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DESARROLLO HUMANO MULTIDIMENSIONAL

Julian Sabogal Tamayo


 


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INTRODUCCIÓN

Con el presente libro, ponemos a consideración tanto de los interesados en la búsqueda de nuevas alternativas de desarrollo como de las comunidades, algunas reflexiones que esperamos se constituyan en un aporte al diálogo en este campo. Personalmente he venido acumulando alguna experiencia en la reflexión teórica acerca de lo que he llamado Un Modelo Alternativo de Desarrollo. Mis primeras obras estuvieron dedicadas al rescate del pensamiento económico colombiano, campo que aún no he abandonado, y luego he dedicado mis esfuerzos a trabajar en la construcción teórica de un modelo alternativo. Entre los principales antecedentes del presente libro se encuentran los siguientes. En el último capítulo de mi libro El Pensamiento de Antonio García Nossa. Paradigma de independencia intelectual (2004), propongo un modelo de desarrollo que denomino Convivencia de racionalidades. El Consejo Departamental de Ciencia y Tecnología, CODECYT, de Nariño formuló un plan prospectivo de desarrollo científico-tecnológico en el cual priorizó unas líneas de trabajo, la primera de las cuales se llamó Elaboración teórica hacia la construcción de un modelo alternativo de desarrollo; en esa línea se enmarca el presente trabajo. En la Gobernación del Departamento de Nariño del doctor Parmenio Cuellar se llevó a cabo un ejercicio democrático llamado Constituyente de Nariño por un mandato popular; que funcionó, entre otras estrategias, por medio de Mingas del pensamiento, en este ejercicio tuve la oportunidad de participar dirigiendo una comisión sobre desarrollo. El grupo de investigación de la universidad de Nariño, Currículo y Universidad, llevó a cabo un proyecto de investigación titulado Un Currículo pertinente para un Modelo Alternativo de Desarrollo, financiado por Colciencias, la Gobernación de Nariño, la Alcaldía de Pasto y la Cámara de Comercio de Pasto, al cual fui invitado para trabajar el componente de Modelo Alternativo; el informe de esta investigación se encuentra en el libro Hacia un mundo nuevo (2006).

Mi primera propuesta en la dirección del modelo alternativo fue propiamente personal, los otros ejercicios han venido tendiendo hacia la participación de otras personas y grupos. En esta nueva propuesta he tenido la oportunidad de compartir mis opiniones con distintos auditorios y de escuchar diferentes aportes. Desde el primer ejercicio no he hecho otra cosa que hacer mi propia apuesta e invitar a esta mesa de juego a todo el que desee participar, con sus apuestas, con el fin de que cada vez más se pueda convertir en una apuesta colectiva.

Se trata en lo fundamental de una reflexión teórica de carácter utópico. Mi propuesta quiere recuperar la utopía colectiva. Invitar de nuevo a soñar en conjunto en una Sociedad buena. Entiendo la utopía como una racionalidad alternativa superior que aún no ha tenido oportunidad de existencia, como dice Darío Botero Uribe, y agrego yo que tal racionalidad ha de ser asumida por la comunidad para llegar a hacerse realidad. Pero no se trata de una utopía cerrada, definida de antemano, sino de una utopía abierta que cada colectividad pueda construir en concreto a la medida de sus propios sueños.

El supuesto que subyace a esta propuesta es que el modelo imperante no es el deseable, no es el mejor de los posibles, y que, por supuesto, un modelo alternativo es posible.

Este libro está integrado por tres capítulos. El capítulo I, que es una suerte de reflexión marco, consta de cuatro partes. En la primera, se aportan los argumentos que, a mi entender, demuestran por qué el modelo imperante en sentido general no se puede considerar satisfactorio para el conjunto de los seres humanos. Es cierto que quienes son beneficiados por este modelo, los usufructuarios del trabajo social, pueden tener razones para defenderlo, pero ellos constituyen una minoría. Se toma como válida la explicación según la cual las “debilidades” del modelo son propias de su esencia y sus mecanismos de funcionamiento, por lo cual los cambios circunstanciales no remedian tales debilidades; se hacen necesarios los cambios radicales. Los problemas fundamentales del mundo actual, que son, a mi modo de ver: el hambre de grupos cada vez mayores de la población, el problema ambiental y la contaminación mental no tendrán solución al menos que se lleven a cabo cambios radicales en el modelo imperante. Los cambios radicales, como su nombre lo indica, son los que afectan la raíz del modelo, bien sea en su esencia, que es la propiedad privada, o en su mecanismo de funcionamiento, que es la competencia.

