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EVOLUCIÓN DEL SECTOR SERVICIOS Y EL COMERCIO INTERNACIONAL DE SERVICIOS: EL CASO DE BRASIL

Genilson Valotto Patuzzo


 


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2.1. Hipótesis sobre el Desarrollo de la Economía de Servicios

El sector servicios, históricamente como hemos señalado ha sido marginado en el estudio de la economía; por la expansión de la Economía de Servicios constituye uno de los cambios más importantes registrados en las economías mundiales a partir de la segunda mitad del siglo XX. Anteriormente, subrayamos que sus actividades fueron consideradas como "no productivas" y definidas como residuales, es decir, todo lo que no pertenece a la industria o a las actividades agrícolas. Sin embargo, el crecimiento de la participación en el empleo y el valor añadido en el sector servicios, junto con la aparición de las tecnologías de la información y la comunicación como un vector para la innovación en otros sectores de la economía, han llevado a una mejor comprensión de las especificidades de las actividades de servicios y a que ganaran más prestigio en el orden académico de la economía.

De esta forma, la importancia del sector servicios en el empleo y su presencia en los sectores dinámicos y los productores de insumos para la industria pasan a justificar la pertinencia del desarrollo de estudios que contribuyen al enriquecimiento del conocimiento del sector. El profesor Cuadrado (2003), alude en su estudio a la existencia de un mayor número de trabajos y estudios realizados sobre el sector servicios: "el lector interesado cuenta con una bibliografía cada vez más abundante sobre los problemas del sector, en general, así como estudios específicos referidos a algunas de sus ramas de actividad"17.

El sector servicios ha ido adquiriendo así una importancia creciente dentro de la economía mundial. Ha de resaltarse nuevamente su importancia para la generación de empleo. Las empresas de esta rama están involucradas directamente en la revolución tecnológica propiciada por las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), que es sin duda una rama muy heterogénea, que incluye pequeñas y grandes empresas. A la vez, es un campo de estudio que todavía está en vías de investigación, sobre todo en Brasil.

El influyente texto de Baumol de (1967)18 contribuyó en gran medida a generar la opinión de que el crecimiento de este sector llevaría a la disminución de la productividad de la economía. La lectura sobre la innovación en el texto de Baumol, igualmente presenta una visión negativa sobre las actividades de servicios las cuales serían incapaces de proporcionarle innovación.

La opinión negativa sobre el sector servicios ha esbozado sus orígenes a partir de los economistas clásicos. Como apunta la autora Meirelles (2006), "Adam Smith no consideró las actividades de servicios como productivas, sino de baja rentabilidad"19. Para esta autora, Karl Marx avanza significativamente en relación a Smith, porque todos los servicios cuyo proceso de producción se den sobre la base de producción capitalista se consideran productivos, independientemente de que los resultados de este proceso ser tangibles o intangibles. Para los utilitaristas, a su vez, todos los servicios, como creadores de valor, son considerados productivos. También señala la autora Kon (2004)20, la visión keynesiana define cualquier actividad que merezca una recompensa monetaria como útil y productiva. La visión schumpeteriana considera que los servicios son complementarios y relevantes para el consumo, siendo este último el objetivo principal de la producción y, por tanto, esencial para la actividad productiva.

Así, no es preciso esforzarse en decir que hasta no hace mucho tiempo los estudios económicos habían considerado que el sector servicios tenía muy escasa relevancia en la economía de los países. Esta opinión se ha modificado y hoy, en cambio, se le atribuye un papel destacado. Ello se debería a diversos factores. Así, agregan valor al producto de la economía, bien al generar solamente la remuneración del trabajo, o bien un excedente operacional o lucro21. La capacidad de generar productos y empleo se pone de manifiesto cada vez más por parte de este sector en las economías avanzadas o en proceso de expansión, donde no alcanza los niveles significativos, poniendo en cuestión el papel desempeñado por este sector en la economía moderna, que tiende a caracterizarse más como una economía de servicios, correspondiendo a la evolución socioeconómica postindustrial22.

El término de "economía postindustrial" es ampliamente utilizado para describir una economía de servicios que se asocia al desarrollo de una economía manufacturera. Este cambio fue experimentado por la mayor parte de los países. Pero recordamos que la Economía de Servicios no fue vista siempre como deseable por los estudiosos, que consideran la industria como el "motor del crecimiento". Estos autores defienden la idea de que los recursos empleados en el sector servicios no generan el mismo grado de desarrollo económico que los empleados de las manufacturas, puesto que son menos productivos e implican menores rendimientos. Esas afirmaciones se basan en investigaciones empíricas23 realizadas por Murdick; Reader y Russell (1990)24. Entre tanto, autores como Cuadrado Roura (2003) en uno de sus trabajos afirma que el sector servicios es mucho más estable que el manufacturero.

