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PARTIDOS POLÍTICOS E INDICADORES YOUTUBE EN LAS ELECCIONES EUROPEAS DE 2009. ESPAÑA, ITALIA Y PORTUGAL

Alberto Prieto Rodríguez


 


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7. CONSIDERACIONES SOBRE LOS RESULTADOS

Únicamente la aplicación del indicador número de visionados de los canales YouTube en sus valores absolutos muestra una concordancia total con los resultados electorales. Las demás aplicaciones del número de visionados, sus valores durante el periodo de observación y su incremento porcentual relativo y las tres aplicaciones del indicador número de suscriptores, han generado unas clasificaciones de las fuerzas políticas estudiadas que, con la excepción de algunas coincidencias puntuales, no muestran semejanzas significativas con la clasificación fruto de los resultados electorales.

Para tratar de explicar las diferencias halladas en la concordancia parcial del indicador número de visionados, al menos en una de sus variantes, y la falta de la misma en las tres variantes del indicador número de suscriptores, es conveniente realizar algunas consideraciones por separado, para cada uno de ellos.

7.1 Suscriptores y resultados electorales

En lo que hace referencia al indicador número de suscriptores, la absoluta falta de concordancia de su aplicación con respecto a lo resultados electorales puede tener su explicación en dos factores; por un lado, la propia naturaleza de la suscripción a un canal de YouTube, y por otro lado, la derivada del concepto de partido políticos vigente en España, Portugal e Italia.

“… in over 1 million users’ data, we found that 58% of the user’s have no friends. We believe that this is partially because YouTube is still quite young, with more connections to be established between its users” (Cheng et al, 2007: 6). Esta afirmación realizada en 2007 se mantiene aún en vigor dos años más tarde. Es cierto que YouTube no es ya tan “joven” pero sí lo es que mantiene todavía el número de suscriptores como un elemento cuasi secundario frente al indicador realmente importante, los visionados.

Comparándolo con otras plataformas que configuran el Internet más social y participativo, la llamada Web 2.0, el pilar más fuerte de YouTube no radica en los suscriptores, a diferencia de lo que sucede por ejemplo con Facebook y sus “amigos”. Es cierto que en la plataforma global de vídeo online existen excepciones especialmente llamativas por su enorme número de seguidores, por ejemplo el caso del canal del cómico Fred Figglehorn , con más de un millón de suscriptores, pero son las menos y además, centrándonos en lo que nos ocupa, estas cifras espectaculares están muy alejadas de las de los canales políticos más populares, baste de ejemplo el de Barack Obama , que apenas supera los 175.000 seguidores en YouTube, mientras que en Facebook , el presidente de los Estados Unidos cuenta con más de seis millones de amigos.

En Facebook, el número de amigos, como en Twitter el de seguidores, es el elemento principal del site, y de hecho, llegado un proceso electoral, éste, el número de amigos, se convierte en argumento de competencia entre los sites de los candidatos, un indicador con cuya aplicación también es posible establecer relaciones con resultados electorales, tal y como han estudiado en varios trabajos Christinne Williams y Girsh J. Gulatti. Sin embargo, la línea de vida de una intervención Facebook termina normalmente ahí, en Facebook (lo mismo sucede con Twitter), distribuido el mensaje entre las personas que forman cada una de las redes de amigos y sin casi nunca transcender más allá de Internet, es decir sin “saltar” a otros medios fuera de la Red como la televisión. No se puede olvidar que ésa es la principal función de estas plataformas, de Facebook, el localizar amigos, poner a personas en contacto para que hagan lo que quieran y se trasmitan contenidos del tipo más variado; un reciente estudio realizado por la empresa Pearl Analytics afirma que el 40% de los contenidos de Twitter no son más que “cháchara inútil” (Pearl Analytics, 2009: 5). Pero que ese indicador, el número de amigos / seguidores sea el relevante, el importante en estas plataformas, no supone que sea así en YouTube. La función principal de YouTube no es poner a personas en contacto sin más, sino que es la difusión de vídeos para que otros usuarios los vean, y es a partir de ese primer objetivo cuando se establecen normalmente relaciones de suscripción o seguimiento. Estamos además ante una difusión que no se agota en el ámbito de la plataforma de vídeo, sino que trasciende más allá, a páginas personales, profesionales, a blogs que reproducen los spots que han visto en YouTube, a medios de comunicación en Internet, y a medios fuera de la Red, como la televisión, que cada vez en mayor medida nutre sus contenidos de la que fue su hermana pequeña, la “TV de Internet”, YouTube. De ahí que en este caso el indicador importante sea el número de visionados, y no la cantidad de personas que se suscriben a los vídeos que una determinada persona, u organización, cuelga en su site.

