BIBLIOTECA VIRTUAL de Derecho, Economía y Ciencias Sociales

DESARROLLO HUMANO MULTIDIMENSIONAL

Julian Sabogal Tamayo


 


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LA VISIÓN DE LOS AUTORES CONTEMPORÁNEOS

El trabajo histórico de los contemporáneos ha sido elaborado, como se anuncia, a partir de la recuperación de archivos históricos, a partir de una concepción de desarrollo modernista, influenciada por las corrientes positivistas de la época. En este sentido el historiador Eduardo Zúñiga comenta:

A comienzos del siglo XIX, cuando la época de la independencia, San Juan de Pasto era una ciudad aislada sin mayor desarrollo agropecuario, artesanal o comercial. Las barreras geográficas habían sido un obstáculo no solo para la circulación de mercancías sino de las nuevas ideas. En el distrito de Pasto no se conocieron los derechos del hombre y escasamente se tenía noticia de la Revolución Francesa” (Zúñiga, 2004: 65).

Así mismo, para el historiador Gerardo León Guerrero:

Nariño tenía una economía de subsistencia, una técnica atrasada, tecnología inexistente, una ideología de acentuado espíritu religioso, una política basada en el dogmatismo que generaba luchas y confrontaciones fratricidas; la artesanía regional no logró constituirse ni siquiera en pequeña industria, el sector poseía una técnica basada en el azadón, el machete, el arado de chuzo, la producción no logró satisfacer las necesidades alimenticias de la población citadina, el comercio fue escaso debido a la falta de vías de comunicación, la ganadería no fue extensiva ni selectiva y la riqueza estuvo en manos de los terratenientes quienes siempre exigían poder político. El desarrollo económico, en términos generales, fue de bajo perfil por la carencia de estímulos, la escasa inversión, la actitud pasiva del nariñense, el aislamiento geográfico, etc. Recordemos que aún continuábamos sin comunicación terrestre con el interior del país” (Guerrero, 2004: 57)

Esta visión es la constante en la narración de la historia que hoy conocemos, donde se conjugan el reconocimiento común de factores fundamentales para el desarrollo de la región, de los cuales se pueden identificar principalmente cuatro:

1. Pasto en la independencia. Pese a que fue un problema trabajado desde principios del siglo XX, aún persiste la necesidad de aclarar la posición realista que asumieron los pastusos frente a la independencia, dicho tema ha sido objeto de estudio por varios de los integrantes de la Academia de Historia de Nariño, que a través de fuentes documentales han llegado hasta el Archivo General de Indias en busca de información que permita explicar esta actitud y aportar en el análisis de la situación histórica del pastuso, así lo afirma Gerardo León en la entrevista realizada.

En la obra Pasto en la Guerra de la Independencia, considero que hay varios aportes desde el punto de vista de la historia, porque aclaro algunos hechos importantes que habían tenido aquí una escasa revisión bibliográfica. Este libro lo estructuré sobre la base de fuentes primarias en el archivo general de Indias, y desde el punto de vista teórico, aporto elementos nuevos sobre lo que se consideraba el realismo y la visión sobre la región a principios del siglo XIX .

Esta apreciación del historiador nos llevó a identificar los argumentos con los cuales da cuenta de su visión frente a este tema, es importante señalar que la obra de principio a fin muestra la rigurosidad en la revisión de archivos y el aporte al conocimiento de documentos que reposan no solo en los archivos nacionales sino extranjeros y que hoy nos permiten reconocer el papel de Pasto en la construcción de la historia nacional, al respecto aclara:

Como podemos darnos cuenta, la lluvia de reproches y ultrajes a los pastusos abanderados de la causa española fue incontenible y apabullante. La lógica reacción de los sentimientos patrióticos condujo, desde este momento, a radicalizar los bandos. Definitivamente quedaban definidas las dos fuerzas antagónicas. Al principio Pasto vaciló, pues reconoció y juró defender a la Junta Patriótica de Popayán; ahora, con sus actos se declaraba como la más adicta a la causa realista y sellaba su destino; desde esos momentos y mientras otras provincias se enrumbaban por los caminos de la emancipación, Pasto se quedaba anclado en el realismo y, como si quisiesen perpetuar el orden social establecido, empuñaron las “armas del rey” con mayor firmeza. Pasto fue objeto de actos verdaderamente bárbaros protagonizados especialmente por Bartolomé Salom; expropiaciones indebidas, confiscaciones de tierras, sanciones a los más caracterizados defensores del realismo, fusilamientos sin fórmula de juicio, depredaciones, robos, etc., fue el castigo que se impuso a un pueblo cuyo delito fue el de tratar de mantener el orden, el régimen y el sistema establecido por la madre patria (Guerrero, 1994: 73).

