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MOMENTOS EN LA HISTORIOGRÁFICA DE LA PAIDEIA GRIEGA Y LECTURAS DE ELLA EN LOS TIEMPOS DE LA POSMODERNIDAD

German Lopez Noreña


 


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2.4 Enkilios La Paideia Helenística: Decadencia de Atenas en el siglo IV y el Esplendor del Imperio de Alejandro Magno

La aparición de Alejandro Magno (332 a. C. y 323 a. C.) en el panorama de la política exterior del ámbito griego, otorga una nueva era de esplendor de la cultura helena en el Mediterráneo oriental, donde el magnánimo dirigente crea su imperio con capital en Egipto (Alejandría). Al temprano fallecimiento de Alejandro, los generales de su ejército (diádicos) se reparten sus dominios y nacen los reinos helenísticos, en los que la lengua griega se convierte en koiné (lengua común o franca). Más tarde, cuando Roma domine estos territorios, la cultura griega se convierte en referencia de civilización y la lengua griega era el distintivo de refinamiento de los patricios. Del mismo modo que el resto de la cultura, la padeia helenística influirá de manera definitiva en la educación romana (humanitas).

(Marta Rojano Simón, 2009; Universidad de Córdova)

Antes de enfrascarnos en el estudio de la Paideia Helenística, inicialmente, abordemos la concepción y algunos aspectos del Helenismo como periodo histórico de la Grecia antigua, y su figura más prominente Alejandro Magno. De quien Plutarco en Vidas Paralelas, en el libro V, nos dice:

Alejandro era por parte de padre Heraclida, descendiente de Carano, y que era Eácida por parte de madre, trayendo origen de Neoptólemo, son cosas en que generalmente convienen todos. Dícese que iniciado Filipo en Samotracia juntamente con Olimpíade, siendo todavía jovencito, se enamoró de ésta, que era niña huérfana de padre y madre, y que se concertó su matrimonio tratándolo con el hermano de ella, llamado Arimbas. Parecióle a la esposa que antes de la noche en que se reunieron en el tálamo nupcial, habiendo tronado, le cayó un rayo en el vientre, y que de golpe se encendió mucho fuego, el cual, dividiéndose después en llamas, que se esparcieron por todas partes, se disipó. Filipo, algún tiempo después de celebrado el matrimonio, tuvo un sueño, en el que le pareció que sellaba el vientre de su mujer, y que el sello tenía grabada, la imagen de un león. Los demás adivinos no creían que aquella visión significase otra cosa sino que Filipo necesitaba una vigilancia más atenta en su matrimonio; pero Aristandro de Telmeso dijo que aquello significaba estar Olimpíade encinta, pues lo que está vacío no se sella, y que lo estaba de un niño valeroso y parecido en su índole a los leones. Vióse también un dragón, que estando dormida Olimpíade se le enredó al cuerpo, de donde provino, dicen, que se amortiguase el amor y cariño de Filipo, que escaseaba el reposar con ella; bien fuera por temer que usara de algunos encantamientos y maleficios contra él, o bien porque tuviera reparo en dormir con una mujer que se había ayuntado con un ser de naturaleza superior.

El termino Helenismo fue utilizado por primera vez la historiografía contemporánea por J. G. Droyssen en su obra Geschichte des Hellenismus (Historia del helenismo), editada entre 1836 y 1843. Droyssen con este término, indica la significación propia y unitaria del periodo cultural iniciado con la muerte de Alejandro Magno. Desde esta obra, "helenismo" es un término que hace referencia al periodo de la civilización griega y, más tarde, a la grecorromana, que comienza con la muerte de Alejandro Magno (323 a. de C.) y finaliza con la batalla de Leucopetra (146), aunque convencionalmente se extiende hasta la victoria de Octavio Augusto sobre Marco Antonio en la batalla de Actium el año 31 a. de C., la conquista de Alejandría y la constitución de Roma como capital política y cultural de Occidente.