La segunda parte, de este capítulo, está dedicada a reflexionar en la particularidad del sistema en las últimas décadas. A partir de la década de los años setenta del siglo pasado tuvo lugar una ruptura en el funcionamiento del modelo, sin que el sistema haya cambiado en su esencia, lo que algunos han denominado un cambio de época. Lo fundamental de este cambio es, a mi entender, la transformación en los mecanismos de acumulación de capital; el paso del modelo fordista a la empresa flexible. En términos metafóricos podemos decir que la cara del modelo, que era Henry Ford, fue remplazada por Bill Gates. El viraje del modelo de acumulación abandonó relativamente la modernidad sólida, para pasar a la empresa desterritorializada, donde se pierde el vínculo directo entre el explotador y el explotado, lo que Bauman llama la modernidad líquida, esto ha ido acompañado del regreso a las pequeñas unidades productivas y la exacerbación de la competencia individual, con el renacimiento de la visión liberal. En estas nuevas condiciones la responsabilidad del futuro se descarga en el individuo. Este se hace la ilusión de que personalmente debe construirse su futuro exitoso y asume la responsabilidad de sus fracasos; si está desempleado se debe a su irresponsabilidad en la preparación de la entrevista de empleo, si está enfermo y sin apoyo médico es su responsabilidad por no afiliarse oportunamente a una empresa privada de salud, si es ignorante es su responsabilidad por no involucrarse en alguna de las miles de ofertas de estudio de todos los países del mundo, etc., en pocas palabras, desapareció la responsabilidad de la sociedad frente al individuo. Por tal razón ha desaparecido también la utopía colectiva, ya no hay propuestas de una Sociedad mejor, aquella ha sido remplazada por la utopía liberal, el sueño individualista.

Este, por supuesto, es un proceso complejo. A la vez que ha dejado al individuo librado a su suerte en sentido general, el regreso a las unidades productivas pequeñas, propio del nuevo modelo de acumulación, abre nuevas posibilidades a los países periféricos en la construcción de alternativas.

La parte tercera, se dedica a justificar la necesidad de un pensamiento alternativo. Parto del supuesto de que las teorías, más aún las ciencias sociales, nacen en un contexto histórico determinado y responden a los intereses de dicho contexto. El Sistema Capitalista cuenta con sus teorías que explican científicamente la razón del sistema y las formas de su funcionamiento. Las teorías de un sistema histórico, cualquiera que él sea, justifican necesariamente dicho sistema. Para proponer un modelo alternativo se precisa un pensamiento igualmente alternativo, que muestre el carácter histórico de lo existente, es decir la posibilidad de una construcción radicalmente nueva.

El cuarto punto, se dedica a las fuentes posibles de un pensamiento alternativo. Ningún pensamiento nuevo parte de cero. Las nuevas propuestas teóricas son el resultado de la crítica al pensamiento existente y, muchas veces, de la relectura de pensamientos anteriores. Fundamentalmente considero necesario releer el pensamiento utópico y revisar sus experiencias en América Latina. Tanto las utopías clásicas y renacentistas como el Socialismo Utópico decimonónico europeo merecen una relectura desde el siglo XXI. Las críticas tanto de Marx y Engels como de Lenin a los utópicos, llevadas a cabo a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, pierden mucha de su vigencia después del giro del modelo a finales del siglo XX. Las experiencias utópicas de los Jesuitas en México y en el sur de América, en la Colonia, merecen una revisión juiciosa. Carlos Marx debe ser releído, esta vez en las obras originales, con los pies puestos en el siglo XXI, y las experiencias comunistas en esta parte del mundo no pueden ser pasadas por alto. Otro filón de pensamiento que debe ser rescatado está en los latinoamericanos que se han esforzado en distintas épocas por el pensamiento propio, el pensamiento latinoamericano.