Algunas de las ideas que alumbran el análisis de los estudiosos de la historia regional, al defender la actitud realista del pastuso frente a la independencia, los argumentos en los cuales coinciden los historiadores del siglo XX son, por una parte, el desconocimiento de las ideas libertarias, justificado en el aislamiento geográfico de Pasto con respecto al centro del país y, por otra, la fuerte influencia y dominación de la religión católica, representada por los clérigos quienes prácticamente tenían el control de la sociedad.

Reconozco el valor de nuestros antepasados, alabo, su firmeza inquebrantable y su conducta heróica, los actos gloriosos de aquella raza indomable en defensa de la metrópoli. Pasto fue grande en la adversidad e históricamente importante porque fue el primero en defender los derechos del rey y el último en abandonarlo (Guerrero, 1994: 156).

2. La Creación del Departamento y la Universidad de Nariño (1904). Puede afirmarse que entre los historiadores se da gran importancia, y con razón, a la creación del Departamento y de la Universidad de Nariño. Estos dos acontecimientos constituyen parte fundamental en la reconstrucción e interpretación de la historia regional narrada en los textos estudiados. A ellos se hace referencia como dos de los logros más importantes del siglo XX ya que, por una parte, con la creación del Departamento se logró la autonomía administrativa y, por otra, con la fundación de la Universidad de Nariño se lograba proyectar las visiones que tenía la elite política de entonces, pues como se ha venido mencionando, el interés por construir una región moderna que trajera consigo el progreso necesitaba de caminos y carreteras que delinearan el horizonte del futuro, en lo cual se esperaba el apoyo de la Universidad.

…quizá las motivaciones que tuvo el primer mandatario fueron dos: comenzar a abrir vías de penetración porque a su juicio no hay progreso sin caminos y carreteras, ello explica la creación de la carrera de ingeniería que hizo énfasis en la ciencia aplicada para resolver los problemas concretos de la región; por eso Pereria Gamba afirmaba: menos matemáticas y más ingenieros. Una segunda motivación, a mi modo de ver, fue el respeto que los pastusos profesaban a las leyes y normas, fieles a la tradición legalista querían perpetuar esta vocación mediante el conocimiento de la jurisprudencia; además, el espíritu conservacionista de la tradición, los derechos, los valores, la justicia, el respeto acendrado por los bienes y fueros de los demás, llevó a Don Julián, fiel representante del partido conservador, a crear la Facultad de Derecho (Guerrero, 2004: 26).

En este sentido, los historiadores contemporáneos han coincidido y aportado, desde la recuperación de archivos y reconstrucción de este suceso, en señalar que la Universidad fue creada como punta de lanza para el desarrollo regional, este fue el propósito y el mérito del grupo de intelectuales de la primera mitad del siglo XX.

Aquel grupo de ilustres antepasados que después de un proceso y una lucha superior a los cincuenta años, logró que esta comarca sur de la nación alcanzara la tan ansiada autonomía administrativa en el amanecer del siglo XX, vieron recompensados muchos de sus afanes y desvelos, cuando Don Julián Bucheli Ayerbe, primer gobernador del departamento, consideró que la creación de la Universidad de Nariño era una determinación impostergable para asegurar el progreso de la nueva unidad administrativa. La convicción del gobernante en este sentido fue tan firme, que antes de concluir el primer mes de su gestión expide el decreto No. 49 de noviembre 7 de 1904 por el cual se crea la Universidad de Nariño (Burbano, 1998: 48).

Efectivamente, la creación de la Universidad de Nariño fue un motor de progreso, no solo porque desarrolló la infraestructura vial a través de la Facultad de Ingeniería, considerada para la época como una de las principales necesidades de la región, sino por la posibilidad de conocer nuevas ideas, la ciencia y la cultura como factor fundamental para el desarrollo material de la región.

En la misma dirección se podría afirmar, que una ha sido la historia de Nariño al lado de su Universidad, con vocación por el debate, por la investigación, por el servicio social, con su aporte a la conformación de un contingente de calificados profesionales que han venido sirviendo a las causas más nobles de la región y otra, muy distinta, sería la historia del departamento sin el concurso de su Alma Mater.