Especialmente si se compara con la industria manufacturera, uno de los rasgos más destacables de los servicios es que sus principales ramas de actividad han sido y son creadoras de empleo. Otra característica a destacar es que, cuando se analizan los ciclos de las economías, el comportamiento de este sector es mucho más estable que el de la industria y contribuye en alguna medida a la suavización de las fluctuaciones cíclicas de las economías (...)25

Quizá la consideración más fiable acerca del desarrollo de la Economía de Servicios esté relacionada con los cambios estructurales26 presentes en la historia económica al largo del siglo XX y, principalmente, en los cambios registrados en ella respecto a las actividades de servicios27. En el ámbito económico, el gran desarrollo industrial de la postguerra desplazó los estudios acerca de las actividades de servicios a un segundo plano. Sólo a mediados de los años 1970, cuando se produce una desaceleración de los procesos de urbanización y de industrialización y paralelamente a este proceso económico, se produce un paulatino desplazamiento del centro de atención de los analistas económicos desde el sector secundario al terciario y consecuentemente surgen nuevos estudios dirigidos a la una mejor comprensión del sector servicios.

De esta forma, superada una primera etapa en la que la importancia del sector servicios era menospreciada y la literatura sobre el tema era más bien escasa, la crisis del petróleo puso de manifiesto la creciente magnitud del sector servicios y la necesidad de estudiarlo, llegándose en la década de los ochenta al inicio de un período de gran fertilidad que todavía perdura, como afirman Cuadrado Roura y Rubalcaba (2000):

Si los servicios tienen hoy un mayor interés entre el público, en general, y entre los estudiosos y hacedores de política económica, en particular, es porque ya no se les considera, como antaño, actividades "improductivas" en relación con el crecimiento económico.28

Los estudios y la evolución del sector terciario de una economía están relacionadas, por un lado, con factores intrínsecos al desarrollo de esas actividades, particularmente en lo que se refiere a la demanda de servicios en la economía, donde los servicios se "desgajan"29 de los bienes y, por otro lado, con el comportamiento de factores exógenos. Entre estas condicionantes externas cabe resaltar:

- el volumen y la velocidad de liberación de la mano de obra de actividades agrarias que se dirigen a las áreas urbanas; - la evolución cuantitativa y cualitativa de las actividades del sector secundario, que requieren la ampliación y la modernización de servicios complementarios; - la capacidad del sector secundario del país de absorber la mano de obra liberada de la agricultura; - la generación de un excedente operacional de otros sectores económicos que debe ser reasignado a las actividades de servicios, - la existencia de una infraestructura económica concentrada en una región, que ofrece economías externas para la localización de nuevas actividades económicas.

Esos factores exógenos encuentran respaldo en la capacidad del sector terciario de una economía para absorber la mano de obra oriunda de otros sectores, tanto la no cualificada cuanto la cualificada, y en la posibilidad del sector de expandir las actividades informales en periodos de menor actividad económica o de recesión.

Considerando el papel del sector terciario en el discurrir del desarrollo económico de la sociedad en las fases iníciales del proceso, se esclarece la idea de la relación de los procesos de urbanización con el crecimiento de las actividades de servicios, lo que denota el inicio de cambios en la estructura productiva, característica de la transición de un sistema económico de baja productividad per cápita a otro de productividad más elevada.

El cambio de la producción rural para los centros más adelantados es al mismo tiempo causa y efecto de la reasignación del excedente de capital acumulado en las actividades primarias a otras actividades más rentables constituyen, otro factor característico del desarrollo de la economía de servicios. En Brasil ésta es una característica a considerar por el reciente crecimiento del sector servicios, que no puede ignorar los problemas estructurales históricos del país. La gran concentración de la propiedad de la tierra y la falta de crecimiento industrial para absorber el aumento del número de trabajadores y la creciente urbanización, lleva a población que no tiene alternativas al empleo en las actividades urbanas de baja capacidad, tales como el comercio y los servicios de baja cualificación o subempleos.

Se discute en la literatura económica, (por ejemplo, Almeida y Silva (1973), De Negri y Kubota (2006), Dedeca y Montagner (1992), Kon (1992, 1996, 2001 y 2004)30, el papel de las actividades secundarias en cuanto inductoras del desarrollo, hacia las cuales se dirigen inicialmente el capital y la mano de obra oriundos del medio rural. La dinámica de transformación en la estructura productiva iniciada se difundiría posteriormente hacia el sector terciario de la economía. Este fenómeno se ha comprobado ampliamente en los países más desarrollados, pero algunos teóricos defienden la idea de que en economías en desarrollo los emigrantes rurales se dirigen primeramente al sector terciario, a actividades que no exigen alta capacitación, en el sentido de adquirir la preparación adecuada para asumir actividades que necesitan mayor conocimiento, y a desplazar posteriormente al sector secundario.