El capítulo segundo está dedicado a un trabajo teórico particular. Con la Gobernación de Nariño, particularmente con el Economista Raúl Quijano, Secretario de Planeación Departamental, quien se preocupó porque su Oficina no se limitara a la simple formulación técnica de planes sino que se esforzara por pensar el futuro del Departamento, nos planteamos el objetivo de buscar en la producción escrita sobre el departamento de Nariño aportes teóricos capaces de iluminar la construcción de nuevos futuros posibles. En este capítulo se resume el cumplimiento de ese objetivo: Nariño pensado por sus intelectuales. Para empezar, llevamos a cabo un barrido de la producción escrita sobre el Departamento. Al respecto identificamos cerca de 100 obras, en su mayoría en el área de Historia. Estas fueron revisadas detenidamente por el equipo investigador. Luego se seleccionó un grupo entre los escritores más representativos, los que fueron entrevistados en relación con su propia obra así como sus apreciaciones respecto a la obra de sus colegas. Las opiniones de los escritores fueron confrontadas luego con el contenido de sus obras. Finalmente, el grupo llevó a cabo un análisis de conjunto y de ello concluyó que la producción conocida hasta ahora, particularmente la producción histórica, casi en su totalidad, se enmarca en los métodos de la historiografía tradicional, lo cual no significa merma alguna en su importancia. Por lo tanto, la construcción de un futuro alternativo requiere de una historia construida con enfoques teóricos diferentes. Sobre este particular, se dialogó luego con un grupo más selecto de historiadores, quienes estuvieron de acuerdo en que la construcción de modelos alternativos exige una visión histórica del departamento de Nariño con un enfoque diferente, que se requiere en este sentido una ruptura epistemológica.

El tercer capítulo, que es el fundamental porque contiene la propuesta de Modelo Alternativo, consta de tres partes. La primera está dedicada a la reflexión sobre las características que propongo para un pensamiento alternativo. Se trataría de una construcción de pensamiento, simultáneamente con la construcción de modelos alternativos. No se está pensando en una elaboración metodológica en abstracto, para después con ese método tratar de construir una nueva sociedad. Son dos procesos unidos en uno solo. Propongo un pensamiento que recoja los aportes posibles de las fuentes mencionadas en el capítulo primero; pero no adoptados, sino adaptados a las exigencias del modelo alternativo. El pensamiento debe ser una construcción propia, pertinente a nuestras condiciones históricas y espaciales particulares: se trataría de un pensamiento mestizo-indígena-afro.

La segunda parte, de este tercer capítulo, es el Modelo de Desarrollo Humano Multidimensional. Este modelo implica cambios radicales respecto al modelo imperante. La propuesta esencial consiste en la comprensión del ser humano. El modelo imperante ha entendido al ser humano como un ser necesitado y su preocupación, aunque secundaria, ha sido la satisfacción de las necesidades. Esta manera de entender a los hombres y las mujeres los pone ante las siguientes dificultades. En primer lugar, los mecanismos de funcionamiento del modelo, la relación salarial en la producción y mercantil en el cambio, deja a muchos miembros de la sociedad sin medios de vida; estos deben adquirirse en el mercado, con dinero. Y, en segundo lugar, quienes tienen los medios monetarios, frente a las condiciones modernas en las que el consumo se ha convertido en un fin en sí mismo, cada bien consumido no hace más que crear las necesidades de nuevos consumos. Al final, todos los miembros de la sociedad terminan convertidos en una especie de homo miserabiles. Nuestro modelo, en cambio, propone entender a los humanos no como seres con necesidades sino como seres con potencialidades. A diferencia del modelo imperante, que solo entiende a los humanos en cuanto compradores, lo que Marcuse llamó el Hombre unidimensional, proponemos rescatar en el modelo la multidimensionalidad del ser humano. El ser humano, entonces, es multidimensional y cada una de sus dimensiones es una potencialidad. El Modelo no tiene el fin de satisfacer necesidades, sino de proporcionar las condiciones para que los humanos pongan en juego sus potencialidades. Entre las dimensiones del ser humano se mencionan las siguientes: es un ser biológico, es un ser natural, es un ser social, es un ser político, es un ser afectivo, es un ser inteligente, es un ser lúdico, es un ser trascendente, etc. Todas estas dimensiones, por supuesto, no son separables, ellas forman un sistema único no desintegrable.