3. Misión de la Universidad. En la misma línea del papel de la Universidad, encontramos las opiniones enfocadas hacia el futuro, esta vez no de los historiadores, sino de otros campos del saber.

La Universidad no se puede sustraer de la realidad social de la época. Al contrario, debe encararla con decisión y con altivez, porque si históricamente se ha convertido en el alma de la sociedad, no puede en momentos de crisis adoptar otra posición que no sea la de luz y guía… esa sociedad que hoy más que en cualquiera otra época de la vida de la región aspira y con razón a que la universidad contribuya con su inteligencia y capacidad a encontrar el norte, que por razones económicas, políticas, y sociales, parece haberse perdido o al menos desdibujado en forma muy intensa (Burbano, 1998: 41).

Esta reflexión que como rector de la Universidad de Nariño, veinte años atrás, formulara a la comunidad académica el doctor Hernán Burbano tiene hoy vigencia plena frente a los retos que debe asumir, pues debe ser la Universidad la institución que piense y presente a la sociedad propuestas teóricas alternativas para alcanzar un desarrollo humano sustentable.

Una Universidad crítica que si bien ofrece respuestas a las necesidades de la sociedad, también le debe formular preguntas complejas que movilicen y dinamicen la transformación de la estructura social. Porque un cambio de sistema implica, históricamente, un cambio de epistemología, un cambio de ciencia. Porque si la modernidad estuvo muy segura de sus certezas, la actualidad está segura de sus incertidumbres, de que el mañana no es inexorable, el mañana es posible, solo si es fruto de un esfuerzo conjunto y la educación entra allí como uno de los elementos de viabilización de los sueños del mañana.

En este sentido, traemos aquí el aporte de la doctora Mireya Uscátegui con respecto al tema de la educación. En su trabajo sobre currículo, ella ha planteado la necesidad de develar todos los aspectos que subyacen al currículo educativo. La verdad es que los currículos requieren una reforma para poderse plantear desde las expectativas, desde las necesidades económicas, y en el centro del debate debe ubicarse la problematización de los modelos de economía a los que estamos respondiendo a través de los currículos, todo lo que existe en el contexto y en el mismo entorno va a resultar un obstáculo

Una de las primeras tareas que desde la academia debemos enfrentar en esta búsqueda de una educación pertinente, es la de develar las teorías educativas y las metateorías, que casi siempre de modo inconsciente hemos agenciado como actores curriculares, mientras que de manera consciente lo han previsto quienes visualizan la educación como mecanismo de reproducción social. Para ello conviene correr algunos velos tendidos sobre el currículo, sus concepciones tanto explícitas como ocultas, y sus enfoques históricos (Uscátegui, 2006: 118)

Una vez estudiados históricamente los enfoques curriculares, plantea la necesidad de construir un currículo pertinente que, entendido como el conjunto de procesos reconstructivos, participativos y holísticos que establece relaciones dialécticas entre la educación y las expectativas del medio, el contexto social y natural, contempla la integralidad del ser humano para que ponga en juego todas sus dimensiones: biológicas, psicológicas, intelectuales, emocionales, etc., reconoce críticamente las experiencias históricas y cotidianas que hombres y mujeres han construido en busca de un mejor mañana, forma personas para el mundo de la vida capaces de construir autónomamente el futuro percibido según las ficciones y aspiraciones colectivas, y requiere, finalmente, tender un puente entre la educación y la comunidad, entre la realidad y la utopía, veamos:

Activar un currículo pertinente, es tender un puente entre la educación y la comunidad, es abrir las puertas de la escuela para que discurran y circulen en una vía de doble acceso, la ciudad, la calle, la comuna, el barrio, la vereda… la familia, las mujeres y los hombres de carne y hueso… la tienda, el taller, la huerta… el tiempo del ayer, los ritmos del presente y la dinámica del sueño del mañana… el día a día… es sí tender el puente entre la realidad y la utopía (Uscátegui, 2006: 146).

Entonces, la propuesta es un currículo que responda a las expectativas, a los sueños y a las necesidades de la comunidad, desde nuestro punto de vista. No necesariamente que responda a los sueños del gobierno nacional, por ejemplo, porque en nuestro caso, las expectativas, los planteamientos del gobierno nacional no responden necesariamente a un modelo de desarrollo adecuado a las aspiraciones de la región.

