BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

SOCIEDAD, DESARROLLO Y MOVILIDAD EN COMUNICACIÓN

Jorge Nieto Malpica (editor)


 


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Consumo de medios de comunicación de los alumnos de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, campus Tampico

Enrique Garza Mejía**
Liliana del Ángel Cortés**
Leticia Caloca Carrasco***

Hábitos de consumo de los Medios y su relación con el género y la escolaridad

Hablar de medios es referirnos a la televisión, la radio, la prensa e internet. Cada medio con características muy propias, pero con un mismo objetivo; el penetrar a su público meta. Así podemos, decir que la palabra medio es:

“Un utensilio u operación intermedios: es la cosa o acción que sirve o que se utiliza para conseguir algo o transmitir información. Un medio es algo que utilizamos cuando deseamos comunicarnos con las personas indirectamente, es decir, sin que medie contacto personal o los interlocutores se vean cara a cara. Los medios no nos ofrecen una ventana transparente sobre el mundo. Ofrecen cauces o conductos a través de los cuales pueden comunicarse de manera indirecta representaciones o imágenes del mundo” (Buckingham, 2003. 19)

Los medios de comunicación siempre han sido claros en la dirección que toman con sus públicos. Los programas, artículos, secciones durante muchas décadas daban por entendido que cierta información era específica para cada género, hombres y mujeres.

Con la evolución de la sociedad, los medios de comunicación se han ido ampliando, es decir, en la actualidad, las mujeres ya leen más la sección nacional, internacional o de finanzas del periódico de su preferencia. La mujer se codea con todo tipo de información de cualquier medio masivo, todo lo que le atañe, o le llegue a afectar al círculo o sociedad en la que se desenvuelve. Los hombres en cambio, se informan más de la sociedad, de la moda, etc.

La mujer se diferencia del hombre por el “sentimiento”, al hombre de la mujer por su “razonamiento”. Cada medio de comunicación se daba la tarea de fragmentar contenidos de información para cada género.

Los medios de comunicación se han incorporado con una rapidez eufórica a nuestra realidad.

“Los canales de comunicación utilizados por los medios son la palabra, escritura, las imágenes, los sonidos y para cumplir su objetivo el de ser recibida por el destinatario, se basa en unos sonidos o fonemas percibidos por el oído y los más diversos grafismos captados por la vista” (De la Mota, 1988. 39)

La televisión, la radio, la prensa, el Internet o cualquier medio de información influyen en el consumo de la juventud, cada medio crea cotidianamente necesidades ya sea para hacerlos dependientes del consumo, “La teleaudiencia se construye socialmente” (Orozco, 2000. 33).

Es un hecho que los hábitos de consumo se van modificando por tiempos o ciclos, y quienes generan estos cambios son los mismos medios. Su rapidez consiste en mantener al consumidor juvenil permanentemente fiel.

Los jóvenes representan el mayor segmento de población en México, por eso son uno de los principales objetivos de las estrategias de posicionamiento o comunicación. Es muy importante conocer sus aspiraciones y, sobre todo, cómo definen sus preferencias y gustos.

Las jóvenes mujeres son más proclives a consumir televisión y pasan más tiempo frente a la pantalla y sus gustos varían desde las telenovelas, algunos programas cómicos mexicanos, la lucha libre, las películas de terror y de acción, pero sobre todo, las series norteamericanas.

A diferencia de los varones, ellas se vinculan más a la televisión, y aunque en términos generales la valoran positivamente, hay una actitud más crítica y pronunciadas que en otros segmentos de auditorio, por ejemplo piden novelas más realistas y acordes a sus necesidades.

“La complejidad del papel desarrollado por los media en la construcción social de la realidad no se centra, por métodos de investigación tradicionales, en el público y todavía menos, por la verificación de este proceso, sólo en “los contenidos” de los media” (Wolf, 1994, 119).

