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INVERSION EXTRANJERA EN EL DESARROLLO DE LA REGION MINERA DE ANTOFAGASTA (CHILE): HISTORIA Y PERSPECTIVAS.

Jan José Cademartori D.



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10.9. AFILIACION EN SINDICATOS.

Como se ha explicado en el marco teórico, la concentración de obreros en los enclaves mineros y su importancia económica genera una oportunidad propicia para la formación de sindicatos fuertes. Esto ha permitido en el pasado mejorar la calidad de vida de las poblaciones locales limitando la exportación de la renta minera y promoviendo la industrialización (Capítulo 4).

Si bien, en la RA la mayoría de los trabajadores no está inscrito en sindicatos, el número de afiliados es efectivamente mayor que el promedio nacional (Cuadro 10.9.1). Esto se explica por la histórica sindicalización de los trabajadores de CODELCO (Ver Capítulo 4.4.4). Además, los sectores productivos encadenados a la minería (Construcción, Electricidad, Gas y Agua, Servicios Financieros) registran mayor sindicalización relativa, junto a la industria manufacturera y la minería. Sólo el sector Comercio se caracteriza por una baja tasa de afiliación sindical pero ello está cambiando con la emergencia de las grandes cadenas comerciales481.

No obstante lo anterior, se presentan muchas fuerzas contra la sindicalización en la RA. Las empresas subcontratistas, además de ser pequeñas, tienen mano de obra inestable, lo que debilita la posición negociadora de los trabajadores subcontratados y los incentivos para organizarse. A su vez, la existencia de subcontratados dificulta la acción de los sindicados permanentes482.

Por otro lado conspiran los sistemas de trabajo mineros descritos en la primera sección y el que muchos trabajadores residan fuera de la RA. Además, la mayor extensión de la jornada de trabajo limita el tiempo disponible para participar en actividades sindicales. Por ejemplo, se constató que una Asamblea de un Sindicato de M.E.L. se dividía en cinco reuniones, una en cada día de la semana. Todas estas situaciones entorpecen encontrar un horario apropiado para las reuniones sindicales.

De este modo, tanto en la RA como en Chile, las tasas de sindicalización han disminuido desde 1991 pero la velocidad de la disminución ha sido mayor en RA. Como se desprende del Cuadro 10.9.1, la tasa de disminución de sindicados cayó un 36% (contra un 21% a nivel nacional).

La carencia de sindicatos también debilita la negociación de las remuneraciones y robustece un trato directo entre la empresa y cada trabajador483. Justamente, los sectores sujetos a las remuneraciones variables en Chile son significativos en el empleo creado en la RA: construcción (45% de porcentaje variable), transporte (32%) y comercio (28%). A nivel regional, la construcción y el transporte, registran una tasa de remuneraciones variables superior al resto del país.

En la RA, el sector con mayor presencia de negociación colectiva es el industrial (40%), cuyo encadenamiento con la minería es débil. Los sectores transporte y comercio no superan el 17%. El sector servicios, en donde se ubica la mayor parte de la mano de obra subcontratada de la RA, sólo registra un 8% de empresas con negociación colectiva (contra 44% a nivel nacional).

A los factores específicos a la RA deben agregarse los determinantes del marco institucional nacional. La legislación del trabajo y la distribución del poder económico no han cambiado desde los años ochenta (Capítulos 4.1 y 13.11). Esta conclusión se desprende de la misma ENCLA. Al consultar a los dirigentes sindicales de la RA, por las razones que explicarían la no sindicalización de los trabajadores, un 46% señaló el temor a represalias, en tanto que un 23% declaró que se obtenían mejores beneficios en un trato directo con la empresa. Estos resultados se repiten en la encuesta nacional. Por otra parte, en 33% de las empresas que tuvieron huelgas, se constataron represalias con posterioridad al conflicto (20% a nivel nacional). Luego, además de ser riesgosa, la negociación coleciva, no ha dado grandes resultados. Un 64% de los contratos negociados, obtuvo un reajuste similar al IPC, e incluso un 7%, logró un reajuste inferior.