Un modelo alternativo de desarrollo desde este punto de vista, es el que plantea como finalidad de la educación la formación para la autonomía. El cual requiere un modelo curricular que considere primero, como horizonte de formación, la autonomía; en segundo lugar, que reconozca como uno de sus ejes la problemática ambiental; en tercer lugar que identifique como principios de educabilidad aquellos propios de la misma democracia; un modelo curricular que permita la búsqueda de un desarrollo alternativo es, por sobretodo, un currículo que se fundamente en una teoría socio crítica del currículo, que es la que propone descubrir las tensiones que se forman entre Estado – Sociedad – Escuela .

Finalmente, encontramos el aporte del doctor Hernán Burbano, agrónomo de profesión, quien incursiona y se enfrenta a problemas sociales y humanos traspasando las fronteras de su disciplina para realizar una propuesta educativa que desde la complejidad articule realmente el pensamiento de las ciencias naturales con las ciencias sociales; aquí reestructura y orienta la educación para la supervivencia del hombre y la naturaleza.

La humanidad necesita un cambio, y, en consecuencia, la educación necesita un cambio. Sin duda, y como lo propone el escritor, el nuevo enfoque educativo debe estar pensado, además de los elementos propuestos por Uscátegui, desde una perspectiva ambiental que conjugue lo humano, lo social y lo ambiental, en una triada que ilumine y de sentido a la vida, para esto plantea tres objetivos fundamentales que la educación debe tener en cuenta para la formación del nuevo ser humano, una formación que le permita llevar ahora y hacia el futuro una vida digna, porque la educación es el único medio del cual dispone la sociedad para reconstruir un sistema común de significados culturales, encaminados a crear un clima de entendimiento alrededor de unos valores fundamentales en el respeto por los derechos humanos y en el deseo de una convivencia pacífica con la sociedad y con la propia naturaleza. Para ello, nos propone Burbano:

1. Promover una conciencia clara y una preocupación por la interdependencia económica, social, política y ecológica en las áreas urbanas y rurales.

2. Proporcionar a las personas la oportunidad de adquirir los conocimientos, los valores, las actitudes, los compromisos y las capacidades necesarias para apreciar, proteger y mejorar el ambiente.

3. Promover patrones responsables de conducta hacia el ambiente en los individuos, los grupos y la sociedad en conjunto (Burbano, 2006: 101).

Puede concluirse, en opinión de Burbano Orjuela, que cualquier comunidad que tome en serio estos tres enunciados o propósitos y se encargue de materializarlos, a través de un proceso prospectivo, que de ninguna manera es fácil, tendrá más posibilidades de mejorar el futuro que otra comunidad que haga caso omiso de esta clase de referentes.

4. Cultura e ideología. Otra preocupación constante del grupo de pensadores en el campo de la historia, ha sido identificar elementos culturales e ideológicos regionales que permitan comprender el pasado. Encontramos puntos convergentes entre los cuales es interesante destacar la consciencia de la diversidad geográfica, étnica y cultural de nuestra región.

En especial se puede destacar su posición geoestratégica, Nariño es un territorio que abarca el Pacífico, los Andes y la Amazonía; en un trayecto de seis horas en automóvil podemos hacer un recorrido que va desde el nivel del mar pasando por los Andes hasta la Amazonía. Esa ubicación geoestratégica nos parece supremamente importante porque es la potencialidad que tiene la región que enmarca el principio de biodiversidad: diversos climas, distintas comunidades, la producción de pensamiento, hay comunidades negras, comunidades andinas, amazónicas, los mestizos, los criollos, etc.

A eso hay que agregar que además de esas condiciones territoriales estarían las condiciones de tiempo, sería un valor agregado al territorio. Nosotros defendemos la hipótesis de que esta región estuvo poblada hace veinticinco mil años, lo aseguramos desde los hallazgos arqueológicos que se han hecho en los últimos tiempos y haciendo análisis comparativos con otras comunidades como el caso de Brasil, Argentina, Venezuela, donde los hallazgos arqueológicos han sido muy superiores, es decir, tienen una ancestralidad mucho más protuberante. Entonces, si nos atenemos a los últimos veinticinco mil años de presencia de comunidades indígenas en su quehacer cotidiano, de su organización social, de su propia ciencia, como podemos ver en el manejo y control de agua, manejo de principios físicos, sistemas de tecnología apropiada… acumulada toda esa riqueza, tenemos comunidades muy interesantes desarrollando procesos igual de interesantes .