En un artículo presentado en la revista mexicana Razón y Palabra, la autora e investigadora Eréndira Cruzvillegas Fuentes, realizó un estudio focal denominado Los jóvenes y la televisión en México. ¿En qué creen los jóvenes? Y fue en abril de 1996 se realizaron en 3 sesiones de grupos focales con jóvenes de 18 a 29 años donde se dividieron los grupos de la siguiente manera:

El grupo 1: fueron jóvenes de clase baja y escolaridad básica. El grupo 2: fueron jóvenes de clase media y alta, con una escolaridad de bachillerato y universitaria. El grupo 3: jóvenes con papeles de liderazgo en movimientos sociales, estudiantiles o grupales.

Los jóvenes de sexo masculino, manifestaron que ven televisión en ciertos momentos, durante sus estudios universitarios, que cuando estaban cursando la preparatoria o secundaria, la razón es debido a que tienen menos tiempo para ello.

Para los hombres la programación se elige de acuerdo al grado de evasión y entretenimiento que proponga el canal o serie a recibir, ya que para ellos un factor determinante es desconectarse de la realidad en que viven.

En relación a otros medios de comunicación los valores manifestaron preferir la televisión para entretenerse y la mayor parte de los varones coincidían en que lo consumían para desconectarse, para olvidarse momentáneamente.

Las mujeres se manifestaron en el mismo sentido, haciendo hincapié que la gente menos culta es la que se cree todo lo que pasa en la televisión. También referían sobre los valores que transmiten la televisión.

La constante entre los jóvenes con respecto a la televisión está la incertidumbre, la desconfianza, la incapacidad y el drama que ofrece ya que para el grueso de los participantes de los grupos focales antes mencionados, éste es sólo un instrumento de evasión y entretenimiento.

La juventud y el consumo de los medios

Hablar de juventud, es hablar de una enorme gama de posibles acercamientos para poder aprender este segmento social, los jóvenes son un sector que se resiste a su conceptualización, debido al uso de su sentido común. Juventud es sinónimo de actual, moda, novedad.

Los jóvenes se apropian de los espacios en donde interactúan con otros jóvenes a través de los objetos de mediación que los hacen reconocerse entre sí. Desean pertenecer a un grupo y reconocerse con una identidad.

Según el conteo de población y vivienda realizado por el Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática en 1995; 68.2 por ciento de la población total de los residentes en el país se encuentran entre los 0 y 29 años de edad, observándose así que México es un paso de niños y jóvenes. (Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, 1995).

De esta población el 26.9 por ciento corresponde a las edades entre 15 y 29 años y que en números absolutos esta población asciende a 27 millones de personas, de los cuales 13 son hombres y 13.9 mujeres, y dentro de este grupo de edad el 40.4 por ciento se encuentra entre los 15 y 19 años. La relación hombre/mujer que se obtiene para la población joven se refleja el índice de masculinidad, el cual indica que hay 94 hombres por cada 100 mujeres jóvenes (Eternod 1996. 12).

Actualmente la sociedad es víctima de la globalización y también los medios masivos se han vuelto sistemáticamente por los avances tecnológicos y premura económica y política a nivel mundial.

Hoy en día, los medios de comunicación constituyen una herramienta persuasiva que nos permiten mantenernos en continua comunicación con los distintos sucesos sociales, económicos y políticos tanto a escala nacional como internacional.

Las sociedades modernas se encuentran permanentemente en comunicación; en ellas, los medios tienen el poder de conectar las partes dispersas en el todo, desempeñando un papel importante en la promoción cultural y la formación. Su acción aumenta en importancia por razón de los progresos técnicos, de la amplitud y la diversidad de las noticias transmitidas.

El acceso a los espacios considerados tradicionalmente masculinos no es suficiente para tener visibilidad, acceder al poder, ni mucho menos garantizar la equidad, porque en los discursos contradictorios, a partir de los cuales fundamentalmente las mujeres y la gente joven están reconstruyendo su identidad, se encuentran y confrontan diversos esquemas en los que persisten las ideas hegemónicas respecto a la imagen de la mujer y el hombre, y a su vez se contraponen las subjetividades que se crean en los espacios de resistencia de la colectividad.