No obstante estos aspectos, el 79% de los encuestados de la RA señaló que la negociación colectiva sería interesante para ellos485. Sin embargo, sólo el 14% de las empresas encuestadas, enfrentó negociación colectiva durante los últimos cinco años. En cambio, en Chile, este porcentaje alcanzó a un 50%. En estas condiciones regionales no resulta extraño que 2/3 de las huelgas han sido efectuados fuera de la legalidad vigente (contra 43% en Chile). No obstante al final de esta publicación (Capítulo 13.7) se presentan contra tendencias que pueden explicar un resurgir sindical. Desde ya el lector pudo observar en el Cuadro anterior que en año 2001 la sindicalización mejora respecto al año 2000.

10.10. AMBIENTE FISICO DE TRABAJO.

Los antecedentes sobre el medio ambiente físico de trabajo son ambiguos. Existían razones para esperar encontrar grandes deficiencias a causa de la amplitud de la subcontratación, el bajo poder sindical y la inestabilidad en el empleo.

En el Cuadro 10.10.1 se puede observar que los trabajadores de la RA no son proclives a afirmar que el riesgo está "muy controlado por la empresa" o "que no existe riesgo". En sólo dos filas la diferencia con Chile es positiva pero esta diferencia es cercana al error muestral (3%). La RA queda en desventaja si se añade la respuesta "no sabe" ya que cerca de la mitad de los encuestados no sabe si su empresa controla adecuadamente los riesgos de accidente de trabajo y menos de un tercio cree que los riesgos no existen o están bien controlados por la empresa.

Por otro lado, la tasa de accidentes de trabajo minera es mucho mayor entre los subcontratados que entre los trabajadores directos (Cuadro 10.10.2). Empero, según las estadísticas oficiales ambas tasas están disminuyendo, lo que podría ser resultado de un esfuerzo consciente: en la ciudad de Antofagasta el avisaje sugiere que emergen cursos, carrreras y seminarios en prevención de accidentes. Para ingresar a sus minas, las grandes empresas acostumbran exigir a sus subcontratistas exámenes médicos y un diploma de certificación en prevención. Por otro lado, en dicha disminución podría estar influyendo la creciente antigüedad media de los proyectos mineros. Entre los 752 muertos por accidentes en la minería chilena en el período 1990- 2005 se analizaron 650: 57% de las víctimas tenían menos de un año de antigüedad y 30% poseían entre 1 año y 5 años de antigüedad486.

Respecto a las condiciones sanitarias básicas (WC, comedores y duchas) parece predominar una buena evaluación487. De todas formas, el 28% de los encuestados reclama condiciones sanitarias básicas (contra un 23% a nivel nacional) y otro 2% las declara malas. Además el 46% de los trabajadores expresó que no había comedores y el 37% que no había duchas. En relación al espacio, iluminación y la ventilación, un 85% admite buenas condiciones (79% en Chile).

Lamentablemente las evaluaciones dependen dramáticamente de la fuente de información. Los dirigentes sindicales de los subcontratados desconfían de las cifras oficiales de accidentes. Los accidentes serían ocultados por sus empresas para conservar los contratos. Esta conjetura es verosímil teniendo en cuenta que predomina una dura competencia entre proveedores de tamaño pequeño y que operan con bajos márgenes de ganancia (Capítulo 7). Asimismo, los trabajadores subcontratados cuentan con poca experiencia y participan de áreas riesgosas como la construcción, el desarrollo minero y la explosión488. Además la gran distancia de los centros de trabajo hace difícil el control de los accidentes. Finalmente las empresas que pagan un seguro por accidentes de trabajo evitan denunciarlos pues la prima depende justamente de la tasa de accidentabilidad489. Por consecuencia, es muy difícil contar con estadísticas confiables sobre accidentes del trabajo.