Esta complejidad que reconocen y demuestran los pensadores a través de textos como Nariño, cultura e ideología, de Eduardo Zúñiga, en el que se hace énfasis en la zona andina del departamento, específicamente en Pasto, o los de Benhur Cerón sobre culturas indígenas ancestrales ubicadas en la costa del Pacífico e incluso el libro publicado recientemente por Jesús Martínez titulado Pacífico en llamas, constituyen una explicación diagnóstica del pasado y el presente que se debe tener en cuenta para la construcción de una propuesta de Modelo Alternativo de Desarrollo, pues en ellos encontramos desde las costumbres más sencillas de estas culturas hasta su propia visión del desarrollo.

Así por ejemplo, la población del Pacífico en general ha dado grandes muestras de supervivencia y resistencia con respecto a la cultura e ideología dominantes, es decir, han sido constructores activos de cultura, adaptación y resistencia, en sus ricos mundos simbólicos y sociales. Siendo un espacio o territorio heterogéneo, donde se mezclan culturas diferentes como indígenas, blancos, afrocolombianos y en algunas ocasiones hasta europeos, han construido una complejidad cultural que con sus particularidades y singularidades, desarrollan modelos de vida viables que, a los ojos de la cultura occidental es considerada como tradicional o atrasada.

La percepción y caracterización sobre el territorio, demuestra en los pueblos indígenas una gran estrategia sobre todo de adaptación a la selva tropical y resistencia a la colonización de su territorio. Al mismo tiempo, indica la estrecha relación y respeto entre la naturaleza y el ser humano. Para los indígenas, el territorio constituye el espacio de origen de la vida, el espacio de origen de la gente, las plantas, los animales, el agua, el viento, el día y la noche; es el espacio sagrado donde los héroes mitológicos realizan la creación y continúan manteniendo la vida. Sin el territorio no se puede pensar en la existencia; ofrece vestido, alimento, vivienda, salud, felicidad, seguridad.

Todas las actividades de los Pueblos indígenas giran en torno a su cosmovisión, la selva constituye su hábitat natural, en ella desarrollan todas las actividades de supervivencia que a través de una serie de conocimientos empíricos, les permiten intercambiar materiales y energía, conservando un equilibrio entre el consumo y la capacidad productiva de la selva.

Con respecto a Pasto, los argumentos coinciden en caracterizar su cultura como fuertemente dominada por la religión, ya que las comunidades religiosas desde su llegada a tierras americanas ejercieron su influencia a través del poder del dogma y la fundación de sedes de comunidades con el ánimo de propagar la fe entre los indígenas. Y al mismo tiempo, la Iglesia se hizo dueña de grandes feudos territoriales. Tenemos entonces, como elemento persistente en la historia de Pasto, el papel de la Religión y sus instituciones, de allí que la mayoría de los hechos sociales, en este lugar, fueran permeados por la tradición y el conservadurismo.

El fanatismo religioso alejó a Pasto de la ciencia y las nuevas corrientes del pensamiento. Nariño inició el siglo XX con un fanatismo religioso tal que durante estas dos décadas eran los obispos quienes prácticamente dirigían la región. Zúñiga en su texto Nariño, Cultura e ideología, hace un recorrido por cada uno de los obispos de la ciudad y destaca el papel que jugó y la influencia que tuvo.

5. Vías de Comunicación. La mayoría de las obras analizadas en esta investigación hacen referencia a la importancia en la construcción de las vías de comunicación, pues se considera que el aislamiento geográfico fue uno de los principales obstáculos para el desarrollo de la región.

A comienzos del siglo XIX, cuando la época de la independencia, San Juan de Pasto era una ciudad aislada sin mayor desarrollo agropecuario, artesanal o comercial. Las barreras geográficas habían sido un obstáculo no solo para la circulación de mercancías sino de las nuevas ideas (Zúñiga, 2004: 65)

Dicha posición, influenciada por la concepción modernizante del desarrollo, los lleva a resaltar como sucesos fundamentales la apertura de la vía exigida en la guerra contra el Perú en el año de 1932, la vía que uniría a Pasto con el mar Pacífico y finalmente la apertura de la carretera Panamericana en 1970.