Con atención tanto en lo explícito como en lo implícito, en el análisis de las categorías que han guiado este recorrido encontramos que:

* Respecto a lo que significa ser mujer joven, persisten una serie de ideas tradicionales de lo femenino, tales como la complacencia, la búsqueda del vínculo con el otro como fin primordial, la exigencia de la belleza de acuerdo con un prototipo, la fantasía y la ensoñación como espacio de realización, y la sensibilidad y la emotividad como lenguajes, y formas prioritarias de expresión. Al mismo tiempo, se evidencia un discurso “modernizado” acerca de lo que significa ser mujer, en el sentido de que hay elementos que vislumbran el empoderamiento de las jóvenes respecto a ciertos aspectos de su vida.

* Se presenta un modelo de masculinidad que sostiene muchos elementos de lo tradicional, que en apariencia se muestra acomodaticio a los cambios que se generan en el modelo de feminidad, aunque “ser varón” sigue dando la idea de un esquema inamovible, referencia inevitable para que las chicas puedan definir su ser en el mundo.

* Persiste un discurso sobre la sexualidad dirigido a las jóvenes en el que se asocia el deseo erótico con el deseo amoroso, siendo el amor una experiencia idealizada y lo erótico está matizado por la negatividad y la prohibición. (Valdivia, 2003, pp. 18-19).

Si bien es cierto que se asume la presencia del deseo femenino, por un lado se advierte constantemente el peligro de que éste implica, sobre todo en el sentido del riesgo de no ser tomada en serio por los chicos o de ser mal vista por las otras chicas, porque la manifestación explícita del deseo en las mujeres implica una amenaza; por otro lado, ese deseo se asume permanentemente como heterosexual, no hay indicios de posibilidad de experimentar placer o deseo por las personas del mismo sexo, siempre es el varón el objeto, o mejor dicho, el sujeto del deseo.

Siempre hay un espacio para la resistencia, y las transformaciones sociales no sólo son posibles sino inevitables. El papel que tenemos quienes trabajamos con jóvenes reside en contribuir en su formación para generar a partir de ese doble discurso moderno-tradicional, de autonomía y sujeción, una resignificación y vivencia de su sexualidad (género-erotismo-afecto) placentera, corresponsable y equitativa.

El modelo coeducativo ha aparecido como una propuesta muy pertinente y necesaria para promover la equidad, en el sentido que retoma la cultura llamada femenina y masculina, para ubicarlas en una relación más justa en la que ninguna pueda opacar a la otra, sino revalidar ese mundo concebido como lo femenino y dejar en una justa dimensión lo masculino, ya no como referentes sino como paritario.

Para ello, la articulación y realización de un proyecto educativo que tenga como propósito incidir en el contexto social y educativo bajo estos principios, ha de asumir un compromiso ético y político para promover la reflexión y la acción que permita a las y los jóvenes vivir su sexualidad como un aspecto que no implique discriminación por sexo o por edad, y que establezcan relaciones entre sí en un espacio propicio para la comunicación, la participación y la creación.

“Encontramos que el centro del consumo moderno no es el placer de la tensión entre fantasía y utilidad, ni entre el deseo individual y disciplinas colectivas (…) El placer de lo efímero está en el corazón del disciplinamiento del consumidor moderno (…) Se expresa una diversidad de niveles sociales y culturales (…) la imagenería de los medios masivos de comunicación” (Appadurai, 1996, pp. 83-84)

La configuración social producto del consumo mediático

El análisis de los resultados del consumo de medios de comunicación en los alumnos de la UAT, plantea un panorama general, en cuanto a hábitos de consumo, utilización del medio y la estructuración del paradigma social en torno a las nuevas tecnologías que están en boga, gracias al propio medio. Por ello, primeramente es necesario reflexionar en torno al consumo:

“El consumo es un modo activo de relaciones (no sólo con los objetos, sino con la colectividad y el mundo), un modo sistemático de actividad y una respuesta global sobre la cual se funda todo nuestro sistema cultural” (Baudrillard, 1988.21)

Los medios de comunicación reflejan el modelo cultural, en el cual se desarrolla una sociedad y los valores imperantes en ella. Es así como dentro de una tecnocultura humana, los medios son protagonistas y se reafirman no sólo como caminos donde transita la información, sino filtros que determinan qué transita y qué no. Por tanto, hoy más que nunca, los medios de comunicación son factores de insensibilización en la sociedad moderna.

