursos hídricos y pesqueros, en el creciente desequilibrio territorial. La economía no minera que se desarrolla en función del polo minero es controlada por grupos económicos nacionales y MN de infraestructura, transportes, servicios financieros, cadenas comerciales (Capítulo 5). Estos grupos han continuado fortaleciéndose en Chile y hacia el exterior después de 1990 (Capítulo 4). En la RA siquiera estos agentes cuentan con Centros de Investigación Minera o Industrial. Así, la estructura económica de la RA depende cada vez más de agentes externos los cuales usan el espacio para desarrollarse hacia su exterior.

Los pequeños proveedores locales se encuentran sometidos a las grandes empresas mineras las cuales les ofrecen pocas posibilidades de desarrollo. Antes bien, las EMN fomentan vínculos privilegiados con otras cadenas de proveedores (Capítulo 7). Por otro lado, los productores locales independientes de la minería han visto limitado su desarrollo (pesca, agricultura, industria manufacturera). Además, salvo en la refinación del cobre, la minería estatal (CODELCO) adopta las mismas prácticas de las EMN, consolidando a la comuna de Calama como otro enclave externo a la Región (Capítulo 4.4). Asimismo la empresa de agua potable y los recursos hídricos han pasado a poder de grupos externos. Esto significa que el Estado y su principal empresa, CODELCO, se trasforman en agentes reproductores de la estructura de enclave.

Estas características de enclave extranjero han impedido que una proporción significativa de la renta minera sea reciclada dentro de la Región para la diversificación productiva, la innovación tecnológica y la industrialización. Se mostró que la IED en la minería no genera significativos vínculos hacia atrás y hacia delante con la industria manufacturera de la RA, tampoco a nivel nacional. La mayor parte de los sectores industriales que estaban vacíos en 1989, continuaban vacíos en 2002; las ramas desaparecidas superan las ramas emergentes tanto en número de ramas como en valor; las empresas más afectadas han sido las pequeñas (Capítulo 6). Sa ha constatado que la industria manufacturera de la RA es herencia de lo que había creado el Estado hasta los años setenta, el que se limita al sector de la industria del salitre, del cemento para construcción y algunos rubros del sector químico (explosivos). Además los sectores manufactureros dinámicos son igualmente controlados por agentes externos, lo cual restringe su compromiso de largo plazo con la RA.

El vínculo productivo directo con los productores regionales se efectúa a través de servicios con bajas barreras de entrada. El vínculo indirecto, vía empleo y consumo, tampoco ha sido aprovechado mediante la emergencia de una industria de bienes de consumo regional. Este se manifiesta en el hiper desarrollo de una actividad comercial de bienes importados cuyo precario futuro depende de los empleos creados por la disponibilidad de reservas mineras (Capítulos 5 y 6). Estos bienes son importados por las grandes cadenas comerciales las cuales consiguen rentas financieras que capturan parte de la renta minera. Al mismo tiempo, la entrada de grandes cadenas comerciales importa pautas de consumo individualistas basadas en el "american way of life", cuyo eje es el consumo material (efectivo o simbólico) que contrasta con el sub-consumo cultural de la Región (Capítulo 12.7). Asimismo, se estableció un desarrollo desequilibrado al interior de la RA, el estancamiento económico y social en Calama, Tocopilla y Taltal.

Otra de las características de la estructura de enclave es el predominio de relaciones capitalistas puras. Se comparó el mercado laboral de la RA con otras regiones y se analizó su evolución. La estructura laboral se jerarquiza apoyada por las relaciones de dominación vertical de las empresas MN sobre los pequeños proveedores locales (Capítulo 7). Ello se refleja en la precariedad del empleo creado por la expansión de la producción minera, en la extensión de la jornada de trabajo y en sistemas de trabajo que desalientan la formación de sindicatos y de "capital social" (Capítulo 9). La subcontratación ha crecido especialmente en sectores que mejoran su productividad lo que permite restringir sus salarios. De este modo, el ingreso medio de los trabajadores de la RA ha progresado lentamente, 1,1% por año, y menos que la evolución de la productividad, incluyendo a los trabajadores del sector primario (1990-2003). Además se ha mostrado que se trata de salarios de supervivencia y en donde 67% de los trabajadores gana menos que el salario promedio. Si los salarios regionales se corrigen por los mayores precios no se puede afirmar que éstos sean superiores al resto del país. (Capítulo 11). Si a ello se añaden las duras condiciones de trabajo en la minería y la inestabilidad introducida mediante la subcontratación y el suministro (Capítulo 10), difícilmente se podría afirmar que la calidad de vida laboral de la RA sea superior que el promedio país.