Históricamente el Periodo Helenístico , se concibe como el legado cultural de la Grecia Clásica al mundo griego, como consecuencia de la hegemonía y supremacía de Macedonia, primero a través de Alejandro Magno y , luego por sus sucesores, los reyes de las tres grandes dinastías en las que se desmembró el imperio Alejandrino: Ptolemaica, Seleùcida y Antigònida.

Este periodo en cuestión, suele ser considerado por la historiografía contemporánea como una etapa de transición entre el declive de la época clásica griega y el ascenso del poder romano. Sin embargo, el esplendor de ciudades como Alejandría, Antioquía o Pérgamo, la importancia de los cambios económicos, el mestizaje cultural, y el papel dominante del idioma griego y su difusión, son factores que modificaron profundamente el Oriente Medio antiguo en esta etapa. Herencia cultural asimilada por el mundo romano, germinando así con la fusión de estas dos culturas lo que se conoce como cultura clásica, fundamento de la civilización occidental.

A la perdida del poder hegemónico de las Polis en el siglo IV, le sucedió el esplendor del helenismo en todo el territorio del Mediterráneo oriental. Alejandro Magno, entre el 332 a. C. y el 323 a. C., desarrolla su singular conquista militar y cultural expansiva.

Asunto del cual los estudiosos de la estrategia militar y la historiografía da cuenta y nos develan como varios de los emperadores romanos, siendo entre ellos, el gran Julio Cesar trataron de emular , iniciándose con Grecia y otros territorios, creando un inmenso imperio desde el río Nilo hasta el río Indo. Su prematura muerte y ante la ausencia de un legitimo sucesor, sus generales de mayor cercanía se reparten sus dominios, naciendo de esta manera los reinos helenísticos en los que la lengua griega se convierte en koiné, lingua franca y de cultura.

Ante la invasión romana y su dominio de estos territorios, la cultura griega se convierte en el referente de civilización y refinamiento para las élites romanas. Los artistas copian las esculturas de Fidias, Praxíteles o Mirón (consideradas hoy como plagio, pero, sin embargo, son las únicas que nos han llegado a la actualidad, y las que nos permiten admirar la belleza y grandiosidad de la escultura griega) . También aprenden la lengua griega, admiran la filosofía platónica y aristotélica, las escuelas cínicas y estoicas. También el modelo educativo griego, en especial de su etapa final helenística influye en Roma, Cicerón será quien adapte la paideia griega a la Humanitas Romana.

La enkilios Paideia helenística generó y propició la sistematización y organización de los saberes escolares; importante evolución en proceso formativo y educativo de la antigua Grecia. El acentuado carácter encíclico, y universal de este modelo educativo se manifiesta y concreta en un plan educativo que contempló la distribución de los contenidos a enseñar en varias etapas sucesivas –eslabón primigenio de la actual teoría currícular.

Destacándose en esta concepción educativa, el núcleo formativo de la adolescencia, lo que en los tiempos contemporáneos sería un auténtico conjunto de materias organizadas, con un buen nivel de sistematización; cuya finalidad era la de dotar al estudiante de una formación completa e integral. Integralidad direccionada en y hacia una formación tanto física –cuidado, preservación y desarrollo del cuerpo- como intelectual y cultural. En esta perspectiva, la Paideia en mención retoma y aplica, la ya mencionada areté homérica, en pos de la concreción de una verdadera kalokagathía, es decir se propende por la educación del cuerpo y del alma.

La mencionada formación integral en la Paideia helenística, se inicia con la crianza, o trophé, siendo el hogar el escenario central, desde el nacimiento hasta los siete años, por parte de la madre, una nodriza, o un pedagogo; quienes enseñan al niño las costumbres griegas y en lo que al componente axiológico corresponde, las virtudes morales. De la edad de los siete años a los catorce en Atenas, hasta los dieciocho años en Esparta, el adolescente cambia de escenario educativo y de contenidos. Su espacio educativo en lo físico es la palestra, donde es orientado por el paidotribes el maestro, quien lo dota de los fundamentos del penthatlón (salto, carrera, lucha, lanzamiento del disco y de la jabalina).