La mediatización no sólo involucra a los lectores o espectadores, incluye también a los productores.

“La mediatización implica el movimiento del significado de un texto a otro, de un discurso a otro, de un acontecimiento a otro. Implica la transformación constante de los significados, tanto en gran escala como en pequeña, significativa e insignificante, a medida que los textos mediáticos u los textos sobre los medios circulan por escrito, en el habla y en formas audiovisuales, y nosotros, individual y colectivamente, directa e indirectamente, contribuimos a su producción” (Silverstone, 2004. 32).

Los medios de comunicación introducen en las diversas capas sociales pautas de comportamiento y de consumo y no constituyen normalmente causa necesaria y suficiente de efectos sobre el público, sino que actúan dentro y a través de un conjunto de factores e influencias sociales y del entorno del individuo o de la masa.

Su protagonismo en la vida social, los ha posicionado como industrias culturales, mismas que han tenido una constante reproducción social, cultural, financiera, como instrumentos de enajenación y creadores de una individualización que rebaza lo real.

Consumo de medios de comunicación de los alumnos de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Campus Tampico

El medio masivo que en mayor medida consumen los estudiantes del Centro Universitario Tampico-Madero de la Universidad Autónoma de Tamaulipas es la televisión. En congruencia con este hecho, es también el medio que mayor interés despierta en ellos. Respecto a la forma en la que lo utilizan, se destacan los hechos de que es el único medio al que mayoritariamente el tiempo de consumo, es dedicado a esta exclusiva actividad, y el que la tendencia mayor sea hacia los contenidos de entretenimiento.

El medio que se ubica en segundo lugar respecto al tiempo de uso interés es el internet. Contrario a lo que ocurre con la televisión, no hacen uso exclusivo de este medio cuando acceden a él. Además, muestran una ligera tendencia (escasamente por encima de la mitad) a utilizar el internet para abordar contenidos de entretenimiento.

La radio y la prensa son utilizadas por los estudiantes en menor medida, mostrando congruentemente una menor interés por estos medios. Los contenidos de preferencia en la prensa son los de carácter informativo, y en la radio los de entretenimiento. En ambos casos, los utilizan en combinación con otras actividades.

Al revisar para el conjunto de los medios, los contenidos que prefieren los estudiantes universitarios, se observa que, a excepción de la prensa, se inclinan hacia los de entretenimiento.

En lo que se refiere a los diferentes estratos, al compararlos se puede concluir que no existe un patrón regular del comportamiento de las variables analizadas. Es decir, las diferencias entre los estratos son de muy diversa naturaleza, y en algunos casos no se presentan de manera significativa, de modo que no puede establecer o caracterizar dependiendo del medio de que se trate e inclusive de los aspectos que se estén valorando:

* El tiempo de uso de la radio es mayor en el caso de los estudiantes de Ciencias Sociales, Humanidades y de la Salud, pero su interés es menor que el de los estudiantes de Ciencias Exactas e Ingeniería, pero mayor que el de los estudiantes de Ciencias Administrativas.

* La televisión es utilizada un tiempo mayor por los estudiantes de Ciencias Administrativas y también es el estrato que muestra mayor interés respecto a dicho medio.

* Por su parte, el tiempo de uso de la prensa es mayor por parte de los estudiantes de Ciencias Sociales, Humanidades y de la Salud, comparado con el tiempo que lo utilizan los estudiantes de Ciencias Administrativas. Respecto al estrato de estudiantes de Ciencias Exactas e Ingeniería, no existen diferencias significativas al respecto.

* En el caso de internet no hay diferencias significativas en el tiempo de uso entre los tres estratos, pero el interés es mayor en los casos de los estudiantes de Ciencias Sociales, Humanidades y de la Salud, y de Ciencias Exactas e Ingeniería, que en el que muestran los estudiantes de Ciencias Administrativas.