Por el lado de las EMN se probó que explotando el cobre con bajos niveles de refinación, precarizando empleo y mediante relaciones de dominación sobre los proveedores locales, han obtenido ganancias sobre normales que se benefician de la débil tributación. Mediante un modelo de simulación se han comparado las estructuras tributarias de diversos países. Igualmente se analizó la información contable de las EMN de la RA (Capítulo 8). Las superganancias explican que las MN no tengan incentivos para industrializar y diversificar la economía regional. Se ha constatado que la estrategia económica del poder central acentúa el dominio de las empresas MN en Chile, mediante subsidios del Estado a los grupos exportadores, el reforzamiento de la protección a la IED y en general, a través de la aplicación de políticas favorables a la integración de las regiones de Chile hacia las cadenas (Capítulo 4).

La estrategia económica de las autoridades nacionales favorece indirectamente la reproducción del enclave pues la RA es proveedora estratégica de divisas provenientes de las exportaciones. También hay razones fiscales puesto que la RA genera un creciente superávit fiscal (Capítulo 9). La principal fuente de transferencia fiscal y de divisas son los aportes de CODELCO, empresa estatal que no tiene compromiso con la diversificación productiva de la RA y que adopta las prácticas de las EMN para generar sus exedentes. Por otro lado en este Capítulo 9 se ha evidenciado que el gasto social del Estado por habitante en la RA no es superior al del resto del país, lo cual es consistente con los Índices de Desarrollo Humano presentados en el Capítulo 13. Estos índices revelan que el superior crecimiento económico de la RA no la coloca por encima de las otras regiones en Desarrollo Humano.

Los mayores problemas de Desarrollo Humano se encuentran en la salud mental, en la precariedad laboral y en la calidad de la educación. Ello está vinculado a la reproducción de la desigualdad social. Aun cuando la desigualdad interna entre los residentes no parece haber aumentado, persiste una fuerte desigualdad de ingreso entre los residentes. La desigualdad sería aún mayor de incorporarse la exportación de los beneficios empresariales de las EMN y las grandes cadenas. Además se estableció que los indicadores de desarrollo humano de la RA no han ido a la par de su crecimiento económico; sus indicadores no son mejores que en las restantes regiones del país. En particular, se demostró que las tasas de pobreza y los ingresos del trabajo no resultan sobresalientes respecto al promedio nacional si se corrige por los mayores precios regionales. Todo esto implica que la RA pierde competitividad pues su acumulación de "capital humano" no ha sido un sustituto de la pérdida de yacimientos mineros.

No obstante lo anterior, se registra un significativo aumento del gasto social, tanto en la RA, como en las restantes regiones. De esta manera, se genera una suerte de neoliberalismo social, que asegura la reproducción del modelo de enclave con apoyo del gasto social. El rol del gasto social es preservar la estabilidad política necesaria para reproducir el modelo económico de la dependencia. En efecto, la estabilidad política del modelo económico reposa en parte sobre la evolución favorable de algunos indicadores sociales y económicos. El retorno de los civiles al gobierno trajo más preocupación por los temas sociales, lo cual se ha reflejado en una baja de la pobreza y un alza de los salarios mínimos. Para ello, el Estado ha contado con recursos provenientes de un ciclo macroeconómico favorable. En realidad, hubo mejoramientos cuantitativos más que cualitativos. Para sostener la estabilidad no basta el gasto social.