El segundo argumento que explicaría la falta de concordancia entre el número de suscriptores de los canales oficiales de cada fuerza política y los respectivos resultados electorales obtenidos en esta elecciones europeas de 2009 en los tres países objetos del estudio, radica en el tipo de movilización que éstas pusieron en marcha en sus estrategias de campaña y su implementación en Internet. De nuevo aquí es necesario referirse una vez más a las elecciones presidenciales norteamericanas de 2008. Lo cierto es que en ese caso si se produjo una coincidencia, doble, entre los resultados electorales y el número de suscriptores y visionados que cada uno de los candidatos tenía en sus sites oficiales en YouTube (Leone, 2009: 21). Esta coincidencia de indicadores se produjo primero en las elecciones primarias del partido demócrata, en las que el entonces senador por Illinois, Barack Obama se impuso a Hillary Clinton y en las que también obtuvo un mayor número de suscriptores y visionados en su site oficial de YouTube. Esta correspondencia volvió a producirse en el caso de las elecciones presidenciales, en las que el site del candidato, y después presidente, Obama superó claramente al del republicano McCain. La trascendencia de YouTube en todo el proceso electoral para la Presidencia norteamericana del 2008 fue enorme. Como se ha repetido en múltiples ocasiones, la estrategia de comunicación electoral de los candidatos, especialmente la de Barack Obama, supuso una cambio definitivo en este tipo de procesos, principalmente por la integración de todas las herramientas tecnológicas posibles en la comunicación de campaña, sobre todo las de Internet, y dentro de ellas, con más intensidad, YouTube. "La diferencia en estas elecciones con todas las celebradas hasta ahora es que la tecnología se ha hecho fundamental. Cada campaña se ha basado en imaginar nuevas formas de usar YouTube” (La Flecha; 2008).

En el caso de Obama, este carácter esencial de YouTube fue todavía mayor. La campaña del entonces senador por Illinois reflejó sus intenciones políticas, tenía su base en las mismas raíces de las que surge la vida “social” en la Red, favorecer un diálogo horizontal (Castells, 2001: 180), una propuesta rupturista en la que “el hecho de que por vez primera el reclamo contestatario, en el contexto de una sociedad de consumo altamente mediatizada, se hace desde los “códigos de equivalencia” del mercado imperante, es decir, desde los lenguajes audiovisuales anclados en la codificación digital” (Cuadra; 2008). Y en este marco, YouTube era, además del medio, parte del mensaje electoral del candidato demócrata, una metáfora del cambio que Obama proponía, escenificado en la transformación que significaba el dialogo multipolar que se producía en plataforma de video en la Red, la interacción en todas direcciones que se desarrollaba en el site (Pew Internet, 2009:18). El portal global de vídeos fue el centro neurálgico de la difusión ideológica en Internet de Barack Obama, su eje central. Propuso un proyecto basado en otro modo de hacer política comunicándolo a través de otra forma de comunicación. “Today, faith in political action is practically dead, and it is technology that expresses the dream of a transformed World” (Gray, 2004: 50); así que es el uso del medio, de la tecnología, el centro del mensaje de la campaña, recurriendo a Mc Luhan, el medio era el mensaje (Mc Luhan, 1967). Obama llamaba a través de la tecnología a implicarse en la Red para implicarse en la política, tomar parte activa participando voluntaria y personalmente (Sartori, 2008: 35). La colaboración en red, el flujo horizontal de ideas, la transformación, era la clave. “Cuestiones tales como cambio, renovación, no más de lo mismo, involucración, clase media, juventud, igualdad, oportunidades para todos, etc. son complementarios y coherentes con este uso de las tecnologías” (García-Gosálvez, 2008).

YouTube fue por lo tanto, el medio de comunicación a través del cual millones de personas vieron millones de spots del candidato demócrata, y fue además el propio mensaje, con el que esos millones de hombres y mujeres se sintieron identificados, partícipes de un proyecto inclusivo, construido por la fuerza común de mucha gente, gente que se suscribía al canal que le “pertenecía” y al que pertenecía. “YouTube was a metaphor of the way in which Obama will bring about change in the relation between the people and their representatives” (Leone: 2009, 23). La implicación en el proyecto fue el elemento que convirtió a uno de los indicadores YouTube, el número de suscriptores, en un indicador avanzado de lo que había de ocurrir en las elecciones norteamericanas, a diferencia de lo que ha sucedido en las europeas, en las que este indicador no ha mostrado más que alguna coincidencia aislada y no significativa con los resultados en las urnas.

En estas elecciones europeas de 2009 el uso mayoritario de YouTube por parte de los partidos políticos ha sido solamente uno de los anteriormente citados, el de medio de comunicación, un medio moderno, contemporáneo, digital, acorde con la sociedad en la que vivimos, del que ningún partido político puede permitirse prescindir, pero no más. YouTube no ha sido el mensaje, no ha sido la metáfora de un movimiento político que debía llevar a la gente a implicarse en el proceso electoral, a votar, y a suscribirse a los sites YouTube.