* Las preferencias respecto a contenidos, presentaron diferencias significativas solamente en lo que se refiere a la televisión, donde se observó que los estudiantes de Ciencias Exactas e Ingeniería, y Ciencias Sociales, Humanidades y de la Salud, se inclinan hacia los contenidos de entretenimiento, mientras que los estudiantes de Ciencias Administrativas presentan una preferencia similar por los dos tipos de contenidos analizados.

Estos resultados tan diversos entre los diferentes estratos pueden sugerir que el tipo de información que reciben los estudiantes en cada uno de ellos no es relevante para determinar sus hábitos de consumo de los medios masivos y que, por lo tanto, existen otros factores que guardan relación con éstos.

De acuerdo con la perspectiva constructivista, resulta conveniente indagar factores relacionados con la subjetividad de los estudiantes, como pueden ser –entre otros- su percepción del mundo, sus valores, sus intereses profesionales y de desarrollo personal, su forma de percibir y de relacionarse con los demás, el significado que le otorgan a su experiencia escolar, a la formación que están recibiendo y a los propios medios de comunicación.

Estos factores de índole subjetiva, interactúan con los de tipo formativo, como los considerados en este estudio para los estudiantes universitarios de los diferentes estratos, determinando asó una interacción dinámica que está muy lejos de realizarse de forma mecánica.

Por otra parte, las comparaciones realizadas por el sexo, muestran en general, muy pocas diferencias significativas con relación a los medios analizados. A excepción de internet, donde se encontró que los hombres hacen mayor uso que las mujeres, en el resto de los medio no se encontraron diferencias importantes ni significativas, en que se refiere al tiempo de uso, interés, uso de los medios en combinación con otras actividades y contenidos de preferencia.

Estos resultados pudiesen explicarse desde un punto de vista sociológico, al considerar que las diferencias entre género respecto al rol que cada uno desempeña dentro de la sociedad tienden a reducirse, en la actualidad las mujeres se involucran de manera más activa en actividades que en otro momento correspondían casi exclusivamente al sexo masculino.

Otro elemento que probablemente contribuya a reducir las diferencias entre ambos sexos pudiera estar relacionado con el nivel de escolaridad de manera general, es decir, sin que dicho nivel tenga que ver con el tipo de información, dado que en la comparación entre los estratos no se encontraron patrones claramente definidos, como ya se mencionó anteriormente.

En términos generales, estos resultados apuntan a la necesidad de tomar en cuenta una amplia gama de factores de diversa índole, además de los referidos a la formación profesional que están recibiendo los estudiantes y el sexo, tales como preferencias e historias personales, características del ámbito familiar, relaciones interpersonales, entre otros. Esta visión más amplia de los estudiantes, permitirá entender de manera más profunda sus formas y preferencias de consumo de los medios de comunicación.

Bibliografía

BIAGI, S. (1999). Impactos de los medios: una introducción a los medios masivos de comunicación. México: Cengage Learning Editores

BUCKINGHAM, D. (2005, julio). Educación en Medios: Alfabetización, aprendizaje y cultura contemporánea. México: Paidós Comunicación.

CREEL, C., et al. (2000). Educación para la recepción. Hacia una lectura de crítica de los medios. México: Editorial Trillas.

GELLES, R. y Levine, A. (1995). Sociología con aplicaciones en países de habla hispana. México: McGraw Hill.

KLAPPER, J. (1974). Efectos de las comunicaciones de masas: poder y limitaciones de los medios modernos de difusión. Madrid: PUV.

MCLUHAN, M. (1987). La comprensión de los medios como las extensiones del hombre. México: Editorial Diana.

SAPERAS, E. (1987). Los efectos cognitivos de la comunicación de masas: las recientes investigaciones en torno a los efectos de la comunicación de masas. Barcelona: Ariel.

SILVERSTONE, R. (2004). ¿Porqué estudiar los Medios? Buenos Aires- Madrid: Amorrortu Editores.

WOLF, M. (1987). La Investigación de la Comunicación de Masas. Barcelona: Paidos

_________ (1994). Los Efectos Sociales de los Medias. Barcelona: Paidos.


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