La tendencia a la enclavización de la RA se refleja en una estructura política, social, de prensa, centralizada controlada por agentes externos. Ello se expresa en la estrategia del cluster minero, diseñada por las elites locales asociadas a las EMN. Esta estrategia refuerza la dependencia de los productores locales hacia las EMN. También se manifiesta en la débil protección ambiental. La reproducción de la estructura económica descansa sobre el control hegemónico de los medios de comunicación de masas, tanto a nivel regional como a nivel nacional. Estos apoyan el modelo de enclave y reciben financiamiento de los actores dominantes. También se han evidenciado los vínculos profesionales de sectores políticos con las grandes empresas y el papel de estas últimas en el financiamiento de las campañas electorales. Asimismo se ha puesto de relieve el rol de la nueva estrategia de caridad social asumido por las MN de la RA y su vinculación con agentes públicos. Igualmente se han evocado el papel del sistema electoral y el temor de la población a una nueva ola de represión. Así, sugerimos que una estrategia para modificar la estructura de enclave supone un cambio en el control político y económico a nivel nacional.

Se concluyó que se reproduce la desigualdad social heredada del régimen militar, lo cual deja a amplios sectores fuera de los beneficios del progreso económico. Después de 1998 se detectó mayor actividad de la sociedad civil, como consecuencia de ciclo económico desfavorable y de la acumulación de problemas. El sector más activo es el sindicalismo, especialmente en el sector minero en donde conviven sectores integrados al "american way of life" con el renacer de las luchas obreras del pasado. La profundización de la precariedad laboral y la ampliación de la subcontratación alimentan esta reacción. De este modo, las posibilidades de cambio de modelo están vinculadas a la fuerza que puedan acumular los actores menos integrados, especialmente los trabajadores que constituyen una masa significativa en los enclaves en una región que acumula una historia de luchas políticas y sociales (Capítulo 3). Además hay conflictos ambientales y sociales que podrían agudizarse con la caída de la calidad de los minerales que envejecen, la escasez de agua y los ciclos internacionales típicos de los mercados de materias primas.

Recapitulando, no se cumplen los criterios del Desarrollo Durable. En primer lugar el ingreso es capturado de modo no durable por los actores externos. Ello se refleja en la estructura productiva resultante con bajos grados de industrialización y diversificación productiva, de desarrollo tecnólogico de las PYMES locales, de circuitos de colaboración local, de integración económica y territorial interna. Enseguida se constató la débil evolución en desarrollo humano y crecimiento de la precariedad laboral. La causa que explica estos problemas es la creciente centralización de capital y acumulación de poder económico, político, social, de agentes externos al territorio que reproducen una estructura de enclave articulada desde el poder central pero controlada por las EMN y sus socios: los grupos económicos. De este modo la descentralización administrativa regional ha sido un medio para integrar la RA a las cadenas productivas internacionales desintegrándola económica y socialmente.

Varios aspectos no pudieron ser abordados por falta de datos y de tiempo. Primero, habría sido importante mostrar como los cambios de políticas de las EMN presentes en la RA afectaron a otros enclaves mineros. Enseguida hace falta estudiar aquellos polos económicos locales emergentes en la RA y su relación con la industria minera. Tampoco hubo un análisis más en profundidad de las contradicciones de intereses en las elites empresariales, entre autoridades locales, regionales nacionales, de antecedentes sobre el mundo de los pobladores. Se requiere una tipología de los grupos sociales de la RA. Tampoco pudimos profundizar en la situación de la pesca artesanal regional ni en la desigualdad de ingreso. Sin embargo, se examinó un amplio abanico de aspectos económicos y sociales interdependientes. Esta fue su principal fortaleza y a la vez su mayor debilidad pues no pudimos profundizar cada sector de análisis.

Esta contribución pretende aportar una visión más amplia del concepto de enclave. Un enclave evoca la falta de vínculos económicos entre el polo dominante y la economía local. Acá se ha mostrado que en la RA se han desarrollado vínculos generadores de empleo y de consumo entre la IED y la economía anfitriona pero que éstos más bien refuerzan el control externo del poder necesario para reproducir la economía de enclave que no perdurará después del agotamiento de las reservas mineras.


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