El grammatista o maestro de escuela, juega un papel fundamental en el inicio en la poesía, la música y las letras del infante griego. En este episodio de su formación obtiene los elementos básicos de la lectura, la escritura y el cálculo aritmético. De la primera, lo logra gracias a un método alfabético en donde identifica inicialmente las letras, para luego lograr descodificar la simbología que supone las grafías, para finalmente iniciarse en la lectura de palabras y oraciones. Método no muy lejano al utilizado en la enseñanza de la lectura en nuestros párvulos de estos los tiempos actuales . También, Comienza la escritura involucrándose en el trazo de letras con estiletes sobre tablillas, imitando los modelos escritos por el maestro.

La música, derivada del termino griego mousikè –Techne, el arte de las musas-, arropaba en el antiguo mundo griego, no únicamente lo relacionado con los sonidos, sino que también aglutinaba lo concerniente a la poesía y la danza; siendo la forma de transmisión cultural de mayor arraigo en un tipo de transmisión oral, la que da un giro trascendental hacia la escritura y la prosa, en el siglo IV a. de C.

El canto y la música, en la Paideia Helenística presentan en su finalidad educativa connotaciones de tipo moral, en pos de ser propiciadora de una catarsis transformadora del espíritu, y era impartida por el citarista (khitaristés). lira; la lectura y memorización de poesías de contenido moralizante y ejemplar completan la formación moral del alumno.

Ya en los 16 y 20 años, el estudiante ateniense se le consideraba en la adolescencia, la efebia para el habitante de Atenas, lo que para los espartianos se denominó la melestrenia, en las edades de 18 a 20 años. En estas edades el adolescente del helenismo se vinculaba en el proceso de la propiamente Enkilios Paideia. En ella se ampliaba los conocimientos de su formación y educación infantil, pero dentro del marco conceptual educativo de la kalokagathía homérica, la areté física y la areté espiritual. Compendio de elementos fundamentales para lograr la educación integral del efebo griego.

El gimnasio y la Palestra se consolidan como los escenarios de la concreción de la arete física. Respectivamente, son la encarnación de la cualificación del aprendizaje del penthatlón, y el amaestramiento en los secretos de la lucha, del manejo de las armas y el arte de la equitación, reunión de disciplinas conocidas como pancration.

La areté espiritual se enfoca en el procurar en el discente una amplia y profunda formación intelectual. Evento que se plasma en una estructuración de tipo curricular, en materias organizadas en dos grupos: gramática, retórica y dialéctica, aritmética, astronomía, geometría y música. Llamándose este compendio de materias respectivamente, siglos más tarde y específicamente en la Edad Media, el Trivium, y el Cuadrivium.

Para la formación en gramática, se estudió un componente literario que incluía a los épicos Homero y Hesíodo, los connotados autores de la tragedia t Esquilo, Sófocles, Eurípides, los historiadores Heródoto, Tucídides y Jenofonte, los poetas líricos Safo y Píndaro, oradores áticos más prestantes y Demóstenes. El método utilizado se iniciaba con la lectura y resumen y crítica del texto, seguidos de la exégesis o comentario del maestro, finalmente, el alumno razonaba su propio juicio crítico (krisis) y realizaba ejercicios de composición literaria mediante la redacción de poemas épicos, líricos, textos teatrales y oratorios.

En la retórica se enseñaba el arte de la argumentación, embelleciendo el lenguaje escrito o hablado con el fin, de además de persuadir o conmover, lo era también el de extasiar y deleitar. Para este efecto, el proceso seguido se iniciaba con la creación de las ideas a ser expuestas en la alocución, siguiendo un procedimiento bien definido. Se iniciaba con una introducción o prefacio del orador justificando el interés y captando la atención del oyente y/o lector. La narración de las ideas debía seguir un nivel de argumentación claro, con momentos de interrupción y razonamiento.