La idea estaba desde luego presente en los planteamientos de campaña de los partidos, e incluso alguna formación, como el PSOE, intentó acercarse a la idea utilizando el medio y el mensaje, y distribuyó a través de YouTube un vídeo ya mencionado anteriormente, “Ahora el partido se juega en Europa” , en el que se podían ver imágenes de la fiesta de celebración en Chicago de la victoria de Barack Obama como argumento para pedir el voto para esta formación española en las elecciones al parlamento europeo. Paradójicamente, éste fue el partido que resultó derrotado en los comicios en España, que mayor número de suscriptores de canal tuvo, y que al mismo tiempo, desarrolló su campaña en YouTube habiendo deshabilitado previamente la posibilidad de realizar comentarios o puntuaciones sobre los vídeos que distribuía, y alejándose con ello, del espíritu, precisamente el contrario, que impulsaba la propuesta política de Obama. En Italia, el partido Il Poppolo della Liberta (PdL), partido de gobierno, como el PSOE en España, resultó ganador de las elecciones, su número de suscriptores fue el segundo por orden de importancia, y también, como en el caso de los socialistas españoles, su site tenía deshabilitada la posibilidad de realizar comentarios y puntuaciones, es decir, la posibilidad de interacción en el site, y con ello la limitación al máximo de las posibilidades de implicación política de los visitantes del canal. El hecho de esta “prohibición” de realizar comentarios en los canales de estas dos fuerzas políticas, PSOE y PdL, haya convivido con un elevado número de suscriptores en ambos casos, lleva a pensar que los seguidores de estos dos sites no estaban interesados en ninguna forma de participación activa en estas dos páginas oficiales de YouTube, entendiendo esta participación como una “interacción mediada por la tecnología entre la esfera de la sociedad civil y la esfera política formal” (Sanford et al, 2007); no fue la posibilidad de interactuar lo que les llevó a suscribirse a los vídeos de estas dos formaciones políticas, sino la fidelidad incondicional a su partido, con toda seguridad derivada de la militancia o simpatía offline.

En términos generales, y salvo alguna excepción, el uso de YouTube por los partidos políticos estudiados se ha reducido a su utilización como medio, no como mensaje, y de ahí que el indicador YouTube propio de su condición de medio de comunicación, el número de visionados, “la audiencia”, sí resultara un medidor algo más fiable de los resultados de las elecciones. Y en este punto es necesario recordar que esa concordancia indicador visionados / resultado electoral únicamente se dio parcialmente en España, y en ningún caso en los otros dos países estudiados, Italia y Portugal.

7.2 Visionados y resultados electorales

Si el indicador número de visionados en valores absolutos de los sites YouTube muestra una coincidencia exacta con los resultados electorales en el caso español, no lo hace en cambio, en el portugués y en el italiano. Como ya hemos visto esta circunstancia ya se produjo en el caso de las elecciones primarias y presidenciales norteamericanas celebradas en el año 2008 (Leone, 2009: 21). De la misma forma, también se dio en el caso de las elecciones generales que tuvieron lugar en España, también en el año 2008, en el mes de marzo, al menos en lo que se refiere a los partidos con mayor porcentaje de votos.

En estos comicios resultó ganador el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y su candidato José Luis Rodríguez Zapatero, frente a la otra opción con posibilidades de obtener la victoria, el Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy. En un proyecto anteriormente mencionado realizado por la empresa Attentio, y consistente en la medición del “buzz” político, o zumbido en línea obtenido a partir del tráfico y repercusión de las diferentes opciones políticas en Internet, en foros, noticias, blogs, etc, el resultado a un día de las elecciones era favorable a Mariano Rajoy, era el Partido Popular (PP) el que, según el método aplicado para la medición de ese buzz político en este proyecto, tenía más posibilidades de obtener la victoria en las urnas, con una excepción; y es que ese mismo tráfico, el zumbido político en línea, era sin embargo favorable al PSOE en YouTube en función del número de visionados de sus spots. Este dato también fue señalado por el propio Partido Socialista Obrero Español . El PSOE terminó ganando las elecciones generales de 2008.

El supuesto contrario, que el indicador número de visionados YouTube en los sites oficiales de las fuerzas políticas participantes en un proceso electoral no muestre coincidencia, siquiera aproximada, con los resultados de esos comicios, además de en los dos ejemplos derivados de este estudio, Portugal e Italia, también se ha producido en casos recientes, como el de las elecciones autonómicas de la Comunidad Autónoma de Galicia celebradas el 1 de marzo de 2009. En estas elecciones, el número de visionados YouTube en valores absolutos daba como claro vencedor al Bloque Nacionalista Gallego (BNG), con 33.416 visionados en su canal, casi duplicando al Partido Popular (PP), con 17.023 visionados, y muy lejos del Partido Socialista de Galicia (PSdG-PSOE), hasta ese momento principal partido de gobierno en coalición con el BNG, que tan sólo alcanzaba la cifra de 10.740 visionados (Seoane; 2009). El Partido Popular (PP) fue el vencedor de las elecciones gallegas con el 47% de los votos, seguido del PSdG-PSOE, con el 29%, y el BNG, en último lugar, con el 16% de los votos escrutados. O lo que es lo mismo, en el orden exactamente inverso al señalado por el indicador YouTube. Tenemos, por lo tanto, supuestos en los que el número de visionados YouTube en términos absolutos, muestra una concordancia muy alta con los resultados electorales, y otros, en los que esa concordancia no se produce.


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