Aquí el remezón se sintió en 1932 con la construcción de la carretera que unió al departamento con el interior del país, gracias a las necesidades que impuso el conflicto Colombo – peruano. A partir de este momento se vivió un desarrollo lento, pero sostenido, que se mantuvo hasta finales de la década del cincuenta… La apertura de la carretera Panamericana en 1970 constituyó un factor de progreso (Zúñiga, 2004: 18).

Este factor, mirado desde la modernidad, es indiscutible. Sin embargo, si pensáramos en releer esta historia desde la complejidad y con la perspectiva de un modelo alternativo de desarrollo, ¿será igual de relevante y necesaria la apertura de vías de comunicación? ¿Entenderíamos aún por desarrollo lo moderna que pueda verse nuestra región por sus vías, edificios e industrias?

Las transformaciones de mediados de siglo eran evidentes. Pasto se había modernizado en muchos aspectos: en su arquitectura, en su economía y en su sociedad. Ahora, con mayores conexiones con el mundo exterior, su cosmovisión estaba alejada cada vez más del fanatismo religioso (Zúñiga, 2004: 202).

6. Propuestas alternativas. Finalmente, no está de más traer aquí las respuestas que di personalmente, como autor de este libro, en entrevista a una integrante del equipo de esta investigación, la respuesta está dada desde mis escritos sobre modelo alternativo:

En el trabajo del modelo alternativo de desarrollo me parece que hay aportes, en el sentido de que si bien ahí no hay un replanteamiento teórico radical, se parte de ese supuesto; el supuesto de que un desarrollo alternativo requiere un pensamiento alternativo, que no es posible con el pensamiento viejo hacer desarrollo nuevo. También hay una propuesta en relación con los indicadores de desarrollo, es una cosa que muchos han dicho que es necesaria, pero me parece que no lo han trabajado suficientemente y es el de proponer indicadores nuevos; yo ahí tengo una propuesta de nuevos indicadores para medir el bienestar, a cambio de los indicadores existentes que miden la producción.

Entonces, ¿que estoy planteando en este momento? Que el desarrollo hay que verlo en la calidad de vida, no en la producción. Eso implica un giro en las ciencias económicas, no hay ciencias económicas para el desarrollo visto de esa manera .

El argumento que soporta este comentario, de la entrevista, lo encontramos en el libro Hacia un mundo Nuevo I. Bases teóricas para un Currículo Pertinente, en el cual se plantea que un modelo alternativo cualitativamente distinto, debe ser evaluado con indicadores totalmente diferentes a los propuestos por el modelo imperante, para ello se propone una canasta del desarrollo con indicadores de dos tipos: de consumo y de libertades, los primeros cuantificables y los segundos no cuantificables.

Planteo indicadores de ese bienestar, lo que llamo la canasta del desarrollo. Entonces, ¿cómo sabemos si hay calidad de vida?, pues viendo si la gente consume lo que necesita consumir para sus condiciones especiales; un plan de desarrollo en lugar de decir vamos a crecer un 5% del PIB anual, que es lo que normalmente dicen, diría, vamos a lograr que tal porcentaje de las personas consuman, digamos, 2.700 kilokalorías diarias, si los dietistas han dicho que eso es lo que la gente necesita.

Entonces los indicadores del desarrollo serían indicadores en el consumo, entendiendo el consumo no como lo entienden las ciencias económicas, para quienes consumo es compra, yo lo entiendo consumo real, el consumo natural, el comer, el beber, disfrutar. No consumo por la cantidad de plata que gasta, sino por la cantidad de satisfacciones personales (ibidem).

Otro aporte a la construcción de ese modelo alternativo de desarrollo se encuentra en mi libro El pensamiento de Antonio García Nossa. Paradigma de independencia intelectual; un planteamiento sobre la convivencia de racionalidades, es decir, la convivencia de varias formas de propiedad, de comunidades con intereses, niveles, costumbres y aspiraciones diferentes, entre ellas:

1. Las relaciones capitalistas de producción: su fin último es la rentabilidad, el lucro.

2. La producción mercantilista individual: su fin es la venta de mercancías portadoras del trabajo individual, puede establecerse una relación de mutuo beneficio a través del cambio.

3. La producción cooperativista: su fin no es la rentabilidad o la utilidad, por tanto desarrolla otros componentes como la solidaridad y la cultura.

4. Las nuevas formas de producción llamadas mestizas, conllevan racionalidades novedosas aún no estudiadas a profundidad (Véase el capítulo tercero de este escrito).


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