En la tercera parte de este capítulo llevo a cabo una serie de precisiones sobre el modelo propuesto. En el caso de los cambios en la forma de propiedad se acepta lo propuesto en mi libro El Pensamiento de Antonio García Nossa. Paradigma de independencia intelectual respecto a la convivencia de racionalidades, entendida como la existencia simultánea de varias formas de propiedad, reguladas por un Nuevo contrato social*.

Se precisa que no se trata de una propuesta de Comunismo, entendido como reemplazo del Capitalismo. Pienso que la experiencia histórica ha demostrado que no es posible construir el comunismo en un país en particular; principalmente porque un país sitiado tiene dificultades enormes para establecer una verdadera democracia, para permitir la participación real de todos los ciudadanos en las decisiones que les competen y una organización social sin democracia plena no es superior al capitalismo. Esto quedó demostrado, a mi modo de ver, en lo que se llamó el Socialismo real. El modelo propuesto tiene el propósito de que sea el resultado de un consenso para el bienvivir, en algunos lugares de la periferia del sistema existente.

Previendo la crítica probable del marxismo ortodoxo, en el sentido de que nuestra propuesta pueda conducir al regreso de la pequeña empresa y ser, por lo tanto, una propuesta regresiva, argumentamos que las críticas de Marx o de Lenin a los defensores de la pequeña empresa han perdido validez en las condiciones del nuevo modelo de acumulación, predominante en las últimas décadas, tal como se explica en el capítulo primero. Además que el tipo de empresa en concreto que tendrá lugar en el modelo es un aspecto de mayor concreción que escapa al nivel de generalidad del presente trabajo.

El grado de endogénesis, de autonomía local, que implica el modelo no equivale a autarquía. No desconocemos los niveles de globalización que ha alcanzado el sistema mundo capitalista en estos momentos. Sostenemos sí que el nuevo modelo no va a seguir ciegamente los dictados del globalismo neoliberal, sino que la comunidad debe decidir autónomamente su manera de entrar en la globalización.

Se aclara también que nociones como el regreso a los ancestros no significa tecnofobia. Simplemente consideramos la técnica como un medio y no un fin per se. Pensamos que los saberes ancestrales y, particularmente, su cosmovisión deben ser recuperados. Nos detenemos en particular en la historia de la tecnología, con el propósito de que este escrito les pueda ser de utilidad a estudiantes de diferentes especialidades, desde los primeros semestres.

En esta investigación me acompañó un grupo de investigadores, integrado por profesionales y estudiantes. Son ellos. La Socióloga Angélica Dueñas, egresada de la Universidad de Nariño y docente de la Universidad Cooperativa de Colombia, ella fue la asistente de investigación. En esa condición dirigió el trabajo de campo correspondiente al capítulo segundo y fue responsable de la primera redacción de ese capítulo. El Economista Jairo Jurado, egresado de la Universidad de Nariño y candidato a Magíster en Desarrollo Agrario de la Universidad Javeriana, tomó parte en la recolección y análisis de la información para el capítulo segundo; sus aportes tanto respecto al segundo capítulo como al trabajo en su conjunto fueron muy valiosos. La Ingeniera Agroindustrial Amanda Vélez, egresada de la Universidad de Nariño, tomó parte en el trabajo de campo correspondiente al segundo capítulo y compartió sus opiniones en las distintas sesiones de trabajo. El Agrónomo Hernán Burbano, Magíster en Ciencias, ex Rector de la Universidad de Nariño e investigador de amplia trayectoria, él se hizo presente en la mayor parte de las reuniones del grupo y aportó allí sus oportunas sugerencias. Las estudiantes de Economía de la Universidad de Nariño Linda Marcela Acosta y Ángela Castillo prestaron su colaboración al grupo, fundamentalmente en el trabajo de campo.

Las condiciones adecuadas para llevar a cabo esta investigación fueron proporcionadas por la Universidad de Nariño y la Gobernación del Departamento de Nariño. La Gobernación aportó parte de la financiación del proyecto y la Universidad, además del aporte financiero restante, me proporcionó el tiempo necesario para adelantar el trabajo. La Universidad de Nariño, a través de su Sistema de Investigaciones, administra los proyectos de investigación y apoya a cada grupo de investigación con las condiciones adecuadas para su labor científica o tecnológica, según la experiencia y los aportes a la ciencia de los investigadores. En mi caso personal, gracias a mi clasificación en el Escalafón del Investigador, la Universidad me proporciona tres cuartas partes de mi tiempo para dedicarlo a la investigación y el cuarto restante lo debo dedicar a la docencia. Si se tiene en cuenta el débil esfuerzo que lleva a cabo el Estado Colombiano a favor de la ciencia y la tecnología, puesto que dedica a este frente menos del cuatro por ciento del PIB, el apoyo que da mi Universidad de Nariño a la producción científica es muy considerable.