Por otro lado, se reconoce ampliamente que existe un límite para la velocidad de ampliación de las inversiones en las actividades secundarias y para la consiguiente absorción de la mano de obra en este sector, particularmente en esos países menos desarrollados, en virtud del propio tamaño de los mercados interno y externo para el consumo de los productos manufacturados, así como por la rigidez de los coeficientes técnicos de las funciones de producción y por la capacidad de ahorro interno necesario para esta evolución.

Así, si las actividades terciarias se desarrollan atendiendo a las funciones de intermediación complementarias de los sectores, en diversas situaciones se amplían porque allí se asignan el capital y la mano de obra excedentarios, que no encuentran oportunidades en los otros sectores. En este caso, tales actividades buscan su propio mercado. Para ello concurren la naturaleza de los servicios ofrecidos, que se encuentran en una gama que se extiende desde el proceso de producción más moderno y capital intensivo al proceso más tradicional, cuyo único factor de producción empleado es el trabajo de baja cualificación.

En la actualidad, se pone en especial énfasis el estudio de las economías que se dirigen hacia la "economía de servicios", o hacia la "industria de servicios", examinada de forma para las transformaciones que ocurren en la denominada "Economía Industrial", o sea, en el contexto "Post-Industrial", que tienen lugar en gran parte de las economías en fase de desarrollo y en las desarrolladas. Un estudio hecho por la OMC en 2006, concluye que se ha producido una considerable evolución durante el período comprendido entre 1990 y 2001, un significativo desplazamiento del empleo de los sectores primario y secundario al sector de producción de servicios. En ese lapso de tiempo que la participación del valor añadido de los servicios en los PIB de los países ha tendido a aumentar significativamente con el nivel de ingresos de los países, como afirma el documento señalado:

(...) siendo del 71 por ciento en los países de ingresos altos (del 75 por ciento los Estados Unidos) y del 55 por ciento y el 47 por ciento, respectivamente, en los países de ingresos medios y bajos. Incluso en este último grupo de países, la producción de servicios es en general una actividad económica básica, cuya contribución al PIB es superior a la de la industria y la agricultura (...)31

Al señalar esta evolución, cabe destacar que el término "Economía de Servicios" ha abierto el camino a la percepción del relevante papel de esas actividades en la generación de la renta y riqueza de las economías en la modernidad. Este nuevo papel trae consigo la necesidad de reformulación de antiguos conceptos y un mejor entendimiento de la complejidad del sector y la naturaleza de las relaciones con los otros sectores económicos y los agentes que contribuyen a la producción y el consumo de los servicios, intercambios éstos que asumen una diferente connotación cuando se comparan con la economía basada en el desarrollo industrial.

Los cambios sectoriales de los factores de producción en dirección a las actividades terciarias en las fases iníciales y secundarias de los procesos de desarrollo se hacen por medio de su concentración en un espacio económico delimitado, en el sentido de propiciar economías externas tanto a otras empresas como a la colectividad. Esa concentración favorece la modernización económica, al disminuir los gastos y acumulaciones cuando las actividades reúnen un fondo común, y al diseminar el crecimiento por el resto de la economía a través de canales específicos.

Más allá de esos factores, las transformaciones significativas por las cuales pasaron las economías en el proceso industrial, particularmente tras la Segunda Guerra Mundial, tuvieron consecuencias considerables en el proceso terciario asociado al desarrollo económico global. El proceso de concentración y centralización de la riqueza exigió una reestructuración en la administración y en el control de las empresas, implicando la necesidad de creación de una red de empresas de servicios auxiliares que constituían la base de nuevas formas de organización. En segundo lugar, la internacionalización del capital por medio de la multinacionalización de las empresas aumentó la demanda de servicios externos parte a las mismas (actividades financieras, de contabilidad, de asesoría jurídica, etc.), de apoyo a su financiación, tanto en los países de origen como en los países hospederos.

Aun más, con el desarrollo de la alta tecnología, seguido por la creación de empresas sectoriales y la creciente complejidad de los sistemas organizacionales en las grandes empresas, éstas han recurrido al outsourcing de los servicios, lo que lleva al crecimiento de la Economía de Servicios.

Mientras, el crecimiento del sector servicios revela una situación de cambio estructural análoga a la que ocurre en la fase de reorganización de la economía rural hacia la industrial. Así, algunos autores32 llaman la atención sobre el hecho de que en algunas sociedades, los cambios importantes en dirección a la tercerización ocurren con más énfasis en el empleo y no en el producto.

En mayor o menor grado y con diferencias que responden a las particularidades de cada país, el sector servicios es el predominante en el conjunto de las economías. En este sentido, la evolución de cada economía ha sido diferente y la importancia de los sectores primario y secundario es diversa pero siempre bajo una condición común: el progresivo abandono de estos sectores para concentrar la economía en el sector terciario.


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