También era trascendental el contenido de la alocución, procurándose al máximo cuidar la dicción y la acción del orador; la manera de hablar debía de ser brillante, correcta, adecuada al publico o sujeto que escuchaba y al objeto que se exponía, manteniéndose unas formas básicas de humildad, respeto, atemperada y, sin embargo, sublime. El orador cuidaba con esmero la pronunciación, la entonación, la modulación de la voz, sus ademanes y gestos con las manos y el cuerpo.

En unión al aprendizaje de los anteriores elementos de la teoría y la praxis de la retórica, el estudiante practicaba redactando sus propias composiciones en las que imitaba los modelos formales de epitalamios, oraciones fúnebres, discursos, etc. Antes de lanzarse al escenario publico de la oratoria, le era necesario haber analizado el arbitrio de la retórica, compuesto por Demóstenes y los Diez Oradores Áticos, previamente habiendo desarrollado ejercicios en los que comparaba autores y textos, describía sus ideas y técnicas particulares, identificaba las tesis de cada uno, y finalizaba con un debate o discusión con el resto de compañeros. Proceso de aprendizaje que era completado con la dialéctica, en la que enseñaba al adolescente los métodos de razonamiento filosófico para entender y comprender el mundo.

El proceso de enseñanza y aprendizaje no sucumbía con la edad adulta, En ella se desarrollaba una educación en profesiones, diríamos que en comparación a los tiempos actuales, una educación superior. Pues, era destinada a la formación en profesiones como la medicina y la arquitectura, y en un tipo de profundización, o mejor dicho especialización en las artes de la retórica mediante el método sofista, medida por la incorporación de la filosofía como saber supremo, a cargo del filósofo que aplicaba el método socrático. ¡He aquí un primer momento de la actual Andragogia o sea la educación para adultos! Es decir, una Paideia que no es estática en el proceso del desarrollo del cuerpo y la mente del hombre, y que no es ajena a los requerimientos del contexto social y político del Estado, en el periodo histórico griego analizado en esta sección.

Resumiendo, el periodo Helenístico duro tres siglos, y una de sus características predominantes, lo fue, una sociedad universal –el panhelenismo-, donde la cultura y la lengua griega fue un común denominador dominante. Siendo los reinos helénicos fundamentalmente tres: Macedonia, Siria y Egipto. Las ciudades-Estado griegas, otrora grandeza del siglo V a. de C., dejan de ser independientes. Atenas pierde su hegemonía política-comercial-militar, más en menor medida la cultural. Emergen las monarquías helenísticas. Aparece una primigenia globalización –obviamente, sin la presencia de la tecnología informática, pero si de uno de sus instrumentos esenciales, una lengua común- en la que las fronteras entre ciudades se borraron; propiciando la mezcla en un crisol de ideas filosóficas, religiosas y científicas:

“El helenismo se concibe como una activa, productiva interacción y mezcla de dos mundos distintos, cada uno civilizado en su sentido, cada uno habiendo alcanzado un más refinado y completo modo de vida. Esta fusión y difusión tomó diez mil formas y maneras, conduciendo finalmente a un mundo nuevo, el helenístico, un modo nuevo de vida, común en gran medida a Oriente y a Occidente”

Ya en este apartado del ensayo, debemos preguntarnos ¿y qué pasó con la filosofía en el periodo helenístico? La respuesta, sin temor a equívocos, es la de haber sido uno de los fundamentos de la Paideia Helenística. Por ende, es menester detenernos un poco en lo relacionado al análisis del movimiento filosófico acaecido en este periodo.

Siendo preciso en este sentido develar en una perspectiva dialógica con las corrientes filosóficas de este periodo, la Paideia en cuestión, como proceso educacional, ya con cierto rigor y nivel de formalización en comparación a los actuales sistemas educativos. Primero empecemos esta hermosa incursión por tan interesante tema, mencionando el haber sido las corrientes filosóficas del Helenismo: el Epicureismo, el Escepticismo, el Neoplatonismo, y el Cinismo.


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