Dejo aquí en manos de mis amables lectores mi apuesta para un juego en el cual quisiera ver en el futuro cercano a muchos jugadores. Quiero repetir, en ese sentido, el párrafo con el cual terminé mi libro El pensamiento de Antonio García Nossa. Paradigma de independencia intelectual:

Mantengo la esperanza de que la marcha actual hacia el empobrecimiento de la razón y la sensibilidad humanas, del estímulo de la creatividad solo para la eficiencia y de destrucción de la vida en amplios sectores de la población sea pasajera, aunque prolongada. Cuando esta pesadilla se agote y puedan tener lugar los sueños verdaderos, entonces las propuestas utópicas serán necesarias. En ese momento, aspiro a que mi propuesta de desarrollo pueda situarse al lado de muchas otras (Sabogal, 2004: 313).

He tenido la feliz oportunidad de exponer el contenido de este libro en diferentes escenarios y recibir valiosos aportes. En el año 2008, especialmente en el segundo semestre, se inició en la Universidad de Nariño un importante proceso de Reforma Universitaria, bajo la rectoría del maestro Silvio Sánchez Fajardo. En los marcos de este proceso fueron acogidos con gran generosidad los planteamientos de desarrollo humano multidimensional, en las distintas invitaciones que recibí para exponer el contenido de esta obra en diferentes auditorios de estudiantes, profesores y personal administrativo. Además tuve la ocasión de utilizar este libro como texto en la Maestría de Educación de la Universidad, en el módulo a mi cargo: Educación y desarrollo. En los diálogos desarrollados con esos auditorios recibí diferentes interrogantes y sugerencias, algunos de los cuales han sido acogidos en el texto, particularmente del capítulo tercero, y otras sugerencias que no era posible acoger porque sobrepasan el propósito de mi obra, se constituyen en invitaciones a los mismos proponentes para que produzcan obras complementarias a la presente.

Las inquietudes más frecuentes son de dos tipos. De una parte, están las motivadas por la formación tradicional u ortodoxa y, de otra parte, se refieren a las limitaciones que tendría el presente trabajo. En cuanto a lo primero, existe la inquietud de que el bienvivir que proponemos no pueda ser objeto de propuestas generales, bajo el argumento de que cada quien, en forma individual, decide cuál es su bienvivir; igualmente, los docentes de ciencias básicas y matemáticas, se preocupan de que un pensamiento alternativo pueda poner en duda los principios generales de sus ciencias. El planteamiento sobre carácter exclusivamente individual de las condiciones de vida, que cada persona decide el contenido de su propia felicidad, tiene fundamento ideológico. Ese es el mensaje de toda la concepción teórica y metodológica del pensamiento neoclásico. Para mí no es aceptable, puesto que el pensamiento alternativo por el que propendo se propone precisamente una opción nueva frente a la ortodoxia. La discusión sobre las ciencias básicas y matemáticas frente al pensamiento alternativo es un tema complejo que se deberá continuar debatiendo, necesariamente con el concurso de los especialistas en dichas disciplinas.

Respecto al segundo punto, el relacionado con las limitaciones de este trabajo, quedan abiertas las posibilidades de su complementación. Un reclamo se refiere a que no se siente, en mi propuesta, la perspectiva de género. Ese es un tema que tendrá que ser desarrollado por los especialistas en ese campo. El otro reclamo se refiere a que mi propuesta tiene un sesgo económico. Este es otro aspecto que deberá ser resuelto con nuevos trabajos de diferentes colegas. Lo deseable para mí es que aparezcan nuevos libros sobre la educación alternativa, la sustentabilidad alternativa, la salud alternativa, etc. Este libro no pretende ser más que una invitación a pensar y elaborar propuestas en la búsqueda de bienvivir.


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