Por ejemplo, en Octubre de 2004, la multinacional francesa Sodexho Chile fue distinguida con el premio Servicio Nacional de Geología y Minería (fuente del Cuadro previo) gracias a sus índices de accidentes en la categoría empresas subcontratistas490. Sin embargo, ese mismo año, Sodexho fue denunciada por sus trabajadores por las peligrosas condiciones ambientales, con riesgo de contaminación con arsénico y silicio. Unos meses antes, ellos iniciaron una paralización de actividades en la mina de Chuquicamata para exigir "una mínima protección frente al contacto con sustancias peligrosas". En dicha paralización los dirigentes sindicales declararon a la prensa que cuando los representantes del Ministerio de Salud fueron a visitar las instalaciones a petición de los sindicatos, los inspectores se contentaron con controlar los baños que usaban los administradores de la empresa. De la misma forma, un inspector del trabajo entrevistado en el año 2004 en esta investigación, señaló que el 60% de los indicadores de incumplimiento afectan las condiciones de higiene industrial, especialmente falta de baños.

10.11. CONCLUSIONES

Se ha comparado la situación de los trabajadores de la RA con la del resto del país. Se confirma la hipótesis que la IED genera gran desigualdad en las condiciones de vida entre los trabajadores. El aumento de producción minera de la década se ha apoyado en empleos precarios. En la cúspide de esta cadena se encuentran las EMN y CODELCO.

El mercado laboral minero se segmenta en tres mercados laborales: Primario (trabajadores estables de la Minería), Secundario (subcontratistas de la Minería) y terciario (empleo informal) respondiendo a la jerarquización interna de las empresas. Justamente, los sectores de la producción con mayor productividad evidencian superior tasa de trabajadores subcontratados. Esto permite a los grupos económicos y a las EMN que dominan los sectores dinámicos, desvincular aumentos en productividad con alzas salariales.

En el mercado primario se encuentran los trabajadores contratados directamente por las empresas mineras, los cuales gozan de condiciones económicas superiores al resto. El mercado primario contrasta con el mercado secundario de la subcontratación, en cuyo interior se van ordenando las diferentes capas de primer orden, de segundo orden, etc. Esto determina la conformación de una masa de empleo precario especialmente entre los jóvenes y las mujeres, que es significativo en el sector de la construcción y de servicios, ambos sectores en expansión.

En el mercado terciario (informal), que también se ha estado expandiendo, están los trabajadores generalmente sin contrato de trabajo. En una zona vecina del sector secundario, el suministro de personal se extiende en las ciudades. Junto con garantizar la acumulación en los polos dominantes, la subcontratación y el suministro de personal son mecanismos que reproducen la desigualdad social pero proporciona oportunidades para un segmento de la clase media que aprovecha la venta de empleo precario como medio de vida.

En la RA, la inestabilidad laboral, la amplitud de la jornada de trabajo (52,3 horas semanales en 1998), la caída en la tasa de sindicalización, se revelan superiores a la media nacional. Estas variables probablemente se auto-refuerzan. La inestabilidad laboral, las características y la extensión de la jornada de trabajo de los trabajadores obstaculizan su sindicalización, lo cual a su vez facilita la flexibilidad laboral en todas sus dimensiones. Los períodos sin trabajo de los subcontratados proveen de mano de obra para el mercado informal (terciario) pues en Chile no existe un subsidio de desempleo aceptable. A su vez la presencia de un mercado terciario mejora la imagen del mercado secundario. La formación profesional, el tipo de contrato, el tamaño de la empresa, los salarios, se encuentran estadísticamente asociados, lo cual implica reforzar la segmentación laboral y la discriminación por sexo y por edad. En las empresas pequeñas los salarios son más inestables y la formación profesional es más débil, no sólo por un problema de tamaño sino por su posición subordinada en las largas cadenas de subcontratistas.

Las condiciones de vida promedio de los trabajadores de la RA son inferiores a las del resto del país si se toman en cuenta varios aspectos distintos al salario nominal. La jornada es más extensa, los trabajadores de la minería no duermen en sus hogares, laboran en días Domingo, trabajan en altura. Así los sistemas de trabajo alteran el metabolismo, y limitan los contactos familiares y sociales de los trabajadores. El salario corriente no capta el menor ingreso de largo plazo de una zona en donde los contratos de trabajo son más inestables. El carácter transitorio de los contratos de trabajo, implica que la formación profesional o la experiencia adquirida por estos trabajadores tengan un débil anclaje en el territorio de implantación. En este sentido junto con disminuir el "capital natural" con la extracción de recursos no renovables, la organización del trabajo disminuye el "capital social" y el "capital humano" interno al desintegrar al territorio.


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